¡Hola! QwQ / ¡Gracias por apreciar tanto el cap de Layla! Me he emocionado con la buena acogida que tuvo… ¡Ay! ¡Sois los mejores! Gracias por los reviews, infinitas gracias. Éste cap es bastante largo, así que no les quito más tiempo… Advertencia, Sabastu cree fielmente en que los preparativos forman parte de la cualquier fiesta, baile o gala… pues advertidos quedan… :x


Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro ―OMG ZERVIS IS ON FIRE― Mashima


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.


Capitulo XXV


~Pasos Y Gavetas~


La batalla verbal entre los dos hombres había subido de intensidad.

Ya no solo eran amenazas de sumisión y dominación fácilmente mal interpretables ―e imaginables― sino que ambos se habían quitado la camiseta dejando a relucir un par de torsos bien formados, y abdominales de revista, si aquel día Gray no hubiese aceptado hacer de modelo estaba segura que Natsu hubiese suplido muy bien ese papel.

La pensativa rubia se sonrojó con sus pensamientos.

Desde hacía días que no podía ver al pelirosa y no imaginar cosas subidas de tono. «¡Soy una pervertida!» Se regañaba la rubia. Especialmente porque cuando estaban a solas era ella quien daba el primer paso e iniciaba la sesión de besos y él quien evitaba que llegase a más la situación, se sentía como una pervertidora de hombres puros, movió su cabeza para despejarse justo cuando la puerta de la cocina se abría dejando entrar a la pelirroja con un bulto negro en los brazos.

Natsu ―habló la pelirroja con tono de mando―, necesito que…

¡Ahora no Erza, estoy dominando a este hielit…! ―Dos golpes contundentes resonaron en la cocina.

Peleen lo que peleen ambos no pasan de ser "ukes" así que escucha, necesito la dirección de la clínica veterinaria ―cuando vio que iban a reclamar agregó con toda su aura asesina― ¡Para ya!

Todos en la cocina se quedaron congelados.

Er Chan ¿Estás bien? ―La única que se atrevió a hablar fue la albina quien se acercó a la pelirroja y pudo observar el bulto que llevaba en brazos― ¡Oh, pobre criatura! ―miró al pelirosa seria y con un tono similar al de la pelirroja pero un poco más dulce, agregó― ¡Natsu, la dirección ahora!

Fue como si la segunda puerta del infierno se abriera con la voz de la albina. Sin embargo, el codazo que le dio el azabache fue su salvación para evitar que alguna de las mujeres lo enviara al infierno por haberse quedado congelado…

Salvado por la amistad entre varones.

¡Cl-claro es a-aquí cer-cerca!

Entonces vamos, necesito que me lleves… ―La pelirroja se encaminó a grandes pasos a la puerta.

Erza, yo n-no… ―tembló al verla darle una mirada asesina por no moverse― sabes que no con-conduzco…

¡Lo sé! Tomaremos un taxi. ¡Vámonos!

¡Yo los llevo! ―Interrumpió una recuperada rubia― Será más rápido…

Gracias, señorita Lucy ―Aprobó la pelirroja aún seria pero más apaciguada― Será de gran ayuda…

Iré por el auto, los espero al frente… ―Sin saber lo que ocurría de verdad la rubia salió corriendo de la cocina.

Espera, Lu Chan, yo voy con ustedes… ―La peliceleste menor se fue corriendo detrás de su amiga, y la pelirroja y el fotógrafo se encaminaron en dirección a la entrada principal dejando solos a la albina y al azabache.

Espero que la gatita esté bien…

¿La gatita?

Sí. Lo que traía Er Chan en brazos era una gatita, parecía muy débil y lastimada…

Hmm, ahora entiendo porque casi nos mata.

Ara, Gray Kun, ya sabes cómo es Er Chan cuando se trata de proteger a alguien. ―Sonrió la albina.

Sí, lo sé. ―el azabache sonrió a la albina―. Ustedes dos son iguales, parecen leonas con sus cachorros…

La albina sonrió enternecida ―Si no cuidas lo que tienes y quieres lo terminas perdiendo, Gray Kun… sería bueno que pienses mucho en esto a partir de ahora.

¿A qué te refieres? ―La miró confuso.

Ara, a la vida… ¿A qué más? ―Le dio una sonrisa misteriosa y agregó― ¿Viste a Er Chan llevar algún bolso?

El azabache aún la miraba confuso pero igual respondió ―No me lo ha parecido.

Umm, tampoco me ha parecido que Lucy Chan o los otros llevasen bolsos… ―Miró a la mesa y vio las pertenencias de los demás allí―. ¿Sabes dónde queda la veterinaria?

Sí, queda cerca de la casa del idiota.

¿Podrías esperarme un momento mientras voy a buscar el bolso de Er Chan? No quiero que tengan problemas por no tener dinero.

No creo que tengan prob… ―la sonrisa dulce de la ojiazul le dio a entender que más que petición era una orden―. Cl-claro… Mira…

Eres un buen chico, Gray Kun, por cierto, sería bueno que te vistieses antes de irnos... ―la albina desapareció por la puerta trasera mientras que el azabache avergonzado se colocaba bien los pantalones y la camisa, varios minutos después la mujer reapareció con un bolso cruzado negro y una sonrisa algo tensa―. Aquí tienes, ve con cuidado.

¡Eh! ¡Pensé que irías tú también!

Ara, yo tengo trabajo que hacer, además las motocicletas no son de mi agrado. Ya te he dicho como sufro cada vez que te veo montado en esa bestia metálica…

Pfff… eso es ridícul… ¡Entonces me voy! ―Cortó su frase real al ver a la peliblanco sacar un cuchillo de una de las gavetas de la cocina, tomó el bolso y desapareció por la puerta.

¡Ve con cuidado mi cachorro! ―Se despidió musicalmente la albina. «Yo tengo cosas de las que encargarme» Dicha la verdad la albina estaba pensando en ir también, después de todo el almuerzo estaba prácticamente listo, pero cuando fue por el bolso de la pelirroja, se encontró algo muy interesante, de hecho no debió haberlo visto, pero las sabanas de la cama de la pelirroja estaban desordenadas y Mirajane Strauss era una mujer que amaba el orden, por eso decidió arreglarlas para su amiga y cuando acomodaba las almohadas lo vio; un papel arrugado firmado por alguien que conocía―Jellal F… ―murmuró mientras troceaba dos pimientos con más fuerza de la necesaria―. Ya esperaba algo así pero no tan pronto… tengo que hablar muy seriamente con él… ―sonrió de nuevo y siguió cortando cuando de pronto se quedó pensativa preguntando al aire―. ¿La señora Layla habrá empezado ya una apuesta?

-0-

Justo en ese momento el azabache se montaba en su moto con el bolso de la pelirroja cruzado en su pecho, se ponía el casco y arrancaba mientras unos ojos cafés lo miraban extrañado.

¿Ese era el bolso de Erza? ―Murmuró el peliazul al reconocer el bolso que la pelirroja llevaba con ella el día que fueron al centro comercial―. ¿Por qué él… de nuevo? ―Ya había notado que la pelirroja parecía mantener una relación especial con ese tipo. Negó con la cabeza. A él no le debería importar eso, ya había tratado mal a Jason y un tanto a la pelirroja por esas extrañas sensaciones que le embargaban el pecho, no podía ir por la vida tratando mal a la gente por cosas que no entendía de sí mismo. Suspiró y la pequeña peliazul lo jaloneó de la mano―. Perdón Wen ―Le sonrió en disculpa―. Vamos, tenemos que llevar el nido al invernadero… ―Y dejando de lado lo que estaba sintiendo se encaminó con la pequeña al próximo hogar del pequeño pajarito azul, deseando de corazón que la gatita blanca estuviese bien.

-0-

Justo la gatita blanca que media hora más tarde ingresaba en brazos de la pelirroja, a la amplia y bien surtida tienda y clínica veterinaria.

Disculpe, necesito que atienda… ¿Sting? ―La mujer miró asombrada al chico rubio con bata de médico con huellitas de gato decorándola, detrás del mostrador.

¿Erza? ―La miró de arriba abajo y sonrió extrañado― Lindo atuendo…

Oh ―la ojicafé hasta en ese momento se dio cuenta que andaba con su uniforme―, larga historia, pero como sea, necesito que atiendas a esta gatita… ―preocupada le pasó el bulto al rubio― está muy débil, además creo que se peleó con un pájaro… ―el rubio miró preocupado el cuerpecito y frunció el ceño, tocó un botón que hizo sonar una campanilla e inmediatamente apareció una hermosa mujer peliblanco de cabello corto y bata de enfermera.

¿Pasa algo, Sting Sama? ―Preguntó la chica con un dulce tono.

Llévala inmediatamente con Rogue, dile que yo me encargo de los otros dos. ―La mujer asintió y se llevó a la gatita puertas adentro, mientras tanto el rubio se dirigía a la puerta de la tienda, justo cuando dos mujeres entraban casi que cargando a un pelirosa mareado, el rubio puso los ojos en blanco y colocó el cártel de cerrado―. Happy ya casi está listo, solo le falta la última vacuna… ―Y desapareció también por la puerta de consultorios.

¿Sueg… Erza San? ―habló y se corrigió una voz conocida para la pelirroja.

¿Juvia? ¿Qué haces aquí? ―La miró sorprendida la aludida.

Juvia acompañó a Gajeel a su importante cita. ―Señaló al azabache quien miraba fastidiado a una ventana para evitar la mirada interrogante de la pelirroja, pero más que la de ella la de la editora peliceleste que traía al pelirosa sostenido en un hombro.

¿Cita aquí?

Juvia se acaba de enterar que Gaj… ―el azabache le tapó la boca.

Gajeel cree que Juvia está hablando de más ―Continuó el azabache por ella imitando su forma de hablar―. Y Gajeel también piensa que Juvia debería ir a ver los peces… ―y se llevó a la mujer al área de peceras casi arrastrándola.

Sospechoso… ―murmuró la pelirroja con la ceja alzada.

Fro mo sou omou nyaaa~ ―pareció asentir con ella el gato que se había subido al mostrador donde antes estaba el rubio.

¡Fro! ―La pelirroja tomó en brazos al gato de pelaje verde embutido en traje completo de rana rosada con manchas negras―. ¡Hace tiempo no te veía! ¿Verdad que tengo razón? ¿Eso fue sospechoso? ―El gatito rana asintió dos veces con sus grandes ojos abiertos a más no poder. ― ¡Lo sabía! ¡Eres un gatito listo, Fro! Oh, mira hay un exhibicionista en la puerta… ―con el minino en brazos se acercó a la puerta y la abrió―. ¿Y tú camisa? ―el azabache que entraba se devolvió rápidamente a recoger la prenda que estaba tiraba en la acera del establecimiento―. Tal vez sí necesitas ir al psicólogo, Gray, esa manía cada vez empeora…

Fro mo sou omou nyaaa~ ―la ojicafé sonrió al gato.

¡Ves! Fro piensa lo mismo…

¡Tsk! Ya, déjalo así… ¿Y de quién es ese gato? ¿Y dónde están los demás? ―Al entrar con el ceño fruncido pudo ver al pelirosa sentado y a las otras dos mujeres haciéndole aire con las manos―. Y luego dices que yo soy quien debe ir al psicólogo…

Bueno, me corrijo, ambos deberían de ir…

Fro mo sou omou nyaaa~

¡Tsk! Ten, Mira me pidió que te lo trajera. ―Le pasó el bolso y la pelirroja sonrió sorprendida.

Gracias, no me había dado cuenta que no traía dinero ni identificación…

Aquí no las hubieses necesitado ―el rubio salió con un gato negro en los brazos― ¿Acaso crees que le vamos a cobrar a nuestra tutora sexy? ―sonrió el rubio veterinario de antes.

¿Tutora sexy? ―preguntó divertido y extrañado el azabache.

Déjate de tonterías, Sting… ―habló sonrojada la pelirroja―. No es nada, Gray, Sting y Rogue eran compañeros de Natsu, una que otra vez les di tutorías en vacaciones junto con él…

¿Y lo de sexy? ―Alzó la ceja divertido, no era normal ver a esa mujer nerviosa.

Nada, no es nada…

¿Nada? Si no fuese porque ella fue a hablar con nuestro profesor hubiésemos sido expulsados por el desastre que hicimos en el gimnasio, ¡Nunca he visto una explosión igual! Por suerte el profesor Simon sucumbió ante nuestra tutora ―Miró divertido a la pelirroja―. Hace poco estuve en Rosemary y lo vi, me preguntó por usted, apuesto que si la viese así vestida le pide matrimonio.

Fro mo sou omou nyaaa~

¡Hey Fro! ¡No le des la razón…! ¡Y deja de poner esa sonrisita Gray! ―Miró nerviosa y avergonzada a ambos.

¡Erza la seduce profesores! Eso nunca me lo esperé… ―negaba el azabache con un falso tono de decepción.

¡Que ya dije que no! Simon era el hermano mayor de una de mis compañeras de clase, por eso me escuchó y me ayudó para que no expulsaran a estos idiotas. ―Intentaba justificarse la mujer.

¡Hey, ¿Cuáles idiotas? ―Reclamó el rubio mientras el gato negro que tenía en las manos se soltaba y se encaminaba hacia las puertas del consultorio pero fue tomado en brazos por una peliceleste curiosa.

