Capítulo 23: Alterando un Corazón

Las luces del alba estaba a punto apagarse, llegaba la noche en esa extraña ciudad, dando comienzo a una feria que se había instalado asía no más de una semana.

La gran feria donde todas las personas asistían con sus parejas amigos y familiares, en un día tan especial como este, todos la pasaban bien.

Pues hoy… era San Valentín.

Con los dulces olores del chocolate en el aire, las palabras de amor que salían de cada persona, las lágrimas de aquello que no pudieron ser correspondidos se podían ver ahí.

En cada juego, en cada banca, cerca al muelle donde se había instalado, cerca de las orillas del mar.

Todos estaban felices y muy, muy enamorados.

Era la época más fuerte en la que el amor se sentía en el aire.

¡LADRÓN!

Se escuchó un grito perturbando las canciones y parando el aura de amor que en ese momento envolvía a todos, de entre las personas corría un niño, que se abrió paso a empujones y a golpe para poder huir.

Rápido en cuanto le daban sus pies, huía Dib Membrana, que nervioso y presuroso se escabullía por entra la gente.

Huía de una extraña esencia rosa que empezaba a llenar el aire y de un tumulto cada vez más grande que andaba en su búsqueda.

Apretó su mano derecha donde tenía el origen de todos sus problemas.

Un frasquito de tamaño del meñique estaba en sus dedos, el cual apretaba con toda la delicadeza posible, dentro de el había un extraño líquido rosa fluorescente y en la tapa sellada con un corcho decía las siguientes palabras en letras blancas:

"Poción de Amor"


El día amaneció con el bonito sonido de los pájaros, un canto dulce y celestial, dando un perfecto comienzo a la más grande festividad después de Navidad.

El día de San Valentín.

Era un día especial, donde los enamorados pasaban el tiempo de la mano con sus parejas, los pajaritos cantan y las ardillas juguetean, en pareja danzando por ahí, mientras el resto disfruta del día del amor y la amistad.

Dib miraba la pequeña bolsa roja con un lazo blanco sujetando su contenido, el cual era chocolate casero hechos por el mismo, se sonrojo al recordar para quien serian.

Esperaba en la esquina de la calle, como todas las mañanas, a Nyx para poder ir a la escuela juntos.

Apretó la bolsita entre sus manos y decidió que tenía que repasar su línea, por si los nervios le ganaban y al final no saliera lo que quería decir, eso era ridículo pero en este día estaba más nervioso de lo normal.

Jamás pensó que este día tendría a alguien especial, en los San Valentines pasados nunca tenía la oportunidad de compartirlo con alguien (la mayoría de las veces era porque lo consideraban un loco), pero ahora era diferente.

Y quería que todo estuviera perfecto.

-Nyx ¿quisieras…? –balbuceo mientras se imaginaba que Nyx estaba frente de él, aun sabiendo que no estaba ahí, el recordar su sonrisa y sus bellos ojos eran más que suficiente para ponerlo nervioso- ¿quisieras ser…? ¿te gustaría…? –cerro los ojos y luego alzo la bolsita mientras tomaba aire y soltaba la pregunta que tanto había ensayado- ¡¿serias mi Valentín?! –abrió los ojos para después suspirar decepcionado- por Mercurio.

¿A quién quería engañar?, lo más probable es que se negaría o en el peor de los casos se burlaría de él.

Aunque eso sonaba poco creíble, sobre todo, si se refería a Nyx.

-¡Buenos Días! –la voz de la sudodicha se escuchó detrás de él, lo que provoco que se exaltara y dejara caer la bolsita que tenía en sus manos, la miro por encima de hombro viendo su radiante sonrisa- ¡feliz día de San Valentín!

Se sonrojo, de verdad se había acordado, sonrió nervioso esquivando su mirada.

-Feliz día de San Valentín, Nyx –respondió dándose cuenta de que había botado la bolsa y rápido la recogió y se giró a ella, escondiendo la bolsita en sus espalda, Nyx parpadeo un poco por su reacción pero lo dejo pasar.

-¿Nos vamos? –pregunto Nyx ofreciéndole la mano a Dib que sin dudarlo la acepto, ella sonrió mientras apretaba su mano.

El día despedía un buen augurio, Dib y Nyx se dirigieron tomados de la mano asía Skool… esperando que este se a un buen día.

-El director les permitirá celebra el día de San Valentín este año, tendrá un día libre así que ¡COMIENCEN DE UNA VEZ! –anuncio Bitters con un deje de odio en sus palabras mientras volvía puré la manzana que tenía en su mano-… y todos gracias a ese estúpido de Dwincky –gruño para así.

Los alumnos, ignorando el tono de voz de su escalofriante tutora, estallaron en alegría y rápidamente empezaron a repartirse tarjeta y chocolates a quienes serían su "Valentín".

Algunos, aunque muy pocos, repartían chuletas de vaca y hamburguesas… pero ya no eran tan bien recibidos.

Después de lo del lio del año pasado, la tradición de repartir carne en San Valentín cambio a intercambio de chocolate y curiosamente, tarjetas de acuerdo a la festividad.

Zim se hubiera sentido dichoso de ver como esos humanos se repartían la deliciosa golosina echa de cocoa y jactarse que ese era un recordatorio eterno de su triunfante victoria… solo que no estaba para verlo.

