-Declaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen.
-Dialogo-
-"Pensamientos"-
...
24- EL CORAZÓN DE SAKURA
-Tadaima- parada en el umbral de la casa, una niña de pelo rosa corto hasta los hombros, saludaba al entrar.
Al mirar detenidamente a la niña, Sasuke se sorprendió a si mismo al reconocerla. Era Nayumi, era imposible no reconocer esos ojos jades, aunque la que tenía a su lado debía tener unos ocho años.
-¡Nee-san!-
Una Sakura aún más joven de la que había visto caminando en la oscuridad se acercaba corriendo para abrazarse a su hermana con una sonrisa que no le cabía en el rostro.
-¡Nee-san! ¿Vamos a jugar hoy?- pregunto de forma inocente y con sus ojos brillando de felicidad.
Sasuke se encontró sonriendo como bobo, no podía apartar la vista de las dos niñas, eran tan tiernas. Sasuke había pensando que en verdad ellas dos se parecían bastante, pelo corto; ambas con flequillo y ojos jade, la diferencia era que Nayumi tenía el pelo y ojos mas oscuros mientras los de Sakura eran más claros. Y Sakura parecía tan, inocente, tan feliz, nunca la había visto sonreír de esa manera tan inocente y abierta.
-Sakura,- regañó una voz de mujer saliendo de unas de las habitaciones.- tu hermana tiene que hacer la tarea de la academia.-
Sasuke observó a la mujer. Alta, piel blanca, ojos jades claros llenos de cariño y pelo rosa largo algo ondulado. Sin duda era su madre. También pensó que eso se parecía mucho a su vida, sin duda ellos dos se parecían más de lo que parecía.
Sasuke sonrió casi hipnotizado cuando vio a Sakura hacer un puchero, era el gesto más adorable que había visto nunca.
-Está bien. Puedo hacer la tarea más tarde.- intervino Nayumi mirando a su hermana con ternura cuando vio aquel puchero.
Distintas escenas se sucedieron, en todas estaban ambas hermanas, jugando, entrenando o hablando. Se sorprendió mucho al ver que con apenas cuatro años Sakura ya pudiera subir los árboles. Evidentemente no a la primera pero si había subido bastante. Era imposible no ver la gran admiración y amor que Sakura le profesaba a su hermana mayor.
En cuanto a Nayumi, Sasuke podía ver el gran amor que le tenía por ella, se desvivía por ella, protegiéndola de las burlas que recibía cuando pequeña, apoyándola para cualquier cosa. Sasuke no podía evitar que media sonrisa adornara su rostro cada vez que veía que Nayumi no podía atenderla, Nayumi acariciaba su cabeza para terminar acariciando su mejilla y decirle "Hoy no puedo. Quizás mañana"
Sasuke no pudo evitar comparar a Nayumi con Itachi, la verdad es que se parecían mucho. Observó como en siete años Sakura desarrollaba el Ryuugan, entrenando. No le pasó desapercibido que era diferente al que tenía ahora – el de antes era un círculo no muy ancho, mientras que el de ahora era un círculo bastante ancho – tampoco el hecho de que Nayumi al verlo se veía intranquila.
Ahora Sasuke estaba en una sala de la que parecía la casa Haruno. Podía ver que los padres de Sakura estaban delante de ella, mirándola serio, bueno solo su padre la miraba serio. Mientras Nayumi estaba a su lado.
-Sakura,- llamó el padre, Keizo, Sasuke pudo ver como Sakura se tensaba.- una de las normas de nuestro clan, es que cuando uno consigue el Ryuugan sepa los secretos de el y su clan.- explicó.- ¿Lo sabes verdad?-
-Hai, Otou-san.- asintió Sakura.
-Ni hablar. Es demasiado pequeña.- saltó Nayumi mirando a su padre de forma seria.
Sasuke podía decir que Nayumi parecía que no quisiera que Sakura se enterara de los secretos de su clan.
-¡Tiene apenas siete años, padre!- reclamó Nayumi, Sasuke podía decir que ella parecía asustada.
-Tú lo descubriste con ocho.- contestó tranquilamente.
-¡Pero…! – intentó reclamar.
-Suficiente Nayumi.- dijo con voz severa.- Es una de la normas de nuestro clan, no hay excepciones. Irá en la academia.-
Sakura abrió los ojos sorprendida.- ¿La academia?-
-¡No!- exclamó Nayumi.- Deja al menos que ella haga todo el proceso.- dijo algo desesperada.
Keizo frunció el ceño.- No.-
-Okaa-san, Onegai.- suplicó como último recurso, mirando a su madre.
-Keizo…- Megumi miró con ojos suplicantes a su esposo.
Keizo miró a su mujer notando la mirada suplicante, luego miró a su hija mayor viendo su mirada asustada luego a su hija pequeña.- Está bien.- dijo resignado, tal vez era pronto para ella.
Nayumi suspiró aliviada, Sakura la miró sin entender muy bien- ¿Nee-san?-
Nayumi la miró con una leve sonrisa y poniendo una mano en su cabeza para acariciarla.- No es nada.-
Las siguientes escenas fueron las que Sakura solamente entrenaba sin parar, yendo a las reuniones del clan a pesar de las negativas de Nayumi. Quedó en shock cuando vio que Nayumi y Sakura estaban frente al Hokage y el consejo pero no solo ellas, Itachi estaba allí también.
Tuvo el impulso de saltarle encima a ese condenado Danzou. Entonces comprendió que tanto Itachi, Nayumi y Sakura buscaban alguna solución ante lo que el consejo decía. Matar ambos clanes. El Hokage no estaba de acuerdo con lo que el consejo había decidido, pero no podía hacer nada.
Por supuesto ya había notado un cambio en Sakura, ya no era la misma.
La escena volvió a cambiar y ahora se encontraba en la cocina.
-¿Kaa-san?- llamó dudosamente.
-¿Si?- pregunto sin girarse.
