Cap 25 : Gina v/s Chikane…
REBECCA
Una voz tan seca como el mismo desierto rompió el pequeño y maravilloso encanto que hasta este segundo había guardado por aquel aroma que tan amigablemente me regalaba este cojín.
El cuerpo se me paralizo completamente, no entendía que era lo que estaba sucediendo. Michiru acababa de salir y supuestamente este era su departamento. ¿Entones de quien es esa voz? ¿Y por qué me exige explicaciones? Comencé a sudar helado, millones de pensamientos pasaron por mi cabeza, hasta pensé que se trataba de una intrusa.
¿Te quedaras todo el día parada sin darme una respuesta? – volvió a preguntar pero ahora con un tono más curioso que enfadado.
No me había dado cuenta, pero ya estaba de pie. Lentamente fui bajando aquel cojín hasta divisar a la dueña de tan grosera bienvenida. Ella me miraba taciturna, mientras que yo comencé a entrar en un extraño estado de admiración. Aun no lograba verla del todo bien, pero si pude ver sus majestuosos ojos azules. Dentro de mi carrera he visto muchas personas bellas, y con ojos absorbentes, pero jamás unos como estos. De un azul tan intenso que solo pensar que te están mirando, te hacen sentir vulnerable. Ni el cielo más claro en el crepúsculo africano se le compara, eso sería una burla.
¿será que eres muda? – habló nuevamente aquella mujer, ahora casi burlándose
De pronto caí en cuenta de que estaba haciendo el ridículo, que por primera vez en mi vida quedaba sin palabras y descolocada ante la presencia de un extraño. Un sentimiento de rabia hacia mí misma nació inmediatamente y eso me ayudo a salir del trance
¿Quién eres tú? – le exigí saber dejando el cojín en su sitio
¡Vaya! Una perfecta extraña me pregunta en mi propio departamento quien soy…. Te devuelvo la pregunta señorita. ¿quién eres y como entraste aquí? – dijo rudamente cruzándose de brazos. Ninguna de las dos nos quitábamos la vista
¿Cómo que tu departamento? – pregunté extrañada y más confundida aun.
Sí, mi departamento – dijo ella – ¿ahora dime quién eres?
¡Yo soy amiga de la dueña de este departamento! – le dije de manera sebera, para ver si así lograba calmar este sentimiento de inferioridad que ella me causaba
¿Eres mi amiga? – dijo riendo irónicamente
Claro que no! – respondí furiosa
Vete inmediatamente, antes que llame a la policía – terminó de decir y se puso a caminar pasando por un costado. Mientras yo intentaba digerir la idea de que mi presencia ameritara llamar a la fuerza publica
¿Qué estás diciendo? ¿Acaso piensas que quiero robar? – Dije completamente roja y ofendida – para que sepas, he estado en lugares muchos más hermosos que este y te aseguro que no tengo necesidad de tomar tus cosas, si es que son tuyas – puse en duda su titularidad
¡Ah perdón! – Exclamó falsamente– tienes razón, seguramente me confundí y vine a tomar un baño al departamento de mi vecina, que casualmente se parece en demasía al mío
¿Te estas burlando de mí? – le pregunté furiosa
No, para nada. ¿Acaso te parece? – ella me miro desafiante, pero mostrándome una sonrisa algo tenebrosa. Y como no serlo, si podía experimentar el miedo que me causaba su perfección
"Esta mujer lo que tiene de bella lo tiene de amargada"…. Su descortesía y falta de humildad me tenían en un holocausto con mi cordura. Justo cuando iba a responderle una pesadez, Michiru apareció en la escena, dejando con su presencia un pequeño silencio incomodo, en donde las tres nos mirábamos intercaladamente.
¿interrumpo? – preguntó Michiru algo desorientada por la atmosfera densa del lugar
¡Gracias a dios que llegas! – dije feliz y esperando poner las cosas en su lugar
Ah ¿es tu amiga? – le preguntó esa bella pero pesada mujer con un tono complaciente
Veo que ya se conocieron – dijo Michiru entre risas
Entonces, ¿si la conoces? – le pregunté a Michiru y esta asintió con la cabeza de manera relajada. Solo eso, me hizo sentir aún más avergonzada
Ella es mi prima, Himemiya Chikane – dijo Michiru para presentármela
No me interesa quien sea, como anfitriona deja mucho que desear – dije furiosa y saliendo del lugar rápidamente. Pude oír que Michiru gritaba mi nombre, para impedir que me fuera del departamento
CHIKANE
¿Qué le dijiste? – me preguntó algo ofendida y apresurada Michiru
Nada, solo quería saber que hacia una extraña en mi departamento – dije defendiéndome
¡No es una extraña! Ya hablaremos tu y yo – me amenazó Michiru y fue en busca de aquella mujer.
"Pero que chica tan extraña" pensé una vez que volví a estar sola. "aunque no puedo negar su belleza". Hace mucho tiempo que nadie llamaba mi atención de esta manera, creo que la última que provocó esta impresión en mi fue Himeko. Pero esta chica tenía una belleza aterradora, por muchos segundos me dedique más a observar su trabajado cuerpo, que su reacción.
REBECCA.
Espera Rebecca! – Michiru me alcanzó justo antes de que yo abordara el ascensor
Lo siento Michiru, pero ella fue muy grosera conmigo – dije aun ofendida
Discúlpala por favor. Por lo general Chikane es muy cordial con las personas
Tú lo dijiste, por lo general!
¿Pero qué te dijo? – me preguntó sorprendida
Eso no importa. – yo intente recuperar mi dignidad – lo único importante es que no quiero volver a verle la cara – sentencie
Sí que tuvo que ser grosera para que reaccionaras así – comento ella mirando hacia riba
Muy grosera! – aseguré
Pero tengo una mala noticia amiga – dijo tocando mi hombro
¿Qué mala noticia? – pregunté confundida
Mi prima es casi la dueña de empresas Himemiya y si terminas trabajando para mí, tendrás que verle nuevamente la cara
Lo que me faltaba – dije suspirando y maldiciendo mi mala suerte
Te prometo que hablare con ella y le exigiré que te pida disculpas – me dijo algo desesperada por buscar mi consentimiento
Eso espero Michiru, sabes perfectamente que si estoy aquí es solo por ti, pero nadie me obliga a trabajar junto a personas tan desagradables como tu prima
GINA
Ya es casi la hora que me indicó Shizuma para llegar a su casa. Gracias a los cielos no se me hizo difícil ubicarla, el GPS en los automóviles cambia la vida de una gran manera.
Todo el día he pensado en Himeko, me tiene muy preocupada y algo en mi interior me dice que la visita que hoy le hizo a Chikane no sirvió para nada más que hacerla sufrir.
No puedo explicar cómo detesto a esa mujer. No es capaz de valorar todo lo que Himeko hace por ella. Ya solo dirigiéndole la palabra le está regalando algo que muchos quisieran. Pero ésta solo se ocupa de humillarla y si yo me he mantenido al margen es solo porque no quiero agrandar los problemas de Himeko, pero ya está pasando mis límites.
Estacione el automóvil, frente a la acera del lugar y luego me baje calmadamente y me dirigí hasta la puerta donde toque el timbre.