Dib miro el sitio de Zim una vez que la señorita Bitters diera permiso de comenzar con la festividad, en su mente varias suposiciones se sembraban en su cabeza, una tras otra y había sido evidente también la ausencia de Tak. Sin embargo, quiso dejarlo pasar, puesto que Zim era muy tonto como para lograr traer la ruina a este mundo.

Después de todo quería pasar este día solo con Nyx.

En los pasillos de la escuela estaban decorados con globos en forma de corazon y serpentinas rojo brillante, los alumnos corrían felices y emocionados por los pasillos cual día libre, y era que tanto el anuncio como la decoración asían que sus expectativas de este día se elevaran hasta los cielos.

Dib tenía su mochila en su espalda, puesto que como todos sabían, se había anunciado sorpresivamente que por ser San Valentín las clases se acortarían y podrían retirarse después del primer recreo.

De seguro, pensó Dib, que Dwincky tendría que ver con eso.

No por nada cuando paso por su despacho había un montón de alumnas regalándole chocolates y tarjetas, fans o enamoradas sin remedio, agradeciéndole sinceramente haber logrado esto.

Rodo los ojos con algo de fastidio, siendo un profesor, era muy popular.

-¡Dib! –la dulce voz de Nyx lo saco de sus pensamientos y alzo la mirada más animado al verla con su inigualable sonrisa, a punto de abrir su casillero- me alegra que nos dejen salir más temprano ¿no es curioso que nos dejen?, digo, con lo estrictos que son aquí.

-Lo sé –respondio Dib comprendiendo a que se refería.

Ella sonrió provocando que se sonrojara levemente, desvió la mirada de ella un momento para calmar su corazon y hacer su sonrisa de tonto menos obvia, pero era imposible simplemente imposible.

Después de todo, ella le gustaba.

-Pero bueno el día recién comienza y… –hablo Nyx mientras habría su casillero para sacar algunos libros pero sus palabras fueron calladas cuando de este se cayeron flores, cajas de chocolates y muchas, muchas rosas rojas con diferentes arreglos, peluches, todos con dedicatoria. Uno se preguntaría como rayos cupo todo eso ahí.

Nyx se quedó impactada cuando todo quedo a sus pies, la sorpresa de su casillero llamo a más de una de las alumnas de la escuela, que pronto empezaron a murmurar con celos al comprobar que los regalos eran para Nyx.

En cambio Dib más que impactado quedo atónito, ver todo eso ahí enfrente de él, bueno al lado de él, asía que sintiera… amenazado.

¡¿Y COMO NO ESTARLO?! ¡POR MARTE! ¡¿CUANDO NYX SE VOLVIO TAN POPULAR ENTRE LOS HOMBRES?!

-De Brian, de Carl, de Chunk, de Dirge, de Flan, de Melvin, de Matthew, de Torque… –contaba Nyx mientras veía las cartas y las dedicatoria por nombre, en el patio de la escuela era el único lugar donde podía contarlos y se dio cuenta (con algo de horror), que la mayoría de sus admiradores eran de su salón-… Keef, bueno creo que no puede contar –balbuceo mientras dejaba los papeles y se tapaba la cara que en ese momento estaba roja de pena- …por las estrellas –suspiro apechugada por todo esto.

En cambio Dib estaba a punto de entrar en crisis.

Revisando con obsesividad y desesperación combinados los regalos y las tarjetas con poemas que su querida Nyx había recibido, cambiando de expresión una más aterrada que la anterior sintiendo que sus probabilidades de ser más que amigos se rebajaban a cero, ¡POR JÚPITER! ¡SI HASTA LOS NOMBRES DE WILLY, EL NIÑO VIEJO Y EL NIÑO CERDO ESTABAN EN LOS REGALOS!

Sintió que moriría de celos y de humillación por haber sido rebajado por un montón de idiotas que ni siquiera estaban a la altura de la dulce Nyx… tal vez la había puesto en un nivel demasiado alto, pensó.

-Bueno, creo que necesitare ayuda para llevar todo esto –hablo Nyx interrumpiendo sus pensamientos- ¿me ayudaras?

Dib asintió sonriendo forzosamente, nada era peor que llevar todas esas cochinadas a casa de su amada, que por mucho que le doliera eran mejores que la bolsita de chocolates que había preparado para ella.

Y hablando de chocolates…

Mientras Nyx seguía revisando las cartas y las dedicatorias, Dib metió discretamente la mano en su mochila para sacar su regalo de San Valentín, tal vez ya no fuera el primero en darle un regalo pero… tenía que intentarlo.

Además ella ya había rechazado a los demás, tenía la esperanza de que con el sería diferente.

Pero al buscar en su mochila, se dio cuenta para su horror, que la bolsita no estaba.

"Por Mercurio debí olvidarla en el salón" recordó maldiciéndose por ser tan olvidadizo.

-Este… –se volvió a Nyx que aún seguía leyendo- voy al salón… se me quedo algo importante –ella asintió sin mirarle, pues la golosa poesía de Keef le hacía sentirse incomoda y culpable a la vez, la primera porque recontra exageraba y segunda porque ya tenía vigente el hecho de que ser rechazado podría herirlo- ya vuelvo –anuncio Dib mientras se retiraba asía el salón con rapidez.

Camino por los pasillos chocando uno que otro alumno de Skool en su camino asía el aula, estaba tan desesperado que en una de ese choco bruscamente con una chica que pasaba por ahí, apenado pero aun apresurado se disculpó con ella sin mirarla para después llegar al aula.

