- Solo léeme unas páginas más, cuando llegue Terry no podrás seguirme leyendo – Me dice Albert con su mirada suplicante.
- Está bien, pero solo un poco más, estoy cansada y quiero dormir.
08 de Diciembre de 1950
Aún no puedo creer lo que acaba de suceder, hace unos momentos bajé a la cocina y me encontré de frente con Albert, por un momento pensé que se trataba de su espíritu, pero no, él no está muerto, Albert está más vivo que nunca.
No puedo dejar de temblar, Betsy dijo que Albert era el hijo de George, no entiendo de qué demonios estaba hablando, necesito calmarme para poder pensar con claridad, necesito que alguien me explique qué es lo que está pasando.
Al día siguiente, cuando desperté, me di cuenta de que Archie me miraba dulcemente, yo me sentí muy apenada de que me viera desnuda, con la luz del sol, todo lucía muy diferente, además, el efecto del alcohol ya había pasado y solo quedaban los estragos que había dejado a su paso, que en ese caso eran, un horrible dolor de cabeza y una enorme culpa.
- Buenos días gatita – Me dijo Archie al verme abrir los ojos.
- Buenos días – Le respondí, mientras buscaba algo con qué taparme.
Archie comenzó a reír – No le veo el caso a que te cubras, desde hace una hora que he memorizado cada parte de tu cuerpo.
Yo solo pude sentir como mi rostro se enrojecía completamente, él se acercó a mí y me dio un beso en los labios, después se levantó de la cama y me pasó mi ropa.
- Vístete, te llevo a tu casa, no quiero que se preocupen por ti.
Yo solo asentí con la cabeza y me vestí lo más rápido que pude, unos minutos después, salimos del departamento, no hablamos mucho en el trayecto a la mansión, al llegar ahí, nos dirigimos a la estancia.
- Voy a bañarme y a cambiarme de ropa – Le dije.
- Te espero en el comedor, me gustaría desayunar contigo.
- Está bien, ahorita bajo.
Mientras desayunábamos, yo estuve muy seria y fría con Archie, él, al darse cuenta de mi cambio de actitud, decidió cuestionar los términos de nuestra relación.
- Espero que no hayas cambiado de opinión.
- ¿Acerca de qué?
- Acerca de nosotros dos…
- No sé Archie, sigo pensando que no es una buena idea.
- Por favor Candy, solo te pido una oportunidad.
Al ver su mirada suplicante, no pude negarme – Está bien, vamos a intentarlo.
Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro - Gracias Candy, te prometo que no te vas a arrepentir, te voy a hacer la mujer más feliz del mundo – Me dijo, después tomó mi mano y comenzó a besarla en repetidas ocasiones, yo no pude evitar sonreír.
- Lo sé – Le respondí.
Cuando el mes de enero terminó, todo Chicago estaba enterado de la relación que Archie y yo sosteníamos, él se dedicaba a presumirme en cada lugar al que íbamos, cada vez que alguien le preguntaba acerca de nosotros, él se limitaba a responder: "Sí, ella es mi novia", con su enorme sonrisa y su cara llena de orgullo.
Para ese entonces, Annie había dejado de hablarme por completo, yo no intenté persuadirla de hacerlo, creí que era prudente darle su espacio, pensé que poco a poco, ella comprendería la situación y después de un tiempo, su enojo cesaría.
Un día antes del cumpleaños de Terry, yo recibí una carta de Ellie.
"Querida Candy, espero que hayas pasado una hermosa Navidad y un feliz Año Nuevo, nosotros pasamos esos días con los señores Adams. En Navidad, Nick vino a la celebración con su esposa y preguntó por ti, se sorprendió mucho cuando le dije que te habías ido, me pidió tu dirección y me dijo que te mandara saludos.
Terry se la pasó bebiendo toda la noche, al final de la celebración estaba tan tomado, que tuvimos que quedarnos en casa de los señores Adams a dormir, yo me sentí muy molesta con él, entiendo que sigue triste por tu partida, pero no es razón para que se deje vencer de esa manera. Al día siguiente hablé con él, le dije que si no dejaba de beber, te iba a decir que me llevaras contigo, se molestó tanto conmigo, que no me habló en toda la semana.
