N/A
Un nuevo capítulo.
Gracias por leer.
Espero les guste.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Capítulo 25: Vacaciones Enredadas
Ootori tomo del brazo a Bunta para bajarlo del auto, se notaba demacrado, no había parado de llorar durante el trayecto, era la primera vez que lo veía tan deshecho, ni siquiera cuando Seiichi estaba con sus conquistas se veía así porque siempre sonreía altaneramente, siempre con la cabeza en alto, siempre demostrando que poco le importaba lo que el ojilila hiciera aunque lo amara pero ahora, ahora simplemente se veía tan decaído, paso su abrigo por sus brazos mientras tomaba sus maletas, no lo había llevado a su departamento porque sabía que Yukimura lo iría a buscar allí.
Lo había llevado a su mansión, aquella que no visitaba desde la muerte de sus padres pero siempre había estado cuidada, de hecho habían algunos sirvientes, el pelirrojo se sujeto de su brazo con fuerza, sus ojos parecían agua porque no paraban de llorar, se detuvo por unos instantes mientras un empleado tomaba las maletas y se retiraba con una reverencia, miro a su amigo tomandolo del mentón y limpio las lágrimas con cuidado, el pelirrojo lo miro con una leve sonrisa que no demostraba abosultamente nada.
- ¿Qué sucedio? - pregunto no queriendo presionarlo demasiado pero sabiendo que era necesario el preguntar para poder ayudarlo - E-Ella sucedio, esa Sakuno sucedio, le dio una oportunidad y Seiichi la tomo, la tomo Ootori, él no me quiere ni siquiera quizo intentarlo a pesar de haber sido él quien hubiera ido por mí al aeropuerto - contesto mientras el peliplateado lo abrazaba con fuerza, acaricio su espalda con calma tratando de reconfortarlo - ¿Él fue por ti al arepuerto? - su amigo come dulces asintió mientras él lo separaba con calma y le medio sonreía.
- Dejalo ir Bunta, no te merece - aseguro y el pelirrojo se mordio el labio, sabía que no era tan fácil pedirlo y hacerlo, su amigo de verdad estaba enamorado de Seiichi por eso no dudo en tomarlo del mentón y acortar la distancia entre sus labios, él no era homosexual pero solo quería proteger a Marui de Seiichi, solo quería lograr que dejara de llorar, solo quería que se sintiera mejor, solo quería que su amigo fuera feliz, el pelirrojo abrio los ojos asombrado, trato de separarse pero su amigo lo sujeto con fuerza del mentón para que no se separara.
Antes de darse cuenta estaba acorralado entre el auto del peliplateado y el cuerpo del mismo, quiza solo quiza si podría olvidar a Seiichi.
Seiichi camino de regreso a la mansión con una sonrisa triste, giro sobre sus pies pero se arrepintio al darse cuenta que quería ir al departamento de Ootori para buscar al pelirrojo, no podía ir, su oportunidad estaba con Sakuno y era allí justo donde tenía que quedarse, siguio con su camino con su mano en la mejilla, le había dolido el golpe que Marui le había propinado, entendía el porque lo había golpeado pero eso no disminuía en lo absoluto el dolor - ¡Dios! ¡¿Qué te sucedio?! - la cobriza corrio donde él que le dedicaba una leve sonrisa.
- Tranquila, mi amigo estaba enojado porque no lo deje dormir, a modo de juego me golpeo pero se le fue la mano - contesto con naturalidad aunque era la mentira más grande que en esos momentos había dicho, Sakuno encarno una ceja como procesando la veracidad de esa noticia y al final una risa de niña salio de sus labios, al menos le creía la mentira - No creo que debas jugar más con él - añadio y él asintió, ¿jugar con él?, a su manera lo había hecho, al ir al aeropuerto quería darles una oportunidad pero al final todo había salido mal.
Marui lo odiaba y bien que Ootori también - Lo tomare muy en cuenta - contesto con una sonrisa mientras la abrazaba, la amaba demasiado pero se sentía un tanto extraño en sus brazos, no tenía el mismo efecto de siempre, ese que le robaba por completo el aliento, fue cuando se dio un golpe mental, amaba a Sakuno pero el sentirse culpable de la situación con el come dulces no ayudaba así que lo mejor era que despejara su mente y vaya que lo haría, iba a despejar su mente y que mejor que saliendo de viaje con su ahora mujer, si la idea era perfecta.
- Necesitas unas vacaciones amigo - señalo Oshitari con una leve sonrisa y Atobe solo encarno una ceja dejando la taza de té sobre la mesa, la respuesta de Sakuno lo tenía dando vueltas, no entendía como es que había tomado esa decisión, es decir, ella lo amaba y lo tenía muy en claro pero no lo había elegido, no lo había perdonado y eso le dolía mucho - ¿A dónde según tú? - pregunto con calma el castaño observando a su amigo de lentes que llevo uno de sus delgados dedos a su mentón mientras parecía pensar.
