Un pasado bien oculto
Renamon: Nat… creo que deberíamos actuar ahora, déjame digievolucionar…
Nat: Solo debemos esperar un poco más, ellos podrán aguantar unos minutos y si Daemon hace de nuevo ese ataque "Fuego Infernal"… estoy segura de que Davis tiene razón, se debilitará. Y en ese momento es cuando tú entrarás en acción.
Renamon: ¿No crees que eso sea exigirles demasiado a nuestros amigos? Podrían resultar heridos.
Nat: Renamon… tengo una deuda pendiente con Daemon desde los cuatro años, no me importa lo que llegue a costar. Acabaremos con él hoy.
Renamon entrecerró los ojos, tratando de concentrarse en los pensamientos de Natsuki. Por supuesto que ese digimon no tiene el don de leer las mentes, pero ella y su Tamer solían ser tan unidas que con simples miradas entendían complicados pensamientos y complejas ideas. Sin embargo, Nat, actuaba muy diferente a como lo hacía antes, algo le molestaba y Renamon no podía averiguar qué.
ExVeemon, Ophanimon, JewelBeemon y Seraphimon eran quienes luchaban contra el poderoso Daemon, igualando sus fuerzas. Aquilamon, Submarimon, Unimon, Strikedramon, Dorugamon y se ocupaban de las sombras cambiantes.
Natsuki intuía que algo andaba mal por aquellos lados, sentía muy cerca la presencia de un total extraño que asechaba esperando el momento en que se encontraran más débiles para poder hacer su entrada. Lo que ella presentía era un arma secreta y muy poderosa.
¿Cómo ganarían esta batalla?
La mente de Davis se encontraba completamente en blanco, todos los puntos estaban a favor de Daemon y las sombras. ¿Por qué Daemon no caía en el agua? ¿Por qué las sombras eran imposibles de distraer? Había algo extraño en aquel mundo. A pesar de que Davis nunca lo hubiese pisado con anterioridad, puedo notar una sensación misteriosa que nacía desde algún sitio recóndito, no era una sensación común, incluso estando en ese mundo, mezclando emociones totalmente distintas como lo eran la aprensión y el insulto a uno mismo. Si, era eso, aquella sensación no le permitía ver más allá de él y lo peor era que en él mismo no encontraba nada bueno.
Nat y Davis intercambiaron una mirada, ninguno de los dos comprendió lo que el otro quería decirle, pero no tuvieron mucho tiempo para descifrar el mensaje, ya que la batalla continuaba y Daemon los estaba triturando lentamente, con divertida sonrisa en sus intentos de labios negros.
Aquilamon, en ese momento, volaba formando amplios círculos muy por encima de la cabeza de Daemon, mientras que Submarimon nadaba dibujando el mismo patrón de ataque, pero muy por debajo del digimon, creando así, un enorme y amenazador torbellino negro. JewelBeemon y los demás no cesaban de lanzar sus ataques especiales y a pesar de que dieran en el blanco, como era acostumbrado, no conseguían hacerle daño, o por lo menos él se empeñaba en que no notaran el sufrimiento que le causaban tantos digiataques al mismo tiempo.
Mantenerse al límite, resistir, seguir en pie a pesar del desgaste de energía. Esas eran las órdenes. No podían fallar. ¿Por qué? ¿Por qué ella sentía que todo esto era en vano? ¿Por qué imaginaba el peor de los finales? ¿Por qué esta guerra no terminaba de una vez? ¿Sería su culpa? Después de todo, ella era la luz. Pero aunque lo fuera… últimamente no lograba ver nada. Su luz era tenue y escasa, ¿Cuándo había opacado ella su don? Sin duda fue después o durante las vacaciones de verano. Sí, todos habían cambiado durante las vacaciones de verano, había solo una excepción, pero los demás habían transformado su personalidad hasta no reconocerse.
Cody se había vuelto un chico maduro y optimista. Yolei había dejado los gritos por dulces frases de ánimo. Ken había conseguido olvidar su pasado. Davis se había vuelto un egoísta de primera. Y ella, ella había dejado de emitir luz.
