CAPÍTULO 24 CONTACTOS

Me costó enormemente concentrarme después de las palabras que Bella me había dedicado en la ducha.

Mi mente recordaba una y otra vez esa conversación carente de ironía y sarcasmo, como era de esperar entre nosotros; había sido breve pero profunda y directa. Sabía que me había dejado noqueado, había estado lento de reflejos…quizás si hubiéramos estado en otra situación mi mente habría sido mucho más rápida y ágil. Con toda seguridad habría soltado por mi boquita de piñón cualquiera de las frases que mi cabeza loca maquinaba casi sin querer…quizás me hubiera lanzado en un acto de valentía y habría confesado lo que mi jodido corazón sentía por ella. Incluso puede que, aprovechando el momento, le hubiera plantado un buen beso en los morros…

Pero no estábamos en otra situación.

Estábamos aquí y ahora. Rodeados de muerte, calor, hedores insoportables y desolación. Los ánimos estaban en el subsuelo porque ya contábamos con una baja en nuestro bien formado equipo. Una muerte traumática, cruel y dolorosa con la que tendríamos que convivir todos además de un herido grave del que no podíamos saber su evolución aún. Ya había tenido mi momento de rabia contenida, me había revolcado en silencio en mi propia mierda y había soltado maldiciones dentro de mi cabeza. Al final había llegado a la conclusión de algo lamentable pero cierto; había llegado la hora de dejar descansar a los muertos para poder preocuparme por los vivos. Se lo había prometido a Bella en una escena totalmente surrealista para mí — bajo la ducha — y lo iba a cumplir.

Por supuesto que lo haría.

A pesar de que todavía no estábamos todo lo cerca que a mí me gustaría, las palabras y los sentimientos implícitos confesados por Bella me habían dado una razón más para luchar por nuestra puta vida. Ahora sabía que yo significaba algo para ella, aunque no sabía hasta qué punto era el interés hacia mí. Ya lo descubriría….si me dejaban sobrevivir, claro.

Me deshice de la toalla y me puse ropa limpia.

Cuando estuve decente — o al menos visible — me encaminé hacia el pasillo para ir directamente a la enfermería; necesitaba saber si nuestra accidentada salida había servido al menos para salvar una vida y, por qué no, intentar reunir un poco más de información. Cuando pasé por la puerta de la sala vi que Alice estará intentando dormir a Maddie sin muchos resultados. Me sorprendió gratamente la escena cuando vi a Jasper a su lado, observando y cuidando con atención los movimientos de la muchacha. Como un maldito espía no invitado me quedé observando la escena durante un tiempo mínimo, sólo unos segundos…los suficientes como para que mi amigo se percatara de mi presencia. Dejó a las dos pequeñas mujeres solas después de echarlas una última mirada y caminó hacia mí. A pesar de que tenía mejor aspecto físico el gesto de su cara evidenciaba el sentir de la pérdida que todos nosotros habíamos sufrido.

—Hey, tío… ¿cómo estás? — me preguntó dándome una palmada en el hombro.

—Por lo que veo, igual que tú. No demasiado bien.

—Lo sé, lo sé — susurró — Esto ha sido un mazazo en toda regla — asentí.

—No podemos lamentarnos eternamente, Jasper…y menos cuando estamos luchando minuto a minuto por nuestras vidas — mi amigo asintió aunque con el ceño fruncido — ¿Qué pasa?

—No sabes lo que siento que cargues tú con la responsabilidad, Edward —murmuró mientras recorríamos de nuevo el pasillo de camino a la sala de curas — Sé que las cosas han cambiado y que nada es como lo era hace una semana…pero aún me siento responsables de vosotros. Sois mis chicos, mi equipo….y lo seguiréis siendo hasta el final. Ya he perdido a muchos de mis hombres…no quiero perder a más — me llegó de orgullo la gran capacidad de responsabilidad de mi amigo.

—Me alegra oírte así de fuerte, amigo…pero tú lo has dicho. Las cosas han cambiado, y mucho. Te aseguro que yo no soy el responsable…aquí la mandamás es Bella — una tenue sonrisa se dibujó en sus labios — Además, tú ahora no puedes hacerte cargo de nadie. Estás un poco mejor, pero sigues estando como la mierda — se pasó la mano por los rizos rubios. Al parecer ya había pasado por la ducha, haciendo de su aspecto un retrato un poco más agradable.

