Disclaimer : Todos los personajes y lugares que aparecen en el fic pertenecen a J.K. Rowling; a excepción de Cassandra Nayron, Anne Sullivan, Eric Misdet, Evelyn Grams, Catherin, Miranda Lupin y todo lo relacionado con la Fundación Seward.
En el capítulo anterior: La Orden del Fénix se "enfrenta" por primera vez al grupo de los magos de capas oscuras.. En una misión de reconocimiento que lleva a cabo la mitad de la Orden, encuentran en un bosque a las afueras de Londres un grupo de magos que visten con capas negras y que están practicando "avadas" en la oscuridad. El grupo de la Orden sale milagrosamente de allí tras ser descubiertos y vuelven como pueden al cuartel. Han descubierto al famoso grupo de seguidores de Voldemort y las únicas pistas que tienen son Lucius Malfoy y Rodolphus Lestrange, que fueron vistos poco antes del encuentro en el bosque. Tras una reunión rápida en el cuartel de la Orden, Dumbledore pide que se sigan las guardias tal y como estaban previstas para reunirse de nuevo a la noche siguiente...
Aquí es donde entra el capítulo de hoy.
Siento el retraso, de verdad :(
Capítulo 25 : Esta vez no
Sirius caminaba resuelto hacia la estación de metro en la que había quedado con Casey. Hacía media hora que el chico había acabado la guardia que le tocaba con Benjy y con Peter y los tres se habían separado nada más salir del Caldero Chorreante. El moreno salió del local algo abatido por lo infructuosa que había resultado la mañana. Habían estado dando vueltas durante horas por el callejón Diagón y por el Knockturn, se habían separado, habían entrado en muchas tiendas, habían vigilado especialmente el callejón Knockturn... pero no habían encontrado nada. Vieron libros de magia muy avanzada, objetos que asustarían a muchos magos adultos, ingredientes para pociones que sólo habían visto mencionar en un par de libros y oscuridad, mucha oscuridad.
Al principio Peter no quiso entrar en el callejón Knockturn, así que se quedó en el callejón Diagón dando vueltas y haciendo el papel de un chico normal que da un paseo mientras sus dos compañeros se adentraban en Knockturn. Sirius había intentado disculpar a su amigo con Benjy, alegando que aún no se sentía muy seguro con todo lo de las guardias y demás, pero el hombre se detuvo y le miró con seriedad.
- Alguien tenía que quedarse en Diagón, pero no podrá ser él todas las veces.
Y Sirius le dio la razón, porque la tenía. Peter había estado en Gryffindor y se suponía que los de aquella casa eran los valientes... pero el moreno comenzó a pensar si aquella "valentía" no sería más que un cuento de niños; una simple palabra para diferenciar a una casa de otra.
Un susurro de Benjy lo devolvió a la realidad y ambos se separaron. Habían acordado no entrar juntos en las tiendas que les había tocado vigilar, para no levantar sospechas.
Durante algo más de una hora, los tres compañeros del grupo estuvieron haciendo su guardia particular. Ninguno encontró nada relacionado con el grupo de la noche anterior en el bosque y por eso, cuando se despidieron en una mesa apartada del Caldero Chorreante, los tres estaban desanimados. Benjy era el único que mantenía un poco más la compostura, asegurándoles que no podían esperar dar con las respuestas tan fácilmente.
Peter volvió al Callejón un rato después, poco antes de que comenzara su turno en la tienda. Le preguntó a Sirius si quería acompañarle un rato, pero el moreno declinó la oferta y salió del local hacia el Londres muggle con Benjy. Ambos anduvieron un par de calles juntos, olvidando la guardia y comentando qué iban a hacer en aquel momento. Pronto sus caminos se desviaron y Sirius se quedó solo. Él y Casey no habían quedado en nada el día anterior porque ninguno sabía a qué hora podrían verse, así que lo primero que Sirius hizo nada más despedirse de Benjy fue buscar una cabina telefónica. Podía aparecerse directamente en casa de la chica, pero no se sentía con ganas de tener que mentir. Y tendría que hacerlo si aparecía allí y veía a los señores Nayron.
Casey no dejó que el teléfono sonara más de dos tonos cuando lo escuchó. Apenas había dormido demasiado, rememorando los acontecimientos de la noche anterior, y aunque Sirius y ella no habían quedado en nada, Casey se tomaba cualquier señal como su señal. Por eso no le extrañó en absoluto escuchar la voz del chico al otro lado del teléfono.
