Capítulo 25: "Las cosas tiene que ser así (primera parte)"
La verdad muchas veces no se sabe al principio
por eso, siempre suceden cosas irremediables.
Que nos hacen tomar decisiones dolorosas…
Miro con atención la perla que se encontraba en sus manos, sonrió cínicamente y la envolvió en su gran mano, frió a sucia por lo corrupta que era. Levanto su mirada hacia el ahora nublando cielo oscuro. Ya era de noche y se encontraba en las afueras de Tokio en una pequeña residencia de su propiedad. Podía sentir como la pequeña perla de color rosa pálido era opacada por su maldad.
- ahora solo falta, la guardiana -se dijo con la vos grabe y fría que lo caracterizaba.
La perla había llegado a él sola, atraída por sus poderes esa noche de nieve.
Todas las señales daban a que al fin después de 500 años de letargo la guardiana de esta perla había sido despertada de su sueño. Onigumo había sido muy listo al vender su alma a un demonio maldito para alcanzar su sueño, que era apoderarse de Kikyuo.
- lastima que hallas muerto querido hermano… -repico acomodándose en la silla de su escritorio.- bueno no todo se consigue en esta vida…
Flash Back
Bajo del auto negro, y comino paulatinamente hacia un baldío desabitado. Se encontraba en las afueras de Tokio, en Odogama-ku a 9k. De Tokio. Era un baldío grande, pero sin ningún rastro de vegetación o árboles, solo había uno, que desde lejos se podía admirar lo enorme y robusto que era. No tenía hojas, pero la enormidad de su forma no se dejaba. Él camino hacia ese árbol y sonrió malévolamente.
- oh, vamos me vas a decir que ahora te escondes de los humano –dijo con tono burlo.
- no… solo me extraña que vengas aquí sin ninguna recompensa –exclamo el árbol con la vos grabe y ronca, denotando que era ya anciano.
- si es por eso, no te desilusiones que traigo conmigo algo que te interesa mucho –dijo con animo.
- ¿así?… veamos que es lo que tienes Onigumo
- te lo diré en cuanto, me cerciore que cumplirás con tu palabra
- bien… soy un demonio, que esta sellada en este maldito árbol… -argumento con una vos de fastidio.- te doy mi palabra, de que tu deseo se cumplirá cuando me entregues… lo que yo deseo… -finalizo moviendo una de sus añosas ramas, que con la punta de una de ella, marcaba una cruz en el tronco de él mismo.
Onigumo sonrió de buena gana, sabiendo que con esa marca los demonios cumplían con su palabra. De uno de sus bolsillos saco una fotografía de una mujer que se la mostró al demonio, Onigumo le explico su deseo con respecto a la mujer que reflejaba la fotografía: apoderarse de ella y que ella lo amase de la misma manera que él a ella. El árbol formo un rostro de un anciano, en el pecho de su tronco. Claramente se podían divisar las arrugas que tenia este, no por las cortezas del árbol, sino por los siglos que llevaba en ese maldito árbol, gracias a un monje que lo sello para que no se apoderara de ningún humano, ni de este mundo.
El rostro del anciano, parpadeo lentamente, y hablo.
- yo puedo saciar tu ambición… pero esto no es gratis y lo sabes Onigumo –recalco el demonio- tienes que estregarme, algo que de verdad tenga un precio valioso.
- ya te dije Shoirumaru que no vine con las manos vacías… si tú me das lo que yo quiero… te entregare mi alma, a cambio de tu ayuda –dijo con entereza.
- muy bien eso me gusta, pero te advierto que ahora no tienes vuelta atrás –exclamo con la vos ronca y áspera. En ese momento el demonio movió una de sus ramas a asta tocar el pecho de Onigumo que no izo ningún movimiento. En ese preciso instante, los ojos Onigumo se envolvieron por una capa opaca que destacaba su alma ya corrompida, por el demonio.
- "tu deseo se cumplirá cuando, tú mueras y también tu deseo"… -pensó ya alejándose de el hombre, que sonreía escalofriantemente.
