Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de TheSaintsMistress, yo solo la traduzco.


Hola, os dejo otro capitulo que es bastante hot, lo que hay entre paréntesis es un escena que se cuenta por partes durante el capitulo, no un sueño, eh ;)


Capítulo 25 – La escena del baño

Primero la retuerces...

"¿Qué estás haciendo?"

Ella no respondió. Sólo levantó una ceja delicada, se dio la vuelta y cerró la puerta detrás de nosotros, asegurándose de cerrarla.

"Señorita Swan", me reí entre dientes nerviosamente mientras mis ojos se movían alrededor del baño en el que ella acababa de meterme. "Estamos en el baño de hombres, en el trabajo...", dejé la frase sin terminar cuando me di la vuelta y ella me estaba dando una sonrisa descarada.

Lo siguiente que supe fue que estaba siendo empujado por los hombros hasta que mi culo golpeó el asiento del inodoro. Miré hacia ella con una expresión atónita.

¿Iba a hacer lo que creía que iba a hacer?

Bella se inclinó hacia adelante, dándome una vista espectacular de su jodido escote, muy bien cubierto por una seda de color crema.

"¿Puedes estarte tranquilo, Edward?", ella susurró en mi oído, causando al instante que mi polla hiperactiva se moviera debajo de la cremallera de mis pantalones.

"Yo no-", me ahogué como un maricón de mierda.

Honestamente, no podría decir lo que pasó por mi mente en ese momento, sobre todo porque toda la sangre de mi cerebro había viajado al sur.

"¿Y bien?", ella se alejó, apartándome del calor de su delicioso cuerpo y de ese maldito olor suyo que hacía que el 'Ojo que todo lo ve' dentro de mis pantalones se levantara. "¿Puedes o no puedes estar tranquilo?".

"Creo que puedo", asentí con la cabeza con impaciencia.

"No es suficiente", suspiró dramáticamente y se dio la vuelta.

"No, no", balbuceé desesperadamente. "Yo puedo. Estoy seguro de que puedo estar tranquilo", quería golpearme por sonar tan patético, pero mierda, yo era un hombre y amaba las mamadas.

Bella giró la cabeza y me miró sobre su hombro por un momento. Traté de convencerla con mis ojos de que iba a ser un buen chico.

"Muy bien, señor Cullen", ella se volvió hacia mí por completo antes darme una pequeña y atractiva sonrisa. Se puso entre mis piernas, separándome más las rodillas. Yo las separé porque estaba encendido como la mierda y jadeando como un perro deshidratado.

Cuando Bella se agarró de mis muslos para descender hasta mis rodillas, me sentí como si me fuera a desmayar. Estaba deseando que lo hiciera. Ella mantuvo sus ojos en los míos mientras pasaba sus uñas sobre mis muslos, en dirección a la Tierra Prometida. No pude arrancar mi mirada de la de ella. Estaba encantado y poseído.

"Quítate el cinturón, Sr. Cullen", ella susurró con voz ronca mientras su dedo índice pasaba a lo largo de mi muy necesitada y prominente erección. Me estremecí y lo hice para eliminar la presión del cuero alrededor de mi cintura. "¿Conoces el alfabeto, Edward?".

Yo fruncí el ceño, confundido mientras quitaba mis manos de mi cinturón desabrochado.

"S-sí", le siseé mientras ella bajaba mi cremallera lentamente, los nudillos de su mano rozaban mi necesidad.

"Te vas a correr antes de llegar a la Z", me informó con indiferencia, buscando en mis bóxers para sacar mi polla.

Jadeé tirando mi cabeza hacia atrás ante la sensación de su cálida mano agarrándome justo ahí.

"No es una petición", ella susurró de nuevo, dándole a mi polla palpitante un solo estirón.

Yo asentí con la cabeza y tragué grueso mientras su mano se retorcía deliciosamente en la cabeza.

Detuvo sus movimientos lo suficiente como para que yo dejara caer mi mirada inquisitiva sobre ella.

"Comenzamos entonces", instruyó, mordiéndose el labio inferior para detener probablemente la risita que podía ver detrás de sus ojos risueños.

Le sonreí, lo que hizo que sus ojos se nublaran un poco. Sí, todavía la tenía.

"A-", descendió.

"Joder", grité y me obligué a mí mismo a no avergonzarme al correrme de inmediato. Tenía que demostrarle que yo sabía el alfabeto, ¿no?

"B-", ascendió.

OoOoOoO

Doblé mis brazos sobre mi pecho y me apoyé en el marco de la puerta. Bella Swan estaba inclinada, poniéndose sus bragas, tenía que ser la mejor vista de esta mañana. Mis ojos se enfocaron en los pequeños hoyuelos de su espalda, justo por encima de ese culo pecador, mientras ella se enderezaba y llegaba hasta detrás de ella para abrocharse el sujetador.

Una mujer jodidamente caliente.

No me sorprendió encontrarla despierta y fuera de la cama. Todavía era una noche cerrada, pero conociendo a la señorita Swan, ella querría conseguir adelantar el trabajo después de haberlo perdido ayer.

Quería salir de la cama para ir a mear, pero mejor no me movería o me perdería el espectáculo.

Sonreí mientras ella se inclinaba un poco hacia adelante, ajustando su sujetador para obtener la máxima cantidad de escote. Las mujeres eran unas jodidas y fascinantes criaturas.

Empujé la puerta sigilosamente y me dirigí hacia ella.

Ella saltó cuando hundí mis brazos alrededor de su cintura y luego tembló ligeramente. Sí, su piel sobre mi piel siempre se sentía jodidamente genial.

