AlienHeart de la oscuridad: Advertencia, este capítulo contie...(suspiro) ¿Enserio tengo que hacer esto?
AlienHeart1915: Tienes suerte de que te este dejando escribir esto, ahora termínala.
AlienHeart de la oscuridad: (Quejido de fastidio) Bien. ¡ADVERTENCIA! Este capítulo contiene un poco de material un tantito más fuerte; nada que pueda ser considerado clasificación M, pero 1915 de todos modos me está obligando a poner esta advertencia por la sugestividad.
AlienHeart1915: Lo ves, eso no fue tan malo.
AlienHeart de la oscuridad: Es COMPLETAMENTE innecesario.
AlienHeart1915: (Niega con la cabeza) Ok. Chicos, quiero decirles que este capítulo es algo que empezaré a llamar CapOCs, lo que significa "Capítulos OC". Esto es porque el capítulo tratará sobretodo o incluso completamente sobre los OCs en el fic; serán como otro tipo de capítulos de relleno.
AlienHeart de la oscuridad: Muy bien, ahora los comentarios. Ya saben como funciona.
RizeNeoWolf: Oh claro que se está acostumbrando ¿después de todo estamos hablando de un Po sin panza o no? Te quiero felicitar porque te percataste de lo de Grulla y Ming-Ling, eso es bueno, denota que lees con atención..En cuanto a la pelea de gatas, como es mi sección, te diré que la haré lo más entretenida que pueda (Susurrando) De hecho puede que sean más de una jeje...
Leonard kenway: ¿Te parece? Guau gracias. En este capítulo va a haber un detallito que probablemente te va a gustar, sólo te aviso.
jeffersongongora: Un comentario medio raro, pero yo ni puedo juzgar ya que yo estoy partido en dos partes de mi mismo. Ok, sí mencioné una chita en el capítulo 3, pero esa se llamaba Wing y nomás era una extra. Nadie dijo nada de que a Ming-Ling le guste el pájaro...pero quién sabe, a lo mejor y luego. A Víbora NO le gusta Po, sólo lo protege mientras están fuera del palacio para que Tigresa no la mate.
TheLegendaryWarriorDragon: Uy esos boletos están caros amigo, pero te los aparto, van por cortesía de la casa (Recibe un zape)...No lastimes a Tlanextly demasiado...(Voz cantarina) No lo prometoooo!
fanatico z: Y serán aún mejores...en mi opinión al menos.
Capítulo veinticinco: Revelaciones repentinas-CapOC 1
...El bastardo no pareció ni escuchar sus claras muestras vocales de desagrado mientras movía sus pezuñas hacia su top blanco, haciéndola gruñir con más fuerza por cada milímetro de su ropa que le levantaba hasta que la prenda quedó por encima de su cabeza. Las pezuñas de su captor recorrieron su cuerpo semi-descubierto por un tiempo y ella simplemente paró de gruñirle, de todos modos de nada le servía. Si algún día lograba salir de este lugar y se topaba con este infeliz obviamente lo haría pagar, pero por ahora todo lo que podía hacer era esperar a que todo esto terminara y llorar en silencio mientras una de las pezuñas del macho descendía por su cuerpo y sujetaba la tela envolviendo su cintura...
*SLAM!*
Tlanextly abrió los ojos de golpe y se sentó derecha a velocidad relampagueante con un grito ahogado saliendo de su garganta. Sus aterrorizados ojos magenta observaron sus alrededores por unos momentos y se dio cuenta de que sólo había sido la pesadilla otra vez (Como siempre) La ocelote se sintió confundida al escucharse a hablar en su lengua nativa y llevó su pata a su cabeza, descubriendo que su copilli encantado no estaba ahí. Ahora que lo pensaba, tampoco podía sentir el peso de su collar alrededor de su cuello ni la ligera presión de las correas de su cargador en su muslo, cintura y torso. Tlanextly miró alrededor del campamento con una ceja alzada intentando ubicar dónde estaban sus cosas y las vio en el suelo al lado de su saco "Po probablemente me las quitó para que pudiera dormir más a gusto" concluyó con una pequeña sonrisa al pensar en el panda aunque muy pronto la quitó y sacudió la cabeza "¡Rayos, esto tiene que parar!" Pensó frustradamente "Sabes que, no voy a pensar en eso; ahora no es el momento" pensó Tlanextly, soltando un suspiro cansado, y se hizo bolita cerca del fuego que lentamente se estaba consumiendo "Debo estar descansada para lo que sea que pueda pasar mañana...sólo espero poder dormir durante el resto de la noche sin más interrupciones" pensó la hembra con un pequeño escalofrío al recordar una parte de su pesadilla. Deseaba poder volver a tener una completa noche de sueño pacífico algún día. Sólo UNA noche más, ya estaba harta de despertar en medio de la noche, a veces más de una vez, gritando, llorando o simplemente aterrorizada (Pero supongo que eso es mucho pedir) se murmuró a sí misma.