No tardaron en abrir
Bienvenida Gina – dijo Shizuma alegremente – pasa por favor
Gracias – le dije e inmediatamente entre a su hogar
Enseguida me di cuenta que la mesa estaba dispuesta para que nos pusiéramos a comer, al parecer solo faltaba yo. Y luego vi a Himeko, estaba sentada con la cabeza agachas, ni siquiera se había percatado de mi presencia.
Hola Gina – me saludo Nagisa algo preocupada
Hola – dije sin quitarle la vista a Himeko
Espero que te guste nuestra cena – comentó Shizuma
Seguro – conteste y me acerque hasta Himeko – Hola Himeko – le dije suavemente. Ella lentamente subió su mirada hasta chocarla con la mía
Hola Gina – me dijo con una sonrisa vacía. Pero lo que de verdad me dejo helada fue ver su labio maltratado, parecía como si alguien la hubiese golpeado
¿Qué te pasó en el labio? – le pregunté colocándome de cuclillas a su lado, con la cara completamente pálida
Ah… mi labio – dijo algo nerviosa, mientras se lo tapaba con la mano – es que me caí
¿Te caíste? – le pregunté incrédula
Si… no es nada con importancia – definitivamente Himeko no sabía mentir, pero este no era el lugar adecuado para comenzar a interrogarla
Bueno, ¿les parece si comemos? – preguntó Nagisa
Así terminamos cenando en un ambiente tremendamente ambiguo. No éramos capaces de mantener una conversación por más de cinco minutos. Himeko estaba notoriamente ausente, su rostro algo demacrado y el contorno de sus ojos enrojecidos, lo que me hacía deducir que había llorado gran parte del día.
CHIKANE.
Antes de entrar a mi oficina vi como mi anciana secretaria intentaba levantarse de su asiento con algo de dificultad, inmediatamente me anime a ayudarla.
¿Se encuentra bien? – le pregunté preocupada, mientras la tenía tomada por sus antebrazos
Si, señorita… no se preocupe, son achaques de vieja – dijo con su tono maternal
Ya es hora de que se vaya a su casa – le dije amablemente – aproveche de descansar
Solo me quedan un par de cosas por hacer y me iré señorita Himemiya – dijo ella caminando con paciencia hacia el baño
Dígame Chikane – le pedí antes de que ella se perdiera por el pasillo
Como usted guste – dijo en definitiva.
Esa anciana me causaba una extraña ternura, que no podía explicar. Me daban ganas de acunarla y protegerla. Muchas veces he pensado en pedirle que jubile y que deje de trabajar, pero tampoco quiero ofenderla…
Cuando entré en mi oficina me encontré con Seiya esperando por mí, notoriamente preocupada.
¿Qué haces aquí? – le pregunté un tanto molesta y camine hasta mi asiento
Vine a hablar contigo – dijo siguiendo mis pasos
Creo que ya les deje todo claro – respondí mirando unos papeles
Necesito explicarte lo que me sucede Chikane…. – noté como le tembló la voz – ahora más que nunca necesito de ti amiga – inmediatamente le puse atención
Habla – dije suavemente
Yo nunca quise que las cosas pasaran así… pero ya no puedo luchar contra mis sentimientos. Yo me enamore perdidamente de Mako
Eso ya lo sé – la interrumpí – pero no es motivo para engañar a Mónica
Le he pedido millones de veces a Mako que diga la verdad, pero ella no se atreve – dijo desesperada
¿No se atreve o no quiere? – dije suspicaz
¿A qué te refieres? – preguntó curiosa y preocupada
No has pensado que quizás ¿la única que va a perder en esta historia seas tú? Perdona que te lo diga así, pero yo a Mako no le creo nada, ni mucho menos este cuento de un profundo amor por ti
Pero Chikane… - intento refutar ella, pero yo continúe inmediatamente
Seiya abre los ojos. Si ella te amara de verdad hubiese terminado con Mónica. Creo que solo esta divirtiéndose contigo
Eso no es verdad! – dijo algo molesta
Puedo asegurar que fue ella quien te pidió que vinieras a conversar conmigo – dije mirándola fijamente
No, vine por propia voluntad – sus palabras sonaron sinceras
No quiero verte sufrir Seiya…. – le dije preocupada
Chikane yo sé que piensas que Mako es una mala persona, pero la verdad no es así. Ella es alguien con un corazón impresionantemente grande, a veces cae en errores por defender a las personas que quiere, pero no lo hace con maldad
¿Cuando hablas de las personas que quiere, te refieres a Himeko? – mi voz sonó molesta
Si – dijo ella agachando la mirada
Si estas excusándola por todo lo que le oculto a Himeko, te aseguro que eso ya no me interesa – ella me miro directamente – es más, ahora pienso que las cosas no hubiesen cambiado.
Eso no lo sabemos Chikane – dijo tímidamente
Himeko hace mucho tiempo tomó otro camino – dije fríamente
No lo creas – dijo algo despacio
Explícate – le pedí
Cuando fuiste a Paris, en busca de ella ocurrieron una serie de malos entendidos. Donde lamentablemente Mako y yo tuvimos mucho que ver
¿Hay algo aun, que no me has contado? – pregunté curiosa
Himeko quiso saber de ti – dijo rápidamente, mientras yo intentaba comprender sus palabras en completo silencio – antes de la muerte de tu madre, Himeko se comunicó con Mako, le preguntó por ti y estaba notoriamente preocupada
¿Y que con eso? – dije a la defensiva, sin querer comprender sus palabras.
Yo sé que Himeko presintió que tu no estabas bien Chikane y eso solo lo sientes las personas que están unidad – inmediatamente me acorde de lo que Himeko me había dicho esta mañana, sobre las almas gemelas.
Eso no demuestra nada Seiya – yo no quería ablandar mi corazón – mejor dime de una vez ¿qué esperas que haga?
Que no le digas nada a Mónica….
Ya te dije que no lo hare … al menos por ahora – le recordé
Es que es ese "por ahora" el que no me tiene tranquila – dijo fríamente
No esperes que yo me vuelva vuestra cómplice – le advertí – ¿cuánto tiempo piensas seguir en esto?
Lo que haga falta…. Entiéndeme por favor, así como tu amas a Himeko yo amo a Mako!
No compares por favor. Son cosas muy diferentes – le pedí
¿Porque aun amas a Himeko cierto? – preguntó descolocándome
No – le dije sin emoción – y no me vuelvas a preguntar eso, jamás – le pedí
Está bien, no te enojes por favor – dijo nerviosa
No me enojo – dije desinteresada
De todos modos pienso contarle la verdad a Himeko
Ni se te ocurra! – le exigí alterada y golpeando el escritorio.
Pero Chikane…..
Te prohíbo que le cuentes. Ya suficiente tuve con el ridículo que hice yéndola a buscar, para que ahora ella se entere de esa estupidez y le saque provecho – quería evitar a cualquier costo verme más vulnerable
Ella nunca haría eso Chikane y lo sabes – dijo Seiya descolocada
Si aún eres mi amiga, respeta lo que te pido – le dije fríamente
Está bien…. Pero tarde o temprano Himeko se enterara – me advirtió
Prefiero que sea tarde, tan tarde que ya no me duela – sin decirle nada más camine hasta la puerta y la abrí – ahora por favor déjame sola – dije mirándola severamente
Adiós….- dijo cabizbaja al notar que esta conversación había terminado.
