Señoras y señores, niños y niñas, ¡Sean bienvenidos a CANTERLOT CIRCUS!

Twilight no podía creerlo, ¿Sunser Shimmer? ¿En su Palacio? ¿Pero cómo era eso posible? No, tenía que haber una clase de error. De hecho hasta se miraba bastante rara en su forma de poni, ya hasta se había acostumbrado a ella en su forma humana. No, ¿en serio qué diablos?

—¿Sunset? ¿Tú aquí? ¿Pero cómo es posible? Creía que el portal que creé estaba debidamente cerrado a menos que fuera una emergencia y…

—Mira de pura casualidad lo encontré abierto y es una verdadera suerte porque a como están las cosas en Canterlot High no puedo acceder a mi libro mágico. Por favor Twilight, el mundo se ha vuelto completamente loco, necesito tu ayuda de verdad.

Twilight asintió.

—No te preocupes, todo estará bien. ¿Y las demás? ¿Están listas para usar la magia de la amistad para detener esta nueva amenaza?

Sunset torció el gesto muy preocupada.

—No, ellas también están afectadas por lo que está pasando, de hecho sólo las Dazzlings y yo parece que conservamos la cordura.

Twilight asintió motivada por la preocupación en los ojos de su nueva amiga.

—De acuerdo, te ayudaré. ¿Pero qué es lo que está pasando Sunset?

La joven miró hacia el espejo de Twilight torciendo el gesto.

—El mundo se ha vuelto un circo, literalmente.

—¿Un circo? ¿Cómo que un circo? — Preguntó Twilight.

Sunset se limitó a tomarla del casco con su magia y arrastrarla a través del espejo mientras que Twilight se dejaba llevar. Al atravesarlo y salir en sus formas humanas, Twilight abrió la boca a máxima capacidad. ¿En serio qué demonios estaba pasando ahí? En lugar del ya conocido edificio de la escuela se topó con una gigantesca carpa con el letrero:

CANTERLOT CIRCUS

Bienvenidos cirqueros del mañana

—Como dije, el mundo se ha vuelto literalmente un circo — dijo Sunset.

Por todas partes los alumnos de Canterlot High entraban, engalanados con diferentes tipos de trajes como domadores de fieras, banda circense, payasos, trapecistas, magos de cumpleaños (que por cierto al verse Twilight notó que en lugar de su blusa y falda iba vestida con un frac y un sombrero de copa; lo mismo que Sunset Shimmer), bailarinas, malabaristas, etc.

Embobada sin poder tragarse lo que estaba ante sus ojos, Twilight se topó con alguien. El joven Flash Sentry le sonrió separándose de la enorme tuba que había reemplazado a su guitarra.

—¡Twilight, llegaste! — Dijo muy emocionado. — Vaya, tenemos que dejar de toparnos así. ¿Y qué? ¿Otra vez has venido a competir para ser la maestra de ceremonias de la Función de Otoño? ¡Tienes mi voto!

Twilight apenas si pudo reconocerlo, en lugar de su ya conocida chaqueta negra deportiva iba vestido con una chaqueta de banda roja, con un sombrero alto con una pluma y los pantalones rojos finalizando el traje con enormes botas adornadísimas de borlas. Sin más el chico se fue tocando su tuba alegremente y Twilight finalmente terminó de procesar lo que había dicho.

—¿Maestra de ceremonias? ¿Función de otoño? ¿Pero se puede saber qué demonios?

Sunset suspiró torciendo el gesto.

—Eso es lo peor: por alguna extraña razón todos parecen pensar que este mundo siempre ha sido un circo y no te recuerdan como Princesa sino como maestra de ceremonias.

Y por si eso no fuera de por sí shockeante, de pronto alguien les estrelló tanto a Sunset como a ella un pie de crema batida.

—¡Sunset! ¡Twilight! ¡No esperaba verte por aquí, con lo pacífico que ha estado todo últimamente! — Se alegró Pinkie Pie montando un monociclo, vestida y maquillada como payaso: además los enormes zapatos, un overol grande y magenta fuerte con una blusa rosa exageradamente grande. Iba alegremente haciendo malabares. — ¿O vienes por la Función de otoño? Seguramente nadie te quitará tu puesto de maestra de ceremonias, nadie olvida que nos salvaste que Sunset nos convirtiera a todos en ejército de mimos malvados para conquistar Equestria. ¡Upsi, sin ofender Sunset!

