Capitulo 25: Traición
-Te estoy hablando… ¿Qué no piensas contestar?- Llamó a Rediget, aun incrédulo de las revelaciones de esta sayajin
-No te puse atención- le contesto aun inmerso en todas y cada una de las teorías que le pasaban por la cabeza
-Deberías- y lo tomo del saco- te estoy regalando unos minutos de vida porque Evenruth esta harto de estar esperando-y le soltó.
Bra se estaba recuperando; si quería sobrevivir tenía que esperar el momento adecuado para actuar. Aunque estaba atenta de la escena que pasaba frente a sus ojos, tenía varias interrogantes
-Eva- le llamó con decisión, sin temor de que fuera a matarle- ¿En realidad puedes manejar tu ki y controlar un rayo de energía?- ella asintió- ¿Cómo aprendiste?
-Viéndome libre tuve tiempo de concentrarme en esos aptitudes que siempre supe que tenía; pero por ellos jamás me atreví a desarrollar, claro que jamás pude llegar al nivel de tu padre o del tal Gokú; pero con lo que puedo hacer es suficiente
-Es obvio que si Maron pudo derrotarte y estaba drogada no eres tan fuerte- Eva le miro detenidamente con su semblante amenazador, no necesitaba sentir el ki para saber que sus palabras la habían enfurecido y que incluso podía llegar a matarla
-Es verdad, no puedo negar lo obvio, comencé demasiado tarde y jamás lograre alcanzarlos...
-Tengo otra pregunta- le interrumpió Bra- ¿Por qué nos atormentabas a mi y a mi hermano con tus cartas? ¿Se las dabas a Lautrec? ¿Qué pretendías que hiciéramos?
-Evenruth…jamás te hubiera entregado una carta de las que te envíe…, no confía del todo en mi- Lautrec estaba de pie, bajo la pintura, aun con ese resentimiento mirando a Rediget, no puso atención de lo que su madre dijo ni de cuando Bra le miro, toda su atención se centraba en su venganza- Yo solo quería que abrieran los ojos, que se dieran cuenta de con quienes estaban tratando, del alcance que tienen, de sus pretensiones y de que descubrieran, tú en especial, quien te las mandaba
-Maron es mi amiga- dijo Bra controlando su ira al recordar la vez que la vio aun en coma- lo que le hiciste es imperdonable
-Tu amiga quería triunfar a tal grado que abogo por un caso abominable. Estuvo a punto de facilitarle la vida a estas personas- y señalo a Rediget- cometió el mismo error que tú, les dijo que si, acepto sus condiciones sin siquiera indagar sobre las consecuencias de sus actos, se vendió a la idea de una humanidad perfecta… Merecía más de lo que le paso
-Tú no eres nadie para juzgarla
-Tengo todo el derecho de hacerlo- le esgrimo Eva- por gente como ella mi vida se arruino.
-Tu vida se arruino- le dijo Bra furiosa- en el momento en que tu madre llego aquí, tuviste mala suerte y ya. Nadie tiene que pagar por todo lo que te pasó más que los verdaderos culpables y la mayoría de ellos están muertos- Eva se le acerco repentinamente casi apunto de tomarla del cuello y terminar con su vida en ese instante
-Dame una buena razón para no matarte en este momento- Estaba en peligro inminente, esta mujer que tenía una terrible labilidad emocional iba a asesinarle. Aun en el filo de la muerte, su orgullo le impedía complacerla
-No tengo- y Eva se alejo lentamente
-Tú no sabes nada. Durante toda tu vida te han dado todo lo que has deseado, tuviste al lado a tus padres, conoces el mundo; nadie te encerró en una esfera de cristal y te limito… yo si tengo una buena razón para no matarte- se dirigió a Rediget, el hombre aun estaba incrédulo por todo lo que estaba sucediendo- Tú me debes una explicación, en realidad, se la debes a Evenruth- los ojos del híbrido chispeaban de furia ante este hombre que le arrebato la vida, mientras que al amo del mundo permanecía cabizbajo pensando en cada teoría que le llegaba a la cabeza, desarrollándola y evaluado si era viable o no.