MICHIRU.
Este es un buen hotel – le comenté a Rebecca, una vez que llegamos de la oficina. Agradecí no habernos topado con Chikane.
Si – dijo ella lanzándose a la cama completamente agotada
Lo mejor será que te deje descansar. Mañana nos espera un largo día
Habla con tu prima – me recordó algo preocupada
Descuida. Prometo que mañana recibirás las escusas pertinentes de su parte – le dije para tranquilizar su animo
Es una torpe…. No, no. ¡Es una idiota! – dijo muy enfurecida aun.
¿Tan mala persona te pareció? – le pregunté sorprendida. Era primera vez que escuchaba a alguien hablar con tanto desagrado de mi prima
Es que fue su forma de ser…. – dijo algo desesperada – tan prepotente, tan escueta, tan arrogante….
Solo dale una nueva oportunidad – dije tranquilamente, mientras le brindaba un beso en la frente a modo de despedida.
GINA.
La cena fue un completo desastre. Himeko con suerte probó bocado, mientras yo no he dejado de sentirme inquieta al verla así, sé que le pasó algo y por su cara fue muy grave.
Me disculpas, debo ir al baño – me dijo Shizuma, avisándome que me dejaría sola por unos momentos
Claro, no te preocupes – le conteste yo. Dirigí nuevamente mi vista hacia ese televisor que permanecía emitiendo las noticias de Japón y el mundo.
Una vez que me quede sola me gire para ver hacia la cocina, donde se encontraba Nagisa con Himeko hace ya mucho rato, seguramente estaban conversando. Sin poder aguantar más su ausencia me fui acercando lentamente y sin querer comencé a escuchar su dialogo.
Deberías ser más precavida – dijo Nagisa con cautela
Lo sé, pero esa palabra no existe cuando se trata de Chikane…. – inmediatamente mi corazón se detuvo. Himeko estaba hablando de esa maldita engreída nuevamente
En cierta parte te entiendo…. Creo que yo haría lo mismo que tu si se tratara de Shizuma
Es difícil esta situación. A veces pienso que no aguantare con todo esto. Solo con mirarme me trasmite todo el odio que siente hacia mí, ya te imaginas que pasa cuando me dirige la palabra
¿Estas segura que te odia? – le preguntó Nagisa no muy convencida
Claro…. – me asome hasta poder tener a la vista a las dos protagonistas de aquella conversación – no le interesó el daño físico que me provocó – se indicó su labio – menos le interesa el daño emocional – tan solo la primera frase que escuche me basto para terminar hecha un demonio
¡PENSÉ QUE TE HABIAS CAÍDO! – le grite temblando por la rabia. Rápidamente las dos chicas se sobresaltaron por mi presencia
Gina! – exclamó asustada Himeko
¿Por qué no me dijiste que eso te lo hizo Himemiya?! – dije furiosa mientras mis manos se empuñaban
No quise hacer problemas – dijo tímidamente y muy asustada aun.
Esto no se quedara así – advertí antes de salir corriendo del lugar en busca del automóvil, solo con una dirección fija en mi cabeza.
CHIKANE.
Al salir de mi oficina me alegre al comprobar que mi anciana secretaria ya se había retirado. Roge porque se encontrara descansando en su hogar.
La noche comenzaba a tener una sensación térmica un tanto helada, lo que me provocó un ligero escalofrió. Así que rápidamente apure el paso hasta mi automóvil.
De camino a casa pensé en Michiru y su extraña compañera, al parecer realmente la ofendí y sabía que mi prima me regañaría. Fue una sensación extraña, quería mi cama para al fin poder descansar, pero tampoco quería llegar a escuchar retos.
Buenas noches – dije cordialmente al conserje de mi edificio, mientras este me devolvía el saludo justo antes de tomar el asesor.
Cuando me baje de éste y camine hasta mi departamento, divise inmediatamente a Gina apoyada en la pared junto a mi puerta, con los brazos cruzados y la cabeza mirando el suelo. Movía incesantemente su pierna, así que rápidamente deduje que esta no era una visita de cordialidad.
¡Gorila! ¿qué haces aquí? – le pregunté con cinismo
Aquí esta maldita desgraciada – dijo con los ojos inyectados en ira. Ni siquiera vi venir el puñetazo que infelizmente se depositó en mis labios, obligándome a dar unos tres pasos hacia tras por causa del impacto. Quede algo aturdida, sentí como me retumbo la cabeza, un palpitar mezclado con ardor se apodero de mi labio inferior. Me lleve la mano hasta éste y comprobé que estaba sangrando de gran manera – aprenderás a no volver a ponerle una mano encima – escuché otro grito mientras yo aún me miraba mi mano cubierta por la sangre. Pero rápidamente sentí como me tomaba por la blusa y me propiciaba un certero rodillazo en la boca del estómago, que me hizo botar el poco aire que había alcanzado a tomar. Con fuerza en sus manos impidió que yo callera de rodillas – ¡te partiré la cara! – me susurró antes de golpear mi frente con la suya, inmediatamente caí de espaldas al suelo donde me quede un segundo, luego me giré y me quede en posición de gateo, agradecida que el que aire volviera a mis pulmones, se me hizo inevitable no colocar una mano en mi estómago, intentando inútilmente apaciguar el dolor - Vamos cobarde, ponte de pie que esto está solo empezando – me invitó a seguir con esta paliza unilateral
Imbécil…. – logré pronunciar con dificultad aun en el suelo. Empuñe mis manos y rápidamente me puse de pie. Ella termino de destapar toda la rabia que llevaba conmigo, el cuerpo me tiritaba solo por el deseo de destrozarla. Ni siquiera sus golpes me provocaban matarla, sino la idea de que ella estuvo con Himeko y tocó lo que siempre pensé seria mío. – no sabes cómo te agradezco esto – le dije sonriendo, mientras mi lengua saboreaba la sangre en mi boca.
Le lance un puñetazo con todas mis fuerzas y lo más rápido que pude, pero lamentablemente solo me hizo parecer una torpe, ya que ella con una agilidad escalofriante logró colocar mi mano apegada dolorosamente en mi propia espalda, mientras doblaba asimétricamente mi muñeca.
Suel…tame – dije quejándome por el dolor, mientras remecía mi propio cuerpo, no por mucho tiempo claro, una vez que me di cuenta que el moverme solo intensificaba el dolor
No la volverás a tocar, me escuchas! – casi grito en mi oído y luego me empujó haciendo que besara la pared con mi cara. Y por la regla de causa y efecto, termine nuevamente en el suelo. Un tanto aturdida.
Vi como daba unos pasos alejándose del lugar, al parecer se estaba retirando y yo me quede ahí completamente humillada. Porfiadamente y lentamente me fui poniendo de pie, con toda la intención de ir por ella y devolverle sus golpes, pero nuevamente un golpe me hizo volver al suelo acompañado de un sonido que me hacía comprender que algo duro y de cristal había colisionado con mi cabeza.
