Nota: I know, i know... me quiere matar. Tardé mucho y todo eso, pero es que empecé a ver una serie (Shameless) y me envicie (los que me siguen en Twitter lo sabrán perfectamente) y escribí dos one-shots de mi OTP de la serie y bueno... Nada de RAM.

¡PERO ACÁ ESTOY OTRA VEZ! ¡Yey! xD

Espero que este capítulo les guste porque me encantó escribirlo y tiene escenas muy tiernas *.* Para los que están esperando al baby Dev... ¡Aparece en el próximo cap! asjdhaadlkj

¡Que disfruten la lectura!

PD: PARA LAS PERSONAS QUE TODAVÍA NO VIERON SHAMELESS NO SE QUE ESTÁN ESPERANDO PARA HACERLO, ES UNA MALDITA ADICCIÓN.


CAPITULO 25: Las personas cambian.

Viernes. 10:00 A.M.

- ¿Ya has hablado con Jake?

Kurt estuvo a punto de dejar caer la taza de té que tenía en las manos. Clavó su mirada en Blaine de una manera tan profunda que se sorprendió de que no apareciera un agujero en la nuca del morocho. Blaine estaba demasiado ocupado tratando de mantener al hiperactivo de William en su silla mientras leía.

El castaño tardó unos minutos en recuperarse de la sorpresa y fue a sentarse en silencio al otro lado de la mesa, justo frente a Blaine, y sin sacarle la mirada de encima.

- ¿Podemos no tener esta conversación en el desayuno y con los niños al lado?

Blaine se dignó a levantar la vista y Kurt se dio cuenta de lo que le había costado hacerle la pregunta por la manera despistada de sus ojos.

- ¿Pero vamos a tenerla? – El menor apretó los labios y desvió la mirada hacia Eli, quien se estaba riendo de las caras graciosas que hacía su hermano-. Kurt, sé que no quieres, créeme yo tampoco quiero, pero tenemos que hablar del bebé y de cómo…

- ¿Qué bebé?

Blaine y Kurt desviaron la vista hacia Will de manera brusca. El niño tenía una sonrisa inocente y los ojos verdes brillaban con curiosidad. Blaine le dirigió una mirada a Kurt que claramente decía "habla tú". El castaño lo fulminó con la mirada y tomó bruscamente un trago de té.

- Eh… Tu papá y yo… - Blaine negó con la cabeza y Kurt tuvo que resistirse para pegarle una patada por debajo de la mesa-. Estoy… Oh, ¡podrías ayudarme! – exclamó, mirando a Blaine con enfado.

El morocho sonrió, y miró primero a Will y luego a Eli; ambos lo miraban con expectación.

- ¿Recuerdan que el tío Jeff y el tío Nick van a traer un bebé nuevo a la familia dentro de unas semanas?

Ambos niños asintieron.

- El tío Jeff dijo que iba a ser otro varón y que iba a jugar conmigo – comentó Will con entusiasmo.

Blaine asintió y su sonrisa se ensanchó aún más.

- Bien, pues eh… - miró a Kurt de reojo -. Nosotros también vamos a traer a un bebé a casa.

Los dos hombres aguardaron casi sin respirar mientras ambos niños procesaban la información.

- ¿Otro hermano? – preguntó Eli levantando ambas cejas.

Kurt soltó una risita y asintió.

- O hermana. Aún no lo sabemos – Eli ladeó la cabeza y asintió.

- Quiero que sea nena.

- ¡No! – Contraatacó Will al instante-. ¡Otro chico que juegue con Dev y yo!

Blaine sonrió ante el hecho de que Will ya llamara a su primo de esa manera. Eli negó con la cabeza repetidas veces y rodó los ojos. Miró a Kurt con una expresión que dejaba claro que si traía otro hermano como Will no estaría contenta.

- ¡Tú ya tienes a Dev, yo quiero una hermanita!

La discusión siguió, pero el morocho mayor ya no les estaba prestando atención. En cambio, miraba a Kurt con una enorme sonrisa.