Y justo ahí encima de su carpeta, estaba la bolsita roja con listón blanco, totalmente intacta para su tranquilidad y alivio.

Tomo la bolsita y su sonrisa se apagó.

Su regalo comparado con el resto… era nada.

Sacudió su cabeza intentando alejar esos pensamientos.

¿Y que si era más pequeño que los demás?, ¿Qué no era él, el que salvaba la humanidad cada día sin temor?, ¿Qué no era el en que se enfrentaba a fantasmas y entes de la oscuridad sin titubear?, ¿Por qué entonces tendría miedo ahora?

¡Por Mercurio! ¡Si él era el más listo de la clase y se rebajaba solo por unos regalos!

¡Él era Dib Membrana! ¡"El Protector de la Tierra" y "Investigador de lo Paranormal"!

¡No tenía rival!

Como había leído una vez: "No importa el regalo, sino el sentimiento con el que se da".

Y el tenia eso y mucho más.

Con renovada confianza salió del salón con paso decidido asía los pasillos hasta llegar al patio.

No más dudas, no más nervios, esta vez sí que iba a…

-¿Serias mi Valentín? –pregunto Nyx extendiendo una caja en forma de corazon, de color rojo con un lazo blanco en el borde, probablemente lleno de chocolates.

-Oh, que dulce, claro que si –respondio Dwincky recibiendo la caja de chocolates con una sonrisa- me encantaría ser tu Valentín, Nyx –agrego.

Dib se quedó parado ahí, mientras veía como se desarrollaba la escena ante sus ojos, todas sus expectativas y esperanzas se desplomaron de un solo golpe.

Se había ilusionado demasiado alto para caer al suelo a los pies de la realidad.

Era el inminente golpe del rechazo.

Dolía… dolía mucho.

Ellos se dieron cuenta de su presencia y voltearon a verlo, Dib escondió la bolsita de chocolates en su espalda sin saber muy bien que hacer, entonces sonó la campana de salida.

Más exacto jamás.

Sin mediar palabra y antes de que ninguno de los tres dijera algo, salió corriendo perdiéndose en la multitud de alumnos que ansiosos llenaban los pasillos desesperados por salir.

Dib corrió hasta la salida, vio a Gaz esperándolo y lo tomo del brazo y corrió hasta la casa, una vez en ella soltó a su hermana y corrió a su habitación.

Una vez ahí, cerró la puerta con llave, lanzo su mochila con furia y la bolsita que con tanto esmero había preparado la tiro al suelo, para después tirarse en su cama, esconder su rostro en la almohada y echarse a llorar.

El amor era tan doloroso… ahora lo sabía.

-¡¿Por qué?! –grito Dib entre sollozos ahogando su propia voz en esa almohada buscando desesperado algún consuelo para su joven corazon- ¡¿Por qué el y no yo?! ¡¿Por qué Nyx?! ¡¿Por qué?!

Grito, grito y grito en esa almohada hasta que sus pulmones no dieron más.

Recostó su mejilla en la almohada ya mojada por sus lágrimas y miro la bolsita tirada en el suelo, de verdad deseaba habérsela podido dar, se dio la vuelta dándole la espalda y cerró los ojos dejando otra lagrima resbalar por la almohada.

Después de unos minutos él se quedó dormido.


¿Cómo se siente ser rechazado?

¿Por la persona que te gusta?

El sonido del comunicador lo despertó, se sentó en la cama despabilándose y poder contestar a la llamada, sonrió.

Sabía que solo Nyx lo usaba.

-¿Dib, estas bien? –la dulce y preocupada voz de Nyx llego a sus oídos, haciéndolo sonreír inconscientemente.

-Estos Nyx, tranquila –respondió sonrojándose, saber que le preocupaba a ella lo hacía muy feliz, se escuchó como ella suspiraba de alivio-… lamento haberme ido así… –se disculpó recordando que jamás la ayudo a llevar los regalos a su casa-… intentare compensártelo.

-No, está bien –hablo Nyx con un risita- el señor Dwincky me ayudo –Dib se congelo para luego llevarse una mano a la cara, ahora dejo que ese hombre entrara a la casa de Nyx- …vamos a ir a una feria.

-¡¿QUE-QUE?! –exclamo Dib parándose de la cama y prendiendo la computadora rápidamente- digo… ja, que bien y ¿quieres que vaya con ustedes? –pregunto aunque interiormente moriría antes de ser el tercio, aunque tampoco le fascinaba la idea de que Nyx pudiera ir sola con ese profesor, tecleo para entrar a la internet, al menos quería saber a qué feria irían.

-No –Dib se congelo un momento, escucho del otro lado un corto suspiro, no quería que su mente le hiciera imaginar cosas pero a estas alturas la inseguridad gana 1 a 0- …solo él y yo, te decía para que estés informado y por si querías venir, era para no dejarte esperando.

¿Esperando?, apretó el mouse, si asía tanto que esperaba una muestra la más mínima de interés por parte de ella.

-Oh, bueno –respondió arrastrando un poco las palabras, intentando mantenerse indiferente, pero en su interior ya estaba hecho un lío- ¿y a que feria irán? –pregunto Dib listo para apuntar el nombre del lugar, si no iba a ir con ellos no significaba que no iría, lo admitía tal vez esto ya asustaba.

