Capítulo 24 - Humo
El cielo estaba cubierto por nubes, el frío calaba los huesos y las hojas de los arboles se mecían con el fuerte viento, la gente se encontraba dentro de sus casas resguardándose del clima y otros recién llegaban a sus hogares luego de la extenuante jornada de trabajo.
Martina Johnson fuera de toda expectativa se alistaba para salir con sus amigos, aún con ese clima, ellos saldrían de fiesta sin importa que el cielo se viniera abajo. La joven pelinegra se puso sus mejores ropas y cogió sus llaves, billetera y labial, no necesitaba nada más para salir esa noche. Se despidió de su madre y salio al frío exterior de su casa, sus amigos a su lado la seguían y comenzaron a caminar rumbo al centro de la ciudad.
-¿Y como van las notas en el internado? ¿Sigues peleando con ese profesor tuyo?.- Preguntó Mark a Martina, junto a ella, Alison se rió de sus preguntas.
-Pues ya sabes como va eso, tengo notas buenas, y no, ya no me peleo con ese hombre, al parecer logré ponerlo en su lugar.- Contesto Martina triunfante, "Si supiera como lo puse en su lugar, morirían de un infarto" pensó la joven, recordando ese fogoso encuentro en el bosque prohibido, Martina se preguntó que hubiera pasado si hubiera dejado a Snape continuar, quizás ya no sería la chica inocente que entro a Hogwarts solo pensando en sus estudios, era increíble como las cosas podían cambiar de un momento a otro.
-De verdad odio que vayas tan lejos a estudiar, si estudiaras con nosotros la pasaríamos increíble, sé que tu madre quiere la mejor educación para ti, pero el colegio público en el que estamos es uno de los mejores en la ciudad.- Replico Alison, haciéndole un puchero a Martina quien le sonrió tiernamente, "Lamentablemente tengo habilidades que necesitan de una enseñanza especial" pensó la joven.
-Si claro, los mejores en trafico de drogas.- Se burló Martina.
-Oh vamos, eso solo fue una vez, aparte los policías solo estaban allí por rutina.- Dijo Mark sacando una cajetilla y encendiendo un cigarro, luego le ofreció a las dos chicas quienes aceptaron.
-¿No habías dejado de fumar?.- Preguntó Alison a Martina, la pelinegra levanto los hombros restandole importancia al asunto.
-Si, pero he decidido volver a hacerlo por las vacaciones.- Confesó la pelinegra, temblando por el frío.
-Vaya, si que es fuerte el síndrome de abstinencia, nada más mira como tiemblas.- Comentó Mark burlándose y haciendo reír a las jóvenes.
Las calles estaban desiertas por el frío en el ambiente y los más valientes salían de fiesta esa noche, al trío les tomo varios minutos caminar desde la casa de Martina hasta el centro de la ciudad, en un esquina bien iluminada y con música alegre se encontraba una discoteca donde circulaban estudiantes de diferentes partes de la ciudad, desde universitarios a colegialas, la noche recién había caído pero pareciera que ahí se hubiera estado celebrando desde siempre.
Martina y sus amigos entraron rápidamente y se acercaron a la barra para pedir unas cervezas, luego entre la multitud comenzaron a buscar unas mesas para sentarse a conversar, después de estar buscando un buen rato. encontraron una en un rincón cerca de una ventana, cuando ya estaban sentados y bebiendo, comenzaron a hablar.
-No me vas a creer Martina, el muchacho que estuvo detrás de ti mucho tiempo !Ahora sale con Emily! No entiendo como pudo caer tan bajo.- Exclamó Alison bebiéndose todo el contenido de su vaso de golpe y haciendo una mueca.
-Oh vamos, Emily no esta tan mal, ella debe tener lo suyo y quizás el lo encontró.- Dijo Martina mirando entretenida su vaso.
-Debe tener lo suyo y muy en el fondo porque nada más mirándole la cara ya quiero salir corriendo.- Dijo Mark riéndose y ganándose un golpe en el hombro por parte de Martina.
-Bueno, ya es hora, si sigo bebiendo terminaré borracha antes de las 2.- Dijo Alison levantándose con dificultad y trastrabillando un poco.
-Pues yo creo que ya estas borracha.- Le dijo Martina ayudándola a llegar a la pista de baile.
-No importa, esta noche será inolvidable, después de todo, no siempre vienes a pasar las navidades a la ciudad con tus amigos.- Comentó Alison abrazando a Martina.
-¡Brindo por eso! .- Dijo Mark alzando su vaso y bebiendo.
Martina sonrió, tenía los mejores amigos que pudiera desear, aunque por un momento quiso que Luna también estuviera ahí, pero luego se la imagino en la disco hablando de cualquier monstruo con algún extraño y rápidamente quito ese pensamiento de su mente. Alison movía su cuerpo al ritmo de la música y si había algo que a Martina le encantaba hacer, era bailar, por lo que siguió el ejemplo de su amiga y comenzó a bailar a su lado, el movimiento de sus caderas era hipnotizante y muchos jóvenes quisieron bailar junto a ella, pero la pelinegra se negó, no quería compartir esa noche con nadie.