Malditos floreros de pasillo en los edificios de gente acomodada, nunca pensé que serían usados en contra mía.
Vamos, ¿por qué no te defiendes? ¿O solo eres valiente con las personas frágiles? – escuché su voz un tanto lejana, aun cuando podía ver sus piernas junto a mí. Sin comprender como había llegado hasta este punto, coloque mis brazos contra el suelo alineándolos perfectamente con mis hombros, para darme el impulso necesario y así poder colocarme nuevamente de pie. Vi como gotas de sangre manchaban la delicada alfombra del pasillo, gotas que por lo demás descendían de mi cabeza. Ella no esperó a que yo me colocara de pie por cuenta propia, nuevamente me tomo de mi ropa para levantarme como cual estropajo, pero antes de que esta me despegara completamente del suelo alcance a tomar un pedazo de cristal roto del suelo. – Te enseñare a respetar estúpida Himemiya – su mirada estaba absolutamente perdida, pude ver el odio que sentía. Ella definitivamente estaba lejos de cualquier rasgo de ser humano evolucionado
Gracias Gorila, pero mis padres ya lo hicieron por ti – le dije con algo de dificultad y rápidamente le enterré con todas mis fuerzas ese trozo de cristal en su antebrazo derecho. El sonido que hizo su piel ante esta puñalada me produjo una enorme satisfacción
Ahhhh! - grito de dolor e inmediatamente me soltó. Mi cuerpo quedo apoyado aturdidamente en la pared. Mientras ella miraba su antebrazo con ojos de sorpresa. Yo acababa de abrirle un grifo de sangre. Ella dirigió su mano izquierda directamente hasta el pedazo de cristal enterrado, con toda la intención de removerlo
Yo no haría eso si fuera tu – dije con una sonrisa y algo mareada.
Cobarde! – me dijo e inmediatamente se retiró el trozo de cristal del antebrazo, haciendo una mueca de dolor y que la sangre saliera con más rapidez
"¿cobarde yo?, pero si fue ella quien me golpeo con ese florero"… pensé mientras intentaba detener el temblor de mis piernas.
Te quitare esa estúpida sonrisa de la cara – me amenazó caminando lentamente hacia mi
Pero no me podrás quitar el placer de haber tocado a Himeko – le dije para seguir mortificándola…. Inmediatamente me arrepentí.
Solo un brazo le bastó para golpear dos veces seguidas y de forma contundente mi pómulo derecho, mientras yo sentía como rápidamente mi cuerpo cedía ante tan agobiante mareo, rápidamente caería inconsciente al suelo
¡DEJALA! – escuché gritar a alguien, pero sin poder distinguir la voz – ¡AUXILIO, POR FAVOR QUE ALGUIEN ME AYUDE! – volvió a gritar aquella voz, mientras mi estómago nuevamente recibía uno que otro golpe
HIMEKO.
Por favor apresúrate! – le rogué a Shizuma, mientras los nervios me estaban matando. Sabía perfectamente que Gina fue en busca de Chikane, pensando erróneamente que ésta me había golpeado.
Voy a toda velocidad – dijo algo nerviosa
Tranquila Himeko – intentó ayudar Nagisa
Apenas me vi frente al edificio de Chikane, salí corriendo del automóvil, sin siquiera mirar antes de cruzar la calle. El conserje solo me vio pasar, al parecer quiso decirme algo, pero yo no lo tome en cuenta.
Apreté rápido y fuertemente el botón del ascensor, como si eso lograra apresurarlo. Una vez que espere demasiado, quizás dos segundos, tomé las escaleras de emergencia las cuales subí a toda velocidad hasta el piso cual era mi destino.
Abrí con mis dos manos y de forma apresurada la puerta para entrar al pasillo e inmediatamente se paralizo mi corazón. Escuche como una mujer gritaba desesperadamente por socorro.
Cuando mire en dirección de los gritos, mi boca se abrió como si esperara tragarme al mundo entero. Gina azotaba incesantemente la espalda de Chikane contra la pared y le gritaba algunas cosas, mientras Michiru la golpeaba desesperadamente para que la soltara y gritaba por ayuda.
NOOOOO – grite una vez que salí de aquella impresión y corrí en auxilio de Chikane.
No sé si fue la impresión de verme ahí o simplemente saque de mi pequeño cuerpo una fuerza descomunal, pero apenas pude alcanzar a Gina la empuje obligándola a retroceder varios pasos y soltar de este modo a Chikane, que torpemente cayó sobre mi espalda, lo cual evito que terminara golpeándose en el suelo.
En una milésima de segundo le dedique una fulminante mirada de desprecio a Gina quien solo se quedó estática mirándome. Luego me di vuelta y tome a Chikane quien lentamente fue cayendo al suelo y con ella cedieron mis piernas.
Todo su rostro estaba completamente ensangrentado, y su mirada algo ida, se notaba perfectamente que estaba perdiendo la conciencia. Mientras que un ardor en el pecho se me agigantaba.
La abrace desesperadamente, colocando su cabeza entre mis pechos y sin poder evitar llorar, mientras la mecía suavemente.
Chikane …. Chikane – era lo único que repetía mientras acariciaba su mejilla con una mano que parecía gelatina
Llamare a una ambulancia! – dijo Michiru quien también estaba tan desesperada como yo
¡DIOS GINA, QUE HICISTE! – escuche la voz totalmente sorprendida de Shizuma y eso en algo me hizo reaccionar.
¡ESTAS LOCA! – le grite a la italiana, sin soltar a Chikane – ERES UN MOUNSTRO! – un sentimiento de rencor inconmensurable nació inmediatamente en mi por ella, era la impotencia, desesperación y preocupación de ver a Chikane golpeada y aturdida
Himeko… yo solo… quise defenderte – me dijo ésta notoriamente afectada por mi reacción
DEFENDERME DE QUE! – le grite – ELLA SOLO ME BESÓ, ENTIENDES? Solo me besó de manera…. Furiosa – dije bajando la voz ahogada por el llanto
¿Cómo? – pregunté Gina descolocada
Llevémosla a la clínica – suplicó Michiru llorando a mi lado
Es…toy bien – dijo torpemente Chikane quien me miro directamente a los ojos – Himeko… - susurro mi nombre mientras alzaba con dificultad su mano para acariciar mi mejilla de forma acogedora
Tranquila Chikane chan… todo estará bien – le dije aún más desesperada al ver su mirada llena de amor
No te vuelvas a ir – me pidió como ida en sus pensamientos
No, no volveré a dejarte amor – le dije besando su sangrada frente
Cuidado Himeko – dijo Shizuma quien rápidamente tomó en sus brazos a una Chikane totalmente aturdida – yo misma la llevare a la clínica Michiru, pero quédate tranquila por favor – le pidió ésta de manera muy afligida, mientras se la llevaba rápidamente hasta el ascensor que ya había sido solicitado por una afectada Nagisa.
