Kung Fu Panda: Descubriendo el amor

Historia originalmente escrita por Fharkas, los personajes de Kung fu panda no me pertenecen y esta historia es sin fines de lucro.

Disfruten mi historia.

Capítulo 25: Redención.

Había pasado toda la noche y la maestra Tigresa estaba aún atrapada en la guarida de Serapis siendo molestada por una voz demoniaca dentro de su cabeza.

-Dicen que nadie olvida su primera víctima, pero es mentira, yo no me acuerdo de la mía. –Dijo Dhast.

-¿Podrías callarte? –Tigresa suspiro. –Necesito pensar cómo salir de aquí.

-Llevo atrapado como 1 milenio, 1 días más 1 menos, da igual.

-Dilo por ti, yo no soy inmortal. –Dijo Tigresa un poco molesta.

-Pero podrías serlo… Libérame, y usare tu cuerpo por toda una eternidad. –Dhast parecía sonar exaltado.

-Por cierto ¿se supone que tu raza de demonios son inmortales no? ¿Cómo es posible que seas el último? –Dijo Tigresa curiosa.

-Ni creas que te diré como matarme, no creas que no sé a dónde quieres llevar la conversación.

-Es solo curiosidad, después de todo llevar más de 1 milenio atrapado, al menos yo querría hablar con alguien y a todos nos gusta contar nuestra historia, más si eres el último de una raza tan interesante.

-Eres incluso más manipuladora que yo, jajaja me agrada, obvio me muero por contar mis historias, pero si eso significa mi muerte, paso.

-Que aburrido eres, en fin, pasaremos un buen tiempo juntos, al menos cuéntame algo. –Dijo Tigresa tratando de sacar un poco de información.

-Semejante confianza no se da a cambio de nada.

-¿Y que es lo que quieres?-Pregunto Tigresa un tanto cautelosa.

-Lo mismo que tu… Información.

-Haz una pregunta de mí, y luego yo una de ti, que sea justo.

-Bueno, quisiera saber ¿Quién eres? –Pregunto Dhast.

-¿Quién soy? Bueno… Soy una huérfana, adoptada por uno de los más grandes maestros del Kung Fu, ahora soy La Maestra Tigresa, líder de los 5 Furiosos.

-¿Eso es todo? –Dhast comenzó a reírse.

-¿Te parece poco?

-Un tanto vacío, no cuentas de cómo te ves a ti misma, solo cuentas tus méritos.

-¿Y es algo malo? Solo digo lo que en base a MIS esfuerzos he logrado.

-Te falta mucho por aprender, como tú he conocido muchos, una vida de sacrificio solo para sostener un título en su espalda en vida, pero una vez muerto, te olvidaran, así que disfruta más las cosas, que todos terminaremos muertos algun día.

-¿Y desde cuando un demonio me da buenos consejos?

-Yo vivo para disfrutar, y matar me gusta.

De la nada se escuchó un golpe en la puerta, Tigresa podía denotar como entraba luz poco a poco.

Se escuchaban metales chocar contra el piso lentamente, era Shen, quien quería darle una visita a Tigresa.

-Pero que tenemos aquí –Tigresa sonrió. –Creí que habías muerto.

Shen se acercó rápidamente hacia Tigresa quien estaba encadenada, y desenvaino su espada en forma de zigzag y la ondulo cerca del cuello de Tigresa, esta sin poder moverse.

-Contadas fueron las horas en las que tuve que esperar para matarte, y aquí estas. –Shen sonrió con una mirada muy encendida de coraje.

-¿Ah sí? ¿Y cuantas horas fueron? Jajaja, alguien está molesto –Tigresa volvió a sonreír.

-De no haber sido por ti, habría matado al Panda, arruinaste todos mis planes y te burlaste de mí. –Shen acerco aún más su espada contra su garganta.

-Alguien como tú, que mata a su compañero más fiel no merece ni respeto, ni honor, al final ese lobo tuvo un pequeño sentimiento de culpa y compasión, y no le diste oportunidad, me alegro de que hayas muerto con tus propias armas. –Tigresa le sonrió a pesar del dolor de tener una cuchilla casi cortándole el cuello.

Shen golpeo a Tigresa en el rostro, esta solo se reincorporo y escupió un poco de sangre. – ¿Que sucede? ¿Tu nueva jefa te impide matarme? Jajajaja –Tigresa comenzó a burlarse.

