El sujeto se rascaba la nuca mientras daba vueltas y vueltas en el mismo lugar.
—Déjenme entender —El hombre de cabello blanco, alto y complexión robusta, se detuvo frente a estos cuatro—. Primero, quiero saber quién golpeó al mesero.
Hinata, sin ninguna señal de timidez o arrepentimiento, levantó la mano.
Algo había diferente en ella. La mirada dulce, tímida y tierna, ya no estaba. En su lugar, era remplazada por unos ojos fríos, recelosos, e incluso tenía un aspecto pretencioso. La forma en que miraba con fastidio al hombre, la forma en que cruzaba los brazos y las piernas, y la forma en la que la comisura de sus labios dibujaban una sonrisa ladina arrogante… No era la Hinata de siempre.
—Ya veo —respondió—. Tú eres la novia de Naruto. ¿Cierto?
—¿Yo? ¿De ese estúpido? Jamás. Primero me aviento de un barranco antes de tener algo con ese —desvió su mirada y unió más su entrecejo.
—¡Oye! —Sakura se levantó y la tomó con fuerza del cuello de la blusa. Hinata se le quedó mirando de forma asesina— ¡Pedazo de imbécil! ¡Ya quisieras ser…!
Recibió un golpe en la cabeza, no tan fuerte, por parte de Naruto. Después de eso agarró con fuerza el brazo de Sakura apartándola de Hinata.
—¡Tú eres el idiota aquí! —Sakura se sobaba la cabeza—. ¡Es el cuerpo de Hinata, estúpido, le harás daño! —decía el de ojos azules, muy molesto.
—En ese caso tú también eres tonta. Me pegaste, y en teoría te acabas de golpear a ti sola.
—Chi-chicos —Sasuke, quien jugaba con sus dedos mientras miraba la escena con preocupación, decidió intervenir—. P-Por favor, n-no peleen.
La de cabello rosa llevó su dedo índice a la mandíbula, pensando. Para después sonreír con malicia.
—Entonces, como este es el cuerpo de Sakura… —Sonrió de oreja a oreja.
—¡Ni se te ocurra hacer algo pervertido! —gritó, quien esté en el cuerpo de Naruto.
—Imbécil, ¿recuerdas que yo estoy en el cuerpo de Hinata? —dijo la azabache con seriedad y unos ojos matadores.
—¡Hablaba de hacerle una broma o hacerle quedar en ridículo! —gritó con desesperación—. ¡Si intentas hacer alguna cochinada con Hinata, te mató! ¡No la mires, no la toques, no respires su aroma, porque te asesinare!
El cuerpo de Sasuke estaba rojo hasta las orejas. El de Naruto estaba inmóvil, deseando que regresaran a sus propios cuerpos para poder partirle la cara a uno de ellos. El cuerpo de Hinata y el de Sakura estaban frente a frente, echando chispas por los ojos.
—No entiendo nada —comentó el padrino de Naruto—. Ve y busca a la mujer —Ordenó a un empleado y éste salió.
Que confuso, ¿no?
Pero no te preocupes, que intentaré aclararlo.
Y empezare por aquí…
{…}
De alguna manera, Sasuke tenía que recompensar todo el daño que le había hecho a Sakura, aunque no le alcanzara la vida entera para remediarlo —desde sus ojos— valía la pena intentarlo.
Así que, con ayuda de Naruto, consiguió una reservación en un buen restaurante. De hecho no fue difícil conseguirlo, ya que el dueño es el señor Jiraiya, el padrino de Naruto.
Y el enojo de Sakura desapareció luego de la noticia.
Pero no hablare mucho del tema. Lo que quiero es que entiendas cómo llegaron a la escena tan extraña de antes, y todo inicio con una cena supuestamente romántica…
—¡¿Por qué dices que las mujeres son más inteligentes?! —Naruto gritaba a Sakura, ya cansado de tanta palabrería de su contrincante.
—Na-Naruto, baja la voz, por favor —El intento de Hinata para calmar la situación era en vano.
Como dije antes, una vez que iniciaban, ya no había quien los detuviera.
—Sencillo —respondió Sakura—. Nosotras podemos hacer varias cosas a la vez, y ustedes no.
—¡¿Y eso que?! No significa nada —Golpeó la mesa con fuerza.