Quince minutos más tarde, ambos caminaban de vuelta al callejón Diagón. Sirius se hacía el remolón, insistiéndole a la chica para que no fueran allí. Sería como volver a sentirse frustrado otra vez ese día. Pero ella necesitaba algunos ingredientes para su kit de Pociones y si no querían tener que ir hasta Hogsmeade, el lugar más apropiado era el callejón.
Sirius sugirió incluso aparecerse en el pequeño pueblo mágico, pero sólo consiguió que Casey le agarrara fuertemente del brazo y tirara de él en dirección al Caldero Chorreante. Cuando habían avanzado unos pocos metros y la chica se volvió para mirarle con gesto enfurruñado, Sirius comenzó a caminar con normalidad.
- Sería demasiado fácil que lo encontráramos todo a la vez¿no crees? – comentó la chica un rato después, al salir de la tienda.
- Sí, supongo. Pero hemos pasado horas dando vueltas por aquí hoy. – respondió Sirius. Su expresión denotaba cansancio.
Casey le miró, esbozando una sonrisa al tiempo que alzaba su mano y acariciaba una de las mejillas del chico.
- Anda, vamos. – le dijo, cogiéndole de la mano. – Te invito a un helado muggle.
Sirius se dejó llevar, aceptando que con el calor que hacía no le vendría mal algo fresco. Sin embargo, cuando pasaron delante de la tienda de quidditch se dio la vuelta.
- Podríamos hacerle una pequeña visita a Peter.
Casey se volvió, esforzándose por no esbozar una mueca de desagrado.
- Otro día, Sirius, hace mucho calor. – insistió ella, tironeándole de la mano. – Además, no deberíamos molestarle mientras trabaja.
No muy convencido, el chico aceptó la excusa y continuó el camino hacia la salida del callejón, cuando unas voces conocidas le hicieron volverse de nuevo. Casey también las había escuchado y estaba junto a él, observando con cierta incredulidad la escena que se estaba viviendo en la puerta de la tienda de quidditch.
Peter, vestido con el delantal típico de dependiente, salía detrás de una pareja de jóvenes. Los tres riéndose y ajenos a quienes les observaban en la distancia.
Sirius no había querido creerlo cuando su amigo se lo había contado, pero en aquel momento lo estaba viendo con sus propios ojos. Peter, Evelyn y Eric parecían muy buenos amigos.
A Casey no le sorprendió demasiado ver a la chica allí, sabía que ella y Peter se llevaban bien, pero nadie le había dicho que Peter era amigo de Eric también. La castaña miró a su novio, queriéndole preguntar si él sabía algo, pero Sirius tenía el ceño fruncido y ella no se atrevió a decir nada. El moreno se dio la vuelta, apretando la mano de Casey y la guió hacia el final del callejón. La chica se dejó hacer, no sin antes volver la cabeza para ver cómo Peter y Eric se despedían alegremente.
Sortearon a varios grupos de niños y adolescentes que se preparaban para la inminente vuelta a clases antes de poder llegar al final de la calle. Casey los miraba con cierta añoranza, deseando poder volver al colegio una vez más, y estaba tan pendiente de ellos que tardó en notar que Sirius se había parado en seco. Cuando chocó con la espalda de su novio y se giró para preguntarle por qué se detenía, Casey se quedó de piedra.
- Vaya, vaya.. si es la oveja negra de la familia.
- Bellatrix. – respondió Sirius simplemente. Su voz no ocultaba el deje de desprecio, ni tampoco lo hacía su gesto, mirando a su prima con recelo. Apretó un poco más la mano de Casey.
- Así que, dando un paseo con... oh, perdona que haya olvidado tu nombre, querida. – ironizó Bellatrix dirigiéndose a Casey.
La castaña alzó la barbilla, dispuesta a no dejarse intimidar, pero Sirius no hizo caso e intentó escapar de aquel encuentro sin decir una sola palabra más.
- ¿Huyes de mí, primo?
Sin embargo le fue imposible evitar darse la vuelta ante el desafío que se adivinaba en la voz de la mujer.
- No estoy para tus tonterías, Bella. No pienso seguirte el juego.
- ¿Qué juego? – repuso la mujer con una sonrisa de medio lado.