Sunset Shimmer gruñó sacando un pañuelo de su bolsillo, un pañuelo blanco que estaba atado a uno azul, otro rojo, otro verde, otro amarillo, otro morado, otro naranja, otro celeste, otro verde (Sunset ya tenía una venita de irritación en la sien hacía tres pañuelos atrás), otro a cuadros y finalmente cuando los sacó todos su bolsillo soltó una lluvia de confeti y varias palomas salieron volando.

Y sí, finalmente se pudo limpiar la cara en paz mientras que Pinkie Pie aplaudía con entusiasmo.

—¡Uy genial, genial! Sunset nunca me canso de tus trucos de magia. Oye Twilight, ¿qué trucos te sabes tú? ¡Apuesto que son tan geniales como los de Sunset!

Sunset lo tomó por las buenas.

—¿Por qué no te muestra cuando las llames a todas? ¡Te apuesto que estarán muy felices de ver a la maestra de ceremonias Twilight de regreso!
—¡Uy pero qué buenísima idea! — Dijo Pinkie pedaleando a toda velocidad en su monociclo retomando sus malabares.

Sunset suspiró aliviada y le ofreció a Twilight uno de los pañuelos que acaba de sacar.

—Toma, algo me dice que es más rápido así.

Twilight aceptó sin saber cómo reaccionar ante aquello, vaya que las cosas se habían puesto complicadas. Se quitó el sombrero para darse aire, pero de improviso salieron volando media docena de palomas y un conejo saló alegremente. Twilight sacudió la cabeza sorprendida.

—Eh, sí, te aconsejo no tocar ese traje si puedes evitarlo. No tienes ni idea de qué te puede salir de un momento a otro — dijo Sunset retomando la marcha. — Es una de las cosas más molestas de todo esto.

Twilight la siguió mirando a todas partes, ¿qué sería de sus amigas? De la primera que tuvo noticias fue Fluttershy quien iba vestida con una chaqueta roja, pantalones blancos, botas negras y tenía en la mano un silbato y en la otra un pequeño taburete.

—Muy bien Señor Bigotes, ¿entonces a mi señal de acuerdo? Cuando toque el silbato tú saltas al taburete. ¿Entendido?

Un león de enorme tamaño ronroneó a modo de haber entendido y se dispuso a obedecer a su domadora, quien colocó el taburete en el suelo y dio dos pasos atrás, para finalmente tocar su silbato. El enorme felino saltó ágilmente y aterrizó en una pata sobre el pequeño mueble y rugió alegremente.

Todos los que estaban alrededor aplaudieron entusiasmados. Twilight tenía la mandíbula abierta a máxima capacidad, no era que no entendiera por qué Fluttershy se hubiera convertido en domadora de bestias salvajes… pero esto resultaba a un nuevo nivel.

—¿Excelente, no? — Preguntó alguien que se puso detrás de ellas. — Es la única de la clase de domadores que no usa un látigo. Al principio todos pensábamos que estaba loca y que se la iban a comer, pero su amabilidad puede más que el látigo. Ha cambiado las cosas en el circo para siempre.

Mientras Fluttershy seguía ensayando su número, colocando su cabeza con toda confianza en las fauces abiertas del enorme león causando más silbidos y murmullos de aprobación. Fue cuando reparó en Twilight.

—¡Twilight! ¡Qué bueno que has regresado! Precisamente Pinkie Pie y Flash Sentry acaban de contarme que volverás a postularte como la nueva maestra de ceremonias. Qué bien, ¿te importaría presentarme más o menos de quinto? Ya sabes, el Señor Bigotes y yo somos algo tímidos y salir de quinto nos da la posibilidad de ya sabes, prepararnos mentalmente y enfrentar al gran público y…

—Eh, sí, ya lo pensaremos Fluttershy, aún no hemos ganado y no hay que construir castillos en el aire, ¿no crees? — Dijo Sunset llevando a Twilight a otro lado.

La joven de piel amarilla se sonrojó ligeramente.

—¡Ah, claro! Tienes razón Sunset Shimmer. Pero cuando ganes…

—Lo tendré en cuenta — dijo Twilight soltando esa risita que tenía cuando estaba nerviosa, comenzaba a comprender la urgencia de Sunset Shimmer. ¿Pero qué sería del resto de sus amigas?

Sunset interceptó entonces a la versión humana de Apple Bloom, quien se mostró sorprendida (ya no asustada) de verla, pero sus ojos se abrieron como platos al ver a Twilight ahí. Bien, esto sí que está raro pensó Twilight extrañada de la reacción de la niña.

—Ey Apple Bloom, ¿sabes dónde puedo encontrar a tu hermana? — Preguntó Sunset sin prestarle atención a Twilight o a la expresión de la niña.