—Ustedes sólo tienen tres neuronas. Una la usan para dormir, la otra para comer y la última para satisfacer sus deseos asquerosos. Y solo funciona una a la vez —Cruzaba sus brazos, y estaba bastante tranquila, por el momento.
Los clientes no dejaban de murmurar y mirar a la extraña pareja. Para eso de llamar la atención, eran expertos.
Siempre era lo mismo. Naruto y Sakura comenzaban a discutir por la más mínima provocación o tontería. ¡Vamos! Que ni siquiera podían salir sin que haya problemas ocasionados por esos dos.
Definitivamente necesitaban un estate quieto
Hinata, rendida, decidió pasarlo por alto al igual que Sasuke. Mejor se dedicó a seguir comiendo su enorme pedazo de tarta de chocolate.
—¿Qué te dijo el médico? —preguntó Sasuke, pasando desapercibido que su novia comenzaba a subir el tono de voz.
—Ehh… bueno, me dio los resultados de los análisis —respondió sonrojada, comiendo su pastel.
—¿Y? ¿Estás o no?
Hinata se sonrojó aún más, sonrió bajando el rostro.
—Sí.
—¿Ya se lo dijiste?
—Todavía no. E-Estoy esperando el momento apropiado.
La conversación fue interrumpida por la escandalosa discusión que aumentaba entre Naruto y Sakura.
Naruto sabía que pelearse con Sakura era como agarrarse a golpes con la pared, pero aun así lo hacía, creo que lo consideraba deporte. Jamás le iba a ganar, es buena para pelear, hasta parece que disfruta golpearlo.
Pero, para Hinata eso ya la estaba cansando. En realidad no se sentía muy bien, ni física ni mentalmente. Y más que cierto mesero no le quitaba los ojos de encima.
Sakura y Naruto seguían en lo suyo, hasta que…
—Disculpe —El mozo que antes había dicho se acercó a ellos, bueno, en especial a Hinata—. Perdón por la imprudencia pero, su rostro se me es familiar —El tipo de cabello amarillo, largo y sujetado en una coleta, se inclinó hacia ella.
—E-Este… n-no lo recuerdo —Y mágicamente la discusión de Sakura y Naruto se detuvo, para escuchar atentamente.
—Tiene razón. De haberla visto antes, nunca hubiera olvidado un rostro tan hermoso —Pasó los nudillos por la mejilla de ésta acariciándola y poniéndola colorada.
Naruto golpeó fuertemente la mesa con la palma de la mano llamando la atención de todos.
—Deidara, te puedes retirar, si te necesitamos te hablamos —dijo el Uzumaki con supuesta calma y una sonrisa un tanto tenebrosa.
El camarero resopló con fastidio.
—Estaré a sus órdenes, señorita —Besó la mano de Hinata poniéndola aún más roja de lo que estaba. Éste regresó a su lugar, junto a su compañero de cabello rojo.
Los dos hablaban, viendo a las dos chicas que acompañaban al protegido de Jiraiya, incomodando desde la lejanía a ambas féminas.
Era común que en el pasado Naruto visitara con frecuencia ese lugar, acompañado de flamantes, y en ocasiones sencillas, jóvenes y mujeres maduras. Que, cuando las desechaba, normalmente como buen y generoso amigo, las compartía con sus allegados Sasori y Deidara.
—¿Por qué te sonrojas? —dijo fríamente, ignorando el cuchicheo de ese par.
—Y-Yo no estoy… —Sí lo estaba, pero no por la razón que él pensaba.
—A quien quieres engañar, claro que lo estas. ¡¿Acaso te gustó el imbécil ese?!
—¡Ya para, Naruto! —Sakura le dio un golpe en la cabeza—. ¡No pongas triste a Hinata! Mejor pidamos la cuenta —Levantó la mano e hizo señal al camarero.
El mismo chico de antes y el pelirojo llegaron. El rubio traía dos notas en la mano. Y desde entonces tres de los cuatro intuyeron que esto no terminaría nada bien.
—Aquí está la cuenta —Lo colocó en el centro de la mesa—. Y esto es para usted —Entregó el otro pedazo de papel a Hinata, quien rápidamente volteó a ver a su novio esperando alguna reacción por parte de él—. Es mi número de teléfono, bonita. Pero si me pudiera dar el suyo me haría muy feliz.
—Yo no p-puedo aceptarlo —Su cuerpo temblaba, sentía la cara arder. No porque el tipo la pusiera nerviosa, sino por la otra mirada azulina sobre ellos, como cuchillos clavándose sobre el sujeto.