Era difícil creer que los amos de los amos le hubieran tendido una trampa de esta naturaleza, ellos habían servido fielmente y reconociendo su lugar, no tenía sentido
-Mataste a mis compañeros ¿No?- le reclamo- No pienso decirte nada a menos de que tenga pruebas de que es cierto
-…Activa sistema Welcome 2- 4 pantallas de la primera fila se encendieron dejando ver una tétrica imagen en cada una, los cadáveres de los que alguna vez fueran sus compañeros yacían decapitados en un charco de sangre, Kate Ballard se había llevado la peor parte no solo estaba decapitada, se notaba que antes había sido golpeada con brutalidad, su cara estaba totalmente desfigurada. Rediget no pudo soportar tal espectáculo, cerro los ojos y puso toda su fuerza en no llorar, estas imagines habían cambiado todo en él.
-Eres- le dijo con dificultad- una bestia, un animal ¿Qué te hizo Ballard para merecer esto?
-Ciertamente nada- contesto cínicamente- solo tuvo la mala suerte de ser la hija de Magnus y de parecerse endemoniadamente a la doctora Ox… ¿Vas a decirle o no?
-Samuel Evenruth Lautrec- comenzó a hablar con la voz apagada, golpeado por todo lo que acababa de ver. Lo hacia solo para ganar más tiempo- es un experimento observacional controlado, solo nació para saber si tus genes sayajin tenían influencia sobre las de un humano, es lo que se. Se comprobó la hipótesis de Ballard, él, por no tener el cromosoma Y por parte de un sayajin, es un híbrido incapaz de producir esa hormona que los vuelve lo que llaman "Súper sayajin" por lo tanto solo tiene fuerza sobre humana, se planeo que muriera sin descendencia- Lautrec se fijaba de cada palabra de Rediget y a su vez se contenía para no disparar en ese momento- Debía morir a los 30 años de edad. Nos sorprendió cuando se supo que su novia esperaba un hijo, no podíamos permitir que ese niño continuara con vida; Ballard, Magnus Ballard, alego que los genes sayajin no debían seguir mezclándose de manera descontrolada, suficiente teníamos con los hijos de Gokú y Vegeta. Frank Lumbardo propuso que se vigilara al niño sus primeros 5 años de vida, era un híbrido de segunda línea, al igual que su padre este niño no tenía este cromosoma "Y" de origen sayajin y tenía una cuarta parte de la carga genética de esta raza, era lo más cercano a la futura elite. Se le dejo vivir esos 5 años, pendientes de cada uno de sus pasos… el niño murió porque no podíamos seguir permitiendo que su raza de alguna manera se siguiera expandiendo sin control, contaminando a nuestra especie, mucho menos si provenía de un experimento hecho por nosotros.
-Infeliz- Lautrec comenzó a avanzar hacia él mientras que sacaba el arma. Rediget encaraba la muerte, justo ahora que no quería morir, ya no tenía derecho a morir, se levanto de inmediato tratando de buscar algún punto débil en el hombre que se le venía encima, estaba cegado por la ira, debería de ser fácil quitarle el arma, al menos en teoría.
Eva tomo del brazo a Samuel impidiéndole avanzar hacia Rediget. Él no pudo evitar dar un suspiro de alivio, tenía que aprovechar esos minutos o segundos para buscar la forma de asesinar a Eva y sobrevivir, tenía que sobrevivir.
-Espera, Evenruth, no te precipites…Rediget todavía tiene mucho que decir
-¿Qué tengo que decir?
-¿Cual fue el plan que llevo a Evan a la muerte?- Lautrec temblaba por la rabia que tenía acumulada desde hacia tanto tiempo cuando supo que un sujeto de nombre Rediget dio directamente la orden para que su hijo muriera.