"Buenos días", le susurré al lado de su oído mientras mis manos viajaban a lo largo de su cintura, una dirigiéndose hacia arriba, y la otra en la dirección opuesta.

Metí los dedos de mi mano izquierda debajo de sus bragas y los dedos de la derecha dentro de su sujetador, ahuecando completamente ambos lugares. El corazón le golpeó estruendosamente por debajo de la palma de mi mano derecha mientras su centró tembló contra mi izquierda. Jodidamente fantástico.

"Buenos días", se atragantó mientras su cabeza caía hacia atrás contra mi pecho, cayendo luego hacia un lado para concederme acceso a la piel lechosa de su cuello.

"Te has levantado temprano", murmuré entre besos húmedos y con mis dedos acariciándola.

"Mhh", gimió ella, distraída, empujando sus caderas más contra mi mano. Yo correspondí al sumergir el dedo medio entre sus pliegues. "Edward-"

"¿Bella?", me reí entre dientes contra su espalda mientras su respiración se volvía errática. Bella Swan era sensible en todos los sentidos, sexual, emocional y agresivamente.

"Tengo que irme", sonó poco convencida, y por lo tanto, no dejé de frotar mis dedos en círculos sobre su pezón y su clítoris.

"Son apenas las cinco", yo respondí con pereza, chupando suavemente la piel debajo de su cuello. La marqué allí la última noche cuando me montó. Ella lo hizo con tanta fuerza que cuando finalmente me corrí con un sollozo embarazosamente largo, tuve que luchar contra el impulso de correr por mi apartamento, agitar los brazos por la alegría o acurrucarme en posición fetal, meciéndome en señal de rendición. Al final, decidí levantarla de mi sofá y depositar nuestros dos cuerpos saciados en mi cama. El sueño vino rápido para los dos.

"Todavía tengo que llegar a casa para ducharme y vestirme para el trabajo", suspiró a regañadientes.

Asentí con la cabeza contra su cuello, dándole un último beso en su mandíbula y sacando mis manos de sus recintos cálidos. Con un golpe juguetón en su nalga caminé de regreso a mi cama y caí sin contemplaciones. Todavía tenía algo de sueño, iba a ser un mono de mierda si no dormía.

Con las manos cruzadas detrás de la cabeza y los tobillos cruzados, la miré descaradamente.

Ella arqueó una ceja, y yo respondí con una mirada de 'no me has dejado detenerte'.

"¿Vas a volver a dormir?", finalmente preguntó, con la ceja todavía arqueada.

"¿No te gustaría que lo hiciera?"

"No", resopló y se inclinó para recoger sus pantalones vaqueros y darme una maravillosa vista de sus tetas.

"Comprensible", admití con una sonrisa. "Quiero decir, debes ser la mujer más sexualmente satisfecha en Seattle en estos momentos".

Eso hizo que ella se riera y que yo transformara automáticamente mi sonrisa en una carcajada. Su risa era putamente contagiosa.

"Yo no sé nada de eso", se encogió de hombros, los diablos jugaban en las oscuras profundidades de sus ojos. "No me he tocado en las últimas veinticuatro horas", ella soltó su pequeña broma con un guiño, haciendo que mi polla expuesta - sí, estaba desnudo – se levantara de nuevo.

"Podríamos cambiar eso", yo arrastré las palabras perezosamente, mis ojos se centraron en sus manos mientras ella se abrochaba sus vaqueros.

"Creo que ya hemos demostrado que no eres un buen chico", se rió otra vez mientras se ponía su camisa sobre su cabeza.

Esas palabras me hicieron recordar a Bella tocándose su centro en la cabaña de Jasper la noche que follamos por primera vez. Lo siento si mi referencia a nuestra 'primera vez' había sonado primitiva, pero esas fueron las palabras de vuestro Sr Brad Pitt en Leyendas de pasión: 'Yo recomiendo follar'.

"Sé lo que estás pensando", ella rodó los ojos, pero pude ver el inicio de su rubor delator.

"¿Soy tan obvio?", me reí entre dientes con voz entrecortada.

Ella asintió con la cabeza tímidamente y luego se lamió el labio inferior.

"¿Puedo usar rápidamente tu cuarto de baño?", preguntó después de aclararse la garganta.

"No tienes que preguntarlo", sonreí y la vi salir de la habitación a toda prisa.

Yo me pasé ambas manos por el pelo, incapaz de detener la sonrisa en mi rostro cada vez más amplia. Bella Swan hacía que yo diera vueltas. Me encantaría soltar un monólogo detallado de mis pensamientos y sentimientos después de lo que sucedió en la cabaña, lo que sentía por Bella, qué era exactamente lo que estábamos haciendo en este momento, pero, honestamente, así no era como yo funcionaba. De hecho, así no funcionaban la mayoría de los hombres.

Éramos gente sencilla. Nosotros pensábamos, pero simplemente no pensábamos demasiado. Nosotros no repetíamos todas las conversaciones, ni contemplábamos el significado de cada palabra o caricia. Vivíamos el momento y luego decidíamos, en función de la variables, si queríamos repetir dicho momento.

Los hombres no teníamos emociones.

"Está bien", Bella suspiró una vez que entró en la habitación de nuevo. "Me voy".

"¿No hay beso de despedida?", bromeé, sabiendo que probablemente la iba a hacer sentir incómoda. Oh, cómo me gustaba hacer que mi chica se retorciera.

Bella no me defraudó cuando sus manos se retorcieron juntas nerviosamente.

