Escocia se despierta en mitad de la noche en mitad de un ataque de ansiedad en brazos de Bélgica, apartándose de ella bruscamente. La chica se mueve en la cama y medio entreabre los ojos.
—¿Qué pasa?
Él se ha incorporado y está respirando como si no hubiera bastante aire en la habitación. Bélgica se sienta.
—Nothing... nothing, he tenido una pesadilla.
—¿Qué pesadilla? —pregunta bastante dormida.
—Una horrible, he soñado que tenía que casarme —se deja caer tumbándose de nuevo. Bel se le acuesta encima.
—¿Con quién?
—Con Seychelles.
—¿Perdona? ¿Por? —bosteza sonriendo.
—Yo que sé, pero todo el mundo quería y... ugh —se pasa una mano por la cara. Ella se ríe un poco.
—¿Qué es tan terrible de casarse?
—¿De qué te ríes? ¡Ha sido horrible!
—Es que no me parece tan, tan terrible... Es guapa.
—Ya sé que es guapa, ¡ese no era el problema!
—Es que en serio no entiendo lo tan terrible de... —bostezo —, casarse.
—Todo el mundo estaba súper contento haciéndome hacer una cantidad inmensa de chorradas y estaba lloviendo y aun así yo tenía que ir a la iglesia andado, todo vestido con un traje horrible y llevaba una sudadera encima... y Cymru llevaba el coche con lazos y cosas e iba conduciendo a mi lado diciéndome que tan felices íbamos a ser y qué sé yo. Y luego llegábamos a una especie de grandes almacenes y estaba ahí todo el mundo con comida y cosas y... —es que vuelve a costarle respirar.
—Shhh... Shh... Yo no me imagino nuestra boda así...
—¡No era nuestra boda! —chilla—. ¡Era con Seychelles! Es que además no he hablado casi nada con ella y me cae bien, pero yo qué sé si sabría vivir con ella o no o si sería una histérica que querría tener un millón de hijos pero no me dejaría tocarla en la cama y quizás haría que acabara yo borracho todo el tiempo y nada más nos gritaríamos y trataríamos secretamente de buscar la menor excusa para separarnos.
La niña de los waffles sonríe un poco y le acaricia el pecho.
—Y además acabar resentidos por todo y agobiados sin hablarnos, pero aun así teniendo que compartirlo todo, ¡Es horrible!
—Nadie te va a casar con nadie, ni conmigo que mira que nos entendemos de maravilla.
—Pues antes preferiría a una mujer fea con quien me entendiera como contigo que eso...
—¿Me acabas de llamar fea? —pregunta medio indignada.
—¿Eh? ¡No, no digo que tú seas fea! Digo que prefiero a alguien como tú que a alguien con buena apariencia y ya.
Ella sonríe un poco.
—Es decir, cuando te conocí, no me pareciste muy bonita... ni fea, ni nada en realidad. Además venías con France y todo eso, pero me gustó la manera en la que piensas y... venga yo tampoco soy precisamente France y a saber qué te gustó de mí, pero creo que no fue tampoco y mi físico y... luego hablamos y hablamos bastante y estaba cómodo contigo, aunque tú no debías estarlo mucho, esa cena de navidad infame, ni siquiera sé cómo se me ocurrió y luego... todo eso en casa de England. Tú crees que fue un desastre porque no nos acostamos, pero yo creo que fue mejor, porque al final... al final hablamos toda la noche y fue divertido y me ayudó a estar realmente muy cómodo contigo y no con todas esas... expectativas.
—Fue un desastre en su momento no acostarnos, sí, pero... Si fue divertido. Más aún sabiendo cómo salió de bien... No cambiaría nada de lo que hicimos —asegura —. De hecho, creo que somos la mejor posible pareja que hay.
—Es que... es que lo que quiero decir con esto no es que no seas bonita, es que no me di cuenta que lo eras hasta pasado un tiempo. No me acerqué a ti por tus pechos o tu culo o tus ojos o lo que sea y me conformé con tu personalidad. En realidad fue al revés y... y es que... es que odio todas esas expectativas pero es que así... es que así es como todo tu físico se vuelve más bello e interesante cada vez, sin que me dé ni cuenta. Quizás podrías haber tenido... ¿quién sabe? Los pechos pequeños o la nariz torcida y ahora me parecerían bonitos.
Bélgica sonríe un poco más y le mira, con la barbilla recargada en su pecho.
—Y ya sé que odias que te lo diga porque te gusta hacer dieta o torturarte o yo qué sé y quisieras que yo te ayudara con eso, pero es que es estúpido que pienses que por pesar un poco menos voy a quererte más como si tu peso influyera en algo en mi percepción del mundo.
