¡Hola! Aquí con el especial. Este capítulo será algo más largo pero espero que les guste.
Capítulo 25: La fiesta de coronación
-¡¿No estas echiemocionada?! Digo, no todos los días son hoy y bueno… pues ¿Qué quieres que te diga? Llevo desde que llegue aquí esperando, será lo más magiencreible que pueda pasar en la vida. Las carrozas, los vestidos, el baile…
-Si Romina, has hablado de eso desde hace semanas.- le recuerdo a mi compañera de habitación con una sonrisa, aunque honestamente ya me está empezando a molestar.
-Sí, lo se.- responde dejándose caer contra su cama- Por cierto ¿Ya has pensado en quién votar?
-En realidad ya lo he hecho, antes de que despertaras.- contesto quitándome las ultimas ramitas del pelo, otra vez dormí afuera- ¿Y tú?
-Aun no estoy segura… ¿Por quién votaste?
Sonrió mientras tomo mi muda de ropa de sobre mi cama y camino hacia el baño.
-El voto es secreto ¿O acaso en Italia las cosas no son así?
-¡Oye! Que grosera.- reclama la próxima Julieta de forma infantil, a lo que rio.
-Te lo diré cuando anuncien a los ganadores. ¿Vale?
-Vale.
-Y tú tendrás que contarme tú voto.- sentencio justo antes de cerrar la puerta de nuestro baño.
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-¡Hey Raven!- llamo a mi amiga mientras con un trotecito llego a su lado- ¿Vas a donde las carrozas?
-Si.- contesta con un tono algo desganado mientras yo hago malabares con las macetas de flores que acabo de pedir prestadas del invernadero.
-¿Estas bien?- pregunto algo preocupada.
-Es el director Grimm…
-Típico.- farfullo, ese hombre me saca de quicio.
-Quiere que firme el libro de cuentos legendarios en la fiesta de coronación.- me confiesa con un suspiro haciendo que me pare de golpe.
Al ver que ya no estoy a su lado Raven detiene su camino y se gira a verme. Yo tengo una mueca en la boca y la mirada fría.
-Lo odio.
-Créeme, no eres la única.- afirma mi amiga con una sonrisa de resignación.
-Lo sé pero ¿Acaso no sabe que la fiesta de coronación debería ser el mejor momento de toda adolescente? ¡Y quiere arruinártela así!- exclamo seriamente sin embargo después de escuchar lo que acabo de decir no puedo evitar reír ganándome una mirada de desconcierto por parte de la futura madrastra de Blanca Nieves- Lo siento, creo que me he dejado llevar demasiado por todo lo que dice Romina. Pero ya en serio, no te dejes.
-Tranquila, le dije que no al director Grimm y no planeo cambiar de opinión.- asegura con un atisbo de sonrisa lo que me alegra.
-Hey, vamos a por esas carrozas.- digo levantando mis brazos repletos de la tercer vuelta de macetas.
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-Creo que le hacen falta flores.- opino mirando mi carroza pensativa.
-Xochitl, Humphrey las conto y hay cuarenta y tres especies de flores ahí.- dice Romina enarcando una ceja- Se supone que estas intentando hacer una representación de los volcanes de tus padres con plantas, no un catálogo de todas las flores que hay en el mundo.
-En realidad solo en México hay 19,065 especies de flores así que en realidad sería un catálogo muy pobre.- comento con una sonrisa de suficiencia haciendo que mi compañera de habitación ruede los ojos.
-En lo que se refiere a plantas eres toda una nerd.- asegura mientras mira detenidamente una flor naranja- Debería suponerlo, después de todo tu nombre significa flor.
-En todo caso ¿Qué hacía Humphrey contando mis flores?- la cuestiono con una mirada picara.
-Me escucho preguntarlo al aire y…
-Como buen príncipe fue a tu rescate.- termino su frase.
-Podría decirse.
Me siento al lado de ella en mi carroza. Al frente está la suya que es un simple balcón sin demasiado arreglo. Se supone que nuestras carrozas tienen que tener algo que ver con nuestros cuentos y se de antemano que a ella no le encanta el suyo. La veo arrancar una margarita y empezar a arrancar pétalo por pétalo como en el típico "me quiere, no me quiere" yo no puedo más que morderme la lengua para evitar reñirla por matar una flor de forma tan cruel. Después de respirar un par de veces para calmarme decido pasarlo y molestarla un poco más con lo del chico huevo.
-Ey cielo no tienes ni que hacer la prueba, es obvio que él te quiere.
-No sé de qué hablas.- dice con algo de nerviosismo.