-Creo que se llama "Noche de los Corazones Cálidos" –respondio Nyx ajena a lo que Dib asía- se habían instalado hacía más de una semana para abrir el día de San Valentín, por eso Dwincky convenció al director de acabar la escuela temprano, habíamos planeado ir después de la escuela.

"¿Habían planeado?", pensó Dib con celos en aumento y escribiendo en el teclado más rápido que la luz, cuando dio con él y el lugar decidió que ya había oído suficiente.

-Espero se diviertan –corto Dib antes de que ella dijera algo- y pásala bien, Nyx.

-Tú también, Dib –se despidió Nyx con amabilidad- te un feliz día de San Valentín.

Y termino la llamada, Dib se quedó viendo las imágenes de la tal feria y resulto ser tan terrible como esperaba, los juegos mecánicos sin contar las atracciones para pareja, una noche como aquella solo podía significar una cosa… romance.

Iba a pararse, agarrar esa puerta y correr hasta aquella feria para evitar que eso pasara, pero un pensamiento más cuerdo que todas sus ideas hasta ahora golpeo su mente, ¿por qué se metía en donde no le llamaban?

Bueno como todo humano, tenía la curiosidad como parte de su naturaleza, por eso descubrió a Zim, por eso era investigador de lo paranormal.

Pero en este caso la cosa era muy distinta, no era un plan de carácter mundial para destruir la tierra ni tampoco era un ente sobrenatural, su sentido común le echó en cara que aquello que creía solamente tenía el derecho de ser libre sin sentirse perseguido por quien considera su mejor amigo.

Apretó los labios con frustración, miro las imágenes y la dirección de aquel lugar que era junto al muelle cerca de la ciudad, no quería que ellos estuvieran solos sin embargo… eso ya no era asunto suyo, tal vez estaba divagando demasiado.

Era la inseguridad la que a veces asía que tomara decisiones equivocadas… pero no quería, no quería verlos juntos.

De repente en su computadora apareció una página, como estas pestaña de publicidad que se aparecían por la internet, aquella se apareció en todo lo ancho de la pantalla logrando llamar su atención.

Y como no hacerlo, era demasiado llamativo.

La página tenia color rosa desde el pálido hasta el fuerte, con decoraciones en toda su pantalla alegóricas al día de los enamorados, supuestamente para promocionar alguna cosa para la pareja pensó Dib, aunque las palabras de aquella le intrigaron un poco.

Decía así:

¿Desesperado por ser correspondido? ¿Aterrado del inminente rechazo que aquella persona querida te dará? ¡No se preocupe más!

Por el día de San Valentín, para las almas desesperadas por un poco de amor, llego la solución

"Poción de Amor"

De manos del mismísimo Cupido

Cuyo efecto es más efectivo que ningún otro en la historia del romance

¡Haga que lo amen con tan solo una gota!

¡ordénelo ya!

-¿De manos del mismísimo Cupido? –se preguntó Dib incrédulo.

Miro el enlace que decía "solo por tiempo limitado", por una fracción de segundo estuvo tentado de presionar aquel enlace pero rápido retiro la mano sintiéndose tonto, ¿una poción de amor? ¡por Mercurio! ¡¿acaso no podía caer más bajo?!

Pero volvió a mirar le anuncio nuevamente y suspiro, ¿qué tenía que perder?, después de todo solo tal vez era una broma y al presionar el enlace saldría una pantalla que diría ¡caíste!

Era mejor que nada.

Presiono el enlace esperando recibir la broma con lo último de dignidad que le quedaba, pero en vez de abrirse la publicidad ocurrió algo inesperado, poco a apoco la pantalla de se volvía blanca como si de neblina se tratara.

Lo aterrador fue como aquella se salió de la pantalla y llego hasta a él convirtiéndose en un humo rosa, salto asía atrás con todo y silla para intentando alejarse de aquella cosa, se subió a la cama y retrocedió tanto como pudo.

Lamentablemente la pared impidió que pudiera retroceder y entre el pánico y la curiosidad dejo que aquel humo lo tragara, una vez que paso aquella cosa lo metió al computador como un portal se tratara.

El cuarto y la computadora quedaron intactos solo que no había rastro del niño cabezón por ningún lado, en aquella pantalla donde aún seguía la publicidad se borraron las palabras del anuncio cambiadas ahora por una simple frase:

"Solo por tiempo limitado"

Creyó caer en algo pero al abrir los ojos aturdido dio con que estaba parado, se revisó rápido para comprobar que no tuviera ninguna lesión, suspiro aliviado al verse fuera de heridas.

Miro a su alrededor y vio que estaba lo que parecía una habitación color morada oscura, como el terciopelo, las paredes el techo y el suelo, sin puertas ni ventanas, tan solo un botón en su muñeca que decía salir. Pero le resto importancia.

La única decoración del lugar eran corazones con espirales como soporte, algunos flotaban en un lado de habitación como un marco todo en color rojo caramelo, cuando miro mejor se dio cuenta de que todo estaba hecho de rubí. Y brillaban con una luz roja en su interior iluminando la habitación con su intenso color, dando un estilo gótico pero al mismo tiempo encantador.

Dib pensó que si no pareciera un lugar sin salida sería bonito tirarse y descansar ahí.