- Supongo que se lo tomaron bien.

Kurt asintió y se limpió las lágrimas, por mucho que lo intentara estaba demasiado sensible como para no llorar.

- ¡Oh! ¿Él también tendrá rulos? – preguntó el niño.

Blaine se congeló sobre el asiento y clavó enseguida sus ojos en el libro para que Kurt no pudiera verle la expresión. Se asentó un silencio cortante, que fue roto cuando Kurt se aclaró la garganta.

- Sí, amor, también tendrá rulos.

- En realidad no lo sabemos… - comenzó Blaine, mandándole una mirada reprobatoria a Kurt.

- Tendrá rulos, Blaine. – Protestó Kurt, mirándolo de manera asesina.

Blaine apretó los puños por debajo de la mesa y miró a Kurt con enojo.

- ¿Podemos hablar en la sala?

El castaño alzó una ceja y les dio una mirada de advertencia a los niños para que no hicieran nada malo mientras ellos hablaban. Ambos se levantaron de la mesa y se dirigieron a la habitación contigua. Blaine caminó con paso enérgico hasta el piano y se mantuvo de espaldas al morocho por al menos tres minutos antes de voltearse nuevamente.

- No lo hagas.

- ¿Hacer qué, Blaine? – espetó Kurt de manera cortante.

- ¡Prometerles cosas que no vas a poder cumplir!

- En algún momento siempre los decepcionaremos, incluso cuando hagamos lo que creemos que es mejor para ellos…

- ¡No estoy hablando de eso, Kurt! – Blaine soltó un suspiro y cerró los ojos para calmarse y no levantar la voz -. Estoy hablando de que no quiero que te hagas falsas ilusiones, aún más sabiendo el resultado de la prueba. No te estás haciendo ningún bien haciendo ese tipo de comentarios… - El morocho se acercó al menor, que estaba cruzado de brazos con su vista clavada en algún punto del suelo, y lo tomó por los bíceps buscando su mirada-. Entiendo que estés en estado de negación, créeme me encantaría estar felizmente negado a la realidad, pero creo que no sea bueno para…

- Lo sé.- Blaine alzó las cejas y buscó la mirada de Kurt -. Es solo que realmente no quiero más problemas. – El menor finalmente levantó la vista, y enfocó sus ojos llenos de lágrimas en Blaine, mordiéndose el labio dolorosamente e intentando dejar de que sus manos temblaran -. ¿Por qué…? ¿Por qué es que nos pasa esto? ¡Quiero tener paz por más de dos años seguidos sin que pase algo malo! – Blaine abrió la boca pero el menor no le dio tiempo a que hablara -. Te conozco, nos besamos y la edad se interpone. Empezamos a salir, somos felices y Sebastian se encapricha contigo. Conocemos a Leif, lo adoptas y él muere. Nos comprometemos, finalmente cumplo dieciocho y te ofrecen el trabajo de tu vida. ¡Sin contar que durante todo esto estaba muerto de miedo por la supuesta enfermedad en mi jodido estómago!

- Eh, Kurt…

- ¡Y luego estoy a un año de terminar el colegio, y tú te estás encaminando a la vida de tus sueños y me entero del embarazo y que había altas posibilidades de morir! Y ahora que… que estamos juntos, que sé que te amo, que tenemos esta hermosa casa… - El menor no pudo contener más las lágrimas y enterró la cabeza en el hueco del cuello del morocho, abrazándose al cuerpo del mayor como si fuera su salvavidas-. ¿Por qué, Blaine? ¿Por qué tiene que ser de él? ¿Qué hicimos para que la vida quiera jodernos tanto?

- Hmmm… Tal vez a la vida no le gusta que seas tan hermoso y quiere vengarse.

Kurt soltó una risita y le mordió levemente el cuello.

- No seas idiota, hablo enserio.

Blaine se encogió de hombros y pasó sus manos una y otra vez por la espalda del menor, sintiendo como todo su cuerpo se iba relajando lentamente.