-Digamos que empieza con Hum y acaba con phrey.
-¿Qué con él?
-Es obvio que te gusta.
-¡Ya párale si!
Abrí los ojos de par en par, parecía molesta, verdaderamente molesta. En ese momento pazo Cerise enfrente de nosotras gruñendo y devorando pizza de pepperoni de una forma que la hacía curiosamente similar a un lobo devorando a una niñita de caperuza roja. Mire un poco más a la descendiente de Romeo y Julieta y me pregunte la razón de tal en fado, después de todo no era la primera vez que la molestaba con este tema y nunca había reaccionado así.
-Pues le paro.- contesto con una mueca parándome de mi sitio y caminando algo tensa a mi habitación por el segundo libro de "Poesía Hilarante" que me ha prestado Alan, planeo ir al bosque, desconectarme un poco antes de que empiece el trajín que será mañana.
Veo una pequeña multitud formándose alrededor de una carroza y me vasta oír la palabra egoísta para saber que está pasando: Raven y Apple discuten. Quizás debería acercarme a ver qué pasa y quizá intentar reconfortar a Raven si se pone mal después pero las malas emociones que se sienten en el aire son demasiado fuertes y empiezo a sentir una fuerte opresión en el pecho. Tengo que salir de aquí.
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Siento como un ligero rubor se forma en mis mejillas cuando toco la puerta número 27 de la residencia masculina de Ever After High. Había ido un par de veces a la habitación de Dexter pero nunca me había quedado demasiado tiempo, no es como si planeara quedarme mucho aquí tampoco, aparte esta justo al inicio del edificio (a diferencia de esta que hizo que tuviera que adentrarme bastante en las residencias) y si a eso le sumamos que los dos residentes de esa habitación tenían una chica con la que en mi opinión hacían una pareja demasiado encantadora como para verlos como… ahmmmm…. ¿hombres? No es como que esté interesada en ninguno de los chicos de esta habitación sin embargo una vez estuve en uno y eso causa una gran diferencia.
-¿Xochitl?- Julio abre la puerta y me mi mira de una forma confusa con sus ojos que cada vez que veo parecen haber cambiado de color.
-So…solo vengo a devolverle esto a Alan.- digo mostrándole el libro que hace una media hora había terminado.
-¿Lo leíste?- pregunta con una sonrisa luminosa.
-¿Si no para que lo tendría?- ironizo un poco más confiada.
-Buen punto. ¿Tú no lloraste al final del primer libro?
-No pero casi. ¿Cómo pudo ser el autor tan cruel?
Y así, como quien no lo quiere, El próximo Romeo y yo empezamos a debatir sobre esa pequeña joya de papel. Resulto que él ya había leído los cinco libros, aunque hay que decir que el último es una radiografía, de hecho ahora que lo recuerdo cuando llevábamos poco conociéndonos lo había visto con alguno de los volúmenes en manos.
-¿Qué pasa aquí?- en ese momento Alan apareció fundado en una piyama azul celeste y con una toalla en la cabeza-Xo…xochitl.- dijo con un ligero rubor en sus mejillas.
-Alan.- musite mientras mis mejillas tomaban la misma tonalidad que cuando llegue- Solo venía a traerte esto.
Le tendí el libro y él lo acepto articulando un gracias.
-¿Crees que podrías prestarme el siguiente?- pregunto con una sonrisita.
-Me encantaría pero se lo preste a Apple y me ha dicho que tiene unas cuantas complicaciones con el así que se tardara.- me responde con una elevación de hombros.
-¡Yo te lo presto!- se apresura a ofrecer Julio- Si quieres.
-Me encantaría.
El castaño entra a su cuarto y yo y Alan nos quedamos mirándonos en un silencio un poco incómodo.
-¿Te estabas bañando?- pregunto, aunque la respuesta es bastante obvia.
-No podía dormirme sucio.- responde y el silencio continúa.
-Aquí esta.- anuncia triunfal el Montesco saliendo de su habitación con un libro morado en manos.
-¡Gracias!- exclamo con una gran sonrisa cuando lo pone en mis manos, las siguientes palabras salen solas de mis labios de forma sorpresivamente natural- Te amo.
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-¡Xochitl!- cuando entro a mi habitación mi compañera salta de su cama haciendo que su gato se sobresalte desde la alfombra y en un ligero trotecito se planta enfrente de mí y toma mis manos- Lamento mi actitud en la tarde, no debí ponerme así.
-Yo no debí molestarte tanto, lo siento.- respondo.