Sirius resopló, miró un segundo a Casey y se volvió de nuevo hacia su prima.
- El juego de "la oveja negra" de la familia. – masculló el moreno, dándose de nuevo la vuelta. – Yo ya no soy parte de vosotros, así que haz como si no hubiéramos tenido la desgracia de conocernos.
Bella dejó que el chico se alejara un poco de ella antes de responderle con malicia, que siempre sería un Black. Pero Sirius hizo caso omiso a sus comentarios y continuó caminando, ahora más rápidamente, hacia el Caldero Chorreante. Sin embargo, apenas había recorrido unos cuantos metros cuando escuchó de nuevo la voz de su prima a su espalda y se dio cuenta, no sin cierto temor, que ya no tenía agarrada la mano de Casey.
- ¡Oh, vaya¿Saldrás tú en su defensa? – se burló Bellatrix, cruzándose de brazos y sonriendo.
Casey miraba a la otra mujer con los ojos entrecerrados y una sonrisa fiera en los labios. Sirius había esquivado los ataques de su prima, pero a ella le habían quedado ganas de decirle cuatro cosas a la famosa Bellatrix Black, recientemente convertida en Bellatrix Lestrange. Por eso no desaprovechó la oportunidad de deshacerse de la mano de su novio para enfrentarse a las burlas de la mujer, "Ahí va la valentía Gryffindor, huyendo como las ratas". Aquella frase que había sonado a sus espaldas mientras caminaban había sido más de lo que Casey podía soportar. Por eso soltó la mano del chico y deshizo sus propio pasos, quedando frente a la otra mujer.
- Él no necesita que nadie lo defienda. – repuso Casey con orgullo. – Pero es que la palabra valentía ha sonado tan fea en tu voz, que no he podido evitar darme la vuelta.
Bellatrix borró la sonrisa y miró a la chica con intensidad.
- No me provoques, no tienes idea a quién te enfrentas. – siseó, los ojos chispeantes de ira.
Casey abrió la boca, para replicarle con algún comentario mordaz, pero la mano de Sirius en su codo le hizo callar durante un segundo. Momento que Bellatrix aprovechó para lanzarse al ataque de nuevo.
- Si tu madre se enterara, primo. Que tenga que salir en tu ayuda una mocosasangresucia que ni siquiera sabrá defenderse... y que tú te dejes hacer. – la sonrisa y el tono de voz de la mujer volvían a ser arrogantes e irónicos. – Lástima que después de oveja negra no queden motes más despectivos para ti. Quizás deberíamos inventar uno nuevo.
Pero Sirius, lejos de enfadarse, sonrió orgulloso.
- Como si me importara lo que ella pueda pensar; lo que todos vosotros podáis pensar. – miró a Casey y añadió. – Y no puedes estar más equivocada con respecto a Casey. Ella sabe defenderse y mucho mejor que la mayoría, además.
Dicho lo cual, el chico agarró de nuevo la mano de su novia y ambos desaparecieron entre el gentío. Dejaron atrás a una Bellatrix irritada, a la que siempre le gustaba decir la última palabra.
Pero cuando su primo y su novia desaparecieron de su vista, la mujer sonrió. Ya se encargaría ella misma de comprobar si la castaña sabía defenderse o no.
Al cruzar la puerta del Caldero y pisar suelo muggle, Casey se permitió soltar una carcajada.
- Menos mal que no habría nada interesante en el callejón.
El moreno respondió con una sonrisa distraída. En su cabeza no podía dejar de pensar en cómo habría descubierto su prima que Casey era hija de muggles.
ooo
Al anochecer, la Orden del Fénix al completo se reunió en el cuartel, como Dumbledore les había indicado.
Todos estaban expectantes, contándose cómo habían ido las guardias de aquel día mientras esperaban que aparecieran los dos únicos miembros que faltaba: Ojoloco y el propio Dumbledore.
Mientras Sirius conversaba con Frank, Gideon y Remus, Casey aprovechó para acercarse discretamente a Evelyn. La rubia la saludó con naturalidad y le hizo un hueco para que colocara su silla junto a ella. Casey agradeció el gesto y disfrutó interiormente de la mueca irritada de Peter, que había estado hablando con Evelyn hasta aquel momento.
