25
Rechazo
Era la primera vez que Hermione sentía esas cosas. Esa sensaciones tan extrañas que no paraban de subir por su cuerpo; ese placer inundando su estomago, sus piernas temblar y sus brazos querer abrazar el cuerpo de la slytherin. Quiso acariciar el rostro de Pansy, pero por alguna razón no se atrevió. Quería hacer y decir muchas cosas en ese momento, pero cuando iba a hacerlo simplemente se bloqueaba.
Pansy parecía no notar el miedo que recorría ahora mismo el cuerpo de Hermione. Ella en cambio, si podía. Estaba sintiendo pánico en cada célula de su ser, pero aun no había descubierto de que tenía miedo. Porque, sinceramente, hacía tiempo que el temor de que pudieran descubrirlas, se había esfumado. Solo deseaba juntarse mas y mas con aquella chica.
Sus manos temblorosas se atrevieron a tocar la cadera de la pelinegra. Bajaron lentamente hasta posarse en la parte baja de la espalda. Querían continuar, le pedían que por favor las moviera. Y aun así se mantuvieron quietas y en silencio, mientras los labios de Pansy se encargaban de besar cada centímetro de su cuello.
Abrió los ojos y por un segundo pensó que el mundo se había vuelto loco.
Le estaba gustando. Cada acaricia y beso de Pansy le gustaba. No podía evitar estremecerse por cada contacto de los labios de la pelinegra en su cuello. Le parecía tan antinatural el echo de que un beso creara tantas sensaciones, había hecho que hasta olvidara el motivo por el que había entrado en aquella habitación.
Un movimiento de cadera y la rodilla de Pansy se colocó justo donde sus piernas habían dejado un hueco. Lo hizo sin detenerse en su trabajo y con mucha delicadeza. ¿Que estaba haciendo? Se pregunto mas de una vez Hermione en aquella sala, ¿se daba cuenta de lo que estaba provocando aquella slytherin?
¡Pues claro que lo sabe, Hermione! ¿Sino por que crees que lo ha hecho?
Se regaño mentalmente la castaña. Tragó saliva y trato de concentrarse. Pero no podía. Hacia tiempo que estaba intentando reunir fuerzas para apartar a la slytherin. Y no lo conseguía. Por alguna razón sus brazos y sus piernas habían decidido descaradamente traicionarla aquella vez, y solo se movían para facilitarle el trabajo a Pansy.
¿Por que me pasa esto?
Pansy suspiro sobre la piel enrojecida de la gryffindor. Necesitaba hacerlo, si quería calmarse, si quería hacerlo bien. Le estaba costando tanto no atacar la ropa de la castaña y acabar con todo aquello de una vez. De vez en cuando debía pararse para relajarse. Respiró hondo y volvió. Subió hasta su boca por el mismo camino por el que había bajado y beso con cuidado a Hermione. No sabía por que pero besarla era algo que le estaba gustando mucho últimamente. Podría haberse pasado horas solamente con aquellos dos gruesos y carnosos labios y le hubiera parecido mas que suficiente. Y el echo de habérselo reconocido a si misma, solo la inquietaba mas. Porque, ¿que tenía de placentero besar a una persona una y otra vez? Siempre se lo había preguntado, y ahora sabia la respuesta. Y aun así, no encontraba las palabras para expresarlo. Era demasiado grande para explicarlo solo con palabras.
Miro a los ojos a la gryffindor, lo intentó. La castaña se mostraba ausente en aquel momento. Su mirada estaba concentrada en algún otro lugar de la habitación. Eso no le gustaba. Desde hacia rato que la gryffindor no decía nada. Ya casi ni respondía a sus caricias, no como le hubiera gustado. ¿Es que acaso no le gusta? No, imposible. Si le diera asco, haría ya rato que me hubiera empujado.
Bajo la vista hacia el apetitoso cuello de Granger. Bueno, sino va a impedírmelo...
Sonrió de lado y muy lentamente fue depositando pequeños besos; una pequeña fila de ellas moviéndose siempre hacia abajo. Dio unos cuantos mordiscos procurando no apretar tan fuerte como le apetecería. En mas de una ocasión temió arrancarle un trozo de carne a la castaña.
Movió sus manos en busca de las piernas de Hermione, y bajó moviendo al unisono todo su cuerpo. Su cabeza ya no se encontraba bajo la barbilla de ella, sino entre sus senos. Los beso por encima y busco un sitio debajo de la blusa, el cual encontró rápidamente. Un movimiento. Había notado como el cuerpo de la castaña se tensaba bajo de ella. Sonrió para sus adentros y se decidió a atacar mas. Paso la lengua sobre uno y mordió. Una calor desorbitante la invadió enseguida y unas manos la empujaron a ir lejos.
Hermione colocó en modo defensivo sus manos sobre el torso.
-No.-dijo ella. Pansy la miró confusa, creía que le estaba gustando. Se separo un poco de ella y la miro fijamente. Estaba tan roja, que por un segundo la había confundido con Weasley.-Ahi no...-murmuro avergonzada mientras escapaba de la mirada fulminante de Parkinson.
-¿Por que no?-preguntó.
-N-no me gusta...
-Como quieras.-rezongó la slytherin y con los ojos en blanco bajo de nuevo a su cuello, dispuesta a continuar, pero las mismas manos que antes la habían detenido volvieron a hacerlo. Pero esta vez con mas insistencia.-¿Y ahora que?
-No quiero que sigas...-
Hermione miró a los ojos muy seriamente a slytherin, no apartó la mirada ni un segundo. Pansy tampoco lo hizo. La mantuvieron en silencio.
Pansy dentro de su ser, en cambio, estaba chillando y gritando furiosa y confundida. Porque a pesar de que Hermione se lo había dicho muy claramente, aun seguía sin comprender lo que estaba sucediendo. ¿Es que...acaso...la estaba rechazando?