-¿Por qué Otou-san solo se preocupa de que entrene?- pregunto con algo de culpa.- ¿Solo soy una maquina de combate para él?-
La mujer se giró acercándose a ella.- Eso no es cierto.- Sakura la miró.- Tu Otou-san solo quiere que no te pase nada en la misiones.-
-¿Qué hay de Nee-san?-
-Tu Nee-san ya es fuerte.- tranquilizó la mujer.- Entre tu y yo, Sakura. Tu Otou-san está muy orgulloso de ti. De ambas. Son su orgullo.- sonrió la mujer y Sakura también.
La escena volvió a cambiar. Ahora el pelinegro se encontraba en algún lugar apartado de la aldea. Miró a su alrededor y caminó hasta llegar a una esquina al no ver a nadie. Un escalofrío recorrió su espina dorsal al ver la luna llena. Paro en seco al ver la escena que se presentaba delante de él.
El consejo, el Hokage que retenía a Sakura mientras ésta lloraba. Tuvo el impulso de ir allí y abrazarla. Por supuesto esto no haría nada, después de todo sabía que eso eran recuerdos. Se acercó, hasta quedar a la par del Hokage. Su vista se concentraba en la persona que había delante de él.
Itachi.
Itachi con el traje Anbu. Y supo que esa era la noche en que el clan Uchiha y Haruno Nayumi morían. Miró a Sakura, llorando sin poder hacer nada, mirando a su hermana suplicándole por que hiciera algo. Miró a Itachi, que la miraba con angustia. ¿Por qué? Sabía que no le gustaba matar, pero…
Miró al consejo, notando la carencia total de importancia en ese asunto. Apretó los puños al ver la repugnante sonrisa de Danzou.
-No me parece bien.- dijo el Hokage.
-Se debe hacer, no queremos problemas.- la consejera le respondió.
'No queremos problemas' Apretó las manos, furioso. Recordó lo que Sakura le había dicho una vez. Ellos le habían hecho ir. Le habían hecho ir a ver la muerte de su hermana.
-Itachi,- oyó la voz de Nayumi.- Cuídala.- le pidió.
-Lo prometo.- el alzó la espada Anbu que tenía, ella cerró los ojos esperando a que llegara el golpe – Sasuke contuvo la respiración – pero el golpe nunca llegó.
Sasuke miró a su hermano, sintiendo un nudo en la garganta cuando vio su cara de angustia. Miró como Nayumi se acercaba a él para acariciarle el rostro.
-Te amo.- entonces ella lo besó. Sasuke abrió los ojos sorprendido.
-Yo también.- respondió cuando ella dio un paso atrás.
Entonces las palabras de Madara vinieron a su mente.
Su novia.
Ella era su novia.
La hermana de Sakura era la novia de su hermano.
-Hazlo.- la mirada de Itachi se posó sobre el consejo, sobre el Hokage y finalmente en Sakura.
Sasuke contuvo la respiración al ver como Itachi alzaba la espada y la enterraba directamente en el corazón de Nayumi, con un grito desgarrador de Sakura de fondo.
-¿Por qué?- murmuró Sasuke de forma ida.
El Hokage bajo a Sakura quien se había quedado quieta después de haber gritado. Se acercó lentamente al cuerpo de su hermana sabiendo que ya no había nada que hacer. Se arrodilló para abrazarla y volver a llorar. Entonces Danzou habló.
-Recuerda Haruno, en un año.- y se fueron, Sakura alzó un poco la cabeza y Sasuke fue testigo de la mirada de odio que le dirigía a Danzou y al consejo.
El Hokage se quedó allí.
-Lo siento… Sakura.- se disculpó Itachi arrodillándose junto a ella para abrazarla.
-N-no t-ti-enes la c-culpa.- consiguió decir entrecortadamente.
-Encontraremos una solución.- habló el Hokage.
-Yo te ayudaré.- advirtió Itachi.
-N-no de-bes.-
-Se lo prometí.-
-Itachi-san, n-o debería, ya tie-ne su-fic-ien-te con l-o que tiene que ha-cer aho-ra.- respondió Sakura separándose del pelinegro mirándolo con los ojos llenos de lágrimas.
Sasuke miraba con un nudo en su garganta, sentía sus ojos arder. Porque si lo pensaba bien Sakura tenía en sus hombros el peso de saber la verdad sin poder decir nada.
Entonces imágenes de su vida después de ese día se mostraron, intentado de alguna manera persuadir a su padre de que dejara la idea del golpe de estado, pero todo lo que ella dijera o hiciera no era suficiente.
De nuevo era de noche y de nuevo había luna llena. Estaban a la mansión Haruno en una de las habitaciones que Sasuke dedujo que debía ser la de Sakura. Miró al frente encontrándose con una Sakura al menos de nueve años, segundos después una figura se situó a su lado.
Sasuke frunció el ceño, se acercó a la persona que acababa de llegar ya que no podía ver su rostro porque llevaba una capa. Miró su rostro y se quedó anonado ante lo que vio.
-Itachi…- susurró con un hilo de voz.
Porque un Itachi de catorce años estaba delante de él.
-Sabes que puedo hacerlo yo.- dijo Itachi con su voz que no había cambiado nada.
-No. Esa es mi misión.- contestó ella, dando un paso hacía adelante.
-Entonces… vendré cuando haya terminado con mi parte.- avisó saliendo por la puerta trasera donde quedaba la calle y desapareciendo de allí.
Sasuke miró a la pequeña pelirosa con un nudo en la garganta, esperando que esa misión no fuera lo que estaba pensando que era. Sakura activó el Ryuugan y se miró las manos sonriendo con tristeza y salió de la casa de la misma forma que Itachi.
Sasuke no tuvo que moverse para ver como las personas de las casas cercanas y las que estaban en la calle morían a manos de Sakura. La respiración de Sasuke se hizo irregular no pudiendo creer que ella fuera la que mató a su clan, tal como lo hizo Itachi, de la misma forma.
-No...- murmuró con angustia.
Sakura no lloró. Pero sus ojos se apagaban a cada persona que mataba y simplemente su rostro era inexpresivo.