- Tal vez nos esté enseñando a ser fuertes, antes de hacernos felices. – El menor asintió levemente y Blaine dejó un beso sobre su mejilla-. No sé qué sientas tú, pero yo creo que no falta mucho para que eso llegue.

- ¿Cómo es que llegamos a esto? De besarnos desenfrenadamente en un bar sin realmente conocernos, a estar abrazados en medio de la sala de nuestra propia casa, con nuestros dos hijos probablemente matándose silenciosamente en la cocina, mientras esperamos un tercero, que no es realmente el hijo biológico de uno de los dos.

- Wow, cuando lo pones de esa manera, parece imposible de creer. – El menor asintió nuevamente-. ¿Qué te parece si solo vas a acostarte un rato y yo te subo tu té luego de comprobar que Eli no haya acogotado a Will?

- Me encantaría.

El menor se separó levemente, y Blaine se puso de puntillas para besarlo. Compartieron un beso lento y cariñoso antes de que Kurt fuera escaleras arriba, y Blaine volviera a la cocina solo para encontrarse con Eli riéndose a carcajadas de Will, quien tenía los rulos pegados a la frente llenos de algo que parecía mermelada. Blaine soltó un suspiro y negó con la cabeza de manera divertida al verlo.

- ¿Y mi madre dijo que yo era peor?


Sábado. 20:00 P.M.

Blaine tocó la bocina y se despidió de Jeff con la mano, manejando lejos de la casa de su amigo. Kurt apoyó la cabeza en el respaldo y cerró los ojos, apretándose levemente el estómago, y tratando de parar las náuseas que había sentido desde hoy a la mañana.

- ¿Jeff aún no se cansó de nuestros hijos?

Blaine apoyó una mano en la rodilla del joven y le sonrió con cariño.

- Will y Eli tendrán cincuenta años antes de que Jeff se canse de ellos.

El menor sonrió y desvió su mirada al exterior.

- ¿Dónde me llevas?

- Creí que podíamos dar un paseo por el Central Park, tener un picnic nocturno, volver a casa, hacer el amor y dormir.

Kurt sonrió y se pasó la lengua por los labios de manera juguetona.

- Me gusta ese plan.

Blaine le guiñó el ojo de manera coqueta, haciendo que el menor se sonrojara.


Domingo. 2:00 A.M.

- ¡Kurt! ¡Kurt, deja de… deja de gemir así!

El menor lo fulminó con la mirada, algo que debería considerarse todo un logro en esa situación, y le clavó las uñas en la cintura.

- ¡No, oh, puedo! – soltó el menor, mordiéndose el labio en un intento de controlarse.

- Si sigues, me voy a venir pronto.

Kurt cerró los ojos ya costó la cabeza en el piano, soltando una risa cuando su pie cayó de la cintura de Blaine y aterrizó sobre las teclas, sacando un sonido estridente. Blaine capturó sus labios en un beso y volvió a colocarle la pierna alrededor de su cintura, agarrándolo firmemente del muslo.

El menor abrió los ojos y le sonrió de manera brillante, internando una de sus manos en los rulos húmedos por el sudor, mientras que la otra se aferraba al bíceps de Blaine. El morocho lo observó detenidamente a los ojos, sus embestidas haciéndose más lentas y cadenciosas. El menor tenía la boca semi-abierta en un gemido mudo y los ojos se le llenaban de lágrimas cada vez que Blaine tocaba su próstata.

Lentamente, la sala, hasta ahora llena de gemidos y súplicas, se quedó momentáneamente en silencio, este solo interrumpido una o dos veces por un ligero jadeo. Blaine se apoyó sobre un codo y acarició el estómago de Kurt con la mano libre, haciendo al menor sonreír.

Incluso estando arriba del piano y siendo esa tal vez la millonésima vez desde que se conocían que unían sus cuerpos, Kurt sintió como había algo especial en aquella vez, algo mucho más íntimo. Un amor mucho más grande.

- ¿B-Blaine?