-Te borrare esa sonrisa de la cara así tenga que desfigurarte. –Shen sonrió con mucho odio.

El comenzó a golpearla sin parar, la sangre que escurría de su nariz manchaba su chaleco.

-Este tipo es odioso, libérame, solo dejare un cadáver calcinado de él.

Tigresa respiraba agitadamente después de la paliza que Shen le había propinado. –Ninguno de los 2 la tendrá fácil conmigo. –Exclamo Tigresa.

Shen se quedó confundido, no entendió a que se refería con lo que dijo –Tal vez la pérdida de sangre te hace alucinar. –Shen sonrió.

-Por favor, mis entrenamientos son más duros que tus golpes. -Tigresa se volvió a burlar.

Shen siguió golpeándola hasta que Tigresa comenzó a marearse por la pérdida de sangre y aliento, esta eventualmente se desmayó. –Shen limpio un poco de la sangre de sus alas y se fue con una impotencia por las ansias de querer matarla.

-Vaya, la chica tiene agallas. –Dhast se rio por la escena. –Menuda guerrera me proporciono Serapis, controlarla será difícil.

-Con Po-

Él había regresado junto con Shifu al Valle de la Paz por cualquier pista que ayudase.

Preocupados de lo que pudiese suceder, se hallaban pensativos en el Palacio de Jade hasta que…

-Necesitamos hacer algo Maestro, tienen capturada a Tigresa y nosotros estamos perdiendo el tiempo.

De repente los demás guerreros se encontraban subiendo las escaleras con mucho cansancio.

Shifu se sorprendió -Es imposible, ¿cómo llegaron tan rápido?

Akame recupero un poco el aliento y le exclamo -Eso no importa.
–Jadeante. –Fue su plan separarnos, Serapis no estaba allá, al parecer las hermanas Wu y Serapis ya se conocían desde mucho antes.

-Entonces fueron sus primeras reclutas.

Todos se organizaron con Shifu y Po pregunto – ¿Que haremos maestro?

-Lo más seguro es que Serapis ya tiene a su ejército listo, entre sus mejores soldados están, Tai-Lung, Lord Shen, Kai, y las hermanas Wu, todos ellos nos dieron problemas en el pasado.

-¿Pero qué haremos? Son muy poderosos –Exclamo Po.

Akame entro en la conversación –Ya conocemos su tipo de combate.

-Ello saben que las conocemos, y no sabemos si Serapis los volvió más poderosos. –Dijo Shifu.

-Eso es imposible, no puede volver poderoso a alguien porque sí. –Exclamo Víbora.

-Ella domina la magia, es tan impredecible como la vida misma. –Shifu parecía estar preocupado. –La prioridad es encontrar a Tigresa, tal vez nuestra última opción será huir y pedir ayuda.

-¿Rendirnos? –Pregunto Mono.

-¿Que otra opción tenemos? –Dijo Shifu un tanto molesto.

-Pelear, y vencer. –Dijo Mantis.

-No pudieron los 5 contra Tai-Lung, ¿y ahora me dices que podremos contra 6 más?

-¿Quieren dejar de pelear por tonterías? ¡Tenemos que ir por Tigresa! –Dijo Po un poco enojado.

Todos se quedaron callados y le hicieron caso.

-Bien, tenemos que averiguar donde la tienen –Dijo Shifu.

-Siempre es lo mismo, capturan a uno de nosotros y lo tenemos que encontrar –Dijo Mantis.

-Saben que el equipo es muy unido y nos afecta emocionalmente, un guerrero no debería sentir eso, ¿pero qué otra opción tenia? ¿Entrenarlos sin emociones y pasión? –Hablo Shifu.

-Escuchen, no me importa nada de lo que digan, iré por Tigresa, si quieren quedarse, adelante, que importa. –Po se levantó y se fue de allí.

-Parece enojado, debe afectarle mucho –Susurro Mono en la oreja de Grulla.

-Mientras tanto con Tigresa-

Una puerta había sido abierta, un poco de luz alumbró el rostro de Tigresa, quien seguía desmayada por la pérdida de sangre.

-Hermana… ¿Qué te han hecho?

Tai-Lung emergió de entre la oscuridad de la habitación, y se agacho a la altura de Tigresa, este la movió un poco para intentar despertarla.