¿Cuáles más? ¡Los tres idiotas que siempre tenían que ir a la escuela de verano! ¡Eran los únicos que iban! ¡Eso es ser idiota!

Fro mo sou omou nyaaa~

¡Hey, Frosh! ¡No pienses lo mismo que ella! ―regañaba sonrojado el rubio al gato rana.

¡Jajajaja! ―reía el azabache―. Ahora lo recuerdo, los dos años en que fui donde mi tía, siempre que volvía a vacaciones te quejabas de tres idiotas, conocía a uno ―señaló al pelirosa que se acercaba a ellos a paso lento― pero hasta ahora conozco a otro… ¡Jajajajaja!

¡Hey! ¿A quién le dices idiota, hielito?

¡Ya basta! ¡No vayan a empezar! ―Cortó de una la pelea la pelirroja― Pero siendo sincera, Rogue no era idiota, solo que estos dos siempre lo metían en problemas… ¿Por cierto? ―continuó antes de que el rubio reclamase―. ¿Cómo está la gata?

Está estable, no parece tener heridas internas, Rogue está atendiendo las heridas visibles para luego hacerle radiografías. ¿Quieres pasar a verla?

Sí, por favor.

¿Puedo ir yo también? Quiero ver a Happy. ―Preguntó el pelirosa.

Bien, bien, por acá. ―El pelirosa pasó al consultorio y la pelirroja le pasó el gato verde al azabache.

¿Y qué quieres que haga con… esto?

Umm… ―pensó un momento y agregó con una sonrisa traviesa―, llévalo a ver los peces… ―y desapareció junto con el rubio por la puerta de los consultorios.

¿Los peces? ―Miró extrañado a la pelirroja y luego al gato. Nunca había visto un gato verde y menos con un traje de rana, lo miró bien y el gato pareció sonreírle―. Viéndote bien… ¡Eres muy lindo! ―y lo abrazó con ternura mientras iba al sector de peces.

¡Así que ahora me sigues! ―Una grave voz masculina a sus espaldas asustó a la menuda editora que se encontraba viendo los trajes para mascotas―. ¡Oh, espera! ¿Acá es donde compran la ropa las enanas? ―Agregó burlón mientras la mujer se volteaba indignada con las mejillas infladas pero en lugar de reclamarle se encaminaba hacia el otro lado de la tienda―. ¡Oe! ¡Ya basta de ignorarme! ―la siguió molesto y se fijó en lo que llevaba en brazos― ¡Hey! ¿Por qué tienes a ese gato?

¡Oh, aquí está! ―La mujer albina de cabello corto se acercó a ellos― ¡Sting Sama fue muy descuidado! ―Se acercó a la peliceleste y le sonrió―. Disculpe, ese gato es…

¡Mío! ―declaró el azabache de larga cabellera―. Y a Sting le voy a dar una paliza por ser tan descuidado…

Oh, Gajeel Sama. ¿Al fin decidió adoptarlo? ―Lo miró alegre la peliblanco.

¿Adoptarlo? ―preguntó curiosa la editora.

Oh, perdón, no me presente. Gracias por cuidar del pequeño, mi nombre es…

Yukino, y será la futura señora Redfox… ―habló por la albina el azabache rodeándole con un brazo los hombros― ¿O se dice señora DE Redfox? ―miró a la sonrojada mujer divertido.

Ga-Gajeel Sama… ―Hablaba sonrojada la peliblanco.

¡Vamos! No seas tímida, mujer. Mira, esa enana se llama Levy y aunque no parezca es una editora muy buena… ―Miró divertido a la mujer que se quedó boqueando ante la declaración.

¡Mucho gusto, Levy Sama! ―Saludó educada la albina.

¡Mucho gusto, Yukino San! ―«¿Señora de Redfox?» Apenas y podía pensar con claridad. «¿Gajeel tenía prometida?» No, ese no era el enfoque correcto «¡Gajeel tiene prometida!» Sentía como la cara se le llenaba de indignación al haber sido solo un jueguito para ese azabache. Con las mejillas infladas le dio el gato negro a la albina y fulminó con la mirada al ojirubí. ―Es un lindo gatito, sí no lo adopta él, lo adopto yo. ―Dijo decidida.

¡Oe, enana! Ya dije qué es mi gato, yo lo voy adoptar, ¿Cierto, Yukino?

Etto… Gajeel Sama dijo hace poco que no se decidía… ―Contestó incómoda la albina, por alguna razón esos dos parecían estar en una pelea de parejas.

¡Entonces me lo quedó! ―Declaró la editora.

¡Ni lo pienses, enana! ¡Es mío!

¡Mío!

¡Que mío!

Por suerte el gato estaba en las manos de la albina y no en medio de ese tira y afloja, de lo contrario terminaría partido a la mitad.

¡MÍO ENANA!

¡Tú no lo quieres! Solo jugarás con él y lo dejarás… ¡Lo dejarás de lado!

¡La única aquí que no sabe lo que quiere eres tú, enana! ¡De seguro después de jugar con él lo ignorarás todo el tiempo!

«Definitivamente es una pelea de pareja» con una gota resbalando de la sien la albina no hallaba que hacer o decir para pararlos, por suerte alguien más vino en su ayuda.

¿Y sí lo adoptan ambos? ―el azabache recién llegado tomó a la albina de la mano y con delicadeza pero con firmeza la alejó del Redfox― Gajeel Nii, aunque seamos hermanastros no está bien que tengas tanta confianza con mi prometida.

La editora miró al chico de los piercings con la indignación marcada en toda la cara por el engaño, mientras el Redfox desviaba la mirada un tanto avergonzado por la revelación tan repentina de su mentira, la verdad que quería molestar más a la enana McGarden.

El silencio se hizo presente entre las cuatro personas.

Por cierto, mi nombre es Rogue Redfox-Cheney, un placer. ―le dio la mano a la peliceleste y ella asintió y se presentó.

Igualmente, mi nombre es Levy McGarden. ¡Mis mejores deseos para ambos! ―Felicitó sincera a la pareja.

Gracias, espero poder felicitarlos yo algún día a ustedes. ―continuó sincero el hombre comprometido, desde que se dirigió a ellos y vio la pelea sospechó que tenían algo, no muchas personas se atrevían a plantarle cara a su hermanastro, así que sin duda esa chica debía ser especial― ¿Cómo le pondrán al niñ… gato? ―un codazo de la albina lo hizo corregirse.

¿De verdad piensas que compartiré MI gato con ésta enana? ―Levantó una ceja incrédula el azabache mayor.

Por suerte ninguno de los dos entendió las indirectas ―más que directas― del azabache menor.

¡Querrás decir MI gato! ―Amenazó con el dedo la editora.

Mira enana…

O los dos o ninguno, ese gato es de la raza exceed, son muy cotizados y sí no se deciden se lo daré en adopción a alguien más apenas esté totalmente sano. ―Sentenció el veterinario.

¡Eso es injusto! ―Corearon los dos en disputa, sonrojándose por ello inmediatamente.

Entonces ¿El nombre? ―apresuró el azabache menor.

Panther

Lilly

¿¡Qué!? ¡NO! ―Volvieron a sincronizarse en el reclamó.

¡Lilly es un nombre de niña! Míralo, tiene cara de rebelde y salvaje.

¡Panther es un nombre pretencioso! ¡Lilly es un nombre de alguien educado, protector y amable, justo lo que se refleja en sus ojos!

¡Panther!

¡Lilly!

¡Panther!

¡Lilly!

Bueno, ya decidiré yo el nombre. ¡Pueden venir por él el lunes! ―Y sin esperar más ambos veterinarios se devolvieron al consultorio, mientras la nueva pareja se miraba con enojo, y con un nuevo futuro de padres adoptivos de gatos en su porvenir.

Por su parte, Juvia Loxar miraba fijamente a su nuevo rival de amor.

Hacía un buen rato que miraba los peces cuando de pronto vio a su Gray Sama, por un momento pensó que soñaba, ―por dos horas y cuarenta tres minutos para ser exactos― incluso imaginó que él venía a proponerle matrimonio en medio de ese paraíso tropical artificial que creaban esas peceras llenas de exóticos peces, pero cuando vio que él acariciaba con la mejilla cariñosamente a ese gato rana extraño que tenía en brazos sintió que en lugar de sueño era una pesadilla. «¿Cómo Juvia puede competir con un gato?» se cuestionaba fuertemente la peliceleste.

¿Juvia? ―La voz del azabache la sacó de sus cavilaciones de telenovela.

¡Gray Sama! Juvia no esperaba encontrárselo aquí… ―Se regañó por quedar visible ante su Gray Sama, la idea era vigilar un rato más a su nuevo rival.

Oh, bueno… ―contestó con una sonrisa el azabache, acababa de descubrir que los gatos le gustaban mucho y lo ponían de buen humor― estaba haciendo un favor y terminé aquí ¡Mira! ―Le mostró con cierto emoción al gato rana― ¿No crees que es muy tierno? ―Le preguntó con una cálida sonrisa que no era nada común en su rostro pero no por eso le quedaba mal, al contrario, lo hacía verse adorable y la peliceleste sentía que sus piernas se le volvían de agua y eran incapaces de contenerla.

Juvia piensa… Juvia piensa que es como dice Gray Sama…

¡Verdad! ¡Es una lindura! ―Y apretó más al gato contra él― ¿Cierto Frosch?

Fro mo sou omou nyaaa~ ―Asintió el gato con la cabecita.

¿Qué fue ese ruido? A Juvia le pareció extraño. ―Preguntó curiosa ―y celosa― la mujer.

No sé, pero el idiota de Natsu tiene un gato parecido, y también hace ruidos extraños. ¡Pero éste es más lindo!

Fro mo sou omou nyaaa~ ―Contestó el gato mientras se frotaba cariñoso contra el azabache, a lo que la peliceleste no podía más que mirarlo con envidia y murmurar muy quedamente "Rival de amor" al gato rana en brazos de su Gray Sama.

Juvia no sabía que a Gray Sama le gustaban los gatos…

La verdad ni yo sabía. ―Le contestó con otra sonrisa cálida y la peliceleste sintió que una más y se desangraría por la nariz―. Por cierto, Juvia, escuché que buscabas apart…

¡Gray, nos vamos! Necesito pasar a comprar unas cosas para Mirajane y darle la noticia sobre la gatita a Wendy. ―ordenó una pelirroja que llegaba donde ellos, se regañó a si misma cuando vio que había interrumpido una linda escena. «¡Estúpidos estantes que no me dejaron ver que esos dos sí se habían encontrado!»

¿¡Eh!? Pensé que te irías con Lucy y con Levy… ―la miró extrañado el chico.

Bueno, esa era la idea pero Natsu se sentía muy mal y Lucy fue a dejarlo a la casa desde hace rato, ya no creo que vuelvan, y Levy se acaba de ir en un taxi. ¡Pero sí no puedes está bien! ―«¡Quédate idiota!» Trataba de mandarle el mensaje mentalmente la pelirroja.

No, yo te llevo. ―«No quiero qué te desquites después conmigo» Pensaba equivocadamente el azabache al malinterpretar la mirada intensa que le daba la pelirroja.

No, no es…

Juvia piensa que es muy amable de parte de Gray Sama el ir a dejar a Erza San a la casa… ―«Juvia debe velar por el bienestar de su futura suegra» se mentalizaba la peliceleste― Juvia también debe retirarse. ―Les dio una pequeña reverencia y con una disimulada mirada de advertencia a su nuevo rival de amor, dejó a los otros dos solos.

¡Eres un tonto, Gray!

¿Eh? ¿Ahora que hice?

Olvídalo… ―negaba decepcionada la pelirroja― ya que… mejor vámonos… ―se encaminó a la puerta donde el rubio veterinario la esperaba con un casco en la mano y con un gato con chaleco azul a los pies de él.

¡Oh! ¡Lector! ¿Cuánto tiempo? ―emocionada se agachó la pelirroja mientras acariciaba el gato― Te lo digo, Gray éste gatito es muy inteligente ― el gatito rojizo movió la cola orgulloso y cuando el azabache le dirigió un saludo con la cabeza éste movió la cabeza altivo, ignorándolo, la pelirroja levantó la ceja ante la actitud del gato y agregó―, aunque sigue siendo algo pretencioso… ―el gatito dejó de mover la cola alegre y bajó las orejas… ― ¡Aún tienes mucho que aprender, Lector! ―Le dio dos golpecitos en la cabeza y se levantó para hablarle al rubio que le extendía el casco― Gracias por esto, no me gustaría que nos detengan por no llevar los dispositivos de seguridad correspondientes. ―La pelirroja se cruzó los brazos frente al pecho y asintió orgullosa de sí misma, los dos hombres pusieron los ojos en blanco, ambos sabían lo estricta que era Erza con algunas cosas.

No hay de que, Erza. Ya sabes, te debemos mucho por seducir a nuestro profesor y… ―el rubio terminó acallado cuando un casco se estrelló contra su cara.

Cualquier cosa ya tienen mi número, vendré mañana para ver cómo sigue la gatita ―Le dijo mortalmente seria la pelirroja y el rubio solo asintió―. Gracias por todo, y dale las gracias también a Rogue y a Yukino. ―terminó con una sonrisa y se dirigió a la salida, cuando estaba por abrir la puerta de vidrio, se detuvo y miró al azabache―. Gray… el gato…

¡Oh! ―Miró avergonzado a la pelirroja y bajó al gatito no sin antes acariciarle de nuevo la cabeza― Hasta luego, pequeño. ―Y salió junto a la mujer.