—Este… en Sweet Apple… ¡es decir! En el gimnasio como siempre, ya saben… levantando pesas. ¡Yo me voy!

Y corrió a toda velocidad a desaparecer tras un pasillo. Sunset se rascó la cabeza, desde la batalla de las bandas ya no le tenían miedo ¿qué demonios? De todos modos le hizo una señal a Twilight que la siguiera encaminándose hacia el gimnasio, y pasando justo frente al baño de niñas que había a medio camino vieron salir a Apple Bloom.

—¿Qué? ¿Cómo llegaste hasta acá tan rápido? ¿Y no habías corrido al otro lado? — Preguntó Twilight.

La niña ladeó la cabeza sin entender pero luego sonrió:
—¡Maestra de ceremonias Twilight! ¡Qué bueno verla de regreso! ¿Va a volver a postularse? Me alegro mucho, mis amigas y yo estamos organizando un nuevo número para la función de otoño… ¡y ups, debo irme! Con permiso.

Y salió corriendo mientras que Twilight y Sunset intercambiaban una mirada de extrañeza pero siguieron andando hacia el gimnasio. La Princesa (o bueno, maestra de ceremonias) estaba demasiado extrañada por la situación como para analizar lo que acababa de pasar.

Llegaron a la puerta del gimnasio.

—¿Lista? — Preguntó Sunset.

—Creo — respondió Twilight.

Entonces la chica abrió, mostrando no un gimnasio escolar sino una extraña mezcla entre gimnasio y… y en donde demonios fuera que los trapecistas se entrenaban. En tierra muchachos y muchachas vestidos con una especie de piel de leopardo (artificial, claro) levantaban enormes pesas; y en el aire aspirantes a trapecistas brincaban de ahí a allá con gran agilidad atrapándose los unos a los otros con grandes hazañas que desafiaban la muerte.

Y tal como se lo imaginaba Twilight, Rainbow estaba ahí arriba precisamente en el centro donde estaba el columpio de trapecista más alto de todos balanceándose peligrosamente de izquierda a derecha.

—¡Muy bien estoy lista! ¡Quiten la red de seguridad! — Gritó de pronto Rainbow.

Todos los chicos comenzaron a hacer diferentes comentarios, pero no de miedo sino de emoción. Por lo visto Rainbow Dash iba a hacerlo de nuevo, ¡que emocionante! Pronto los muchachos más fuertes del mundo, o los que se presentaban de esa manera, comenzaron a moverse intentando remover los pesados postes que sostenían la red que evitaba que los pobres trapecistas se lastimaran de veras si caían. Pero ninguno podía moverlos, estaban demasiado bien asegurados esta vez.

Entonces llegó Applejack igualmente vestida con esa piel como de leopardo y tras escupir sobre sus manos los removió con facilidad. Uno de los presentes gritó:

—¡Señoras y señores, niñas y niños, este número es auspiciado por la chica más fuerte del mundo! Capaz de levantar por sí misma las tribunas con todos ustedes ahí sentados, capaz de mover un camión sólo con sus poderosos brazos, ¡Applejack la musculosa!

Vítores. Rainbow entonces gritó:
—¡Oigan, es mi show no el de ella!

Applejack se arregló el sombrero y le guiñó un ojo:
—Pues date prisa niña que este público está muriendo por un espectáculo y se los das tú o se los doy yo.

Rainbow no se hizo rogar, comenzó a balancearse desde aquel peligroso punto y se lanzó ágilmente hacia otro trapecio en el que Soarin estaba preparado. Él se balanceó a atraparla pero "falló" y Rainbow cayó. Twilight se cubrió los ojos asustada, pero Sunset le puso una mano en el hombro.

—Es parte del número. Es estúpido pero así son los trapecistas.

—¡Pero precisamente! ¡Rainbow no debería ser trapecista! Ella…

Sus gritos atrajeron a Applejack.

—¡Ey Twilight! ¿Cómo está la mejor maestra de ceremonias de la función de otoño que esta escuela haya visto? Comentábamos con Rainbow si te ibas a aparecer y entonces vino Pinkie y tras su pastelazo nos dijo que sí y que…

Entonces la puerta se abrió dejando pasar a un par de muchachos nuevos, estudiantes de intercambio de Japón: un chico de piel azul marino, cabello corto negro (un trapecista a juzgar por el uniforme) con un largo abrigo negro y otra joven vestida con un saco y camisa blancos; y una falda roja con un sombrero de copa color rojo (una maga). La piel de ella era blanca y tenía una larga y bella cabellera marrón claro.