Tigresa despertaba lentamente solo abriendo un ojo, el otro estaba hinchado debido a los golpes -Tai-Lung… ¿qué estás haciendo? –Lo dice mientras el abría los candados de las cadenas que la sujetaban.

-Mi redención, voy a sacarte de aquí.

-… ¿Por qué? –Dijo Tigresa muy confundida.

-Tuve mucho tiempo para pensar en el otro mundo, entendí la razón de Oogway, lo tuve todo y lo arruine, quería conseguir más poder, pero no existe tal poder, más que el que se consigue por méritos propios, escucha, Serapis es muy poderosa, y tenemos una conexión a ella, no tardara en percatarse que te ayudé. –Tigresa por fin fue liberada y cayó entre los brazos de Tai-Lung sin energía. –Cuando eso suceda, tú tienes que estar muy lejos de aquí.

-¿Que pasará contigo? –Le preguntó Tigresa.

-Me matará seguramente, haz que valga la pena y huye.

-Espera, tampoco puedo dejarte. –Tigresa apenas podía ponerse de pie con su ayuda.

-Ya es tarde para mí –Tai-Lung sonrió.

-No, aun no lo es –Ella se quejó por el dolor. –Debe de haber una manera.

-Jajaja, no la hay –Tai-Lung la puso de pie y le habló. –Necesito que le digas un mensaje a todos, necesito que me perdonen por todo lo que hice, al guerrero dragón por los problemas y en especial a Shifu, el creyó en mí, pero también creyó en su maestro, sé que pensó en la posibilidad en que tal vez se equivocó, lo tomé muy mal, y quiero que me perdoné.

-Hiciste mucho daño a gente inocente.

-Lo sé, tal vez no me pueden perdonar, pero si puedo hacer algo al respecto, liberare a quien los salvara de la furia de Serapis, a ti, y por fin comprenderé la paz interior, y le pediré a Oogway que me entrené, no te preocupes por mí.

-Desatará su furia sobre ti. –Tigresa lo un poco dolida.

-Te daré tiempo para que te vayas. –Él le puso una mano en su cabeza

-No llegaré lejos, y lo sabes. –Tigresa lo dijo titubeante.

-Por favor, tienes que intentarlo.

-Vete tú, ahora que puedes –Tigresa empujo a Tai-Lung levemente.

-Aprendí un par de trucos en el mundo de los espíritus, algo sobre la familia del guerrero Dragón, algo que Kai tiene muy bien aprendido. –Tai-Lung, aun con su mano en la frente de Tigresa, se comenzó a concentrar y de su palma surgió un brillo dorado, la cual recuperaba un poco la energía de Tigresa.

-Wow, increíble. –Tigresa quedo sorprendida.

-Lamento si no es mucho, es difícil aprenderlo, necesitas un corazón puro. –Solo el dolor o la meditación lo logra.

-Escuche algo como eso –Tigresa se reincorporo con un poco más de fuerza.

-No se te olvide mis disculpas para todos. –Tai-Lung le sonrió.

-No lo hare… Escucha, encontrare la manera para salvarte del mundo de los espíritus. –Tigresa lo dijo muy segura.

Tai-Lung sonrió. –Sé que así será.

Tigresa sin perder más el tiempo decidió irse de allí, no tenía mucha fuerza, pero ya no estaba tan mal.

-Con Serapis-

Ella estaba poniendo en orden todos sus planes, y se dirigió a su equipo para hablarles.

-Bien, les contare del plan. –Serapis se levantó de un trono de piedra que tenía dentro de ese escondite, Shen y Kai llegaron para escucharla.

-¿Que tienes para nosotros? –Pregunto Kai.

-Las hermanas Wu se reunirán con nosotros mas adelante, mientras tanto, estamos nosotros 4, y pronto tendremos a Tigresa de nuestro lado.

-¿Tigresa? ¿La controlaste? –Preguntó Kai.

-Tengo a un amigo del pasado que se encargara de eso, cuando ella sucumba por estar aquí encerrada, el tomara control de ella y tendremos a un demonio inmortal de nuestro lado, seremos 5, más las 3 hermanas 8, y nosotros seremos capaces de dominar China y eventualmente el mundo, para recompensar a cada uno, elegiremos cada quien un continente y lo gobernaremos a nuestro modo, las hermanas Wu compartirán uno, son muy unidas, sé que no habrá problema.