Luego de las vacaciones, al reintegrarse en la escuela Cody volvió a demostrar su actitud madura para su edad, pero lo positivo de volvió negativo y ahora era una persona de baja autoestima, como lo había sido la primera vez que lo conocieron y como antes, canalizaba sus tristezas practicando Kendo. Yolei había aprendido a dejar de gritar, pero no pudo abstenerse a pelearse con Davis, ella seguía siendo ella. Ken, al regresar al digimundo, conocer a Nat y salvar a los niños que llevaban en sus cuerpos la semilla de la oscuridad, había recordado su pasado sin poder llenar aún sus lagunas mentales. Davis, al principio aumentó su egoísmo, pero ahora volvió a ser el mismo Davis de siempre, e incluso mejor. En cuanto a ella… si, había cambiado como todos los demás, pero a diferencia de ellos, no había vuelto a ser como antes, ¿Era por eso que Daemon los tenía atrapados en el mundo oscuro, porque su luz era débil?
Y luego estaba TK, pero él no volvió a ser el mismo de siempre ya que no cambió en ningún momento, él siempre fue él. La excepción.
Yolei también notaba que lago andaba mal. La última vez que ella llegó a este terreno arenoso, Daemon llevaba una mirada ceñuda, y ahora el solo se limitaba a soltar unas cuantas risas, dándole a entender que guardaba más de una sorpresa escondida bajo la túnica. Sin embargo, Natsuki no dejaba de insistir que su "intuición" le decía que ese digimon sería vencido hoy mismo.
Por ese motivo, Yolei, admiraba la fe que esa chica tenía, nunca se daba por vencida y aunque fuera un tanto callada, cada vez que abría la boca decía el comentario que los oídos de alguien necesitaba oír, era muy parecida a TK en ese aspecto, y muy parecida a Ken en el hecho de que era muy inteligente y bondadosa, aunque también se parecía a Davis con esos cambios de humor repentinos, a Cody por su forma reservada de ser, a Kari por la manera tímida y pasiva de manejar las situaciones. En fin, ese no era el momento de definir la misteriosa y bipolar personalidad de Natsuki Gennai. Debían concentrarse en la batalla.
Yolei le gritó a Aquilamon que embistiera a Daemon desde el lado derecho, pero Daemon no es un digimon estúpido y escuchó claramente las órdenes de Yolei, pudiendo así esquivar a Aquilamon y atacarla por la espalda.
Davis gruñó para sus adentros y recordó una frase que alguien le había dicho una vez: "Cada digimon es más fuerte en su propia tierra". Aunque intentó, no consiguió recordar quién le dijo ese importante comentario, pero lo agradeció de todos modos. Sabía lo que debían hacer, tenían una misión y ahora era tiempo de acabarla.
Sin intercambiar miradas con su líder, Shin comprendió que era hora de subir un nivel.
Shin: Dorugamon, ¡Digievoluciona!
Dorugamon: Dorugamon ultra digivol a… DoruGreymon.
Ryo: Strikedramon, tú también.
Strikedramon: Strikedramon ultra digivol a… Cyberdramon.
Nat: De acuerdo, Renamon, hazlo.
Renamon: Renamon ultra digivol a… Etsumon.
TK miró con atención al digimon grulla. Primero, cayó en la cuenta de que extrañaba un poco aquella digievolución. Segundo, le pareció extraño que Etsumon provenga de una especie en particular y en su cuarta etapa su digievolución sea totalmente distinta a la de su especie; existían casos similares, por ejemplo: Gatomon digievolucinaba de un digimon con forma de cachorra y su etapa ultra era un ángel femenino, pero el caso de Etsumon era distinto ya que las tres etapas anteriores tenían la forma similar a un zorro y si de pronto se convierte en una grulla pierde el sentido de la especie. Tercero, sentía de alguna forma conocer a Renamon, era algo extraño, tal vez fue un sueño pero él sabía que había visto a Renamon en algún sitio o al menos haber oído su voz.
El muchacho de cabellos rubios sacudió la cabeza. Ya tendría tiempo de pensar en la compañera de Natsuki Gennai.
"De acuerdo" reflexionó Davis para sus adentros, mientras a su alrededor, JewelBeemon y ExVeemon eran estampados contra la cueva gris que rodeaba el mar. "Solo tenemos una opción, llevarlo a la ciudad del renacimiento sacándolo por el pasadizo que Nat abrió".
Davis miró de reojo a su amiga e imaginó la respuesta que le daría: un gran cachetazo y un largo sermón sobre el bien y el mal, el equilibrio del digimundo y lo sagrada que es la ciudad del origen. Lo que significaría que jamás, jamás, jamás abriría ese túnel para que Daemon lo cruzara, aunque tenga que morir allí.
Sí ella no lo haría… entonces ¿Quién? Las sombras sirvientes de Daemon. Pero de ningún modo lograrían convencerlas de abrirles ese pasadizo, además, Nat se enfadaría mucho con él.