Finalmente al llegar a su casa, Sasuke se encontró una escena bastante familiar. Los padres de Sakura estaban sentados espada con espalda e inconscientes. Segundos después la sangre salpicó en el lugar y los cuerpos muertos de los padres de Sakura cayeron al suelo con un golpe seco.
Cayó de rodillas junto a Sakura, notando como sus ojos ardían y lágrimas empezaban a salir sin permiso, pero no le importó, solo tenía ojos para la pelirosa delante de él que parecía estar en shock.
Notó con dolor como los ojos de la pelirosa empezaban a cristalizarse y gruesas lágrimas empezaban a caer sin parar. No sollozaba, no hacía ningún ruido, solo lloraba en silencio.
Minutos después la figura de Itachi se hizo presente.
-¿Sakura?- llamó con cuidado mirándola con dolor, había prometido cuidarla, pero… ¡Que bien la había cuidado!
Itachi se acerco a ella y la alzó con cuidado.
La escena cambió, mostrando una habitación, donde el Hokage el consejo y Sakura la cual estaba sentada recargada en la pared – al lado suyo – estaban allí.
-Ella debe irse de la misma forma que lo hiciste tú.- espetó Danzou con fuerza.
-No. Ella no se irá. Nadie sabe lo que pasó, no tiene porque irse.- respondió sin emoción en la voz aunque sus ojos estaban furiosos.
-Que se quedara aquí sería peligroso.- respondió la consejera.
-Está cargando con un peso muy grande solo por salvar Konoha, no podéis echarla.- respondió con odio en su voz.
-Sakura se quedará hasta el fin de mis días.- interrumpió el Hokage.- No puedo echarla después de todo eso.-
Los tres consejeros asintieron no muy convencidos y se disponían a salir, pero antes de que Danzou saliera Itachi habló.
-Escucha Danzou. Les pasa algo a Sakura a Sasuke o alguno de sus amigos… y todo quedará a al descubierto. Mi amenaza sigue en pie.- amenazó aun furioso y Danzou salió.
Itachi se acercó a Sakura que no había hablado desde que habían salido de su casa y no había parado de llorar, ella tenía la cabeza gacha y los ojos cerrados dando el aspecto de que estaba dormida pero los dos que estaban allí más él mismo sabían que estaba despierta.
Se arrodilló enfrente de Sakura, alzó una manos para alzarle la cabeza, pero al ver que la chica no hacía nada y seguía en shock, la abrazó. Sasuke tuvo el impulso de tocar a su hermano, parecía que él realmente estaba su lado.
-Hokage-sama…- oyó la voz de Itachi que ahora era más suave.- ¿Cómo… como se encuentra Sasuke?- Sasuke sonrió un poco, sintiéndose mal por dentro cuando pensó que durante toda su vida le odió, mientras él lo único que hacía era preocuparse por él.
-Ha hecho todo lo que predijiste.- respondió el Hokage.
-Me hubiera gustado… ser un buen hermano mayor.- Itachi miró a la pelirosa.
Sasuke negó con la cabeza sintiendo como de nuevo las lágrimas caían.-Ya fuiste un buen hermano.- la voz del Hokage se escucho como la suya propia.
-Ahora… tenemos que ir en el hospital a que… le hagan la transferencia de ojos.- dijo Itachi mirando ahora al Hokage el cual asintió.
-Los ojos de Nayumi…- murmuró el Hokage.
-Si… el Fuumetsu Ryuugan se debe haber activado con la primera persona que ha matado.- miró a la pelirosa.- Si no le transferimos esos ojos, es posible que quede completamente ciega en cuatro o cinco años.-
Sasuke se levantó en cuanto la escena volvió a cambiar, ahora estaba en una de las habitaciones del hospital. Podía ver a Sakura la cual estaba sentada en la cama quitándose la venda de los ojos, supuso que ya habían hecho la trasferencia de ojos, e Itachi estaba a su lado de pie mirándola con tranquilidad.
-Los mataré.- Sasuke se estremeció ante el tono de voz en el que habló, tan seco y frío.
-No puedes hacerlo.- fue lo que respondió Itachi.
Sasuke observaba como Sakura acababa de quitarse esas vendas de los ojos. La vio parpadear unas cuantas veces, cuando al fin pudo ver, notó como sus ojos estaban vacíos, secos, sin vida.
-Si no lo hago yo, acabará haciéndolo Sasuke.- respondió fría.
Sasuke notó como Itachi se tensaba.- No tiene porque saberlo.-
-Itachi, ambos sabemos que Madara intentará corromperlo.- respondió Sakura mientras miraba al frente.- Voy a estar con él.- Sasuke sintió que su corazón daba un vuelco al oír aquello.
-¿Cómo?- inquirió.
-Si Sasuke se entera de la verdad dentro de unos años, ten por seguro que toda Konoha será masacrada.- Sasuke pensó que era verdad.- Lo llevaré por él camino correcto.-
-Lo cuidarás.- afirmó.
-Solo para que Madara no lo corrompa. Pero tu y yo sabemos que después de eso, cuando sepa la verdad, obviamente por Madara, querrá destruir todo. Así que lo único que me quedará para al menos influirle un poco será estar en su equipo cuando los hagan.- explicó Sakura cerrando los ojos.
-Lo has estado pensando todo. Entonces, haremos eso, hay un tipo en la organización en la que estoy que quiere el poder de un Uchiha.- Sasuke supo que era Orochimaru- Estoy seguro que cuando os graduéis con doce años, cuando hagáis el examen Chunin, seguramente él estará allí. Hará algo para que Sasuke se vaya con él y seguramente querrá matar el tercero.- le explicó.
-Él buscará su poder. Tres años después tú le desafiarás.- completó Sakura.
-Sin duda me comprendes.- comentó.
Cuando habló con Ino y dejó su amistad con ella cuando habló con Danzou el mismo día que se fue, cuando estuvo con Itachi una vez fuera de la aldea, cuando Itachi volvió de de su 'visita' de Konoha, cuando Itachi le quitó el sello maldito y le dio el Amaterasu y el Susano todo eso pudo ver.