—Por cierto —Se acercó más a ella—. Ese collar que lleva le queda muy bien —Tomó la H entre sus dedos rozando y tocando, más de lo debido, la piel de Hinata ¡Grave error!
Naruto se puso de pie, agarró el borde de la mesa, la levantó y aventó para el lado derecho, quebrando todo, vajillas, botellas, incluso los centros de mesas.
—¡Naruto! ¡¿Qué hiciste?! —gritó Sakura. Todas las miradas del lugar ahora estaban puestas sobre ellos, de nuevo.
—Aléjate. De. Ella —Señaló con el dedo directamente.
—Vamos, Naruto, no te pongas así. No es la primera vez que nos compartes a tus amigas.
Y eso lo hizo enfurecer más.
Sakura apartó a Hinata. Sabía que no era momento de intervenir, pues nunca había visto así de molesto a Naruto. Sólo podía dedicarles miradas de odio a los tipos.
Sasuke apretaba con sus dedos el puente de su nariz. No era para tanto. Desde su punto de vista, sólo era una mala broma y Naruto no tenía por qué perder la razón por un simple contacto con su novia. Él nunca lo haría…
—No porque seas el favorito de Jiraiya te da derecho de comportarte de esa manera. Además, ellas son diferentes a todas las demás que has traído. Se ve que son niñas bien.
—Deidara tiene razón —El tipo de cabello rojo agarró a Sakura por los hombros y la pegó a su cuerpo, haciendo que Hinata diera unos pasos hacia atrás—. Mujeres tan finas y lindas como ustedes, no deberían estar con este par de cabrones —Con la palma de su mano acarició su mejilla.
Sakura apretaba las manos haciéndolas puños, tenía un tic en el ojo y una vena en su frente se resaltaba. Si apenas dejaba que Sasuke la tomara de la mano, mucho menos iba a permitir que un descocido se atreviera a ponerle un dedo encima. Conociéndola, estaba a punto de dejar muy mal herido a ese que se atrevió a tocarla, y por supuesto que podía. Pero no fue necesario.
Como en cámara lenta, vio pasar el brazo del Uchiha frente a su sus ojos, que fue y estampó el puño en la cara de Sasori.
¡No que no!
—¡Sasori! —gritó el otro mesero— ¡Lo mataste! —dijo al verlo tirado en el piso, inconsciente. Noqueado.
{…}
—¡Esperen aquí afuera hasta que Jiraiya los pueda recibir! —dijo molesto el gerente del restaurante antes de cerrar la puerta fuertemente.
Los cuatros fueron sacados del restaurante por la puerta trasera. Y si pensabas que todo el problema de adentro había apaciguado la pelea de Naruto y Sakura… no fue así.
—¡Esto es tu culpa, animal! —Sakura se puso frente a él, retándolo.
—¡¿Mi culpa?! ¡Fue Sasuke el que atacoó!
—¡A él no lo metas! ¡Tú iniciaste aventando la mesa! ¡Como siempre actuando al modo troglodita!
—No iba a permitir que le faltaran al respeto a mi novia. Además, eres tú la que siempre reacciona agresiva. Te apuesto que quieres golpearme ahora mismo.
Y los gritos se podían escuchar a varias calles a la redonda. Los azabaches, unos pasos separados de ellos, miraban a sus compañeros con desgane. Era un tema que se estaba saliendo de las manos.
Hinata suspiró bajando el rostro. ¿Por qué no se podían llevar bien? A los dos los quiere mucho, y no le gustaría tener que separarse de uno para que los problemas se terminasen. Si tan solo se llevaran bien.
Sasuke tenía los ojos cerrados. Concentrándose en no regresar y terminar de matar al atrevido de hace rato ¡Cómo osó tocar a su mujercita!
—Los humanos son tan complicados —Todos dirigieron su mirada a la dueña de esa sorpresiva voz.
Una mujer hermosa, de cabello largo y blanco, de ojos curiosamente parecidos a los de Hinata, y un tatuaje extraño en su frente, había aparecido de la nada.
Raro, ¿no crees? Altas horas de la noche, en un callejón oscuro…
—¿Quién es usted y que quiere? —Naruto, al igual que Sasuke, estaba en posición de defensa.