-No es eso, a mí no me molesta que me molestes, bueno si… bueno no… si pero en el buen sentido ¿entiendes?- yo asiento con la cabeza y ella continua- Lo que paso es que después de que Humphrey dijera el número de especies de flores que había en tu carroza… comento algo.
Mis ojos se abren de par en par y la jalo con dulzura hasta su cama donde con la mirada le indico que continúe.
-Me…me pregunto si ya tenía el antifaz que llevaría en la fiesta de coronación.- dice con un nudo en la garganta y yo me aguanto las ganas de preguntarle qué tiene de malo.
-Oh no usare antifaz.- respondí sin darle importancia- Pero tengo unos lentes muy bonitos que aunque no van del todo con mi vestido servirán bien.
-Oh… es una lástima.- comento obviamente decepcionado.
-¿Por?- pregunte curiosa.
-Es que… ¿Recuerdas la competencia de belleza? Yo ayudaba con lo del sonido.- asentí y él continuo, parecía nervioso- Veras hasta el día ensayo yo tenía ese crush con Apple, vamos que casi a todos en la escuela les gusta Apple. La cosa es que cuando creí que ya todas se habían cambiado los zapatos fui a la parte de atrás del haditorio y aun estabas tú. Te habías puesto una capa y uno de esos antifaces que hay en el arcón de complementos de teatro y aunque quise irme y darte privacidad sencillamente no pude, había quedado hechizado.
Ni siquiera sabía tu nombre sabes, creo que te había visto de reojo alguna vez pero no sabía quién eras realmente. En cuanto pude volver a ser consiente de mí mismo me fui pero fui a investigar quien eras con Cedar. Y no sé, desde entonces no he vuelto a pensar en Apple. Perdón si estoy siendo demasiado cursi pero creo que en verdad te veías hermosa así. ¡No es que no seas hermosa tal cual eres! Solo…solo…yo…
-Le dije que lo olvidara y me fui de ahí. Estaba muy enojada, primero creí que era con él pero no tenía la culpa.- vi su mirada triste mientras me hablaba y también sentí el nudo en mi garganta, veía por donde iban las cosas y no me estaban gustando- Estaba enojada conmigo porque en verdad que Humphrey me estaba empezando a gustar.
Siempre he creído que el amor es una tontería, mis abuelos nunca se han querido de verdad y mis padres murieron por eso así que debería agradecer que me entere ahora, antes de que esa pequeña atracción se volviera en algo más pero aun así duele saber que nada de esto es realidad. La verdad ni siquiera sabía por qué hice eso, sabía que estaba sola y siempre he tenido esa extraña atracción por los antifaces, aunque los odio. Soy la hija de Julieta, si un hombre me ve por primera vez usando un antifaz se enamorara irremediablemente de mí, Humphrey ya me había visto de reojo así que el encanto no fue tan fuerte pero… yo solo…
La atraje hacia mí de tal manera que pudiera acomodar su cabeza en el hueco de mi cuello y le acaricie el cabello. Quería decirle algo para consolarla pero nada parecía ser lo correcto, lo mejor parecía estar así por un rato. Sin embargo ella se separó y me dedico una gran sonrisa algo melancólica.
-No te preocupes, solo durmamos ¿vale? Mañana será un día magi-increible.
La veo pararse, tomar su camisón e irse a su pequeña zona para cambiar ropa. Suspiro, no me gusta verla así.
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-Como que seguir una choza con patas no era mi idea de un inicio épico para hoy.- escucho quejarse a Romina a lo lejos, parece bastante normal, como si nada hubiera pasado ayer.
-Lo sé, el director Grimm en verdad que no sabe el significado de épico.- le dio la razón Briar y juro que vi a Ashlynn mirarla de reojo preocupada.
De repente nos detuvimos, Madama Baba Yaga le dio permiso a su choza de que se alejara y señalo una parte del bosque bacía diciendo que era "El salón de la herencia" Haciendo que me preguntara si no se había vuelto aún más loca de lo normal. Y entonces apareció, un edificio al más puro estilo de templo griego al que todos entramos asombrados. Adentro había arboles cual columnas y preciosas pinturas de nuestros padres.
Baba Yaga nos explicó que ahí había regalos dejados por nuestros padres. Cuando todos salieron corriendo en busca de su regalo me quede parada, mis padres no habían asistido a Ever After High así que supuse que no había nada para mí.
-Señorita Tepetl ¿Se podría saber por qué no se mueve?- me pregunto el descendiente de los Grimm dedicándome una de sus aterradoras miradas.