"¿Te has cepillado los dientes?", me preguntó con una mueca, haciéndome reír con ganas.

Yo asentí con la cabeza, porque lo había hecho.

"¿Por qué lo has hecho si te vas a dormir?", ella frunció el ceño, confundida.

"Me gusta estar preparado".

"¿O ser presuntuoso?", ella dijo tímidamente.

Yo me encogí de hombros y le di una mirada. Vi su determinación desmoronándose bajo mi mirada antes de tomar las medidas necesarias para acercarse a mí, se dobló lentamente hasta que su boca estuvo a escasos centímetros de la mía y luego plantó delicadamente sus labios sobre los míos.

Respiré profundamente por la nariz y me preparé para profundizar el beso, pero ella se alejó antes de que tuviera la oportunidad.

"Realmente tengo que irme", murmuró con la cara todavía cerca de la mía, sus ojos estaban centrados en mi boca hambrienta.

Yo no dije nada, sólo miré la belleza de mierda que era Bella Swan y traté de mantener mi nivel de respiración.

"Adiós", susurró y se giró para alejarse.

Luché contra la punzada en el pecho que se hizo más fuerte mientras ella retiraba su figura y por último desaparecía de mi vista.

"Adiós", le susurré como un gatito y me arrastré las manos sobre la cara con frustración. Estaba total y completamente jodido.

Estaba a punto de darme la vuelta y cerrar el ojo un rato cuando oí los pasos frenéticos de los tacones de Bella regresar a mi habitación.

Me giré justo a tiempo para ver cómo su cuerpo se acercaba, se lanzaba sobre mí y reclamaba desesperadamente mi boca.

No dudé en tirar de ella e inclinarla sobre mi regazo hasta que su espalda golpeó la cama, la empujé contra el colchón mientras yo devoraba su boca con un gemido.

Su lengua se deslizó sobre la mía como la seda, y yo me arqueé con el beso, pasando una mano febrilmente sobre su pecho cubierto y otra sobre la base de su cuello.

La desesperación de nuestras bocas cedió suavemente. Podría besar a esta mujer siempre.

"Será mejor que te vayas antes de que te eche un polvo de despedida, cariño", le advertí mientras me alejaba un poco, recuperando el aliento.

Ella asintió con la cabeza lentamente, aparentemente sorprendida por su comportamiento.

Yo sonreí y planté pequeños besos alrededor del contorno de su boca, disfrutando de los dulces suspiros que escapaban de sus labios.

"¿Alguna vez me cansaré de besarte?", preguntó en voz baja.

"Joder, espero que no", me reí y me enderecé, llevándola conmigo, pero manteniéndola de lado en mi regazo.

Mi pene totalmente erecto se intercaló entre mi abdomen y su cadera, y necesité de cada pedacito de mi autocontrol para no empujar.

"Te veré en la oficina", murmuró mientras sus uñas rozaban la barba en mi mandíbula, haciendo que yo me inclinara por reflejo.

Asentí con la cabeza, incapaz de encontrar mi voz mientras sus ojos estaban en los míos. Ella me estaba mirando. Era desconcertante y jodidamente espectacular, y estaba muerto de miedo y me sentía más valiente que nunca, todo a la vez.

Allí hubo un momento de descuido emocional.

Ella acercó su cabeza a la mía otra vez, besando mis labios y dándole a mi lengua un golpe final antes de deslizarse de mi regazo y salir de mis brazos. Yo la miré boquiabierto mientras ella caminaba hacia la puerta antes de detenerse para girarse hacia mí.

"¿Y?", preguntó en voz baja.

"Sí", asentí con la cabeza con una sonrisa. "Ese ha sido un apropiado beso de despedida".

Ella sonrió, me guiñó un ojo y luego se fue.

Me tomé un momento para mirar a mi polla levantada, mirándome acusadora.

"No me mires así", suspiré con exasperación, me giré a un lado y traté de conciliar el sueño.

OoOoOoO

Luego la lames…

"Jodida G-", yo grité desesperadamente mientras la lengua de Bella corría a lo largo de mi polla.

"Shh...", ella sopló contra mi piel delicada.

"Bella, cariño, eres... no puedo... Ungh...", sentí que mis dedos de los pies se encrespaban mientras los de las manos se clavaban en las paredes de madera del baño. A ese ritmo, Bella me haría correrme antes de llegar a la letra M. M de más. M de mía.

"Hhhh-", dije a través de los dientes apretados mientras los de ella raspaban ligeramente mi longitud.

"¿Edward? ¿Amigo, eres tú?", mis muslos se apretaron en estado de shock cuando oí la voz de Erick Yorkie en el otro lado de la puerta. Bella sólo sonrió y sumergió bruscamente su boca sobre mi polla.

"Joderrrrr-"

"¿Edward?". Que te jodan, amigo.

"Hey, Yorkie", me ahogué, apretando los ojos cerrados con la visión de Bella entre mis rodillas, haciendo lo que estaba haciendo.

Sentí la vibración de su risa cuando ella se detuvo y se sumergió de nuevo. Mis ojos se abrieron cuando traté de mirarla acusadoramente.

"¿Estás bien, amigo?", escuché débilmente la voz de Yorkie en el fondo.

"Sí", gemí cuando Bella arremolinó su lengua alrededor de la cabeza. Yo grité cuando la sentí pellizcando mi muslo, dándome una mirada de advertencia, la cual parecía casi ridícula teniendo en cuenta que una parte de mi anatomía estaba apoyada entre sus labios.