Entonces recordó algo, ¡TK y Kari habían escapado de allí volando, con la ayuda de Agewomon y Pegasusmon! Su deber era llevar a Daemon a ese campo de flores del cual Kari le había comentado hace un año.
Sin decir una sola palabra a sus amigos, subió al lomo de ExVeemon. Se acercó a Daemon por detrás, pero no lo atacó. Le gritó barbaridades al estilo Motomiya y lo hizo enfadar hasta el punto en que este solamente quiera atacarlos a ellos dos.
Con una sonrisa triunfal le ordenó a su compañero que volara en línea recta hacia arriba, sin detenerse en ningún momento. El plan funcionaba a la perfección, Daemon los seguía y nadie interrumpió nada. Tal vez todos trataban de descifrar aquellas tácticas de pelea. Tal vez querían aprovechar esos momentos para retomar energías. Tal vez, solo tal vez.
ExVeemon siguió volando hasta perder de vista a sus amigos a causa de la densa oscuridad. A pesar de estar lejos de ellos, se sentía observado ¿Daemon estaría por allí? No se veía nada en absoluto, por eso el muchacho no podía estar seguro. Su compañero frenó en seco, Davis le susurró al oído que siguiera subiendo, pero ExVeemon no le respondió.
Se escuchó la risa malévola de Daemon, la presencia del digimon se percibía cada vez más cercana subiendo lentamente entre las nubes negras y esponjosas.
Davis no lograba entender, se suponía que allí mismo se encontraba un campo de flores, ¿Por qué no se veía? ¿Por qué ExVeemon se había congelado de esa manera? ¿Habían caído en una trampa de Daemon?
Daemon: (Susurrando muy cerca del oído de Davis) Es inútil. Todos los intentos que hagas por salir de aquí, fallarán. Y todo esto es tú culpa. –Davis sacudió la cabeza. Odiaba esa frase y Daemon lo sabía. –Sí, todos tus amigos en estos momentos están sufriendo, por tú culpa. –Sus amigos. Su culpa. –Sucede que tú no eres apto para el cargo de líder, sucede que eres una persona incompleta, sucede que finges ser alguien que no eres, sucede que ves esto como un simple juego que debes ganar. –No. Eso no era así, ya no. –Siempre quieres ser el primero, el más destacado. –Él ya no pensaba así, no era su culpa, él no quiso… -Necesitas sentirte querido y haces lo imposible porque todos te admiren…
Le tembló el mentón. Él era un egoísta que fingía tener una vida perfecta. Daemon tenía razón. Mucha razón.
El muchacho giraba la cabeza en todas direcciones y agudizaba la vista para ver donde se encontraba Daemon, pero no había más que una espesa nube negra.
Dicen que las lágrimas limpian tu corazón, pues entonces una buena parte de él quería escupir la verdad y llorar hasta quedarse vacío, la otra parte quería gritar hasta sacarse la garganta… pero no ganaría nada con eso. El pasado era parte de su vida y sin su pasado no sería la persona que ahora era.
Lo que en verdad ocurría es que nadie sabía el pasado de Davis. Nadie, a excepción de Daemon, que al parecer conocía sus dos más grandes secretos, aquellos secretos que solo conocían sus familiares más cercanos y que tanto habían tratado de ocultar.
Daemon: Y aunque te esfuerzas, sabes muy bien que no eres nada, que tus amigos pueden cambiarte en un santiamén, que en realidad no le importas a tu familia, que en la escuela a nadie le molestaría ver tu banco vacío para siempre. Sabes perfectamente que todas las personas que te conocen se alegrarían de que ya no andes merodeando porque de ese modo se acabarían sus problemas. Debes aceptarlo, nadie te quiere porque atraes problemas. –sonrió malicioso. –Tú eres el problema. –siempre quitándole la felicidad a los que te rodean, a tu hermana, a tu madre, a tu padre, a la luz humana, a tu abuelo… ¿Recuerdas a tu abuelo, Davis? –volvió a sonreír, si lo sabía. -¿Cómo olvidarías a tu querido abuelo? Si fue por tu culpa que falleció. Al igual que es tu culpa que todos tus amigos se conviertan en mis sirvientes.
Un escalofrío le recorrió la espalda haciéndolo estremecerse de la cabeza a los pies.
Davis: (Gritando) ¡No! No es así… no, yo no… ¡No tengo la culpa!
El chico lo decía tratando de convencerse a sí mismo más que al digimon.
Daemon rió, se rió porque sabía la verdad. Davis ya no tenía secretos, ya no podía fingir tener una vida perfecta.