*Zzzzz...*
La princesa volteó la mirada hacia el guerrero dragón durmiendo sobre su espalda a una distancia relativamente corta de ella tras haberlo escuchado roncar un tanto fuerte y frunció el entrecejo un poco "Claro, restriégame en la cara que puedes dormir como un cachorro, ojos de jade" pensó Tlanextly, enfocando su vista en el cuerpo del panda...en especial sus brazos. Ahora que lo pensaba, había dormido muy bien la noche anterior "Cuando estuve en sus brazos" pensó "Quizás...no no puedo hacerlo otra vez, no en mi estado mental actual...sabes que se sentiría tan bien...aún así no puedo aprovecharme de él así...seguramente no le importaría...esa no es razón para utilizarlo de ese modo...sólo va a abrazarte en sus cómodos brazos durante la noche...¡DIJE QUE NO!" Concluyó con firmeza y cerró los ojos con fuerza...por como treinta segundos.
(Maldita sea mi mente y lo cómodo que es ese panda) La ocelote reabrió sus ojos con un suspiro y se puso de cuclillas cuidadosamente. Usando su sigilo natural, Tlanextly avanzó en silencio hacia el oso durmiente hasta que quedó justo frente a él y observó su forma con una expresión insegura en la cara "No puedo creer que vaya a hacer esto" pensó. Con un respiro profundo, la princesa se trepó encima del panda gigante con cuidado y se acostó boca abajo, cruzando los brazos arriba de su amplió pecho para recostar su cabeza sobre ellos. Después de pasar unos minutos acostumbrándose a la idea de lo que estaba haciendo, Tlanextly comenzó a relajarse y cerró los ojos con un suspiro contento al mismo tiempo que desdoblaba sus brazos y los envolvía alrededor del torso de Po "Muy bien, puede que esto sea un poco extraño de mi parte, pero si se siente bien" pensó ella mientras se acurrucaba en su cálido pelaje, moviendo la cola de lado a lado perezosamente.
-Mmm...¿Tigresa?-
Tlanextly abrió los ojos de golpe cuando escuchó al guerrero de blanco y negro murmurando y volteó a verlo con una mirada nerviosa para ver si se estaba despertando; ¡No quería que la encontrara usándolo como almohada! ¡Ese sería su fin!
Por suerte para ella, el panda parecía seguir bien dormido, aunque seguía murmurando cosas "¿En qué estará soñando ahora?...¡Este no es tiempo para pensar en eso! ¡¿Por qué se empezó a mover así de pronto?!" Fue después de preguntarse esto cuando la ocelote se dio cuenta de que su cola parecía estar acariciando algo...las piernas del panda "¡Estúpidos movimientos involuntarios!" pensó Tlanextly frunciendo el entrecejo mientras le ordenaba a su cola que parara de moverse. Un minuto o dos después de detenerse, Po volvió a dormir como piedra y la felina suspiró con alivio. Tlanextly enroscó su cola en la pierna derecha del oso con fuerza para no arriesgarse a que se moviera contra su voluntad otra vez y volvió a recostar su cabeza en el pecho de Po "Veamos si ahora si me puedo dormir otro rato" pensó ella, bostezando como cualquier buen felino y acurrucándose en el pelaje negro de Po por segunda vez. El guerrero dragón pareció sentir sus acciones de nuevo, pero esta vez no hizo ni un ruido; sólo rodeó a la ocelote con sus brazos y la apegó a él. Tlanextly no pudo detener la sonrisa que curvó sus labios al sentirse envuelta en el abrazo protector del úrsido y en automático ronroneó felizmente y frotó su cabeza contra el pecho del macho, apretando el agarre que tenía en su cuerpo con su cola y brazos...hasta que se dio cuenta de lo que acababa de hacer (¿Acabo de...ronronear?) se preguntó a sí misma Tlanextly, abriendo los ojos con una mirada perpleja. ¿Por qué ronroneó? Ella no QUERÍA hacerlo...sólo lo hizo; lo cual no tenía sentido alguno ya que si un felino ronronea inconscientemente tiene que ser por algo que les guste...pero que enserio les guste. "Digo, estar con Po es agradable, pero ¿que me haga ronronear? Eso simplemente no puede estar biieeeeeOOOHH ¡QUE RICO. SE SIENTE. ESO!" Pensó Tlanextly mientras sus ojos se cerraban por placer y empezó a ronronear otra vez. La razón: el guerrero dragón había comenzado a rascarla detrás de su oreja derecha mientras dormía. Después de cinco minutos de estar rascando, la otra pata del panda descendió lentamente por la espalda de la felina, causando un placentero escalofrío en su columna, y se detuvo en la espalda baja. La ocelote emitió un gemido corto cuando sintió la gentiles caricias a sus curvas y cintura y desenroscó su cola para hacer lo mismo en las piernas del panda.
-Ti..Tigresa...espera, no..no puedo-
Tlanextly volvió a la realidad cuando escuchó el murmullo semi-ronco del guerrero de blanco y negro y sus ojos se hicieron enormes por el shock de darse cuenta de lo que estaba pasando "¡¿Qué estoy haciendo?!" Pensó la felina y detuvo las acciones del oso agarrándolo de las muñecas con su cola y una pata. Teniendo cuidado para no despertar a Po, la princesa se salió de su agarre lo más rápido que pudo y luego dio varios pasos en reversa para alejarse de él con una expresión casi asustada. Hasta aquí. Tenía que descubrir por qué estaba actuando de este modo para poder detenerlo y tenía que hacerlo ESTA NOCHE, no le importaba si tenía que quedarse despierta toda la noche "Además, si acabo muy cansada podría pedirle a Po que me cargue...¡RARGH!" Pensó Tlanextly mientras sacudía la cabeza y luego salió disparada en dirección al bosque corriendo a cuatro patas.