—Los humanos y su necesidad de aprender por las malas. Necesitan estar en problemas para aprender a valorar lo que sus ojos no logran ver —Metió la mano con lentitud en su bolso de manera sospechosa. Y eso los puso más alerta—. Hasta que realicen un acto de bondad el uno por el otro, no podrán cambiar su distorsión.
La mujer, en un movimiento rápido, sacó su mano y roció a los cuatro con un polvo luminiscente que desapareció en contacto con la piel. Naruto se puso en frente de Sakura y Sasuke protegió a Hinata con su espalda, ambos pensaron que sería algo más peligroso que un simple polvo de colores.
Todo fue muy rápido, una luz destellante y de poca duración, algo fuera de lo normal pero hasta el momento sin daño aparente.
Sakura tapaba sus ojos con su antebrazo y Hinata con ambas manos.
Naruto y Sakura, aturdidos, volvieron la vista a donde estaba la mujer, pero ésta ya se había ido
—¿Qué paso? —preguntó Sakura.
—No lo sé… ¡¿Hinata, te encuentras bien?! —Naruto se preocupó al ver a la chica congelada, sin quitar las manos de su rostro aún—. ¡Oye Sasuke, ya puedes separarte de Hinata! —Tampoco respondió. Seguía posicionado de la misma manera. Con la mirada ladeada clavada al suelo—. ¡Hey, Sakura, algo pasa con…! Ellos…
¡Ella también! ¡Pero si acababa de hablarle!
Sakura estaba con el ceño fruncido y las manos empuñadas. Pero parecía un maniquí. Totalmente congelada.
Naruto se paró frente a ella y sacudía su mano esperando respuesta, y entonces se detuvo.
Los cuatro estaban completamente inmóviles. El viento sopló fuerte, el cabello de las chicas revoloteaba, y uno que otro carro pasaba por la calle casi vacía. Pero ellos seguían sin movimiento, ni siquiera parpadeaban. Fue tan extraño…
Y entonces despertaron. Como si hubieran recuperado el oxígeno, como si hubiesen vuelto a la vida… Sintiéndose, diferentes.
—¡¿Qué fue eso?! —dijo la de cabello rosa, inmediatamente tapó su boca— ¡¿Por qué mi voz suena tan horriblemente chillona?! —Escaneó el cuerpo con sus ojos, enfocando la entrepierna plana— ¡¿A dónde se fue mí…
—¡¿Por qué mi cerebro se siente tan vacío?! —Tocó su cabello que ahora estaba corto. Está claro que el volumen de sus senos no era mucho, pero ahora habían desaparecido totalmente—. ¡Ay, no! no, no, no —Su voz era temblorosa. Tiró de la pretina del pantalón y lentamente se fijó dentro—. ¡QUÉ HORROR!
Entonces se giró y enfocó el cuerpo que conocía perfectamente. Pues claro, era el de ella.
—¡ESE ES MI CUERPO! —dijeron al mismo tiempo—. ¡Devuélvemelo! ¡No, devuélvelo tú primero! —Ambos se señalaban con el dedo.
Mientras, los otros dos estaban sumidos en sus mentes. Sin creer lo que sus ojos veían y su piel sentía.
—Mi-mis manos son t-tan grandes… —Hinata las observaba temblorosa—. Siento a-algo raro entre mis piernas… —Fijó su mirada al pantalón, pero era obvio que no tocaría nada. Después pegó un grito ahogado—. ¡¿Por qué puedo ver mis pies?!
—¿Por qué no puedo ver mis pies? —Sasuke bajó la mirada, la cual era impedida por un bulto—. Me siento, pequeño… mis manos son suaves… que espanto.
—¡Oh, no! ¡Esto es malo, muy malo! —El rubio se agarraba la cabeza y daba vueltas en círculos, para detenerse y mirar a los azabaches perdidos en sus pensamientos— ¡Sasuke! —Señaló al hombre pero quien la miró fue la de ojos grises—. ¡¿No me digas que tú eres Sasuke?!
—hmp… —Hizo una mueca de repugnancia, pues la preocupación viniendo de Naruto era desagradable.
—Sí lo eres —Después de que no respondiera y ver a la azabache con un porte egocéntrico le daba la razón—. Entonces, Hinata eres tú —Señaló el cuerpo masculino, y éste asintió tímidamente—. Creo que ahora sí estamos en problemas…
{…}
El cuerpo de Sasuke estaba rojo hasta las orejas. El de Naruto estaba inmóvil, deseando que regresaran a sus propios cuerpos para poder partirle la cara a uno de ellos. El cuerpo de Hinata y el de Sakura estaban frente a frente, echando chispas por los ojos.