-Excelente plan ¿Y qué hacemos? –Pregunto Shen.

-Tai-Lung y Kai atacaran el Valle, eso será suficiente distracción para los guerreros, Shen con armas de fuego como las que tenía en el pasado, atacará el palacio de jade, el cual estará desprotegido, y entrare yo para robar todo tipo de artefactos, de allí, se repartirán entre todos nosotros para eventualmente… -Serapis se detuvo en seco. –¿Donde esta Tai-Lung?

-No lo hemos visto, debe estar entrenando. –Dijo Kai.

Serapis de concentro y con la conexión que tenia de el lo llamo, Tai-Lung sintió cierto descontrol en su cuerpo y mente y tuvo que ir a donde ella estaba.

El entro dentro de la habitación donde todos estaban –¿Sucede algo?

-Has estado actuando muy raro Tai-Lung, ¿sucede algo? –Dijo Serapis.

-Nada que sea relevante.

Serapis apretó la mandíbula, haciendo su rostro un tanto enojado. -Vamos, dímelo, no quisiera obligarte.

Tai-Lung se puso nervioso. –Dudo que puedas hacerlo.

Serapis se molestó y se metió en su mente, era un proceso muy doloroso, Shen y Kai solo veían como Tai-Lung se arrodillo mientras se quejaba por el dolor.

Serapis salió de su mente al cabo de unos segundos y quedo sorprendida. –Eres un traidor.

-Ya es tarde, ella escapó. –Tai-Lung sonrió.

-¿Después de todo lo que te hicieron? ¿Así es como les devuelves el favor? ¿Ayudándolos?

-Sé que hice lo correcto… Por primera vez en mi vida. –Tai-Lung se mantenía firme.

-Sabes, lo vi todo dentro de tu mente, sonreíste cuando Tigresa dijo que encontraría la forma de regresarte del mundo de los espíritus. –Serapis sonrió.

-Se a lo que me enfrento. –Tai-Lung intento mantenerse firme.

-Sabes muy bien que controló la magia, así como te traje puedo deshacerte, y no irías al mundo de los espíritus.

-Sabía muy bien lo que sucedería.

Serapis puso su mano frente a él y recito unas palabras que parecían haber sido sacadas de otro idioma.

Tai-Lung comenzó a sentirse extraño, sus recuerdos se iban con el paso de los segundos, el dolor desaparecía, un brillo dorado emanaba de su cuerpo, sentía como se desvanecía.

-Tigresa llorara cuando sepa, que no hay manera de salvarte. –Serapis lo miro como desaparecía.

-No temo morir, todos lo haremos algún día. –Tai-Lung con el más simple rastro de aire se desvaneció de allí, lo que una vez fue, quedo en memoria de todos.

Serapis soltó una breve sonrisa, no quería denotar dolor, pero le dolió haberlo hecho. -No tolerare traiciones, ténganlo en mente. –Dichas estas palabras, Serapis se retiró del lugar.

Dejando a Shen con un dolor y ansias de venganza, al parecer Tigresa lo había logrado de nuevo.

-Con Po-

Él había recorrido todo alrededor en busca de pistas, sin encontrar nada, jadeante y cansado, tenía que descansar en un pequeño lago un tanto alejado del valle.

-Tigresa, espero estés bien –Po suspiro fuerte. –No sé qué haría sin ti… -Sus lágrimas comenzaron a inundarle los ojos, sentía fuertes punzadas en su corazón y en su estómago, no se sentía bien. –Necesito a alguien que me diga que es lo correcto, cual es el camino…

-Eres más capaz que yo en eso Po… -Tigresa salió de entre los arboles agachada y cansada.

-¡Mi amor! Estas viva… -Po se limpiaba sus lágrimas y corrió hacia ella. –¿Que te paso en el rostro? ¿Te torturaron mi vida? –A Po se le inundaron nuevamente sus ojos de lágrimas.

-Po, quiero descansar. –Tigresa apenas podía mantener los ojos abiertos del cansancio. –Hmmm así que este es el guerrero dragón, no es lo que las leyendas contaban, no parece tan fuerte. –Dijo Dhast dentro de la cabeza de Tigresa.

Po, aun con el cansancio, la tomo y la cargo en sus brazos, y se hizo su camino de regreso al Palacio de Jade, mientras ella dormía un poco en sus cálidos y fuertes brazos.