El google-boy se vio obligado a transportarse a un recuerdo que él pretendió borrar de su memoria hace mucho tiempo.
"Aquella noche se veía especial. Era verano y durante el día había corrido una brisa refrescante muy poco común y ahora que el sol se había ocultado, suplantado por la brillante luna, esa suave brisa se había convertido en una ventisca de importante escala. Esa noche fue la peor en la vida de Davis Motomiya."
"Si él hubiera podido volver el tiempo atrás y no cometer aquel error, sería un niño más feliz, pero no pudo hacerlo y cargó con el peso de la culpa con la frente en alto y una sonrisa en el rostro."
"Él se ocupaba de que sus padres lo vieran lo menos posible y se la pasó en la calle Vagueando como decía su abuelita. Escaparse de casa para ir a jugar con sus amigos era la mejor opción. De ese modo no tenía que ayudar a su madre en la casa ni soportar a su pesada hermana y su padre no podía regañarlo."
"Con su pelota de football soccer bajo el brazo, salía a la placita del barrio a jugar con sus amigos y cuando se metía el sol, Davis, regresaba a casa para cenar y dormir muy bien y así tener energías para poder salir a jugar al día siguiente."
"Pero esa noche, al doblar en una esquina, tuvo la mala suerte de encontrarse a dos muchachos mucho más grandes que él. Ellos lo amenazaron con un arma de fuego y a Davis no se le ocurrió mejor opción que salir corriendo, derechito a su casa. Ese fue el primer error."
"Los dos muchachos de la calle, entraron en la casa apuntando a su madre, a su padre y a su abuelo, quién por alguna razón que Davis no entendía había ido a cenar. Uno de los muchachos, el que llevaba el arma, les ordenó que se quedaran quietos y con las manos en alto, mientras que el otro registraba la casa y colocaba sin cuidado alguno las cosas de valor en una bolsa negra de consorcio."
"El padre de Davis sacó disimuladamente de su bolsillo un teléfono, pero el del arma lo vio, entonces tomó a Davis de la espalda y obligó a su padre a soltar el teléfono móvil. El otro muchacho tomó el celular y lo arrojó a la bolsa, después siguió con su recorrido."
"Ladrón: (Emocionado) ¡Mirá, RJ! Tienen alhajas de oro, a tu mamá le van a encantar."
"RJ: (Jactancioso) ¿De verdad?"
"En el intento que hizo RJ por ver las alhajas de oro, Davis consiguió zafarse de sus manos y corrió al lado de su madre, lloriqueando."
"RJ: ¡AH! Con que te me escapaste, bueno… un movimiento más y le disparo al viejo."
"Davis giró bruscamente la cabeza para mirar a su abuelo a los ojos, esos ojos verdes que se asemejaban a dos enormes reflectores, y que como rayos X atravesaban todo lo que veían. Su querido abuelito le sonrió tristemente. Davis no quería despedirse de él, lo quería demasiado como para dejar que lo asesinaran. Quiso caminar hacia él, para protegerlo, para evitar que la bala lo tocara, pero apenas movió un pie en dirección a él, el ladrón que se llamaba RJ tiró del gatillo."
"Sucedió en cámara lenta, los dos penetrantes ojos verdes se quedaron sin brillo, sin gracia, vacíos. Por su culpa".
Daemon: (Riendo) A veces lo que planeas no sale como quieres, ¿Verdad?
Ese comentario lo trajo al presente. Su plan había fallado.
Sus amigos ahora corrían peligro, por culpa suya. Él tenía la culpa.
Siempre fue de ese modo, desde pequeño. Él no servía ni serviría nunca para nada.
Las oscuridad a su alrededor se intensificaba, Daemon pasó de ser una sombra a ser parte de la espesa negrura, ya no lo veía, no sabía donde estaba aquel monstruo digital, no sabía cómo escapar.
Su compañero seguía inmóvil, ¿Por qué? ¿Acaso Daemon estaba manipulando su mente? ¿Acaso ExVeemon también tenía un pasado oculto del cual se avergonzaba? Imposible. Davis conocía a su camarada desde que nació, no podía ocultarle cosas. En cambio, el había vivido muchas situaciones tristes que podía esconder a su amigo digimon.
Se sintió solo, tragado por un enorme hoyo negro, sin nadie.
¿Y ahora? ¿Ese era el final? Todos sus amigos estarían poseídos a estas alturas.
