CAPÍTULO 25: CITA DE CUATRO
La cena con Niff era esa noche y Kurt corría por el apartamento buscando un pañuelo que conjuntase con la camisa que llevaba. Elliot no apartaba la mirada de él, lo que le ponía más nervioso.
– O dejas de mirarme o me ayudas a buscar.
Su novio se levantó y fue a la cocina... Pensó que era el único lugar seguro, porque allí no había ninguna prenda que el ojiazul necesitase. El chico sabía que siempre estaría a la sombra de Blaine Anderson y eso le enfurecía. Esto provocaba que, cada vez que el castaño estaba de mal humor, discutieran de una manera muy fuerte, incluso a veces agresiva, aunque nunca llegaron a golpearse. Saber que la persona a la que amas está contigo porque el amor de su vida lo abandonó no es algo agradable y Elliot no es la excepción.
Una hora más tarde, los dos llegaban al restaurante. Pidieron la comida y estuvieron charlando de cosas triviales como el trabajo o las últimas películas que habían visto. En el momento en que les sirvieron el postre, sacaron unas copas y una botella de champán. El camarero llenó las copas y los dejó solos. En ese momento, Nick levantó la copa y realizó un brindis.
– Quiero brindar por Jeff, el amor de mi vida... ¡Y mi futuro esposo! – La última frase prácticamente la gritó el moreno. Kurt miró sorprendido a la pareja que sonreía y el rubio sacó de debajo de la camisa una cadena que tenía un anillo. La pareja que se casaba recibió la felicitación de sus amigos.
– Me lo pidió la semana pasada, no llevo el anillo porque me está grande y no me quiero separar de él, por lo que el joyero me dijo que fuera el lunes y me lo arreglaría lo más pronto posible. No lo quiero perder... – Explicó Sterling
– Eso es algo maravilloso. ¿Qué habéis planeado para la boda?– Quiso Kurt.
– Nos casaremos en Lima. De momento no sabemos más. Aprovecharemos la visita a nuestros padres para darles la noticia y empezar los preparativos. – Respondió Duval.
– Es genial, me alegro por vosotros. – Comentó Elliot.
– ¿Y para cuando os vais a animar vosotros? – Dijo el rubio con malicia mirando a su mejor amigo.
K – Llevamos bastante menos tiempo que vosotros, todo a su debido momento.
N – La verdad es que queríamos comentaros algo, queremos invitar a la boda a todos los New Directions y a los Warblers que coincidieron con nosotros.
E – Me parece fantástico, será increíble volver a reunirnos todos.
N – Eso incluye a Blaine.
El silencio se hizo en la mesa. Los futuros maridos sabían que era una pregunta incómoda, pero habían estado hablando del tema durante horas. Por un lado sabían que eso incomodaría a sus amigos, pero por el otro, Nick echaba de menos a su amigo y Jeff debía reconocer que le gustaría que volviera a formar parte de su vida. El tiempo debería haber curado las heridas que le causaron al ojimiel y no debería haber problemas para que asistiera a su boda.
E – A mí no me agrada la idea.
K – ¿Y qué quieres hacer? ¿Vas a prohibirles que inviten a un amigo a su boda?
E – Yo simplemente soy sincero.
K – Si no quieres ver a Blaine, no vayas a la boda. A mí nada ni nadie me estropeará el día, disfrutaré de la boda de mis amigos, sin importarme nada más.
N – No queremos que nadie se sienta incómodo, si no le agrada la idea...
K – Ni hablar, de verdad. Yo me encargo de Elliot, vosotros no debéis preocuparos de nada que no sean vuestros trajes, las flores, las invitaciones, la recepción, el lugar de la ceremonia, el menú y esas cosas.
J – Gracias Kurt, pero necesitamos pedirte un último favor.
K – Tú dirás.
J – Necesitamos la dirección de Blaine.
K – No sé nada de él desde hace siete años.
N – Lo sabemos, pero supongo que sí tendrás la dirección de Cooper o su teléfono o algo, tú estuviste allí y hablaste con él.
K – Claro, la buscaré y en cuanto la encuentre os la digo... También podrías hablar con Tony, seguro que puede deciros como encontrar a Blaine.
J – Se mudaron. Ya no viven en Lima y no tengo confianza suficiente con sus padres como para ir y preguntarles.
K – No sabía que Tony se había ido...
E – ¿Todavía guardas información sobre él?
K – Sólo son unas direcciones y números de teléfono que están en mi agenda. Siempre escribí todos los datos importantes en ella por si en algún momento ocurre algo con mi móvil, pero eso tú ya lo sabías. No sé a qué vienen esos celos.
E – No son celos, pero no pretendas que todo está bien... Blaine es tu ex novio.
N – Normalmente no me meto en discusiones de pareja, pero no deberías tomarte esto tan mal... Jeff conserva el número de Adam y lo llamaremos mañana para invitarlo, como al resto de compañeros.
E – ¿Vas a invitar a Adam? – Elliot miraba sorprendido a Nick.
J – Sí, ¿por qué no habría de invitar a uno de mis mejores amigos de la juventud?
E – Rompiste con Nick por su culpa...
N – Al final de todo, lo que me importa es que Jeff se va a la cama conmigo, que me ama a mí y soy yo al que ha elegido para que lo acompañe el resto de su vida.
E – ¿Y si vuelve a mirarle el culo a Adam?
N – En ese caso, yo se lo miraré a Blaine. – Bromeó el moreno, guiñó un ojo a su futuro marido y éste le regaló una gran sonrisa.
E – Eso no lo he entendido.
J – Nick y Blaine fueron pareja antes de que empezara a salir conmigo.
E – ¿De verdad?
N – Sí.
E – ¿Y aun así lo invitáis a la boda?
N – Sí.
E – No os entiendo.
J – Nadie te pide que lo hagas, me importa menos que nada lo que opines de mi vida. Amo a Nick, Blaine es un gran amigo al que perdí por TU culpa y no me vas a impedir que lo recupere. Si no te gusta, es tu problema. – El rubio estaba claramente enfadado.
El resto de la noche fue más tranquila porque Elliot decidió no intervenir en la conversación. Al llegar a casa discutió con Kurt como habían hecho tantas veces, gritando de tal manera que un vecino llamó a la policía. No era la primera vez que les visitaban. Como siempre, Elliot se fue a la habitación de invitados y a la mañana siguiente ni siquiera desayunaron juntos. Sólo por la noche fueron capaces de reconciliarse, aunque no cambiaban de opinión sobre lo ocurrido. Nada haría que dieran su brazo a torcer...
N/A: Gracias a todos por leer, la historia se acerca a su final (31 capítulos + epílogo). Espero que os guste. Ahora agradezco unos comentarios que no puedo contestar en privado.
María, muchas gracias. Pronto sabrás qué ha sido de Blaine... Su engaño fue un error, ya lo sabía... Pero lo peor fue mentir, tal vez si hubiera reconocido las cosas, podría haber arreglado todo antes... Besos
Isse de Luna, muchas gracias. Reconozco que te echaba de menos... Espero que sigas comentando cuando puedas hasta el final... Besos