—¡Chispas! ¡Rainbow para el número! — Gritó Applejack. — ¡Los prefectos de disciplina de la subdirectora Luna llegaron!

Desde arriba Rainbow ya se había lanzado a las argollas más próximas pero el ver a los dos prefectos la hizo gritar y perder la concentración, cayendo sin remedio. Los dos recién llegados soltaron una palabrota y corrieron listos para la acción, desplegando la mini-red para emergencias y atrapando a Rainbow justo a tiempo.

—¡Demonios hay una razón por la que está prohibido quitar la red! — Dijo, Kazuto Kirigaya; a quien a Twilight le parecía igualito al capitán Black Swordsman de la Guardia Lunar.

—¿Cuántas veces no te lo ha dicho ya la subdirectora, eh Rainbow Dash? — Le gritó la novia de Kazuto y también prefecta de disciplina, Asuna Yuuki; que por cierto era una versión humana de la co-capitana lunar Lighting Flash

—Ay vamos Kazu, Asuna; sólo es un accidente preparando un gran número. Además como toda trapecista mi modo de vida es correr riesgos. ¿Qué no somos las estrellas del mañana?

Entonces entró la subdirectora, vestida con el típico traje de maestro de ceremonias de un circo.

—Sí, son las estrellas del mañana, pero para eso deben mantenerse enteras hoy. Rainbow Dash, es la tercera vez esta semana que te atrapo haciendo lo que no debes en el trapecio. Se acabó, a partir de ahora tienes prohibido el uso del gimnasio hasta que pase la función de otoño, a la cual tienes prohibido participar ¡Applejack Apple, por ayudarla tú lo mismo!

—¿Qué? ¿Cómo supo que yo la ayudé?

—Nadie más de los musculosos puede — dijo la subdirectora. — Ahora movámonos, no hay nada que ver. ¡Asuna, Kazuto, nos vamos!

Y los dos prefectos la siguieron con un porte bastante serio y dramático.

Y tras varios murmullos de decepción, todos se fueron. Todos menos Twilight y Sunset quienes se quedaron apoyando a sus amigas.

—Les advertí que no lo hicieran — dijo Sunset. — Desde la última que vez lo intentaron los prefectos están encima de ustedes cada vez que usan el gimnasio.

—¡Pues si realmente fueras nuestra amiga nos lo hubieras dicho antes! — Protestó Rainbow. — Genial, había planeado el mejor y más peligroso número de trapecio para la función de otoño y ahora ya no podré hacerlo. ¡Y precisamente la maestra de ceremonias Twilight vino a apoyarnos! No puedo creer que dejemos pasar la oportunidad…

—De hecho sí se los advirtió Rainbow — dijo Fluttershy entrando de improviso montando un enorme tigre de bengala, que hizo por supuesto que todas saltaran hacia atrás prudentemente.

Todas menos Pinkie que iba detrás del "gatito" y le hacía cosquillas alegremente con una pluma que tenía en su sombrero de payaso.

—Jí-jí.jí-jí-jí; ¡claro que te lo dijo Rainbow! Todas estábamos ahí, todas menos la maestra de ceremonias Twilight claro pero…

—¡Ya entendí! — Dijo Rainbow. — Pero apuesto que todo esto es una conspiración, seguro que Kazuto pretendía dejarme en ridículo para sacarme de la función de otoño y de ese modo sacarnos a todos los señores del trapecio los Wonderbolts fuera y que él y sus Shadow Bolts se apoderen del escenario y…

Sunset miró a Twilight preocupada, no tanto por la dinámica entre las chicas; de hecho era algo bastante normal el tener discusiones tontas entre amigos, sino por todo el asunto del circo en sí. Pero hablando de amigos Twilight se acordó:

—¡Un minuto! ¿Dónde está Rarity?

—Cariño, ya sabes que está demasiado ocupada maquillando payasos, magos, mimos y preparando todo el vestuario para la función de otoño — dijo Applejack. — Pero no es mala idea ir a verla, tal vez te pueda hacer medidas para cuando ganes el traje de maestra de ceremonias. ¡Segurito seguro vas a ganar luego del año pasado!

Sunset y Twilight soltaron una risita nerviosa y se dejaron llevar a la estación del "Staff" en donde tocaron llamando a Rarity. Un gentil "adelante" las llamó adentro. Rarity se encontraba confeccionando como si se tratara de un vestuario de última moda el traje de payaso de Pinkie.