Todo volvió a cambiar. Esto se le hacía bastante conocido. Giró un poco su cuerpo y se encontró a si mismo acostado con su torso vendado al igual que su frente. Sakura y Madara estaban allí ambos de pie a unos cuantos pasos de él.
-¿Que querías hablar conmigo?- preguntó con frialdad.- Se todo lo que debo saber.-
-No dudo que lo sepas. Después de todo tu...- la mirada de advertencia de ella le hizo callar.
-Tienes algo que decirle a Sasuke, ¿Verdad?- preguntó, impasible.- Sea lo que sea, quiero que le digas que yo sabía todo.-
-¿Lo sabes?- preguntó con interés.
-¿Debería?- devolvió ella.- Si te lo has llevado es por algo. Algo relacionado con Itachi, supongo.- miró a Sasuke.- Quieres tenerlo a tu poder.-
-Solo quiero que sepa la verdad.- se defendió él.
-¿Por que no se lo contaste cuando luchó contra Deidara?- le miró acusadoramente.-Como sea... tus planes podrían irse abajo si no se lo dices.-
Sasuke intentó acercarse a Sakura, pero una especie de barrera invisible le cortó el paso, manteniéndose como espectador de todo el sufrimiento vivido.
-Sakura, no…- murmuró con angustia.
-¿Por que? Es un mismo objetivo.- le dijo Madara.
-Tal vez, pero... Sasuke no hará lo que tu quieras si él no me odia.- le dijo sin emoción en su voz.- Tengo un gran control sobre su mente, si le digo que no lo haga, no lo hará.-
-Quiero que me odie. Por lo que... quiero que hagas como si yo supiera todo.- le dijo mirándolo.- Tengo un objetivo y Sasuke no entra en él.-
-¿Crees que va a odiarte?- le pregunto con cierta curiosidad.
-Lo hará. Pero quiero algo a cambio.-
-¿Hm? Supongo que no hay de otra.- Madara le restó importancia.
-Nosotros no trabajaremos para Akatsuki. Lo único que te pido es que lo alejes de las luchas.- le pidió con tranquilidad.- Dentro de poco iré a Konoha y terminaré lo que Danzou empezó, cuando yo ya no esté, podrás hacer con él lo que quieras.-
-Está bien.- aceptó Madara.
Al final todo, absolutamente todo había sido para protegerle a él, a todos. Quería que fuera mentira, pero lamentablemente todo concordaba con lo que sabía de Itachi con lo que había visto de Nayumi y lo que sabía sobre Danzou y los altos cargos.
Sasuke cayó de rodillas, de nuevo con lágrimas, amargas en su rostro.
Todo se volvió negro de golpe, dejando a Sasuke sumergido en esa oscuridad.
-Me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes.- oyó la voz de Itachi.
Sasuke sollozó más fuerte, escondiendo su cabeza sobre si mismo. Itachi se había sacrificado por él, había llevado en sus hombros una gran carga, hasta el final. Y Sakura… Sakura llevaba aun esa carga, la carga de matar a sus padres, su clan, el peso de saber que la matanza Uchiha también había sido una orden… todas las mentiras, ella solo lo hacía para protegerle, y aun así ella se preocupaba por los demás.
-¿Por qué?- pregunto con un hilo de voz. Nunca creyó que volvería a llorar tanto después de saber la verdad de su clan.
-Ya no puedes hacer nada para ayudarme.- dijo una voz junto a él.
El pelinegro se giró y vio a Sakura de pie a su lado tal y como era actualmente, mirándolo con seriedad.
-Sácame de aquí…no quiero ver más…
Sakura hizo girar el Ryuugan y volvieron a la escena en la que Nayumi murió. En esta ocasión Sasuke pudo ver más de cerca como Nayumi cerraba los ojos, mientras sonreía y decía sus últimas palabras.
-Lo siento Sakura. Pero ya no habrá un mañana.- y después la vida la abandonaba sin perder la sonrisa.
Ahora que sabía la verdad, podía entender las reacciones de Sakura y todo parecía ser más trágico y horrible de lo que alguna vez pensó que sería. Itachi se sacrificó por él, por que sabía que no podría matarlo, pero el consejo también lo sabía y se aprovecho de eso.
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Sakura se encontraba a dos pasos alejado de Sasuke, el simplemente lloraba. A su alrededor ya había oscurecido.
-¡Dime que puedo ser feliz!- grito Sakura con la voz quebrada.- ¡Que merezco ser feliz después de lo que hice! ¡Vamos! ¡Dilo!-
Sasuke no reaccionó, su cara estaba mojada por las lágrimas que aun seguían cayendo libremente. Los sollozos de Sakura le hicieron reaccionar y mirarla. Sakura tenía las manos agarradas y en su pecho, donde estaba el corazón, mientras sus ojos estaban entrecerrados por el dolor que le causaba recordar todo aquello. Verla de aquella manera, con tanto dolor, angustia y soledad no lo soportó, alzó una de sus manos y se despegó del árbol en el que estaba y se acercó a ella, abrazándola de forma protectora.
-Sakura…-
-¿M-e od-ias?- preguntó en medio de su llanto, interrumpiendo lo que fuera a decir.
-No.- fue su respuesta inmediata.
-Pu-es debe-rías.- trató de no sollozar.
-Se que te dije que te odiaba pero yo nunca lo hice.- empezó a acaricia su pelo.- Al parecer tengo la horrible costumbre de solo pensar en mí. Si en aquel momento no hubiera pensado solo en mi hubiera visto antes que estaba cargando con ese peso durante toda tu vida. Lo siento.- la apretó más fuerte contra su pecho.
-Soy un monstruo, Sasuke. Yo maté a mi madre, a mi padre a todos. Nayumi sacrificó su vida por mi confiando en que podría arreglarlo todo.- susurró agitadamente sobre el pecho Sasuke- No merezco vivir.-
Empezó a llover. Sasuke alzó las manos para separarla un poco y acariciar su rostro hasta alzarlo y hacer que le mirara.