Llaves… ―extendió la mano la chica con traje de maid.

¿¡Qué!?

¿Sabes hace cuánto tiempo no manejo una motocicleta? ―Le contestó emocionada.

¡Y por eso mismo no deberías pedirme las llaves!

¡Oh, vamos! ¿Acaso no fui yo quien te enseñó? ―le dio su sonrisa cómplice y el azabache suspiró derrotado.

¡Tsk! Demonios… ―le pasó las llaves a la mujer, la verdad le costaba negarles a algo a ese par de madres postizas.

Bien, vámonos… ―Con el casco en la cabeza se montó en la moto con el azabache avergonzado tras ella sujetando su cintura.

No era algo muy común de ver, un chico agarrado de la cintura de una mujer con traje de maid francesa en una moto a toda velocidad por Fiore pasando de tienda en tienda y deteniéndose a comer una pizza en una pequeña tienda en el parque.

Al final tardaron mucho más de lo previsto, pero la pelirroja disfrutó mucho de la velocidad y el viento acelerado que chocaba contra ella.

Al caer la tarde la pelirroja y el azabache llegaban a la entrada principal de la mansión Heartfilia.

Ninguno de los dos se dio cuenta que alguien los observaba desde las ventanas de una de las habitaciones, no sospechaban el como un peliazul pudo ver como la pelirroja llegaba manejando una moto con el azabache pegado a ella y sujetándola fuertemente de la cintura…

Como si la vida se le fuese en ese contacto…

Frunció el ceño mientras los veía sin poder oír lo que conversaban.

¡Erza estás loca! ¡Ibas a más de cien! ¡Nos ibas a matar! ¡Si Mira se da cuenta…!

Ya, ya… mantengámoslo en secreto y borro las fotos vergonzosas de tu cumpleaños del año antepasado.

¡Hecho! ―Aceptó fácil el azabache y estrechó la mano de la pelirroja. «Igual Mira tiene copias de esas» Se regodeaba interiormente la mujer.

Por cierto, ¿Qué se necesita para adoptar un gato? ―Preguntó avergonzado el chico.

Oh, espera… ¿No estarás pensando en adoptar a Fro? ―el chico asintió con la mirada baja y la pelirroja sonrió con ternura―. Lo siento, Gray, pero ese es el gato de Rogue y el preferiría contarse los dos brazos que alejarse de él.

Ya veo… entiendo ―Comentó con una mueca de decepción el chico, cosa que a la pelirroja le pareció demasiado tierna especialmente viniendo de su hijo ―postizo― el hielito, así que lo abrazó muy fuerte apretándolo en su pecho― ¡Ya, ya mi exhibicionista de invierno! Sí no te vas por las ramas, puede que pronto sea una gatita la que viva contigo… ―dijo maliciosa asiendo que la cara del chico ardiera a más no poder.

¡Tsk! ―el azabache se libró del abrazo justo cuando un peliazul se retiraba molesto de la ventana desde donde espiaba y se sentaba un poco malhumorado junto a una niña que jugaba con sus muñecos en el suelo―. ¡No sé de qué hablas, Erza! ¡Y ya deja de abrazarme así!

Ah, vamos Gray, antes nos bañábamos todos juntos ¡No te avergüences por un simple abrazo!

¡Eso fue de niños! ¡Además alguien puede malinterpretar! ―le reclamó avergonzado. La pelirroja puso los ojos en blanco y le dio dos palmaditas en la cabeza.

Ya, ya mi pequeño tsundere. ¿Entrarás a despedirte de Mira?

Umm, no, es muy tarde y mamá se preocupa cuando ando de noche con la moto, ―Levantó los hombros y se volvió a poner el casco― dile buenas noches por mí.

Claro, ve con cuidado, hijo rebelde.

¡Tsk! ―Sonrió divertido― ¡Claro, claro! ―Y se alejó en su moto mientras la pelirroja entraba a la mansión y se dirigía con pasos alegres a la habitación donde se encontraba un peliazul malhumorado, pero que, aunque Erza no lo notó, todo el malhumor de él se disipó cuando la vio entrar con esa gran sonrisa en la habitación.

Los celos podían esperar su turno mientras que esa sonrisa fuese para él…

-0-

Tal vez el viaje en auto no había sido buena idea.

Después de todo al final el pobre pelirosa había empeorado su condición de mareo, de hecho cuando llegaron la rubia tuvo que cargarlo ―arrastrarlo― hasta su casa y luego hasta la gran cama del chico, en donde lo dejó un momento mientras buscaba toallas limpias para humedecerlas y ponerlas en su frente, cosa que resultó más difícil de lo que pensó ya que el pelirosa no era una persona que tuviese el orden y la limpieza como una prioridad en su hogar.

Natsu, ¿Quieres que te vaya a comprar otra medicina? ¿Una para humanos, tal vez? ―sentada junto a él en la cama mientras le colocaba una toalla húmeda en la frente, la rubia miraba preocupada como el pelirosa se tragaba una pastilla que le dio el rubio de la veterinaria.

No te preocupes, esto siempre me ha ayudado, Lu-i-gi…

¡Hey! ¡Mi nombre es Lucy! ―corrigió divertida la rubia―. Pensé que no te acordabas de ese apodo…

¡Jeje! Lo usaba para que me pusieras atención ―el pelirosa se sonrojó un poco al confesarlo―. Creo que funcionó ¿No?

Sí, pero… igual no era necesario… ya te dije qu-que me gus-gustaste desde que nos conoc-conocimos ―entre tartamudeos vergonzosos se explicaba la rubia. Para el chico fue tan adorable verla roja y escuchar esa confesión de nuevo que no pudo responderle, así que un silencio se apoderó de la habitación por varios minutos hasta que la rubia habló otra vez― ¿Qué pasó con Happy? Te pregunté en el auto pero al final no entendí lo que decías… ¡En serio, Natsu! ¿Qué te pasó para que te marees de esa forma?

¡Jeje! Larga historia… ―«Y vergonzosa» Agregó para sí mismo― Y Happy bueno… cuando lo traía de la última vacuna observó a la gata que Erza llevó en una de las salas de consulta, se zafó de mis brazos y se quedó allí… ¡Ese gato traidor!

¡Awww!

¿Cómo qué awww? ―Preguntó ceñudo el chico.

No te das cuenta, Natsu… ¡Happy se enamoró a primera vista! ―Respondió emocionada la rubia.

¿¡Eh!? ―miró confuso a la chica― ¿En serio?

¡Mou! ¿Acaso no crees que eso sea posible? ―con un puchero en la boca señaló al chico y luego se cruzó de brazos con el ceño fruncido.

¡Jajaja! No dije que no creyera ―se levantó de la cama y se acercó a la rubia que evitaba mirarlo―, después de todo a mí me pasó igual…

¿Ah, sí? ¿Con quién? ―Lo miró con los ojos entrecerrados.

Umm… ¿Cómo se llamaba…? ―esa cavilación personal en voz alta solo hizo que la rubia lo mirara más ceñuda y él solo rió y la abrazó― ¡Oh, sí! Creo que era Luigi…

¡Qué me llamo Luc…! ―Y el pelirosa le cortó el divertido reclamo con un beso.

Un beso en el que él había dado el primer paso, así que ella no lo desperdiciaría, así que pronto ese beso comenzó a intensificarse.

Las lenguas comenzaron a batallar enfurecidas por probarse mutuamente, las respiraciones se agitaron y el cuarto y los cuerpos empezaron a elevar su temperatura al unisono. De un momento a otro la rubia cayó de espaldas a la cama con el chico sobre ella y las manos de ambos empezaron a recorrer sus cuerpos con un ansia casi imparable, pero fue en ese momento que el pelirosa se detuvo, usando toda su capacidad de contención al máximo.

Yo… lo siento… yo no… ―se volvió a sentar y nervioso se peinó el cabello con los dedos, iba a agregar algo pero la rubia lo interrumpió con voz dolida.

¿¡Por qué te contienes, Natsu!? ¿Acaso no te resulto… atractiva? ¿No soy lo suficientemente bonita?

¡Claro que no! Es decir sí, no, es decir… ―tomó a la rubia de los hombros antes de continuar―. ¡Eres hermosa, Lucy! ¡Y mucho! ¡Y no sabes lo que me cuesta detenerme!

¿Y por qué te detienes? Tú no eres así, eres confiado, seguro, impulsivo y… y…

¡No quiero asustarte! Y tampoco quiero… decepcionarte… ―confesó el chico.

¿Asustarme? ¿Decepcionarme? ―el pelirosa tardó tanto en contestar que la rubia empezó a hacerse sus propias hipótesis. «¿Asustarme? Acaso el mini Natsu no es mini y es muy… muy gr-grande… ¿¡Qué estás pensando Lucy!? ¡Deja de leer los libros que te pasa Levy!» se regañó a sí misma. «¿Y sí es muy pequeño y por eso piensa que me decepcionará?» Miró con disimulo la parte baja del pelirosa y casi inmediatamente se abofeteó mentalmente. «¡Tengo que quemar todos esos libros!»

Yo… bueno ―por suerte para la imaginativa rubia el pelirosa decidió contestar―, nunca antes he… yo no… nunca he…

¡Eres virgen! ―Casi que con un gritó afirmó incrédula la rubia, el chico solo asintió sonrojado. «¿Cómo es posible que alguien como Natsu sea…?» La rubia no podía salir de su asombro.

Y como no tengo experiencia… temo lastimarte en tu primera… ―miró de pronto a la rubia y vio como ésta enrojeció y desvió la mirada, le pareció algo extraño y la sujeto de la barbilla para que lo mirara―. ¿Qué te pasa? ¿Estás decepcionada? ―preguntó nervioso.

No, no… claro que no… es solo que yo… ―sintió que lagrimas se acumulaban en sus ojos― yo no soy… ¡Lo siento! ―las lágrimas que se acumularon en sus ojos descendieron por sus mejillas.

Lucy, Lucy… ―le hablaba con dulzura el chico mientras le besaba la mejilla― no tienes que pedirme perdón por eso… debí imaginarlo, yo sé que tenías un novio…

Yo, yo…

Tú nada. ―le sonrió divertido― ¿Acaso eso te hace menos especial? ¿O a mí me hace menos hombre el ser… bueno… virgen? No, espera, ¿No se dice casto? ¿O doncello? ―La confusión en su rostro era digna de fotografiarse.

¡Jajajaja! Tienes razón… ¡Jajajaja! ―no podía evitar reírse de esas cosas tan sin importancia y lo absurdo de la pregunta del chico.

Oe… ¿Te burlas de mí? ―la miró con falsa indignación― ¿Al menos dime que soy? ―la abrazó y puso su barbilla en el hombro de la rubia.

¡Jajaja! Eres Natsu, y eso es lo que importa…

Entonces tú eres Luigi, y eso es lo que importa…

¡Lucy! ¡Mou Natsu! ―rió divertida y lo abrazó también, inmediatamente sintió como el chico comenzó a besar su cuello, no pudo evitar gemir y en ese momento sintió como las ganas del chico aumentaban― Ummm, Nat-Natsu…

¿Te molesta? ―le respondió entre beso y beso, subiendo de su cuello a su mandíbula en un camino húmedo― porque puede que aún pueda detenerme…

¿Puede? ―dijo divertida en un suspiro.

Sí, puede ―la miró a los ojos y la rubia quedó sin aliento al ver todo lo que decían esas oscuras profundidades en que se habían convertido― ¿Quieres que me detenga? ―preguntó con una voz sensualmente enronquecida por la lujuria a la mujer.

Por fin, el gran paso que había estado esperando…

Yo… ―se mordió un labio y se acercó al chico para besarlo con ansía.

Esa era su respuesta.

Poco a poco su espalda de nuevo chocó contra el colchón mientras el chico metía sus manos debajo de la pequeña blusa verde sin tirantes de la chica, Lucy siempre usaba ropas reveladoras y a Natsu siempre se le había complicado eso de contenerse, pero ahora era diferente, ella lo había dicho, él era impulsivo y ella lo aceptaba así…

Oh, Natsu… ―suspiró en un gemido la rubia cuando sus bocas se separaron un momento y sintió la mano de él delinear con el pulgar el contorno de su seno, pero de nuevo el chico atacó su boca acallando el siguiente gemido al apretar uno de sus pechos. La rubia no quería quedarse atrás, así que tomó el borde de la camisa roja del chico y comenzó a quitársela con impaciencia pero con algo de dificultad por los nervios.

Yo… yo te ayudo… ―la miró con necesidad y dejando de jugar con los senos de la rubia, se levantó un poco quitándose rápidamente la camisa dejando ―para satisfacción y deleite de la chica― su trabajado torso y marcados abdominales a la vista ― Ahora es tu turno… ―con una habilidad increíble bajó la blusa de la mujer dejando libres sus pechos, la rubia subió sus brazos para taparse, de pronto sintió pena por no llevar sostén, el pelirosa sonrió exhibiendo sus colmillos, como si estuviese a punto de comer su cena, se estiró sobre la cama hasta alcanzar una gaveta llamando la atención de la chica.