—Nah….estoy bien, bueno…estoy casi recuperado. Me encuentro mucho mejor. Y es hora de ponerme ya las pilas, no aguanto más tiempo viendo a todo el mundo haciendo cosas mientras yo me limito a mirar. Tengo que empezar a echar una mano o creo que me volveré loco — sus ojos azules se cerraron por unos instantes mientras suspiraba — La…la niña…Maddie….Bueno, ella es…preciosa, ¿verdad? Es como una luz en medio de toda la oscuridad que nos rodea….pero los recuerdos me matan. Supongo que sabes lo que quiero decir, ¿no? — puse la mano en su brazo.

—Por supuesto que lo sé, Jazz…Y tengo que decir que eres aún más fuerte de lo que pareces. Ahora vamos a ver si la doctora necesita ayuda con ese hombre, ¿de acuerdo?

No me molesté en tocar la puerta antes de entrar al lugar que se había convertido en nuestro segundo punto de reunión más habitual; sabía que ahora mismo Rosalie estaría en su punto álgido de rendimiento con su nuevo paciente, aunque jamás me imaginé verla en tal escena.

La rubia estaba prácticamente encima del cuerpo magullado de James para poder taponar con fuerza la herida del hombro que sangraba profusamente. Emmett miraba la escena con la cara más que pálida y empapada en sudor mientras Félix sacaba paquetes de gasas y todo aquello esterilizado que pudiera servir para contener una hemorragia de ese calibre.

—Que no se pare… ¡Que no se pare! — gritó Rosalie. Los mechones sueltos de su precaria coleta se movían de manera descontrolada con cada movimiento que hacía al retirar las ganas empapadas en líquido rojo por otras nuevas — ¡Félix! ¡Controla sus constantes! ¡Este hombre puede entrar en shock en cualquier momento! —con un simple fonendoscopio Félix hizo justo lo que Rosalie le pidió; controló los latidos del corazón de ese hombre. El pobre James cada vez respiraba de manera más superficial. Contuve la respiración al pensar en la posibilidad de que otra muerte cayera sobre nosotros como un balde de agua fría.

—Su pulso es débil y rápido. Joder, Rosalie…este tío está sudando a chorros y está tan frío como un helado — las gasas se manchaban rápidamente con la sangre del enfermo. Cogí otro paquete grande y se lo tendí a la doctora. Mientras tanto, Félix negaba con la cabeza.

—Tú puedes — susurraba Rosalie — Vamos…. ¡tú puedes! — se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano — ¡Y tú deja de negar con la cabeza de una puta vez, joder! — le gritó a Félix — Edward, dame el kit para suturas. Aquí no se muere nadie mientras yo esté aquí. ¿Entendido?

Rosalie se bajó del cuerpo del enfermo para proceder a saturar. Yo mismo me puse unos guantes por si acaso, a pesar que la sangre era mi mayor enemiga. Aún así, me hice el fuerte y miré con atención la herida. Seguía sangrando y era algo constante.

— ¿Qué ha pasado? — pregunté mientras Rosalie vertía una buena dosis de suero para limpiar la herida.

—Pues que le he sacado la bala — señaló con la barbilla una bandeja de cartón manchada de sangre con lo que parecía un proyectil — Y ha empezado a sangrar. Creo que la bala estaba taponando algún vaso importante — suspiró — Tiene todos los síntomas de un choque hipovolémico — bien, yo no era médico….pero sí era consciente de que esas palabras sonaban a algo muy chungo.

— ¿Hemorragia interna? — pregunté mientras Rosalie abría aún más la herida con un bisturí que no sabía que disponíamos. Cogió el hilo para suturar y se puso manos a la obra.

—Espero que no. Han pasado más de cuarenta y ocho horas desde que se pegó la hostia con el helicóptero. Si hubiera tenido un traumatismo tan grande como para provocarle una hemorragia interna no podría haber aguantado tanto. Pásame unas gasas, por favor — se las di ante la atenta mirada de los tres hombres. Todos estábamos apretando el culo por las circunstancias — Las pupilas están reactivas y las palpaciones me indican que todo por ahí dentro está en orden….más o menos — soltó las pinzas y miró su obra de ingeniería. A pesar de que aún se podía ver un agujero casi perfectamente redondo, la herida al menos había dejado de sangrar.

—Su pulso se está normalizando un poco — anunció Félix. Rosalie tomó el fonendoscopio para auscultarlo ella misma. Asintió.