Himeko espera – Gina me tomó por el brazo cuando yo estaba siguiendo apresuradamente los pasos de Shizuma
¿Qué quieres?! – pregunté furiosa
Discúlpame – dijo con los ojos aguados. Fue ahí que note un gran corte en su antebrazo, el cual no dejaba de sangrar.
Gina tu brazo! – dije horrorizada y esta inmediatamente se lo tapo con su otra mano – tú te vienes con nosotras a la clínica – le ordené mientras corría detrás de las chicas
Una vez en la clínica logre tomar un poco más de sensatez. Ni Chikane ni Gina estaban con nosotras, ya que a las dos las estaban atendiendo. Michiru no paraba de caminar de un lado a otro notoriamente desesperada, mientras Shizuma intentaba calmarla.
Yo buscaba en mis manos más uñas que comer, pero al parecer ya no me quedaban. Tenía una fuerte necesidad de estar nuevamente con Chikane, de saberla fuera de cualquier riesgo.
Cuando mire a Nagisa me percaté de que ésta miraba extrañamente la escena de Michiru y Shizuma.
¿Sucede algo? – le pregunté preocupada al ver su mirada, ella demoro un poco en apartar la mirada de su esposa
Shizuma se comporta de manera extraña – dijo preocupada o angustiada
No entiendo – le dije
Pareciera que conoce desde antes a esa mujer – dijo con algo de recelo, mientras yo volvía a mirar a Michiru y Shizuma. Y claro que Nagisa guardaba razón, la forma en que se hablaban no era de unas simples desconocidas.
Antes de que pudiera comentar algo, un doctor se nos acercó.
¿algún familiar de la señorita Himemiya? – preguntó aquel hombre. Inmediatamente me acerque con algo de desesperación
Yo, soy su prima – dijo preocupada Michiru, con los ojos enrojecidos
Bueno señorita, su prima se encuentra estable en estos momentos. Le hicimos un escáner para descartar cualquier daño interno y todo salido favorable. Ahora solo quedara en observaciones por esta noche, ya por la mañana podrá volver a casa
¿la podemos ver? – pregunté sin poder evitarlo
Por ahora no – dijo él – se encuentra sedada ya que tuvimos que saturar un profundo corte en su cabeza.
Eso no me importa – interrumpió Michiru – quizás ellas no la podrán ver – nos indicó de manera fugaz – pero yo quien soy su prima exigió que se me permita verla y acompañarla por esta noche – sentencio rápidamente
Lo siento mucho señorita, pero son reglas de la clínica – le respondió aquel medico
Al carajo con sus reglas…. – la voz de Michiru sonaba con algo de desesperación – al señor Himemiya no le gustara enterarse de que me prohibieron estar con su única hija en estos momentos – lo amenazó indirectamente a lo cual el hombre rápidamente palideció
No por favor – pidió el. Era impresionante como la gente temía de ese apellido – puede pasar a verla, pero no puede quedarse – le dijo cediendo un poco
De acuerdo – le respondió ella ahora un poco más calmada. Se me hizo inevitable recordar la vez que Chikane termino en el hospital y yo termine confesándole mis sentimientos hacia ella…. Como añoraba volver hacer lo mismo ahora.
Mientras el hombre se retiraba del lugar algo cabizbajo, Gina aprecio en la sala de espera con su antebrazo absolutamente vendado y sujeto a un inmovilizador que cruzaba su hombro.
Lo siento mucho Himeko – me dijo con una voz que denotaba su cargo de conciencia
Debiste haberme escuchado – le dije aun molesta pero ya más calmada al saber que Chikane se encontraba bien
Es que yo pensé que ella te ….
¿Qué me había golpeado? – termine su frase con ironía – Chikane nunca sería capaz de eso
Pero yo escuche otra cosa… - agacho su cabeza – saque malas conjeturas
Eso ya lo sé – dije sintiendo un poco de pesar al verla tan deprimida
Nunca pensé que te había besado – me dijo mirándome con algo de molestia y fue ahí que caí en cuanta de que le dije la verdad a Gina y ahora seguramente le debía una muy buena explicación, porque sea como sea ella sigue siendo algo más que mi guardaespaldas
Ey tu pedazo de troglodita! – interrumpió furiosa Michiru quien la empujo levemente por el hombro del brazo bueno – que tienes en la cabeza, acaso no sabes que las cosas se arreglan conversando!
Tu prima no es la más sofisticada del mundo – le respondió Gina irritada al notar la actitud de Michiru, que sinceramente era comprensible
¿Perdón? – le dijo con incredulidad – ¿que Chikane no es sofisticada? Al parecer mucha falta te hizo un diccionario para que aprendieras el significado de esa palabra
Por favor – reclamó Gina – modales es lo último que he visto en ella
Gina por favor, no compliques más las cosas – le pedí preocupada
Eso, hazle caso a tu jefa y aprende a no meterte en asuntos que no te competen – le recriminó Michiru
¡A mi tu no me hablas así! – Gina estaba nuevamente furiosa y yo presentía que esto podía acabar peor – no eres más que ricachona sin modales al igual que tu prima, las dos de la misma escoria – yo quede boquiabierta al escuchar las palabras de Gina
Paf….. – fue el sonido que provocó la cachetada que Michiru le proporcionó a Gina al sentirse ofendida
Oh por dios, tranquilícense – pedí descolocada por la situación
A mí no me tocas – le dijo Gina tomándola por el brazo y ejerciendo algo de fuerza para remecerla, pero sin intenciones de golpearla, solo en forma de amenaza
¡Suéltala imbécil! – y si esto podía empeorar acababa de empeorar. Shizuma empujó de manera exagerada a Gina lo que provocó que esta terminara soltando inmediatamente a Michiru y haciendo que todas las presentes quedáramos descolocadas
Shizuma cálmate – le pidió entre risas nerviosas Nagisa al ver su reacción, quien era sin duda alguna la más desconcertada de todas
Per… perdón – le dijo ésta una vez más tranquila, no sin antes dedicarle una fuerte mirada a la italiana.
Te recomiendo que le consigas un buen abogado a tu guardaespaldas Himeko, porque esto no se quedara así – me dijo severamente Michiru antes de retirarse junto a Chikane
MICHIRU.
Al fin había pasado la noche, una noche que me pareció eterna. Apenas amaneció me fui directamente a la clínica en busca de Chikane. Estaba más compuesta, pero notoriamente maltratada en su rostro, "sí que es una troglodita esa mujer" pensé cuando mire la cara de mi prima.
Aun en el pasillo del edificio había vestigios de la pelea de anoche, la sangre en la alfombra era la fiel prueba de todo lo ocurrido.
Ya avise al conserje para que mande a alguien a limpiar esta alfombra – le dije a Chikane al notar como esta miraba el suelo, quizás buscando recuerdos.
Por favor, es muy poco higiénico – dijo ella restándole importancia al asunto
Una vez dentro del departamento la encamine inmediatamente hasta su habitación, donde Chikane termino recostándose con algo de dificultad en la cama.
