A partir de ahora, sólo quedan cinco drabbles... y éste es el último dedicado a Natasha. Tengo la sensación de que es un tanto redundante, pues me recuerda a Determinación... Bueno, al menos he hecho interactuar a Nat con otra agente de S.H.I.E.L.D. bastante importante que, de aparecer en Los Vengadores, dinamitaría esa OTP que son Clint y Natasha. A lo mejor por eso no puedo evitar verlas como rivales... Y dado que ambas son agentes de S.H.I.E.L.D., si se pelearan por Clint tendrían que intervenir los demás Vengadores, porque a saber en qué desemboca semejante catfight cuando dos BAMFs como ellas están involucradas.

Hala, Marvel ya tiene material para otra serie limitada o algo así.

¡Gracias por vuestros reviews!

Disclaimer: Los Vengadores no me pertenecen a mí, sino a Marvel y a Disney


25. Imprevisto

Lo malo de ser espía es que… Espera, ser espía tiene muchos inconvenientes. Da igual, para Natasha el más incómodo era que no importaba cuántos planes se trazaran: al final, siempre había que improvisar. Eso del plan B de las películas, que siempre era el que acababa funcionando, era un simple mito. Si hicieran una película sobre cualquiera de sus misiones, acabaría funcionando el plan U o V, y sería una película demasiado rápida y sangrienta.

Tras liquidar a los mafiosos cuya información había estado recabando, Natasha abandonó el ruinoso edificio a paso vivo. Contaba con el vehículo de S.H.I.E.L.D. esperándola en el exterior, y lo agradecía, porque tras el combate se veía un tanto extraña en aquel ajustado vestido de fiesta.

Al jeep negro sólo le faltaba una pancarta en la que pusiera "SOMOS ESPÍAS" en un lateral. La mujer resopló con fastidio al abrir la portezuela trasera y entrar en el vehículo.

-Romanoff –dijo la agente de S.H.I.E.L.D. al volante.

Lo que faltaba. Natasha le dedicó una mirada aviesa y se limitó a responder:

-Morse.

La pelirroja dejó caer sus zapatos de tacón en el suelo del jeep y tomó el dossier que se encontraba en el asiento del copiloto sin esperar a que su conductora se lo ofreciera. En él, el comandante Furia especificaba su próxima misión, pero a pesar del estímulo ofrecido por teléfono por el gran ausente en el vehículo, Coulson, en el dossier no figuraba ni una sola palabra acerca de Clint. Natasha chasqueó la lengua, contrariada. Típico de Furia, omitir detalles que consideraba innecesarios. Hasta entonces, la Viuda Negra no había tenido ningún problema con ello, pero no era lo que necesitaba en aquel momento.

-Apenas tenemos información acerca de Clint –habló la agente Morse desde el asiento delantero, conduciendo con tranquilidad a través del tráfico nocturno.

Natasha miró el lateral del rostro de la agente Morse y las ondas que creaba su melena rubia tras su oreja derecha. No podía decirse que fueran amigas, de hecho apenas se conocían, pero tenían en común un vínculo con Clint. La Viuda Negra entornó los ojos mientras fingía seguir hojeando el dossier bajo la escasa luz que vertían las farolas en el interior del jeep.

-Podría haber tenido más cuidado –soltó, cínica-. Esta clase de imprevistos arruinan misiones enteras, como ahora mismo.

La agente Morse se ahorró una respuesta. Ni siquiera miró a Natasha a través del retrovisor. Sabía lo que sentía: ella también estaba preocupada por Ojo de Halcón, y como su compañera de S.H.I.E.L.D., no estaba dispuesta a reconocerlo tan fácilmente.

Blandamente, comenzó a llover. La agente Morse puso en funcionamiento el limpiaparabrisas del jeep, cuyo sibilante sonido se mezcló con el golpeteo de las gotas sobre el cristal. Natasha cerró el dossier y contempló la ciudad a través de la ventanilla. Sí, había sido un imprevisto de lo más incómodo, pero pensaba ayudar a Clint de todas formas. Se lo debía.


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