—¡Pinkie Pie querida! Precisamente llegas, tengo que volver a tomarte medidas, el implementar la flor que escupe agua tuve que mover unas costuritas aquí y allá y… ¡Twilight estás aquí! Precisamente estaba pensando en ti para diseñar el atuendo del maestro de ceremonias de la función de otoño. ¿Participarás otra vez, verdad? Porque tengo el presentimiento que vas a ganar amiga.

Entonces sacó una gran chaqueta dorada con botones blancos y muchos volantes del mismo color, a juego con un elegante bastón, botas blancas y un gigantesco sombrero.

Todas miraban a Twilight, que soltó una risita nerviosa.

—Este… sí, creo que sí participaré. ¿Por qué no?

—¡Eso es! — Celebró Rainbow. — Bueno, ya que el señor prefecto Kirigaya y su maligna conspiración contra los Wonderbolts me vetaron del trapecio tal vez pueda hacer unos trucos para hacer que voten por ti además que…

Siguieron discutiendo pero Twilight estaba preocupada, preocupada en verdad. No sólo por el enorme tigre de bengala que de paso Fluttershy se las había arreglado para hacer que botara de aquí para allá en una enorme pelota; sino también por sus amigas, era tal como Sunset dijo. Nadie recordaba cómo habían sido las cosas antes, era como si estuvieran bajo una especie de hechizo.

—Las Dazzling — murmuró Twilight, — no sé por qué pero creo que ellas fueron las responsables de convertir toda la escuela en un circo. Les quitamos sus gemas pero tal vez no lo hayamos hecho del todo bien, recuperaron de golpe todo su poder y estén hipnotizándolos a todos para creer que están en el circo y…

Sunset negó con la cabeza y disimuladamente señaló hacia la ventana. Desde afuera Adagio las miraba y le hacía una señal con la cabeza a Sunset, que dio una rápida cabezada.

—Bueno chicas, seguro tienen grandes planes para lograr que Twilight vuelva a colocarse la chaqueta de maestra de ceremonias pero tenemos ciertas estrategias de apoyo para planear. Si nos disculpan…

Entonces comenzó a correr, mientras que Twilight volvía a sonreírles a sus amigas y siguió a Sunset. Las otras siguieron comentando alegremente mientras que Sunset llevaba a Twilight hacia un punto alejado donde las esperaban Adagio, Sonata y Aria.

Sonata haciendo malabares vestida de payaso, Adagio vestida igual de ellas como mago y Aria con el uniforme de staff, similar al de Rarity.

—¡Ustedes! ¿Qué significa esto, Sunset Shimmer? — Preguntó Twilight.

—Significa que Sunset no es la única que quiere entender qué está pasando aquí y por qué todo el mundo se ha convertido en un circo — dijo Adagio molesta.

—¿Entonces no es su plan todo esto? — Preguntó Twilight.

Aria la miró con cara de fastidio.

—¡Pues no! ¿Qué íbamos a ganar nosotras convirtiendo esta escuela en un circo, eh genio? Créeme, queremos tanto como Sunset Shimmer que todo vuelva a la normalidad… sería más tolerable que esto.

—¡Ay vamos! ¡Es mucho más divertido así! — Dijo Sonata añadiendo más cosas a sus malabares como pinos, antorchas, un par de conejos sorprendidos que tomó con una mano del sombrero de Sonata mientras que con la otra seguía manejando los malabares. — Lástima que no pueda hacerlo en monociclo también, como Pinkie Pie.

—¡Cállate Sonata! — Le gritaron Adagio y Aria a la vez.

Ella se rio y siguió con su jueguito.

—El asunto es — dijo Adagio volviendo al tema. — Que aunque no nos agrade Sunset, y mucho menos tú por estropear nuestros planes la última vez; tenemos que trabajar unidas. Algo muy raro está pasando aquí y necesitamos saber qué es.

—¿Pero cómo sé que puedo confiar en ustedes? — Preguntó Twilight con toda razón. — Puede que estén queriendo convertir esta función en un plan maligno de competencia de talentos para…

—Así nos recuerdan en esta loca versión del mundo — dijo Aria. — Olvidaron lo de la muestra musical y batalla de las bandas; y lo recuerdan ahora como la batalla de los actos circenses en equipo.

Twilight hizo un facepalm, esto se pasaba de estúpido. Sunset la miró.

—Twilight, sólo tú puedes ayudarnos a entender qué sucede. Por favor…

La Princesa sólo las miró pero negó con la cabeza.

—Quisiera, realmente me asusté viendo a Rainbow a punto de lastimarse por pasar de futbolista a trapecista. Pero no entiendo qué está pasando aquí. Con algo más de información tal vez pueda…

Entonces Aria sacó una laptop de su mochila y la abrió.