- ¿Qué sucede, amor?

- Te amo…

Blaine sonrió y depositó un suave beso en la punta de su nariz.

- Lo sé, ángel. Yo también te amo.

Para cuando Blaine bajó su mano hasta el miembro erecto de Kurt, el menor ya había perdido la cuenta de hacía cuanto tiempo llevaban solo mirándose el uno al otro. El morocho comenzó a tocarlo y ambas respiraciones se agitaron. De la forma más suave que pudo, se sentó sobre la manta que habían extendido por encima del piano y sentó a Kurt a horcajadas sobre él, dejando que el castaño controlara el ritmo a su antojo.

El menor se mordió el labio y se impulsó de arriba abajo sobre la erección de Blaine lo más lento que su necesidad le permitía, queriendo que el momento durara lo más posible. Blaine gimió por lo bajo al sentir las paredes interiores de Kurt apretarlo y cerró los ojos llevado por el placer, dejándose arrastrar completamente. Sintió al menor estremecerse sobre él y su mano se vio rápidamente manchada.

Necesitaron unos diez minutos para recuperarse totalmente y lograr desenredar sus cuerpos al completo. Con sendas sonrisas en el rostro, quitaron la manta y Kurt se apresuró a meterla en el lavarropas, mientras Blaine servía dos copas de vino. Ambos caminaron escaleras arriba y prepararon la tina con agua caliente y espuma.

En cuanto los dos estuvieron acomodados dentro, Blaine le alcanzó la copa a Kurt, alejándola de él antes de que pudiera agarrarla.

- Solo una.

Kurt rodó los ojos y le arrancó la copa de las manos, dándole un pequeño sorbo.

- Sé cómo cuidarme, Anderson. – El morocho siguió mirándolo de manera serie, sabiendo lo que a Kurt le gustaba el vino. El menor sonrió angelicalmente y pasó un dedo por el pecho de Blaine-. Por si aún no te has enterado, tuve dos hijos. Sé que no debo tomar más de dos copas de vino a la semana durante los primeros tres meses. Esta es la primera desde que me enteré de mi nuevo bebé, así que calla.

Blaine soltó un suspiro y subió una mano al pelo de Kurt, jugueteando con su el lóbulo de su oreja.

- Duele un poco ¿sabes? – murmuró Blaine con un hilo de voz, bajando la cabeza.

Kurt alzó una ceja y se acercó más a él, sentándose a horcajadas.

- ¿Qué cosa?

- Que digas "mi nuevo bebé" y no "nuestro". – Kurt hizo una mueca y apoyó su frente contra la del morocho, quién aún tenía los ojos clavados en un punto del agua-. No es que te lo reclame o sientas que es tu culpa, porque no lo es. Solo… solo no quiero mentirte.

El menor asintió imperceptiblemente y unió sus manos detrás del cuello de Blaine, buscándolo con la mirada.

- Lo sé. – susurró, dejando un reguero de besos desde su sien hasta la comisura de sus labios -. Y me gusta que podamos hablar de esto, de todo.

Se quedaron en silencio por un tiempo, manteniéndose abrazados, hasta que Kurt comenzó a enjabonarle el pecho.

- ¿Qué preferirías tener? ¿Otro niño u otra niña? – preguntó el menor, feliz de ver la sonrisa de Blaine aparecer nuevamente.

- No lo sé. Eli me da miedo, así que creo que lo mejor sería que sea una niña. – Kurt soltó una risita – Pero creo que no podría resistirme a, si pudiera hacerlo, elegir que sea un niño. ¿Qué tal tú?

- Creo que también quiero un niño. – El menor se encogió levemente de hombros-. Eli tendrá dos hermanos que la cuiden, aunque se queje.

Blaine asintió con una sonrisa y miró a Kurt con ojos brillosos.

- ¿Qué nombre?

- Ugh, no lo sé. Eso sí que no lo sé. Hay demasiados nombres hermosos en el mundo y quiero ponérselos todos.

- ¿Qué tal Adam?