-Bueno vera mis padres…
-Lo se señorita pero ¿debo recordarle que este edificio es mágico? Los regalos se transfieren solos.- me explico mientras yo jugaba nerviosamente con la trenza que me había hecho en la mañana- Los padres de los maravíllanos tampoco estudiaron aquí sin embargo ellos parecieron captar mejor que usted.
-Lo siento.- balbuceo removiéndome en mi lugar.
-Pues ya vete.- me ordena y le tomó la palabra.
Camino un poco hasta encontrar una pintura de mi padre con mi madre en sus brazos y los volcanes en los que se convirtieron por detrás. Me quede observando un buen rato la pintura, nunca los había visto en persona y aunque algo me decía que esta no era muy exacta me reconfortaba verla. Finalmente me acerque para encontrarme con un vestido de un sepulcral blanco con algunas pinturas tlaxcaltecas en el borde de abajo. Instintivamente atraigo el vestido a mi nariz y aun puedo percibir el aroma del incienso favorito de mi abuela. No cabe duda es de ella, de mi madre. Pienso en el vestido naranja que tenía preparado para la fiesta y decido que puede esperar a otra ocasión, ahora utilizare este.
-¿Qué te han dejado a ti Alan?- le pregunte al hijo de Alicia que se encontraba en el pedestal de al lado.
-Un libro de Geografía.- contesto con una mueca.
-Geografía…- repetí extrañada, no solo por qué se me hacía un regalo muy extraño pensando en su destino sino también porque normalmente escucho llamar a esa materia como Geografihada.
-¡Anda, déjame verlo!- escucho la vos de mi compañera de habitación.
Me giro y encuentro que enfrente esta la pintura de Romeo y Julieta en la famosa escena del balcón y en el pedestal hay dos cajas, ambas abiertas. La próxima Julieta sostiene en sus manos el antifaz más bonito que he visto mientras que su hermano se esfuerza por esconder algo atrás de su espalda. Intento esforzar la vista para ver que es pero es completamente inútil.
-¡Julio!- chilla la castaña buscando alcanzar sus manos para arrebatarle el pequeño objeto, los veo forcejear un momento hasta que con un sonido metálico el misterioso regalo cae al suelo.
Primero Romina sonríe al saberse triunfante sin embargo en cuanto logra ver qué es lo que su mellizo le escondía su rostro se desencajo y sus ojos se llenaron de lágrimas. Finalmente, se echó a correr.
-¡Romina!- exclamo Julio con claras intenciones de ir tras ella sin embargo Blondie lo detuvo, le dijo algo que no alcance a escuchar y se encamino al grupo de Royals que se había creado para consolar a su amiga.
Pensé en también ir con ellas sin embargo vi a Julio tan desecho sentado en el escalón que llevaba al pedestal donde se encontraba su regalo que decidí mejor ir con él.
-Hola. Veo que el regalo que te dejaron no le fascino a tu hermana.- obvie sentándome a su lado.
-No.- murmuro melancólico.
-¿Puedo verlo?
Él me tendió una daga con la insignia de los Montesco y yo la observe curiosa.
-Es con la que ella se suicidara.- me explica apenas en un susurro y yo doy un pequeño saltito.
-Es cierto, al no encontrar suficiente veneno ella…
-Sacara la daga de mi cinturón para así acabar con su vida. Se supone que debo cargarla siempre para protegerme, y según mi abuelo la de mi padre lo salvo más de una vez, dice que era bastante problemático, sin embargo no puedo si sé que algún día podría acabar con la vida de mi hermanita.
¿Alguna vez has querido hacer algo con todas tus ganas, tanto así que el no hacerlo causa que tas manos se entumezcan? Pues yo quería tomar la mano de Julio entre las mías, apretarla y decirle que todo estaría bien, que ni él ni Romina tendrían que morir. Pero no pude. No por qué no creyera en las palabras que cosquilleaban en mis labios ansiosas por salir, sino porque tenía miedo a la reacción de Julio. No creo que se hubiera cabreado conmigo ni nada parecido pero sencillamente temía que… en realidad no sé qué temía… simplemente había un nudo en mi estómago que me impidió hacerlo.
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-¡Dime que son solo rumores!- exclamo poniendo mis manos sobre los hombros de Raven cuando me la topo caminando por el pasillo, hace unos minutos salía de un paseo por el bosque cuando me encontré a Hunter y me encontró la noticia más espeluznante.
-Ojala y así fuera.- me contesta decaídamente.
-No Raven, lo prometiste.- digo en rendición total.
-Lo siento, Apple tenía razón estaba siendo muy egoísta, no puedo permitir que le pase nada a las personas que quiero. Aparte creí que no odiabas tanto tú cuento.