—De hecho, algo pudimos reconocer desde los anuncios matutinos de la directora Celestia. Escucha, los grabamos para ti.

Entonces le dio "play" al audio. Era la voz de la directora con la típica musiquita circense como fondo:

"Queridos alumnos de Canterlot Circus, ¡queda tan sólo una semana antes de la función de otoño! Comiencen a ensayar sus números y vayan pensando quién será nuestro nuevo maestro de de ceremonias. Las entradas ya se están vendiendo en todas las taquillas de la ciudad"

Twilight levantó una ceja.

—Bien, de todas las cosas que alguna vez escuché decir a la Princesa Celestia esta se lleva el premio de la más extraña.

Aria asintió.

—Créeme, se pone mejor. ¿Escuchaste la música?

—El tema del circo, ¿verdad? — Preguntó Twilight.

Aria asintió de nuevo y Adagio ordenó:

—Acudimos a Sunset Shimmer para que te llamara a ti porque desde un principio nos pareció raro. Si hay algo que conocemos bien son las melodías hipnóticas…

Twilight las miró con sospecha.

—¿Seguras que no fueron ustedes?
—¡Que no! — Protestaron Adagio y Aria.

Sunset también las apoyó.

—Al principio pensé lo mismo, pero pude ver que estaban igual de molestas que yo con toda esta situación. Además que ya no siento poder mágico viniendo de ellas.

—¡Así es, cómo me gustaría que Adagio pensara en planes así de divertidos! — Mencionó Sonata haciendo un puchero.

—¡Que te calles Sonata! — Le gritaron otra vez sus compañeras.

Adagio sólo tomó aire.

—Pero volviendo al maldito asunto: usando este programa aislamos la melodía y la descompusimos. Además del solo instrumental hay algo más aquí. Adelante Aria.

La chica de cabello morado y aguamarina le dio play al otro audio, era una linda vocecita como de niña tarareando con la música del fondo:
—Pam pam pararampararam pam-param…

Twilight se levantó en seguida.

—Esa voz — dijo apretando los puños. — Black.

—¿La conoces? — Le preguntaron las cuatro chicas a la vez, sólo que una de ellas muy emocionada en lugar de ansiosa como las demás.

—Es la voz de Sweetie Belle hermana de Rarity pero distorsionada mágicamente.

—¿Qué? — Preguntó Sunset sin entender.

—¿Recuerdas a Spike?

—¿Tu perro-dragón? Pues sí, ¿por?— Preguntó Sunset.

—Miren, es una larga historia pero…

Comenzó a contarles todo. Desde el nombramiento de Spike hasta lo de los nuevos poderes que les dio Starswirl.

—¡Genial, el tipo ese sigue con vida! — Murmuró Adagio pensando en Starswirl.

—¿Me estás diciendo que ahora el poder de un empleado del Jefazo lo tiene un mocoso? — Se agitó Adagio. — ¡Tiene que ser una broma! ¿Cómo puede ese tipo elegir a sus empleados tan a la ligera? ¡A nosotras el Otro nos obligó a hacer un examen de selección bastante duro y recién nos despidieron por nuestra última equivocación! ¿Cómo es que p…

—¿Quién es el Otro? ¿Y qué es eso del examen de selección? — Preguntó Twilight.

Sonata la interrumpió riéndose alegremente.

—Bueno, no sé ustedes pero a mí no me da culpa, después de todo yo copié mi examen a Aria.

—¡Sonata que te calles! — Le dijo Aria. — ¡Oye! ¿Y me copiaste dices? ¡Lo sabía!

—¡BUENO BASTA! — Gritó Sunset. — Nos alejamos del punto: todas aquí quieren que este circo acabe de una buena vez.

—Todas menos una — dijo Sonata.

—¡Que te calles Sonata! — Gritaron las cuatro; sí, también Sunset y Twilight.

La aludida hizo un puchero y tras sacar un sifón de soda y mojarlas a las tres muy ofendida, tomó su monociclo de payaso y se fue a otra parte.

—Dejando a esa boba de lado — dijo Adagio, — ya sabemos quién está detrás de esto. Ahora la cosa es encontrarlo y que regrese todo a la normalidad.

Entonces Sunset recordó.

—Apple Bloom, hoy que la vimos la primera vez tenía miedo, pero no de mí sino de…

—De mí — saltó Twilight.

—Y luego la vimos salir del baño, en dirección opuesta de donde la vimos irse.

Twilight comprendió.

—Las Crusaders, o bueno; los agentes del caos. ¡Vamos!