Al morir Onigumo en el accidente, y que Naraku reciba él corazón de su hermano, el alma de Shoirumaru, se apodero de la mente, el cuerpo y los sentimientos de Naraku. Pues Onigumo al dar su alma, y morir, el demonio se apodero del único cuerpo que llevaba ese corazón. Naraku…
Hace 500 años en el pasado, un monje de respetada reputación y mañas no muy comunes en los monjes, lo sello en un árbol, para que Shoirumaru no se apoderara de la perla de Shikon, ni que mucho menos, se apoderara de este mundo. Pero ahora al apoderarse del alma de Onigumo y el cuerpo de Naraku, al fin su deseo de acabar con este mundo y apoderarse de la perla… se cumplirán.
Fin del Flash Back
- iluso, todo por una mujer… jajaja –rió, de buena gana- …que ahora será mía...
Se levanto, se su silla y camino asta llegar a un cuadro, lo corrió un poco y detrás de el, se encontraba una caja de metal que se encontraba enterrada en la pared. La caja de metal llevaba una perilla negra que debía mover, para colocar el código de esta y así introducir la perla. Sonrió de buena gana al escuchar un 'click' abrió la pequeña puerta e introdujo la perla.
- "solo falta la guardiana y mi anhelo se cumplirá"…
La navidad pronto había a cavado y junto con ella el invierno se alejaba poco a poco. Shippo, se mantuvo viviendo con Sango y Kagome, pues esta ultima le explico a su amiga que el pequeño niño, se encontraba huérfano, porque perdió a sus padres en un accidente aéreo, Sango comprendió y como no tenia inconveniente con que él se quedara acepto gustosa. Él pequeño niño, jubada con Kohaku quien estaba cerca de la edad de Shippo.
Kagome, quien desde ese día había adoptado unos poderes increíbles, percibió que Shippo no tenía familia y que estaba solo en este mundo. También esa noche en la cual ella pudo ver el pasado de Midoriko y el del hanyou, supo y percibió que Inuyasha se había encontrado, con Kikyuo. Muchas preguntas inundaron su mente con respecto a esa mujer ¿ella acaso no estaba muerta? y sino lo había estado ¿por que ocultarlo? tantas preguntas y ninguna respuesta. Las cosas con Inuyasha no marchaban muy bien, no se peleaban, pero la química y el clima que había entre ellos no era similar al de antes, que Kikyuo apareciera. Él parecía estar siempre distraído y apresar que ya habían pasado meses desde que se había encontrado con Kikyuo. Ya no era el gruñón y malhumorado Inuyasha. No. este era otro… uno pensativo y distraído Inuyasha.
Suspiro cansada y melancólica, al tirarse en su amplia cama. Entrecerró sus ojos y diviso las imágenes que se le venían a la mente, el día en que ella se desmayo, y la perla salía de su interior. Inuyasha y Kikyuo, ella besándolo y el correspondiéndole, ¿que podía hacer? ¿Separarse del acaso? No. Lo amaba demasiado aunque él le aya correspondido, no podía dejarlo aun que quisiese.
I cannot find a way to describe it.
No puedo encontrar una manera de
describirlo.
Está ahí dentro; todo lo que hago es
ocultarlo.
- ¿que debo hacer?… -dijo con un leve sollozo que se le escapo de los labios. Tirada de espaldas a la cama, se volteo para quedar de lado, y fijar su vista en la ventana que daba hacia el jardín de la mansión.- Inuyasha… ¿Qué es lo que sientes? –exclamo mientras las lagrimas caían sin consuelo.
Un hombre de cabello plateado, tenia la vista fija hacia la luna que se encontraba en lo alto del cielo, sus ojos estaban clavados en ella, pero sus pensamientos estaban, en otro lugar.
- "¡diablos que voy a hacer ahora!" –pensó mientras cerraba lentamente sus ojos,
- yo te recomendaría que aclares tus sentimientos –dijo la vos del hanyou que se encontraba dentro de el.
- "¡ja! como si fuera tan fácil."
- oye… esa mujer la que te beso… esa mujer es Kikyuo ¿no?
- "yo…" –titubeo. Decir que ¿si? o solo, mentir, claro no podía, el estaba en su mente y no podía mentir…
- "esta bien lo tomare como un si… hey humano, esa chiquilla con la que estas ahora, ya sabe lo del beso…"
- ¡¿QUE?! –interrumpió sorprendido.