¿De qué te ríes Michiru? – me preguntó al notar en mí una pequeña risita. Claro ahora que ya la tengo sana y salva a mi lado, lograba sonreír nuevamente
Que anoche te dieron una paliza – le dije en son de burla para entrar en un juego con ella
¿qué paliza? – dijo algo ofendida – me hubieses visto, yo también le di su merecido – aseguro ella no muy convincente
Ahhhh – exclame como entendiendo algo – es que yo llegue justo cuando eras tú la que estaba recibiendo los golpes – dije con algo de simpatía
Me tomó por sorpresa – dijo Chikane con el orgullo herido
¡Vamos Chikane! Solo a ti se te ocurre ponerte a pelear con una guardaespaldas profesional – la anime a que aceptara que esa troglodita le pasó por encima
A mí no se me ocurrió nada – dijo en alegato – esa gorila de cuarta que pega como gorila de primera se me abalanzó sin previo aviso
En fin.. ya estás aquí a mi lado, donde nada te pasara – le dije como si ella fuera una pequeña sabiendo que eso le molestaría aún mas
Michiru…. – alegó como pequeña
Vale no te molestare más – le dije acariciando una de sus manos – pensé en avisarle a tu padre – le comenté
Ni si quiera lo intentes – me advirtió ella – no sería nada más que darle otra razón para que pensara que no he cambiado
Pero si se entera de lo que te pasó y de que no le informamos ardera Troya – le advertí
Que arda – dijo despreocupada – me da lo mismo
Como quieras – dije suspirando – lo que si debes hacer es entablar una denuncia en contra de esa troglodita, mira cómo te dejo el rostro – le dije sin poder disimular mi rabia
¿tú crees? – preguntó confusa
Claro, si no puedes devolverle los golpes, al menos hazla pasar un susto. Así se la pensara dos veces antes de que quiera volver a golpearte
Puede ser … - dijo como meditando mis palabras – Michiru… ¿cómo llegue hasta el hospital? – me preguntó intrigada
¿No recuerdas nada? – le pregunte sorprendida
Ve y quebrante un florero en la cabeza y luego intenta recordar lo que pasé después – alego sutilmente
No gracias – le dije riendo. Y comencé a contarle todo lo que había sucedido, desde como la encontré, cuando llegó Himeko gritando y apartándola de Gina y hasta cuando Shizuma la llevó rápidamente hasta la clínica.
¿Qué le dije que a Himeko? – preguntó sonrojada
Lo que oíste… - yo levante mis hombros de manera despreocupada – le pediste que no se volviera a ir
Dios! Sí que fue fuerte el golpe – comentó ella tomándose su frente como si se le fuera a caer
Sonaste demasiado sincera, que quieres que te diga – le respondí
Qué vergüenza – dijo apretando sus puños – tenía que precisamente salvarme la misma Himeko de la paliza que me estaba dando su novia
Bueno yo la vi completamente desesperada – le recordé – casi al borde de la locura
No exageres – pidió ilusa
Es lo que vi. Aparte no trato de muy buena forma a esa troglodita. Nunca pensé que Himeko pudiera estar tan furiosa
Al menos me consuela el hecho que la deje con un brazo vendado – dijo de manera conformista
En ese momento mi celular comenzó a sonar.
Espera un segundo – le pedí a Chikane mientras contestaba - ¿Diga? – dije una vez descolgada la llamada
Michiru, voy saliendo para tu oficina – avisó Rebecca quien se me había olvidado completamente
NO, NO! – le dije inmediatamente
¿pasa algo? – me preguntó asustada
Hoy no iré al trabajó – le avisé – mi prima tuvo un pequeño accidente y debo cuidar de ella – le dije mientras contemplaba el herido labio de mi prima. Chikane inmediatamente me miro como diciendo "¿con quién diablos estás hablando?"
Tu prima? ¿pero está bien? – preguntó apresuradamente y con algo de preocupación
Mmmm – yo pensé un poco la respuesta – bien, bien, bien. De lo que se dice bien… pues no mucho, pero al menos no morirá - dije riendo
¿Con quién estás hablando? – me preguntó Chikane algo molesta al ver cómo me burlaba. Mientras yo le hacía un gesto de silencio con el dedo
Ah, sí, la acabo de escuchar – dijo Rebecca
Pero porque no te vienes y vemos todo acá en el departamento – le sugerí haciendo que Chikane quedara aún más confundida
Mientras tu prima no me saque a patadas – dijo ella no con mucha gracia
Ah no te preocupes, ya hable con ella – le mentí para tranquilizarla
Está bien, voy para allá entonces – avisó
Perfecto – dije emocionada – te esperamos para desayunar – le avise antes de colgar la llamada
¿te esperamos? – repitió Chikane confundida
Si – dije yo levantándome hasta entrar a su cuarto de baño personal, para mírame al espejo
Espera Michiru – me gritó ella desde su cama – quien se supone que viene? – preguntó desesperada
Tranquila, que no es Himeko – le respondí bromeando
Muy graciosa – dijo con algo de enfado. Mientras yo volvía hasta su cama
Es Rebecca, mi amiga a quien le debes unas merecidas disculpas – dije sonriendo
¿Cómo? – quedo con la boca abierta
Como oyes, necesito arreglar algunos asuntos del trabajo
¿Cómo que del trabajo? Explícame que está pasando – pidió desconcertada
Haber… -suspire – Rebecca es una de las modelos más importantes de toda Europa y mi amiga personal. Que ahora pasara a firmar exclusivamente con nuestro departamento de publicidad. Claro si tú le pides disculpas y te comportas cordialmente – le dije en reclamo
Pero por qué debo pedirle disculpas? – preguntó en forma de alegato
Te parece poco! – dije sorprendida – o la golpiza que te dieron ayer, te borro toda la memoria
Deja de molestarme – me pidió ruborizada – de todos modos que esperabas que hiciera, no suelo ofrecerle té a la gente desconocida, más si éstas aparecen de la nada en el living de mi departamento – le dije defendiéndome
Ella no apareció de la nada, yo la traje hasta aquí – le dije tranquilamente
¿y cómo se supone que yo debiese saber eso?
Como sea Chikane. Quiero que le pidas disculpas y punto. Ahora más que nunca necesitamos un rostro fuerte para las próximas campañas y quien mejor que Rebecca. Todas sus campañas son un éxito – le dije mientras mi prima quedaba algo pensativa, tanto que me impulso a pasar mi mano lentamente por sus ojos para ver si reaccionaba – Chikane… - la llamé curiosa
Dime… - dijo saliendo del trance
¿Sucede algo? – le pregunté
Estaba pensando en lo que dijiste sobre Rebecca, que sus campañas son un éxito – me confeso ella
¿Acaso no me crees? – le pregunte algo ofendida
Claro que te creo… si se gasta un cuerpazo – dijo con algo extraño en su mirada
Yo que tu ni lo pensaría – le advertí
¿De qué hablas? – me preguntó haciéndose la desentendida
Conozco esa mirada en los ojos de mi prima – le dije riendo – pero te informo que Rebecca es completamente y eternamente heterosexual – le dije enterrando cualquier extraño pensamiento
¿pero qué dices? – dijo ella ofendida – ni siquiera he pensado en eso. No es más que una niña mal criada, nunca me fijaría en esa chica – dijo de manera segura
Si tú lo dices – le dije complaciente
¡Claro que sí! – dijo ella.