-Con Shifu-

-Bien, es nuestro trabajo idear un plan para la pelea que se desatará. –Dijo Shifu.

-¿Cual pelea maestro? –Preguntó Mono.

-Es obvio, Serapis recluto guerreros poderosos para atacar, lo más seguro es que tengan pensado atacarnos, ¿qué no ya sabían esto? –Dijo Shifu algo molesto.

-Perdón maestro, estoy distraído. –Dijo Mono.

-El problema es, son enemigos que nos costó mucho trabajo derrotar en el pasado, y ahora vienen todos en conjuntos y más poderosos que nunca.

-¿Pero se puede hacer algo no? –Dijo Grulla. -Ahora somos más, tenemos a Akame, ella es inteligente.

-No me metas en esto, no se me ocurre nada –Dijo Akame.

-No tenemos más opción, es hora de que descubran algo que tenia planeado enseñarles hace tiempo. –Shifu les dijo en tono interesante.

Todos estaban emocionados, no sabían de qué podría tratarse.

Les enseñare a tener su propio artefacto con poder, este les será útil, pueden designarle una habilidad que los ayude con su estilo de lucha, si son bueno haciéndolo les saldrá lo que quieren, no muchas veces sale lo que tienen en mente, peor es igual de útil.

-Woooow, ¿eso se puede? –Dijo Mantis emocionado.

-Sí, hay libros de como encantar objetos y artefactos, requiere de su extrema concentración, ya que liberarán Chi de su ser interior.

-No podría estar más emocionada. -Dijo Víbora.

-Con Po-

Él estaba recién entrando al Valle, agobiado y cansado, decidió llevar a Tigresa a su antigua casa, sabía que su papa no estaría por las compras, así que aprovecho para subirla a su habitación y recostarla.

Po acariciaba levemente el rostro golpeado de Tigresa, con un paño húmedo limpio la sangre de su sien y de su nariz, aterrado por la mínima idea de pensar que tanto daño le hicieron, prefirió no preguntar y dejarla descansar por un momento, pues ya había eliminado todo rastro de sangre de su rostro.

-Po… -Dijo Tigresa casi desmayándose por la pérdida de sangre.

-¿Si mi amor? –Contesto Po muy atento a todo lo que ella le dijera.

-¿Me amas? –Pregunto con una voz suave.

-Más que a nada en este mundo. –Po contesto rápidamente.

-Yo no sé… que sucederá después, tengo miedo Po, no sé qué nos depara el destino, si al menos hay un futuro, estoy ansiosa e inquieta por querer saber, ¿quieres saber cómo escape? –Tigresa lo volteo a ver con el ojo que no tenía cerrado por la hinchazón.

-No puedo imaginar lo que tuviste que hacer…

-Fue Tai-lung… -Tigresa corto lo que Po estaba diciendo. –Fue por el que logré escapar.

-¿Se descuidó? ¿O que paso? ¿Le ganaste? –Po estaba muy impresionado.

-Era su redención liberarme, al final estar en el otro mundo se dio cuenta cual era el camino correcto, y le prometí que un día lo salvaríamos, no es quien solía ser, por fin sentí esa calidez de un hermano mayor.

-Wow, esperaba todo menos eso, ¿así que salió del control de Serapis? –Preguntó Po.

-No lo sé, no pude preguntarle muchas cosas, no había mucho tiempo, había tantas cosas que quería decirle. –Tigresa sentía mucho dolor por él.

Po sostuvo la mano de Tigresa y le dio un beso en la misma mano –Te prometo que lo traeremos de regreso, y podrás decirle todo lo que no le has dicho, no te preocupes linda, lo solucionaremos.

Tigresa comenzó a lagrimear –Gracias Po.

-Bueno, nunca te dije pero robe 1 chaleco y un pantalón de tu habitación cuando éramos amigos, no me mates. –Po se cubrió la cara. –Soy tu mayor fan.

-Lo sé. –Dijo Tigresa en seco.

-¿Enserio? ¿Cómo te enteraste? –Po estaba sorprendido.

-Tengo un conteo de mis prendas, 10 chalecos, 10 pantalones, cuando vi que solo tenía 9, se me hizo extraño, también conté mi ropa interior, pero esa estaba perfecta, y menos mal, me enoje mucho contigo por eso.