—Me vería mejor... —la chica cierra los ojos y sonríe.
—Pues... quizás tú a ti misma, porque yo creo que... creo que tengo un velo de... creo que no soy objetivo con eso.
Bel se ríe un poco más, suavemente, y se sonroja porque... No creía que fuera posible que alguien le hiciera sentir tan bien, TAN bien, con lo que es, con cómo se ve... Todo el tiempo.
—No sé, supongo que prefiero que desayunes cerveza conmigo a que quepas en el mismo vestido exacto sólo que una pulgada más pequeñito. O sea, es que es el mismo vestido, ¿qué importa? Además, como note que pierdes peso en las tetas te juro que empiezo a poner bombones en todos esos cuencos de cristal que tenemos por todas partes.
—A ti más que a nadie debería importarte todo lo que sí se ve debajo del vestido... Esos Rollitos y... Cosas raras —Se muere de risa con eso de las tetas y le abraza —. ¡No seas malo! Siempre pierde uno peso en las tetas y el culo, es lo primero.
—¿Pero qué rollitos?
—Todos los horribles que tengo por todos lados —se ríe un poco y le mira a los ojos —. Me haces sentir todo el tiempo tan... Bien conmigo misma...
—No me jodas, esas son curvas peligrosas —protesta sonriendo.
—Todo el tiempo. Al principio era... Sólo como una ilusión, como cosas muy bonitas que creía yo que me decías para que no me preocupara o me diera vergüenza, pero en realidad no son cosas bonitas sólo por decirlas, son cosas que piensas y me haces... Me haces sentir no perfecta en general, sino... Que soy como soy y eso está bien.
—Pues es que lo está, ¿para qué iba a decirte mentiras? ¿Qué iba a sacar de ello? ¿Sexo? —bromea, haciendo reír a la rubia.
—Es un buen precio en realidad, si ese fuera el caso... Pero no lo es. Me pregunto si... Si yo soy capaz de hacerte sentir bien también.
—Bueno, creo que yo necesito menos reafirmación de lo que está bien en mí porque todo acaba sudándome la polla y todo eso, pero al final... tampoco pareces estar muy preocupada por mis defectos así que si tú no los ves, yo no los veo y... mágicamente desaparecen.
—Eso es porque tus defectos son muchísimo menores que las cosas buenas de ti.
—¿Ves? —sonríe—. Entonces no me preocupo.
—Aunque a veces te guste pensar que eres un chico malo y tienes muchos defectos.
—¡Ah! ¡No me quites eso, es divertido!
—Sí eres un chico malo, pero... Eso es porque estás cableado diferente.
—Ah, yes?
—Todo el mundo es de una forma y tú piensas distinto.
—Eso es porque mi madre inventó el Wishkey mientras estaba embarazada de mí, para aguantar el dolor —bromea. Ella se ríe ooootra vez.
—Por lo que sea... De hecho, ¿ves? Tu madre es tu mayor defecto.
—What? —se tensa un poco, a saber por que... Escociaaaa. Bélgica hace los ojos en blanco, sonriendo.
—Ugh, ¿ves? Algún defecto serio debías tener.
—Por suerte, ella no está aquí.
—¡Sólo eso faltaba! —se ríe.
—De todos modos te la tomas demasiado en serio.
—Mmm... Es que ya la conozco, si pudiera separarnos lo haría —levanta una mano y le acaricia la mejilla.
—Pero no puede, así que... ¿a quién le importa?
—Además tienes esa cosa rara con ella... —le pica un poquito, dándole un beso en el pecho.
—What? Además, no me vengas, que tu querido Spain haría lo mismo.
—Y Romanito... —admite riendo —. No te hacen sopa porque eres británico y no sirves para la cocina.
—¿Ves? Además a ella le gusta Spain. France me lo contó.
—Uhh, no me recuerdes eso que Romano se pone MUY raro con ese tema.
—No, pero... es bueno saberlo, tal vez la próxima vez que vayas con ellos, pueda yo traerla a ella, así se montan ellos tres la fiesta y yo quedo como el perfecto novio por acompañarte, sin represalias.
Bélgica le mira con la bocota abierta.
—¿Y además me gano una ronda de sexo premio por buen comportamiento? —propone el pelirrojo.
—Nuuuuuu, ¡no la puedes llevar nunca, qué van a hacer un baño de sangre!
—¡Pero si es perfectoooo!
—Para eso puedes llevar a Helena... Con ella sí que han hecho un trío, pero Roma... Considera que tu madre es una rompe hogares.
—Pero Helena no va a quitar la atención de mí, que es lo que quiero —sonrisa de lado. Bélgica le da un golpecito en el pecho.