Su cuerpo empezó a demandarle descanso poco tiempo después de echarse a correr, pero de todos modos siguió; tenía que alejarse tanto como pudiera del campamento. Le tomó algo de tiempo llegar a otra parte del arroyo que había visitado más temprano, donde por fin se detuvo a descansar. (Con...Con eso de..debería...bas..bastar) murmuró entre respiros. Cuando se escuchó a sí misma hablando en su propio dialecto, la ocelote se dio cuenta de que no se había tomado el tiempo para tomar sus cosas antes de irse del campamento y se propinó un buen golpe en la frente por ello; debió tomar por lo menos su daga para defenderse de ser necesario "Muy bien, no hay razón para entrar en pánico todavía puedo hacerle frente a un sujeto sin mis armas y si las cosas se ponen feas, siempre puedo intentar utilizar un encantamiento" pensó Tlanextly, calmando su mente un poco, y luego se sentó al lado del agua. Después de devolver su ritmo cardiaco a la normalidad, Tlanextly se puso a pensar en lo que ocurrió allá en el campamento intentando descubrir las razones de por qué hizo lo que hizo "Bueno, esas ya me las sé, pero ¿por qué Po me hizo reaccionar así? Jamás me ha gustado que me toquen los machos y luego de mi...experiencia...debería darme asco el tan sólo pensar en ello" la princesa pensó, frunciendo el ceño "Pero...de todos modos disfruté sentir su calor, me gustó sentir su pelaje contra el mío, su aroma minimizó mis sentidos y sorprendentemente me hizo ronronear con su tacto ¡RONRONEAR MALDICIÓN! ¡No he ronroneado por instinto desde que dejé de ser una cachorra y de pronto lo hago nomás porque un tipo que acabo de conocer me abraza!...cierto, me salvó la vida y no ha sido nada más que bueno conmigo ¡pero aún así no tiene sentido!" Pensó, frotándose la cara con frustración, aunque esa frustración fue pronto vencida por la poderosa sensación de paz en el ambiente (Espera un segundo) murmuró la ocelote y descubrió su cara completamente espantada.
Tlanextly se puso de pie lentamente sintiendo como su corazón golpeaba sus costillas como si quisiera salírsele del pecho y echarse a correr y se dio la vuelta nerviosamente para ver detrás de ella, esperando que no fuera lo que ella pensaba que podía ser.
(No...)
Su sangre se heló en cuanto sus ojos magenta se posaron en la figura parada entre los bambúes; su postura era perfectamente recta y firme, sus brazos estaban cruzados frente a su pecho y aunque su cara estaba oculta en las sombras de la noche y la capucha sobre su cabeza, ella sabía que la estaba viendo directamente. La felina cerró los ojos con fuerza y contó hasta cinco esperando que cuando los volviera a abrir la figura ya no estaría ahí...pero sus esperanzas fueron destruidas en el momento que volvió a mirar y aún lo vio ahí parado, reflejando la luz de la luna con su brillante túnica blanca. La felina se quedó petrificada en su lugar por el miedo, sin saber qué hacer. Su instinto de supervivencia le estaba gritando que se fuera de ahí lo más pronto posible y corriera de vuelta al campamento donde ella sabía que la protegerían, la cual era una buena opción puesto que este sujeto probablemente le ganaría con facilidad, pero su instinto defensivo le decía que se quedara a pelear "Pero como le ganaría a este tipo, el me enseñó todo, no tengo mis armas y estoy segura de que no me dará el tiempo para hacer ningún encantamiento...necesito ayuda" concluyó la hembra y rápidamente se puso en cuatro patas y salió corriendo en una dirección al azar.
La figura de la túnica sonrió un poco por debajo de la capucha cuando vio las acciones de la hembra y agitó la cabeza un tanto divertida antes de desaparecer.
Tlanextly olfateó el aire mientras corría intentando encontrar algún aroma que pudiera guiarla de vuelta al campamento, pero no había nada de utilidad en el aire "Vamos, vamos, el campamento debería estar por aquí" pensó la ocelote en pánico y se dispuso a gritar el nombre de Po y Víbora, pero no pudo hacerlo porque de pronto algo apareció justo frente a ella con lo que la felina se estrelló y se vio forzada a parar de correr. Tlanextly volteó a ver con qué se había estrellado y, para su horror, era el sujeto de la túnica (¡Aléjate!) gritó con miedo y salió corriendo otra vez. Tras correr por otros cinco minutos, la figura volvió a aparecer justo frente a ella, pero esta vez logró cambiar su dirección antes de poder chocar. Esto pasó cuatro veces más hasta que la felina terminó entrando a un pequeño claro. Tlanextly miró por encima de su hombro para verificar que la figura ya no estuviera detrás de ella y, tras no verlo, dejó de moverse en el centro del área para permitirle algo de descanso a su agotado cuerpo. "Creo que lo perdí" pensó con una pequeña sonrisa aliviada, aunque no le duró mucho tiempo ya que el macho salió de las sombras menos de diez segundos después. (Oh, por favor) Tlanextly dijo algo fastidiada, luego salió corriendo esta vez en dos patas...pero no llegó muy lejos. La princesa iba tan concentrada en escapar que no se percató de la peculiar pila de hojas mediana en el suelo a pocos metros de ella y como nunca la vio, nunca pensó en evadirla.
