Capítulo 25
Los orígenes del Loto Blanco
ATLA
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Un fuerte dolor sacudía su cabeza, no podía sentir nada más que incertidumbre, una habitación oscura y una sola ventila de aire, de la cual se emanaba el único rayo de luz en ese cuarto tan oscuro, poco a poco empezaba a unir sus recuerdos, una celda, una prisionera, que le deparaba, solo ella podía hacerse cargo de su destino.
-Jamás... Jamás.
-No desesperes
Un sobresalto invadió su ser, una voz aquí, ¿alguien?... No, aquí no había nadie más que ella, solo ella, solo su eterno ser... Cuanto tiempo habrá pasado... ¿Cuánto?
-Uno, dos, tres, cinco, diez... Pero quien los cuenta.
-Yo... Te recuerdo...
-Ya era hora... Como haz podido olvidarme
-Porque no eres real
-No ser real no significa que no pueda existir
-¡Aléjate!
Entre llantos, dolor y oscuridad... No era real pero existía en ella.
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-Princesa Azula
-Sea breve capitán
-Mi señora, la nave presenta serias fallas debido al ataque de los rebeldes, el motor principal esta estropeado, el de emergencia no aguantara mucho más...
-Le dije: sea breve capitán.
-Aterrizamos en la próxima ciudad o el dirigible se desplomara antes de llegar a la capital.
-Bien.
-¿Princesa? - El confuso capitán se quedó un par de segundos ante la expectativa de la poca respuesta de la princesa.
-¡Haga lo que tenga que hacer, para que lleguemos lo más pronto a la capital!
-Enseguida princesa
-Incompetente
-¡Fijando curso a la ciudad más próxima, Chang Cheng!
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-El señor del Loto Blanco, usted no habla de cualquier miembro.
-Así es... Es importante para mí encontrarlo.
-Pero como he de confiar en usted.
-Creí que el anciano lo había dejado claro.
-El "anciano" como tú lo llamas es un miembro honorable de esta sociedad y no debe ser tomado a la ligera. - Esas palabras hicieron enfurecer a Zuko, porque tantas preguntas, que problema tenían con él, a cada día que pasaba, el cometa se acercaba mas, su esperanza de encontrar la redención se esfumaba... recordó lo que tanto caracterizaba a su tío, la paciencia y el encontrar lo bueno en todo lo que ocurría.
-Discúlpeme, no volverá a suceder.
-Bien, joven maestro, ahora dígame ¿Quién es usted?
-Soy Zuko... El Príncipe Zuko...
-Yo no pregunto por sus títulos que posee o tuvo... Yo pregunto quién es usted, sabes quién eres realmente. - La pregunta dejo a Zuko sin palabras, quien era el, estaba seguro que ya no era un príncipe, la traición era un acto que merecía el más alto castigo, no era tampoco un maestro fuego estaba a años de ese título, no era un miembro real del loto blanco... quien era en realidad.
-Yo...
-No lo sé... - Zuko simplemente no sabía quién era, cuál era su misión, el buscaba a su tío, pero que podía esperar después de eso, hijo desterrado, vergüenza de la nación...
-No lo sabe, es una pena... Ya que si usted no sabe quién es, como puedo yo confiar en su palabra, no se conoce.
-¡Pero, prometió ayudarme, necesito encontrar a mi tío!
-No puedo ayudar a quien no conoce su propio ser, esta visita ha concluido
¡No! - Una sola palabra, desgarradora ante la impotencia, que podía hacer, era un criminal buscado y más importante estaba a cargo del cuidado de Toph y Ty Lee.
-¿No?
-No busco a mi tío por culpa, busco redención, soy consciente que mis actos en el pasado fueron deplorables, que he traicionado y buscado mi propio beneficio, ahora soy solo un hombre en busca de perdón, porque he visto mis errores, no puedo cambiar mis acciones pasadas, pero puedo ser alguien mejor, mejor que antes... porque una vez herí a una persona importante para mí, ahora tengo a alguien más y no cometeré el mismo error...
-Entonces... ¿Quién es usted? - Una ligera sonrisa sobresalía en el rostro del gobernador, ante él estaba el próximo señor del fuego, él era la redención que el pueblo necesitaba.
-Soy Zuko, Hijo de Ozai y siguiente Señor del Fuego.
-Acompáñeme. - El gobernador guio a Zuko atravesó de un largo pasillo, en el final de este un emblema surgía, no era propio de la nación del fuego.