-No pero…- me callo antes de decirle que tenía la esperanza de que cuando me enamorara si llegaría a la boda y si conocería a mis hijos y como me preocupan Julio y Romina, tengo la mala suerte de sentir demasiado las emociones y sé que ella se siente fatal, no puedo empeorárselo- Olvídalo. ¿Quieres ir por un té con Maddi? Se dé uno que ella asegura alegra a cualquier alma.- ambas lo necesitamos urgentemente.
-Me encantaría pero iré con algunas chicas a que le den los últimos toques a mi vestido.- se excusa con una sonrisa algo forzada.
-Entiendo, suerte.- la despido con una sonrisa muy similar a la suya.
Ella entiende que no me refiero exactamente a lo de los vestidos y musita un "gracias" con la cabeza baja antes de irse. En cuanto me encuentro sola suelto un suspiro y prácticamente me dejo caer contra los casilleros que están a mis espaldas. Momentos después veo salir a cierto príncipe azul del salón de cómputo e imitar mi acción. Suelto un último suspiro y me dirijo hacia él.
-¿Qué te trae así Dex?- le pregunto recargándome al lado de él y causando que se sobresalte.
-Santas hadas Xochitl eres tú, me asustaste.- me dice con una mano en el pecho.
-Discúlpame, ¿entonces?- insisto, pareceré algo chismosa pero tengo la esperanza de que escuchar los problemas de otros me distraerá de los propios.
-Es Raven, va a firmar el libro.- contesta con expresión triste y yo me siento como una tonta por no haberlo supuesto antes, parece que no podre escapar de mis problemas- Y luego llego Blondie a preguntar mi opinión y yo tuve que poner mi mejor sonrisa ante las cámaras y decir que lo más importante en ese momento era votar por la reina y el rey de la fiesta de coronación con un entusiasmo que no sentía.
-Ya veo.- digo en un suspiro.
-¿Y qué hay de ti? No te ves mejor que yo.
-¿Acaso soy tan obvia?- pregunto forzando una sonrisa- Pues Raven firmara lo que significa que tarde o temprano todos tendremos que hacerlo.
-Lo lamento, olvide que tu habías venido a esta escuela por qué creías que aquí podrías cambiar tú destino, supongo que debe estar cayéndote fatal la noticia.
-Pues si el director Grimm tenía razón e íbamos a terminar haciendo puf, supongo que morir por amor suena mejor.- intento convencerme más a mí misma que a él.
Dexter me mira con una mueca y yo le dedico una sonrisa. Otra vez las palabras "todo estará bien" quieren brotar de mis labios solo que esta vez no las digo porque no las creo.
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Falso, Falso ¡Falso! ¡El libro es falso! La ensayada sonrisa que había puesto durante todo el día se transforma en una auténtica. Miro de reojo a Dexter que está a mi lado y me sonríe igual de alegre.
Unas personas a lo lejos veo a Romina aplaudir un par de veces y ser abrazada por su hermano que suelta un suspiro de alivio.
-Julio me conto que si fuera necesario él no firmaría el libro.- me cuenta Alan en vos baja, yo lo miro con los ojos abiertos de par en par- Dijo que preferiría hacer puf a saber que su hermana moriría por su culpa.
Así como se acercó el rubio se aleja y se para al lado de la futura sombrerera a la que le susurra algo que le hace reír. Yo me quedo como piedra, no estoy muy segura que hacer con la información que acaba de darme.
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-Romina.- digo mientras me meto a la cama.
-¿Si?- pregunta tallándose los ojos.
-¿Qué hubieras echo si Raven hubiera firmado el libro?
-Supongo que lo mismo, no es como si tuviera de otra.- contesta con actitud adormilada- Pero no paso, así que no vale la pena pensar en eso.
-Lo sé pero si hubiera pensado no habías pensado en, no sé, ¿revelarte?- le sugiero.
-¡Revelarme! ¿Estás loca?- se escandaliza sentándose sobre su cama.
-Bueno, nunca te ha gustado tu destino.- le recuerdo intentando no parecer sorprendida por su reacción.
-Quizás pero soy una Capuleto, mi familia conoce al rey. ¿Qué imagen crees que daría si me revelo?- alego de tal forma que parecía dar un discurso aprendido- Aparte, no solo soy yo en esa familia, tengo que pensar en Rose y su futuro, ella si tiene un futuro.
-Espera ¿Quién es Rose?- la cuestione, nunca la había escuchado hablar de ella.
-Mi prima, Julio esta destino a enamorarse de ella.