¿Nat-natsu qué…? ―miró asombrada el paquetito metálico que le mostraba.

Creo que… lo necesitaremos en un momento ―y con cuidado se lo llevó a los dientes y lo rasgó, pasa dejarlo luego junto a la chica―, pero aún no… ―volvió a bajar hasta la mujer y retiró los brazos de sus pechos― no me gusta que me escondan la comida ―y con una sonrisa pícara se inclinó a los pechos de la rubia y los lamió, los degustó con su lengua como si fuesen un manjar, haciendo que la chica se arquera y gimiera en un tono bastante alarmante…

Era una suerte que la casa de Natsu estuviese bastante alejada de la de sus vecinos.

La rubia se sentía desmayar con cada lamida del chico, cada vez que sentía su húmeda y cálida lengua pasearse por sus grandes pechos, o cuando mordía delicadamente sus pezones erectos, no dejando nada sin probar, hambriento, ansioso, impulsivo, gentil…

Justo como era SU Natsu…

Llevó sus manos a la espalda del chico y lo acercó más a ella, quería ser por completo de él, que sus manos recorriesen todo su cuerpo y que el fuego de ese chico marcara todo su cuerpo, el pelirosa pareció entender más que bien la orden y bajó una de sus manos hasta su falda azul y la desabrochó, la rubia captó la necesidad y le ayudó a quitarla junto con sus pequeñas bragas del mismo color, la chica se dio cuenta que aunque el chico fuese primerizo tenía un muy excelente instinto, y ella decidió ayudarle más, así que llevó sus manos al pantalón de él mientras éste mordía juguetón nuevamente sus humedecidos pezones, gimió fuerte mientras su mano resbalaba del broche del pantalón a la bragueta y acariciaba por el movimiento repentino el miembro del chico. «No, definitivamente no es mini» Sonrió divertida mientras repetía el movimiento haciendo gruñir al pelirosa.

Oh, Lucy… si haces eso de nuevo… ―la rubia lo volvió a hacer y el subió hasta la boca de la chica para devorarla con ansias mientras sus manos ayudaban a terminar de desvestirse, cosa que logró en unos pocos segundos, para luego subir de nuevo sus manos desde la cadera de la mujer hasta su pecho y luego buscando casi que con lo último de cordura que le quedaba el preservativo.

¿Buscabas esto? ―habló la chica entre suspiros con el preservativo en la mano―. ¿Te ayudó? ―él la miró curioso y ella sacó el contenido del paquete y se levantó un poco, llevando sus manos hacia el miembro erecto y endurecido del chico. Se mordió el labio al verlo y por fin pudo afirmar eso de que "de mini no tiene nada" suspiró ansiosa y con nerviosismo colocó poco a poco al preservativo en todo lo largo de la masculinidad del Dragneel, lo escuchó gruñir excitado por la manera en que bajaba su mano despaciosa por toda su longitud y en ese momento se sintió poderosa, así que al terminar de ponerlo apretó un poco más la virilidad que sostenía y subió la mano poco a poco, sacando gemidos más graves del hombre y haciendo que éste no aguantara más y la acostase de nuevo en la cama.

¡Ahora si estoy encendido! ―la miró lujurioso y antes de que ella pudiese sonrojarse sintió la mano de él tomar su pierna y colocarla tras su cintura― ¡Ya sabes… soy impulsivo! ―le mordió el labio inferior haciendo que la rubia abriera la boca y aprovechó para colar tanto su lengua como su palpitante miembro dentro de ella, la rubia no pudo evitar sentirse totalmente excitada en ese momento, mientras la lengua y el pene del chico entraban y jugaban dentro de ella al mismo tiempo, y aunque aún no se acostumbraba a sentirlo dentro de ella no tardó en comenzar a desear más y más…

La impulsividad del chico fue el remedio perfecto para ese mal.

Él inmediatamente comenzó a embestirla más rápido, con energía, imparable salía y entraba por completo de la mujer, aumentando los gemidos, incendiando a la habitación y a los cuerpos húmedos de sudor producto de la fricción entre ellos, sus caderas juntándose una y otra vez en un ritmo frenético que pronto hizo que la húmeda entrada de la mujer se estrechara apretando con calidez el miembro del hombre…

Uñas rasguñando una espalda…

Una mano sujetando una pierna con necesidad…

Lenguas dándose placer entre suspiros…

Nombres dichos en medio de la bruma de la necesidad y la pasión mutua…

Nat… ah… Natsu… ―el chico solo pudo imprimir más energía y dejarse ir en un gruñido de satisfacción que se mezcló con el gemido apasionado de la mujer mientras su virilidad era apresada dentro de ella exigiendo hasta lo último de su ser, calentando todo dentro de la rubia y elevándose juntos a un lugar que solo está reservado para los verdaderos apasionados.

Cuando los cuerpos se pegaron uno a otro, extenuados por la lujuriosa actividad, los dos involucrados se sonrieron satisfechos y comenzaron a besarse nuevamente, pero ésta vez con calma, con ternura…

Oh, Lucy… ―habló entre beso y beso el Dragneel.

Dime… ―preguntó divertida la chica cuando sintió las manos de él recorrer de nuevo su cuerpo…

Creo que voy a encenderme de nuevo… ―fue lo que dijo mientras con una mano masajeaba de nuevo uno de los pechos de ella.

Ammm… ah… ―gemía sin poder controlarse la rubia al sentir el miembro del Dragneel listo para la acción nuevamente― pues… perfecto… ammm…

Llamas de pasión hicieron arder por mucho más tiempo ese suave colchón…

-0-

La mujer llevaba más de medio hora paseándose con pasos nerviosos e indecisos frente a esa puerta.

La señora de la casa, Layla Heartfilia, le había pedido con todo el cariño maternal de siempre que por favor asistiese al baile del señor Jude, incluso le dijo que no debía preocuparse por el vestuario, que usase lo que quisiera, pero sí de algo estaba segura Mirajane Strauss era de que esa fiesta iba a ser solo para la élite, aunque a la señora Layla eso le importase muy poco, la albina se sentía incomoda por no poder llenar esas exigencias, pero había algo más…

No solo era por el que dirán, no señor…

Ella sentía que era hora de avanzar, de no culparse más y no sentirse mal acerca de su cuerpo. Era hora de dar uno de los pasos que venía retrasando desde hacía años, y siguiendo el consejo de su amiga, pediría ayuda a la persona que desde hacía tiempo le quería ayudar con ello.

Sin embargo aún no se animaba a tocar la puerta…

Mira, Si sigues así vas a hacer una zanja en la entrada. ―la conocida voz de su hermana del alma la sorprendió.

¿Er Chan? ¿Y esa bandeja?

Bueno, Obaba Sama me pidió que le trajese el almuerzo a la señorita Heartfilia, al parecer vino muy tarde hoy en la mañana, según la señora Layla, ella se quedó en la casa de su amiga Levy. ―levantó una ceja escéptica a la peliblanco.

¡No me digas…! ―se llevó las manos a lo boca sin poder continuar.

Y no creo equivocarme, ayer Lucy y Natsu se fueron juntos de la veterinaria.

Creo que atrasamos mucho lo de la charla… ―negó pesarosa la albina.

Bueno, aún puede servir refrescarles la mente. ―levantó los hombros y terminó el tema―. ¿Y bien? ¿Qué te tiene tan nerviosa?

La peliblanco miró al suelo antes de hablar. ―Quería pedirle ayuda a Lucy Chan con… con…

¿Quieres arreglarte para el baile? ―le preguntó con una alegría contenida.

Yo… bueno… sí… ―contestó sonrojada la albina― pero no sé si molestar a…

Toc toc toc toc toc toc toc toc toc toc…

Golpes contundentes y repetitivos se dejaron escuchar en el pasillo de la habitación de la joven rubia.

¿Eh? ¿Qué sucede? ―preguntaba sorprendida la rubia al abrir la puerta, sin embargo, en lugar de recibir una respuesta, recibió una bandeja en las manos y fue arrastrada hacia dentro de su habitación, cuando pudo salir del asombro observó a la pelirroja y a la albina.

La pelirroja estaba muy entusiasmada.

La peliblanco estaba muy nerviosa.

Y ella…

Bueno, ella estaba mejor que nunca.

¡Señorita Lucy! ¡Ha llegado la hora! ¡Mira! ¡Mira ella…! ―hablaba con entusiasmo la mujer del servicio.

Er-Er Chan… ―trataba de calmarla la albina.

¡Lo siento, Mira! Es verdad, tú deberías decirlo, vamos anda… ¡Vamos!

Yo, bueno… yo… ―miró a la rubia quien la miraba curiosa y con cariño y decidió decirle de una buena vez― quería pedirte ayuda para… para arreglarme para el baile… Tengo algunos vestidos que me regalaron y no usé, tal vez alguno sirva para…

¡NO! ¡JAMÁS! ―negaba la rubia mientras colocaba la bandeja en el escritorio para asombro de las dos mujeres, pero antes de que el pesar cayera en la albina sintió el abrazo de la rubia―. ¡Jamás permitiría que usaras un vestido de los viejos! ¡Jamás! ¡Jamás! ―soltó a la albina y dio brinquitos de felicidad mientras aplaudía― ¡Hoy será un día más que maravilloso! ―Exclamaba entusiasmada mientras las dos mujeres mayores se veían entre sí y asentían con la cabeza, ambas imaginaban porque tanto entusiasmo extra de la chica― ¡Justo Levy Chan y Juvia San vienen para acá! ¡Oh, sí! ¡Haré de mi habitación un salón de belleza! ―Volvió a ver a las mujeres con ojos brillantes y sacó su celular de la gaveta en su mesita de noche― ¿Podrían ponerse juntas y mirar a la cámara? ―las dos mujeres aludidas la miraron sin entender― ¡Vamos! ¡No hay mucho tiempo! ―y empujándolas un poco para que se colocaran juntas para luego alejarse y tomar una foto la rubia se emocionaba más mientras tocaba más teclas en su móvil― ¡Listo! Solo debo esperar que… ―el móvil sonó y la rubia lo checó sonriendo― ¡Sí! ¡Tauro ha dicho que será fácil!

¿Tauro? ―preguntó la pelirroja.

Oh, perdón, es un apodo, larga historia, tal vez lo conozca por su verdadero nombre ―sonrió la rubia―, Ukyu Kingy , un diseñador exclusivo de la revista ―la pelirroja asintió al reconocerlo― le he pedido que me mande dos vestidos más para ustedes ―cuando vio a ambas abrir los ojos con sorpresa agregó― ¡No se preocupen! ¡Tauro nunca se equivoca de talla!

En ese momento la puerta de la rubia volvía a sonar y emocionada a más no poder la chica abría la puerta.

¡Levy Chan! ¡Juvia San! ¿Adivinen? ¡Mira Nee y Erza San se vestirán junto con nosotras! ―las dos recién llegadas las miraron entusiasmadas.

¡Eso es genial, Lu Chan! ¡Será como jugar al salón de belleza! ―sonreía la menuda editora.

¡Juvia siempre quiso jugar a eso! ―aplaudió con ojos brillantes la peliceleste.

Un momento… ¿Por qué yo también? ―preguntaba confundida la pelirroja.

Porque usted está invitada también, señorita Erza, me disculpo por no darle la invitación todavía, ayer con tanto ajetreo se me olvidó. ―la señora Heartfilia entraba a la habitación seguida por tres personas más.

¿Yo?

Claro, señorita. ¡Será un placer que asista! ―y con la sonrisa cálida y decidida de la señora de la casa, quedó todo zanjado.

¡Ya llegaron! ―la rubia corrió donde los otros que acababan de entrar― ¡Mamá, Obaba Sama, me alegra que aceptaran que Virgo y Cáncer viniesen a ayudarnos!

Por supuesto, hija. Sé que esto es muy importante, y ambos son grandes amigos tuyos también, por cierto también están invitados. ―los dos aludidos asintieron felices.

¿Virgo, cáncer? ―«¿Qué rayos se traen con el zodiaco?» se preguntaba la pelirroja.

Oh, ¡Jeje! Ya los presento, Virginia Everlue, es nuestra maquillista y asesora de imagen en la revista. ―señaló con la mano a una hermosa joven de cabello rosa corto y hermosos ojos azules que ―extrañamente― vestía un traje parecido al de una maid.

¡Mucho gusto, princesas! Pueden llamarme Virgo ―y como si fuese de otra época les dio una educada reverencia― Haré lo posible por enaltecer sus bellezas, de lo contrario, están libres para castigarme…

Juvia, Erza y Mirajane se volvieron a ver extrañadas, el resto ya conocía las extrañas maneras de esa mujer y solo sonrieron divertidas.

Y bueno, éste es nuestro estilista, peluquero estrella y además amante del cangrejo, Kai Kyansa… ―anunció la rubia como si de un programa en vivo se tratase al hombre moreno de trenzas rojizas, el peluquero solo saludó con una silenciosa reverencia―. Y bien, ya que los presenté yo me iré a bañar y ustedes empiecen a alistarse, nos quedan un par de horas. ¡A embellecerse chicas! ―y con el entusiasmo inalterado se dirigió al baño no sin antes llevarse una de las frutas que le habían puesto en la bandeja.

¿No creen que Lucy está muy emocionada? ―preguntó la editora.

La modelo asintió.

La maquillista y el peluquero se miraron sin saber que decir.

