¡Lo siento! ¡En verdad lo siento! T_T No he tenido tiempo. Y aunque digan, "Ay sí, Lamoco13 con puras excusas". ¡Pues tengo mucho que hacer! Y aparte estoy en exámenes, pero me hice un pequeño espacio a las…diez de la noche para escribir, ¿por qué? Porque traigo el capítulo desde hace como dos semanas y ya no puedo más, ¡tengo que escribirlo!

Bueno, bueno, ya no entretengo, comenzamos.

Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del sabio genio Masashi Kishimoto, el creador del mejor animé del mundo.


Capítulo 24: Segundo día de entrenamiento.

-¿Aún no ha despertado? –preguntó Kankuro mientras preparaba el desayuno.

-Debe de seguir cansada –respondió el pelirrojo sentado con los brazos cruzados en la mesa.

-Cuando salí seguía dormida. ¿Quieres que vaya a ver? –inquirió la mayor.

-No, yo lo hago –dijo el castaño mientras subía a la habitación de la Hayashi.

Tocó ligeramente a la puerta, pero nadie respondió. Después de unos segundos, se decidió por entrar.

Haruka se encontraba totalmente dormida boca abajo con un brazo colgando y un hilo de saliva escurriendo por su rostro.

-Vaya… -murmuraba el marionetista-. Parece que dejó el lago de Chapala en su almohada –se acercó a la kunoichi-. Haruka –dijo moviéndola con algo de fuerza.

La peli-violeta abrió sus ojos encontrándose con una cara pintada.

-¿Kankuro? –preguntó mientras veía con más claridad.

-Ya es algo tarde, es hora de que te levantes. Además, el desayuno ya casi está.

Haruka se levantó con algo de pesadez.

-No puede ser, me duele todo el cuerpo.

-¿Te encuentras bien? –preguntó él.

-Sí, sí…

-Bien, entonces vamos abajo.

-o-o-o-

-Hola Haruka –saludó la rubia-. ¿Dormiste bien?

-Sí…ando algo cansada –respondió mientras se sentaba en una silla.

Mientras tanto, Kankuro siguió cocinando.

-Maldita sea, si me pongo a cocinar los chilaquiles se me va a quemar todo lo demás. Necesito un pinche…¡ya sé! ¡Haruka! ¡Tú serás la pinche Haruka!

-¡¿Qué? Ò_Ó –la Hayashi, totalmente molesta, se levantó de su asiento, agarró un sartén y le dio con todo al marionetista.

-¡Oi! ¡¿Por qué hiciste eso?

-¡¿Cómo que pinche!

-¡Me refería a que me ayudaras en la cocina! –reclamó el marionetista sobándose la cabeza.

-Oh…perdón…se me olvidaba el otro significado…perdón Kankuro –volvió a decir-. Mi cerebro no anda funcionando el día de hoy.

-Ah, ¿en serio? –inquirió él con sátira.

Los cuatro desayunaron tranquilamente, cuando estaban a punto de terminar, se oyeron unos golpes en la puerta.

-¡No hay nadie! –gritó Kankuro desde la cocina.

-Idiota… -murmuró Temari-. Si no quieres abrir, deberías ahorrarte comentarios tan estúpidos como ése.

-Ya, ya.

El marionetista abrió topándose con un sonriente rubio.

-Oh, Naruto, ¿qué haces por aquí?

-Supe que la vieja Tsunade le daría entrenamiento a Haruka, así que como se quedarían más tiempo en Konoha, les vine a dar una visita.

A un lado aparecieron el pelirrojo y la rubia.

-¡Hola Gaara! ¡Hola Temari! –saludó el Uzumaki.

-Es algo raro encontrarte tan temprano –comentó el menor de los Sabaku No.

-Ya lo sé, ¿y Haruka? –preguntó el chico.

-Muy bien, ¿y tú? –respondió Kankuro.

-¿No está aquí?

La Hayashi le decía al marionetista un "No" con la cabeza.

-Dice que no está –dijo el castaño.

-¡Idiota! –se oyó desde la cocina.

La peli-violeta caminó a duras penas hasta la puerta.

-Hola Naruto, no es que no estuviera, es que ando muy cansada.

-Sí… -comentó el rubio-. Se nota porque las piernas te tiemblan.

-Maldita sea… -murmuró la kunoichi por lo bajo.

-¿Quieres desayunar? –inquirió la de las cuatro coletas.

-No, no –contestó el Uzumaki-. Sólo venía a saludar, ya me voy, tengo muchas cosas que hacer. ¡Nos vemos luego!

Los cuatro se despidieron del hiperactivo ninja.

-Ah… -suspiró la Hayashi-. A veces es algo raro.