—No entiendo nada —comentó el padrino de Naruto—. Ve y busca a la mujer —Ordenó a un empleado y éste salió.
Creo que ahora quedó más claro; Sakura está en el cuerpo de Naruto, Naruto en el de ella. Sasuke en Hinata, y Hinata en el cuerpo de Sasuke… Clarísimo.
—Hasta que no resolvamos esto, tendrán que seguir con su rutina diaria —Obviamente se oponían montando un alboroto, bueno, solo dos de ellos—. ¡Silencio! —regresaron a sus asientos, y no queriendo tendrían que escuchar, no tenían de otra—. Nadie puede enterarse de esto. Y mientras no encontremos a la mujer o alguna cura, tendrán que soportarlo.
Evidentemente no sería nada fácil, ni mucho menos agradable. ¿Qué pasará cuando tengan que ir al baño o tengan que ducharse?
—Cambiando de tema. Naruto, tendré que descontarte de tu mensualidad los daños que causaste.
—¡¿Qué?! ¡Pero no puedes…! —Era raro escucharlo en el cuerpecito de una chica.
—¡Cállate, si no quieres que te quite el auto! —Y cerró la boca con esas palabras mágicas.
—Sasuke… tendrás que pagar los días en que Sasori esté en el hospital, mientras arreglan su mandíbula.
El Uchiha, torció los ojos, pues que más le quedaba. Y fue cuando sintió el estómago revolverse. Arrugó la frente y los labios, tapó la boca con las dos manos y salió corriendo a toda prisa de la oficina en busca de un baño.
—¿Qué pasa? —preguntó Sakura a Hinata que estaba al lado de ella, en el cuerpo de su novio.
—Después te lo cuento.
Luego de horas buscando, la extraña mujer nunca apareció. Y por sugerencia de Jiraiya, lo mejor era que se quedaran como estaban mientras encontraban una solución.
{…}
Al despertar fue todo un lío. Pues ninguno de los varones quería que el cuerpo de su chica fuera visto por otro hombre. Fue un desastre, pero la idea de Sakura funcionó. Con ayuda de las mujeres, vendas para los ojos, y mucha paciencia lo lograron.
Pero lo peor apenas comenzaba.
Al llegar al instituto, se encontraron con alguien inesperado.
—¿Itachi? —pronunció la peli-azul—. ¿Qué mierda haces aquí? —Recibió un codazo por parte de Naruto. Que esas palabras salieran de la delicada Hinata era sumamente extraño, y más si no eran conocidos.
Itachi no respondió. Creyó que había escuchado mal, y dejó el tema de lado.
—Sakura, ¿me permites un momento?
Sakura aparentemente no respondía, porque Naruto aún no se acostumbraba a que lo llamaran así. La Sakura autentica dio una palmada en la espalda a su cuerpo
—N-Nosotros nos vamos adelantando, los dejamos solos.
Claro que la ponía nerviosa cualquier tema que tuviese que tratar con su cuñado, porque ella sabía que, al menos hace unas semanas, él sentía atracción por ella y no se molestaba en ocultarlo.
—No, yo me quedo —"Hinata" se opuso. Cruzaba frías miradas con su hermano mayor.
—Bien… por mí no hay problema —dijo Itachi confuso.
—¿Qué se te ofrece, Itachi~? —dijo Naruto con una voz melosa. Enseguida volteó a ver a Sasuke quien lo miraba furioso. Naruto reía internamente y levantaba sucesivamente ambas cejas.
—Quiero pedirte un favor. ¿Podrías aceptar una comida conmigo? Para hablar solamente. Tú eres la única que me podría ayudar —Y no estaba mintiendo. Itachi quería consejos para organizarle una fiesta sorpresa a su hermano.
—¡Oh, claro que sí! Estaría encantada, de pasar una linda velada contigo, Itachi.
Naruto sujetó las manos de Itachi, descolocándolo totalmente.
¿Sakura estaba coqueteando descaradamente con él, a pesar de que ya eligió a su hermano?
Sasuke se dio la vuelta completamente molesto.
—Yo también puedo jugar —Soltó apático y comenzó a caminar.
—¿A dónde vas, Hi-Hinata? —preguntó nervioso, temiendo lo peor.