Y parecían enmarcar a un tipo de estatua al fondo del lugar, pero era del mismo color del lugar que para Dib le costó saber ver qué cosa era, hasta que aquella cosa se movió.

Era un ser vivo o al menos eso pareció, porque como si sus ojos le hicieran una mala jugada, creyó ver que algo del color de las paredes se movió por detrás y encima de los rubíes. Entonces dos pares de ojos color rosa aparecieron enfrente de él.

Su piel se erizo al divisar que estaba cara a cara con un pulpo gigante, cuyos tentáculos estaban en el suelo como rodeándolo y cuando no creyó que esto sería más extraño… aquella criatura hablo.

-Bienvenido a mi santuario pobre alma enamorada –hablo con voz solemne con un tono entre activo y pasivo, era suave y casi hechizante, pero solo asía que la situación fuera aún más extraña para Dib- soy a quien llaman Cupido pero soy en tiempos más antiguos era llamado el Pulpo de San Valentín.

"¿El que de qué?", pensó Dib mientras sentía que esto no podía ser más que una broma.

-Perdón pero… –balbuceo sin poder apartar la vista de aquel mounstro marino-… te describen más como un bebe volador.

-Las apariencias engañan jovencito –respondio Cupido con un deje de aterradora tranquilidad en su voz- es para proteger la verdad, además, con esa imagen es menos perturbador que la de un pulpo repartiendo amor ¿no?

-Tiene… sentido –concordó Dib aceptando sus palabras- pero no responde el por qué estoy aquí…

-Haz recibido la llamada de la oportunidad amorosa, joven alma enamorada –empezó el pulpo-… siento tu desesperación por la aprobación de aquella persona que te quita el sueño y como "Dios del Amor" es mi deber ayudarte con eso.

De pronto uno de sus tentáculos se alzó hasta quedar al lado de la cara de aquel pulpo, la abrió rebelando unas ventosas color rosa pálido que gracias a su succión, sujetaba un botellita del tamaño del dedo meñique.

Y a Dib se le revolvió el estómago al ver que sus ventosas resbalaban lo que parecía ser un líquido negro de contextura pegajosa, como sangre recurriendo el camino del tentáculo hasta llegar a la botellita y llenarla por completo, una vez dentro cayo de quien sabe dónde un corcho cerrando la botella con la tinta que de repente cambio de negro viscoso a un rosa fluorescente.

Dib quedo impresionado y asqueado, el pulpo sonrió debajo de todos sus tentáculos sosteniendo la botellita como si fuera un tesoro.

-Esto es la poción de amor –hablo el pulpo volviendo la mirada- mi tinta es la fuente de mis poderes, las cuales cambio a mi antojo según la necesidad que se requiera –Dib se quedó mudo- esto es la respuesta a tu problema.

-¿E-Esto? –pregunto Dib intentando no ofender a la gran criatura, pero su cara le delataba completamente.

-Sí, una sola gota bastara, mucha gente me ha pedido más que eso –relato el pulpo del amor mirando la botellita- creen que con esta cosa alcanzaran el amor verdadero y sus deseos más puros se harán realidad, lamentablemente no es así y quien abuse de esto traería grandes consecuencias.

Sus palabras eran sabias, más que un relato parecía más una advertencia eterna para quien se atreviera abusar de su poder, Dib no se atrevió a preguntar qué clase de consecuencias pues las mirada rosa se volvió a posar en el callándolo enseguida.

-Ahora quiero ver a la afortunada –dijo el pulpo y sin mediar palabra uno de los tentáculos se aproximó a Dib que impactado no se atrevió a moverse, dudando lo que fuera hacer esa criatura, las ventosas se posó en su frente y de los ojos del pulpo proyectaron varios recuerdos todos de Nyx, como si de una película se tratara- es una niña preciosa.

-Si… lo es –respondio Dib casi suspirando al ver sus propios recuerdos de ella, toda linda y sonriente, tan inocente y angelical- es preciosa.

-Tienes un buen gusto joven… -la voz del pulpo se apagó al ver algo de aquellos recuerdos que de repente empezaron a proyectarse rápido, saco rápidamente su ventosa de la frente del muchacho y alejo su tentáculo de él, su mirada había cambiado a una de terror- ¡lárgate! –exclamo desconcertando a Dib.

-Pero… ¿Por qué? –pregunto Dib mientras sentía que la habitación subía mas de temperatura, aquella cosa lo miraba ahora como si fuera un ser peligroso- ¿no iba ayudarme? –reprocho pero aquella cosa solo acerco sus ojos a él asustándolo.

-Tu sentimiento es controlado por aquella criatura… –hablo el pulpo empezando a rodear a Dib como si quisiera aprisionarlo-… aquel de mente débil no soportara los encantos de la bestia y quedara sujetado a sus ojos… –Dib sintió como los ojos de aquella cosa se volvían más profundas, con un brillo aterrador-… no es amor, yo doy amor, si no es amor no tienes por qué estar aquí, no tengo porque ayudarte ¡LARGATEEEEEEEEEEEEE!

Dib mas asustado que nunca, apretó el botón antes de que aquella cosa hiciera algo, entonces desapareció del lugar tan rápido como había aparecido.

De la pantalla de la computadora una luz cegadora se encendió y de ahí salió Dib que se estrechó con la pared de su cuarto para luego caer en su cama, se levantó tan rápido como pudo hasta tocar el teclado, apagando de inmediato la computadora y la PC.