En el momento que su pie izquierdo cayó en la pila, un pequeño mecanismo se activó y unas mandíbulas metálicas salieron de abajo de las hojas y se cerraron brutalmente alrededor de la parte baja de su pierna, perforando la carne con sus dientes y rompiéndole la tibia con facilidad. (Es una trampa para osos, por si no quedó claro).
(¡GYYYAAAAAHHAAAAAAA!)
El grito de dolor que salió del hocico de la princesa fue tan potente que muy probablemente se escuchó por todo el bosque. La felina azotó contra el suelo de cara con un fuerte golpe seco y tosió para sacar algo de tierra que entró a su garganta. Tlanextly rodó para quedar de costado y se le quedó viendo al aparato con sus ojos que ahora estaban llenos de lágrimas "Era...Era una tram..trampa" pensó, brevemente dirigiendo su atención al lugar donde la figura de la túnica había estado parada la última vez y la vio caminando en su dirección. Tlanextly llevó sus patas a las mandíbulas metálicas y las sujetó con fuerza para intentar abrirlas, era muy difícil y le dolía mucho, pero tenía que intentar. (Nnnghh...Vamos...¡agh!...¡ábrete!...¡GAH!) Tlanextly siguió tratando hasta que un par de patas vendadas la tomaron por las muñecas y volteó a ver al macho con los labios levantados, mostrando sus colmillos (¡¿Qué es lo que...quieres de mí?! ¡¿Por qué no puedes de..dejarme en paz?!) La ocelote le gritó/sollozó con una mezcla de dolor, miedo y enojo en su voz y ojos. El sujeto de la túnica no dijo nada de respuesta y la jaló de los brazos para obligarla a acostarse de espaldas, luego procedió a sujetarle las dos muñecas con una sola pata y meter la otra dentro de su túnica para sacar algo de cuerda. Tlanextly forcejeó para liberarse e intentar rasguñarle la cara lo más que pudo sin lastimar su pierna herida aún más, pero el agarre del sujeto simplemente era demasiado fuerte para ella, así que tuvo que recurrir a una última y desesperada medida...
(¡AUXILIOOOO! ¡AL..ALGUIEN! ¡POR FAVOR! ¡AYU..AYUDENM..MEEE!)
Sus gritos de auxilio fueron lo suficientemente altos para que la figura de la túnica hiciera una mueca por debajo de la capucha, pero no lo detuvieron de amarrar las muñecas de la felina y atar el otro extremo de la soga a un poste de bambú cercano. Tlanextly siguió retorciéndose levemente y gritando a todo pulmón mientras peleaba con sus ataduras con la esperanza de liberar sus patas y/o lograr que alguien la escuchara hasta que el sujeto se puso en una rodilla al lado de ella y le metió un pedazo de tela, que sacó de su túnica, en la boca para amortiguar los sonidos.
Tlanextly pensó en gruñirle al macho, pero el sonido simplemente no salió de su garganta "¿De qué sirve? Estoy atrapada, estoy herida, y no hay nadie que me ayude...igual que esa vez" pensó con tristeza, adquiriendo una expresión de derrota al mismo tiempo que paraba de forcejear. La princesa sintió más lágrimas comenzando a caer por sus mejillas cuando el macho colocó una de sus patas sobre su muslo derecho y empezó a sentirlo, y cerró los ojos para prepararse para lo que ella sabía que iba a pasar después "Sólo intenta ir a tu lugar feliz Tlanextly, sólo inténtalo" pensó.
Sorprendentemente, se imaginó que estaba de vuelta en el campamento, recostada encima del guerrero dragón, acurrucada en su cálido pelaje mientras él rodeaba su cuerpo con sus grandes brazos. La ocelote por un momento pensó en hacer la imagen a un lado, pensando que era estúpido tener otra situación con su confundido estado mental en un momento como este, pero se dio cuenta de que simplemente no podía...esa imagen la hacía sentir mejor por alguna razón. "Además ya no importa, este maldito probablemente me matará cuando termine" pensó y con eso se permitió adentrarse más en el recuerdo; en cómo el abrazo de Po la hacía sentir calmada y segura, en cómo se relajaba al oler su aroma, cómo sus ojos color jade le daban paz a su mente y el placer que sentía con su tacto. Tras analizar todo esto, la felina se percató de algo...le gustaba como el panda la hacía sentir, ¡le gustaba hasta la más mínima parte! Por eso había estado actuando tan rara y no entendía su propio comportamiento, ¡su mente le decía que disfrutara! ¡Que dejara de pensar y disfrutara de todo eso! "No, no ESO, ¡me decía que lo disfrutara a ÉL!" La felina sintió como si una tonelada de rocas le hubiera caído en la cabeza cuando llegó a esa conclusión.
Por eso se había enojado tanto al ponderar la idea de que a Víbora enserio le gustara el oso ¡sus instintos le decían que defendiera lo que era suyo!...bueno él no era suyo, apenas y se conocían, pero su mente quería decirle que era un buen candidato "Y no le hice caso...o más bien no sabía que eso es lo que era, nadie me había hecho sentir algo como eso...pero ya no impo..."