La periodista, la chef, la madre y el ama de llaves alzaron los hombros fingiendo desconocimiento.

Sesenta y siete minutos más tarde la joven Heartfilia salía del baño y veía los progresos.

Su madre y Obaba Sama estaban listas ya que solo necesitaron de unos pequeños retoques a su siempre impecable aspecto, su amiga Levy estaba impecable con un moño suelto que dejaba libre dos mechones frontales en forma de suaves ondas, mientras que la albina y la modelo estaban una en la silla de la maquillista y la otra en la silla del peluquero.

¡Están quedando hermosas! ¡Cuando lleguen los vestidos van a parecer princesas!

En ese momento la albina terminaba de ser peinada, le habían dejado el flequillo frontal suelto, y le habían hecho unas ondas en el cabello para luego semi recogerlo en una coleta suelta pero elegante sobre un hombro.

¡Mira estás… wow! ―casi gritaba la rubia haciéndola sonrojar.

¡Totalmente de acuerdo con mi Lucy! ―secundaba totalmente alegre la madre de la emocionada jovencita.

¡Como crece mi niña! ―La miraba con lágrimas en los ojos la anciana señora, mientras los demás asentían emocionados.

¡Mu-muchas gracias, chicas y Cáncer San! ―tartamudeaba agradecida la albina mientras se pasaba a la silla libre que dejaba la modelo, en ese momento el móvil de la pelirroja sonaba, generalmente no lo andaba cuando trabajaba, pero le había pedido permiso a la señora Layla para andarlo por si llamaban de la veterinaria.

Lo siento, es un mensaje de la veterinaria ―se disculpaba la pelirroja mientras veía la pantalla―. Parece que dentro de una hora le programaron una pequeña operación… al final fue necesario para una de las lesiones en la patita…―se levantó de la cama donde las miraba a todas mientras se preparaban―, disculpen, pero debo ir a firmar el permiso para la cirugía…

¡No! ¿Y tú cabello? ―preguntó preocupada la rubia.

No se preocupe señorita Lucy, ya me lo arreglaré después.

Yo-ebi… podría peinarla rápidamente-ebi… ―habló educadamente el peluquero― sería una lástima haber venido y no poder peinarlas a todas-ebi…

Yo, bueno, es que…

Claro, mientras llamamos un taxi será tiempo suficiente. ―habló la señora de la casa entusiasmada― ¡Por favor señorita Erza! ―rogó cariñosa la rubia.

Y ante la mirada de súplica de todas las demás, la pelirroja terminó cediendo y sentándose en la silla para ser peinada.

Bien, yo iré a llamar al taxi y a traer a la pequeña Wendy que seguro ya se cansó de jugar con Jude ―se despidió la señora Heartfilia momentáneamente y el ama de llaves hizo lo mismo, dejando a las jóvenes continuar embelleciéndose.

Señorita, tiene un cabello muy hermoso-ebi… ―alabó el peluquero con su usual muletilla extraña, ya que a él le gustaban los cangrejos no los camarones que era lo que ebi significaba― no es un rojo muy común-ebi… ¡Debe de tener muchos admiradores-ebi! ―aclamó mientras peinaba el largo cabello.

Oh, no… ―se enrojeció al recordar que el peliazul había besado su cabello con dulzura la mañana que despertaron juntos―, para nada… por cierto… ―agregó para cambiar el tema, el actual era un tema peligroso para tratar en un cuarto lleno de mujeres entusiasmadas― He notado que dice –ebi, no debería decir –choki en su lugar, ya sabe, por qué usted corta el cabello y choki es tijeretazo y… ¡Lo siento! Creo que fue un mal chiste… ―se disculpaba acongojada al ver el semblante pensativo del peluquero.

No se disculpe… ―la miró con una sonrisa mientras utilizaba el rizador y luego enrollaba y prensaba el mechón― creo que tiene mucha razón-choki… ―y sonriendo cálidamente a la pelirroja continuó con su trabajo.

Quince minutos más tarde la pelirroja salía, con el cabello totalmente recogido en un prolijo moño, de la mansión Heartfilia en un taxi mientras que al mismo tiempo un auto negro que la mujer conocía muy bien entraba a la misma mansión, como equivocarse, ese hermoso y reluciente Bentley negro solo podía ser el del peliazul, al cual no había visto desde el extraño abrazo que habían compartido junto con la pequeña Wendy…

Aún sentía ese extraño palpitar en su pecho cuando se dio cuenta de la familiar escena que aparentaban juntos…

Apenas se dio cuenta de eso se había levantado y con la excusa de ayudar en la cocina y entregar el encargo de Mirajane se había marchado, luego de ayudar a la chef ―y contarle las cosas observadas en la veterinaria y agregar a Gajeel y a la editora para "La Charla"―había pedido permiso a Obaba Sama y a la señora Heartfilia para retirarse temprano y ellas se lo cedieron sin problemas, incluso había cerrado su habitación con llave por si acaso y cuando cuatro horas después aún no había podido pegar ojo, utilizó su amuleto mágico, la nota de Jellal que guardaba en la gaveta de su mesita de noche.

No tardó en quedarse dormida en cuanto la tuvo entre sus manos…

Cuando se levantó en la mañana, se regañó a si misma por depender tanto de esas palabras y a pesar de eso, volvió a guardarla, pero ésta vez debajo de su almohada, a la hora del desayuno le informaron que el peliazul había salido de pronto y sin avisar.

«Y otra vez se fue sin desayunar bien» se lamentaba la pelirroja mientras ignoraba la rápida mirada que el peliazul le dirigió cuando ambos autos se toparon. «Luego dice que no tiene trastornos alimenticios de quinceañera histérica» lo regañó mentalmente cuando el peliazul hizo sonar el claxon en señal al taxi para que se detuviese, pero la pelirroja negó con la cabeza al taxista y este siguió su camino hasta salir por completo de los terrenos de la mansión.

No quería verlo, no quería escucharlo, no quería estar a solas con él…

¿O tal vez era todo lo contrario y por eso tenía miedo?

Algo similar se preguntó el peliazul al ver que el taxi no se detuvo.

De hecho por alguna razón, aunque al principio le molestó un poco que ella lo esquivara, suspiró un tanto aliviado.

Quería verla, quería escucharla, quería estar a solas con ella…

¿Tal vez la deseaba demasiado y por eso le daba un poco de miedo?

Sacudió esos pensamientos de su cabeza cuando estacionó dentro en el garaje interno de la mansión, se bajó del auto y subió directo a su habitación, donde comprobó las declaraciones, que acababa de conseguir, de los impuestos que los Orlando habían dado los últimos cinco años, con las que la pelirroja le había pasado en los datos, después de dos horas de comparar números y cuentas bancarias llegó a una conclusión insatisfactoria. ―No hay anomalías… ―se revolvió el cabello fastidiado, pensó que ahora sí tendría algo pero volvía a cero, y con lo que le había costado, recordó la regañina que le dio uno de sus contactos del Ministerio de Economía por haber cancelado la reunión el día anterior.

Suspiró cansado nuevamente y estaba vez su estómago le hizo coro, por supuesto, no había ni desayunado cuando Ultear le llamó para exigirle ir por la información. ―No te la pienso mandar por e-mail porque eres un mal amigo que nunca me viene a visitar, así que sí quieres la información te vienes al museo de arte y charlamos un rato, llamaré a Meredy para que nos acompañe. ¡En una hora Jellal Fernandes! ―fue el ultimátum de la mujer y la razón por la que estaba con hambre hasta ese momento, era que ella estaba a dieta y no quiso saber nada sobre ir a almorzar y Meredy tampoco quiso en apoyo a su mejor amiga―. ¡Mujeres! ―se quitó el saco y lo tiró a la cama antes de dirigirse a la cocina a buscar algo que comer, si seguía así la pelirroja se burlaría de él aludiéndole alguna enfermedad de desorden alimenticio, se rió imaginando el regaño y sintió la calidez usual al pensar en ella invadir su pecho, trato de evitar el sentimiento que lo embargo la noche anterior cuando la tenía abrazada junto con Wendy pero no pudo evitarlo…

«¡Estoy jodido! ¡Muy jodido!» Fue el pensamiento del hombre mientras entraba a la solitaria cocina y buscaba que comer, al final se terminó conformando con una pera y unas cuantas uvas, ya iban a ser las seis de la noche, la cena estaría en un rato y…

En ese momento sus pensamientos se detuvieron y miró la cocina de nuevo.

Nada, no había nada, ni nadie, y ahora que lo pensaba…

«¿Dónde están todos?» No había visto a nadie en la sala, en la entrada, ni ahora en la cocina. «¿Habrán salido todos?» Terminó de comerse otra docena más de uvas y se dirigió de nuevo a su habitación, llamaría a su tía al celular para preguntarle, y de paso… «preguntar casualmente por la pelirroja» pero al final, cuando llegó a su cuarto no fue necesario; porque allí, justo en la puerta de su habitación, lo esperaba su tía y la pequeña Wendy.

Ambas cargando una caja y bastante arregladas.

«¡El baile de tío Jude!» La revelación vino a él en ese momento.

No te preocupes sobrino, imaginé que lo habías olvidado. ―le dijo con una sonrisa la rubia señora.

Yo, sí… Te ves aún más hermosa que siempre, tía y Wen… ¿No sé si decirte princesa o ángel? ―le dio una sonrisa a la niña al verla tan linda con el vestido blanco y lleno de vuelos que le habían puesto y con el cabello ondulado y sujetó con un lindo lazo rojo, y a la señora de la casa con un delicado vestido crema al estilo griego.

¿Ves, pequeña? Así tratan de hacernos olvidar las cosas los hombres, un halago y piensan que lo arreglan todo. ¡Esa parte galante es todo un peligro, mi sobrino! ―lo regañó con una sonrisa la señora Heartfilia― Y ya sé que rara vez asistes a estos bailes, así que no me preocupa que lo olvidaras.

Entonces me libré de un pellizco… ―contestó con una sonrisa― ¿Wen, viniste a despedirte? ―la niña asintió y luego negó con la cabeza confundida.

Mi princesa vino ayudarme y a despedirse. ―explicó la rubia― Necesito un favor, nosotras estamos por irnos, de hecho Lucy, Mira, y sus amigas ya están por irse y nosotros también debemos de partir ya.

¿Mira aceptó ir? ―preguntó realmente sorprendido el peliazul.

Sí, creo que desde que la señorita Erza está en la casa muchas cosas han cambiado y han mejorado… ―lo miró misteriosa y agregó― precisamente por ella es el favor que te vengo a pedir ―le puso la gran caja que ella llevaba en los brazos y luego agregó la más pequeña que llevaba la peliazul― ¿Podrías darle esto a la señorita Erza cuando vuelva de la veterinaria? Dile que mi Lucy dijo que: "Ese vestido es especial para ella y que si se niega a usarlo simplemente terminará en la basura, solo y sucio y sin haber cumplido su sueño de ser ostentado por una hermosa mujer"―recitó la mujer con tono un poco aniñado― ¡Ah! Y dale esto también ―agregó un sobre encima de las cajas―, es la invitación, ella no sabe la dirección ya que se me había olvidado darle esto antes ―ocultó su pena en el abanico―, sería una lástima que se pierda la fiesta por eso, además… ―agregó en un susurro al oído del peliazul― es una mujer muy bella e inteligente, debe lucirse o no conseguirá pareja y que mejor lugar para encontrar marido que un baile ―terminó con una sonrisa y tomó a la niña de la mano―. Entonces nos vemos, bueno, sí decides ir sobrino, siempre decides al final… ―aún procesando lo que le dijo su tía se agachó para recibir el beso de despedida de la niña.

«¡Mi pelirroja encontrando marido!» Era el pensamiento que se repetía una y otra vez en su mente, mientras salía del estupor y entraba de nuevo a su habitación, dejaba las cajas en su cama y comenzaba a pasearse de un lado a otro con pasos molestos. De un pronto a otro se detuvo y observó las cajas, se dirigió a ellas y abrió la pequeña, unos hermosos zapatos de tacón alto negros y de suela roja se mostraron ante sus ojos, y él, como todo buen hombre, poco le importaban que fueran de marca o el exquisito diseño y material de los mismos, ni mucho menos le importaba lo fino del tacón y la maestría que se requería para usarlos, no, a él lo que le estaba molestando en ese momento era imaginar al montón de hombres presumidos y lascivos que verían las piernas de la pelirroja en ellos, sabía lo suficiente de zapatos femeninos para saber que la finalidad de los mismos eran hacer ver las piernas de las féminas más apetecibles y estaba más que seguro que las de la señorita Scarlet no necesitaban de ellos para verse tentadoras e irresistibles.

«¿Cuántos se le insinuarán al verla?»

Frunció el ceño y cerró la caja y abrió la otra, dentro estaba el vestido, negro, largo ―hasta ahí muy bien para el hombre― con un escote de semi corazón strappless y… ―el hombre respiró hondo cuando lo termino de sacar―, una abertura de lado que subía hasta por lo menos medio muslo, perfecta para lucir los tacones ―ese sería el pensamiento de una mujer al verlo― pero el peliazul solo pensaba que esa abertura había sido creada para exponer ante la jauría de hombres bestias y lascivos de ese baile las hermosas y bien torneadas piernas de la pelirroja haciéndolos imaginar cosas que…

«¡No deberían imaginar nada con ella!» Pensó mientras se mordía el interior de su mejilla, sacando por completo el vestido de la caja, y haciendo que una tarjeta cayera al suelo. El peliazul la levantó y leyó:

"Señorita pelirroja, he de decir que tiene un cuerpo de infarto, o como lo dicta la marca de mi ropa exclusiva NICE BODY!