Corrieron por toda la escuela buscando a las Crusaders, pero no iba a ser tarea fácil. Los niños se pierden en un circo fácilmente, no digamos un circo tan grande para entrenar a las futuras estrellas. Sin contar las distracciones con las que se toparon:
—¡Twilight, Sunset! — Las llamó Pinkie Pie en una de esas. — Vaya, lograron reformar a las Dazzlings, que bueno. ¿Qué les parecen mis pastelitos de vota por Twilight como maestra de ceremonias?

Y entonces se los estrelló en la cara a las cuatro. Sonriendo siguió repartiendo pastelazos de vota por Twilight.

—¡Vaya, este está sabrosísimo Pinkie Pie! — Dijo Flash probando el suyo, lo disfrutaba de verdad pero como lo tenía en toda la cara no se dio cuenta cuando se topó contra Twilight, derribándolos a los dos. — Vaya, lo siento mucho Twilight, tenemos que dejar de encontrarnos así. ¡Tienes mi voto!

Y se levantó como si nada saboreando su pastel junto con otro mondón de chicos, que igual disfrutaban el suyo. Una de las ventajas de asistir a la escuela del circo era que un payaso te daba un pastelazo en la cara y era lo más normal del mundo.

—¿Y en serio te parecía a ti que estábamos detrás de este fastidio? — Preguntó molesta Adagio quitándose de la cara el pastel de Pinkie.

—Bien, me equivoqué — dijo Twilight imitándola. — ¡Genial! Esto se me quedaré en el cabello por años.

—Pero vaya que dejaste marca como maestra de ceremonias — señaló Aria a otro rincón.

Eran dos sillones unidos por una barra de acero, en donde la gente se sentaba y Applejack la chica más fuerte del mundo los levantaba tomando la barra de hierro gritando:

—¡Voten por Twilight como maestra de ceremonias! ¡Los mejores actos de Canterlot Circus están asegurados!

Y por supuesto sonaban los vítores, esto era estúpido en muchos niveles. Sunset se recostó contra un casillero rogando por algo de paciencia, lo mismo que Twilight.

—Y en serio que me hubiera encantado llamarte antes pero como dije no puedo acceder a mi libro mágico.

—De veras que lo mencionaste, ¿por qué?

Precisamente el casillero contra el que Sunset estaba apoyada era el suyo, así que lo abrió y de ahí salieron grandes llamaradas, que luego se convirtieron en confeti y por último en palomas que salieron volando por toda la escuela.

—Casillero lleno de trucos baratos, lo mismo que el frac.

Twilight la comprendía, pobrecita. Pero entonces vieron de reojo a Sweetie Belle, quien tenía uniforme la banda circense. Twilight corrió hacia ella.

—¡Sweetie Belle! ¡Sweetie Belle! Qué bueno que te encuentro.

La pequeña la miró sorprendida pero luego sonrió.

—¡Maestra de ceremonias Twilight! ¡Qué placer verla! No se preocupe, con gusto votaré por usted este año también, la última vez fue genial cuando evitó que Sunset nos transformara en un ejército de mimos malignos. ¡Uy, sin ofender señorita Sunset!
—No ofendes — dijo Sunset acercándose. — Pero precisamente queríamos preguntarte algo…

—¿Preguntarme algo? ¿Qué cosa? — Dijo Sweetie alegremente.

—¿Has visto algo raro? — Preguntó Adagio uniéndose al equipo de interrogación. — Como otro yo pero en negro… o un perro negro y morado.

Sweetie quiso escapar pero Aria le cortó el paso.

—Entonces sí lo has visto.

Sweetie tragó saliva y sacó su celular.

—Eh… ¿Black? Soy yo, Sweetie Belle. Hay alguien que quiere ver al jefe.

Se hizo un silencio sepulcral del otro lado, luego de un murmullo Sweetie les hizo una señal que la siguieran.

Tuvieron que hacer un gran rodeo porque en una esquina Fluttershy estaba promocionando la campaña de Twilight con una presentación de saltar el aro de fuego con su perrito y sus dos gatitos; lo que las personas normales llamarían un lobo, un tigre y un león. Finalmente llegaron a un aula vacía muy cerca de la dirección.

En ella Sweetie entró con cara de culpa, seguida de las cuatro chicas que aún conservaban el juicio. Lo que vieron dejó a Sunset confundida, a Twilight igual; no así las otras dos Dazzling que no podían creer lo que veían.

Era Sonata con audífonos escuchando un aparato que le ofrecía Sweetie Black en su forma de poni, sí en su forma de poni. Y no era la única, los seis señores del caos estaban en su forma equestriana. Pero volviendo a Sonata, ella negó con la cabeza y le pasó los audífonos a Black.