-El plan…Se vacunaría a los niños mundialmente; pero lo que en realidad se pretendía era inyectar en Evan el virus activo de no se que enfermedad y de esa manera matarlo, se que ese virus estaba diseñado especialmente para el niño, lo mataría en dos días, su sistema inmunológico no es del todo sayajin, existía una parte humana que no le dejaba defenderse de un virus potencialmente mortal y que de haber heredado el fragmento sayajin nada le hubiera pasado , esa era la debilidad de este niño y esta enfermedad lo mataría en cuestión de días…pero sobrevivió.
-¿Y ahí entraste tú?- le pregunto Eva a sabiendas de la respuesta. Rediget le dio un vistazo al furioso Lautrec, cuya ira al parecer se incremento aun más al escuchar todo el movimiento que aquella gente hizo para matar a un niño de 5 años
-Tú quieres que este hombre me destruya- dijo Rediget
-Te matara de cualquier manera…anda, dile de cómo participaste- Rediget miro directamente a Lautrec- mi padre me llamó un día, su generación ya iba de salida, y estaba decidido que Kate Ballarad seria nuestra líder, mas aun no decidían quien sería el segundo al mando, estaban entre Arker y yo. Mi padre hablo de una prueba que yo debía de pasar, únicamente así sabrían si en realidad yo era capaz de todo por las metas y los proyectos de los amos del mundo. Yo- Y Lautrec le apunto a la cabeza- tenía que convencer a uno de los médicos tratantes del niño para que lo matara. Convencí al doctor Nelson, en ese entonces residente de pediatría para que lo matara inyectándole potasio, así su corazón dejaría de funcionar
-¿Cómo lo convenciste?- le pregunto Lautrec mientras derramaba lagrimas en parte por el dolor de recordar la muerte del niño, en parte por la cólera de la que ya era preso
-¿De que te serviría saberlo?- pregunto Rediget
-¿Cuánto costo la vida de mi hijo?- Bra vio que Rediget se levantaba, se enfrento a Lautrec, Eva miraba la escena complacida, ambas mujeres sabían que esos eran los últimos minutos del amo del mundo, Bra se levanto también, la droga comenzaba a dejar de afectarle, podía ponerse de pie sin ayuda; pero eso no intereso a ninguno de los presentes, más que a ella misma.
-Se le financio un proyecto de investigación y le permitimos trasladar su residencia de ciudad del sur a la ciudad del oeste, le dimos todo el éxito que nunca soñó alcanzar- Samuel apunto contra el pecho de Rediget, y este supo que ya no había nada que hacer; el milagro que esperaba para acabar con la vida de la sayajin nunca iba a ocurrir. Samuel ahogo su llanto, las palabras de la madre de Evan se le venían una y otra vez a la mente "Esta muerto", recordaba aquel día como si lo estuviera viviendo en ese instante, el dolor que ya dejaba de ser una constante en su vida ahora le gobernaba por completo ¿Qué hombre no querría tener la oportunidad que tenía ahora? Podría vengar a Evan haciendo correr la sangre de aquel que dio directamente la orden de matarle. Tuvo que bajar el arma, para controlarse
-¡Dispara ya!- le grito Eva mientras le miraba con fiereza- ¡No tengo todo el día!- Lautrec acaricio el gatillo del revolver, la única manera de vengar la muerte de Evan era con la sangre de Jean Luke Rediget- dispara, hijo- alzo el arma, aun mirando al piso, tomando fuerzas para acabar con la vida de ese ser humano
-Dispara, Samuel- esa voz le extraño, la voz de Bra. Alzo la vista y no daba crédito a la imagen que tenía frente a sí, era sencillamente imposible, debía estar soñando
-No es verdad- Eva, tan sorprendida como su hijo, miraba sorprendida la escena
-¿Por…por qué lo esta protegiendo?- pregunto Lautrec confundido, Bra estaba de pie, frente a él y detrás suyo, con esa mirada cínica y victoriosa, Rediget- Señorita Bra, apártese
-No, si piensas matarlo, debes de matarme con él- Todo aquello era demasiado bizarro para Samuel; Rediget era malo, probablemente uno de los peores seres humanos que había existido sobre la faz de esta tierra y ese ángel lo escudaba y daría su vida por él
-¿Qué crees que haces? Bra Brief- pregunto Eva con seriedad, esta reacción no era la esperada, debía detenerla tan pronto como fuera posible
-Intenta detenerme, bruja…mi fuerza esta regresando. Si Maron te desmayo, yo puedo matarte y no voy a dudar en hacerlo, atrévete a retarme- Eva no se inmuto por la respuesta de la joven, la miro con curiosidad
-Estas protegiendo a una escoria de hombre, él iba a hacer que asesinaran a tu hermano, y mataría a tus padres, te mantuvo encerrada aquí, estaba dispuesto a asesinarte y tú lo defiendes, vaya…
-No intentes lavarme el cerebro, no va a funcionar. Yo no lo hago por Rediget, lo hago por Samuel. A diferencia tuya yo no quiero que manche sus manos con la sangre de esta "escoria de hombre", Samuel no merece llevar consigo esta muerte por el resto de su vida…y si tú sintieras algo por él, mas que utilizarlo, no le pedirías que disparara- Lautrec bajo el arma, intrigado por lo que Bra acababa de decir ¿Protegía a e se hombre por protegerlo a él?