—Bien….muy bien. De momento aguantará aunque hay que tenerlo controlado. ¿Tenemos un maldito tensiómetro por aquí? — murmuró mientras se preparaba para suturar la herida exterior — Seguro que no….Por favor, ¿alguien me quiere pasar una jodida vía? Por el amor de Dios, ¡moved el culo un poco!

Emmett despertó de su letargo moviéndose de su sitio. Se acercó al armario y cogió una de las pocas vías que quedaban en él. Yo le acerqué su ansiado tensiómetro.

—Putas balas de los cojones — murmuró mientras terminaba su labor de costura — Estoy hasta los ovarios de las balas. ¡Mierda! Creo que tendré pesadillas con ellas…

Emmett se acercó a la bandeja que contenía el pedazo de metal que había dañado a nuestro amigo y la miró de cerca.

—Es increíble lo que puede hacer algo tan pequeño. Un milímetro, una desviación….y este trocito de metal lo habría matado — murmuró.

—No entiendo mucho de eso, pero creo que es del mismo tipo que la que le saqué a Garrett — dijo la doctora mientras tapaba la herida de James.

—Eso mismo creo yo — dije tras observarla — De todos modos se la llevaré a Bella. Ella es la experta en esto — miré a mi alrededor. La enfermería estaba hecha un completo asco; había un par de manchas de sangre de tamaño considerado adornando el suelo de una manera muy macabra. Sin duda tendríamos que encargarnos de la ropa sucia y desgarrada de James así como de la limpieza y esterilización de los utensilios. Quizás era hora de pensar en ir abandonando el lugar…— ¿Necesitas ayuda? — Rosalie sonrió.

—Nah….descansa un poco. Mis dos ayudantes colaborarán de manera voluntaria para ayudarme a recoger todo este lío…

Enganché a Jasper del brazo antes de que Félix y Emmett tuvieran la opción de quejarse; ya habíamos permanecido más tiempo del necesario en esa sala…y también habíamos visto más de lo que deberíamos. No me apetecía nada ver a mi amigo echando la papilla. No, gracias…Demasiada dosis de fluidos corporales por hoy.

— ¿Crees que se pondrá bien ese hombre? — preguntó Jasper mientras bajábamos al garaje.

—Ya has oído a la rubia. Es capaz de revivir al tipo sólo para echarle la bronca por morirse sin su permiso — Jasper puso los ojos en blanco — Quizás me haya pasado, pero es la verdad. James estará hablando con nosotros mucho antes de lo que creemos….es un tipo duro — dije completamente serio — Puede que ese hombre sea ahora mismo uno de nuestros bienes más preciados por todo lo que sabe.

Mi amigo pareció más o menos satisfecho con mis palabras; esperaba por todos los medios que ese hombre saliera adelante para que nos pudiera echar una maldita mano y mejorar esta precaria situación.

Bajamos las escaleras para reunirnos en el garaje. Black ya estaba manos a la obra. El tipo se había despelotado ya, como iba siendo costumbre. Estaba trabajando en la camioneta, arreglando y reparando pequeños desperfectos que habíamos provocado durante nuestra salida. Alzó la mirada y escaneó mi rostro…hizo una mueca con la boca volviendo aún más difícil el gesto de su cara por culpa de su cicatriz.

— ¿Cómo está nuestro hombre? — preguntó el tipo.

—No está pasando por su mejor momento, de hecho…ha tenido una hemorragia bastante importante. Aunque confiamos en que lo superará — señalé la camioneta deseoso por cambiar de tema — ¿Ha sufrido algún daño grave?

—Nada que no se pueda arreglar con mi experiencia y un poco de tiempo.

—Supongo que ahora no tendréis muchas ganas de pisar la calle con todo lo que ha pasado — murmuró Jasper. Black hizo una mueca, su intento de sonrisa más casual.

—Tengamos ganas o no si la jefa dice adelante…adelante tendremos que ir — fruncí el ceño — Oh, vamos…no me pongas esa cara, tío. La poli ha venido hace un rato y se ha llevado a Garrett y al chaval, Seth. Están intentando conectar la radio…

—Eso está bien, ¿no?

—Pues no, colega…se ha llevado el mapa que encontramos en el helicóptero.

— ¿Y qué cojones se supone que hay en el mapa? — sacó un paquete de cigarros y se encendió uno — ¿Tú lo has visto ya? — Black negó mientras soltaba una pequeña nube de humo de su boca.

—Nah…Dios me libre. ¿Por qué no subís vosotros y luego me lo contáis? Miedo me da lo que pueda estar tramando la poli en estos momentos.