Conociendo el estado de la relación entre ambos, Evelyn estuvo al pendiente de cómo iba evolucionando la conversación, no queriendo que Peter o la otra chica pudieran comenzar una pequeña discusión frente a todos. Sin embargo, y contra todo pronóstico, Casey se mostró algo más amable de lo normal con Peter, llegando incluso a preguntarle por las nuevas escobas voladoras que habían llegado aquel verano a la tienda. El chico sospechó al principio, pero en un momento dado vio de refilón a Sirius y se dijo que si Casey era capaz de hacer un esfuerzo¿por qué no podría hacerlo él también?
Al otro lado de la habitación, Anne y Lily comentaban el gesto de su amiga. Ellas mejor que nadie sabían lo poco que Casey soportaba a Peter. Y aunque Lily llegó a sugerir que quizás la otra chica estaba haciendo un esfuerzo por Sirius, Anne no pensaba igual. Se quedó observándola un momento, haciendo nota mental de preguntarle a Casey por el repentino esfuerzo de llevarse bien con Peter.
Cuando Ojoloco y Dumbledore llegaron, la sala de reuniones era un lío de conversaciones. En grupos pequeños, los miembros de la Orden se habían ido sentando o quedándose de pie y charlaban, algunos más despreocupadamente que otros. Pero con la llegada de los que faltaban, todo el mundo se quedó en silencio y apenas tardaron unos minutos en colocarse alrededor de la mesa principal.
- Siento la espera. – comenzó Dumbledore, sentándose a la cabeza de la mesa. – Bien, como ya adelanté anoche, la reunión de hoy debería ser clave para continuar con nuestra tarea. Sin embargo, me temo que no tenemos nada nuevo que contar.
- Imagino que mientras esperabais os habéis ido poniendo al día de las guardias que algunos habéis tenido durante el día de hoy. – Ojoloco colocó su silla cerca de la de Dumbledore. – Y a estas alturas ya sabréis que han sido un fracaso. Otra vez.
- Nadie dijo que el camino sería fácil y rápido. – prosiguió Dumbledore con voz neutra. – Pero puede que sea más lento de lo que imaginamos. Tras ver los reportes de todos, lo único más interesante del día ha sido un pequeño encuentro que Moody y sus aurores han tenido en el cuartel del ministerio.
- ¿La "charla" con Malfoy? – intervino Frank desde el fondo de la habitación.
Moody asintió, frunciendo el ceño.
- Como imaginaréis no nos ha dicho nada nuevo, ni ha dicho nada que podamos contar como sospechoso. – confirmó el auror más mayor. – Hemos tenido un cruce de palabras poco agradables, como viene siendo habitual, pero eso no es relevante. Lucius Malfoy y yo ya hemos tenido algún choque anteriormente, pero eso no viene al caso. Lo que importa es que él y Rodolphus Lestrange son nuestras únicas pistas para resolver lo que sucedió anoche en Mill Hill
- Supongo entonces que volvemos al principio, a las guardias personalizadas. – adivinó Fabian.
- Es nuestro único cabo. – repuso Dumbledore. – Pero si con los Flint habíamos de ser precavidos, con Malfoy y Lestrange debemos serlo aún más.
El mago se detuvo un instante y dirigió su mirada hacia un lado de la mesa. Después continuó hablando.
- Cualquier detalle que se nos escape, puede ser un error fatal en este caso. Por eso debemos evitar levantar la más mínima sospecha.
Sirius y James, sentados uno al lado del otro, se miraron. Remus, unos asientos más allá, frunció los labios.
- Lo que significa que algunos de vosotros no podréis ser incluidos en esas guardias. – concluyó Dumbledore, mirando de nuevo hacia un lado de la mesa. El lugar donde Sirius y James estaban sentados.
- Nos quedamos fuera. – comprendió James.
Toda la sala centró su atención en el chico, que se había cruzado de brazos y no parecía muy convencido.
- En su día tuvisteis problemas con Malfoy en el colegio, James. Os conoce demasiado bien como para que pudierais pasar desapercibidos. Vosotros seis os quedáis fuera. Ojoloco tampoco participará en las guardias, si os sirve de consuelo.