-Pero creí que tú serias la…
-Próxima Julieta, lo seré. Pero antes de mí se enamorara de ella, por eso se colara al baile de las máscaras, para verla.- me explico, yo asentí, había olvidado esa parte de su cuento.
-¿Y tu hermano? ¿Crees que él se hubiera revelado?
-Imposible, su familia también es muy importante y sabe que sería totalmente impropio.- taja muy segura y yo pienso en lo que dijo Alan- Aparte Briar dijo que estaba pensando en no firmar así que…
Dejo la frase en el aire, no necesitaba explicaciones. Recordé lo que habíamos hablado de que los Royal tienen una imagen que mantener y me alegre una vez más del poco juicio que tuvo el director Grimm al haberme nombrado una Rebel.
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-No le veo lo interesante a esto.- opino Romina sorbiendo de su malteada de fresa.
-A verlo no,- le di la razón refiriéndome al partido de libroball- pero sería interesante jugarlo.
-¿Bromeas? Es un deporte para chicos.- dijo mi compañera de cuarto enarcando una ceja.
-De hecho, Cerise quiso entrar al equipo pero la rechazaron por ser mujer.- nos contó Cedar causando que hiciera una mueca.
En ese momento llegaron Apple, Raven y Maddi y le hicieron señas a mi amiga para que las siguiera. Después de compartir una mirada la próxima Julieta y yo decidimos también ir, la curiosidad era demasiada.
-¿Qué es lo qué pasa?- pregunto Cedar una vez nos alejamos un poco de la cancha.
-Vamos en busca del libro.- explica la pelinegra seria.
Siento a Romina tensarse a mi lado así que le dedico una sonrisa dulce y señalo con la mirada al resto que se encuentran un poco por delante nuestro.
-¿Podemos acompañarlas?- les pregunto haciendo que se giren un poco sorprendidas, no nos habían notado.
-Supongo.- contesta Apple.
-¿En dónde buscaremos primero?- cuestiona la descendiente de Romeo y Julieta un poco insegura.
-Donde el rey le ordeno al pescador debía cazar.- contesta la sombrerera con su alegre sonrisa mientras da unos cuantos saltitos y sigue al frente. Decidimos no preguntar y nos limitamos a seguirla.
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Una luz dorada me rodea cuando entro a un libro al azar, aquí debe estar una de las páginas del verdadero libro y debo encontrarla.
Abro los ojos y encuentro un cielo gris y nublado. Me siento incomoda así que me siento, resulta que estoy en una placa de granito en forma de pedestal solo que más grande, lo justo como para que quepa una persona, un cadáver. Mis ojos se abren cual platos cuando entiendo dónde estoy así que prácticamente bajo de un saltó de donde estoy para encontrarme que en el piso esta mi mayor temor.
-Julio…
Me tiro al suelo al lado de su inerte cuerpo mientras las lágrimas brotan de mis ojos de forma vertiginosa, me es imposible parar. Acaricio su cabello castaño mientras veo como el color termina de abandonar su rostro. Parece tan apacible, con esos preciosísimos ojos cerrados, esos preciosísimos ojos que nunca volveré a ver.
Un dolor indescriptible recorre mis entrañas mientras me doblo con un gemido de desesperación. Entonces la veo, la botella de veneno que rodo de entre sus dedos unos cuantos centímetros. La tomo y la volteo sobre mi lengua de tal manera que pueda beber sus residuos, no podría soportar una vida sin él, apenas un par de gotas del líquido de la muerte logran llegar a su destino en mi boca, no es lo suficiente para matarme. Me pregunto si en los ya levemente amoratados labios de mi amado aún habrá suficiente veneno para terminar como sufrimiento por lo que me inclino sobre su cuerpo lista para comprobarlo cuando lo recuerdo, esto no es real, esto no está pasando y no tiene por qué pasar.
Me alejo lo más rápido que soy capaz. No puedo creer que le iba a dar mi primer beso a un muerto y con la única intensión de ver si este me mataba. Busco con la vista la dichosa hoja del libro para poder salir de esta pesadilla. Y ahí está, en el cinturón de Julio, al lado de la daga que le dejaron sus padres.
Me limpio las lágrimas lo mejor que puedo y sin lograr quitarme esa horrible sensación que invadió mis entrañas se la quitó cuidadosamente.
-Te…te prometo que no dejare que nos pase esto.- le dije a lo que podría convertirse mi amigo justo antes de desaparecer.
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-¡Preciosa!- exclamo Romina una vez hubo terminado de ondularme el cabello.