Kurt fingió estremecerse y lo miró como si estuviera loco.

- Llegas a insinuar otra vez que nuestro hijo se llame Adam y me divorcio.

- Aún no estamos casados.

- Pues me casaría y luego te pediría el divorcio.

Blaine lo miró con cara de no estar seguro de la salud mental de su prometido.

- ¿Sabes? A veces me pregunto por qué te quiero tanto.

Kurt soltó una carcajada y estampó sus bocas juntas.


Martes. 16:00 P.M.

El menor soltó un suspiro de frustración al comprobar que otro jean no le cerraba. Revoleó el pantalón a la pila de ropa que había tras él y se hundió en el ropero por otro. Su panza ya era completamente notable, no era muy grande, pero se podía distinguir enseguida y una parte considerable de su ropa no le quedaba.

Dio un puñetazo a la madera del ropero y se sobresaltó cuando sonó el timbre. Su corazón se aceleró de manera instantánea. Sabía que no era ninguno de los Warblers o Blaine, porque todos tenían llave, incluso Sebastian tenía una.

Con el labio inferior atrapado dolorosamente entre sus dientes, revolvió rápidamente en el cajón de ropa de Blaine y sacó una remera holgada y unos pantalones de jogging. Se miró al espejo con una mueca ante su desaliñado aspecto y bajó las escaleras lo más rápido que se atrevió.

En cuanto abrió la puerta y se encontró con el gesto de impaciencia de Jake se preguntó por qué había durado tanto tiempo con él. Sin decir una palabra se hizo a un lado y lo invitó a entrar.

Se pararon en medio de la sala en silencio por varios minutos. Jake bajó su mirada, con una ceja alzada, hacia el estómago de Kurt, que aunque la remera era bastante suelta aún se notaba, y luego la volvió a subir hacia su rostro sin cambiar su expresión.

Kurt alzó las cejas ante eso. Se había esperado alguna reacción, por muy pequeña que fuera, aunque suponía que Jake había adivinado que tarde o temprano pasaría eso si estaba con Blaine.

- ¿Quieres sentarte?

Jake asintió y ambos tomaron asiento en el sillón grande.

- ¿Por qué me llamaste, Kurt?

- Yo… - el menor se detuvo, no sabiendo cómo explicar la situación-. Como verás, ehh… - se señaló el estómago, y Jake asintió levemente-. Yo… Realmente no sé cómo decir esto, pero no es de Blaine.

El hombre alzó una ceja y sonrió con diversión.

- ¿Y eso a mí que me importa?

Kurt apretó la mandíbula y por unos segundos trató de ver al hombre que había enamorado a Sebastian por tener la misma calidez que Blaine, pero no lo encontró.

- Es tuyo. -Los ojos de Jake se abrieron más de lo normal y Kurt vio que se contenía para sonreír con todas sus ganas. – Supongo que fue… lo de aquella fiesta.

El enfermero asintió, sus ojos recorriendo a Kurt como si fuese una especie de trofeo.

- Fue una gran noche. – El menor frunció el ceño y desvió la mirada.

- No recuerdo nada.

- No me sorprende, estabas hasta arriba de alcohol.

El menor lo miró de manera asesina.

- ¿Y aprovechaste que estaba borracho para acostarte conmigo?

Jake levantó ambas manos en un gesto apaciguador.

- Yo también estaba borracho, Kurt. La diferencia es que lo recuerdo. - El menor soltó un suspiro y se masajeó las sienes con lentitud-. ¿Qué te llevó tanto tiempo decírmelo?

- No sabía de quién de los dos era, y los exámenes de ADN tardaron en llegar, y luego… Tuve que lidiar con Blaine.

- ¿Pensabas no decírmelo?

El menor lo miró fijamente por varios segundos.

- Se me pasó por la cabeza más de una vez, créeme. – soltó con brusquedad – Pero no quería pasar lo mismo que pasé con Blaine cuando le oculté a Will y Eli.

Jake negó con la cabeza con gesto de enfado.

