Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de

Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes son propiedad de "Mirgru"

Advertencia: Posee contenido adulto y lenguaje explícito.

Solo para mayores de 18 años.

Historia original, se prohíbe su copia parcial o total sin permiso del autor

El riesgo de amar

Capitulo 24 - Edward

Receta para el desastre. Parte 2

La tarde de hoy se me pasó volando. Apenas que deje a Bella en su casa, me dirigí a la mía para pedirle ayuda a Emmett. Estaba decidido a estropear más la camioneta de Bella para que Jacob no pudiera tenerla lista.

La sorpresa fue cuando una Rosalie totalmente inesperada, se ofreció a hacerlo, así que los tres fuimos al taller de mi amigo y mientras le distraíamos, Rose le echo mano al motor sin problemas.

- Eddy, es mi chica perfecta, le gusta engrasarse bajo un motor. La amo. - Exclamó Emmett cuando volvíamos.

Para cuando bajé a comer, me encontré que las chicas habían salido, así que invité a Emmett y Jasper a jugar los bolos. Dimos un par de vueltas en el minúsculo pueblo de Forks, para decidirnos luego a ir a Port Angels.

Cuando llegamos, el llamativo vehículo de Rosalie, estacionado frente a un pequeño restorante a la entrada de la ciudad, me llamó la atención.

- Emmett ¿Dónde te dijo Rosalie que iban?. - Consulté recordando que mi hermana y mi prima habían salido.

- Al cine. ¿Porqué?.- Contestó Emmett a mi lado.

- Es que ese es el auto de Rosalie. ¿Qué hacen aquí en Port Angeles? - Mi parte de hermano sobreprotector comenzó a pitar.

- Es el único cine que hay cerca. - Respondió Jasper con tranquilidad. Luego agregó - ¿Por qué no paramos a comer con ellas y luego vamos todos a jugar?

- Me parece bien. - Dije a la vez que estacionaba el auto.

Entramos al recinto aún bromeando. Una rápida mirada nos ubicó en la mesa donde las chicas estaban. Nos dirigimos a ellas, sin prisa.

Al vernos, reaccionaron sobresaltadas, pero enseguida sonrieron.

- Em, chiquitín. ¿Es que no puedes vivir sin mí? Le soltó Rosalie a Emmett mientras que le abrazaba y se proporcionaban un escandaloso beso.

- Chicos ¿Qué hacen? - Largó Alice, nerviosa.

- ¿Les molesta? - Preguntó Jasper. El siempre tan propio.

- Que va. Solo es que no nos habían dicho que salían. - Replicó Alice a la vez que retorcía su bolso de mano.

El gesto me puso alerta. Miré la mesa y observé que había tres bebidas. Alice sonrió dándole lugar a Jasper para que se sentara, mientras que miraba de reojo hacia el fondo del salón.

Me giré buscando a alguien, aunque todo mi ser sabía de quien se trataba. Primero me decepcioné pues no le hallé de inmediato. Solo había un par de parejas bailando y una morena de falda corta blanca, hablando con un tipo.

Volví a mirar a Alice y algo hizo clic en mi cabeza, obligándome a girar como con un resorte.

La morena llevaba una blusa color verde azulado, igual a la que Alice, le había regalado a Bella. Su cabello caía espeso por su espalda, levemente ondulado en las puntas para dar marco a un magnifico trasero, unas piernas larguísimas y torneadas revelaban una escoriación en vías de recuperarse y un tatuaje en forma de estrella sobre el tobillo.

Juro por Dios que se me hizo agua la boca. Esa es la chica que yo quería ver en Isabella Swan. Una mujer por la que correría la maratón de New York si me lo pidiera. Me quedé embobado mirándola. Luego comencé a prestar más atención al tipo con el que estaba hablando.

Era delgado, de facciones angulosas, cabello largo, rubio, atado en la nuca. Vestía una cazadora de cuero con cierres. Parecía un motociclista. ¿Le gustaría? Me vi preguntándome mentalmente.

Ella comenzó a retirarse, dando un paso hacia atrás y el tipo le agarró de uno de los precintos de la pollera para arrastrarla a la pista.

Sin pensarlo, me acerqué a ellos, siempre a espaldas de Bella.

– Podría ser muy conveniente. Si me aseguras el premio, con las apuestas ganarías el doble - Dijo Bella, mientras intentaba moverse en el apretado abrazo que el tipo le daba.

- Y si perdieras. ¿Qué gano yo? - Respondió el rubio mirándola como si fuera un dulce.