Alison tomo a Martina de la mano y la llevo nuevamente a la barra para pedir algo más fuerte, el vodka parecía una buena elección por lo que las jóvenes brindaron y tomaron de sus vasos hasta dejarlos secos, Martina sintió hormigas en sus dedos y supo de inmediato que se había embriagado, sonrió, era una sensación que hace mucho que no sentía, de pronto miro hacia atrás buscando a Mark, se sorprendió de sobremanera cuando lo vio besando a un muchacho de su misma altura.
-Alison, ¿Estoy completamente borracha o ese es Mark besando a ese tipo?.- Preguntó Martina apuntando a la pareja.
-Oh, bueno, te perdiste un gran suceso en la vida de Mark, pero en las vacaciones de invierno salio del closet y ese es John, su nueva pareja, después de Mike y Tom. Digamos que es media loca.
- Wow, veo que me he perdido un montón de cosas, debo ir a conocer a su novio.- Dijo Martina acercándose a la pareja y comenzando a conversar con los jóvenes.
Luego de mucho alcohol y mucho baile, los jóvenes se subieron al auto de John y este fue a dejar a las chicas a la casa de Martina, quienes ebrias a más no poder, intentaron entrar en la casa de la pelinegra en silencio, pero fracasaron al ser la propia Martina quien se tropezó con la escalera cayendo estrepitosamente, las carcajadas de las jóvenes no esperaron, y luego de reírse un buen rato, la madre de Martina pego un grito y las jóvenes fueron a la pieza de Martina.
-Oh, que buena noche, siento que mañana me dolerá todo pero por ahora me siento magníficamente.- Dijo Alison tirándose a la cama y sacándose los zapatos.
-Concuerdo contigo, mañana no podré ni levantarme.- Comento Martina siguiendo los pasos de su amiga.
-Oye Martina, ¿Y no has encontrado a nadie en tu internado?.- Pregunto Alison sentándose y mirando a la joven.
-Pues. encontre a alguien, pero tu sabes que jamás he estado con nadie y me da una vergüenza besarlo.- Dijo la joven sentándose frente a su amiga.
-Pero si es tan fácil besar, solo debes seguir la corriente.- Dijo Alison intentando explicar con las manos.- !Ya sé! Yo te enseño.- La joven de cabellos rojos y ojos café, se acerco a Martina peligrosamente.
-Wow, creo que estas demasiado ebria.- Dijo Martina alejándose de ella.
-Exacto, por lo tanto no recordare esto mañana y si lo hago, nadie va a hablar de esto. Vamos, deja que te ayude.- Martina levanto la ceja, ¿No había nada malo en eso o si?.
Alison se acerco lentamente a Martina y cuando sus labios se rozaron, la pelinegra cerro los ojos, dispuesta a dejarse llevar por las sensaciones, por los labios suaves de su amiga y sus respiraciones. La pelirroja fue la que guió el beso, y lentamente pidió permiso para entrar en la boca de Martina, la cual se lo concedió dudosa y cuando sus lenguas se tocaron un escalofrió recorrió a Martina.
Se estuvieron besando un buen tiempo hasta que Alison recostó a Martina y se subió encima de ella, sorprendiendo a la joven quien se internamente se preguntaba hasta donde llegaría eso, las manos de la pelirroja recorrieron la cintura de la joven y de pronto se separó de ella y se acostó en su pecho, Martina se quedo quieta esperando algún movimiento de su amiga pero luego de unos momentos la pelinegra escucho como su amiga roncaba en su pecho, las carcajadas no se esperaron.
A la mañana siguiente desayunaron en silencio evitando tocar el tema, Martina se despidió de su amiga y suspiro, vaya noche que había pasado.
"Ahora viene lo fuerte" se dijo subiendo a su pieza y buscando entre sus cosas un libro, "Animagos" decía el titulo, la joven se sentó en su escritorio y dio comienzo a su estudio.
Luego de muchos intentos fallidos la joven comenzó a perder la esperanza, pero luego de comer con sus padres y que estos la animaran, sus energías se renovaron y volvió a intentarlo, mientras se concentraba y su magia se enfocaba en el hechizo, poco a poco fue sintiendo como la transformación hacia efecto, pudo sentir un cosquilleo por todo su cuerpo y un calorcito en el pecho, de pronto sintió su vista mejorada, su olfato que captaba todo a su paso, y sus sentidos en constante alerta, su cuerpo se sentía extraño y cuando quiso dar unos pasos se dio cuenta de lo cerca que estaba del suelo, miro hacia abajo y pudo ver sus cuatro patas de color rojo, sorprendida corrió a mirarse al espejo y un zorro de color rojizo y ojos anaranjados le devolvía la mirada. Estaba tan contenta que de sus fauces salio un aullido, unos pasos acelerados se sintieron en la escalera y su madre abrió la puerta encontrándose con la nueva forma de Martina.
-¿Martina?.- Preguntó su madre con una mano en su pecho, la joven volvió a aullar dando a entender que era ella, su madre sonrió y le acaricio la cabeza, dándose cuenta de lo suave que era su pelaje. Luego de unos instantes Martina volvió a ser la que era antes.
"Ahora tengo una forma más fácil para escabullirme de mi sala común e ir a ver a Snape, no puedo esperar a que me vea de esta forma". Pensó la joven sonriendo, todo era maravilloso.
Otro capitulo! Yey! Espero que lo disfruten mucho y por favor dejenme comentarios, me gustaría saber lo que piensan, abrazos.