-Lo siento, no debí hacerlo –Po cruzo sus dedos en su espalda. –Pero hice lo correcto, ahora te servirán.

Tigresa le sonrió dulcemente.

-Ahora quédate así. –Po se puso de pie y comenzó a desabrocharle las prendas que tenía en el momento.

El no pudo controlarlo y tuvo una erección al estarla desnudando, se concentró lo más posible para centrarse, pero no podía quitar la mirada del vendaje que sostenían sus 2 grandes atributos femeninos, el termino de quitarle los vendajes y en lugar de apreciar su belleza, se dio cuenta que la marca había desaparecido.

-Mi amor, ¡al fin desapareció! –Po sonrio mucho al ver que por fin estaba bien.

-Se lo que piensas, ¿enserio le mentiras al pobre panda? –Dhast se metió en la mente de Tigresa.

-Si, no nos preocuparemos más por ella Po –En la mente de Tigresa se escuchaba unas carcajadas provenientes del asesino.

-Me alegro mucho linda –Po volvió a besar la mano de su amada.

Tigresa estaba muy triste por dentro, mientras el demonio hablaba dentro de si –Entiendo, si el muere, tu sucumbes, y yo gano.

-Eso nunca pasará. –Tigresa dijo en voz baja.

-¿Dijiste algo mi amor? –Preguntó Po.

-No… nada. –Ella parecía distraída, dolida y cansada.

-Sera mejor que duermas linda. –Po la acobijo con una suave manta que rosaba su cuerpo desnudo. –Lavare tu ropa y cuando te sientas mejor, ponte la limpia, e iremos con Shifu. –Po le sonrió.

-Po espera. –Tigresa le tomó la mano.

-¿Si? ¿Qué sucede? –Po parecía preocupado.

-Me mata un poco la idea de saber que no te merezco lo suficiente, no me he esmerado mucho en nuestra relación, agradezco mucho de lo que has hecho por mí, me has ayudado a crecer, me cuesta mucho trabajo aprender sobre muchas cosas pero me alegra que siempre estas allí para apoyarme, y la idea de que no te merezco me mata, siento que eres mucho para mí, y hasta decir esto me cuesta mucho trabajo y no lo diría por nadie, pero mi mente y cuerpo sabe que eres el indicado o el digno, por eso puedo hacerlo, y muy en el fondo quiero compartir mi vida contigo Po, sin importar lo que suceda. –Tigresa parecía muy decidida en todo lo que decía.

Po se quedó sin palabras -¿Te refieres a un matrimonio? ¿Tener una familia? ¿Nosotros dos?

Tigresa moría de pena y vergüenza, pero se animó a decirlo. –Si.

Po dejo las prendas sucias de Tigresa en el suelo y se acercó a ella, hincándose para tenerla cara a cara mientras sujetaba una de sus manos y la acariciaba con delicadeza. –Mi amor, sé que estas asustada, esto… es muy repentino, te amo, pero no aceptaré si es por el miedo de que perdamos y la idea de que tal vez nunca lo haremos, sé que ganaremos, y cuando estemos en paz y tranquilidad, me hincare como lo hago justo ahora para pedirte matrimonio. –Po le sonrió.

Tigresa se sentía un poco decepcionada de sí misma pero entendió la razón de Po, en efecto, tenía miedo, y actuó sin pensar. –Está bien Po, gracias por entenderlo mejor que yo, en serio te amo mucho.

Po beso su frente y le sonrió en su rostro. –Te amo mucho más. –El tomo las prendas sucias que había dejado en el piso y se retiró para dejarla descansar.

-¿Cómo puedes ser tan sincera y mentirle al mismo tiempo? –Preguntó Dhast.

-Hacemos cosas malas por buenas razones, es lo que separa a una persona de un demonio como tú.

-Una vida con limitaciones en todo sentido, nunca has pensado que existe… ¿un escape?

-No hay escapatoria del dolor o del mundo, los problemas se enfrentan, uno tras otro, aunque te cueste la vida. –Tigresa se mantuvo firme.

-Perder la vida por una idea, una razón, lo pierdes todo por algo que tal vez es falso, los humanos son tan estúpidos. –Dhast sonrió.

-Fin del capítulo-

Bueno gente, me desaparecí medio año, lo lamento mucho, infinitas razones de porqué, pero dije que nunca la abandonaría, es un placer estar de regreso, los amo.