- "si como escuchases, aun no se como no te dijo nada… pero bueno no se, será mejor que arregles estas cosas con ella…" -exclamo serio y desapareció de su mente.
-¡hey espera! ¿¡Como es eso de que ella sabe eso!? –pregunto conmocionado, pero todos sus gritos fueron en vano, él ya se había marchado. Estaba atónito, quieto sin decir nada.- ¡pero como es posible que ella supiera lo del beso! –dijo incrédulo.
- ¿Qué beso? –pregunto Miroku, que como siempre entrando a su habitación sin tocar a la puerta.
Él que se encontraba a espalda de la puerta y enfrente de la gran ventana, volteo y su mirada asusto un poco al mecánico, pues Inuyasha parecía que había visto un fantasma, estaba pálido como una hoja de papel. Luego de unos momentos, ambos se encontraban afuera, de la mansión en el jardín, fumando un cigarrillo, para tranquilizar al joven piloto y Miroku para acompañarlo.
- así que eso fue lo que paso ¿eh? –dijo mientras recostaba la espalda en el banco que se encontraba en el jardín. Inuyasha estaba a su lado pero, en ves de estar sentado en la banca, estaba sentado en el pasto, con las rodillas flexionadas y la espalda apoyada en la banca.- bueno… Inuyasha, no me sorprende mucho que Kikyuo allá estado viva durante estos dos años –dijo con inusitada calma, llamando la atención de Inuyasha, quien lo miraba atento a lo que iba a decir.- nunca encontramos, rastros de su cuerpo, solo ese cadáver, que se parecía a ella… pero a mi no me parecía que era ella –dijo fumando su cigarrillo.- ella siempre fue una mujer muy enigmática, asta para su mirada… pero como tu eres mi amigo… ¿que podía decirte yo? –Exclamo moviendo sus hombros- era tu novia, y yo no me podía meter…
- si… eso lo se –acoto con nostalgia.
- ahora la pregunta es… ¿Qué es lo que piensas hacer con Kagome? ella no se merece que la trates así… -pausa- se que dije lo mismo, cuando estabas con Kikyuo, pero bueno ella en ese tiempo era tu novia… pero ahora Kagome lo es y bueno… -sin mas que decir, fumo otro poco, y lanzo el filtro, lejos- Kikyuo te engaño todo este tiempo… Kagome te ayudo cuando, tu estuviste deprimido con su 'muerte' –alzo sus dedos y esto ultimo lo dijo entre comillas- pero… ahí tu tienes que decidir, tu eres el que se enamoro, yo no… lo único que te puedo decir como amigo es que te tomes un buen tiempo para pensar… ¡y no tomes decisiones sin pensarlo!
Inuyasha no dijo nada y Miroku se irguió sabiendo que debía dejarlo solo, para que pensara lo que tenia que hacer… luego de unos minutos Inuyasha alzo su vista al cielo, ya con sus pensamientos decididos, y aclarados.
- espero no estar equivocándome…
Quisiera que simplemente desapareciera.
¿Qué arias, arias si supieras?
¿Qué arias?
Esa mañana Kagome se levanto muy temprano y se dirigió a su templo a platicar lo sucedido con su abuelo. Pues hace tiempo su abuelo le relataba historias sobre esa perla…
Subió las gradas del templo que parecían no terminar nunca, cuando llego a la cima se encontró con su antiguo templo. Era un día feriado así que era comprensible que no hubiese nadie en el templo, se adentro mas en el y pudo divisar a lo lejos un hombre con una escoba barriendo el suelo. Primero camino lento, pero luego aumento el paso, asta ya empezar a correr hacia ese hombre quien era su abuelo.
- ¡¡ABUELO, ABUELO!! –grito aproximándose a él y saludándolo con uno de sus brazos que agitaba en el aire.
- ¡oh! ¡Kagome hija! –Dijo parando con su tarea, para mirar a su nieta- que sorpresa tanto tiempo sin verte…
- pero que estas diciendo –regaño sorprendida- ¡si los vine a ver para navidad y año nuevo!
- si, pero viniste con las manos vacías…
- ¿Qué quieres decir con eso?
- ¡que no trajiste YERNO!