-Emblemático, ¿no es así?
-Este emblema no está relacionado con nada que conozca.
-Es el loto blanco. - Pétalo, tras pétalo, lo que en un principio parecía un símbolo en el muro se trasformó en una escultura de roca.
-¿Qué sucede?
-Vera, príncipe Zuko, el Loto blanco, no está limitado por una nación o pueblo, no está confinado a muros o clases, somos un ente que ha existido por cientos de años, antes de esta guerra, antes que muchas guerras... - El muro se abrió, una pequeña entrada se mostró y ambos continuaron caminando.
-¿Porque me cuenta todo esto?
-Porque, han iniciado una serie de conflictos que a primera vista no pueden detenerse.
-Buscan derrocar a mi padre.
-No es así, dicha tarea recae única y exclusivamente en el avatar, su padre el señor del fuego simboliza el desequilibrio del mundo, es propio del avatar restablecer el orden natural de las cosas, cuatro elementos, cuatro naciones.
-Entonces... que juegan ustedes en todo esto.
-Usted también forma parte de todo esto.
-Es usted el próximo señor del fuego.
-Antes debo arreglar las cosas con mi hermana
-La princesa Azula, siempre llena de chispa... Hahaha... Esta atmosfera es demasiado pesada.
-¿A dónde nos dirigimos?
-Obsérvelo usted mismo - Ante los ojos de Zuko se alzaba un santuario, un templo del Loto Blanco, nunca había visto nada igual, la mística que rodeaba al lugar era inmensa, se podía ver que aquel lugar fue construido hacia cientos de años.
-Un templo
-Así es.
-¿Cómo puede existir debajo de la ciudad?
-Porque ha estado aquí antes de la misma ciudad, esta es la razón por la que soy yo el gobernador de Chang Cheng.
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-Toph, ten cuidado, no corras
-No pasa nada mama.
-¡Toph! - La pequeña Toph tropezó con una roca, se sentía libre, caer como cualquier niña que corre por el campo, sentía cada paso, la tierra bajo sus pies, no era una caída, era liberación.
-¡Toph!, te he dicho miles de veces que no corras, tú no puedes ver hija.
-Pero siento el suelo, me siento segura en la tierra.
-No digas esas cosas, regresaremos a la casa, creo que ha sido más que suficiente por hoy.
-Pero no me paso nada.
-No me discutas, no... ¡Es no!
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-Mmm… que raro
Toph se encontraba aun en esta gran habitación, recordaba poco del día anterior, el dolor era inmenso, y la sed no la dejaba en paz, sin mencionar ese extraño sueño, no pudo ver nada, solo eran voces como siempre, pero extrañamente todo comenzaba a tener sentido, sus pensamientos no solo eran ideas, también imágenes, no había notado cuando empezó a ver todo más detenidamente, cuanto su vista se había fortalecido. Se levantó de a poco y exploro la habitación con la mirada, pudo ubicar a Ty Lee totalmente dormida sobre una de las camas, en otra dirección estaba la que parecía fue la cama de Zuko, se dirigió a la puerta principal, parecía ser la salida; con cautela abrió la puerta, en el pasillo no se encontraba nada, ni sentía la presencia de nadie cerca, continuo su caminar hasta que topo con una especie de lavabo, en ese instante recordó su inmensa sed, tomo la jarra de agua y bebió hasta terminarla.
-Señorita.
-Mmm… - Al dirigir la mirada, pudo ver a un hombre de edad madura, parecía ser un sirviente del lugar por las vestimentas que cargaba y el modo de dirigirse a ella, después de muchos años podía reconocerlos fácilmente.
-¿Qué hace afuera de su habitación, señorita?, el desayuno se lo llevaremos en unos minutos.
-La idea recorrió su cabeza, su estómago grito del hambre que tenía, que no pudo argumentar nada en ese instante, hasta que recordó la ausencia de Zuko.
-¿Dónde está Zuko?
-El caballero se encuentra con el Señor
-¿Señor?
-El gobernador de esta ciudad.
-Necesito verlo.
-No será posible, están en una reunión de carácter privado, nadie puede.
-Eso no me interesa, lo buscare yo misma.
Al instante, adopto una postura de concentración, sintió el suelo bajo sus pies y recorrió toda la estructura a través de las vibraciones, no pudo encontrarlo, no estaba en el edificio, continuo buscando alrededor, pero tampoco daba con la presencia de Zuko. No se daría por vencida, enfatizo la búsqueda más profundamente, encontró un túnel y al final de este una gran cámara debajo de la edificación.