Se sentó en suelo dando grandes bocanadas de aire, reponiéndose del primer susto hasta que su respiración se calmó, entonces sonrió con alivio y vio su puño que había mantenido cerrado desde que salió de la computadora.

Y ahí en la palma de su mano… estaba la botellita que tan astutamente había robado de los tentáculos de Cupido.

-Bueno –dijo parándose con la botellita en mano- es hora de ver si esto en verdad funciona.

Miro la bolsita que aún seguía en suelo y milagrosamente intacta, la tomo sin dudar, después de todo aun quería dárselo.

Guardo ambas cosas en el bolsillo de la gargabina, tomo la puerta y salió por ella con renovadas esperanzas, iba directo a la feria.

Pero lo que no advirtió fue que su computadora se prendió sola mostrando una luz morada oscura que de repente se abrió en una forma circular con una luz rosa.

Cupido, estaba furioso.


La "Noche de los Corazones Cálidos" había empezado, atrayendo a las parejas enamoradas, familiares y algunos amigos.

Fascinados por sus grandes atracciones y divertidos juegos.

Ambos lado del muelle habían instalado las más trayente atracciones: del lado izquierdo habían armado quien sabe cómo un no-tan-grande pero igualmente grande montaña rusa; con soportes que tocaban la profundidad del mar, al lado derecho se había armado una rueda de la fortuna tradicional a la cual se subían muchas parejas.

Lo demás eran juegos divertidos para los visitantes, como el martillo (entre más puntos por la fuerza que se empleara el martillo, mejores regalos ganaban), dispárale al pato, elige un peluche (era el preferido de los niños), una cabina para tomarse foto (una de las preferidas de los jóvenes), pequeños juegos inflables como resbaladillas o toboganes (para los más pequeños), por mencionar unas pocas.

Al igual que cuatro puestos de comidas, se veía a casi la mitad de los visitantes sentados en la mesitas de aquellos lugares o en la bancas cerca al muelle, para ver el atardecer comiendo con la persona querida.

Todo estaba decorado con dibujos, serpentinas, globos en forma de corazon, todo de color rojo.

Los faroles al lado de cada puesto de comida sujetaban las cadenitas de corazones rozados, como guirnaldas colgadas por encima de las cabezas de la gente.

En la entrada tenía dos postes de madera color rojo brillante debajo de unas guirnaldas de rosas de mentira alrededor (como enredaderas), sujetando el gran cartel también de madera con un tallado de rosas y corazones en el bode de color caramelo y con letras doradas que decían: "¡Bienvenidos a la Feria de San Valentín! ¡La Noche de los Corazones Cálidos! ¡Donde el amor se siente en el aire!"

Todo alusivo y decorado para San Valentín.

Dib se escabullo entre los grupos de gente que entraban al lugar, no quería llamar la atención de nadie, así que cuidaría el mantenerse alejado de su objetivo. Solo un poco, para que no lo notaran.

Corrió de persona en persona, con los nervios de punta pensando en donde podría encontrarlo, se escondió detrás de un bote de basura y vio los juego y allí los vio, cerca de un puesto de helados.

Sus mejillas se sonrojaron al verla.

Estaba vestida con una blusa blanca con cuello redondo de manga corta, una falda corta rosa clara sujetada con un cinturón del mismo color con una hebilla redonda, calzaba balerinas rosas del mismo color en sus pequeños pies y su cabello lo había atado en una cola alta dejando unos mechones blancos caer por frente enmarcando su bello rostro como un sello personal.

Estaba hermosa.

Su corazon se detuvo y empezó a latir sin control al notar que su cabello estaba sujeto con el gancho de flor que le había regala en Navidad, sonrió azorado por el detalle, jamás creyó que se lo pondría en esta fecha tan especial. En verdad le quedaba bien.

Aunque su sonrisa desapareció reemplazada por un gesto de desagrado al comprobar que estaba con Dwincky que le daba un helado de chocolate, vestía su ropa normal exceptuando el saco color beige que usaba para cubrirse del viento que de repente se había vuelto algo movido, se removió de celos al verlos sonreír juntos y retirándose a uno de los juegos.

Metió su mano en el bolsillo de su gargabina y saco la botellita, la miro con duda pero decidió que ya había tenido bastante de estos celos, apretó la botellita en sus manos empezando a seguirlo con cautela.

-Solo una gota –recordó Dib mientras no apartaba la mirada de la "pareja"-… solo necesita tomar una gota se dijo para sí, sujetando la botellita como a un tesoro, puesto de que esta sería su única esperanza de ser feliz.

El viento soplo más fuerte, si nuestro niño hubiera visto el color del cielo que de repente se estaba cambiando sus colores del alba por unos morados, tal vez hubiera pensado mejor su decisión.

La tormenta se acercaba… de eso no había duda.

Nyx miraba los juegos con asombro y emoción, tomando su helado de chocolate con agrado y de la mano de Dwincky para no perderse a causa de que había mucha gente, miraba los juegos buscando uno que llamara lo suficiente su atención.

-¿Cuál quieres probar? –pregunto Dwincky viendo al igual que ella los lugares, hasta que dio con uno que tal vez le pudiera interesar, se inclinó a ella y le señalo el juego del "Martillo"- ¿Qué tal ese?

Nyx asintió con animada y acabando su helado salió corriendo al juego, Dwincky sonrió y la siguió con paso lento pero sin perderla de vista.