—¿Y quieres sexo por bueno después de desatar al Kraken? ¡Qué malo!
—Ehm... ¿y qué tal para ayudarme a superar el trauma?
—Esa es mejor idea... —risita.
—Oh, es que me sentiría tan culpable de haber destruido una familia tan bonita y sin querer. Estaría desconsolado —voz de falso drama. Bélgica aprieta los ojos y se ríe.
—Eres terrible...
—Y la única forma de consolarme... —sonríe.
—Es con sexo... Ya... —hace los ojos en blanco, sonriendo. Escocia se ríe y la abraza, sonrojándose un poquito—. ¡Como si necesitaras que te consolara para conseguir sexo!
—Pues no, pero es un buen pretexto.
—A mí me gusta más el sexo después de... Me enfado mucho contigo porque te portas FATAL con España y Roma... Y luego vengo aquí y todo es súper intenso —confiesa sonrojada.
—Oh... tendré que hacerlo más a menudo.
—Nooo... ¡No debería darte esas ideaaaas! —aprieta los ojos riendo. Él se ríe también—. Anoche estuvo muy... bien —susurra un poco cambiando medianamente el tipo de conversación.
El pelirrojo levanta las cejas porque... anoche pensaba que se iba a morir y acaba de darse cuenta que no se ha muerto.
—¿No crees? —pregunta ella y el chico asiente. Belbel le da un beso suave en la mejilla—. Si no nos morimos los dos anoche, no creo que podamos morir de esto.
—¿Estás segura?
—Sí —sonríe. Él suspira un poco deseando que así sea y asiente—. Te quiero...
Escocia sonríe un poco con eso y el idiota no le contesta. Bélgica se queda un poco esperando a que lo haga y él se queda esperando a que proteste.
—¿A... já? —levanta las cejas y él se ríe.
—Me quiereees, lo has dichooo —canturrea, yo qué sé porqué—. Y quieres que te lo diga de vueltaaaa y que lo hagaaa.
La belga se sonroja con eso y le mira con la boca medio abierta.
—¡No! ¡No te quiero tanto! —chilla, divertida. él se ríiiiie—. ¿Yyyy?
—Mmmm... I don't know...
—¿Cómo que no sabeeeees? —protesta y el británico vuelve a reírse —. ¡No te rías!
—¿Cómo no me voy a reír? Mira qué indignada estás.
—¿Cómo no voy a estar indignada? —protesta ooootra vez, medio en broma medio no tan en broma.
El pelirrojo se ríe más.
—¡Además te ríes! ¡Esa es de esas cosas que uno tiene que haceeeer! ¡Decir "yo también"!
—¿Yo también qué?
—¡Te amo, Belgium!
—Quererse a uno mismo es importante —asiente el chico. Ella tuerce la boca y le saca la lengua.
—Pues sí que me quiero.
—Yo también —responde él ahora.
—Ya, ya sé que te... —hace una pausa y sonríe —. ¡Has dicho que me quieres!
Escocia se ríe y de nuevo, se sonroja. Bélgica sonríe un poco y bosteza.
—¡Así me gusta! —asegura ahora sí satisfecha con ello —. ¿Qué tan... cansado quedaste anoche?
—¿Por?
—Porque quiero que traigas comida y algo de beber... —hace los ojos en blanco y le pone una mano en las regiones vitales —. ¿Tú por qué crees? Quiero saber si de verdad, verdad, verdad no vamos a morir...
—¡Ah! No, no, no estaba tan cansado —risa nerviosa.
—Mmmm no sé, ahora creo que quizás no puedas.
—Lo que no creo es que tú consigas que la aguante —frunce el ceño, picado.
—¡Ha, yo podría estar medio dormida y lo lograría! —se ríe.
—No, no, lo digo en serio, no te enfades si no pasa.
—No, yo lo digo en serio, ¡de que pasa, pasa! —frunce un poco el ceño —. ¿Por qué no habría de pasar?
—Porque ya pasó antes y no sé qué tanto…
—¿Qué tanto... funcione mi virilidad?
—¿Tú qué? ¡Nada! ¡No me vas a meter nada por el culo!
Bélgica parpadea con eso que no había ni pensado. Hablaba de completar su frase. Se ríe.
—¿Ni un dedito chiquito?
—No, no, en serio.
—Dicen que los hombres disfrutan con eso... ¿Nunca lo has probado? Bueno supongo que con France...
—Yes, pero no. No me gusta. France lo hacía sólo porque cuando me daba cuenta ya era tarde —tuerce el morro. Bélgica aprieta los ojos con la mueca.
—Bueno yo me refería a que TU virilidad no iba a funcionar.