-Te encontré.
-¿Disculpe?
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-Este templo representa un punto crucial para nuestra orden, aquí surgió todo lo relacionado con nosotros, los miembros originales de la orden eran cuatro maestros, que decidieron dar inicio a una sociedad que viera por sus miembros más allá de su origen, clase, cultura. Todo esto también buscando velar por la continuidad del avatar como punto de equilibrio. Actualmente este es solo un templo antiguo pero que seguimos resguardando de intrusos.
-Si aquí surgió todo y su propósito es el equilibrio, ¿porque no evitaron el inicio de esta guerra?
-Porque fuimos traicionados, el antiguo Señor del Fuego Sozin, fue un miembro del círculo más cercano, nos acorralo y persiguió antes de dar inicio a sus planes de guerra. Desde entonces caímos en el anonimato y borramos toda evidencia nuestra; para el mundo dejamos de existir.
-Y por todo este tiempo han mantenido el anonimato
-Así es, pero con la llegada del avatar y tu ascenso al trono, podremos instaurar un nuevo tiempo de paz y la orden del Loto Blanco se hará presente.
De repente un fuerte estruendo se hizo presente, resonaba en toda la antigua cámara; su origen era desconocido.
-¿Qué sucede?
-¿Un terremoto?
En ese instante Zuko se dio cuenta, no era un terremoto, debía ser Toph, después de todo nunca le pudo explicar que sucedía, seguramente se habría desesperado y había logrado encontrarlo, no pudo evitar alegrarse por eso, sabía que ella nunca lo abandonaría, que estaría ahí en todo momento; desde el techo de la cueva apenas iluminado por una tenue luz del sol que se filtraba por pequeños agujeros; se pudo ver como un pequeño cuerpo apareció aterrizando estrepitosamente en el suelo.
-¡Zuko¡
-Su amiga no es muy discreta.
-Es lo que la hace única.
-¡Ahí estas, es la segunda vez que te vas sin decirme nada y me dejas sola! - Toph no parecía nada contenta y no era para menos, tenía sus razones aunque su carácter tampoco ayudaba mucho a estar más tranquila ante la situación actual.
-No quería alarmarte, debías descansar.
-¡Si ese es el caso, entonces debiste quedarte conmigo! – Un silencio inmediato se hizo presente.
-Bueno, creo que puede alcanzarme arriba Príncipe Zuko, continuaremos con los detalles más adelante.
-¿Gobernador?
-No se preocupe, tiene asuntos que resolver – El gobernador se marchó del lugar dejando a ambos solos en el antiguo templo.
-¿Quién es él?
-Es el gobernador de esta ciudad y nuestro anfitrión.
-Oh, bueno tampoco es el mejor, mira que dejarnos aquí sin nada más.
-Toph, te recuerdo que ayer estábamos escapando y hoy tenemos el respaldo de ese hombre, sin mencionar que estamos en un lugar de gran importancia.
-Esto – Su tono de voz era despectivo, no le interesaba en lo absoluto, seguía molesta con Zuko por dejarla tan fácilmente, no es que no pudiera cuidarse, pero él debía estar con ella un poco más; ahora que lo pensaba porque se comportaba así, estaba siendo algo posesiva… bueno quizás mucho.
-Toph, no hay razón para que te deje sola sino es porque estoy seguro que estarás bien, y que estoy buscando ayuda para nuestra seguridad; oye no quiero que te pase nada.
-Podrías explicar mejor la situación la próxima vez.
-Creo que por ahora mejor hago esto. – La tomo entre sus brazos rápidamente acercando sus rostros.
-Oye, oye tranquilo.
-¿No querías que me explicara mejor?
-Sí, pero…
-Entonces no digas más.
Al finalizar las palabras, la beso con firmeza, extrañaba sus finos labios, tan suaves, una maestra tierra tan delicada como ella, era la excepción a todo, eso le atraía aún más, por eso le gustaba con mayor fuerza, pasaron los segundos, el beso continuaba hasta que la falta de aliento se hizo evidente en ambos.
-Eso si era necesario.
-¿Ahora dejaras de estar molesta?