"Yo-", dije con petulancia y sentí sus labios apretarse alrededor de mí en su intento de controlar su risa, haciendo que mi puño golpeara la pared por reflejo.

"No suenas demasiado bien para mí". Maldito bastardo entrometido.

"He comido algo en mal estado", solté la mejor excusa para los ruidos ridículos que estaba haciendo.

"Suena como si fuera eso", sonó casi simpático. Si él supiera…

"J-", grité en voz baja mientras Bella seguía sus cuidados entre mis piernas, haciendo que mi abdomen temblara.

"Bueno, te voy a dejar, tío", Yorkie finalmente decidió marcharse. Yo eché la cabeza hacia atrás en parte por alivio y en parte por a las abrumadoras sensaciones construyéndose en mis partes bajas.

Estaba a punto de decirle que lo vería más tarde cuando Bella decidió que era hora de ir hacia mis pelotas. Mi cabeza se movió bruscamente hacia arriba a medida que las tiraba entre sus dedos, tocándolas mientras las subía y la volvía a bajar.

"K", yo prácticamente grité cuando apretó mis pelotas, preparándolas para su lanzamiento inminente.

"'Vale, hombre", Eric se rió al retirarse. "No quisiera estar cerca cuando vomites",

"Buena idea", yo gemí, sintiendo las familiares sensaciones de hormigueo pasando a través de mis piernas antes de llegar al centro de mi polla.

"L-", jadeé una vez que escuché la puerta del cuarto de baño cerrarse detrás de Yorkie.

"Mmmm..."

OoOoOoO

"Buenos días, Edward".

"Buenos días, Jessica", sonreí al saludar a Jessica mientras entraba conmigo. Esta mañana me sentía en la cima del mundo, la ironía de que Bella fuera la causa de mi buen estado de ánimo, no pasaba desapercibida. En el pasado, solía tener el efecto contrario. Cómo habían cambiado las cosas.

"¿Por qué tanta prisa?", indagó mientras yo me dirigía hacia mi cubículo.

"Tengo una carga de trabajo de mierda para ponerme al día", le respondí con un encogimiento de hombros. En parte era cierto. La otra parte era que estaba deseando absolutamente ver a Bella, incluso si sólo era desde mi cubículo. Mi mente comenzó a vagar a lo que podría estar llevando hoy. Su pelo estaría definitivamente suelto, decidí con una sonrisa satisfactoria, ya que ella probablemente iba a tratar de ocultar la evidencia de mis dientes en su cuello.

"Oh, sí, por supuesto", respondió dulcemente Jessica. Demasiado dulce. La miré de reojo. "Tú y la señorita Swan no estabais en la oficina ayer".

"Cierto", le respondí, cansado por su insistencia. "Estuvimos trabajando en mi libro".

"Sí", ella apoyó sus brazos en la partición de mi cubículo mientras yo me ponía detrás de mi escritorio. Ni siquiera me atrevía a mirar a la oficina de Bella, cauteloso de que Jessica me viera. "Hablando de eso. Tengo que decirte" - hizo una pausa y luego me ofreció una sonrisa falsa - "que estoy sorprendida de que decidieras quedarte con ella, después de nuestra última conversación...", ella soltó la frase sugestivamente.

"Sí", me aclaré la garganta incómodamente y caí en mi silla con un golpe. "Ella ha estado haciendo un trabajo realmente bueno con ello".

"¿Y estás de acuerdo con que sea tu editora incluso después de que planeara cómo conseguir tu manuscrito la primera?", sentí que me ponía caliente debajo del cuello.

"Sí, bueno", me encogí de hombros, tratando de poner luz a la situación, a pesar de que Jessica se parecía a una serpiente de cascabel en este mismo momento. Me sorprendí por el inesperado giro de los acontecimientos. Sólo unas semanas atrás yo pensaba que Bella era la amenaza real, pero parecía que ella había estado en lo cierto todo el tiempo acerca de Jessica Stanley.

"Es tu elección, por supuesto", ella asintió distraídamente.

"Lo es, ¿verdad?", le dije sin expresión. Ya había tenido suficiente de esta conversación. Podía entender por qué Jessica estaba molesta, pero a decir verdad, la elección del editor de mi libro siempre había sido mía, así que a la mierda.

"Bueno", dijo riéndose alegremente. "Entonces supongo que eso lo resuelve".

"Supongo que sí", le dije con una dulce sonrisa de las mías antes de volver mi atención a mi ordenador.

"¿Nos vemos en el almuerzo?", ella era jodidamente incorregible.

"Tal vez", murmuré, fingiendo que ponía toda mi atención en mi protector de pantalla con la esperanza de que ella lo pillara.

Lo hizo, porque cuando miré de nuevo, se había ido, y Bella estaba de pie en la puerta de su oficina, mirándome con suspicacia. Tacones negros, falda lápiz y una blusa de seda.

Joder.

Ella estoicamente inclinó la cabeza hacia un lado con un gesto de 'traer tu culo aquí', antes de entrar de vuelta en su oficina.

Yo suspiré, sintiendo los restos de mi buen humor desvanecerse mientras caminaba al foso de los leones.

"Cierra la puerta detrás de ti", indicó sin levantar la vista de su portátil. Hice lo que me dijo, porque aquí, en esta oficina, no éramos Bella y Edward, cariño o azúcar, no, éramos el Sr. Cullen y la señorita Swan. Ella era mi puta jefa, y yo no era su puto amante.

"¿Quieres algo?", pregunté bruscamente. Ella ni siquiera se inmutó, y yo estuve fascinado una vez más con la forma en la que era capaz de separar su vida personal de la profesional.