- Tendrías que habérmelo dicho enseguida, Kurt. Es mi hijo.

El menor reprimió la arcada que le produjo que Jake dijera eso y se pasó una mano por el pelo de manera desesperada.

- No tienes ni la más mínima idea de lo que estoy pasando y, realmente, deberías agradecer de siquiera saberlo. – El menor respiró hondo varias veces, tratando de controlarse-. Mira, sé que es una gran noticia para ti, pero no te invité aquí solo por esto. – Jake alzó una ceja e hizo un gesto para que continuara-. En cuanto el bebé nazca, Blaine lo adoptará.

Jake se levantó de un salto y lo miró de manera asesina, su cara contorsionada en una mueca de enfado.

- ¡Ni hablar, Kurt! ¡Es mío!

El menor se puso en pie y lo enfrentó.

- ¡Es lo mejor que podemos hacer, Jake! Podrás verlo, claro que podrás verlo, podrás pasar tiempo con él y no tendrás que darme dinero. Blaine y yo nos encargaremos de todo, sé que Blaine quiere adoptarlo. Y tú no te tendrás que preocupar por nada más que llevarlo a pasear.

- No.

El menor apretó las manos en puños y se controló para mantenerlos a un lado de su cuerpo.

- Sé que pido algo difícil, pero es lo mejor para los cuatro. Blaine será legalmente su padre, tú no tendrás problemas, yo seré feliz y el bebé tendrá tres padres que lo quieran. Por favor, di que sí. Es la única solución perfecta.

- ¡No dejaré que Blaine me saque a mi hijo! Me apartó de ti y ahora ¿también quieres que deje que adopte a mi primogénito?

El menor se dejó caer en el sillón sintiendo todo su cuerpo más pesado de lo normal. Escondió su cara entre las manos y trató de que no cayeran las lágrimas.

- Dentro de unos años me casaré con Blaine. El niño o niña vivirá aquí, conmigo y sus dos hermanos. Rodeado de nuestras familias. Podrías ser parte de eso. – El menor levantó la mirada y le suplicó silenciosamente que escuchara-. Podrías volver a empezar con Blaine, sé que no te cae bien y que no le caes bien a él tampoco, pero se debe mayormente a mí, y las cosas podrían cambiar. Podrías empezar de nuevo con Sebastian y formar una familia con él, sé que aún te quiere. – El menor sintió como un pequeño rayo de esperanza crecía en su interior al ver la mirada dudosa del otro-. Podrás conocer y ver crecer a tu hijo, podrás amarlo de la mejor manera posible y él, o ella, hará lo mismo. Solo… solo renuncia a tu patria potestad y deja que Blaine lo adopte.

Se observaron a los ojos durante unos segundos que se le hicieron eternos. Finalmente, Jake apartó la mirada y negó levemente con la cabeza.

- No, Kurt. No lo haré. – El hombre caminó agitadamente hasta la entrada, seguido de un Kurt más pálido de lo normal-. Y si alguna vez vuelves a insinuarlo, juro que lo alejaré también de ti.- Murmuró antes de cerrar la puerta de un portazo.

El menor palideció y tuvo que sostenerse de la pared para no caer. Respiró hondo varias veces y se apresuró a llamar al primer número que encontró en su celular, sabiendo que los mareos eran demasiado fuertes como para estar solo.

- ¿Puedes… puedes venir? Me siento mal.

Hubo una pausa.

- Estoy en camino, recuéstate.

Kurt cortó y se tiró en el sillón, preguntándose por qué demonios había llamado a Sebastian.


16:30 P.M.

Escuchó la puerta abrirse y los rápidos pasos de Sebastian acercarse a su lado.

- Podría haber muerto y tú aún no hubieras llegado – dijo sin abrir los ojos.

Sebastian bufó y tomó asiento en el borde de la mesa de café.

- Si querías un jodido enfermero hubieras llamado al cabeza de limón, princesa.

El menor soltó un gruñido y se cubrió el rostro con ambas manos.