HIMEKO.
No sé exactamente que hago aquí en esta oficina, claro mi oficina. Hoy en especial no tenía ganas de hacer nada más que no fuera ir a ver a Chikane, pero ya no podía darme el lujo de dejar nuevamente sola a Shizuma con la empresa. Si quiero que esto surja, tengo que ser más entregada.
Gina solo me habla lo justo y necesario, al parecer está muy molesta conmigo y no al revés como yo pensaba. Y en cierta medida la entiendo.
Últimamente todas las decisiones que he tomado se han convertido en errores que me pesan de gran manera. Ya no sé qué hacer con el amor que siento por Chikane, la necesito, me desespera el verme lejos de ella, no tengo valor para alejarme de su lado y menos ahora… solo el recordar la forma en que me hablo anoche cuando estaba semi inconsciente me produce electricidad en todo mi cuerpo.
Por otro lado esta Gina, a quien realmente quiero mucho y no puedo negar que me sigue gustando, pero no es esa la razón que me ata a ella, más bien son o fueron mis acciones y mis promesas. Al fin termine enredada en mi propia trampa. Yo que buscaba enterrar definitivamente el recuerdo de Chikane con la ayuda de Gina, solo sirvió para avivar más aun el fuego en mi interior.
TOC-TOC-TOC – alguien llamaba a la puerta. Inmediatamente Gina, quien ha permanecido toda la mañana en silencio leyendo un libro, se incorporó para abrir la puerta.
Hola Gina – dijo secamente Shizuma sin ponerle mayor atención y pasó directamente hasta mi escritorio
Buenos días Shizuma – le dije con una sonrisa de agradecimiento al recordar que fue ella quien ayudo anoche a Chikane
¿Cómo estas Himeko? – me preguntó amigablemente
Algo cansada - confesé mientras esta tomaba asiento
Si, se nota en tu rostro que lo estás – comentó
Es que no pude dormir bien….
¿Estas preocupada por Chikane? – preguntó como si Gina no estuviese en esa habitación….
Algo… - dije no muy segura. Y no porque no lo estuviera, sino por Gina
Pienso ir a visitarla – dijo sorprendiéndome – quiero ver como se encuentra- ¿ Y desde cuando Shizuma se preocupa tanto por Chikane? Me pregunté en mis pensamientos
¿de verdad? – le pregunté entre confundida e ilusionada por la idea de ir con ella
Si…
¿puedo ir contigo? – le pregunté casi en un susurro, para que Gina no pudiera escucharlo
Pero… Himeko – ella se acercó a mí para mantener la privacidad – tú tienes que ir a ver al señor Sutsako – me dijo de manera algo confundida
¿yo? – pregunté extrañada
Si, tu. – ella me miro extrañada – que no te ha aviado la secretaria? – preguntó ilusa
No… - dije confundida
Llamó a primera hora de la mañana para avisar que te podía recibir en - ella miro su reloj de pulsera – una hora más en su oficina
QUE! – grite desesperada
Tranquila Himeko – dijo Shizuma un poco espantada por mi reacción
Pero yo no tengo idea de negocios – dije muerta de nervios – tu manejas esos temas
Si lo sé Himeko, pero el pidió que fueras tu exclusivamente quien negociara con el – dijo dejándome más nerviosa aun
De un momento a otro toda la responsabilidad de esa gran firma terminó en mis hombros.
CHIKANE.
Pasa, pasa – escuchaba a mi Michiru invitar a su amiga hasta m cuarto, mientras ya me tenía sobre advertida de que debería ser cordial con ella.
En pocos segundos las dos mujeres terminaron en mi habitación. Pero la tal Rebecca apenas me vio no fue capaz de disimular una expresión de sorpresa en su rostro. Sin saber porque razón, el hecho de que ella me viera así, me avergonzó.
Buenos días – le dije intentando sonar lo más cordial que pude, pero estaba tan molesta conmigo misma por sentir nervios que la voz sonó un poco pesada
Hola – dijo de forma rápida y quitándome la vista de encima lo que agradecí internamente
Mi prima tiene algo que decirte – le avisó Michiru, dándome a entender que debía pedirle disculpas en este preciso momento.
Te escucho – dijo ella con los brazos cruzados. Mientras me miraba casi juzgando lo que sería mi futuro discurso
Disculpa por lo de ayer – dije casi susurrando y sin muchas ganas
No escuche nada – acusó mirando a Michiru
Vamos Chikane, habla más fuerte – pidió mi prima, como si yo tuviera cinco años
Disculpa por lo de ayer – volví a repetir, esta vez de forma audible
Claro – dijo ella. Pero era innegable que entre las dos aún existía una especie de tensión.
Veo que se llevaran muy bien ustedes dos – comentó Michiru de manera irónica.
Y así me vi tomando desayuno en mi cuarto, acompañada por mi prima y por la que hasta el día de ayer era una completa extraña que olía mis cosas. La que más hablaba sin duda alguna era Michiru, explicando las ideas de campaña que tenía en la cabeza y los planes que quería para el futuro. Mientras yo comía en completo silencio sin dejar de conservar cada vez que podía a aquella mujer, claro de manera disimulada. Una que otra vez Rebecca tomaba la palabra, para contar su experiencia y las ideas que tenía para aportar con su imagen….
Yo desvié la mirada y la clave en mi mesa de noche, donde permanecía aun la carta que me dejo Seleni y un escalofrió me recorrió la espalda. Creo que no tenía valor para leerla aun….
Sin quererlo mi mente retrocedió en el tiempo…
INICIO DEL FB
Chikane!- dijo Himeko no pudiendo ocultar su sorpresa, al verme esperando por ella en el baño de la escuela
Himeko quiero pedirte disculpas- le dije apoyada en el largo mármol del lavamanos
¿Disculpas de qué?- Me preguntó completamente paralizada y con nervios en su voz
Por lo de ayer… no sé qué me pasó- le dije al recordar que estuve a punto de besarla- yo nunca actúo así, menos con una mujer que está comprometida- no pude evitar sonrojarme
¿Qué cosa paso ayer…. Yo no recuerdo nada?!- me dijo haciéndome saber que todo estaba olvidado y que no debía preocuparme
Que alegría- dije agachando la cabeza. Mientras ella se lavaba las manos- Himeko esto te puede sonar un poco raro pero debo decírtelo- no pude evitar contenerme
¿De qué hablas Chikane?- me preguntó casi de manera tartamuda
Himeko- No fui capaz de pensar en lo que estaba a punto de hacer. Solo me deje llevar por mis sentimientos. La acorrale contra la pared, mientras podía sentir como cada centímetro de mi piel reclamaba su tacto – no sé qué me pasa contigo… desde que te vi que no puedo sacarte de mi cabeza – le confesé
Chikane ¿qué estás diciendo? – dijo con algo de ilusión escondida torpemente en sus ojos que no dejaban de brillar
No lo sé Himeko… ni yo me entiendo- le susurre
Chikane – dijo mi nombre casi suplicando por un beso.