- Hice una reservación a las islas Jeju en Corea, son hermosas, los hoteles son de primera así que iremos allí - ¿iremos? eso si que le causo gran curiosidad a Keigo quien dio un leve suspiro, quiza alejarse de Sakuno le haría demasiado bien, necesitaba pensar con claridad que iba a hacer y para eso principalmente necesitaba que su prometida fuera con él a esas vacaciones para poder dar la imágen de buen matrimonio, su madre estaría más que feliz, desde ese momento empezaría con los preparativos para terminar con las dos de poco a poco.
- ¿Iremos? ¿Quién más va a ir? - pregunto mientras se llevaba la taza de té de nueva cuenta a sus labios, el odiaba el té pero en esos momentos parecía ser la única bebida que podía mantenerlo calmado porque aunque no lo demostrara tenía unos enormes deseos de lanzarse contra todas las cosas que lo rodeaban y terminar con ellas de una manera en absoluto agradable - Gakuto, una de sus amigas, tú, yo y mi esposa - contesto como si nada, bueno al menos no estaría solo aunque no le apetecía del todo estar con tantas personas rodeandolo.
- Bien, ¿cuándo nos vamos? - volvio a preguntar colocandose de pie, tenía que llamar a Melissa para que fuera con él - Hoy durante la noche, el jet nos espera donde siempre - contesto su amigo de lentes, ¿dónde siempre? vaya que Oshitari recordaba todas esas veces en las cuales se habían ido de fiesta a otros países sin avisar a sus padres, era una pista privada con varios jets dispuestos a ir a cualquier parte del mundo, lo bueno del asunto era que las vacaciones le sentarían de maravilla así que inesperadamente quería irse cuanto antes.
- ¿Vamos a algún lado? - pregunto Marui recostado en el sófa de la habitación de Ootori al cual inesperadamente le sorprendio lo lindo que se veía su amigo recostado en este con el cabello levemente mojado después de una ducha de más de dos horas con una pantalón holgado de pijama además de un polo de color claro, se veía lindo, si de por sí tenía esa aura de ternura rodeandolo se veía más adorable, siempre había pensado que Seiichi era algo así como una buena persona para tener la dicha de tener a alguien como Marui tan enamorado de su persona.
Si iban a ir a algún lado, más especificos las islas Jeju de Corea, una paraíso en pocas palabras siendo honestos a su criterio, estaba acomodando lo necesario, Marui no tenía ropa y no se iba a arriesgar a ir a su departamento con Yukimura rondando por lo que solo llevaba algo de ropa puesto que le compraría algo al llegar o mejor dicho estaría lista la ropa necesaria en el hotel - Si, iremos a las islas Jeju, necesitas descansar y tengo que arreglar unos asuntos allí - contesto mientras se acomodaba el flequillo del cabello con rápidez mientras buscaba su portafolios.
- Chotarou - lo llamo con suavidad el pelirrojo y se detuvo por completo para mirarlo, sus ojos estaban levemente rojos pero no se notaba demasiado, al menos parecía más persona que antes - ¿Q-Qué fue... el beso? - pregunto sonrojado y solo sonrió, le gustaba ese ángel puro que tenía en los ojos los cuales siempre demostraban como se sentía - Fue importante - contesto sin dar tiempo a que él hablara más, salio de allí con calma para dar la órden de que prepararan el auto pero al estar en la puerta algo lo detuvo por lo que regreso sobre sus pasos.
Se detuvo de espaldas al cuerpo de su amigo que seguía recostando con un oso de peluche entre sus brazos, ¿cómo alguien a esa edad podía ser tan tierno? - Bunta - lo llamo y este alzo la mirada sorprendido por su presencia, antes de algo más paso las manos por su mentón alzando, se inclino y junto sus labios con él en un beso tierno y lleno de cariño, si de verdad que olvidar a Seiichi no iba a ser tan complicado teniendo a Ootori ahora que lo pensaba bien.
- Ya quiero llegar - hablo Sakuno en un puchero mientras el avión seguía su curso, antes de darse cuenta iban con dirección a Jeju, las islas coreanas como las llamaba Yukimura - Me alegra que te gustara la idea de ir conmigo - añadio él mientras tomaba su mano, Sakuno le sonrió, el haberle dicho que no a Keigo dolía aunque no lo aparentara pero no podía estar con alguien como él, no podía y una parte de ella por muy pequeña que fuera no quería, es decir, era consciente de que lo amaba y mucho pero tenía demasiados problemas que resolver.