Ella estaba animada, pensó, al parecer su plan para levantarle el ánimo estaba funcionando.

Desde el primer encuentro que tuvieron, sus reuniones o encuentros accidentales le ocasionaban a Nyx un golpe de recuerdos triste y dolorosos puesto que él fue una de las ultimas caras que vio antes de que todo se consumiera en la ruina, por eso cuando se enteró que una feria venía a la ciudad uso cuanto todo pudo para poder traerla aquí y de esa manera despejar su mente de esos recuerdos grises que le haciendo daño y tal vez, solo tal vez, lograr superarlos.

Nyx tomo el martillo fingiendo torpeza y algo de debilidad, solo para aparentar, pero al oír las risas burlonas de los niños no se pudo contener y de un rápido movimiento y habilidad golpeo palanca mandándola directo asía la campana que sonó con un fuerte campaneo.

Dejando boquiabiertos a los niños y tragándose sus burlas.

-¡Vaya que niña tan fuerte! –elogio el dueño del juego, que era un hombre gordo y bigotudo, Nyx solo sonrió- que monada de niña, tiene un buen brazo –se acercó a ella y le acaricio la cabeza pero luego sonreírle- como haz alcanzado la campana eres la ganadora, puedes escoger cualquier regalo de la caja sorpresa.

Le paso una caja de madera, parecida a un cofre del tesoro, Nyx abrió el cofre y rebusco en el hasta hallar con algo de su agrado.

Se alejaron de aquel juego ganado, con un cerdito de peluche en brazos, Nyx lo apretó contra así sonriendo.

La estaba pasando genial.

No muy lejos de allí, miraba Dib escondiéndose entre las sombras, admirando a Nyx por su tan sorpresiva fuerza y agilidad.

Ella era increíble.

Y miro el frasquito nuevamente y pensó, si le daba esto y se enamorara de el ella tal vez cambiaría, pero cambiaría a causa de ese liquido.

La volvió a mirar y se dio cuenta de que... no quería eso.

El se había enamorado de ella por su manera de ser no por una tonta poción, bajo la mano y la miro, y si quería que fuera de verdad tenia que esperar y ser paciente. Aunque fuera tedioso, comprendió de que no todo se resuelve tan fácil, si quería que se enamorara de el pero... no así, no de esta manera.

Quería que lo quisiera por como era no por esto.

Si quería que pasara, tendría el que esforzarse y tal vez un día... ella lo correspondería.

De repente el cielo se escucharon truenos, Dib desvió la mirada asía el cielo perturbado, ¿iba llover?

Entonces se escuchó un grito que venia del océano, cerca del muelle.

¡LADRÓN!

Esa voz, de repente del mar empezó a emerger un neblina rosa, llegando el muelle y alcanzando algunas personas que al sentirla cayeron desmayadas, pero no muertes sino sonriendo con las caras sonrojadas y riendo entre dientes.

Estaban, estaban… ¡borrachos de amor!

La intuición le previno a Dib para que huyera y como él era propenso a escucharla no la hizo esperar.

El muelle empezó a temblar, desequilibrando algunas personas que confundidas no sabían que pasaba, esto ocasionaba que la huida de Dib fuera más dificultosa, la neblina rosa se acercaba más a las personas que una a una iban cayendo sedadas con el amor que en el aire había literalmente.

Nyx se dio cuenta de la neblina y sospechando que no era nada buena, jalo a Dwincky del brazo arrastrándolo lejos de la neblina, el hombre la miro confundida.

-¡Hay que irnos! –grito ella haciéndolo reaccionar y correr con ella asía la salida.

A estas alturas al verlos huir y darse cuenta de la neblina copiaron su ejemplo, pronto la feria se convirtió en una huida de terror en un "sálvense quien pueda".

Del mar salió un gran pulpo furioso mostrando sus tentáculos en el muelle buscando a su única presa, del cielo se había tornado de un color morado oscuro.

Los tentáculos arrasaron los juegos y los puestos, apartaban con brusquedad a la gente que huida de tremendo mounstro, entonces diviso a Dib correr asía la salida, alargó sus tentáculos y con sus ventosas lo atrapo.

Dib chillo sintiendo que era apretado con fuerza el estómago la botella en su mano se rompió dejando escurrir el líquido en su mano y incrustando los cristales de la botellita en la palma de su mano.

Sintió que lo alejaban del suelo y cuando creyó que nadie podría ayudarlo, sintió el agarre de sus manos otra fuertes y suaves, era Nyx que con desesperación intentaba separarlo de aquella cosa, apretando también su mano con el líquido rosa escurriendo ahora en la mano de ella.

Pero ninguno lo noto por la situación en la que se encontraban.

Dib apretaba con fuerza las manos de Nyx pero aun así el agarre no fue lo suficientemente fuerte y el tentáculo logro llevárselo botando a Nyx en el proceso.

-¡DIB! –grito Nyx viendo aterrada como aquella cosa acercaba a su único amigo a su espantosa cara- ¡au! ¡Esta mano! –soltó un quejido pues su mano también se había impregnado algunos vidrios provocando que sangrara un poco, Nyx chupo la mano lastimada sin darse cuenta que también el líquido rosa entraba en su boca, pero pronto nada de eso importo puesto que su corazon se detuvo y como un golpe a su cerebro quedo inconsciente en el suelo.