"Toma asiento, Sr. Cullen", su voz era tenue, ni rastro de la mujer jadeante que había salido de mi cama esta mañana.

Tomé asiento, porque yo era un jodido buen chico.

"¿Qué quería la señorita Stanley?", ella me preguntó de manera uniforme, manteniendo sus ojos apartados de los míos.

"Quería saber por qué sigues siendo la editora de mi libro", le admití, porque prometimos no decirnos más mentiras.

"¿Y qué le has dicho?", oí un ligero temblor en su voz, lo que me sorprendió. ¿Bella estaba tratando de no llorar?

"Le he dicho que estabas haciendo un gran trabajo y que te iba a mantener como mi editora", le respondí con cuidado. "No con esas palabras exactas, pero algo por el estilo", bajé los ojos a mis zapatos, sintiéndome como un colegial siendo regañado por el director.

Oí un ruido tenue, lo que hizo que mis ojos se fueran hacia ella, y lo que vi allí no fue ira o tristeza o la fría indiferencia habitual que había llegado a asociar con Bella Swan cuando ella estaba en el trabajo. Oh diablos no. Lo que vi era una mujer que se estaba mordiendo el labio inferior, luchando para no estallar en carcajadas.

"Deberías haber visto tu cara", ella finalmente jadeó, poniéndose la mano en su boca para ahogar la risa.

Me quedé mirándola, estupefacto. Había sido engañado.

"No has jugado limpio", me quejé con petulancia, lo que sólo hizo que Bella se riera aún más fuerte.

Yo le sonreí tímidamente y solté el aliento que había estado reteniendo, mi buen humor de esta mañana había sido reemplazado por angustia.

"No he podido resistirme", Bella se encogió de hombros después de tomarse un momento para recobrar la compostura.

"Bruja", sonreí.

"Quieres a esta bruja", ella evaluó correctamente.

"Sí", sonreí, amando la forma en la que sus mejillas se sonrojaban bajo mi atención.

"La razón por la que te he llamado-"

"¿Para hacerme sudar?", la interrumpí.

Ella rodó los ojos, pero esa sonrisa hermosa iluminó su deliciosa boca una vez más.

"Era para preguntarte si ibas a quedarte en mi casa esta noche".

"Claro", me encogí de hombros.

"Bien", ella asintió con la cabeza. "Me siento mal por no ver a mis padres todo lo que quisiera".

"Claro".

"¿Por qué estás tan de acuerdo en todo hoy?", se burló ella, apoyando la barbilla en sus manos entrelazadas.

"Bueno, alguien me dio un increíble beso esta mañana. En realidad eso es todo en lo que he estado pensando", instintivamente me incliné hacia delante, apoyando los codos en mis rodillas.

"¿Sí?", la voz de Bella se redujo a un ronroneo sensual.

Tragué saliva espesa y asentí con la cabeza, centrando mi atención en los labios entreabiertos de Bella.

"A este ritmo es posible que consigas otro más temprano que tarde". Sí, por favor.

"¿Sí?", le lancé sus palabras.

"Mhmh", ella asintió con la cabeza, lamiendo sus labios lentamente, haciendo que yo hiciera instintivamente lo mismo. "Pero primero tienes que hacer algo por mí".

"Cualquier cosa", gemí, alejando mis ojos de su boca.

"Por favor, envía las invitaciones de la comida a los destinatarios de la lista", ella me dio un pedazo de papel, haciendo que me centrara un poco.

Parpadeé un par de veces, tratando de recuperar mi concentración después de su abrupto cambio de tema y su comportamiento. Mis ojos se redujeron hacia la hoja de papel, y luego los levanté hasta los suyos, sólo para recibir un pequeño y tímido guiño.

"Ya te he enviado la invitación a ti, así que asegúrate de que todo el mundo de esa lista" - golpeó un dedo cuidadosamente contra el papel - "la reciba".

Mi mente cambió mientras la sangre acumulada en mi polla lentamente comenzaba a hacer su camino de regreso a mi cerebro.

"Toc toc, Sr. Cullen".

OoOoOoO

Y entonces la rematas...

"Voy a correrme... Bella", jadeé, tirando de su cabello, advirtiéndole que si no se movía iba a tener proteína para todo el día.

Ni siquiera se movió. Simplemente metió la boca más abajo en mi polla, haciendo que la cabeza golpeara la parte posterior de su garganta, y luego, se acabó. Me corrí, larga, dura y ruidosamente.

"Joder, me corro. Santa mierdaaa..."

Me sacudí a su alrededor, con las palmas contra la pared a cada lado de nosotros y las piernas temblando espasmódicamente mientras mis ojos se cerraban.

Después de que mi orgasmo pasara a través de mi cuerpo, dejándome débil y sin aliento, por fin abrí los ojos y los bajé hasta Bella.

Ella se parecía a una ardilla, con las mejillas hinchadas en su máxima capacidad y con los ojos muy abiertos y llenos. Inmediatamente me di cuenta de que la señorita Swan no había tragado. Levanté mi culo de mis rodillas temblorosas y tire de la tapa del inodoro para abrirla. Bella se tambaleó hacia adelante entre mis piernas y escupió en el inodoro el resultado de su pequeño juego antes de tirarse hacia atrás.

Me dejé caer hacia abajo, incapaz de soportar las piernas mucho más, y me desplomé contra la pared, pasándome las manos por el pelo una y otra vez.

"Te dije que conseguiría que te corrieras", Bella murmuró suavemente desde su posición en el suelo.