Oh, sí….en eso tenía que darle la razón al preso. Sin duda, Bella con una idea en la cabeza era más peligrosa que McGiver con un puto chicle.

Con Jasper pisándome los talones volvimos de nuevo al piso de arriba, esta vez para ir a la radio. La puerta estaba entreabierta así que no nos molestamos en hacer notar nuestra presencia llamando con los nudillos.

Lo primero que vi fue a Bella.

Estaba sentada en una de las sillas de la diminuta habitación con una taza en la mano mientras observaba el plano que tenía ante ella. Tenía en ceño fruncido a más no poder y sus labios hacían un mohín bastante apetitoso…sobre todo después de nuestro maravilloso encuentro en el baño minutos atrás. Sus impresionantes ojos marrones se movían apresuradamente de un lado a otro escaneando el mapa por los cuatro costados, imaginando las posibilidades que le ofrecía ese trozo de papel. Llevaba el pelo húmedo recogido en una coleta desastrosa. Mierda. El jodido corazón se me paralizó momentáneamente cuando desvió su mirada hasta mi cara.

Cielo santo.

Sentí las mejillas tan sonrojadas como aquella vez cuando tenía trece años y mi vecina buenorra, Becka Stanton, me pilló con todas las de la ley cuando miraba por su ventana mientras se cambiaba.

He de decir que este momento, aquí y ahora y a pesar de todo lo que estaba pasando, no tenía ni punto de comparación.

Me miró de arriba abajo con los labios entreabiertos y el amago de una sonrisa en su preciosa cara. Sí, venga….en mi cabeza yo mismo me sonaba un poco cursi rozando lo gilipollas…pero la ocasión no merecía menos.

— ¡Lo tengo! ¡Lo tengo! Sí, joder… ¡lo conseguí!

El chillido del cojo llamó nuestra atención rompiendo el contacto visual que habíamos creado. No me hubiera importado que Garrett mantuviera su boquita de piñón cerrada. De todos modos, la cara de felicidad del lisiado era toda una revelación de buenas noticias.

—En realidad, creo que lo hemos conseguido entre los dos — murmuró Seth.

— ¿Qué pasa? — preguntó Jasper.

—Al final hemos podido adaptar la radio del helicóptero a la de la estación…aunque hubiéramos tardado mucho menos si Garrett me hubiera hecho caso con los cables que debíamos unir. Al final tenía yo razón — el cojo rodó los ojos.

—Bueno, sí….digamos que ha sido un trabajo en equipo…—aclaró — De todas formas ahora eso da igual…lo que de verdad importa es que me parece que ahora tenemos un alcance de la hostia — me miró con condescendencia — Sin faltar al respeto, pero vuestra radio es una mierda.

—No nos olvidemos que lo único que nos hace falta para que todo esto merezca la pena es que haya alguien al otro lado que nos escuche — me sorprendió gratamente la madurez de las palabras escogidas por Seth.

—Siempre hay alguien al otro lado — murmuró Bella por primera vez.

—Pues creo que es hora de comprobarlo. ¿Por qué no empezamos ya? — preguntó muy animado — Propongo empezar con onda media.

— ¿En serio? — repuso Garrett — La onda media está más pasada de moda que el peinado de Dolly Parton, pequeño — Seth resopló.

—Primero, no me llames pequeño. Segundo, alguien con pocos recursos materiales que haya visto un par de programas de bricolaje y demás puede fabricarse una radio de alcance medio en su casa. No es tan difícil…y te aseguro que esa es la amplitud de onda más usada en esos casos — todos miramos al chaval — ¿Qué? ¿Empezamos ya o me pongo a repartir fotos con mi careto?

—Alucinante, tío…— murmuró Garrett — Empezamos por donde tú quieras, chaval…

He ahí una lección de sabiduría de un adolescente a un adulto. Estaba tan centrado en el tira y afloja de esos dos que me sobresalté como una niñata cuando sentí las manos de Bella en mi antebrazo. Su cercanía…su extremada cercanía me ponía de los nervios y mucho más después de escuchar su declaración de intenciones.

Joder…que uno no es de piedra….

Aún así, traté de recomponerme lo antes posible, quitarme el gesto de gilipollas de la cara y cambiarlo por el mismo gesto de empanado de la vida de siempre.

— ¿Crees que podremos ir al despacho en un momento? —sin decir nada asentí cual perrito cutre que se coloca en el salpicadero del coche al lado del Elvis Presley bailón. Recogió el mapa, la taza y dejamos allí a los manitas –y a los manazas- incluido Jasper.