Dwincky fue a socorrerla entre el tumulto de gente que huía, la cargo en brazos se la llevo asía la salida donde las pocas personas se habían reunido observando a la monstruosa bestia.

En cambio Dib era que pasaba la peor parte.

-¡LADRÓN! –grito Cupido mirando a Dib con furia apretando con fuerza ese débil cuerpo, el cual gritaba de dolor- ¡te dije que no podía ayudarte! ¡te dije que te largaras! ¡no tenías que haber hecho lo que hiciste!

-¡PERDÓN! –grito Dib ya al borde del dolor- ¡perdóname por favor! ¡Por Mercurio por favor no me mates!

-¡HAZ USADO LA FUSIÓN PARA EL CORAZÓN POR CAPRICHO! –rugió la bestia marina- ¡ESO SE PAGA CON LA VIDAAAAA!

-¡NO LA USE! –grito Dib mirando a ese pulpo que quedo impactado con su confesión- ¡no la use! –volvió a gritar- comprendí de que si quería que ella me correspondiera, el que tendría que esforzarse era yo… no la use porque entendí de que, si se lo daba, sabría que solo me quiere por tu poción –la bestia se quedó en silencio y el cielo se calmó al igual que las aguas- estuvo mal quitarte lo que era tuyo y lo siento… de verdad lo siento.

El pulpo lo miro a los ojos y se dio cuenta de que hablaba con la verdad, su tentáculos se en rocharon y se zambulleron en el mar y libero a Dib al filo del muelle con cuidado de no dañarlo, ambos se miraron.

-Te perdono… –respondió el pulpo empezando a desvanecerse-… solo te diré un cosa –dijo empezando hacer cada vez menos visible y sus palabras terminaron por ser como el suave susurro del viento que cruzaba el lugar al momento del amanecer-… cuida ese corazón.

Y se fue.

El día de San Valentín había llegado a su fin, aunque no como nadie imagino que acabaría pero de todas maneras había terminado.

La feria había sufrido daños irreparables, los videos y fotos de los celulares y cámaras que la asustada gente logro tomar llegarían a la internet y de seguro llamaría la atención de la televisión, que en cuanto el sol estuviera en lo alto vendrían para saber todos los detalles de aquel "desastre de San Valentín".

Dib se había quedado en el barandal del muelle, cerca del mar mirando el amanecer que poco a poco comenzaba, pensando en muchas cosas y al mismo tiempo nada.

Sintió que alguien estaba a su lado y voltio, era Nyx que se había apoyado en el barandal junto a él, se quedaron callados.

-Lamento haber arruinado San Valentín… –suspiro Dib consiente de que todo este lio no hubiera ocurrido de no ser por el- lo lamento tanto.

-Tranquilo –se escuchó la reconfortante voz de Nyx que le sonreía- nadie salió herido así que, no hay nada que perdonar, así que no te preocupes.

Dib sonrió, cuanta falta le hacia ese apoyo que solo ella le podía dar, recordó los chocolates en su bolsillo y los saco.

Miro la bolsita que inicialmente había preparado para ella, estaba magullada y algo rota probablemente los chocolates estarían añicos ahora, con timidez se los ofreció a Nyx que los miro con curiosidad.

-S-Son para ti… –balbuceo Dib sonrojando, Nyx tomo la bolsa con cuidado para no romperla-… quería dártelo en la escuela –se llevó una mano a la cabeza y movió algunos mechones asía tras-…son chocolates caseros, l-los hice yo mi-mismo, es-espero te gu-gusten –tartamudeo mientras veía como ella abría la bolsita y sacaba un pedacito de chocolate para después meterlo a su boca.

-Están deliciosos –sonrió Nyx disfrutando del dulce sabor del chocolate, Dib suspiro aliviado- gracias –agradeció mirándolo a los ojos

-De nada –respondió Dib sonrojándose levemente.

Se quedaron mirando la playa el mar y como todo salía.

Entonces Nyx decidió romper el silencio.

-Dib ¿te puedo contar un secreto? –Dib la miro mientras ella abrazaba los chocolates y lo miraba con las mejillas rojas-…me-me gusta… -a Dib se le acelero el corazón, las torpes palabras de él hacían que aquello fuera más que obvio- me gusta… he… –la peliblanca se trababa con sus palabras, mientras su cara se volvía roja como un tomate, era adorable.

-¿Si? –insistió Dib con delicadeza y sonriéndole, ella se sonrojo más y cerró los ojos para reunir la valentía suficiente para poder decirlo, el sintió que tal vez todo esto había valido la pena y estaba punto de recibir su recompensa.

Entonces Nyx hablo.

-¡Me gusta el profesor Dwincky!


jajaja!

otro Especial de San Valentín! XD yupi! al fin!... casi a tiempo para San Valentín 7x7

pero bueno =)

espero que la hayan pasado bien el viernes con sus seres queridos (yo la pase genial!)

Y pasando al capitulo...

¡Les presento por primera vez al Pulpo de San Valentín! (idea de mi queridisima hermana menor, me pareció genial asi que la complací, ya para hacer algo nuevo) XD

no todo se vuelve realidad, pobre Dib XP ¿como lo habrá tomado?

espero que este capitulo haya sido de su agrado, a mi me gusto =)

¡bueno me voy a dormir!

¡buenas noches/días y Kokoro se despide!

¡hasta el próximo capitulo!