Bra tenía la esperanza de que Samuel recapacitara, de que el hombre amable, sencillo y tímido, incapaz de dañar a alguien aun estuviera ahí, tanta confianza tenía que arriesgaba su vida.
-Bra- le llamo Eva- Puedo decirte una cosa que aprendí una vez que estuve fuera de aquí… la historia de la humanidad se resume a una lucha de poder, de dominación sobre ellos mismos, aun si eso significa morir o matar, son ambiciosos y envidiosos, nada les satisface. Los humanos son como una enfermedad, un cáncer que absorbe todo recurso posible hasta que ya no le queda nada…es una raza débil y que además da hijos como estos "amos del mundo". Su raza debe de desaparecer, no vale la pena que sigan sobre este planeta, caminan hacia su destrucción…y tú…
-Estas más loca que los amos del mundo- le interrumpió Bra- Nunca haría algo contra los seres humanos, yo soy humana, mi madre es humana…desciendo de humanos, estas mal si piensas que me aliaria a ti para eliminar a mi raza.
-Morirás con Rediget si eso es lo que quieres…por cierto, si crees que la bala no te hará daño déjame decirte algo…las balas de esa arma están hechas del mismo material que me hizo esto- y señalo el lugar donde estaba su herida de bala- tú y él morirán en un abrir y cerrar de ojos…Dispara Evenruth, una bala es suficiente- Bra estaba furiosa, esta mujer utilizaba a su propio hijo, se aprovecho de su dolor y su rabia para manejarlo a su antojo y él no se daba cuenta
Lautrec miraba fijamente a Bra, le apuntaba directo a su pecho, ella se interponía a su venganza; más lo hacia por él, después de todo, Bra Brief, heredera de Capsule Corporation sentía algo por él, mínimo sentía aprecio por él- Evenruth ¿Qué estas esperando?...este es el momento de cobrar la muerte de tu hijo, solo su sangre puede resarcir lo que él hizo- Eva tenía razón, eso pensaba Lautrec, tenía que terminar con la vida de Rediget para que así descansara del infierno en que su vida se había convertido, solo debía apretar el gatillo, no tomaría más de 5 segundos.