-Nada de esto es tu culpa.- sonrió con algo de ironía.- No soy el indicado para decirte esto pero… no eres un monstruo, solo eres una niña a la que obligaron madurar antes de tiempo. Y todos ellos… tus padres, Nayumi incluso Itachi querrían verte vivir.-
-¿Por qué vivir cuando ya lo perdí todo?- su voz fue baja- Solo quiero irme con ellos…-
-¿Sabes? Antes de que Itachi cayera muerto me dijo que cuidara de ti.- le dijo con una leve sonrisa.- Pero aunque él no me lo hubiera pedido lo hubiera hecho de igual forma.-
Los ojos ensanchados de Sakura temblaron llenos de lágrimas, recordándose a la niña que una vez fue. Ella no decía nada, parecía haberse quedado muda.
-Lo siento, Sakura,- dijo el pelinegro con una triste sonrisa. Bajó su cabeza hasta darle un tierno beso en la frente- Pero no me alejarás de ti una tercera vez.-
Sakura sólo abrió un poco los labios como si fuera a decir algo, pero no lo hizo. Simplemente mantuvo sus ojos fijos en los de él mientras las manos de Sasuke la acariciaban el rostro con cariño, limpiando sus lágrimas hasta llegar a su boca y acariciar sus labios. Suavemente, Sasuke bajo el rostro y los rozó con sus propios labios en un sencillo beso.
Sakura cerró los ojos y se dejó llevar por el contacto, dejando que le trasmitiera todo el consuelo y el cariño que le mandaba el pelinegro, permitiendo que curara un poco las heridas de su maltratado corazón.
Era un beso suave, uno como nunca antes se habían dado. Lleno de todas las emociones que Sasuke había descubierto que sentía por ella y que poco a poco reconfortaron su alma.
Se separó de ella en cuanto les faltó el aire, Sakura volvió a apoyar su cabeza en el pecho de Sasuke con los ojos cerrados, mientras él la abrazaba. Pensando que sería una mala idea quedarse con el torrencial que caía, la cargó en brazos y empezó a correr de regreso a la guarida.
Sakura no se quejó, simplemente dejó apoyada su cabeza en su pecho dejándose guiar y sintiendo la lluvia caer sobre su rostro.
Sasuke se puso a pensar algo curioso y que realmente no venía al caso cuando ya estaban dentro la guarida y caminaba por aquellos iluminados y vacíos pasillos. Cuando estaba buscando a Sakura el lugar se le hizo demasiado grande en cambio ahora le parecía una guarida completamente normal. Pensó que eso se debía a la necesidad que tenía en aquel momento de encontrar a Sakura antes de que fuera demasiado tarde, pero en fin eso era algo que no debería pensar. Seguramente eso lo pensaría el Dobe, no él.
Miró a Sakura que seguía con los ojos cerrados y con su rostro pacifico. Su cabello ahora mojado se pegaba a su frente mientras las gotas de agua mojaban su rostro, pero eso no parecía afectarla. A simple vista parecía que estaba dormida, pero él sabía que estaba bien despierta.
Poco a poco la figura de Juugo se hizo presente acercándose cada vez más. Juugo sonrió aliviado al ver como se encontraban ambos. Estaba seguro que ambos ya se habían arreglado.
-¿Está todo bien?- preguntó Juugo deteniéndose a un lado del camino de Sasuke.
-Si.- respondió sin detenerse.- Juugo, diles a Karin y a Suigetsu que preparen sus cosas. Mañana temprano nos iremos.- informó
-Bien.- sonrió Juugo. Al parecer fuera lo que fuera lo que hubiese pasado entre ellos dos había hecho cambiar de opinión a Sasuke, y eso le gustaba.
Sakura que había oído todo sonrió interiormente, al final Sasuke haría lo que Itachi le predijo.
Sasuke llegó al fin a la habitación de la pelirosa y entró por ella cerrando la puerta con el pie. La sentó en la cama y se dirigió al baño para buscar una toalla para secarse. Se secó superficialmente, cuando salió Sakura había abierto ya los ojos pero ella parecía no estar allí.
Se acercó a ella y empezó a secarle el cabello que seguía goteando. Estuvieron unos minutos así. Sasuke suspiró cansado cuando vio que Sakura no tenía intención de hablarle así que se puso a su altura con sus manos al lado de cada pierna de la chica.
-Sakura, ¿No piensas hablarme?- preguntó suavemente.
Sakura suspiró- ¿Qué quieres que te diga, Sasuke? ¿Qué cuidé de ti porque sabía que Itachi no estaba seguro de dejarte en la aldea? ¿Qué Madara fue el culpable que ambos clanes estén ahora muertos? ¿Qué toda mi vida desde que empecé a trabajar para el consejo fue un infierno?-
Sasuke apretó las manos molesto al escuchar como se sentía.- Si…- Sakura abrió sus ojos sorprendida- Es hora de que sepa la verdad, Sakura. No quiero más mentiras.- respondió y se sentó a su lado apoyando su espalda en la pared.- Ven.- le dijo cuando Sakura le miró.
Ella dudó pero finalmente se situó a su lado.- Lo que Madara te contó es cierto.-
Sasuke frunció el ceño.- Entonces...-
-Solo por el hecho que controló a nuestros padres.- interrumpió Sakura.
-¿Como?- Sasuke la miró.
-Mira, Danzou y Madara se aliaron para destruirnos. Cuando el Kyuubi nos atacó nos condenó. Madara nos condenó.- aclaró Sakura.- Danzou culpó a los Uchiha y a los Haruno aún sabiendo que eran inocentes.- Sasuke asintió con entendimiento.- Cuando Nayumi rechazó la misión pasó directamente a mi, pues a pesar de que no era ninja ya hacía misiones para el consejo. Sabía todo de ellos.-
-¿Por que?- pregunto sin entender del todo.