-Oigan –dijo Kankuro.

-Oímos –respondieron los tres al unísono.

-u_u Los víveres se están agotando, ¿hay algún mercado por aquí?

-¿Por qué no le preguntaste a Naruto? –cuestionó Gaara.

-Porque se me olvidó.

-Que novedad –susurró la peli-violeta.

-Pues vamos porque sino Haruka morirá de hambre.

-¡Oi! –reclamó la aludida-. ¡Ni que estuviera desnutrida!

-Sabes a lo que me refiero. Morirás si no comes nada después de ese entrenamiento.

-De acuerdo U_U

Los cuatro salieron, rápidamente encontraron una gran tienda parecida a un súper mercado. Al entrar, toda la gente los miró acosadoramente. Kankuro comenzó a sonreír forzadamente.

-Sonrían y saluden, sonrían y saluden –dijo con los dientes apretados y la sonrisa chueca marcada en su rostro.

-Me gustaría ver una cara conocida –murmuró la rubia.

Pasados unos minutos, eligiendo comida aquí y allá, Gaara se topó con una cabeza en forma de tazón de color negra.

-¡Gaara! ¡Que curioso! ¡La llama de la juventud nos llama a comprar en el mismo lugar! –gritó el chico-. Naruto me dijo que se quedarían un rato más por la aldea.

-Oh, hola Lee, no te esperaba –respondió el pelirrojo un tanto frustrado por la actitud de su compañero.

-¿Kankuro? –inquirió el del expándex mirando a otro chico en el extremo-. ¿Eres tú?

-No, ¿cómo crees? –respondió él sarcástico-. Soy Timmy Turner, ¿qué no ves mis dientes de castor?

-¡Jaja! ¡Que gracioso eres! ¡Se nota que la flama de la juventud explota en ti!

-Tuve que abrir mi bocota… -susurró Temari-. De todas las personas conocidas tenía que ser el loco de la juventud.

-¡Haruka! ¡Temari! –gritó el shinobi-. ¡Que gusto verlas!

-Hola Lee, ¿qué haces por aquí? –preguntó la Hayashi.

-¡Vine a comprar bebidas energizantes para entrenar con Gai-sensei! ¡Se me hizo tarde! Me tengo que ir, ¡nos vemos luego! –exclamó para después salir corriendo.

-¿Gai-sensei? –inquirió Haruka-. ¿Qué acaso no fue el tipo que me asustó ayer?

-Efectivamente –respondió la rubia.

-Lee se le pega a ese tipo como caca al calzón.

-Es hora de irnos –dijo Gaara mientras se dirigía a la salida.

Los cuatro se encaminaron a la casa, pero el marionetista se detuvo.

-¡Oi! Los alcanzo al rato, tengo que ir por una cosa.

-¿A dón-? –Temari no pudo terminar su pregunta, puesto que su hermano ya se había esfumado.

-¿Y ahora qué le pasa a éste? –preguntó Haruka para sí misma.

-Déjalo –le respondió el pelirrojo-. Sabes que tres cuartos de su cerebro no funcionan.

Unos cinco minutos después, Kankuro apareció en la puerta con las manos por detrás.

-¿A dónde fuiste? –inquirió la rubia.

-¡Miren! –exclamó mostrando un zorrillo.

-¡Oh por Kami! ¡Saca a ese animal de aquí! –le ordenó su hermana.

-Órale Kankuro, te están diciendo que te salgas –comentó la Hayashi.

-¡Oi! ¡Esta también es mi casa!

-Corrección, esta casa es de la aldea de Konoha.

-¡Sácalo ya, animal! –volvió a gritar la de las cuatro coletas-. ¡Y por animal igualmente me refiero a ti!

Kankuro retrocedió un paso y el zorrillo…atacó.

-¡Auxilio! ¡Me quedé ciego!

-o-o-o-

-¡Apestas! –vociferó Haruka con una máscara y un traje impermeable echando botes de jugo de tomate sobre la tina en que se encontraba Kankuro.

-No fue mi intención –reclamó el castaño-. Se veía muy solito.

-Ay sí –lo regañó su hermana-. ¡Sabes lo que esos animales hacen!

-Lo siento…U_U

-o-o-o-

-¿Ya estás lista? –inquirió el pelirrojo.

-Sí –respondió la peli-violeta-. A ver si ahora no me ponen una friega.

Los cuatro llegaron al campo de entrenamiento donde habían estado la última vez. Tsunade aún no había llegado. Kankuro se encontraba mascando con grandes bocanadas un chicle azul.

-¡¿Podrías dejar de hacer eso? –exclamó Temari molesta.

-¿Hacer qué? –preguntó naturalmente el castaño.