Himeko- dije antes de comenzar el camino directamente hasta su boca
Justo en ese momento el sonido de alguien abriendo la puerta principal del baño se dejó escuchar mientras rompía con el mágico momento
Himeko!- exclamó Seleni completamente sorprendida y enojada por vernos así en esta situación tan comprometedora.
Fin FB
No pude evitar sonreír al recordar ese momento, cargado de magia…. Pero un sentimiento de melancolía se apodero de mí, opacando mi sonrisa que solo hace algunos segundos era de felicidad. "Como han cambiado las cosas entre tú y yo" dije en mi pensamiento y dedicando un gran suspiro a mis reminiscencias.
¿Estás bien Chikane? – me preguntó Michiru que junto con Rebecca me miraban extrañadas
Si – dije moviendo sutilmente mi cabeza para terminar de despejarla de cualquier recuerdo - ¿por qué? – pregunté desentendida
Porque estabas riendo sola – me contestó Michiru muy confundida
No, fue tu imaginación – dije torpemente
Mmmm bueno … - dijo ella sin mucho convencimiento – iré a comprar tus remedios – me avisó ella – no queremos que tu cara siga inflamada – dijo preocupada
Te acompaño – se ofreció inmediatamente Rebecca
No te preocupes, quédate con Chikane para que te explique cómo es el funcionamiento de la empresa y para que se comiencen a conocer de una vez por todas
QUE! – gritamos las dos al unísono de manera sorpresiva
Vamos chicas, estoy segura que no se sacaran los ojos – Michiru comentó riendo – aparte mi prima no quiere otra golpiza, cierto Chikane? – yo solo le hice una mueca caricaturizando
Bueno por mí no hay problema – dijo aquella rubia sin mucha convicción
Por mí tampoco – me cruce de brazos e hice un pequeño desprecio
Perfecto, entonces nos vemos en unos minutos más…. Quiéranse – nos pidió antes de salir de la habitación para posteriores segundos anunciar que termino por dejarnos a solas completamente, con el sonido de la puerta principal
Como explicar la atmosfera del momento. El silencio era tan incómodo como necesario entre las dos.
Eres la primera desconocida que pasa tan rápido de mi living a mi cuarto – le dije bromeando para comenzar una conversación. Ella inmediatamente se puso colorada, al parecer de la rabia
¿Qué estás diciendo? – preguntó molesta – te equivocas conmigo – dijo rudamente
Ey tranquila, solo era una broma – dije algo descolocada ante su reacción
Pues tus bromas son fuera de lugar
Pero que amargada eres – le comente sin poder evitarlo
Pero quien te crees tú, para decirme eso! – dijo poniéndose de pie notoriamente ofendida
Ok, ok… perdón – intente corregir mi error, al parecer funciono ya que esta se calmó un poco
No vuelvas a hacer ese tipo de comentarios – me pidió enojada. Entendí en ese momento que mi presencia no le era para nada grata. Lo que me hizo sentir un tanto mal, quizás golpeo inconscientemente mi ego
Como quieras – le dije de forma pesada y nuevamente quedamos en silencio.
Quizás pasaron cinco minutos en que ninguna de las dos nos atrevíamos a hablar, pero ella me miraba permanentemente la cara, podía sentir sus ojos clavados en mí, pero cada vez que yo la miraba ella esquivaba mi mirada. Llegó un momento en que ya no pude aguantar más.
¿Pero que tanto me miras? – le pregunté enojada
REBECCA
Esta chica definitivamente sabe cómo colmar mi paciencia con tan solo una palabra. Como se le ocurre decirme ese tipo de broma. En sus sueños terminaría en su cuarto por mi propia voluntad.
No es más que una arrogante, que seguramente acostumbra a tener todo el mundo a sus pies….
Aunque no puedo negar que aun sin conocerla me impresiono el verla toda golpeada, sentí un ligero frio en el estómago cuando la vi, ¿quizás por compasión?... Luego de dejarle en claro que conmigo no van sus bromas estúpidas reino un silencio sepulcral, en donde por más que intente no pude dejar de mirarla en cada oportunidad que pude.
Es que su rostro llamaba notoriamente la atención y no precisamente por lo golpeado, o bueno sí. En realidad era la mezcla de sus perfectas facciones con esos moretones y su labio maltratado el que le daba un toque algo delirante para mí. Era como ver al chico guapo que fue golpeado cobardemente y que tú solamente quieres curar sus heridas…. "pero qué carajo estoy pensando" me recrimine internamente, primero que todo no es un chico y segundo no quiero curarle nada, me recordé.
¿Pero que tanto me miras? – me preguntó molesta y pude sentir algo de nervios al ser descubierta
Nadie te está mirando – le contradije inmediatamente
¿Ah no? – dijo ella incrédula
No – sentencie
Pues a mí no me parece… ¿acaso tengo un dibujo en la cara o quizás monos? – no pude evitar reír por su pregunta
Monos no, pero tienes unos moretones que te lucen más que esos baratos ojos azules que tienes – dije feliz
¿Cómo que unos ojos baratos? – dijo ofendida y descolocada. Al parecer sentía un amor especial por ellos – bueno al menos sabes lo que es sonreír, ya pensaba que eras de esas mujeres que se negaban cualquier expresión para evitar que se les arrugue su piel
Graciosa¡?... te aseguro que sonrió mucho más que tu – le dije entendiendo que nuevamente estábamos discutiendo
Lo que pasa es que yo solo le sonrió a personas que se lo merecen – dijo petulantemente
Ósea que hay que merecer tu sonrisa?... ¿por favor quien te crees tú? – no podía creer su arrogancia
No veo porque tengo que sonreírle a personas descortés
¿Me lo dices a mí? – pregunte enfadada
No señorita educación, como se le ocurre – habló con ironía
No hablemos de educación, porque tu dejas mucho que desear – le recordé su mala bienvenida
¿Dime una cosa? – dijo ella mirándome fijamente – ¿por qué siendo una mujer tan linda eres tan amargada, acaso te falta un novio? – me preguntó. Yo sentí como mis mejillas se encendieron inmediatamente y mi corazón palpitaba de una manera extraña
Ya entiendo por qué te golpearon…. Porque eres una imbécil – le grite rudamente – esperare a Michiru en el living – dije saliendo de su cuarto para no verle la cara
CONTINUARA…
Hola, hola! pasando solamente a dejar un nuevo cap jajajaja y dar mis agradeciemientos por seguir mi historia...
Quise escribir ahora este cap, porque me vi con un par de horas para hacerlo y si no lo hacia no tendria tiempo quizas hasta cuando jjajajaj
de hecho teng que ponerme a estudiar, bueno primero dormir y luego estudiar (¿que carajo les puede importar a ustedes cierto, pero ya está, lo acaban de leer igual... jajjaa )
Millones de besos y abrazos psicologicos a todas las personas que siguen mi fic, y de verdad que estoy agradecida hasta la eternidad con ustedes.
Quiero disculparme, pero no tendre tiempo para responder a sus comentarios. Los lei claro que si, nunca tan chata (o mala onda) para quienes no entiendan esa palabra xD, pero apenas tenga tiempo los respondere os juro por mi futuro hijo que llegara alguna vez, eso espero :D
GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS!
espero les guste