Pero eso no fue lo peor, en Año Nuevo, Terry se fue a beber con sus "nuevas amistades" y al regresar a la casa, chocó la camioneta contra un árbol, un señor que iba pasando por ahí, le dio un aventón hasta la casa de los señores Adams. Jane y yo ya estábamos bastante preocupadas, por que llevábamos varias horas esperándolo. Gracias a Dios no le pasó nada, solo se le hizo un enorme chichón en la cabeza, pero la camioneta no tuvo tanta suerte, quedó destrozada de la parte de enfrente, así que nos quedamos sin medio de transporte.
Esa noche también nos quedamos a dormir en casa de los señores Adams, al día siguiente Jane habló con Terry, yo nunca había visto a Jane tan molesta, a pesar de que yo me quedé con Robert en el patio, se escuchaban hasta afuera los gritos de ella, de inconsciente, estúpido y borracho no lo bajó. Por un momento me sentí mal por mi hermano, pero creo que era necesario que alguien le hablara de esa manera para que él entendiera que se estaba equivocando.
Esta semana que pasó, Terry no fue a tomar ni una sola noche, lo único que espero, es que él siga así, si no, tendré que pedirte que me des alojo en tu casa, porque no quiero ver como mi hermano se sigue destruyendo.
Tengo que confesarte que me siento un poco preocupada por nosotros, sin la camioneta, Terry no podrá ir a la ciudad para surtir la tienda, aunque él no me lo dice, sé que otra vez tenemos problemas económicos, he estado pensando en meterme a trabajar en las tardes para apoyarlo con algo de dinero.
Perdona que solo te escriba para contarte nuestros problemas, pero sabes bien que no tengo nadie más con quién hablar de ellos. Espero que tú te encuentres mucho mejor que nosotros, no tardes en contestarme, tus cartas me alegran el día.
Te quiere, tu hermana Ellie"
Yo también me quedé preocupada, esa camioneta era indispensable para Terry, pensé en mandarle dinero a través de George, pero estaba segura de que lo rechazaría. Se me ocurrió mandarle el dinero a Jane, Terry la respetaba mucho y siempre la obedecía, sabía que con ella, él no podría negarse a recibir el dinero.
Esa misma tarde hablé con George, le pedí que llevara personalmente el dinero a Farmington y se lo entregara a la señora Adams, le di la dirección de ella y también le di una carta en dónde yo le explicaba a ella toda la situación. George regresó a Chicago casi una semana después, con una pequeña nota de la señora Adams.
"Querida Candy, me alegra mucho que te sigas preocupando por Terry, yo desconocía los motivos de su separación, sabes bien lo hermético que él puede ser con sus sentimientos, pero ahora que me has explicado todo, puedo comprender la razón de su sufrimiento.
Yo misma me encargaré de que él acepte el dinero que le envías, es más, le pediré a uno de mis hijos que lo acompañe a comprar la nueva camioneta, no le voy a dar oportunidad de negarse, con todos los problemas que tiene, no está en posición de ponerse orgulloso.
Te mando un gran abrazo, aquí todos te extrañamos mucho, espero que algún día vuelvas a visitarnos.
Con cariño, Jane Adams."
Durante los meses que siguieron, Archie y yo pasamos juntos todo nuestro tiempo, solíamos ir de fiesta en fiesta y de reunión en reunión, a él le encantaba llevarme a bailar, los dos nos divertíamos mucho, siempre estábamos riendo. Era difícil no querer a Archie, él realmente se esforzaba por hacerme feliz, y poco a poco, él comenzó a ganarse mi corazón.
No era raro que cada fin de semana, saliéramos en algún periódico, ya ni siquiera me sorprendían las notas que se publicaban, casi siempre eran rumores sobre una futura boda y algunos análisis sobre como esa unión beneficiaría la economía de ambas familias.
Archie le ayudaba a su padre a visitar las tiendas que tenían en diferentes partes del país, yo llegué a acompañarlo en varias ocasiones. De vez en cuando pasábamos la noche en su departamento, cuando dormíamos ahí, Archie me llenaba de atenciones y de mimos, él era un hombre sumamente cariñoso, nunca se limitó al demostrarme su amor. Después de algún tiempo, él comenzó a plantearme la posibilidad de hacer una vida juntos.
Un día de noviembre, mientras cenábamos en un lujoso restaurante de la ciudad, Archie se me propuso, yo realmente me quedé muy sorprendida, nunca esperé que él hiciera eso, de repente lo vi sacar un hermoso anillo de diamantes y ponerlo frente a mí.
- Candy, ¿te gustaría casarte conmigo? Sé que puede parecerte muy pronto, pero yo no tengo ninguna duda, tú eres la mujer con la que yo quiero pasar el resto de mi vida.