Recordó sus rostros llenos de felicidad, en estos momentos todos sus recuerdos estarían siendo eliminados. Por culpa suya. Y ellos serán utilizados como marionetas de Daemon para matarlo. Matarlo lentamente para que de esa forma Daemon pudiera divertirse. Seguramente le gustaba ver como sufrían sus enemigos. Por un momento se preguntó a que escala era el dolor de Nat, él sabía que ella había perdido a su padre por culpa de ese digimon, ella no había querido hablar sobre el tema, Daemon debió haber hecho algo espantoso. Y seguramente lo mismo haría ahora con sus amigos.
Se preguntó que tan doloroso podría ser. Y la respuesta vino tan rápidamente como un trueno después de un rayo.
Yolei: Tienes razón con lo que pensaste hace rato. –Su figura apareció entre la niebla, estaba exactamente igual que siempre, lo diferente era su tono despectivo y su mirada fría. –Lo único que haces bien es meter la pata.
Esa no era Yolei, no era su amiga, ella jamás le diría algo por el estilo ¿O sí lo habría hecho? ¿Yolei estaba en lo cierto? ¿De verdad creía eso de él? Si era así, entonces debía ser cierto. Él era un inútil.
Al lado de la digielegida del amor y la pureza apareció la silueta de su mejor amigo, el se parecía más al antiguo Emperador de los Digimons, que al Ken bondadoso que siempre buscaba el lado positivo de las cosas, aunque a veces no lo encontrara, Ken nunca se rendía de buscar. Y ahora todo ese esfuerzo por mantener viva la fe se esfumó. Ken ya no era el mismo, y sin la bondad, la cadena se rompe. Si la cadena se rompe, también la fe. Y como él bien había aprendido, si la fe se quiebra, quiere decir que Nat y el resto de sus amigos también estaban destruidos.
Ken: (Riendo) A nadie le interesa tu opinión.
Acababa de meter el dedo en la yaga, donde más le dolía. Pero Davis podría resistirlo, sabía en el fondo que su amigo tenía razón, pero lo ignoraría. Él debía ser fuerte, al menos pretenderlo, debía mantener en alto la cabeza para poder salvarlos.
Del otro lado de Yolei, la imagen del pequeño y ahora no tan pequeño, Cody, se dejó ver. Sonrió artero. Y su frase le hizo añicos el muro que había creado para repeler los insultos.
Cody: Siempre quisimos reemplazarte.
Frente a Cody apareció la figura de TK, a la derecha de Motomiya. Su mirada astuta y cruel le hizo pensar a Davis que no había manera de resolver el asunto. TK era quién infundía esperanza en él, aunque jamás quiera admitirlo. Si él también había sido acabado, nadie más podría salvarse.
TK: Tienes que admitirlo, soy mejor que tú.
¿TK era mejor que él? ¿De verdad? Sí, de verdad. A pesar de sus esfuerzos, jamás conseguiría ser mejor que él. TK le ganó desde hace tiempo y ahora era el momento justo para decirlo: Nunca se compararía con él.
Kari rió a su lado, apareciendo de la nada frente a Yolei. Su sonrisa maliciosa le estremeció el alma a Davis. Ya no iba a aguantarlo, no Kari. Ella era la persona más pacificadora que conocía, esa expresión en ella era muy poco común. Y su risa, esa risa endemoniada rompía con su dulce rostro y su tierna personalidad haciendo que se le helara el corazón. Eso era culpa suya y solo suya.
Kari: Nadie te quiere, Davis. –Al principio su tono era travieso, casi le hacía entender que le divertía verlo sufrir, y se volvió incisivo cuando añadió: -Nunca nadie te quiso.
Dolió. Todos habían sido capturados por su culpa, ahora estaba solo.
Nat también apareció, junto a Kari, frente a Ken, casi pegada a su brazo derecho. Ella río, si se estaba divirtiendo, su tono era burlón y significativo. Y esa mirada insensible que le dedicaba, ahora le recordaba al mismísimo retrato de Daemon.
Nat: (Aún riendo) Davis, Davis, Davis, pobre e inútil Davis, él de verdad se creyó que éramos sus amigos.
Lanzó una carcajada sombría que cortó el cielo negro en mil y un pedazos. Ella hablaba enserio y él lo sabía. Nada de esto tenía que ver con Daemon, esas cosas eran lo que de verdad sus amigos pensaban de él.
Davis se había estado equivocando todos estos años, ella no eran amigos suyos, él estaba solo, desde siempre solo. Ahora lo entendía a la perfección, le tenían pena. Se habían hecho pasar por sus amigos porque le tenían pena, sabían que era una persona soberbia y que jamás llegaría a tener amigos, sintieron pena por él todo este tiempo. Lo que le decían eran simples mentiras, al igual que los digimons.