-Quizás…
Zuko sonrió nuevamente para ella y la volvió a besar indefinidamente, todas estas emociones recorriendo su interior, todos los problemas que antes había vivido, parecían tan lejanos, solo sentía felicidad y quizás era gusto… no, ¿podía ser algo más? Estaba enamorado, era esa fuerza que le acercaba más y más a Toph, estar con ella, protegerla a cualquier precio, dentro de este vasto mundo la conoció, se enamoró, la amo.
-¿Qué tanto piensas?
-Te amo.
-…
-¿Sin palabras?
-…
-Ven…
-Yo…yo igual…te amo Zuko.
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Había pasado ya media mañana, un desayuno y una ducha más que merecida, en el jardín el palacio Ty Lee jugaba con el pequeño Roku, le encantaba perseguirlo, Toph podía ver el inmenso cielo azul, era una ventaja que el palacio del gobernador se encontrara en una meseta y alejado de las fábricas de la ciudad, quizás por eso de su ubicación, Zuko se había marchado hacia poco tiempo, debía concluir una plática.
-Joven Príncipe, le esperaba, adelante; pueden retirarse. – A la orden del gobernador, sus sirvientes se retiraron de su oficina y cerraron detrás de ellos la puerta.
-Aún tenemos temas pendientes.
-Tome asiento por favor.
-Preferiría quedarme de pie.
-Como usted quiera, ahora dígame ¿Qué necesita?
-La ubicación del líder del loto blanco, Iroh.
-Bien...me parece bien, pero como vera, no puedo decírselo tan fácilmente.
-¿Cuál es el problema?, es mi tío después de todo.
-Le recuerdo que usted no es un miembro oficial de la orden.
-¡Eso que importa!
-Modere su voz, no queremos más problemas, lo que le estoy diciendo es que le diré la ubicación de su tío, solo quiero un pequeño favor.
-¿Un favor?, no tengo tiempo para esta clase de demandas.
-Entonces busque en otro lado, por mi parte, no obtendrá nada más, véalo como un intercambio de favores, usted hace algo por mí, yo hago algo por usted, o es que desea regresar a la ciudad donde son claramente blanco de los guardias, sin mencionar ese llamativo brazalete en su mano.
Zuko observo con detenimiento, recordó que los habían tachado de rebeldes al entrar a la ciudad, todo por este brazalete que Khan le había dado tiempo atrás.
-¿Quiénes son los Hijos del Sol?
-Un grupo de rebeldes que ansían la derroca del Señor del Fuego e instaurar una época de paz, al menos de manera simple, ahora, dígame que ha decidido.
No había opción, tenía que aceptar las condiciones del gobernador para dar con el paradero de su tío.
-¿Qué clase de favor?
Una ligera sonrisa se mostró en el rostro del gobernador, cuáles eran las intenciones de este hombre, y del porque pedir un favor en especial a Zuko.
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Era un día caluroso, el viaje se llenaba de tensión, todos buscaban la manera de evitar pensar demás, Appa necesitaba descansar habían viajado por varias horas, el gran bisonte no podía seguir tan fácilmente.
-Vamos amigo, un poco más.
-Aang creo que Appa necesita descansar.
-Suki tiene razón Aang, también quiero rescatar a mi hermana, pero no podemos seguir así.
-Supongo que tienen razón, vamos amigo, bajemos.
Un agotado Appa descendía hasta casi desplomarse en el suelo, aún faltaba para que anocheciera, el gran bisonte debía descansar por algunas horas antes de partir nuevamente; Aang tomo su planeador y circundo el área observo algunos pueblos a la redonda y una ciudad con grandes muros de acero.
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-Le recuerdo que tiene solo un día príncipe Zuko
-Lo sé.
-Entonces, tengan buen viaje.
-Vamos Roku.
El joven dragón despego con fuerza del suelo y tomo una dirección desconocida, Zuko, Toph y Ty Lee conocían su misión, ahora solo debían cumplirla a tiempo.
-Zuko, ¿crees que podamos volver a tiempo?
-Tiene que ser así, de otra forma nunca sabré donde se encuentra mi tío.
-Zuko…
-No te preocupes, todo saldrá bien – El rostro de Toph se tranquilizó, sus brazos rodearon a Zuko por detrás, acomodo su cabeza en la espalda de él y se dejó llevar; solo debía apoyarlo.
Wow, despues de tanto tiempo un capitulo nuevo, espero que quienes empezaron leyendome, sigan ahí, aun deseo concluir esta historia, y ahora es el mejor momento para continuar. Y para quienes apenas inician sigan con deseos de mas. :D saludos a todos.