- Archie, yo no sé qué contestarte.
- Solo dime que sí…
- Déjame pensarlo, no es una decisión que pueda tomarse a la ligera.
- ¿Cuánto tiempo necesitas? ¿Un día, dos días?
- Solo dame esta noche, mañana temprano tendrás tu respuesta.
- Está bien, mañana temprano iré a verte a tu casa.
Toda esa noche me la pasé pensando en qué decisión tomar, al final, llegué a la conclusión de que esa era mi última oportunidad para ser feliz. Archie era un hombre maravilloso, en todo el tiempo que estuvimos juntos, nunca encontré algo malo en él, si no hubiera sido por que Terry apareció primero en mi vida, lo más seguro es que yo me hubiera enamorado de él.
A la mañana siguiente, cuando Archie llegó a la mansión, yo ya tenía mi respuesta – Sí, si acepto casarme contigo – Le dije.
No miento al decir que Archie lloró de emoción, él me pidió que nos casáramos lo más pronto posible, fijamos la fecha de la boda para mediados de diciembre. Una semana después, Archie anunció nuestro compromiso en todos los medios, la nota de nuestro futuro matrimonio, salió en primera plana, junto con una foto dónde los dos salíamos abrazados.
"La distinguida señorita, Candice White y el honorable joven, Archibald Cornwell, miembros de la socialité de Chicago, han anunciado oficialmente su compromiso, su boda se realizará a mediados de diciembre, en la lujosa propiedad que ella posee al sur de la ciudad. Esperemos que la boda del más chico heredero del señor Allan Cornwell, sea igual de espectacular que la de su hermano mayor, Alistair Cornwell, la cual se celebró el año pasado, por las mismas fechas."
Esa noche Annie fue a visitarme, yo la recibí en el patio, ella traía en sus manos el periódico, pude ver que estaba furiosa.
- ¿Qué significa esto Candy? Me preguntó ella, mientras me aventaba el periódico en la cara, no pude evitar sentirme bastante enojada.
- No creo que haya mucho que explicar, la nota lo dice muy claramente, Archie y yo nos vamos a casar.
- ¿Cómo te atreves a hacerme esto? Tú sabes bien que yo siempre he estado enamorada de él.
- Annie, tu sabías que algún día él iba a hacer su vida con alguien más…
- Sí, pero ¿por qué tenías que ser tú? Candy, tú eras mi mejor amiga, crecimos juntas, vivimos juntas, nos contábamos todo, yo te quería como si fueras mi hermana ¿Por qué tenías que fijarte en Archie? Habiendo tantos hombres en el mundo – Me dijo ella, llorando.
- Annie, no creas que lo hago para lastimarte, pero las cosas se dieron así, en este momento, la vida me está dando la oportunidad de ser feliz con Archie y no pienso desaprovecharla.
- Estoy segura de que ni siquiera lo amas, ¿cómo piensas ser feliz con él?
- Confío en que llegaré a amarlo algún día, él es un hombre maravilloso y además él me ama…
- Cállate – Gritó Annie y después me dio una fuerte cachetada, que me hizo perder el equilibrio – No sabes cómo te aborrezco – Me dijo, mientras me miraba con odio, yo sentí como mis ojos se llenaban de lágrimas.
- Vete de mi casa – Le dije llorando y después la empujé – La única egoísta y envidiosa aquí eres tú, que no soporta verme feliz. Si yo estuviera en tu lugar, no me importaría sacrificar mi amor, con tal de que la persona que amo fuera feliz, pero tú solo piensas en ti misma, no sé cómo puedes decirme que me querías como una hermana, eres una hipócrita.
Annie se me echó encima, en ese momento las dos olvidamos todos nuestros buenos modales y comenzamos a pelear como viles verduleras, George, que se encontraba platicando con el jardinero cerca de ahí, corrió rápidamente hacia nosotras, entre los dos nos separaron.
- Ojalá y nunca puedas ser feliz – Me dijo Annie y después comenzó a caminar hacia la entrada, antes de irse se dio la vuelta - Te digo algo, no sabes cómo me alegré cuando Elisa me contó lo que Neal te había hecho, te lo merecías por ser tan engreída, siempre luciendo tu belleza enfrente de todos los hombres.
- Lárgate Annie, no quiero volver a verte nunca, ¿me escuchaste? Nunca – Le grité yo, en ese momento me di cuenta que ella nunca había sido mi amiga.