—Voy a buscar a Menma —respondió dándole la espalda y alejándose.
—¡¿Qué?! ¡Eso no se vale! —Señalaba con el dedo índice— ¡No te atrevas! ¡Sasuke, regresa aquí! —Corrió tras él, ignorando al otro azabache.
—¿Sasuke…? —Itachi se quedó pensativo.
{…}
—Naruto, ¿podemos hablar un minuto? —Ino se había acercado a donde estaban él y la presidenta—. No nos tomará mucho tiempo, por favor —mencionó Ino, al ver la desconfianza en los ojos azules.
Claro que dudaba, lo que Ino no sabía es que se trataba de Sakura. ¿Hablar con Ino es buena idea? Pensó antes de cualquier respuesta.
—S-Seguro… —accedió desconfiada. La cara de la de cabello rosa estaba paranoica, pues una conversación entre ellas no le parecía nada conveniente a Naruto.
Sakura miró al Uzumaki por última vez antes de alejarse. Conocía esa cara de espanto, y por un momento llego a dudar de él, como muchas veces ¿Y si estaba engañando a Hinata? después de todo él mismo se ganó la etiqueta de infiel.
—¿De qué quieres hablar, Ino? —Alejadas de la gente podrían charlar tranquilamente.
—Naruto, tú… ¿estas engañando a Hinata con la presidenta? —Sakura se atraganto con su propia saliva.
—¡No! ¡Por supuesto que no! ¡Eso nunca sucederá! —respondió alterada.
Ino suspiró aliviada.
—Perdón si te incomodé, era una simple duda, que me alegra que no fuera así… Naruto, te pido una disculpa por todo lo que dije cuando perdí el control, la noche en la que terminamos… ahora entiendo porque la ocultaste.
La mirada azulina era perpleja.
—¿Por qué lo dices? —preguntaba con intriga, sin conocer del tema.
—Cuando escondiste a Hinata, sé que lo hiciste por todas las amenazas que te hice.
—¿Cuáles amenazas? —En realidad Sakura deseaba saber… posiblemente aclararía muchas dudas.
—Cuando te dije que si te veía con esa chica, de la que estabas enamorado, le haría mucho daño. Es vergonzoso recordarlo, pero te prometí que lastimaría a cualquiera con la que salieras… Ahora entiendo que se me pasó la mano y tú sólo querías proteger a Hinata.
Los ojos del rubio se abrieron sorpresivamente.
Recordando lo que sucedió hace unas semanas, cuando Naruto negaba, a cualquiera que le preguntaba, que tenía una nueva relación.
Eso le había molestado mucho a Sakura porque creía que ocultaba a Hinata por vergüenza. Y lo detestó mucho tiempo debido a esos pensamientos. Pero ahora, gracias a Ino, estaba más claro el actuar de ese entonces de Naruto.
—Sé que ya no eres el mismo, has cambiado y eso me alegra. Hinata hizo lo que nadie más pudo, siento un poco de envidia por ella. Es por eso que te pido perdón, sólo quiero eso.
—Tienes razón… —Sonrió bajando la mirada—. Pude ser un maldito patán antes, pero ahora estoy completamente seguro de que he cambiado. Estoy segura que ese imbécil sí la ama —dijo lo último en un susurro imperceptible—. Lo siento, Ino. No es momento para responder, porque no soy el Naruto que debería hacerlo… aunque estoy seguro de la respuesta… —decía, confundiendo a la rubia—. Después hablamos…
Le dio un golpecito en el hombro y regresó a su lugar de antes.
Ino, sin comprender, se quedó en el mismo sitio, viendo como su primer amor se marchaba. Y algo dentro de ella se alegraba por verlo feliz y completo. Definitivamente sintió que lo perdió para siempre, pero en su lugar había ganado mucho más.
—Naruto, te pido una disculpa por pensar mal de ti. Al principio creí que te estabas burlando de Hinata, que sólo la lastimarías, no podía creer que alguien como tú sintiera afecto por alguien como ella, pero ahora… confió en ti para cuidar de Hinata, y ahora sé que hizo lo correcto al elegirte…
{…}
Al regresar con Naruto, unos pasos antes de llegar, pudo notar como era acorralado por un grupo de amigas de primer año.
—Ahora resulta que la presidenta además de tener a Sasuke también quiere adueñarse de Naruto —El cuerpo de Sakura estaba inmóvil, observando seriamente a las tres jóvenes.