— ¿Estás bien? — le pregunté mientras ella cerraba la puerta del despacho.

—No lo sé — fruncí el ceño mientras me acercaba a toda prisa a su lado — Este mapa…no sé — suspiró — Me da mucho que pensar. Es un poco….terrorífico….

No le pregunté por qué. Me acerqué para comprobarlo por mí mismo.

En cuanto vi el mapa por completo automáticamente me recordó a esos mapas que mostraba el hombre del tiempo tras las noticias en la sección de meteorología. Todo Manhattan estaba coloreado por zonas abarcando todos los colores del arco iris como si se tratara de las próximas temperaturas que íbamos a tener en la ciudad. Oh, sí….muy bonito. Sarcasmo mode on, por supuesto.

La zona de TriBeCa, donde estábamos, y el distrito financiero estaban coloreadas por un intenso violeta; buena señal. Sin duda la gama de los colores fríos indicaban menos intensidad de cuerpos en movimiento. Sin embargo, las carreteras principales, las salidas de la ciudad y los puentes que conectaban con tierra firme estaban remarcados en un intenso color rojo. La ribera del río Hudson era toda una oda al color rojo guirnalda de Navidad, así como otros puntos de la ciudad. El hospital, como era de esperar, era uno de ellos. Cuando lo abandonamos, después de recorrer sus pasillos llenos de seres infectados hacía ya mil años, ya parecía tener colgado un cartel de luces de neón –rojas, por supuesto – en el que se podía leer "cuidado con el zombi". Evidentemente, los centros comerciales también estaban vetados.

Todo esto nos dejaba con muy pocas posibilidades.

Me rasqué la cabeza y suspiré.

—Tienes razón, es terrorífico — asintió acercándose a mí.

—Este mapa tiene toda la pinta de haber sido realizado a partir de satélites y geo radares o algo por el estilo…ya sabes, para medir la densidad de cuerpos en movimientos y todo eso….

—Yo también lo creo…Pero no sabemos de cuando exactamente es este mapa, las cosas han podido cambiar. Los cuerpos se mueven, no se mantienen estáticos así que la marea de no muertos ha podido variar…De todos modos, si nos guiamos por este trozo de papel, tenemos casi todos los accesos cortados hacia el este. Estamos un poco atrapados…

—No hay que ser muy listo para imaginarse que las carreteras se colapsaron en el peor momento…—suspiró — Imagínatelo…toda esa gente intentando huir de la aglomeración de enfermos en la ciudad y se encontró con lo peor en la carretera. Gente siendo atacada en sus coches…sin poder escapar de allí….

—Un embotellamiento convertido en una trampa mortal. Acercarse a las carreteras es imposible. No quiero saber la cantidad de infectados que hay atrapados en sus coches — fruncí el ceño — También hay que fijarse en cómo nuestros amigos descompuestos se arremolinan alrededor del agua — señalé el río en el mapa.

—Yo también me he dado cuenta. He pensado sobre eso y he llegado a la conclusión de que no les gusta el agua. El río aparece coloreado en un intenso azul añil…De todas formas, es lógico. No tienen libertad de movimientos i no tienen una presa delante de ellos y aparentemente ven con dificultad. Caer en el agua sería para ellos un viaje de no retorno. No creo que les guste el líquido…

—Entonces no descartemos el agua como método de contención — murmuré.

—Por supuesto — frunció los labios — Mierda, el problema llegará el día que, por una razón u otra, tengamos que salir de aquí — señaló el mapa — mira…en coche resultaría poco menos que imposible salir de la ciudad y andando sería un suicidio voluntario.

—Nos queda volar, nena…—bromee. Bella no sé río. Oh, santo cielo. McGiver había regresado….

—No es mala idea, fireman. Pensaré en tu teoría ya que entre los nuestros hay un piloto experimentado. Además, tenemos que conocer a ciencia cierta cómo está el panorama en general. Me preocupa no tener acceso a comida y a medicinas fácilmente….

—Por el amor de Dios, Bella…descansa un poco. De momento tenemos provisiones y cuando estas escaseen ya pensaremos en algo — agaché la cabeza — James, el piloto, aún se tiene que recuperar…además, te recuerdo que acabamos de perder a uno de los nuestros. Descansemos…dejemos de ser héroes, ¿vale? Sólo por un par de días, por favor…—Bella suspiró. Se acercó a mí y apoyó la frente en mi hombro. Cerré los ojos.