-¡OYE TU! ¡ALÉJATE DE ELLA!-
Tlanextly abrió los ojos de golpe por la sorpresa y miró en dirección a la fuente de la voz al mismo tiempo que lo hizo el sujeto de la túnica y se sintió aún más sorprendida al ver que había una nueva figura corriendo hacia ella. No podía decir mucho sobre la persona ya que estaba medio lejos, estaba oscuro y sus lágrimas le impedían distinguir bien las cosas, pero ella estaba segura de que era un macho por la voz y si enfocaba su visión lo suficiente de vez en cuando lograba notar algo resplandeciendo con la luz de la luna; dedujo que era una espada.
Una sonrisa ladina curvó los labios del sujeto vestido de blanco cuando vio al otro animal aproximándose y rápidamente sacó una flecha de tamaño mediano de entre sus ropajes.
Tlanextly devolvió su atención a su atacante cuando sintió que le estaba tocando la cicatriz en su muslo, la que quedó de la apuñalada que curó en la guarida de los yaks, y sus ojos se agrandaron con terror cuando lo vio alzar la flecha por encima de su cabeza con la punta hacia abajo.
(Escuchar y hablar pueden acelerar el tiempo, princesa) La figura de la túnica clavó la flecha justo en la cicatriz de la felina después de decir esas palabras, sacándole un grito a Tlanextly, al mismo tiempo que el segundo tipo pegó un saltó con un grito de batalla, alzando la espada por encima de su cabeza para dar un golpe vertical. Tlanextly vio como la figura de blanco desapareció justo cuando el otro sujeto aterrizó, golpeando el suelo con la espada y luego levantándose en una pose de pelea, y de repente empezó a sentirse mareada.
Sus ojos que cada vez perdían más visión, se posaron sobre la flecha en su muslo y pronto lo comprendió (Genial...un tranquilizante) murmuró, obteniendo la atención de la otra persona y haciendo que esta rápidamente se hincara a su lado diciendo algo en un tono que según ella era para reconfortarla, luego perdió el conocimiento.
Campamento de las damas de las sombras, mañana siguiente
Ming-Ling salió de la tienda de Song con un gran bostezo escapando de su hocico y se estiró un poco para aflojar los músculos, soltando un suspiro relajado al terminar. La felina moteada observó el campamento vacío y una pequeña sonrisa se formó en sus labios; era cierto que quería mucho a todas sus amigas, pero debía admitir que era ESTUPENDO estar en un campamento pacífico de vez en cuando. La líder temporal del grupo se encaminó hacia su tienda para despertar a Grulla en caso de que se hubiera quedado dormido. No le tomó mucho tiempo llegar a su destino y una vez que se hubo acercado lo suficiente, habló -Grulla ¿estás despierto?-
No hubo respuesta
La leopardo de las nieves alzó una ceja cuando no recibió contestación alguna del maestro -Grulla ¿estás despierto?- repitió con más fuerza, pero aún nadie le respondió. Ming-Ling pensó que el maestro grulla a lo mejor y se había ido del campamento más temprano de lo planeado para completar su misión más pronto y se encogió de hombros "Oh bueno, a empezar el día entonces supongo" La felina moteada entró a su alcoba, caminó hacia su armario y pronto sacó un uniforme limpio para usar ese día "Hmm...quizás hoy pueda usar algo distinto, no voy a bailar en mi descanso después de todo" pensó la felina y volvió a guardar el atuendo. Buscó dentro del armario durante como diez minutos antes de encontrar algo que le gustara y una vez que lo hizo, cerró el mueble. Ming-Ling dejó la ropa sobre su cama y luego caminó a la entrada de la tienda para amarrarla y así nadie pudiera entra mientras se cambiaba.
La felina volvió a pararse al lado de su cama y se sentó en ella, luego se quitó los guantes, sus sandalias cafés y desabrochó la funda con su paraguas que traía en la espalda como siempre. Después de poner el calzado anterior debajo de su cama, sacar unos zapatos abiertos de tela negros y dejar su arma a su lado, la leopardo de las nieves procedió a deshacer los vendajes en sus pies. "Uf, eso está mucho mejor" pensó Ming-Ling mientras frotaba su pie derecho una vez que se hubo liberado de las vendas; nunca le había gustado vendar sus patas, pero debía hacerlo para no torcerse los tobillos al bailar. La felina siguió desvistiéndose hasta quedar en nada más que los vendajes de su pecho y la ropa interior que traía puesta y luego dirigió su atención a la ropa sobre su cama. No era nada extraordinario, sólo un viejo a atuendo que le gustaba ponerse de vez en cuando que consistía en un par de pantalones verde esmeralda un poco más ajustados y un qipao negro con los hombros descubiertos, mangas de 3/4 y bordes verde esmeralda.
Después de ponerse los pantalones, Ming-Ling llevó sus patas a los vendajes en su pecho y se los quitó, soltando un suspiro de alivio cuando la presión alrededor de su zona pectoral desapareció. "Olviden los vendajes en los pies, estos sí son una tortura" pensó, aventando la tela a un lado y recostándose. La felina se quedó así por unos minutos antes de volver a ponerse de pie para terminar de vestirse. Tras vendar su pecho de nueva cuenta, ya no lo suficientemente ajustado como para verse plana porque quería estar cómoda, la leopardo de las nieves se puso el qipao negro y aseguro todo con la cinta negra que siempre llevaba en la cintura, luego se puso los zapatos "Ahora a desayunar" pensó mientras se ponía la funda de su paraguas en la espalda. La felina moteada caminó hacia la entrada de su tienda y la desató para poder irse, pero tuvo que detenerse cuando se estampó con alguien.