Los siguientes días me dedique a planificar mi boda, Paty me ayudó con todos los preparativos, todo el mes de noviembre, yo estuve muy ocupada, porque tenía muy poco tiempo para organizar todo. Una semana antes de casarme, cuando regresaba con Archie de visitar a la modista, me llevé una enorme sorpresa. Recuerdo que los dos caminábamos por el jardín, yo iba tomada de su brazo y reía al escuchar una anécdota muy graciosa que Archie me estaba contando. De repente, Betsy se acercó a mí.
- Señorita Candy, un joven insiste en verla, yo le dije que no podía pasar, pero se metió a la fuerza, él la está esperando cerca del rosedal.
- ¿No te dijo su nombre?
- No, solo me dijo que era un conocido suyo.
- Está bien, ahorita lo atiendo.
Archie me acompaño hasta el rosedal, cuando vi que se trataba de Terry, sentí que mi corazón se detuvo completamente, él estaba de espaldas, contemplando el jardín, al escucharnos llegar, se volteó y me miró fijamente, yo me solté rápidamente del brazo de Archie.
- ¿En qué te podemos ayudar? ¿Estás buscando trabajo? – Le preguntó Archie.
- No yo no…
- Sí es así, creo que hace falta un mozo, ¿no es así gatita?
Yo no fui capaz de responder nada, en ese momento, yo me encontraba petrificada de la impresión de volver a ver a Terry.
- Yo no estoy buscando trabajo – Respondió Terry.
- ¿Entonces qué quieres? ¿Comida? ¿Dinero? – Le dijo Archie y después sacó un fajo de billetes de su saco y se lo ofreció.
Yo me apuré a bajar la mano de Archie – Él es mi amigo – Le dije.
- ¿Tu amigo? – Me preguntó Archie y después miró a Terry de pies a cabeza.
- Sí, él… - Yo respiré profundo y procedí a presentarlos – Archie, te presento a Terrence Granchester, un amigo de Farmington; Terry, te presento a Archibal Cornwell, mi prometido.
Pude ver como sus rostros se endurecían, a pesar de su orgullo, Terry se acercó a Archie para darle la mano, pero Archie lo rechazó – No te me acerques, no quiero que ensucies mi ropa, es muy fina y se estropea fácilmente.
Terry lo miró furioso y bajó la mano.
- Candy y yo tenemos mucha prisa, no sé si lo sepas, pero vamos a casarnos en una semana y aún nos faltan muchas cosas que arreglar, así que te pido que seas breve.
- Déjanos solos – Le dije a Archie, él me miró desconcertado.
- Pero Candy…
- Por favor, déjanos solos.
- Está bien, te espero en el comedor – Me dijo y después se fue, no sin antes lanzarle una mirada despectiva a Terry.
- Vaya esposo que te buscaste Candy, creo que hasta el loco del pueblo tiene más educación que él – Me dijo Terry una vez que Archie se marchó.
- Él no suele ser así, Archie generalmente es muy amable…
- Sí, se nota… ¿Así que esta es la mansión de la princesa? Es bastante… ostentosa.
- ¿A qué viniste? Pensé que me habías dicho que no querías volver a saber de mí.
- Dejaste tu diario en mi casa, quise venir a entregártelo…. – Me dijo y después me dio el diario.
- Estoy segura que no hiciste un viaje de dos días solo para entregarme mi diario.
Terry sonrió – Tienes razón, venía a preguntarte si era cierto lo que decían los periódicos – Me dijo y después sacó un bonche de recortes de la bolsa de su pantalón, también me los entregó – Pero me doy cuenta de que todo es verdad…
Yo me quedé en silencio, sin saber que contestar.
- Creí que me amabas, nunca pensé que te fueras a olvidar tan rápido de mí.
- Terry, la vida continua, no podía quedarme sentada esperando algo que nunca iba a pasar, por si no lo recuerdas, tu y yo somos hermanos…
- Sí, lo recuerdo, lo he recordado cada maldito día desde que te fuiste, pero eso no ha cambiado en absoluto lo que siento por ti. ¿Acaso tú ya dejaste de amarme? – Me preguntó Terry y después se acercó a mí, me tomó entre sus brazos y comenzó a besarme apasionadamente, yo no fui capaz de rechazarlo, había deseado volver a besarlo desde hace mucho tiempo.
- ¿Estás segura de querer casarte con él?
Yo no pude responderle.
- Candy, ven conmigo, aún podemos ser felices, vámonos juntos, yo sé que todavía me amas, puedo sentirlo…
- No puedo, lo siento… Yo voy a casarme en unos días y no pienso cancelar mi compromiso.