—Tienes razón — murmuró —Descansemos y liberemos la mente. Ya hemos hecho demasiado por hoy — nos quedamos así, en esa posición, durante unos minutos. La presencia de mi poli me ponía nervioso y me calmaba al mismo tiempo. Era mi cara y mi cruz, el blanco y el negro…todo a la vez…

— ¿Harás guardia esta noche conmigo? — su voz sonaba empañada por mi hombro — Quizás podamos hablar…

—Lo haré su así lo quieres…pero primero debes comer algo y dormir un rato, ¿de acuerdo? — se separó de mí y me miró.

—Está bien…vamos allá…

Salimos del despacho dejando allí el mapa de los horrores y caminamos despacio por el pasillo para no molestar ni al bebé ni al herido James.

—Lo que voy a decir suena a locura…—murmuró —Pero tu presencia me hace sentir más segura — sonreí de lado.

—Viniendo de ti me lo tomaré como el mayor cumplido de mi vida — me codeó la espalda.

—Pretendía serlo…

En ese momento casi nos chocamos con Seth; el muchacho venía corriendo con una gran sonrisa en los labios. La primera sincera que le veía en el rostro desde que le rescatamos de ese apestoso armario en el que se resguardó.

— ¡Onda media! — exclamó — ¡Yo tenía razón! ¡Tenía razón! — Bella dio un paso hacia él.

— ¿Qué pasa, Seth?

—Creo que hemos conectado con alguien. He dejado a Garrett intentando aclarar un poco la conexión… ¡Tenéis que escucharlo! Sólo hemos podido escuchar a dos mujeres y algo sobre una pequeña comunidad…esperamos poder oírlas mejor en unos segundos… ¡vamos! ¡Venid!

Sin lugar a dudas esa era una muy buena noticias. La mejor que nos podían dar en un momento como este. Había supervivientes, gracias, Señor….Seth nos arrastró de nuevo hacia la radio olvidando nuestra inminente cena. Queríamos escuchar nuevas voces y saber en qué circunstancias se encontraban. Queríamos escuchar su historia y convencernos de que aún había esperanza…

Garrett estaba sentado cerca del micrófono. Su gesto era de total alegría, incluso de diversión…que contrarrestaba gravemente con el estado de nervios de Bella.

Era cierto, se oían voces de al menos dos mujeres, aunque con mucha estática…Finalmente Bella se acercó a la mesa y le arrebató el micrófono al lisiado para hablar ella misma.

— ¿Me recibe alguien? ¿Hola?

—Sí…te…cibimos…—Bella me miró antes de acercar los labios al micrófono.

—Soy Bella Swan, agente de policía de Manhattan y persona a cargo de este grupo de supervivientes.

— ¿Be…Bella?

—Sí, así me llamo. ¿Me pueden decir con quién estoy hablando y desde dónde las escuchamos?


Siento muchísimo la espera. Alguna de vosotras sabéis que me lesioné la mano y estuve unos días sin poder tocar el teclado…Lo siento!

Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios

Nathy Cullen Black, ALEXANDRACAST, Mcleanderangel, Monikcullen009, Angie palomo, Marie Mars, Manligrez, CLorena, ZAVACULLEN, Coco Cu, Karina Masen, Kriss21, Yasmin Cullen, Nyx 88, Silecitopucheta, Ettena, Isakristen, Analiaapocaliptica2012, Orisweetcullen, Laura Katherine, Bitah Hawhtorne Cullen Hale, Esteph PV17, Evetwilight, Bellaen3D2, Lil, NekoCullenPattinson, IsAbElA M CuLlEn, Guest, Bella-Nympha, Amanda Cullen Salvatore, Guest, EriM, Darky1995, Miss jessygirls, Eve Runner, Huezito Cullen, Lory24, Carmen Cullen-.i love fic, AlejandraZJofre, JimeBellaCullenSalvatore, Anybella, Penny Love Edward, Nella cullen, Marie Sellory, Gatita swan, Masilobe, Gretchen CullenMasen, Petit Chiharu, Ashleyswan, LunaS Purple, Maria Cullen, Rubí, Kimjim, Karenca Cullen Grey, Bella maru, PinkLady, AraCullen8, Luan y a todos los lectores anónimos.

Muchas gracias por seguir apoyando el fic, chicos! Llegamos a ecuador de la historia =) Muchas gracias por aguantar mis retrasos de las actualizaciones y por todos vuestros mensajes. Nos leemos en unos días, un besote!