-Ay, perdón Ming-Ling, no te vi-
La líder temporal se sintió sorprendida de escuchar la voz de una cierta ave y dirigió su mirada al macho frente a ella -¿Grulla? ¿Sigues aquí?- dijo ella con confusión.
-Am...pues sí, ¿por qué?- preguntó el ave igual de confundido.
-Pensé que ya te habías ido a completar tu misión, como no te pude encontrar y todo eso- explicó la felina.
-¿Me estabas buscando?- Grulla dijo, todavía un poco confundido.
-Pues no muy diligentemente ni nada, pero te dije que iba a venir a buscarte para ir a desayunar y no estabas en la tienda- dijo Ming-Ling, encogiéndose de hombros -Por cierto, ¿qué estabas haciendo despierto tan temprano?- inquirió la hembra.
-No mucho, es que me desperté más temprano de lo usual y como no podía volver a dormirme, decidí ver el amanecer- dijo Grulla.
-¿Te despertaste extra temprano y se te hizo mejor ver el amanecer en lugar de continuar tu misión? Creí que los maestros de kung fu deberían ser más responsables que eso- dijo Ming-Ling con una sonrisilla mientras se cruzaba de brazos. Grulla se sonrojó un poco de vergüenza y volteó a ver el piso.
-Bueno yo...yo sólo pensó que la aldea no se iba a mover ¿sabes? Y..y no creo que a Po y Víbora les importe esperar un poco más- Grulla dijo medio nerviosamente mientras se frotaba el cuello, apenado. La felina moteada sacudió la cabeza levemente sintiéndose entretenida por la reacción del maestro antes de hablar.
-Sólo estoy jugando contigo Grulla- le dijo con una pequeña sonrisa y le dio unas palmaditas en la espalda -¿Qué te parece si te muestro donde desayunar para que puedas irte?- El maestro emplumado sonrió ante la propuesta de la felina y asintió.
Mientras las dos criaturas se encaminaban al centro del campamento donde siempre comían, el maestro grulla se dio cuenta del nuevo atuendo de la felina y levantó una ceja -Si se puede preguntar, ¿hay alguna razón especial para el cambio de atuendo?- preguntó Grulla, sorprendiendo a Ming-Ling.
-¿Disculpa?- preguntó ella mirando al ave con confusión.
-La ropa que traes puesta no es la misma de ayer- señaló Grulla.
-Ah eso...no lo sé, sólo no tuve ganas de usar mi uniforme hoy, no tienes idea de lo molesto que puede ser- respondió ella encogiéndose de hombros -¿Por qué? ¿Se ve mal?- Ming-Ling preguntó inocentemente, adquiriendo una sonrisilla divertida al ver la cara sorprendida que adoptó en maestro.
-¡¿Qué?! ¡N..No por supuesto que no, no quise decir eso en ABSOLUTO! De hecho creo que te ves mucho mejor- Grulla dijo tartamudeando nerviosamente, luego golpeándose la frente por su último comentario.
-¿De verdad? ¿Cómo?- preguntó Ming-Ling, haciendo que los ojos del ave se hicieran extra grandes de la impresión. Normalmente era más que obvio que no le preguntaría eso a un macho porque muy probablemente le diría algo sobre sus atributos femeninos, pero supuso que el ave no diría ese tipo de cosas "Además, es algo gracioso ponerlo en pánico" pensó riendo un poco por lo bajo.
-Uh...Um...pu..pues yo...bueno, ese..ese qipao de verdad resalta tus ojos y..y...es..esos pantalones com..complementan tu fi..figu...¡agh! ¡¿Por qué diablos estoy respondiendo eso?!- exclamó Grulla, sintiendo como su cara se incendiaba en vergüenza extrema. La leopardo de las nieves soltó unas risitas y decidió dejar sólo al ave, no quería que tuviera un colapso nervioso. Cuando llegaron al área de comidas vieron a otras seis leopardas, Zhi entre ellas, sentadas alrededor de la mesa comiendo algunos panes de frijol y té. Después de decirle buenos días a todas, los dos agarraron sus propios platos con comida y curiosamente se sentaron en frente el uno del otro para desayunar. Pasaron varios minutos de silencio mientras las otras chicas abandonaban la mesa de una a una para ir a hacer sus deberes del campamento hasta que sólo quedaron Grulla y Ming-Ling. -Oye ¿te puedo preguntar algo?- Grulla dijo un poco nervioso.
-Uh...seguro, no veo por qué no- respondió la felina, dándole su atención al ave.
-¿Puedes prometerme no enojarte?-
-Seré honesta contigo, cuando alguien hace esa pregunta es porque van a decir algo que muy probablemente va a molestar a la persona que le pregunten, así que no puedo prometer nada- le respondió, endureciendo sus facciones para poner una expresión seria. El ave tragó grueso y se preguntó si su pregunta valía el riesgo de ser asesinado.
-¿Por qué hiciste esa pintura, la que está bajo la sábana blanca en tu cuarto?-
Los ojos de la felina moteada de abrieron tanto que Grulla pensó que se le iban a salir del craneo, aunque Ming-Ling pronto los entrecerró y gruñó en tono bajo -Eso no te incumbe...además esa pintura no importa, fue un error enorme- dijo ella, cambiando su expresión a un ceño fruncido.