-Verás... en el clan Haruno si una persona activa el Ryuugan, ésta sabrá todos los secretos del clan.- explicó la Haruno.- Nayumi sabía que si Danzou veía que tenía el Ryuugan me haría trabajar para él.-
-Ya veo...-
-Una vez dijiste que tu clan y el mío estaban unidos, pero ¿De que forma?- hacía tiempo que le daba vueltas.
-Eso…- Sasuke la miró notando el gesto de dolor en su rostro, así que sin pensárselo dos veces la abrazó de la cintura acercándola más a él. Ella se sorprendió más no se quejó incluso le dio fuerza para continuar.- Tus padres y los míos eran buenos amigos, además de eso… Itachi y Nayumi estaban… comprometidos.- con dificultad pudo decírselo.- Y aparte, el Ryuugan deriva del Sharingan.- añadió segundos después.
-Ya veo… "¿Quién iba a decirlo? Ambos hermanos Uchiha enamorados de las hermanas Haruno"-
-Volviendo al tema, nunca nadie se dio cuenta de que estaban siendo controlados, ya que Madara hizo que el cambio se hiciera lentamente. Cuando Itachi y Nayumi entraron en la Anbu el infierno para ellos y para mi empezó.- inconscientemente apoyó su cabeza en el hombro de Sasuke- Lo demás ya lo viste.-
-Hay algo que no cuadra…- dijo después de analizar lo que Sakura le había dicho.- Itachi le pidió ayuda a Madara, ¿No sabía Itachi que Madara era el causante de todo eso?-
Sakura sonrió.- No. Como dije nadie supo que estaban controlados, ni siquiera Itachi. Lo descubrió cuando todo estaba hecho.-
-Otra cosa… ¿Madara no sabe que tu lo sabes todo?- frunció el ceño, como era posible que Madara no supiera nada, era extraño.
-No lo creo. El que yo trabajara con el consejo era secreto. Ni mis padres sabían eso…- cerró los ojos.- Puede que Danzou y Madara trabajaran juntos pero realmente estorban en los planes de otro.
Sasuke asintió en entendimiento.- Entiendo el porque tu hermana se rehusó a que fueras en la academia con siete años.- Sakura abrió los ojos un poco sorprendida.- Si hubieras ido en la academia y hubieras mostrado tus habilidades ya con los nueve años te hubieras graduado. Entonces con esa misión, tal vez como hubieras sido ninja hubieras estado obligada a huir de la aldea como lo hizo Itachi.- reflexionó él.
-Tal vez tengas razón.- estuvo de acuerdo Sakura, mientras inconscientemente se acomodaba mejor en el hombro de Sasuke.
Estuvieron en silencio por unos minutos. Había algo en la mente de Sasuke que seguía dando vueltas y eso hacía que se removiera incomodo.
-Sakura…- la llamó con duda, ella le miró cuando notó su tono de voz.- Itachi mencionó sobre una enfermedad… ¿Puede curarse?-
Sakura lo pensó.
Quería decirle que estaría bien, pero sabía que no le quedaba menos de cinco meses.
Quería decirle que había una cura para ello, pero eso era imposible. No podría crearse así como así.
Tal vez debería mentirle, para que n-
-Y no te atrevas a mentirme.- cortó Sasuke, adivinando sus pensamientos.
Sakura suspiró- Puede curarse.- Sasuke dejó el aire que inconscientemente había inhalado.- Pero…- los peros no eran buenos, pensó Sasuke.- ya no hay tiempo. Mi enfermedad está muy avanzada y la cura no puede hacerse así como así.-
-Ya veo…- susurró tristemente.- Parece que estoy destinado a perder todo lo que amo.- enterró su cabeza en la curvatura de su cuello, no queriendo que viese como le había afectado aquello.
Sakura sintió como si alguien estrujase su corazón. Pero contrario al dolor que siempre sentía cuando eso pasaba ahora era todo lo contrario. Eso había sido de felicidad, porque podía sentir sus mejillas rojas.
-Sasuke…-
-Solo… déjame estar contigo. Hasta ese día.- interrumpió él, mientras se dejaba caer de lado estirándose en la cama, llevándose a Sakura a su lado.
Sakura pensaba que eso sería egoísta de su parte. A su lado solo había soledad y dolor ¿Así que porque quedarse con una persona así?
-Sufriré si no estoy contigo.- Sakura pensó que le leía la mente.- Además te dije que no me alejarías te ti de nuevo.- dijo mirándola a los ojos y con un leve tinte en sus mejillas.
-¿Eso es lo que quieres?- preguntó ella.
-Lo que más quiero.- observó como una diminuta sonrisa aparecía en su rostro y como luego dudaba por algo para después pasar a decidirse. Sus ojos se abrieron un poco sorprendidos y su rostro se sonrojó mientras sus labios curvaban una sonrisa y veía el rostro sonrojada de la pelirosa.
Había dudado en hacerlo. Pero viendo que Sasuke también la tenía abrazada de la cintura… ella también lo hizo. Y no se arrepintió cuando vio los ojos brillantes y la sonrisa de Sasuke.
Sasuke suspiró mientras cerraba los ojos, algo cansado. Demasiados descubrimientos en una sola tarde. Lo mejor sería dormir y mañana pensar en que harían a partir de ahora.
"Tus padres, Nayumi, incluso Itachi querrían verte vivir"
Las palabras del pelinegro no dejaban de darle vueltas en la mente de Sakura. Desde que había hecho todo eso, nunca se había puesto a pensar en vivir una vida 'normal' bueno todo depende de que una chica de nueve años con el trauma de haber matado a sus padres y clan pudiera significar 'normal'. Su vida siempre se había concentrado en que llegara el momento de matar a Danzou y a los consejeros – principalmente a Danzou ya que era el cerebro de todo aquello – después pensaba que la muerte llegaría por ella porque nada tendría sentido.
Sakura sintió la respiración de Sasuke hacerse regular. Tal vez él tuviera razón, tal vez después de todo no estaría mal que ella pudiera vivir. Claro que Itachi una vez le había dicho que si encontraba una forma de vivir que no dudara en hacerlo, y su hermana siempre quiso que ella viviera, así que, al fin y al cabo, ella podría ser feliz al menos por un tiempo.