Yo abrí los ojos perezosamente con las manos todavía pegadas en mi pelo y le di una sonrisa ladeada.

"¿Es eso lo que tú llamas 'conseguir'?"

Ella asintió con la cabeza, pareciendo muy jodidamente satisfecha de sí misma.

"Bueno, entonces" - yo suspiré, dejando caer mis manos hasta mis pantalones en un intento de cubrirme - "considéralo hecho".

OoOoOoO

Estaba profundamente metido en el trabajo, luchando para ponerme al día con el trabajo atrasado causado por nuestro fin de semana largo e improvisado. Por no hablar de la tarea adicional de enviar las invitaciones que Bella tan amablemente me había mandado. Tenía una lista de nombres a los que enviárselas, lo que Bella no mencionó era que no teníamos las direcciones de correo electrónico de todos los invitados. Después de casi un centenar de llamadas telefónicas, por fin fui capaz de enviarlas. Estaba agitado por decir lo menos.

Con un profundo suspiro frustrado y un tirón en el pelo, volví a caer en mi silla y escaneé la oficina para que mis ojos pudieran ajustarse después de haber estado clavados en la pantalla del ordenador durante más de tres horas.

Sin darme cuenta mi atención vagó hacia la oficina de Bella. Llamadme masoquista si queréis, pero ella era como el televisor en un bar, a pesar de que el volumen está en silencio y estás rodeado por tus amigos, parece que no puedes sacar los ojos fuera de la pantalla.

Para mi sorpresa y deleite absoluto, la pequeña señorita Swan estaba sentada con el codo doblado sobre la mesa, la cabeza apoyada en su mano, mirando directamente hacia mí con una mirada lejana. Estaba seguro de que ni siquiera se había dado cuenta de que yo estaba mirando directamente hacia ella, así que decidí cambiar las cosas un poco para probar mi teoría.

Lentamente levanté mi mano derecha hasta mi cara, poniendo mis dedos medio y pulgar en forma de V, extendiéndolos sobre mis labios y entonces... los lamí.

Sí, ese pequeño y vulgar movimiento le llamó la atención.

La cabeza de Bella se volvió a encajar en estado de shock antes de mirarme como un pez fuera del agua.

Yo sofoqué la risa construyéndose en mi pecho, dándole una última lamida, y luego dejé caer mi mano. Oh, cómo me gustaba follar con ella.

Bella puso la cabeza hacia un lado y luego sus ojos se movieron rápidamente por todas partes, probablemente para comprobar si alguien nos estaba mirando. Yo sólo sabía que ella estaba pensando en tomar represalias, nunca se alejaría de un desafío. Estaba casi en el borde de mi asiento para ver lo que iba a ocurrir.

Volvió su atención hacia mí, y entonces, audazmente, levantó su mano derecha en un puño hasta su boca, bombeándolo de un lado a otro de una manera muy sugerente.

Sucedió en su tercer bombeo. Ella iba a por el oro, tratando de ponerme en mi lugar, cuando me di cuenta de que un hombre que no había visto por aquí antes golpeaba una vez antes de entrar en su oficina.

Mis ojos se ampliaron.

Las cejas de Bella se arquearon ante mi reacción.

Y entonces ella se dio cuenta, su mano estaba helada en el aire y sus ojos estaban abiertos el doble de su tamaño.

Lo que hizo Bella después casi provocó que me cayera de la silla. Ella llevó su mano de nuevo a su boca y fingió un ataque de tos.

Estaba histérico. Lo juro, la última vez que me reí tanto fue cuando Eric Yorkie casi conectó con un amigo en un bar, pensando que era una mujer. Las lágrimas corrían por mi rostro mientras observaba con visión borrosa cómo Bella se levantaba de su silla para estrechar la mano del hombre, con las mejillas encendidas por la vergüenza.

Después de tomar un momento para recomponerme, limpiando la humedad en mis mejillas y calmando los combates todavía esporádicos de mi risa, dirigí mi atención a mi ordenador, viendo a hurtadillas si alguien era testigo de mi arrebato. Si lo habían sido, no lo habían mostrado.

Una alerta de un mensaje nuevo en mi BlackBerry me llamó la atención.

La venganza es una perra, Sr. Cullen.

Si hubiera sabido en ese momento que la señorita Swan me estaría metiendo en el baño de hombres más tarde ese día para darme la mejor mamada que había tenido en una década - lo que demostraba que ella realmente sabía qué hacer con ese puño derecho - no le hubiera respondido cruelmente.

Inténtalo, señorita Swan.

Oh... y lo intentó.

OoOoOoO

Llamé a la puerta principal de Bella, ansioso y con ganas de ver a mi chica. Me fui directamente a casa después de salir de la boca de Bella. Necesitaba una ducha y un momento para volver a reproducir todos los detalles de nuestro encuentro ilícito. ¿Me había masturbo en la ducha recordando la boca de Bella alrededor de mi pene? Puedes apostar tu culo dulce a que lo había hecho.

Su puerta principal se abrió rápidamente, y mierda, parecía que la señorita Swan estaba igualmente ansiosa por verme.

Me tomé un segundo para apreciar la chispa en sus ojos, el rápido ascenso y la caída de su pecho y la sonrisa emocionada en su cara antes de que yo fuera hacia adelante, empujara mis manos en su pelo y acercara su cara a la mía para un beso abrasador.