Vivía el momento más tenso de su vida, para vengar al hijo muerto y encontrar la paz que tanto necesitaba, debía también matar a la mujer que amaba
-Bra sabe que tu no le harías daño, Evenruth, por eso defiende a Rediget, te subestima, siempre lo ha hecho, no cree que seas un verdadero hombre y únicamente te utilizo e incluso dudo de ti pensando que eras el autor de las cartas; pero demuéstrale lo contrario…que eres capaz de acabar con su vida. Tú no te dejas llevar por nadie
-Entonces, Samuel- le llamo Bra- empieza con esta mujer, te esta utilizando o quiere probarte. Si tanto quiere vengarse de esta gente, ella misma mataría a Rediget, si te amara por ser su hijo o tan solo te apreciara no dejaría que tú, su hijo, se manchara para siempre arrebatándole la vida a este hombre. Una vez que lo mates, Samuel, no habrá marcha atrás, llevaras ese cargo en la conciencia hasta el final de tus días, aun si es un hombre de la naturaleza de Rediget, nunca estarás tranquilo, píensalo Samuel…Evan no querría que su padre matara a un hombre, mucho menos si fuera en su nombre
-Por favor, Evenruth, esta mujer nunca conoció a Evan… ¿Cómo podría saber lo que querría y lo que no?...dispara ya
-Tú tampoco conociste a Evan- dijo Lautrec aun apuntando firmemente hacia Bra- él no querría que yo hiciera esto; pero…solo así puedo sentirme tranquilo, no tengo otra forma de sacar toda esta rabia que he tenido desde el día de su muerte
-Fallaste, Bra…él nos va a matar…míralo, se acabo- le dijo Rediget al oído; pero ella no pensaba dejarse morir
-Dispara entonces de una vez- Eva estaba impaciente, quería acabar con ambos en ese instante, se estaba cansando de la situación.
Bra camino despacio hasta un metro de Lautrec
-Dispara, Samuel, si solo así puedes estar tranquilo; pero para matar a Rediget tienes que matarme primero
-¿Cree que no soy capaz de hacerlo?- pregunto furioso y acerco su dedo al gatillo el cañón apuntaba directamente al pecho de Bra
-Yo no se si eres capaz o no; solo tengo fe de que hagas lo correcto, lo que verdaderamente te de paz de aquí en adelante y no por unos minutos…disparara Samuel si vas a disparar, hasta a mí me dejas en tensión- Lautrec sonrió, solo una mujer como ella podía manejar esta terrible situación de tan sutil manera
-Señorita Brief- le dijo mientras derramaba gruesas lágrimas- yo jamás haría algo para lastimarla…jamás- Rediget les miraba atónito , Samuel iba a matarlo, a ambos; pero ella le hizo cambiar de parecer, a un hombre guiado por la ira y más que decidido a tomar venganza ¿Cómo demonios lo había hecho?
Bra le quito el arma, Eva no podía creer que Bra hubiera ganado; pero no iba a quedarse así
-Eres un traidor, Evenruth
-…Cállate y déjame en paz- le contesto furioso
-Si no estas de mi lado, Evenruth, no estarás del lado de nadie
-Estas enferma- le contesto. Rediget se acerco a Bra; ella había conseguido algo que veía imposible y perdido, tenía el arma capaz de herir a un sayajin en sus manos, debía buscar la manera de tomarla
-Adiós, Evenruth
-¡No!- Grito Bra desesperada, Lautrec había sido herido por su madre en el costado izquierdo, la sangre no dejaba de brotar.
Lautrec trataba de mantenerse en pie, por reflejo se llevo una mano a la herida, Eva le había atravesado con un rayo, sin contemplación alguna, Lautrec significaba ahora un traidor que debía morir, ese era el castigo para una falta de esa magnitud.
Eva miraba a su único hijo luchando por sobrevivir, Bra le abrazo, sin importarle que la sangre se embarrara en su ropa, dejo caer el arma en cuanto tuvo a Samuel entre sus brazos; por ahora era lo que menos le interesaba.
Samuel se sentía débil, como nunca en su vida, le costaba tanto respirar, miraba su mano derecha llena de sangre, iba a morir
-Gracias, señorita Bra- le dijo con dificultad- y ella lo abrazo fuertemente como si de esa manera retuviera la vida del joven
–No te rindas ahora- dijo Bra- puedes sobrevivir…
-Soy más rápida que eso, Jean, debes de estar bromeando- Rediget aprovecho la distracción de Eva y de Bra para tomar el arma, la única llave para comenzar de nuevo. Si quería salir vivo de ahí y reparar el daño que había hecho tenía que matar a Eva; por eso no dudo ni un segundo en apuntar directamente a la cabeza de la sayajin
-No lo se; pero me tomare el riesgo de averiguarlo- y disparo sin vacilación.
