*Crónica veinticinco: Riku*

Personaje (s): -Yuki- Eiri Uesugi.

Pareja: Ninguna

Categoría: No menores de 13 años.

Notas: POV (Point Of View) de Yuki Eiri.

-.-

Para Mizuki Shindou

-.-

Cuando vi a Riku por primera vez, un vuelco de mi corazón me dijo que algo andaba mal. Me sentí traicionado incluso antes de saber que era su hijo. Pero a la vez me vi embargado por una egoísta e hipócrita sensación de alivio porque… pensé que yo no había hecho nada malo en aquel entonces. Yo fui sólo la presa de la fiera y no había forma de huir o salvarme. Aunque al final las cosas dieron un giro inesperado y me sentí una mala imitación de Rambo con una pistola en la mano.

Yuki me había arrastrado, me había lastimado y lo único que estaba en mi mano, al final, era intentar salvar mi cuerpo y mi mente de un ataque más… aunque él jamás tuvo planeado tocarme. Tal vez eso fue lo que me hizo enojar. Eso y ser vendido por diez dólares.

Pensándolo bien, él se merecía un cartucho entero vaciado sobre su hermoso cuerpo de piel blanca y suave.

Pero Riku era diferente. Una bolita de carne rosada con grandes ojos y mejillas rechonchas que no me había hecho nada malo aparte de nacer. Tan tierno, dulce y adorable. Intentando sanar las costras sangrantes de ese pasado tan turbio con una canción de cuna.

Ya, ya: no llores. Ya, ya: tranquilo. Todo lo que te ha dañado, se ha ido.

Sobando mi mano como si fueran los pétalos de una rosa y no el arma que le arrebató a su padre, me hizo sentir vivo de nuevo, algo que sólo Shuichi había conseguido hasta ese momento.

Odio, amor, tristeza, alegría, agradecimiento, pesar… son increíbles todas las cosas que un niño puede hacerte sentir con su carita dirigida en tu dirección, con sus ojos resplandeciendo con tu reflejo y con su boca tierna abriéndose y cerrándose al pronunciar tu nombre.

Nunca me he planteado la posibilidad de ser padre, ni siquiera la de tener un perro, pero siento que podría arriesgarme en caso de ser necesario. Para y por Riku, quizá podría intentarlo… por mí, por Shuichi y por aquellos que nos rodean, tal vez podría intentar cambiar.

Ser alérgico únicamente a Kitazawa y no a todos aquellos que, a pesar de todo, me ofrecen amor.