Durante unos segundos de murmullos generalizados, los chicos se contaron a sí mismos y no entendieron quiénes eran los seis. Peter, Remus, Sirius y James eran seguros; Lily también, porque había sido objeto de muchas burlas de Malfoy en varias ocasiones y James siempre había salido a defenderla. El hecho de que los chicos estuvieran casados y fuera conocimiento de gran parte de la comunidad mágica, acentuaba las razones por las que la pelirroja no pasaría desapercibida en la vigilancia. Pero seguía faltando una persona más. Y el único que pareció comprender que aquella persona no era otra más que Casey, era Remus. Al menos era el único que no se sorprendió ni preguntó por qué, cuando Dumbledore anunció el nombre de la chica.
- Supongo que recordarás los encontronazos con Slytherin, Casey – añadió el mago, consiguiendo que todos callaran al instante.
La chica asintió, algo enfadada por estar fuera pero aceptando que tenían razón. Si Malfoy se la encontraba varias veces, podría sospechar cualquier cosa y pensar que lo estaba siguiendo no resultaría descabellado.
Sin embargo, lo que algunos de los otros miembros de la Orden no alcanzaban a entender era por qué Anne no estaba también en el grupo de los que se quedaban fuera. Incluso la propia chica se había sorprendido porque había creído que, al ser amiga de quien era, tampoco resultaría adecuada para las vigilancias. Pero como Dumbledore no tardó en explicar, ella nunca se había visto envuelta en problemas o altercados con ninguno de los dos sospechosos y por tanto, dudaba que Malfoy o Lestrange pudieran sacar conclusiones si la veían más de una vez.
- Pero se supone que ella pertenece al mismo grupo de amigos. – intervino con preocupación Evelyn.
Anne no quiso mirar a la chica, y aunque intentaba no pensar en ello, esperaba que las quejas de Evelyn no tuvieran nada que ver con su relación con Remus. Después de todo, nunca se habían llevado especialmente bien entre ellas, pero desde que Anne salía con el chico, la relación era aún más distante.
- Pero Sullivan no es más que "la amiga de", mientras que el resto, a parte de ser amigos, son gente con la que Malfoy o Lestrange han tenido o tienen otros vínculos. Como las bromas de los chicos, las disputas y demás. – aclaró Dumbledore. – Además, en el caso de Lestrange, Sirius tiene un agravante.
- Es parte de la familia. – masculló el moreno, casi escupiendo la palabra "familia". Le gustara o no, los Black serían siempre parte de él y Bellatrix era una de ellas. Ahora que se había casado, había crecido un poco más el árbol familiar.
Dumbledore asintió y nadie volvió a discutir el tema. Mientras Moody y él repartían los turnos con los demás miembros, los seis que habían quedado fuera en esa ocasión no prestaban atención. Cinco de ellos se preguntaban qué harían ahora. Remus observaba a Anne, inquieto. Ella sin embargo parecía muy serena, incluso acariciaba distraídamente la mano del chico por debajo de la mesa, como si lo que Dumbledore le estuviera explicando fuera cómo hacer un movimiento de varita en vez del turno que le tocaba para vigilar la casa de los Lestrange.
Y como ellos seis no tenían más tarea que estar pendientes de la próxima reunión, tenían que abandonar el cuartel antes que el resto. Una sonrisa fugaz y un "hasta mañana" susurrado al oído fueron la única despedida de Remus y Anne. Ella se quedaba en una habitación donde gran parte de los que la ocupaban no terminaban de aceptar que estuviera en aquellas guardias, y él salía del edificio con cinco personas cuya única pregunta en aquel momento era "¿por qué?" Por qué no estaban ellos dentro, como el resto; por qué habían tenido que ser precisamente Malfoy y Lestrange los sospechosos.
Ninguno de los cinco se dio cuenta en aquel instante, mientras cruzaban la puerta hacia el aire fresco de la noche, del gesto serio y preocupado de Remus.
N/A: No voy a extenderme mucho con las disculpas porque podéis saltarlas, podéis creerme o no... pero llevo un par de meses en un serio atasco de inspiración de este fic. Intentad entenderlo. No voy a abandonarlo, ni mucho menos, pero siento no poder escribir con la asiduidad que me gustaría.
Sé que además este capítulo es cortísimo, pero después de la tardanza no quería agobiaros con demasiada trama.
Gracias, si habéis llegado hasta aquí y aún no me habéis mandado una maldición vía mail : ) Y un GRACIAS más enorme por los doscientos reviews!!! De verdad, gracias.
Nasirid