Era más complicado de lo que parecía si era honesta, ni siquiera sabía porque le había dado una oportunidad a Yukimura pero ella tambien quería ser feliz aunque sabía que eso por el momento no iba a ser posible - Esta bien después de todo tambien quería distraerme - aseguro como si nada y el ojilila beso su mejilla con ternura, era fácil o al menos eso pensaba el enamorarse de alguien como él, nada iba a salir mal en esas vacaciones, todo iba a salir perfectamente según su criterio, no iba a haber ningún problema en lo absoluto.
Recargo su cabeza en el hombro de su acompañante y medio sonrió, estar lejos de todo el mundo le iba a ir de maravilla, solo esperaba que su mente deshechara la idea de que estaba cometiendo una equivocación al no perdonar el pasado de Keigo, solo esperaba que ese pequeño sentimiento de culpabilidad desapareciera por completo.
Justamente a las doce de la noche cinco autos se estacionaron en la entrada del hotel más famoso de las islas Jeju, cada persona iba en su propio mundo por lo que en cuanto abrieron las puertas de los coches bajaron con sus propios pensamientos pero justo en el momento en que los recibieron se miraron entre sí, Sakuno dio un jadeo ahogado al ver a Keigo al lado de su prometida embarazada que parecía en su propio mundo, Seiichi miro con los ojos abiertos a Ootori que tomaba la mano de Marui como si nada malo sucediera al encontrarse con él.
Atobe no creía que Sakuno estuviera allí del brazo de Yukimura, lo iba a matar por estar con ella - Bienvenido Ootori-san, la habitación matrimonial que pidio esta esperandolo - le señalo un empleado, el peliplateado miro la cara de furia del ojilila y no evito sonreirle levemente mientras el pelirrojo se esforzaba por no alzar la mirada - Gracias, mi novio y yo estamos agradecidos por prepararla con nuestras especificaciones - señalo comenzando con su camino como si nada malo le pudiera afectar.
Le encantaba la mirada de muerte que Yukimura le dirijía, lo que él no sabía era que en verdad dormirían en la misma cama pero le gustaba pensar que él no se dentendría a pensar en eso sino que daría por hecho que dormirían separados - Yukimura-san la habitación matrimonial lo espera - el ojilila tomo a Sakuno para comenzar a caminar con rápidez, necesitaba recostarse y pensar que todo era un sueño, por su parte Sakuno no podía despegar sus ojos de Atobe que la miraba con una expresión de dolor que le dolía a ella también.
- Vamos cariño - Atobe cargo a Melissa como si de su luna de miel se tratara ante la mirada de furia de la cobriza que no entendía porque le daban demasiados celos, los vio alejarse en otra dirección y quizo matarse por haberse encontrado con ellos, eran unas vacaciones enredadas en todo el sentido de la palabra y no quería quedarse pero no podía hacerle el desplante a Seiichi así que tenía que encontrar la manera de poder llevar lo que estaba sucediendo.
Seiichi quería matarse, estaba en un viaje con la mujer que amaba pero no por eso estaba en la habitación, o no, estaba frente a la habitación de Marui que compartía con Ootori, los iba a matar, eran unos... unos... - ¿Qué diablos haces aquí? - ni siquiera se había dado cuenta de que la puerta estaba abierta y que Ootori lo miraba con instintos asesinos, quería golpearlo por estar allí con la persona que se suponía lo amaba - ¿Dónde esta? - pregunto apartando bruscamente al peliplateado que solo solto un gruñido en señal de protesta.
- ¡Fuera de aquí Seiichi! - grito preso de la furia caminando hasta donde se encontraba pero este camino a la sala buscando a Marui y abrio los ojos cuando vio la cama matrimonial, ¡iban a dormir juntos! - ¡No hasta hablar con ese mentiroso! - le contesto en forma de grito, Marui salio de la ducha con una pijama que lo hacía lucir tierno, iba abrazado a un oso enorme de peluche mientras caminaba con la cabeza baja, se escuchaban gritos que solo provocaban que su cabeza doliera mucho - Ootori ¿cón quién hablas? - pregunto alzando la mirada quedandose de piedra por completo.
- ¡Tú! ¡¿Por qué estas con este?! ¡Se suponía que me amas a mí! ¡Ven conmigo, nos vamos a Japón! - lo tomo con brusquedad de la muñeca para caminar a la puerta pero Ootori lo miraba indignado, tomo a Bunta de la otra mano al igual que al peluche para que no se fueran con el ojilila - ¡Él no quiere estar contigo así que sueltalo, lo estas lastimando! - le grito y Seiichi solo solto su mano aventando a Bunta a los brazos de Ootori quien lo sostuvo con fuerza para que no se cayera o en el peor de los casos no terminaran los dos en el suelo.