Todos rieron al darse cuenta de que habían sido descubiertos. El odio y la bronca crecieron en su pecho como el fuego con el oxígeno del ambiente.
Las caras de Tai, Matt, Sora, Mimi, Izzy, Joe, Lena, Shin y Ryo aparecían de vez en cuando haciendo el efecto portentoso del flash de una cámara o de los mismos relámpagos en una noche de tormenta riéndose de él.
Sus risas coreaban la de los demás dando un aire desagradable a la situación. Esto no tenía solución, ya lo había perdido todo hasta aquello que nunca fue suyo como la amistad con esas personas que ahora lo rodeaban.
Ellos estaban en lo cierto, ¿Cómo podía alguien quererlo si solo sabía traer complicaciones? ¿Cómo iba importarles a sus amigos si era un inútil sin madera de líder? ¿Cómo no iban a reemplazarlo si TK era mejor que él en todos los aspectos? ¿Cómo pudo creer él que ellos eran sus amigos? Era un idiota con todas las letras, había creído en algo imposible, aquellas eran buenas personas de ninguna manera deberían haber perdido el tiempo con un niño tan insulso como lo es él. Y ahora, todos morirían, por culpa suya.
Una suave y débil voz le susurró al oído: "Yo sí te quiero, Davis, yo sí soy tu amigo".
¿Por qué creerle a esa voz interior? Tan solo se mentiría a sí mismo, otra vez, y ahora que su pasado había relucido a la luz no tenía que seguir haciéndolo. Por primera vez en muchos años, sería él otra vez, aceptando hasta el más mínimo error.
No era verdad lo que esa voz decía, y no le provocaba sentimiento alguno decirlo, ya no más sufrir, saldría de allí y dejaría de lado todo eso que había sido la mentira más grande. Él no merecía el amor de todas esas personas, así que mejor era dar la vuelta y dejar que se fueran solos. Todo salió mal por su culpa, ellos no debieron haber confiado en Davis porque él era una persona que no valía la pena conocer, o por lo menos antes.
Ahora todo cambiaría, comenzando por el digimundo. Lo borraría de su memoria y volvería a cada a reacomodar su vida con sus padres.
"No puedes hacer eso, Davis." Le dijo esa misma voz ¿Era su conciencia? "No puedes borrarnos, piensa en todo lo que hemos pasado juntos".
Algunas de sus aventuras pasaron por su mente precipitadamente y de golpe cada palabra y cada victoria suya se mantuvieron constantes. En su última gran batalla, su última gran victoria, eso fue gracias a él, porque fue fuerte y dijo no tener debilidades. Ocultó su historia en el sitio más recóndito de su corazón donde MaloMyotismon no pudo encontrarlas y con la frente en alto siguió el proyecto de familia perfecta que tenían sus padres.
Ahora ya no podía ocultarlo, Daemon había encontrado la forma para escarbar en su memoria y encontrar ese punto débil, aunque en su caso, eran demasiados. Le hubiera gustado conocer esa forma, pero ya era tarde.
Analizó un momento las palabras de su conciencia: "No puedes borrarnos". ¿Era cierto eso? ¿No podría hacerlo? Y después de todo, ¿Valía la pena intentarlo?
Quedaría como un cobarde ante todos ellos si les daba la espalda. Pero si los salvaba, ¿Para qué lo haría? Ellos no harían eso por él, no lo querían, no eran sus amigos.
"Tú eres mi amigo" le susurró la vocecilla.
Genial, estaba tan solo que su única amiga en el mundo era su conciencia. La voz, sin embargo, ignoró el pensamiento y continuó su discurso:
"Eres mi mejor amigo, Davis. Eres una persona amenizada y virtuosa, sé que puedo confiar en ti, y aunque tú dudes de mí ahora, no te cambiaría por nadie y no voy a dejar que creas lo contrario.
Bueno. Tal vez esa no era su conciencia. Davis se preguntó que significaba amenizada ya que sonaba como una palabra negativa, pero se alegró de que alguien confiera en él, por lo menos un instante.
Un rostro apareció en su cabeza como si lo estuviera imaginando, no era cualquier imagen, era el rostro azulado de su camarada.
Davis: ¿Veemon?
Veemon: Sí, Davis, soy yo. Ten por seguro que aunque todos estén en contra tuya, yo siempre me quedaré a tu lado. Somos compañeros, Davis, yo te esperé mucho tiempo, y ahora que te encontré no voy a dejar que te sientas menos de los que eres. Existo por eso, tú me mantienes con vida, si crees en mí. Para eso nací, para ayudarte, para protegerte, para alegrarte, para estar a tú lado como tú digimon.