Todo en esta mujer era emocionante. Pensando en dos semanas atrás, no me podría haber creído que me estaría encontrando en esta situación con Bella Swan de entre todas las personas. Ella hacía lo inesperado, manteniéndome en vilo e interesado en ver lo que iba a pasar, así como me ponía en mi lugar como ayer después de que le enviara ese mensaje imbécil. A ella no le importaban mis cagadas, y yo no la tomaba demasiado en serio.

El beso era en todo en lo que había estado fantaseando durante todo el día. Era exigente, húmedo e intrusivo, y amé cada segundo de él. Mi lengua se empujó en su boca al mismo tiempo que dejé caer mis manos a su culo, la levanté del suelo y la puse alrededor de mis caderas. Bella siguió con entusiasmo, rascando sus dedos sobre mi cuero cabelludo y gimiendo lascivamente mientras yo la empujaba contra la pared interior de su vestíbulo.

Mi polla estaba una vez más en posición firme. Incliné mi cabeza más a la izquierda y profundicé el agresivo beso, desesperado por probar todo de ella.

"Oh, vamos", oí un leve gruñido en el fondo.

"Déjalos estar, Charlie", creo que esa fue la voz de Renee, pero estaba tan absorto en la boca de Bella y en la sensación de sus suaves pechos presionándose contra mi pecho, que no me había dado cuenta todavía de que teníamos audiencia.

Bella pareció no darse cuenta tampoco, porque sentí que molía sus caderas contra las mías en busca de una fricción que yo estaba más que dispuesto a proporcionarle.

"Yo no necesito ver eso". Sí, ese era definitivamente Charlie. El sentido común poco a poco se apoderó de mi subconsciente, alejándome de querer empujar mis caderas más hacia Bella.

"Están enamorados", suspiró Renee, y sí, más o menos lo estábamos. Me congelé contra los labios de Bella. Ella todavía no había caído en el hecho de que estábamos dándoles a sus padres un espectáculo muy inapropiado, su boca todavía estaba buscando la mía desesperadamente.

Me alejé un poco de ella, dándole la oportunidad de abrir los ojos. Sus párpados se abrieron, tenía la mirada vaga por la lujuria.

"Yo sé cómo se ve el amor, Renee", Charlie se quejó con desaprobación. Al parecer Bella finalmente se había dado cuenta y sin duda no se había perdido la observación de Charlie.

Estuvimos congelados en el tiempo mientras nuestros ojos se miraban frenéticamente, Bella seguía suspendida en la pared, con las piernas bien envueltas alrededor de mis caderas. En algún lugar recóndito de mi mente encontré alivio al saber que Bella parecía igual de asustada con la evaluación de sus padres sobre nuestra reacción física.

Me aclaré la garganta antes de irme suavemente hacia atrás para ayudar a Bella a ponerse en pie. Bella desenredó con rigidez sus extremidades de las mías, y estuve seguro de que se vio bastante cómico desde donde Renee y Charlie estaban sentados.

Una vez que Bella se suavizó la camisa, manteniendo sus mejillas enrojecidas cubiertas por su pelo, tomé su mano con la mía y nos giré hacia nuestro público.

"Renee", sonreí débilmente. "Charlie", asentí con la cabeza en su dirección. Sí, desde donde estaban sentados, ciertamente no se habían perdido ni una maldita cosa.

"Hola, Edward", Renee saludó alegremente. Charlie se quejó de algo a modo de saludo, empujando el cuello de la botella de cerveza hasta sus labios en lo que creí que era un intento de evitar darme un latigazo verbal.

Saqué a Bella de detrás de mí en la sala de estar donde sus padres estaban sentados.

"Parece que el fin de semana os ha ido bien", la travesura en los ojos de Renee era inconfundible.

"Sí", me reí entre dientes nerviosamente, metiendo mi mano libre en el bolsillo de mis vaqueros, evitando mirarles a los ojos.

"Bella ha estado sonriendo sin parar desde que regresasteis", Renee estaba en racha.

"¿Ah, sí?", pregunté gallito, volviendo la mirada a Bella, quien parecía estar fascinada por algo en su zapato.

"Mamá", murmuró Bella en un intento de conseguir parar a Renee, y en ese momento ella me recordó mucho a Charlie... de una manera no tan espeluznante.

Obligué a mi mente a no errar y ver la imagen de Bella con bigote, y apreté su mano para tranquilizarla. Ella levantó su mirada hasta la mía y yo le guiñé un ojo. Apareció una pequeña sonrisa en las comisuras de sus labios recién violados, haciendo que yo instintivamente le devolviera la sonrisa.

"Creo que he perdido mi apetito", se quejó Charlie en voz alta desde el sofá. Oí un sonido de un golpe, lo que sólo pude atribuir a Renee golpeando a su marido.

Bella y yo nos reímos suavemente, manteniendo nuestros ojos enfocados en nosotros. Podría ahogarme en sus ojos. ¿Cliché? Bueno, era un cliché por una razón, porque esa mierda… al parecer… le pasaba a la gente… a menudo.

Estaba total y completamente jodido.

OoOoOoO

Renee, Charlie y yo estábamos sentados en el salón después de comer mucho más de lo que cuatro personas se podían permitir comer de una sentada. Renee hizo fettuccini alfredo, y si me conocierais, sabríais que engullo la pasta como una máquina de mierda. No hacía falta decir, que buenooo.

Bella estaba en algún lugar en la cocina, el sonido débil de las ollas y sartenes se perforaba a través de los suaves tonos de algún CD sonando de fondo. Tenía que conseguirle a esta chica una televisión de mierda.