- No me hables de enfermeros, por favor.

Hubo un lapso de silencio en que Kurt tuvo que abrir los ojos para comprobar si Sebastian seguía allí.

- ¿Has visto a Jake? – Kurt asintió levemente. Sebastian levantó la vista hacia la puerta, como si esperase que entrara en cualquier momento-. ¿Qué ha sucedido? ¿Por él estás así?

- ¿Así cómo?

- Como si te hubiera aplastado un camión.

- Oh, genial. – El menor hizo un esfuerzo para sentarse pero se vio rápidamente recompensado con mareos. Sebastian lo tomó de los hombros y lo empujó de vuelta al sillón, ambos apartando la mirada ante el contacto.

- ¿Le has dicho que es de él? – preguntó Fabrey.

- Sí.

- ¿Y cómo salió?

- ¿Tu qué crees, genio? - Sebastian lo fulminó con la mirada, y Kurt soltó un suspiro-. Le pedí que dejara que Blaine lo adoptara, así él no tendría que preocuparse por mucho más que quererlo, y se negó. Dijo… dijo que si le volvía a pedir eso iba a alejarlo de mí, también.

Sebastian negó con la cabeza y soltó un suspiro, cruzándose de brazos.

- Realmente no puedo creer que sea la misma persona que conocí hace cuatro años.

- Realmente no puedo creer que lo haya querido en algún momento.

Sebastian se puso en pie y agarró una manta que estaba doblada sobre el sillón de una plaza y lo tapó con ella.

- Supongo que las personas cambian – murmuró, mirando a Kurt con una casi imperceptible sonrisa.

El menor le devolvió el gesto y asintió.

- Sí, supongo que lo hacen.


18:00 P.M.

Kurt sacó la vista del libro en que estaba concentrado en cuanto escuchó como la puerta se abría y la voz de Blaine junto con otra más se elevaba por el pasillo.

El morocho entró en la sala seguido de Nathan y alzó las cejas al ver a Sebastian sentado en el suelo, su espalda contra el sillón dónde estaba acostado Kurt. El menor intercambió una mirada con Fabrey y luego ambos volvieron a subir sus ojos a Blaine.

- Esto… ¿qué?

El menor rodó los ojos ante la cara de shock total de Blaine. Sebastian se puso en pie y saludó al morocho con un beso en la mejilla.

- La princesa se sentía mal y me llamó – explicó, sus ojos revoloteando hacia Nathan y quedándose pegados en él más de lo necesario.

Blaine se acercó al castaño y dejó un beso sobre su frente, acariciándole el pelo con cariño.

- ¿Ahora estás mejor?

- Sí, fueron solo mareos, pero me asusté.

Kurt intercambió una fiera batalla de miradas con Sebastian en la que le dejaba claro que no quería que Blaine se enterara.

- Hola, ojos azules – lo saludó Nathan con una sonrisa pícara.

El joven había estado viniendo a la casa con Blaine después de Julliard por las pasadas tres semanas y realmente le estaba empezando a caer bien, y suponía que el sentimiento era mutuo, pero igualmente no dudó en levantar el dedo medio en su dirección como único saludo.

El joven soltó una risita y pasó sus ojos a Sebastian, estirando una mano en su dirección.

- Nathan, un amigo de Blaine.

Sebastian le estrechó la mano, sonriéndole cálidamente.

- Sebastian, un amigo de Blaine.

- Kurt, un "consíganse una habitación, puedo ver sus erecciones desde aquí".

Blaine escondió su rostro en el cuello de Kurt para ahogar la risa, fallando estrepitosamente.

- Eres un Cupido muy raro, Hummel – le susurró en el oído.

- Les doy veinticuatro horas… Cuarenta y ocho si es que Nathan lo sigue mirando de esa manera.


¡Espero sus reviews!

PD: Me morí de los Kurtbastian feelings escribiendo la última parte, y eso que ni siquiera los shippeo juntos.

PD2: Seb y Nathan *-*