Sonrió interiormente.
Davis: (Tartamudeando) Vee… mon…
Veemon: (Enfadado) Es lo único que dirás, ¿Mi nombre?
Davis hizo silencio. Le alegraba tener un amigo después de todo, pero si se encariñaba con Veemon otra vez, le causaría más problemas y por culpa suya todo saldría mal, todo mal, siempre mal.
Veemon era su amigo… entonces, debía comprender que ya no podía reunirse con él, por lo menos no ahora. No con Daemon aquí. Veemon tenía que irse así no saldría lastimado. Lastimado como su abuelo, como su madre, y todos sus otros amigos. Ahora la confusión se había borrado, ahora veía lo que en realidad sucedía, Veemon le hizo entender que todos sus amigos de verdad sufrían, que todos ellos estaban allí porque eran sus amigos y porque habían luchado para salvar el digimundo.
Pensó en Ken: Daemon le había lavado el cerebro, ¿Qué haría el equipo de football soccer sin su líder?
Pensó en Cody: ¿Qué haría su madre sin él? Ya había perdido a su esposo en una guerra, y ahora había perdido a su hijo en otra guerra.
Pensó en Yolei: ¿Quién atendería el negocio de su familia sin ella? Tal vez lo cerrarían o tal vez contratarían a alguien. No sería lo mismo ir a comprar a ese negocio y no ver su rostro tras el mostrador.
Pensó en TK: ¡Cómo lloraría la madre de TK! Además, Matt era capaz de matarlo a él con sus propias manos.
Pensó en Kari: Ir a la escuela no sería lo mismo sin ella. Su banco vacío en la primera fila del aula, tal vez Tai le gritara todas las palabrotas habidas y por haber, pero nada se compararía con la tristeza de los padres de Kari.
Pensó en Nat: El señor Gennai la extrañaría mucho –Le dio un escalofrío al recordar a su profesor de geografía – ¡Ese tipo iba a matarlo si Natsuki no volvía!
Pensó en Lena y Shin Fumihiko: De verdad no conocía sus historias, pero de seguro alguien los extrañaría. Al igual que a Ryo Akiyama.
Y todo eso era su culpa, todo.
Pensó en su madre: Todo lo que ella había sufrido al ver morir a su padre frente a ella y la culpa de esa muerte la tenía su propio hijo. Eso fue suficiente para todo en su vida cambiara… principalmente su relación con su hijo… y luego de años ella y su padre se colocaron una máscara que ocultaba todo el dolor…
Veemon: (Tímido) N-no t-tenía… no tenía idea, Davis.
Volvió a sentirse acompañado, en la oscuridad, recordó que se encontraba sobre el lomo de su camarada.
Davis: (Riendo amargamente) No es algo que me guste contar, pero es por eso que ya no puedo tener amigos, todo me sale mal, siempre mal. Traigo problemas y tragedias. Ahora todos los demás tienen lavados los cerebros y son esclavos de Daemon, por mi culpa.
Veemon lanzó una carcajada y Davis se enfadó un poco, él estaba hablando enserio, ¿Cómo era posible que a Veemon le causara gracia la situación? Esto era grave, muy grave, ¿Qué podían hacer ellos dos solos contra todos sus amigos, las sombras y Daemon?
O tal vez, Veemon se reía de los nervios, ¡Qué manera tan rara de expresar nerviosismo!
Veemon: (Riendo) No estoy nervioso, Davis, tú lo estás. –Volvió a reir. –A mí me pasó algo similar. Yo vi a todos mis amigos en contra mía, pero no es real, no es así.
¿Real? ¿Qué era real? Por supuesto que las mentiras que él mismo se había dicho y las mentiras que les dijo a sus amigos para ocultar su pasado no eran la verdad, no eran la realidad del asunto.
La realidad era, entonces, qué él era una persona egoísta y que traía problemas. Lo real era que por su culpa sus amigos sufrían… pero, ¿Por qué Veemon no creía en eso? ¿Por qué decía que todo esto era falso?
Veemon: ¡Vamos Davis! Debes despertar de una vez. Date cuenta, ¡Despierta!
¿Despertar? ¿Sería esto tan solo una insuperable pesadilla? Si era así iba a pellizcarse en seguida para poder despertar. ¡Qué feliz sería Davis si nada de esto hubiera sucedido!
Pero era efectivo. Su pasado había sido revelado, y otra vez por su culpa, todos sufrían.