- ¡Eres un desvergonzado, me juras amor eterno a mí pero estas con este, jamás pense que fueras de esa clase de personas Bunta! - contesto hiriendo más al pelirrojo que se sujeto con fuerza del pecho de Ootori queriendo no escuchar lo que le decía porque dolía mucho, su amigo lo noto por lo que lo apreto más - ¿Y lo dices tú Yukimura? ¿Con qué derecho? Estas con la mujer que amas según tú entonces alejate de Bunta que es mío, intenta acercarte más de lo debido y no voy a dudar en romperte los huesos, fuera de aquí o llamo a seguridad - ataco y miro los ojos llorosos de Seiichi que dio media vuelta.
El sonido del portazo retumbo en la habitación - Bunta - lo llamo Ootori aventando el oso de peluche, el pelirrojo estaba temblando, con razones como estas le iba a romper la cara al estúpido de Yukimura, su amigo alzo la mirada con los ojos llorosos y en menos de dos segundos ya tenía sus labios juntos en un beso necesitado por parte de los dos, lo raro del asunto para Marui era que tenía una duda sobre su amigo pero lo más raro es que... no extrañaba los labios de Seiichi a pesar de haberlos esperado por un tiempo contando el hecho de que hace no mucho este lo había besado.
Sakuno salio de su habitacion con paso calmado, necesitaba una copa y el bar del hotel era su única esperanza, abordo el elevador cuidando el no encontrarse con alguien a quien no quería ver en esos momentos pero antes de que las puertas se cerraran alguien coloco una mano, ella juro que podía ser una persona con prisa pero nunca penso que fuera Atobe quien la miraba con una expresión de estar esperando una buena explicación que por supuesto no iba a contestar pero no conto con que este apretara el botón de emergencia deteniendo por completo el elevador.
- Mandaran a un técnico - contesto con una leve sonrisa y este solo se acerco hasta acorralarla en una de las paredes con una sonrisa de satisfacción por completo en los labios - Di la órden de que nadie acudiera, podemos estar aquí todo el tiempo que quieras hasta que contestes mis preguntas pero antes... - en menos de un segundo sus manos estaban por encima de su cabeza mientras él se acercaba a sus labios, quería golpearlo pero no podía, ella quería ese beso a pesar de haber tomado la decisión de no estar junto a él.
Sus labios se juntaron en un beso cálido, ella extrañaba esa manera de besar tierna que tenía, estaban en unas vacaciones enredadas por muchas razones pero la principal sin lugar a dudas era porque el destino quería que todo se acomodara poco a poco y poco le importaba al mismo si ellos estaban de acuerdo.
- ¡Aleja tus manos de Bunta! - ambos se separaron al escuchar el grito de Seiichi que entraba de nueva cuenta en la habitación, lo sorprendete era que este había salido pero quizas no había cerrado del todo la puerta - Fuera de aquí Yukimura - señalo Ootori con gesto cansado mientras colocaba la pelirrojo detrás de su espalda y miraba con odio puro al ojilila que apreto los puños - ¡Él nunca te va a amar Chotarou, me ama a mí! ¡Por lo visto te encanta ser el plato de segunda mesa de los demás, primero de Keigo y ahora el mío! - grito preso de la furia y de los celos Yukimura.
Ootori se hubiera lanzado sobre él para golpearlo pero se contuvo por el pelirrojo que estaba temblando detrás de su espalda mientras sujetaba su polera, sonrió como solo él sabía hacerlo en esos momentos y encarno una ceja como si el comentario no le hubiera afectado en lo absoluto aunque había sido todo lo contrario pero no pensaba demostrarlo, antes muerto - Lástima que en esta ocasión no me vaya a conformar con ser el plato de segunda mesa tuyo porque Marui es mi prometido - tomo de la mano a su amigo para mostrar el anillo de compromiso de su abuela que había colocado en su mano sin que este se diera cuenta.
El semblante de Yukimura estaba pálido y anonadado - Conoces la salida Seiichi - aseguro con una sonrisa leve y el ojilila sintio sus ojos arder por lo que salio corriendo de allí con prisas, antes de que Marui se pusiera a pensar en algo lo tomo del mentón para juntar sus labios en un beso gentil, estaba esperando con ansias ver como iban las vacaciones porque por lo que sabía Sakuno estaba con Seiichi quien estaría más al pendiente de su prometido porque vaya que llevaría eso hasta las ultimas consecuencias.
Por su parte Atobe estaría más pendiente de Sakuno que de su prometida y él solo sería un muy buen espectador siendo sinceros aunque eso no quería decir que no iba a darse una oportunidad con Marui no por ver a Yukimura muerto de furia sino porque incluso él podía cambiar de preferencias cuando se trataba del bien de su mejor amigo que pronto sería quiza su esposo.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los reviews a todas. Las quiero.