Maldito Uchiha y malditas sus palabras. Siempre supo que Itachi era bueno en las palabras, pero no pensaba que Sasuke pudiera hacerla cambiar de parecer en lo que llevaba pensando toda su vida. Sin saber como se había conseguido abrirse paso a su corazón y ahora no quería morir. Siempre tuvo algo que perder, acabaría con Danzou y después si llegaba a vivir, sería feliz aunque fuera un poco por Itachi y por Nayumi.
-"Os lo prometo, Itachi-san, Nee-san."- fue lo que pensó antes de quedarse dormida.
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Frunció el ceño cuando sintió los rayos del sol. Abrió los ojos lentamente, como si no quisiera ver la realidad, pero sintiendo que todo estaba bien, en paz. Ella estaba acurrucada al lado de Sasuke durmiendo, cerró los ojos, pero ¿Entonces porque diablos no podía dormir? Espera… al lado de Sasuke, abrió los ojos de golpe, alzando la cabeza levemente, encontrándose con el rostro dormido, tranquilo y pacifico de Sasuke.
Habían estado toda la noche en la misma posición, cosa que la dejó bastante desconcertada.
Se sentía extraña, era como si hubiera cambiado, desde que le había enseñado lo más oscuro de su corazón a Sasuke, todo su dolor y sufrimiento se habían ido un poco al enseñárselo, y ahora se sentía bien. Porque él había llorado y al hacerlo había cogido parte de su dolor. Si, se había quitado un buen peso de encima al no tener que mentirle más, y también había aliviado a su corazón.
Lo contempló. Había algo en él… algo que le hacía sentir bien, relajada y sin sufrimiento. Además había dormido muy bien, era la primera vez que lograba dormir estando alguien tan cerca de ella, y con Sasuke lo había logrado y sin pesadillas que la atormentaran. Simplemente tranquila.
Sabía no debía tener sentimientos. Pero ahora no podía negar lo evidente. Le gustaba Sasuke. Cuando lo conoció de niños simplemente le había gustado, pero al pasar el tiempo y todo aquello… simplemente había dejado de sentir.
Pero había comenzado a sentir cosas hacía él cuando empezaron el examen chunin. Cuando había perdido el control y Sasuke la había besado, estaba segura que si no hubiera habido ningún tipo de sentimiento hacia él, ella no se hubiera detenido.
Pero no estaba segura si debía decirle. Ella sospechaba que Sasuke sentía algo muy profundo por ella por ese beso y – ¡que diablos! Él técnicamente le había dicho que la amaba. Ella había logrado captar los sentimientos que había en él, pero simplemente no podía ir y decirle 'Sasuke, Te amo'. Era fácil, eran dos palabras, pero era difícil, más para ella. Por alguna razón sentía que si le decía algo así, todo se le echaría abajo.
Tenía la imagen mental que si le decía a Sasuke sus sentimientos, vendría Danzou y volvería a quitarle lo que amaba.
Se sentó con cuidado a un lado de la cama cuando pudo quitar el brazo que rodeaba su cintura, pero cerca de Sasuke, decidiendo que sería mejor despertarlo para emprender su viaje.
-Sasuke… - lo zarandeó suavemente- Sasuke…-
Sasuke gruñó apretando los párpados con fuerza cuando sintió como alguien le movía, aunque una pequeña sonrisa involuntaria aparecía en su bello rostro al recordar lo que había sucedido la noche anterior. Finalmente decidió abrir los ojos queriendo ver la hermosa mujer con la que había pasado la noche.
-¿Es muy tarde?- preguntó Sasuke mientras se sentaba y se tallaba los ojos y tapaba su boca para disimular el bostezo.
A la vista de Sakura eso fue lo más tierno que había visto de Sasuke y no pudo evitar sonreír.
-No lo creo.- respondió cuando dio un vistazo en la ventana.- Pero deberíamos irnos lo antes posible.-
Sasuke levantó de la cama suspirando.- Claro. Solo déjame cambiar de ropa. ¿Tienes algún lugar en mente?- en realidad él no había pensado donde quedarse.
-Si. Allí nadie nos encontrará.- asintió Sakura.
-Bien.- se dirigió a la puerta cuando se detuvo de golpe.- Casi se me olvida...- se giró y se encaminó donde estaba Sakura que lo miraba expectante.
Las manos de Sasuke enmarcaron el rostro de la pelirosa y sin que ella se lo esperase la besó. Pero contrario a los otros besos, que más que besos eran roces de labios, este fue completamente diferente. Los labios de Sasuke se movieron de forma tímida y torpe al ser su 'primer beso'. Algo en el pecho de Sasuke se instaló cuando sintió como Sakura le respondía el beso.
Al separarse, Sasuke sonrió con arrogancia a pesar de tener la mejillas rojas.- Hmp. No podía irme sin antes haberte besado.- y dándole un beso en la mejilla se retiró, no sin antes lanzar una débil carcajada en cuando vio el rostro sonrojado de la mujer.
No fue consciente de la pequeña sonrisa sincera que Sakura le había dedicado antes de cerrar la puerta.
En el camino en su habitación, Sasuke no pudo evitar pensar en que realmente le gustaría tener un futuro con ella. Y toda la felicidad que había sentido hacía un instante se esfumó cuando recordó las palabras que Sakura le dijo anoche.
Sasuke entró en la habitación y sacó unas prendas iguales a las que llevaba.
-"Kaa-san, Otou-san, Itachi, Kami o cualquiera que me esté escuchando si hay alguna forma de salvar a Sakura hazme una señal."- suspiró ante la loca idea de pedirle a Kami la ayuda que deseaba.- Esto es ridículo.- pero cuando se quitó el haori la foto que había guardado la tarde anterior cayó.