-Ya sé que dije que no iba a husmear en tus cosas, es sólo que...espera, ¿qué?- replicó Grulla muy sorprendido. No se esperaba esa respuesta de la felina, pensó que intentaría matarlo por andar de metiche después de jurar no hacerlo. -¿Qué fue lo que dijiste?-
-Dije que esa pintura fue un error enorme, ahora deja de hablar- Ming-Ling dijo en un refunfuño, luego enfocó su mirada en los panes de frijol en su plato. Grulla alzó una ceja por el cambio de actitud en la felina y pensó en decir algo, pero un gong empezó a sonar como loco antes de que pudiera.
-¿Qué demonios?- dijo confundido y volteó a ver a la leopardo de las nieves después de oírla dar un quejido de fastidio.
-Lo que me faltaba- dijo murmurando claramente enfadada.
-¿Qué pasa?- preguntó Grulla, sintiéndose más perdido cuando vio a la líder temporal levantándose de su asiento y luego desenfundando su paraguas.
-De verdad te recomiendo que te vayas a terminar tu misión Grulla, las cosas se van a poner feas- Ming-Ling dijo severamente, casi ordenando en lugar de sugerir. Grulla abrió el pico para preguntar por qué, pero la felina moteada le mandó una fría mirada que le decía que hiciera caso. Después de que el ave emprendiera el vuelo, Ming-Ling gruñó y empezó a correr en dirección a la jaula donde encerraban a las calenturientas; sólo podía haber una razón para que el gong sonara tan desesperadamente en estos momentos...una fuga. Cuando llegó, cuatro de sus seis compañeras ya estaban conteniendo a la oleada de felinas hormonales lo mejor que podían; empujándolas, disparando dardos tranquilizantes para noquearlas e incluso golpeando y pateando algunas veces. -¡No dejen que salgan de aquí!- vociferó Ming-Ling mientras esquivaba a una leopardo que intentó derribarla y luego disparándole a otra que estaba huyendo. Zhi y la última dama cuerda llegaron en unos pocos minutos y se unieron a los esfuerzos de sus amigas para detener a las felinas con calentura. La líder temporal estaba peleando con todo lo que tenía mientras le disparaba a las lunáticas e incluso bloqueaba algunos ataques que eran enviados en su dirección, pero se le estaba dificultando un poco ya que tenía algo más en mente. Pasó el tiempo y las leopardos de las nieves cuerdas estaban logrando neutralizar a las calenturientas con sus dardos exitosamente...pero cuando ya casi terminaban, se escuchó el peor sonido posible...
*clic*
Ming-Ling, Zhi y todas las otras leopardos reabrieron los ojos en shock y algo de horror cuando sus paraguas emitieron el sonido que indicaba que estaban vacíos. Las felinas calenturientas restantes, que eran seis incluyendo a Ying y Mei entre ellas, sonrieron con malicia cuando vieron a sus compañeras dar algunos pasos para atrás y ponerse en poses defensivas con sus paraguas en caso de que decidieran atacar, y algunas de ellas gruñeron y se prepararon para atacarlas, pero fueron detenidas por una cierta voz. -No, chicas, no hay que perder el tiempo con ellas...tenemos un panda que atrapar- Ying dijo con una sonrisa maliciosamente traviesa y luego se fue corriendo seguida por las demás. Ming-Ling pensó en ir tras ellas, pero como todavía tenían que recargar, decidió rastrearlas después.
"Primero lo primero" pensó, frunciendo el entrecejo con enojo al darse la vuelta para ver a sus amigas -Ok, podría alguien ser tan gentil como para decirme ¡¿Qué demonios pasó?!- vociferó la hembra, sorprendiendo a las otras seis -¡¿Cómo es posible que hayan logrado salir eh?!- les gritó.
-Not sure? NOT SURE?! What kind of answer is that?!-
-¿No están seguras? ¡¿NO ESTÁN SEGURAS?! ¡¿Qué clase de respuesta es esa?!-
-Cálmate, Ming- Zhi dijo.
-¡Me calmaré cuando alguien me responda!-
-¡Ya te dijimos que no sabemos, cuando vine a revisarlas ya se estaban saliendo de la jaula!-
-¡¿Oh, así que alguien les abrió la puerta no?!-
-Por tercera vez ¡No. Lo. Sabemos! ¡Ninguna de nosotros lo sabe, así que cálmate porque sólo estamos perdiendo el tiempo!- Ming-Ling observó el ceño fruncido que todas sus compañeras tenían y se percató de que a lo mejor sí estaba actuado un poco demás de hostil con ellas, así que tomó un respiro hondo para calmarse y suspiró.
-Perdonen, tienes razón. Vamos por más dardos para ir tras ellas- Ming-Ling murmuró, enfundando su paraguas. Iba a pasar entre las otras damas, pero Zhi se paró frente a ellas para detenerla.
-¿Qué tal si nosotros vamos a buscarlas y tú descansas? Pareces muy estresada- dijo la doctora con una sonrisa, pero su líder negó con la cabeza.
-Zhi, ya sé que estás pensando en mi bien estar y todo, pero no voy a dejarlas hacer todo el trabajo- Ming-Ling dijo seriamente.