—Lo siento Blacky pero nada. Sigo acordándome de todo, ¿será que la mente de los que venimos de Equestria funciona diferente a la de los demás? Porque a Twilight y a Sunset Shimmer tampoco les afecta.

Black se rascó la cabeza, intercambiando una mirada con Spike el señor del caos sentado en su trono flotante.

—¿Qué dices Spike?
—Bueno, tal vez. Pero con Twilight lo entiendo, tus poderes no afectan a las Portadoras de la Armonía.

—Pero afectó a las de acá — dijo Mist.

—Sí, porque Spike le dio más fuerza a mi canción — dijo Sweetie Black. — Sólo él tiene la fuerza suficiente para hacerlo, pero de todos modos eso lo agota.

—Y que lo digan — dijo Spike. — Bueno, tomemos un descanso y luego probemos cantar en otro tono Back, yo trataré de darle más poder a la canción y esperemos que Adagio y Aria caigan también. Ahora con Sunset no se me ocurre qué pasa.

Twilight golpeteó con fuerza.

—¡Spike! Estamos aquí.

—Ya sabemos, en un momento estamos con ustedes — dijo Dark. — ¿Qué no ven que estamos planeando algo de caos?

—Sí, es un aula vacía sólo escojan un escritorio y siéntense — dijo Scootaloo humana chocando su mano con el casco de su otro yo. — ¿Por qué no lo disfrutan? ¿Y quién no ama el circo?

—¡Nosotras! — Gritaron exasperadas las cuatro.

—Bien atendámoslas así se van rápido, — dijo Spike estirándose perezosamente. — ¡Twilight felicidades! No pensé que te darías cuenta de lo que ocurría aquí, claro que no contaba con que Sunset Shimmer resistiera mis poderes pero por eso hice la trampa del casillero, ¿cómo llamaste a Twilight? Bueno, no importa ya están aquí ahora tenemos que movernos al plan B

Sunset tenía una venita de irritación en la sien.

—Así que en serio tú fuiste el que convirtió esto en un circo, ¿de dónde demonios sacaste esa idea tan tonta?

—Fue mi idea y ¡no es tonta, es divertida! — Protestó Sonata.

—¡Cállate Sonata! — Volvieron a gritarle las cuatro, pero ella cruzó los brazos.

—¡No me voy a callar! ¡Voy a defender mi idea para el jefe!

—¿Jefe? — Dijo Adagio cayendo en la cuenta. — ¡Pero yo soy tu líder!
—¡Ya no, Spike no me grita que me calle y me deja bromear todo lo que quiero! Encajo muy bien en el equipo, sigo siendo la villana pero moderada y puedo divertirme lo que quiera. En fin, tenemos cosas que hacer como equipo del caos; estoy trabajando duro para lograr una versión de la canción hipnótica que nos afecte a todas, deséenme suerte!

Aria y Adagio sintieron un escalofrío ante esa idea, pero Sonata ya se había movido hacia Spike, lo mismo que el equipo del caos tanto versión poni y humana. Dedicándoles una sonrisa, Spike chasqueó los dedos desapareciendo con todos.

Entonces las tres ex villanas miraron a Twilight.

—Tú mandas Sparkle — dijo Adagio.

Twilight tuvo que tomar aire, esto en serio que esto era exasperante.

—Primero que nada… no sé cómo se las arregló Spike para que todos mantuvieran sus formas originales aquí pero si él puede yo también; la unión hace la fuerza. Traeré a mis otras amigas, sólo juntas podremos terminar con este circo de una buena vez. Y sólo eso, ya pensaremos en un plan, lo que sé es que todos tenemos que permanecer juntos si queremos que Canterlot High regrese a la normalidad.


Y… honestamente no pensé que me extendería tanto y que podría terminar esto en un cap pero por lo visto me equivoqué. Bueno, mírenlo así: Equestria Girls es una película y accidentalmente me salió un episodio largo. La cosa es que me emocioné mucho describiendo el circo en el que se ha convertido Canterlot High.

En cuanto a lo de Sonata, creo que no soy el único que no la califica de mala sino de una idiota que sigue órdenes, por eso encajaría bien con el asunto de Canterlot Circus. Espero les haya gustado ver el mundo convertido literalmente en un circo y bueno, ya saben; lo completaré en el próximo cap (que espero sea un poco más corto)

Por otro lado no pude evitar que mis héroes Asuna y Kirito hicieran un nuevo cameo, espero les haya gustado, aunque hoy los presenté con sus verdaderos nombres.

Chao; nos leemos!