Me levante de la silla donde me había puesto para peinarme y me dirigí a su espejo de cuerpo completo frente al que di una vuelta. Me había limitado a pintarme los labios de lo que mi amiga había llamado "vino pasión" al cual la verdad no le veía mucha diferencia con su "rojo dinastía". El vestido de mi madre se ajustaba un poco más de lo que lo hacia el resto de mi ropa a mi cuerpo y junto con las sandalias cafés cuyas correas llegaban hasta un palmo debajo de mis rodillas me hacían ver realmente… diferente.
-Esa chica no exagero cuando dijo que eras la más hermosa de todas.- comento la próxima Julieta mirándome con una sonrisa.
-¿A qué te refieres?- le pregunto girándome para verla a la cara.
-Cuando encontré a tu cuento había una chica.- contesto con cara de que trataba de recordar bien lo sucedido- Ella dijo "No importa que seas la más hermosa de todas, apenas se conocen, él no puede estar verdaderamente enamorado de ti." Supe que era de tu cuento porque tenía el mismo color de piel que tú y usaba un vestido muy parecido a ese solo que con detalles menos bonitos y amarillo.
-¿Co…como era?- pregunte algo incrédula, no había tenido tiempo de hablar con nadie sobre nuestras experiencias en los cuentos por qué fui la penúltima en salir y después las circunstancias simplemente no se dieron.
-Mmmm… Algo frentona, bueno no pero con el pelo como raro, los ojos de un café muy oscuro, la nariz muy ancha, los labios súper delgaditos y como plana, pero por todo lo demás idéntica a ti.
-¿A qué te refieres con plana?-pregunto algo inocentemente, Romina se rio.
-Tú sabes, no tiene tus curvas.
Instintivamente cruzo mis brazos sobre mi pecho y juraría que me pongo roja.
-Yo no tengo curvas.
-¿Bromeas? Eres la chica con más curvas que conozco.- asegura entre risas.
Camino hacia mi mitad y tomo mi antifaz que imita las alas de un águila real. Me siento un poco incomoda con la conversación. Digo, siempre he escuchado sobre la increíble belleza de mi madre y sé que yo supondría ser tan linda como ella, y mentiría si dijera que no empecé a tener más de un pretendiente en mis últimos meces en casa de mi abuela, pero nunca me habían llamado "la más bella de todas" en mi comunidad seguía siendo mi madre y aquí siempre había sido Apple.
-Bueno, tú no me has dicho que viste en mi cuento.- me recuerda Romina y yo me estremezco.
-Me estaba arreglando para el baile de máscaras.- miento sin girarme.
-¿Viste a mi nana?- pregunta con un deje de esperanza- ¿Cómo estaba?
-No, pero la escuche, estaba cerrando la puerta de tú habitación y dijo que iba a buscar tú antifaz. Se escuchaba bien.- continuo con la mentira, todavía sin verla, soy buena fingiendo la vos pero creo que mi expresión me delataría.
-¿Y cómo era mi vestido?- continua con su interrogatorio lo que me empieza a poner nerviosa.
-Muy parecido al que traes ahora.- digo pensando en el vestido strapless de múltiples capas moradas y lilas lleno de brillos que trae puesto- Solo que dorado.- me apresuro a agregar al recordar que el antifaz que saco de su caja era blanco con detalles dorados.
-¿Y entonces por qué tardaste tanto en salir del libro?
-¿Ya contaste los cajones que tienes en tu tocador?- le pregunto mirándola finalmente, ahora no es tanto una mentira- ¿Cómo querías que encontrara una hoja de papel en ese desastre?
Ella me mira escéptica durante un momento antes de tomar los lentes en forma de estrella azules que vi la primera vez que entre a mi habitación y sonreírme.
-Bueno ¿Estas lista guapa? Hay que hacer que los hombres se conviertan en ranas.
Yo asiento mientras ella se acerca a tomarme el brazo. Dudo que alguien aparte de Hopper haga lo que ella dice pero capto la idea.
-¿Puedo preguntar por los lentes?
-Aunque solo los antifaces causan que se enamoren de mi cualquier otra cosa que me ponga en la cara, excepto maquillaje por supuesto, causa distintos niveles de enamoramiento.- me explica- Excepto esto, mi nana incluso busco una hechicera para que los fabricara. Los tengo desde muy niña así que entenderás por qué son así.
Vuelvo a asentir. No puedo creer todo lo que he aprendido sobre Romina en estos días.