- No voy a perder. Pongo mi moto de garantía. - Sugirió Bella.

- Yo pensaba en otro intercambio más … digamos íntimo. ¿Qué dices Nessie? - El tipo movía su cara como buscando besarla.

- La chica no está interesada en ese tipo de intercambios. - Bufé poniendo mi mano sobre el antebrazo de él. - Vámonos Bella. - Le dije mientras ella me miraba con los ojos como plato.

- La señorita pidió la cita conmigo, no contigo patán. - Gruñó el tipo acertándome un puñetazo directo en la mandíbula.

El golpe me hizo retroceder bruscamente, recargándome sobre la mesa de alguien y tirando varias botellas en el trayecto. Dos tipos más se aparecieron en la barra, los reconocí como los bravucones que habían intentado golpearnos en Olympic. Me abalancé hacia ellos mientras el rubio tomaba un taco de billar y lo blindaba hacia mí.

- No James, no. - Le escuché a Bella gritar.

Una montaña humana, arrasó con uno de los tipos. Era Emmett que se había sumado a la gresca, entretanto Jasper jaloneaba de la campera a otro. La cosa quedaba más pareja. Tres contra tres y si sumamos a la morena que daba codazos, patadas y puñetazos como una fiera, la teníamos ganada. Otro ruido de vidrios rotos y alguna silla que voló por el aire. De repente ya no sabía cuantos éramos lo que estábamos peleando, ni con quién. Busque a Bella con desesperación a la vez que sentía algo romperse sobre mi cabeza.

Algo tibio corrió hacia mi rostro. Mierda … sangre. Todo se puso negro y no supe más.

Cuando desperté, me encontraba en la calle frente al restorante, con Bella sosteniéndome la cabeza entre su regazo. Tenía los ojos brillantes y la nariz roja, como si hubiese estado llorando.

- Eres un imbécil Masen. ¿Por qué te metiste? - Susurraba Bella secando la sangre de mi cabeza.

- Porque no puedo dejar que alguien maltrate a mi chica. - Solté embobado.

- Que no soy tu chica. - Gruñó a la vez que me dejaba caer sobre el asfalto frío. Se paró poniendo las manos en su cadera.

- Por supuesto que no. Solo eres una nena que solo sabe meterse en problemas. - Respondí levantándome furioso. Me volvía loco, no sabía si darle unas nalgadas o que. Pero en ese momento me decidí por el "qué."

Le tomé de la mano, tirándola hacia mí y la besé rudamente.

La sentí moverse tratando de alejarme. Yo solo podía ser conciente de sus abultados labios abriéndose ante mi lengua, su preciosa figura apretada entre mis brazos, haciendo que cada una de sus curvas se adhiriese a mi cuerpo como si fuera uno solo. Me alejé solo una milésima, para poder respirar y cambié de posición mi boca, solo para jugar con los ángulos de su cavidad que comenzaba a recibirme con ansias. El beso se volvió más intenso, pero a la vez pacífico. Nuestras lenguas se tocaban trémulamente, ganándose suspiros y leves sonidos parecidos a un gemido. Estaba perdido en la calidez de sus labios, tan dulces y decididos que como la vez anterior, comencé a temblar de deseo.

- Edward. Edward. Por favor. - Dijo jadeando en mi boca.

- ¿Qué? - Estaba fuera de mí.

- Me estás apoyando. - Susurró avergonzada.

- ¿Y qué? Te molesta sentir, lo que me provoca tenerte así. - Mi voz sonó ronca y cargada de lujuria.

- Esta la policía. Hay público. - Mencionó Bella, volviéndome crudamente a la realidad.

El lugar estaba iluminado por las luces de dos patrulleros y la ambulancia. Antes que dijera algo más, un enfermero me estaba revisando y un policía tomaba mis datos.

No lejos de mí, otro alguacil sacaba notas mientras interrogaba a mis primos. Esto seguro iba a llegar a oídos del Jefe Swan y mis problemas se iban a agravar. Tal vez era tan idiota como decían, pero a pesar de ello, solo podía pensar en que la había besado.

Era la segunda vez que sangraba por ella y creo que no la última. La miré acercarse a Alice, tirando el ruedo de la falda, como pretendiendo hacerla más larga. Se veía increíble … ¿Por qué se ocultaba tras los enormes buzos?

De repente le ví tensarse. Dos policías sacaban a James esposado.

- Hasta pronto … Bella. - Sonrió sádicamente.

Bella se llevó la mano a la boca con gesto de horror.