Sí alguna vez piensa en modelar o en una cena romántica, por favor llámeme, estaré encantando de suplir esas necesidades.

Suyo cuando lo quiera,

Tauro"

El peliazul miró incrédulo la nota, ella ni siquiera se había puesto el vestido y ya le llegaban esas propuestas. «¿Y qué diablos con ese dibujo de un estúpido toro con dos corazones en lugar de ojos?» entrecerró la mirada y se decidió, guardó el vestido, rompió la nota y la tiró como un niño malcriado en el basurero para después buscar un traje formal en el armario, ahora que había entendido lo que sentía por la pelirroja no permitiría que un montón de pirañas ―o toros con hormonas― se la intentaran quitar, se desvistió ahí mismo y se puso una camisa negra, pantalón negro y un saco formal negro, la gente tendía a asustarse de las figuras oscuras, así que sería más fácil alejar a acosadores de esa manera, tomó una corbata del montón y sin pararse a pensar en el color se la puso junto con los gemelos que iban a juego y se dirigió hacia la puerta, pero justo cuando estaba por abrir una sonrisa traviesa se formó en su rostro y se devolvió para sacar de la gaveta de su mesa de noche una cajita de terciopelo negra que, al llegar a la ante sala de la mansión, la dejó en uno de los estantes junto a los ventanales de la habitación y se sentó a esperar a la mujer en el gran sofá blanco con una sonrisa divertida en el rostro.

Media hora más tarde la pelirroja entraba por la puerta y apurada se dirigía a las escaleras que daban hacia las habitaciones de la rubia Heartfilia, cuando la voz del peliazul la detuvo.

Llega tarde señorita Scarlet, ya se fueron. ―se deleitó al ver a la mujer estremecerse al escucharlo― ¿Cómo está Charle? ―preguntó acercándose con pasos cortos a ella.

Charle está bien, tenía una fisura y requería una pequeña sutura interna en uno de los tendones de la pata trasera, pero fue rápido. Dijeron que en una semana podrá ser dada de alta. ―viró su cuerpo al pasillo de salida y sin mirarlo empezó a caminar, la verdad sea dicha se sentía demasiado nerviosa y su corazón le latía irregularmente con solo saberlo tan cerca de ella.

¿A dónde va?

A mi habitación.

¿Y el baile?

Yo, no sé… ya se fueron, y no tengo idea de donde es. ―siguió caminando y él la detuvo colocándole una mano en el hombro.

¿Para qué cree que estoy aquí?

No sé. ―contestó indiferente.

Vamos, usted es capaz de hilar algo tan obvio…

Ella elevó los hombros con desinterés e intentó ponerse en marcha otra vez, sentía que la mano del peliazul en su hombro la quemaba y lo peor era que era de una manera muy placentera, pero cuando se deshizo de ese agarre el peliazul la arrastró del brazo hacía las escaleras que daban al pasillo central. ― ¡Hey! ¿¡Qué le pasa!? ―preguntó asombrada pero caminando igualmente hacia donde él la llevaba, aunque igual se negaba a mirarlo, en su lugar miraba al suelo como si fuese nuevo e interesante para ella.

Mi tía me encomendó la misión de llevarla al baile, y eso es lo que hago.

¿Su tía?

Sí, me lo dijo antes de irse. Por cierto, me alegra lo de Charle, Wendy estará feliz cuando se lo cuente, a pesar de que iba al baile estaba preocupada… ―se detuvo frente a la puerta de su habitación y cuando estaba por abrir la pelirroja se soltó.

Tengo que ir alistarme, con su permiso…

Lucy dejó algo más para usted, está aquí… ―la observó sospechoso, ella se había negado a dirigirle ni una sola mirada― espere se lo traeré… ―agregó al ver que ella no respondía y cuando salió con las cajas, la pelirroja ya no estaba, bufó fastidiado ante la extraña actitud de la mujer y se encaminó al cuarto de ella; cuando llegó, en lugar de girar el pomo solo tocó dos veces y al no recibir respuesta agregó:― Lucy dijo que si no lo usaba lo botaría a la basura y el vestido y los zapatos se sentirían miserables por no haber cumplido su sueño de embellecer aún más a una mujer tan hermosa como usted... o algo así dijo, mi tía dijo algo similar… La verdad no entiendo a las mujeres y el amor por la ropa, aunque si entiendo y concuerdo con lo de que usted es una mujer hermosa… ―no sabía si la pelirroja lo escuchaba pero igual se sonrojó al decirlo― bueno, dejaré los paquetes en su puerta y me iré…

La pelirroja quien se sonrojó al oír lo que dijo el peliazul suspiró hondo, ya ambas rubias le habían pedido que no rechazara el vestido, no había vuelta atrás, cuando escuchó las cajas caer al suelo y el silencio después se animó a salir por ellos, y efectivamente; las dos cajas estaban allí, se agachó para tomarlas y cuando estaba por cerrar la puerta, un brillante zapato oscuro detuvo la puerta, cuando subió la mirada no pudo evitar comerse con la mirada a ese apuesto hombre enfundado en ropa negra, un traje que parecía pegarse a su trabajado cuerpo que ella sabía muy bien que él poseía, sus ojos cafés se destacaban más gracias a la corbata del color del misterioso y atrayente tatuaje en su mejilla, lo hacía parecer un demonio listo para comerciar con su alma, y estaba segura que con esa sonrisa ladeada traviesa que le daba y ese hoyuelo coqueto que se le formaba en la mejilla sería casi imposible decirle que no a lo que sea que le pidiera.

No importaba qué, no importaba cuándo, no importaba dónde…

No sé qué le hice para que me ignorara como lo está haciendo, señorita Scarlet, pero no me iré de aquí hasta saberlo.

No me ha hecho nada. ―fue la única respuesta que pudo dar cuando logró controlarse.

¿Entonces? ―la miró preocupado y la pelirroja se quedó sin aliento, por lo que al final solo elevó los hombros de nueva cuenta y se dirigió con las cajas al baño, escuchó la puerta cerrarse y pasos tras ella que se detuvieron junto a su cama, se regañó a sí misma por no dar una respuesta clara y dar entender que le daba permiso de entrar al solo voltearse― ¿La ofendí de alguna manera? ―la voz del peliazul sonaba dolida y ella se detuvo― Créame que si lo hice no lo hice adrede yo…

No, no… ―se mordió el labio molesta con ella misma por portarse de esa manera con ese hombre que no le había hecho nada― creo que solo estoy preocupada aún por Charle ―mintió haciendo acopio de su fuerza de voluntad y se volteó hacia él sonriéndole sincera―, jamás podría estar molesta con mi "Hada Madrina"

¿Hada Madrina? ―preguntó confuso.

Pues sí ―sonrió traviesa recuperando su verdadera forma de ser―, apareció cuando todos se fueron al baile, me dio un vestido y zapatos y me llevará al baile…

¡Hey! Eso… ―«¡No sé supone que debería ser SU príncipe azul!» reclamó mentalmente pero en su lugar terminó señalando las cajas― es cosa de Lucy no mía…

Eso no le quita mérito, Hada Madrina ―le dio una sonrisa maligna― puede que no tenga varita mágica pero su bididi badidi bu ha salvado a la empleada de la casa ―lo miró fruncir el ceño y soltó una carcajada, aunque desconfió cuando observó que una sonrisa traviesa se adueñaba de nuevo del apuesto rostro del peliazul mientras se acercaba peligrosamente a ella.

Bueno ―le dijo en un cálido suspiró al oído y la sintió temblar―, puede que no tenga una varita mágica, pero tengo algo similar y usted ha constatado la magia que puedo hacer con él, de hecho, hasta me ha pedido más y lo ha hecho bastante deseosa y le he cumplido esos deseos… ―las orejas de la pelirroja se encendieron y él soltó una carcajada ronca que la hizo retroceder.

¡Es un…! ―estaba tan nerviosa que no podía encontrar las palabras que buscaba, por supuesto que había entendido lo que él quería decir, su mente era capaz de encontrar doble sentido hasta en la frase más pura a causa de su literatura favorita, se maldijo por ser tan ávida lectora de libros eróticos y de fanfics con lemon. Sin poder vocalizar nada se dio media vuelta y se dirigió de nuevo al baño.

La esperaré aquí mientras se cambia… ―declaró burlón el peliazul y ella tiró la puerta del baño.

¡Estúpido mimado! ―articuló al fin la pelirroja en un murmullo al entrar al baño, se acercó al lavamanos y se echó agua en la cara, por suerte no había alcanzado el tiempo para que Virgo la maquillara o habría arruinado todo el esfuerzo de la gentil ―y extraña― maquillista. Finalmente más calmada, sacó el vestido y se quedó sin aliento, era precioso, ese corte, esa tela suave y sedosa, el escote era perfecto, ni revelador ni conservador era…― ¡Demonios! ―maldijo la pelirroja― Tendré que salir por otro tipo de ropa interior… ―suspiró hondo y abrió la puerta resignada, cuando salió se quedó muda otra vez al ver al pervertido acostado cuan largo y ―bien formado― era en su cama, lo miró incrédula y él quien había volteado a ver al escuchar la puerta abrirse le sonrió divertido.

Sé cuánto tardan las mujeres, así que me puse cómodo. ―y sin más volvió a cerrar los ojos y se pasó el brazo sobre los mismos.

¡Vaya descarado! ―sonrojada y algo divertida reclamó― ¡Al menos baje los zapatos! ―el peliazul soltó una ligera carcajada y se movió de tal manera que solo los pies sobresalieran de la cama.

¡Quejosa!

¡Mimado! ―lo escuchó reír otra vez y sonrió feliz de escucharlo y de haber recuperado su propio temple.

No podía permitir que sus recién descubiertos sentimientos tomaran lo mejor de ella.

Con una sonrisa en su rostro se dirigió a la gaveta de su armario y sacó un sostén negro diseñado especialmente para escotes strappless y unas bragas pequeñas de seda; ya que notó que el vestido se apegaba a su cuerpo, para luego rápidamente meterse de nuevo al baño, allí se debatió entre darse un duchazo o cambiarse de una vez, pero ya que el peliazul había dicho lo de que las mujeres tardaban, entonces se tomaría su tiempo, por lo que se desvistió, se puso una gorra de baño para no arruinar lo que había hecho el peluquero y dejó que el agua la relajara un poco, salió, se secó, se hecho sus cremas y demás, se colocó la ropa interior, se pintó las uñas de las manos y los pies y mientras se secaban curioseó los zapatos que la dejaron enamorada al verlos y después deslizó poco a poco el vestido en su cuerpo, por alguna razón el suave, ligero y frío tacto de la seda le recordaron los labios del peliazul cuando recorrieron su cuerpo hacía unas cuantas noches, empezó a sentirse caliente a pesar de haberse bañado con agua fría, imaginar eso y saber que el peliazul estaba ahí, acostado en su cama, enfundado en ese traje negro la hizo imaginar cosas subidas de tono, pero inmediatamente recordó algo más…

Sí… la nota que estaba debajo de su almohada…

«¡Si la encuentra va a pensar que soy una estúpida enamorada!» o peor aún «¡Si la encuentra sabrá que soy una estúpida enamorada!» El horror que sintió al imaginar que él la encontraba y se burlaba de ella fue tanto que abrió en un estruendo la puerta haciendo que el peliazul se sentase en la cama a causa del susto.

¿Pasa algo? ―la miró medio adormilado y se sonrojó al verla con el vestido a medio poner, para disimular miró su reloj de muñeca y agregó con voz algo ronca― Solo ha pasado media hora, tómese su tiempo y no me asuste de esa manera…

No, yo… ―observó la cama y vio que todo estaba en orden pero debía inventar algo o sería más vergonzoso el modo a medio vestir en él que salió― yo… bueno… quería que… ¡Me ayudara con el cierre! ―terminó alegre al dar con una excusa medianamente creíble, de la felicidad no pudo observar como el hombre tragaba grueso, y más aún cuando ella se acercó a la cama y le dio la espalda ―la casi desnuda espalda― para que él cumpliese con la labor de buen samaritano.