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-…Solo digo que te ves… tú te ves… este…- enarco una ceja al ver a Hopper convertirse en una rana frente a mí, supongo que es bueno, pues se acercó a decirme muchas frases inconclusas y dudo que fuera para decir que lucía fea ¿o sí?- Querida doncella, flor de primavera, solo…
Entonces Maddi, tan oportuna como siempre, aparece pateando sin querer a la forma anfibia del pelirrojo y jalándome del brazo.
-¡Xochitl! Ven, tenemos que tomarnos una foto.- dice llevándome a la sección que está destinada para que te fotografíen con tú pareja.
Hay que decir que ninguna de las dos tiene una pareja, bueno mínimamente no una oficial por qué este Alan no se ha alejado de ella ni un segundo desde que pasamos por la puerta.
-Maddi ¿Eres consciente de que pateaste…
-¡Quédate aquí apartando el lugar! Voy por las demás.
-…a Hopper?- termino sin tener a nadie que me escuche.
Me quedo obedientemente en mi lugar mientras espero a que mi amiga termine de reunir a todas para tomarnos una foto. ¡Una foto! ¿Y si Hopper verdaderamente quería decirme que me veía fea, o rara?
-Oye,- le digo a la persona que esta atrás de mí en la fila mientras intento asegurarme que no tengo una maraña en el pelo sin fijarme quien era- ¿Cómo me veo?
-Bien, te ves muy bien.
Me quedo estática al descubrir quién es aludido. Sus ojos que bajo las luces del equipo de Melody Piper son de un castaño brillante me miran curiosos por mi reacción. Está vivo, realmente vivo.
-¿Qué no te dije que te veías preciosa?- pregunta divertida mi compañera de habitación que lo tiene sujeto de un brazo mientras que del otro tiene a Blondie.
Antes de que conteste cualquier cosa la vos ligeramente chillona de Maddi me llega.
-Después puedes seguir ligando Cerise, pero ahora tienes que fotografiarte con tus amigas.
-No estaba ligando.- alega la lobita que viene junto a Maddi, Alan, Cedar y Cupido- Estaba bailando con él para festejar que habíamos ganado el partido.
-¿Te dejaron jugar libroball?- pregunto entre sorprendida y feliz cuando la tengo enfrente.
-Sí, de hecho ya organizaron mi cambio de natación.- me responde con una sonrisa.
-¿Dónde se habrá metido esa Raven?- cuestiona la más bajita de mis amigas mientras el camarógrafo nos indica que es nuestro turno- Bueno, nos haremos viejos si la esperamos, vamos.
-¿Y crees que a mí me dejarían entrar al equipo?- interrogo a la próxima caperucita mientras nos acomodamos frente a la cámara.
Ella abre la boca para contestar sin embargo Maddi vuelve a interrumpir.
-¡Digan té!
Los seis miramos a la cámara. Cupido hace un corazón con sus manos poniendo una sonrisa de oreja a oreja, Cedar se señala la nariz y dedica una sonrisa tímida, Cerise finge gruñir, Maddi levanta los brazos y Alan "disimuladamente" pasa uno de sus brazos por la cintura de esta. Por mi parte miro por atrás del camarógrafo, en la fila, a Julio y recuerdo la promesa que le hice a su cuerpo inerte unas horas atrás. Las comisuras de mis labios se levantan.
-¡Té!
¿Qué tal? Enserio espero que les haya gustado porqué tarde como mínimo (la verdad no las conté) cinco horas escribiendo esto ¡5,795 palabras! Sin contar ni el título ni las notas de autor. Si me tarde espero entienda por qué. Tres capítulos más y acabamos con esta temporada así que, aunque no quiero verme exigente, me gustaría que llegáramos a las 55 reviews para empezar la tercera temporada, solo faltan siete para la meta así que en verdad espero y lo logremos. En caso de que no se pueda de todos modos hare el especial de "Primavera desencantada" solo que ya no será dentro de esta historia aunque si con mis Oc´s.
Quiero agregar que las escenas con Dexter las hice principalmente por qué me molesto bastante el poco cuidado que tuvieron los creados en lo que se refiere a sus expresiones con la noticia de que Raven firmara, si se fijan tanto en el día del legado como en la pelea de comida si se nota su diferencia de expresión comparada con la de los otros Royals. La relación de Romina y Humphrey aún tiene mucho que dar después de lo sucedido en este especial pero tendrán que esperar para ver, mientras vuelvo a cambiar la portada de la historia por la de Aldeline. Lo que dije de las curvas de Xochitl fue porqué en las antiguas culturas mesoamericanas la belleza femenina estaba directamente relacionada con la fertilidad y bueno… las caderas anchas pueden ser muy útiles a la hora de un parto.
Los quiere: yo.