La cogió, mirándola como si ésta pudiera darle alguna clase de ayuda. Entonces su vista se paró en la rubia. Si no recordaba mal antes de irse él, ella estaba aprendiendo jutsus médicos, tal vez ella…
-Sería buena idea si no fuera porque ella está en Konoha y ahora sería imposible ir allí.- suspiro Sasuke.- Será mejor que acabe de vestirme y me reúna con los demás…- una gota de sudor resbaló por su nuca y un pequeño tic se formo en su ojo derecho.- Y será mejor que deje de hablar solo. Definitivamente me estoy volviendo loco.- suspiró resignado y rodando sus ojos.
-Neh, ¿Y a donde iremos?- preguntó Suigetsu ya fuera de la guarida listo para partir. Obviamente había notado el 'buen humor' – bueno todo el buen humor que podrían llegar a tener un Uchiha y una Haruno – en cuanto vio sus ojos.
-Iremos a una de las guaridas de mi clan.- sonrió con algo de suficiencia Sakura.- Madara no nos encontrará allí.-
-Karin, mantente alerta por si acaso.- ordenó Sasuke
-Hai.- sonrió, por supuesto ella también se había dado cuenta del cambio de humor de esos dos. Por no hablar que sabía que habían dormido juntos.
Juugo no dijo nada, pero también estaba feliz de que ambos se arreglaran. Cuando Kimimaro murió, había pensado que ya no tenía porque vivir, después de todo él era el único que podía controlarlo, pero luego apareció Sakura.
Había sido un día en el que había logrado escapar de la celda, estaba con ganas de matar cuando de pronto en el camino se había encontrado con ella. Sus instintos de sangre habían querido matarla, pero ella había logrado controlarlo. Estaba pidiéndole una multitud de disculpas, cuando la voz fría de Sakura le dijo que estaba todo bien.
Mientras volvía a su celda, con Sakura a su lado, ella había dicho que le sacaría de allí cuando Uchiha Sasuke matara a Orochimaru. Él había pensado que era imposible matarlo, pero la voz segura y sin vacilar de Sakura, le hizo aferrarse a ella.
Desde que se había formado el grupo Hebi ahora Taka, lo había sentido como una familia.
-Vamos.- Sakura empezó a correr en dirección al bosque adentrándose en él, seguida de Sasuke y el resto del equipo.
Minutos después una figura misteriosa aparecía donde antes había estado Taka. Llevaba una capa negra y su rostro no podía verse ya que la capucha le tapaba el rostro. Podía verse por su figura fina y delicada que era mujer. Una suave brisa recorro el lugar pudiendo ver unos ojos verdes.
La mujer miraba el lugar por donde había salido Sakura hacía poco tiempo.- "Pronto Sakura… pronto volveremos a vernos.- miró la entrada de la guarida- Pero antes… debo hacer algo importante."- y se adentró dentro la guarida sin mirar atrás.-Ya vengo Itachi.- fue un susurro suave y delicado, pero con firmeza.
Sabía que estaba en la boca del lobo, y que también tenía unas enormes ganas de dar la vuelta e irse a encontrarse con Sakura. Pero era algo que no podía hacer, al menos no todavía. No sin antes sacar a Itachi de allí.
Corría lo más rápido y silenciosamente que podía, su chakra estaba escondido, sabía que si la pillaban no saldría muy bien parada a pesar de que era fuerte. Se dirigió a los niveles inferiores de la guarida donde seguramente en una de las tantas habitaciones estaría el cuerpo de Itachi.
Pensó en la probabilidad que los miembros de Akatsuki estuvieran ocupados encerrando a otro bijuu. Abrió una de las habitaciones sigilosamente y sonrió satisfecha pero triste de verlo allí tendido sin vida.
Ahora lo único que debía hacer era coger el cuerpo de Itachi y salir de allí.
¡Kachín! ¡Aquí está! Lo cierto es que quería actualiazar antes pero tube un pequeño accidente. Bueno... resulta que mis padres se fueron de vacaciones y me dejaron a mi sola en casa, en fin el día que venían de regreso, que era hace dos semanas, un sabado, la cocina se quemó. Culpa mía, lo sé . La cosa es que mi padre me lo había advertido - no era la primera vez que dejaba el fuego abierto.
La versión oficial es que acababa de levantarme -eran como las tres a más tardar - puse el fuego con la sartén fui al patio un momento y cuando volví ya se estaba quemando. La versión original es que fui al ordenador y me olvidé completamente del fuego. Lo cierto es que no me hubiera dado cuenta de que se quemaba la cocina si no hubiera sido por que sentí como si algo se quemara.
Pasé miedo. Pero creo que era por lo que me dijo mi padre. ¡Es que me lo había advertido! T.T ¿Y que hago yo? Quemar la cocina. En fin, despues de eso me castigo una semana, hasta hace dos días no pude utilizar el internet. Y claro estando el hecho de que ahora quieren pintar el cuarto de mi hermana- la cual no se encuentra en el país, y el ordenador se encuentra allí- y el hecho de que en las trades tengo clases. Pues no pude.
Bueno una vez acabado de contar mi trágica historia con la cocina... pasémos al capitulo.
¡Finalmente se descubre el pasado de Sakura! ¿Fue cruel?
Ya veis porque Sakura nunca mostraba sus emociones y sabía más de la cuenta. En parte era porque Itachi la ayudaba.
Aquí Sasuke se muestra tierno y comprensivo, ahora que sabe la verdad no va a dejarla sola en su proposito *.*. Realmente aquí Sasuke muestra más lo que siente, más si la persona es Sakura. Él llora al enterarse de lo que sufrió Sakura. Es por eso que él no puede evitar comportarse tierno con ella. Creo que no piensa en el hecho de que sea humillante. De hecho no le interesa.
Sakura se quito un peso enorme de encima al revelarselo a Sasuke. Ahora solo queda Danzou y ya.
La persona misteriosa aparece de nuevo llevandose el cuerpo de Itachi. ¿Sabeis quien es?
El próximo capitulo un encuentro con alguien ineserado y el comienzo de la lucha de Sakura contra Danzou.
¡GRACIAS POR SUS HERMOSO REVIEWS *.*! ¡ME HACEN FELIZ! T.T