Cl-claro… ―carraspeó para aclarar su voz y se levantó, sintiendo el calor y el delicioso aroma de la pelirroja embriagarlo por completo, por puro instinto llevó una de sus manos al talle de la mujer para sostenerla y la otra mano hacía el cierre, un pecaminoso cierre que empezaba justo en la pura espalda baja y comenzó a subirlo, poco a poco, tan lento que a ambos les resultaba placentero y doloroso, no se dio cuenta en que momento dejó de subir el cierre y solo subió su mano acariciando la espalda de la mujer, y mucho menos entendió como sus labios terminaron besando el hombro de esa apetecible pelirroja…

¿Pero qué importaba? Se sentía tan bien…

Su suave piel bajo sus labios, tan tersa, tan suave, tan dulce…

Estar así, con la pelirroja de espaldas a él le recordó como el azabache la tenía en la moto la tarde anterior, eso hizo que sujetara con ambas manos la cintura de la mujer, justo donde habían estado las de ese azabache usurpador, quería desaparecer las huellas de ese hombre y por eso la tomó con un poco más de fuerza apegándola a él, haciendo chocar su ya inquieto miembro contra la espalda baja de ella, provocando una especie de gemido contenido en la pelirroja que lo provocó más de lo que hubiese creído posible…

No te contengas… ―le murmuró al oído con voz grave y aterciopelado mientras lamía el lóbulo de la mujer y la apegaba aún más― Me gusta escucharte… ―subió una de las manos y acarició el plano vientre de la chica por sobre la tela mientras su lengua bajaba un poco por su cuello y al inicio de su espalda, haciéndola gemir un poco más fuerte, deleitándolo y al mismo tiempo instándolo a conseguir más de esa música que procedía de esos labios femeninos que en ese momento se moría por probar, así que cuando ella se frotó contra él aprovechó para con una de sus manos tomar el rostro de ella y voltearlo un poco para acceder a esos dulces labios, la pelirroja no se opuso al contacto, al contrario, respondió ansiosa, enredando rápidamente su lengua con la de él, haciendo del beso una anticipación de algo mayor.

Algo que era más que obvio que ambos deseaban… y mucho…

Aprovechó el apasionado beso para subir el vestido un poco y gracias a la alta abertura en la pierna, coló una de sus manos, acariciando con su pulgar la cadera de la mujer, y luego bajando hasta donde podía y acariciando la piel tersa de sus piernas, haciendo que ella se restregará contra su cuerpo con más ansiedad…

Provocando más atrevimiento en sus caricias…

Por eso no dudo más en acariciar por sobre la tela de las braguitas la zona más íntima de SU pelirroja, se sintió orgulloso al sentir la humedad a través de las mismas.

Ella estaba disfrutando y estaba deseosa…

Con un deseo más ardiente del que ya tenía, masajeó con un poco de fuerza utilizando su dedo anular y la pelirroja le mordió el labio inferior por el estremecimiento que le causó, sonrió al sentir el sabor de su sangre junto con el gemido desatado de la mujer al mover circularmente su dedo en ese lugar, uno de sus otros dedos comenzó a deslizar la tela húmeda que le estorbaba la entrada a la ardiente intimidad de la pelirroja mientras que su otra mano acariciaba uno de los pechos de ella haciéndola gemir con necesidad su nombre…

Ammh… Je-Jellal…

Junto con la preciosa, necesitada y musical voz de la mujer también sonó la música de su móvil, él no tuvo problemas en ignorarlo, pero al parecer el sonido había estallado la burbuja de excitación de la pelirroja y de un rápido movimiento se había alejado de él, dándole una imagen que jamás podría olvidar…

La respiración agitada, su pecho subiendo y bajando, los labios rojos, el vestido mal colocado…

Lo único que lo haría aún más erótico sería que su precioso cabello escarlata no estuviese completamente sujeto en un moño sino suelto y desarreglado a causa de la pasión…

Er-Erza… ―el móvil volvió a sonar cuando el dio un paso para acercarse.

Será… será… mejor que contestes… ―Dijo con la respiración aún descontrolada.

El peliazul iba a replicar pero ella negó y comenzó a acomodarse el vestido, así que con mala gana y con voz aún ronca contestó el ―maldito inoportuno― móvil.

¡Ha-Habla Jellal! Buenas… ¿Eh? ―se sonrojó y a la mujer de la habitación no le pasó desapercibido el detalle― Claro que no… ¿Por qué te engañaría? ―la pelirroja levantó la ceja «Será Minerva» pensó― Ya, ya… yo le digo, sí Ultear… ―«No, no es ella» Sintió una punzada en el pecho al saber que no era la que pensaba― sabes que mi tía te quiere como a una hija. Sí, la semana que viene puedes venir cuando quieras… sí, pero ésta vez cuando salgamos por favor almorcemos ¿Sabes el hambre que tenía hoy? Está bien, cuídate ―sonrió divertido y a la pelirroja se le resquebrajó un poco el corazón― ¡Nos vemos, Ul! ―el peliazul terminó la llamada pero cuando estaba por voltearse para explicarle a la pelirroja sintió como ésta lo empujaba por la espalda y con una fuerza y velocidad que no se esperó lo sacó del cuarto a pasos veloces y cerró la puerta, con un casi inentendible, "se nos está haciendo muy tarde" confuso ―y aún excitado― miró la puerta cerrada y maldijo de nuevo su móvil que lo hizo retroceder en los pasos que había ganado con la pelirroja. Frustrado por la situación ―y sexualmente― se dirigió a su propio cuarto a echarse agua fría en la cara para calmarse un poco.

Mientras tanto la pelirroja se reclamaba mentalmente.

«Claro tonta, no ama a Minerva pero nunca ha dicho que no tenga una enamorada o varias» Se frotó el rostro desesperada «Vamos Erza, es un hombre apuesto, amable y multimillonario, ¿Qué esperabas?» bufó fastidiada «Tú… tan solo eres una más, Erza» y con ese culpable y doloroso pensamiento se dirigió al baño para largarse al baile de una buena vez, cuando estaba por entrar al baño se devolvió sonrojada y se dirigió a su armario para sacar otras bragas de su gaveta.

Sin duda ocupaba otras…

Finalmente se terminó de vestir, luego se pasó un poco de delineador para oscurecer un poco su mirada, se echó una capas de rímel en las largas pestañas y terminó con un ligero brillo labial, seguidamente soltó las pinzas casi invisibles que el peluquero le había indicado para que el peinado estuviese perfecto cuando por fin estuviese lista, unos ligeros mechones ondulados cayeron casi tocando sus desnudos hombros y un par cayó decorando su espalda, el fleco le cayó de medio lado sobre su rostro dándole un look misterioso, pensó en ponerse algún collar pero no tenía ninguno que funcionará con ese vestido tan elegante así que lo dejó así, tomó un bolso de mano negro y echó el brillo y el delineador y algunas cosas más, después tomó los zapatos y se los llevó en la mano, hacía bastante tiempo que no usaba zapatos tan altos y no se iba a arriesgar en la escalera, salió de su cuarto nerviosa pero al no ver al peliazul se relajó, bajó hasta la antesala, y lo vio entrar por la puerta que daba hacía la salida de la mansión, se había puesto sobre el traje un elegante sobretodo negro, mientras se lo volvía a comer con la mirada, él solo le mostró las llaves del auto y ella entendió que lo andaba trayendo del estacionamiento.

Se ve… ―no encontraba la palabra para describirla.

Sus hermosos hombros, su preciosa clavícula, el exuberante escote enmarcado por ese vestido que remarcaba su pequeña cintura y caía deliciosamente por sus caderas exponiendo de un lado una de esas tentadoras piernas que lo estaban enloqueciendo junto con esa oscura tela que contrastaba con el blanco de su piel y su precioso cabello semi recogido que la hacía ver tan tentadora que apenas y lograba controlarse para no terminar lo que iniciaron hace un rato, finalmente terminando de pasar su mirada por todo su cuerpo subió a su rostro, con esos labios brillantes y jugosos, esas mejillas sonrosadas naturalmente y esos ojos delineados y chispeantes que lo hacían pensar en mil maneras de hacer que brillaran siempre para él…

Solo para él…

Gracias… supongo… ―dijo la pelirroja al no obtener una palabra más del peliazul, él sonrió avergonzado y ella no pudo evitar devolverle la sonrisa.

Iba a decir, perfecta… ―la vio elevar una ceja incrédula― pero no lo está…

Por supuesto que no lo soy… ―puso los ojos en blanco ante la obviedad.

Pero no lo es porque no quiere, por ejemplo, los zapatos se usan en los pies ―le señaló los que llevaba en la mano, la vio sonrojarse y dirigirse al sofá blanco para ponérselos rápidamente, en ese momento tomó la cajita de terciopelo negro y se sentó junto a ella poniendo el objeto detrás de él― Muy bien, zapatos listos ―sentenció cuando ella terminó―, pero ahora me parece que le hace falta algo en… no sé… ¿El cuello? ¿Un collar quizás? ¿Unos aretes también?

No tengo nada que salga con este vestido ―se sonrojó un poco al confesarlo― pensé que había traído unos aretes que me había regalado mi mamá que irían perfecto pero, me parece que los dejé en la casa de mis padres…

Eso suena desafortunado ―fingió preocupación el peliazul― pero esto nos puede ayudar… ―tomó la cajita de terciopelo negro y la abrió, la pelirroja abrió la boca de par en par, dentro estaba la hermosa gargantilla de encaje negro con el precioso rubí enmarcado en orfebrería que habían visto en la joyería el día en que fueron al centro comercial, además habían un par de aretes similares al rubí del collar.

Yo no… ―se levantó del sofá― le dije que no podía aceptar un regalo así, es muy caro, no quiero…

¡Hey! ¡Hey! ―se levantó y le dio un golpecito cariñoso en la nariz― ¿Quién dice que se lo estoy regalando? ―la miró con la ceja alzada y fingida indignación― es un préstamo, lo compré porque me pareció hermoso, quién sabe, tal vez en unos años a Wen le pueda gustar, pero por el momento nos viene perfecto…

No, me parece que…

¿No dijo que soy su hada madrina? Entonces, apúrese, ya casi empieza el baile…

Pero…

Por las buenas o por las malas…

¿Ah sí? ―lo miró desafiante.

Por las malas entonces… ―sin darle tiempo de responder se acercó a ella, la tomó de la cintura y aprovechando el nerviosismo y la sorpresa de ella ante sus acciones, llevó su boca a su cuello y chupó con ganas una pequeña zona, dejando una pequeña, pero bastante colorida marca morada, se separó sin muchas ganas y con una sonrisa traviesa agregó― Supongo que no querrá dar explicaciones sobre eso… ―le señaló con un dedo la marca y la pelirroja quien se había quedado aturdida ―y extasiada― se llevó una mano al cuello y rápidamente buscó el espejo de la entrada.

¡Es un…! ¡Maldita sea! ―lo miró enojada.

Se lo dije, por las buenas o por las malas…

¡No lo usaré! ¡Pero ya verá cuando lo vea Mirajane! ―lo amenazó con la mirada.

El peliazul disimuló el nerviosismo y contestó ―Bueno, pero al menos cuando mi tía y Obaba San le pregunten por la marca… dígales que fui gentil… ―la retó con la mirada y sintió la furia de ella al devolvérsela.

¡Estúpido mimado que le gusta salirse con la suya! ―Se dio la vuelta y zapateó el suelo molesta― ¡Rápido, póngalos! ―«Lo que menos quiero es que ellas dos piensen que soy una caza fortunas así como lo pensó el tal Laxus» pensaba atormentada la pelirroja.

Por su parte el peliazul nervioso le colocaba el collar, evitando soltarlo por causa de sus temblorosas manos, inhalando una vez más el intoxicante aroma de la mujer al estar de nuevo tan juntos, al terminar de ponérselo y tapar perfectamente la marca ―SU marca―, hizo lo mismo con los aretes y al acabar la tarea colocó las manos sobre los desnudos hombros de la mujer y sintió la electricidad correr de nuevo, pero antes de que no pudiese controlarse tan solo le susurró de nuevo al oído ― ¡Ahora sí… perfecta! ―y cuando ella se volteó sonrojada le sujetó juguetonamente la nariz, le acarició la mejilla y con una sonrisa ―de idiota enamorado― se inclinó y le dio un suave beso en la sonrojada mejilla para luego tomarla de la mano con ternura…

Dispuesto a no dejar que nadie la alejara de él…

Sin embargo, media hora después, luego de un viaje en casi completo silencio pero cómodo y lleno de sonrisas cómplices, justo al entrar por la entrada especial de los Heartfilia, una mano fuerte y varonil tomó la otra mano de la pelirroja, jalando y soltándola de la de él, llevándosela paso a paso más y más lejos…

Una mano de un hombre que Jellal Fernandes conocía muy bien…


¿Review?

:D Los reviews hacen que no secuestren a mi inspiración y el fic no termine pausado D:


Rincón De La Escritora En Proceso:

Les prometí, lemon y lime y chan… ¡Lo cumplí! D: Siempre me pongo nerviosa con esas escenas. xDDD

El baile apenas está por empezar… ¿Qué pensaron? Que en un cap tendríamos todo… DDD: ¡Hey! Es difícil… QwQ)9 Y muchas cosas pasaran en ese baile… así que… otro cap largo está por venir. xD

Bueno, sobre los nombres de los ceres de Lucy, pues ya se los había dicho en el cap ante pasado, me gusta jugar con la romanización de los originales en el japonés, con Virgo recurrí al apellido del primer dueño, no sé, me pareció bien para ella. :D

"Tatuaje" lo actualizó el fin de semana. El fic que les mencioné de Jerza y Zervisque me han preguntado mucho por inbox― lo publicaré hasta setiembre (Aún no me decido que nombre ponerle xDDD y gracias al manga tendré mejores bases para el Zervis ¡Ay, que felicidad! ¨*w*)

Mi abuelita, Vita, como la llamo yo, les manda a decir que agradece el apoyo que le dieron a Layla. xD

Y… ¡Espero les guste el cap! QwQ/


Agradecimientos:

Erzychan:

¡Ay! Yo te amo más. O3O xD

Sí, pobre Max. ¡Jaja! Pero es demasiado canon como para no incluirlo. xD

Ya el pobre Pikachu había sufrido demasiado, que me da pena el pobre. U,U ¡Sí te mato de un paro cardiaco con el Jerza, con el Jerza te revivo! D: ¡Te lo juro! QoQ)9 xDD Mientras puede continuaré llenando al mundo con Jerza! xDD

¡Gracias por leer también DD! QwQ Gracias por el apoyo en mis otras historias. NwN/

IloveyouBLWE: Pobre tarea D: Pero tal vez tengas suerte y un chino te la haga (¿) xD ¡Jajaja! Tú si entiendes esas frases… EwE)b ¡Jajaja! Te imaginas un duo Jakotsu, Freed… ¡AY! Tremendo despume… ¡JAJAJAJAJA!