"¿Qué está haciendo ahí?", pregunté perezosamente, tratando de torcer mi cuerpo en la silla para echar un vistazo en su dirección. Por desgracia, no tuve éxito. Después de haber comido el doble de mi peso corporal en pasta, mover sólo una pulgada parecía como caminar una milla en estos momentos.

"Ella hornea al llegar a casa", explicó Renee suavemente, su cabeza estaba en el hombro de Charlie.

"¿Ah, sí?", pregunté, esperando secretamente que no fuera pastel de zanahoria. Sería terriblemente incómodo tener que lamer el glaseado de crema de los pezones de Bella en presencia de sus padres, incluso más que follar a su hija contra la pared.

"¿Estáis listos para el postre?", Bella anunció alegremente detrás de mí. Todos gemimos al unísono. No podía ni imaginar comer una cosa más.

Caminó junto a mí con una bandeja de pasteles bellamente decorados, ofreciéndole primero algunos a Renee y a Charlie. Observé su culo descaradamente mientras ella se inclinaba ligeramente. Ambos a regañadientes tomaron uno, pero pude ver a Charlie prácticamente babeando.

Olían increíblemente bien, debía decir.

Yo era el siguiente. Bella se volvió hacia mí con una sonrisa pequeña y bajó la bandeja al nivel de mi vista. Me enderecé un poco y delicadamente cogí un pastel de la bandeja.

"Gracias", sonreí sinceramente, antes de levantar el pastel hasta mi boca.

Oh, santo cielo.

Estaba jodidamente fantástico.

Yo ni siquiera supe cómo describir esa suave y mullida delicadeza. Me la metí en la boca de un solo golpe. Era el cielo en un bocado.

"Más, por favor", murmuré con la boca llena antes de que Bella tuviera la oportunidad de darse la vuelta y colocarlos sobre la mesa.

Ella se dio la vuelta con una sonrisa victoriosa y me ofreció la bandeja una vez más. En esta ocasión, tomé dos.

"Hey, deja algo para el resto", Charlie objetó de buen humor. Había migajas de pastel en su bigote, lo que me hizo reír y temblar al mismo tiempo.

"Parece que aún te queda suficiente", señalé su vello facial.

Él se limpió con el dorso de la mano.

"Inteligente", comentó antes de reírse de mala gana.

Bella puso la bandeja en la mesa y luego se movió para tomar asiento en la silla frente a mí. Con uno de los dos bizcochos ya atascado en mi mandíbula, la sujeté de la muñeca y la acerqué sin miramientos hasta mi regazo.

Ella vino a mí con un grito y yo le sonreí con la boca llena. No iba a decirle que su culo me había golpeado en el abdomen, causando que la mayor parte de mi cena subiera de nuevo a mi garganta. No iba a decírselo porque aunque me había hecho sentirme mal con ese movimiento, nada se comparaba con tener su culo plantado firmemente en mi regazo.

Ella se meneó un poco para ponerse mucho más cómoda y finalmente se sentó con la espalda apoyada en el brazo del sofá y puso sus piernas sobre las mías.

"¿Cómoda?", le pregunté con una línea burlona en mi frente.

"Mucho", respondió ella con sequedad y meneó su culo una última vez.

Descarada.

"Así que, Edward", Renee habló en voz baja. "¿Cómo va el libro?".

"Simplemente genial, gracias, Renee", le sonreí y luego dirigí mi atención a Bella mientras me tragaba el último de mis tres pasteles. "Bella es una fantástica editora".

"¿Y te has dado cuenta de eso ahora?", dijo Charlie, causando que Bella y yo nos riéramos.

"Lo he sabido todo el tiempo, señor", le respondí seriamente, a pesar de que Bella y yo todavía nos estábamos sonriendo el uno al otro.

Puse mi mano izquierda sobre su rodilla y perezosamente la froté arriba y abajo por su muslo.

Bella puso su brazo sobre mis hombros y trazó pequeños círculos con sus dedos en mi nuca.

"¿Son estos los pasteles de los que me hablaron tus padres?", pregunté, recordando como Charlie y Renee se quedaron entusiasmados la primera noche que nos conocimos.

"Lo son", ella asintió con firmeza, frunciendo los labios en una seriedad falsa.

"¿Los has horneado para mí?", le pregunté tentativamente.

"Te prometí que lo haría", respondió ella con suavidad, consolidando el hecho de que nunca volvería a romper una promesa hecha para mí. La mirada sincera en sus ojos me dijo que ella no sólo se refería a los pasteles, sino también a la promesa hecha en la cama la noche en la cabaña. No más mentiras.

"Gracias", me incliné para darle un suave beso en la comisura de la boca.

"De nada", susurró, volviendo la cabeza para depositar un beso similar en la esquina de mi boca.

"Son maravillosos", yo le alabé sinceramente, porque lo eran, y quería más... de ellos... de ella.

"Tú también lo eres".

Sus palabras me cogieron por sorpresa, pero en vez de alejarme de ella, sólo pude pensar:

Por favor, dilo de nuevo.


Me habéis preguntado cuantos capítulos tiene el fic, son 33 en total, ya nos van quedando poquitos, pero bueno, estoy ya con otra traducción a medias ;)

NOTA: Quería deciros que la semana que viene vienen Robert, Kristen y Taylor a España y yo me voy el martes para acampar y verlos el jueves ^^, por lo que cambio un poco los días de actualización.

Subiré este domingo, luego el martes antes de irme y ya sí que hasta el viernes por la tarde-noche no podré. Os lo aviso para que lo tengáis en cuenta, ¿vale? ;)

¡Nos vemos el domingo! :D


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