—¡Sí! ¡No entendemos como Sasuke y Naruto se pueden fijar en alguien como tú, una pobre, desaliñada y agresiva mujercita que se comporta como hombre!
—Aunque seas la presidenta estudiantil te enseñaremos a no meterte con nuestros crush.
Naruto sonrió sin responder aún, sin apartar la mirada jade de ellas.
—Saben, siento lastima por ustedes —soltó la de cabello rosa— Sak… yo puedo ser una molesta niña gritona y berrinchuda.
A Sakura, aun escuchando alejada, le molesto un poco eso. Pero lo que venía la dejó sin palabras.
—Nunca llegaras a la altura de Sasuke, así que déjate de fantasías colegialas. ¡Tú no vales nada!
—¿No valgo nada? ¡Oh, claro que valgo mucho más de lo que ustedes en toda su ridícula vida! —Sakura abrió los ojos completamente impresionada—. Y no les hablare sobre cosas que su diminuta mente nunca va a captar. Jamás entenderán lo que significa partirse el lomo trabajando y estudiando para cumplir un sueño. Nunca sabrán lo que es luchar día a día por las personas que quieres. En ningún momento comprenderán lo que es pelear contra un pasado doloroso, un difícil presente y un futuro incierto. Ustedes no saben lo valiente que he sido después de tantos problemas que me han azotado, y aun con ese peso en los hombros siempre me levanto, siempre salgo adelante, por la personas que amo y quiero proteger —Bajó la mirada por un momento. Las otras chicas prestaban atención totalmente abatidas—. Les aseguro que, Naruto y Sasuke me respetan y me admiran, por lo valerosa y fuerte que soy, y siempre estarán en deuda con ella y con Hinata.
Las tres estudiantes no sabían que decir. En menos de un minuto les habían cerrado la boca. Hasta que sintieron cierta presencia a sus espaldas.
—¡Na-Naruto! —pronuncio débilmente una de ellas.
—Largo de aquí —dijo y las alumnas desaparecieron rápidamente. Naruto levantó la mirada y veía a su cuerpo, o más bien a Sakura con una sonrisa y los ojos brillosos—. Gracias —le dijo de manera sincera.
—A ti —respondió él.
Ambos sostenían la mirada el uno con el otro. Y el tiempo se detuvo.
Hasta que realicen un acto de bondad el uno por el otro, no podrán cambiar su distorsión.
Después de que esas palabras retumbaran en sus cabezas, regresaron a la vida
—Eso fue extraño —habló la de cabello rosa— ¡Espera… es mi voz! —Tocó su cuerpo de la cabeza a la cadera, asegurándose— ¡Soy yo otra vez!
Naruto observó su reflejo en un cristal de ventana y suspiró al ver su verdadero yo.
—Menos mal que terminó —Sonreía. Levantó el puño chocándolo con el de Sakura.
—¡Sakura, Naruto! —Hinata se acercaba muy animada, acompañada de Sasuke quien venía con tranquilidad con las manos escondidas en sus bolsillos— ¡Ya somos nosotros! —Observó detenida la escena de chocar puños. Para los azabaches era algo sumamente anormal— ¿Ocurrió algo? —Ladeó su cabeza confundida.
Sakura resopló aburrida.
—Nada en especial.
—Y si mejor nos salimos de clases y vamos al restaurante de mi padrino a comer algo. También sirve que le damos la noticia —dijo rodeando a Hinata con su brazo.
—Qué más da, estoy de acuerdo —Sasuke respondió posicionándose al lado de la presidenta.
{…}
Llegaron al restaurante, agradecidos de haber regresado cada uno a su cuerpo original. No querían ni imaginarse como hubiesen trabajado Naruto y Sasuke como maid en el café… Sinceramente, a mí sí me hubiese gustado verlos.
—¿Sakura…? Segura que no pasó nada —Hinata miraba a su amiga más contenta de lo normal.
—Hinata, Naruto está aprobado para estar contigo —dijo de manera imprevista y siguió caminando felizmente.
Hinata se detuvo por un instante. No sabía exactamente que influyó en que esos dos comenzaron extrañamente a llevarse bien, pero agradecía por ello.
—¡Hinata, date prisa, no te quedes atrás! —Naruto hacia señas con la palma de la mano.
—¡Sí, ya voy!
Y no te preocupes, te aseguro que los cuatros pasaron una agradable velada…