Veemon: ¡Míralos bien! –Gritó comenzando a moverse debajo de él. –Ellos jamás dirían esas cosas.
Ojalá fuera cierto, a Davis le gustaría mucho que aquellas imágenes de sus amigos fuesen falsas, sin embargo, estaban allí, riéndose de él, divirtiéndose sin él, mirándolo fijo con esos ojos oscuros que causaban repulsión, siendo controlados por Daemon.
¿Cómo habían llegado hasta allí? Si mal no lo recordaba, Davis había volado sobre el lomo de su compañero ExVeemon, ¿Cómo volaron hasta allí sus amigos? ¿Daemon les había dado algunos poderes sobrenaturales?
Se río ante la idea de que Cody lanzara rayos X por los ojos, o que Yolei disparara dardos envenenados por las manos, o que Ken expulsara fuego por la boca. Pero si así lo era… si Daemon los había convertido en mutantes con poderes mortales… si eran capaces de atacarlo… ExVeemon y él no tendrían oportunidad.
Veemon seguía hablando, pero el muchacho no le prestó atención, estaba imaginando que otro tipo de poderes llegarían a poseer ahora sus amigos, TK podría controlar el agua o tal vez la tierra… ¿Cómo haría él para defenderse ante un ataque de la tierra? Lo único que faltaba era que Nat se convirtiera en la madre naturaleza y cree tornados que lo arrasarían todo. ¡Daemon había convertido a sus amigos en mutantes!
En ese momento las imágenes de los jóvenes elegidos de la generación primera aparecieron como relámpagos en la oscuridad de una tormenta, Tai, Matt, Sora, Mimi, Joe, Izzy, Michel y Willis; a estás le siguieron las figuras de los chicos y las chicas de todo el mundo que los habían ayudado en su última batalla, el año anterior, y también llegaron las fotografías de los pequeños que, desde hacía unas semanas atrás, no tenían ya en sus cuerpos, las semillas de la oscuridad.
Eso fue algo extraño. Aquellas nuevas imágenes se reían de él al igual que el resto de sus amigos, pero, ¿Qué hacían allí? ¿Qué truco era ese?
Aquellas imágenes, que se esfumaban tan rápido como llegaban pero que regresaban una y otra vez, no podían ser reales. Ellos no podían haber sido capturados, ni siquiera se encontraban en el digimundo cuando Davis cometió el error de abandonar a sus amigos.
"Tienes que despertar, Davis" le había dicho su compañero. Él tenía razón, ellos no eran reales, esto no era más que una horrible pesadilla, tal vez era cierto que su pasado ya no estaba oculto en los rincones más recónditos de su memoria, pero aquellas personas que lo rodeaban, no eran sus amigos.
Le dio un poco de vergüenza caer en la trampa de Daemon, con eso se dio cuenta de que en realidad era muy débil; tal vez no era apto para ser el líder, tal vez sí era un egoísta, pero sus amigos lo aceptaban tal cuál era, y nada ni nadie iba a cambiarlo.
ExVeemon: Ese es el Davis que yo conozco.
Davis: (Sonriendo) Pateemos un par de traseros.
Poco a poco la nube espesa de color negro se fue disipando, dejándolos ver donde se encontraban. Habían ingresado en un extenso sitio de muros transparentes, similar a una pecera vacía, pero sin fondo. Sus amigos estaban de pie en la orilla, justo donde él los había dejado. Daba la sensación de que ellos habían visto y oído todo el espectáculo.
Davis notó, mientras se ruborizaba de la vergüenza, que tanto las sombras como Daemon habían desaparecido.
ACLARO:
Davis al principio sintió que ExVeemon se detuvo y luego éste explica que fue porque también él había visto a sus amigos en su contra… de acuerdo, pero Davis oye la voz de Veemon en lugar de la de ExVeemon… en ningún momento su compañero bajó etapas, es solo que la espesa neblina que había creado Daemon causaba que el cerebro de Davis procesara lo que él (Daemon) quería que Davis pensara-viera-escuchara, y como Daemon no quería que Davis oyera la voz de ExVeemon, en su cerebro todo comenzó a dar vueltas y provocó que la voz se distorsionara a la de Veemon… pero en realidad hablaba ExVeemon.
Lo sé, es confuso.
Ah. Otra cosa… no sé si se dieron cuenta o no pero… esa neblina que creo Daemon hizo que todos los pensamientos de Davis resonaran en todo el mundo de las tinieblas, por eso sus amigos escucharon absolutamente todo, hasta el recuerdo.
Sin más que agregar, me despido hasta otro ;)