-Yo estoy de acuerdo con Zhi. Tal vez deberías tomarte unas pequeñas vacaciones; tu nunca te enojas tan feo tan fácil-
-Song me dejó a cargo del campamento, no puedo tomar vacaciones así como así-
-Bueeennooo...ESTAMOS en descanso por la temporada de celo y no es tu turno para cuidar a las chicas así que...-
-¡No voy a tomar vacaciones de la nada después de sólo una semana de estar a cargo!- Ming-Ling volvió a vociferar, sorprendiendo al resto.
-No...sé qué es lo que pasa contigo, pero ahora estoy segura de que debes tomarte tu descanso más enserio- Zhi dijo con el ceño fruncido y su líder abrió la boca para oponerse -Ni una palabra más, utiliza tu descanso o te mandamos a dormir con los dardos- Zhi dijo con una sonrisa divertida al ver a Ming-Ling cerrar la boca y oírla gruñir por lo bajo.
-¿Y qué se supone que haga si no me van a dejar hacer mi trabajo?- dijo ella con irritación y las otras se encogieron de hombros.
-Ve a un spa- sugirió Zhi.
-Da un paseo largo- dijo otra chica.
-Encuéntrate a un chico y diviértete- Todas voltearon a ver a esa chica con miradas raras, excepto la líder quien le puso una cara que decía 'Eso ni muerta'.
-Sólo mantente ocupada, has lo que sea para no pensar en trabajo hasta que debas volver a tomar tu turno- terminó Zhi, colocando su pata en el hombro de Ming-Ling -Ahora chicas, regresemos a las locas noqueadas de vuelta en su jaula y luego recarguen sus paraguas, porque nos vamos de cacería...otra vez- Todas las leopardos sin nombre asintieron y comenzaron a arrastrar a sus compañeras inconscientes de vuelta a su prisión de bambú. -Muy bien Ming, empaca lo que necesites y espero no verte por aquí en al menos una semana ¿entiendes? Ordenes de la doctora- Zhi dijo en un tono severo pero medio juguetón, luego se alejó de ahí para ayudar a las otras. Ming-Ling se quedó parada ahí sola y suspiró, luego gruñó con irritación. No necesitaba unas estúpidas vacaciones, ni siquiera estaba estresada por el trabajo, sólo estaba muy enfadada...y ella sabía la razón.
"Esa estúpida pintura" pensó de forma amarga y se encaminó a su tienda dando pisotones. Esa pintura siempre le daba problemas; cada vez que la veía o incluso apenas y pensaba en ella su mente terminaba hecha un lío, por eso la mantenía cubierta con la sábana "Ojalá y pudiera quemarla" pensó, sintiendo una pequeña lágrima saliendo de su ojo...sabía que no era tan simple. Llegó a su tienda y ató la entrada para que nadie más pudiera entrar y luego caminó a su cama y se acostó boca abajo para esconder las silenciosas lágrimas deslizándose por sus mejillas del resto del mundo. Pasó unos minutos así hasta que sintió una ligera brisa golpearle la espalda, así que levantó la cabeza y miró detrás de ella para ver que la entrada de su tienda estaba totalmente abierta "¿Qué? Pero...Pero acabo de cerrar" pensó suspicazmente. La leopardo de las nieves se sentó en el costado de la cama y sorbió un poco antes de limpiarse los ojos con su antebrazo izquierdo. Se volvió a poner de pie para cerrar la entrada por segunda vez, pero una fuerte ráfaga de viento entró a la tienda antes de que lo hiciera y la hizo caer al piso -¿Qué diablos fue eso?- refunfuñó al ponerse de pie. Miró alrededor del cuarto para revisar si el viento había movido algo de lugar. Todo estaba en orden...excepto que la sábana blanca cubriendo la pintura ahora estaba en el suelo. Ming-Ling quiso apartar la mirada de la imagen en cuanto se percató de que estaba destapada, pero en lugar de eso, terminó observándola y caminando hacia ella.
Se le quedó viendo a la pintura intensamente por unos minutos: mostraba un calle casi totalmente vacía en una aldea desierta, la cual tenía un montón de escaleras al final. El ambiente era extremadamente tétrico y oscuro, demostrando que era de noche e iba a empezar a llover en cualquier segundo...pero eso no era lo que ponía triste a la leopardo, no, lo que la entristecía era la figura en el suelo a unos metros del primer escalón. Era obvió que la figura era una felina hembra y si prestabas mucha atención se podía notar que...estaba cubierta de manchas y parecía estar intentando alcanzar algo débilmente, como si apenas estuviera consciente...o viva.
Ming-Ling deslizó sus dedos sobre la imagen de la figura y otra lágrima cayó de su ojo, pero apartó la mirada de ella antes de empezar a llorar otra vez. Después de eso, sus ojos se posaron en otra parte de la pintura y su mirada se llenó de furia ante lo que vio -Más te vale ya estar muerto porque si no lo estás y te encuentro yo...yo...yo no sé lo que haré- dijo la hembra con odió, mirando con un intenso fuego en sus orbes grises a la imagen de una figura vestida completamente de blanco corriendo en la calle...alejándose de la escena con algo en sus brazos.
Pues creo que este capítulo les deja muchas preguntas en mente. Algunos de ustedes descubrirán las respuestas solos, otros deberán esperar a que lleguen las respuestas.
Los dejaré para que piensen.
AlienHeart1915...FUERA!