Sí, a pesar de todo su familia ha crecido, es una buena mujer, se lo merece. TuT Entiendo lo que dices de Mira, también me es difícil ponerla así, pero es necesario para darle certeza al pj, es humana y tiene que superarse, y creeme lo logrará y con creces. :x

Obaba Sama ha criado a Layla, así que ya imaginarás como es sí es la maestra. xDDD Y por supuesto que es fuerte, es basada en mi abuelita y ella estuvo en el ejército. xDD Tienes razón, una familia así sería genial… y peligrosa. ¡Me alegra que te gustara! ¡Me haces muy feliz! :D

¡Que te vaya bien en los deberes, créeme lo entiendo! D:

¡GRACIAS DE ACÁ AL FIN DEL UNIVERSO POR SER TAN GENIAL!

¿Qué te pareció este cap? NwN7

Velcarleo02: Pues, salseo pa´la banda. xDD Gracias por comentar.

AmeliaCipri: QwQ)b Sigo viva y agradezco que te gustara el cap sorpresa. Ya ves, pillos al inicio del matrimonio, pillos al final también. xD Mantienen la chispa con métodos interesantes. ¡Jaja! XD Esas mujeres deberían trabajar en el FBI ni una se les va. xD ¡Son unas metiches! Pero así son geniales. EwE

Yo también sentí un vacío cuando alejaron a Mysto y Wen y Jellal quedaron en nada. Se me hacían tan lindos juntos, por eso me desquito acá. (¿) xD Con Juvia me ha parecido ponerla de modelo porque es algo donde debe exponerse, y al tener un padre controlador ella ha tenido que esconderse, me pareció una buena rebeldía. EwE Y GaLe, pues acá hay algo de GaLe y en el próximo habrá más GaLe… ¿Ultear? Pues como iba a faltar, y créeme… viene más de ella… ¡Jojo! ¡Jajaja! No Loke no es un cabrón, el es bueno y tiene novia. :x

Como siempre digo, sos una amor, leer tus reviews me hace fangirlear el cap. ¡Gracias mil! QwQ)9 ¡SOS UNA AMODOROSIDAD!

Love D. Campbell: ¡SIIIII! ¡Lo que me alegra que Layla y ese cap les haya agradado! ¡Me dan un alivio! QwQ Por cierto, no lo dudes, las mamás son mejores que el FBI para averiguar cosas… D: Lo de la Tía Abuela… pues… :x –se tapa la boca con cinta- ¡Ya saldrá! D:

¡Gracias por el apoyo! ¡Espero te guste este cap!

DanaLovesOhana: ¡YEEEY! QwQ)8 ¡Que emoción que les gustara el cap inesperado! Me ha encantado trabajar a Layla y que haya agradado, ya que siendo sinceras Layla casi, casi es un OC y a veces no son muy gustados en los fics. xDD ¡Me emociona mucho! Iván es un malnacido, siempre lo he detestado. E,E Y bueno, eso era lo que quería reflejar, que Layla, con esfuerzo y el apoyo de Jude y la gente que ama ha creado la gran familia que siempre deseo, y que sigue en aumento. xDD

¡Gracias de corazón, y gracias de nuevo por el cap Jerza de CS! ¡Ay no lo supero todavía! xDDD Espero te guste el cap. NwN7

TentaiMahou26: ¡Que linda gracias! QwQ Y es que a Layla le he puesto una personalidad tan imponente que no me podía imaginar el beso con Jude de otra manera. xD ¡Animo! QwQ)9 Te mando fuerza JERZA para que afrontes los estudios… xD

Gracias intensas por leer ésta loca historia, significa mucho saber que les gusta. QwQ

Artemisa Neko-Chan: ¡Gracias a vos por leer! TwT7

Bueno, para la fiesta necesitaba los preparativos. xDD Pero… eso forma parte de la fiesta. Me alegra que te gustara el cap especial. ¡Jajaja! Claro que son cursis, la que escribe esto es cursi. xDDDDD

¡Gracias por el apoyo constante! QwQ ¡Espero te guste el cap!

Anmona Annima: ¡Jajajaja! ¡Que linda! x/D ¡Me sonrojo! Y créeme que te entiendo, así me pasó a mi cuando leí el cap JERZA de Crime Sorciere, la pobre DanaLovesOhana –la escritora- debe ser muy hábil en técnicas de descifrado de mensajes porque yo estaba tan emocionada que no me daba cuenta que tecleaba. ¡JAJAJJA! xDD

¡A mi abu te da gracias también por darle apoyo a Layla! XD Ay, tú si entendiste eso de darse con todo… su amor… EwE)b xDD Sí, a pesar de la esterilidad ella tiene varias hijos. TuT

Según mis borradores, lo de la época emo de Jellal viene con la explicación de las peleas, así que tendrás tu respuesta. D: Lo que me ha gustado mostrar esas conspiraciones de adultos en la mansión. xDD Lo disfruté mucho, me alegra que apreciaras esos detalles. TWT)7

También me alegra haberle hecho caso a mi Vita, y gracias a vos por leerlo. NwN7 Me hacen llorar de alegría. Espero te guste este cap. NwN7

PD: ¿Qué significa tu Nick? D: Me causa mucha curiosidad. xD

Keila Scarlet: ¡Ay! Me imagino que linda relación debes llevar con ellas, me alegra mucho que este cap te despertara sentimientos tan lindos. TwT)b Mira Y Laxus ya tenían que avanzar, me ha encantado juntarlos de una vez, y Erza pues… es Erza y ella sabe proteger lo que quiere. xD

No te lo niego, mi abuela es una de las personas a las que más consulto, estimo demasiado su sabiduría. NwN

Los chupones de Jellal fue porque Layla en "Un Domingo Libre" llegó a dejarle a Wendy y él y Erza habían pasado toda la noche juntos haciendo cosas pillas, así que tenía muchas marcas. xD Aunque la mayoría ocultas, pero nada se escapa de los ojos de Layla, menos marcas moradas en el cuello. EwE

La tía abuela ya aparecerá… D: ¡Pero no puedo adelantar nada aún! Dx

Sí tu mamá es como Layla entonces es una mamá demasiado genial xDD ¡Que dichosa sos!

¡Gracias por el apoyo! ¡Espero te guste el cap! NwN7

Eagle Gold: No sé si temor por vos o por mi abuelita… D: ¡En serio! ¡Ella es bastante peligrosa! xD Pues me vas a putear porque apenas está por empezar la fiesta, pero es que los preparativos son parte de ella, de hecho siempre son mi parte favorita ―aparte de la comida, claro― xDD Y bueno, está el lime y lemon prometido ¿Qué tal? xD

¡Ay no me mates! D: Please… y cuidado con mi abuelita… xDD

¡Gracias inmensas por ser tan genial! QwQ/

Liv-Scarlett: ¡Gracias! ¡OMG! ¿Sabés qué hasta que leí esto me di cuenta de lo del reto de Juvia? xD ¡Había olvidado checar eso! Y OMG! No pensé que tendría tantos puntos, me has dejado en shock… D:

¡Sí! ¡Son lo mejor! *w* Sí tesoy sincera ella es mi cómplice, modelo a seguir y mi mejor amiga. La amo demasiado… ¡Ay, me puse sentimental! xD

xDD Me enloquece de felicidad que les haya agradado este cap de Layla, no saben lo nerviosa que estaba. ¡Ay! xD Y es que no podía imaginar de otra manera el beso entre ellos dos, especialmente por la personalidad tan apabullante que le he puesto a Layla. xD Sí, me ha puesto triste lo de negarle más hijos propios a Layla pero… quería mostrar que el corazón de Layla es demasiado grande, y que ha extendido su familia a pesar de todo. QwQ Wendy ha aprendido sobre observación de las mejores, será un peligro de grande. xD

Esa manera de debatir libros es un motivante para la lectura ¡Ay matrimonio tan pillo! xDD

¡GRACIAS GRACIAS GRACIAS DEMASIADAS GRACIAS! ¡Sos un amor! *w*

PD: Vos abrí los regalos que yo me deleitaré leyéndolos también. xD

PD2: Sí, soy yo. Aunque no lo uso mucho. xD Lo creé para administrar una página de fanfics de FT y por supuesto que te acepto. Owo

Misdry: ¡Y lo que cuesta poner a tantos juntos! D: Así que gracias por decirme que te han gustado sus interacciones.

¡Ay! Gracias por pensar tan bien de Layla, es un pj que le tengo demasiado cariño ya que prácticamente es un OC. xD Me enternece que la hayan comprendido mejor. NwN

Vos no te preocupes por la longitud de los reviews. D: ¡Yo amo leer todo lo que tienen que decir!

¡Demasiadas gracias! QwQ7

Yuki The Infernal Dragon:

Pero actualicé también Dulce Destino… DDDDD: ¡Lo juro! ¡Lo juro!

Me alegra que te gustara, es un cap que me gusto demasiado escribir. NwN

¡Muchas, muchas gracias por leer mis otras historias!

¡Espero que te guste este cap y que la pena haya válido la pena! D:

Calipitachi: ¡Jajaja! Pues en éste cap está el pre baile. xD Es como la alfombra roja pre evento. xDD Lo siento, pero fue demasiado necesario. Espero que no me mates por eso. D:

Cistxc: ¡Fatal! A mí me dan migrañas por exponerme mucho a la luz blanca.D:

Es gracioso lo que dices porque a mí me pasa lo mismo, xD y éste fic fue inspirado en algo así, pero he tratado de darle más personalidad a Erza para que no sea esa típica prota pobre y en "Dulce Destino" pues el cliché del encuentro destinado está… Espero no decepcionarte… QwQ ¡Ay!

Sí te gustó Charle espero que también te gusten los otros. xD

¿¡Qué!? No… Ojalá que puedas volver a confiar en tu capacidad como escritora, de corazón te digo que deseo que puedas sentir esas ganas de escribir. N-N)b

¡Oh, sí! Claro que leo el manga, el Zervis está buenísimo. Siempre hesido fan del Zervis y ahora estoy que mi llama fangirl no se apaga con nada xD Y me encanta meter esas referencias. QwQ

Me alegra que te encariñases con los pjs y que veas más allá del lemon, eso que has puesto me ha hecho sentir demasiado orgullosa, a mí también me encantan esas escenas pero quería crear algo que fuese lindo aún sin esas escenas… y ¡Ay! Me pongo a llorar… ¡Gracias!

¡Espero te guste el cap! QwQ7

ShivisDivis:¡Jajaja! xD No podía ser que el AxE no apareciera. xD Y lo de Mira, bien, es hora de avanzar. Aún le queda un poquito… :x

Pobre Veji Chan. xDD Pero es que Layla es terrible. xD Las mentes sensuales son lo mejor. ¡Jojojo! A,A)9

Ya ves, en esa mansión casamenteras sobran… D: Me alegra que ete gustara el cap especial.

Me encanta saber que canción le pones al fic, en serio, luego lo leo con las que me dices. xDD

Y no te preocupes, tienes todo el derecho de ir y divertirte, así que mientras estés bien, pues bien. *w* ¡Y qué envidia! Yo me pongo como camarón por ser tan pálida y por eso casi no voy a la playa. xD Y… ¡Aja, pilla! ¿Qué tomaste? xDD

Gracias por los comentarios sobre el cap y por las cosas interesantes que me cuentas, me entretienen mucho ¡Gracias enormes! Espero te guste el cap… *w* Beshos a vos y Lady Bombona: o3o

Sonye-San: ¡No te tires!¡Es culpa mía por actualizar de improviso! DD: ¡NOOOOOOOOOOOOO! +La sujeta antes de que caiga y le da un Jellal sin camisa para calmarla+

OMG! Vaya número 3:33 ¡Que cool me ha parecido! xD ¡Vos seguí stalkeando! (¿) xDD Bueno, y este es el pre baile, pero es que yo siempre considero las preparaciones parte de la fiesta. D:

Me alegra a morir que te gustará el cap y el Layla x Jude, me encantó escribirlos. *w*

Mi Vita es un amor… cuando no está enojada… D: xDDD

Lo bueno es que a vos te gustan los caps largos porque… ¡TARARAAAAN! ¡Este es el más largo que he escrito! D: ¡Por kami, pensé que no podía darle fin! xDDDD

¡Te amodoro de acá hasta el fin del mundo! O3O Y mira, vos paciente y yo que actualizo tan pronto… D: ¡La paciencia paga! XDD

¡GRACIAS INFINITAS!

Chicos Del Inbox: Los amo y adoro y por ende los amodoro. O3O


Favs Follows Lectores Timidos

¡Gracias por leer!

¡Adieu!

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