Terry me miró por unos instantes, después comenzó a caminar hacia la entrada, después de unos segundos, yo corrí hacia él y lo abracé por la espalda – Te amo Terry, te amo mucho, y creo que nunca podré dejar de hacerlo, pero entiéndeme, no puedo ir contigo, no es correcto.
Terry se volteó hacia mí y volvió a besarme, los dos nos besamos por varios minutos, ninguno de los dos parecía querer detenerse, poco me importó si alguien nos veía, deseaba poder quedarme con él por siempre. En ese momento escuché que alguien se acercaba y aclaraba la garganta, me separé de Terry y volteé a ver quién era, vi a George parado cerca de nosotros.
- Señorita Candy, el joven Archie la está esperando – Después se dirigió a Terry – Buenos días joven Graham, es un placer volver a verlo.
- Por favor, dile que ahorita voy… - Le respondí.
- Está bien señorita Candy.
Cuando George se fue, Terry me dio un último beso – Espero que seas muy feliz – Me dijo y después comenzó a caminar de nuevo hacia la puerta. Yo me quedé parada, observándolo y sintiendo como mi corazón se iba con él.
Regresé a la casa y le pedí a Archie que se fuera, lo único que quería en ese momento era estar sola. Cuando Archie se fue, me dirigí al jardín y comencé a llorar, sin darme di cuenta, George llegó hasta donde yo estaba y puso su mano en mi hombro.
- Ignoraba que el joven Graham y usted se amaran tanto…
- Hubo una confusión cuando fui a buscarlo a Nuevo México, nos enamoramos sin saber que éramos hermanos.
- Señorita Candy, ¿está segura de querer casarse con el joven Archie?
- No, pero si no lo hago, me voy a morir de tristeza… Le respondí yo y comencé a llorar con más fuerza.
- Usted me recuerda mucho a su madre, se parece tanto a ella…
- Ay George, dime algo que yo no sepa…
- Estoy seguro de que muchas personas le han dicho que se parece mucho a la señora Laura, pero yo no me estoy refiriendo a lo físico, su madre y usted, tenían la misma forma de ser.
- ¿Ella también era una llorona?
George sonrió levemente - Ella era una mujer maravillosa. Señorita Candy, si yo pudiera hacer algo para verla feliz.
- Pues al menos que encuentres la forma de evitar que Terry y yo seamos hermanos, no creo que puedas hacer mucho por mí.
- Yo creo que sí – Me dijo y después se retiró.
Después de comer, yo me dirigí a mi cuarto, seguí llorando por horas hasta quedarme dormida, desperté cerca de las diez de la noche, tenía mucha sed y la jarra de mi cuarto estaba vacía, así que baje a la cocina por un poco de agua. Mientras llenaba mi vaso, escuché que alguien se tropezaba cerca de ahí, las luces estaban apagadas, pero pude distinguir una sombra en la obscuridad, yo sentí mucho miedo, así que tomé una sartén que se encontraba cerca de mí.
- ¿Quién está ahí? – Pregunté, pero no obtuve respuesta – Si no sale enseguida, voy a gritar.
En ese momento, vi que una persona salía desde la obscuridad, cuando pude enfocar su rostro, me di cuenta de que era Albert, por un momento pensé que se trataba de su espíritu que vagaba por la casa.
- Aléjate de mí, espíritu del mal – Le dije e hice con mi mano la señal de la cruz.
- ¿Qué demonios dices Candy? No soy ningún espíritu y menos del mal, soy Albert.
Albert intentó acercarse a mí, yo le di un golpe en la cabeza con la sartén.
- No te me acerques – Le grité, para ese momento, yo ya estaba muy asustada, así que grité por ayuda.
Albert comenzó a sobarse la cabeza – Candy, ¿qué te pasa? ¿Por qué me agredes?
Betsy llegó rápidamente a la cocina – Señorita Candy, no se asuste, solo es Albert, el hijo del Sr. Villers – Pocos minutos después apareció George, él prendió la luz.
Yo no entendía nada de lo que estaba sucediendo, me di la vuelta y caminé rápidamente hacia mi habitación, Albert trató de seguirme, pero George lo tomó del brazo – Déjala, es mejor que hables con ella mañana – Le dijo.
Al llegar a mi recamara, me encerré con seguro, sentía que mis manos temblaban y un escalofrío recorría todo mi cuerpo, me senté en la cama y traté de calmarme, necesitaba pensar con claridad.