- ¡¡ABUELO!!… ¡¡HAY ME VOY A VER A MAMA!! –dicho esto se volteo en sus talones para entrar a la casa que, estaba un poco mas a dentro del templo.
Al entrar a la casa, si dirigió a la cocina en donde seguramente se encontraba su madre, al verse se saludaron con mucho ameno. Luego de un rato, Kagome empezó a relatarles lo que les sucedió a ella e Inuyasha, con respecto a los espíritus y la perla ya que su abuelo, conocía a los espíritus sobre naturales y mas importante aun conocía a la perfección la historia de la perla de Shikon.
- y… eso fue todo lo que nos paso en este tiempo… -murmuro, recordando el ultimo acontecimiento. La madre y abuelo, de Kagome quedaron mudos e impresionados ante el relato tan increíble e incoherente de la joven.- me creen ¿verdad? –pregunto temiendo, que sus sospechas fueran ciertas.
- hija… -dijo el anciano, dirigiendo su mirada a la madre de la joven- creo que es la hora de que Kagome sepa la verdad…
- ¿verdad? ¿Que verdad? –interrumpió ansiosa.
- Kagome hay algo que tu no sabes… -dijo consolidaría su madre.
Esta ves bajaba las gradas, y la noche algo fresca de fines de invierno la recibía. El invierno pronto acabaría y con ella llegaría la primavera, se notaban los cambios, los árboles, habían abandonado esa imagen de que se encontraban sin vida, para unos que estaban repletos de hojas. -pero este no es el momento de admirar las cosas- pensó al tiempo que desviada su mirada, para el cielo oscuro y con unas cuantas estrellas.
Todo el dolor que creía conocer.
Todos mis pensamientos
me conducen de regreso a ti.
De regreso a lo que nunca se dijo.
Hacia delante y atrás dentro de mi cabeza.
No pude manejar esta confusión.
Soy incapaz; ven llévame lejos…
- y ahora, que are… -susurro mientras de sus labios un suspiro lastimoso se escapaba.- "ya entiendo porque una ves soñé con esa mujer… pero… sigo sin entender ¿por que?" –pensaba. Ya se encontraba al frente de un parque, estaba desolado y ella no pudo evitar caminar hacia el. Cuando ya estuvo dentro de el, no pudo evitar adentrarse hacia la parte de donde solamente habían árboles. Al caminar mas, se le izo familiar y de la nada un fragmente de el recuerdo, cuando Inuyasha y Kikyuo se besaron en ese lugar se le vino a la mente.- es aquí…
- si es aquí… -dijo una figura femenina que se encontraba apoyada en uno de los árboles con los brazos cruzados.
Kagome que se encontraba a espaldas de ella, volteo sintiendo que su corazón saltaba sin piedad se su pecho. La observo por unos momentos y la vos de su madre se le vino a la mente: tu padre me explico todo… y yo lo entiendo, supe perdonar. Ella es tu hermana al igual que es de Souta. Esas eran las palabras de su madre, pero ¿como podía ser cierto?.
- ¿Qué pasa niña? –Dijo altaneramente, ya saliendo de la oscuridad que la envolvía asta estar en frente de la joven reportera.- ¿te cansaste de Inuyasha?... si es así, te recomiendo que te alejes de él y que no te le acerques NUNCA- recalco esto ultimo elevando la vos.
- pero… de que estas hablando –musito aun perpleja por lo que su madre le había dicho momentos atrás.
- yo fui y SOY la novia de Inuyasha Taisho, Kikyuo One Sama –exclamo mirándola de manera despectiva a la chicha que se encontraba enfrente de ella.
- "Kikyuo One Sama" –retumbaban en su cabeza las palabras de la modelo.- "ella es… mi hermana"…
Siento que estoy sola.
Sola completamente necesito superar esto.
Mis palabras son frías,
no quiero que te hieran.
Si te las digo, no creo que entiendas.
Por que nadie entiende.
Continuara…
N/A:La letra en negrita y cursiva es una canción de una mis cantantes favoritas: Avril Lavigne – "Take me away" (Llévame Lejos). Muchos dicen que mi musica es rara, aunque a Avril es impasible tacharla de rara ya que tiene buenos temas que amas de uno le gusta. Nos estamos leyendo.
.:Dulce Kagome Lady:.