—Aaah —vuelve a respirar el highlander.
—Pero es interesante ver que odias con tanta pasión eso. Y no me extraña... Por ahí nada entra, y todo sale —carita de asco. El escocés sonríe un poco con eso.
—Es que sólo uno de cada cuatro británicos es realmente homosexual.
—England. Oh. Y otro más...
—Eso es —sonríe porque era broma —. Ah, nah, lo de Eire no es exactamente lo mismo...
—¿Exactamente qué?
—Es maricón, pero no porque le gusten los hombres, porque es mi hermano —se encoge de hombros riendo —. Y además le gustas tú.
—Eso dices, yo creo que sólo lo hace como hermano menor que te admira.
—Voy a mandarle un mensaje, espera... —va por su teléfono—. ¿De todos modos quién es el quinto?
—¿El quinto británico? Pues tú madre...
—Ella no es homosexual tampoco, ¿quién decías tú?
—Ah... La verdad yo podría pensar que Wales...
—Pero tú dijiste, England... y otro más. ¿Qué otro más?
—Pues Wales. Pareciera que él, si no conociera yo a Galia. Es de todos el que parece más delicado y suave. ¿O hay otros británicos que no conozco?
—No sé, tú dijiste.
—Nah, me refería a Wales —se ríe y estira en la cama —. ¿Qué quieres decirle a Ireland?
—Mira —le deja leer su mensaje cuando acaba de escribirlo "Mum nos ha dicho cómo es que el capullo la mató a ella y al resto. Tenía que conseguir que se masturbaran pensando en él muchísimas más veces de lo que él lo hacía pensando en ellos. Te lo advierto porque creo que debes estar a punto de morir con Seychelles, así que ve a convencerla de que se masturbe ella pensando en ti si no quieres morir".
—Oh... Qué malo —se muere de risa —. ¿Pero sí crees que haga eso muchas veces? Ahora está con ella, no creo que tanto, ¿o sí? Como si ya le veo hablándole a ella.
—Of course yes, ya verás como en la mañana me llama desesperado hasta a mí.
—Es que además, ¿quién se iba a masturbar pensando en él? —pregunta sonando bastante malévola.
—¡Alaaa! ¡Qué cruel!
—Es verdad... O sea me cae bien pero no me inspira... Porque es raro... Él. O sea no que tenga nada de malo, supongo que Seychelles sí... Pensará en ello.
—Como me diga que te lo pida a ti por si acaso, le diré que hable contigo y me reiré de ti todo el día.
—¿Qué? Nooooo!
—Oh, desde luego que sí. Y tú le cuentas como es que no tiene nada malo, pero prefieres dejarle morir a tocarte pensando en él.
—No voy a... No va a morirse —pone los ojos en blanco.
—Pero eso es lo que él va a pensar —sonrisa malvada.
—Ugh, pero no le voy a decir nada de que... Ugh, ¡no voy a decirle que voy a pensar en él para eso para que no se muera!
—Entonces vas a dejar que se muera... fría y sin corazón.
—¡No soy fría y sin corazóooooon!
—Of course yes!
—Pero es que... ¡Es tu hermano, es raroooo! —golpecito. Él se muere de risa con eso —. ¡Pero es que eso es raro! ¡Tendría que ser súper raro!
—Why?
—Pues es que imaginármelo desnudo nada más ya me parece raro.
—Why? No somos tan distintos.
—Claro que sí, él es... Él es tu hermano, no sé —se revuelve. Escocia sonríe —. Y te digo que me cae muy bien, pero no para ESO. ¿Tú piensas en mí hermano cuando te masturbas? ¿O podrías? —pregunta sonrojándose un poco con esa sonrisa.
—Mmm... No, pero podría hacerlo para salvar su vida.
—Vamos es que si tuviera que salvar su vida claro que lo haría.
—¡Estabas diciendo que no!
—Noooo, porque yo sé que no tengo que hacerlo para que no se muera, pero si tuviera que hacerlo claro que lo haría.
—No sé si me convences...
—Venga, claro que sí... ¡Pero este es un rollo! ¡Le estás inventando! En ese caso no lo haría porque iugh. Pero en una cosa de vida o muerte...
—Vaaale, vale... ¿y por mí?
—¡¿Por ti qué?!
—¿Lo harías?
—¿Ha-Hablas de tocarme… pensando en ti?
—Yes... —la mira a los ojos, haciéndola sonrojar.
—Pues no tienes que estarte muriendo...
Escocia se ríe y se sonroja, buscando besarla o escondérsele en algún lado. Bélgica le deja, abrazándole con fuerza.
¡No olvides agradecer a Josita la edición!