-No mastiques de esa forma.

-Hay algo que me choca horriblemente.

-¿Te choca? –cuestionó Gaara.

-¿Te choca de "me estampo con un árbol"? –comentó la Hayashi mientras se golpeaba en la frente como si se hubiera estrellado con algo.

-Sí –respondió el marionetista-. Lo que más me choca es que la gente haga esto –el chico estiró la goma de mascar hasta sacarla por completo de su boca-. ¡Jaja! ¡Miren! –dijo mientras se pegaba el gran "hilo" en la nariz.

-Por Kami…no hagas eso –le reclamó Haruka con asco mientras cerraba los ojos.

El castaño siguió moviendo su cabeza de un lado a otro hasta que su preciado chicle se despegó y cayó sobre el cabello de la peli-violeta. La kunoichi, al sentir que algo había aterrizado sobre su cabeza, abrió los ojos lentamente y miró hacia arriba.

-¿Acaso me cayó esa horrible cosa azul? –preguntó tranquilamente.

-Ajá… -respondió Temari asustada por la posible reacción de su compañera.

-De acuerdo… -cinco segundos después-. ¡Quítenme esta cosa de encima! –exclamó mientras corría tratando de quitar el objeto que se había adherido a su cabello.

-¡Deja de moverte! –le gritaba el castaño.

-Siento volver a llegar tar… -Tsunade había aparecido con Shizune-. ¿Y ahora qué ocurrió?

-Kankuro le pegó un chicle a Haruka –le informó el menor de los Sabaku No.

-¡Yo no se lo pegué! –demandó el castaño-. ¡Sólo se cayó!

-¡Haruka! –gritó la Godaime-. Deja de moverte.

La kunoichi hizo lo que le pidió y Tsunade se lo retiró fácilmente con una técnica que le quitó la adherencia.

-Gracias Tsunade-sama –respondió la Hayashi haciendo una reverencia.

-Bueno, sino hay más interrupciones por hoy…creo que es hora de empezar.

-Por favor…a correr no…a correr no…

-Lo primero que vas a hacer es…

-Correr no…correr no…¡correr no!

-Sentarte.

-¿Eh? –inquirió la Hayashi sin entender muy bien lo que le dijo la Hokage.

-Sí, siéntate.

-¿Acaso es una broma? –inquirió Kankuro-. ¿Qué no la va a poner a correr o algo así?

-¡No interfieras pintadito! –reclamó la rubia-. La primera parte del entrenamiento era tener la condición para poder soportar lo que viene. ¿O quieres que te ponga a correr a ti?

-No…no…jeje…yo sólo decía…para que Haruka se volviera más fuerte.

-¬¬ Sí –decía la Hayashi en su cabeza-. Sobretodo porque te creo eso último.

-Bien, ¡Shizune!

-¡Sí! –dijo la aludida-. Haruka, te explicaré sencillamente lo que vas a hacer hoy. Tsunade-sama ha colocado un sello, que obviamente no se volverá a romper nunca más y con ello ya no tendrás los dolores de cabeza que te daban. Esta vez te vamos a enseñar a tener una revisión sobre el chakra para que controles esas visiones al igual que el poder de telequinesis que tienes.

-¡De acuerdo!

-Bien, empecemos –habló Tsunade-. ¿Sabes lo que significa concentrar chakra en un punto?

-Por supuesto –respondió la kunoichi.

-Lo que vamos a hacer es que concentres tu chakra en todo el cuerpo.

-¿Qué? –intervino Temari-. ¿Y eso para qué?

-Para que pueda controlar su poder.

-Pero… -siguió el castaño-. ¿Eso no es algo muy simple como para la habilidad que tiene?

-Claro que no –respondió la Godaime-. Normalmente, los ninjas sólo usan una parte de su chakra cuando realiza algunos jutsus, pero siempre fijándolo en un punto determinado. Esta vez haremos que todo el chakra se extienda sin llevar a cabo ninguna técnica, algo que no es muy fácil que digamos, incluso para los ninjas médicos que se especializan en el control de éste.

-Uff…suerte Haruka –le murmuró el marionetista.

-Gracias por los ánimos ¬¬.

-¡Basta de pláticas! –gritó Tsunade-. ¡Es hora de comenzar!

Haruka cruzó las piernas para lograr estar más cómoda.

-Creo que esto se va a demorar más –habló el pelirrojo.

-¿Por qué lo dices? –inquirió su hermana.

-Por eso –apuntó dirigiéndose al cielo gris.

En cuanto la Hayashi comenzó a utilizar su chakra, varias gotas cayeron sobre su rostro.

-No puede ser –murmuró la Hokage-. Haruka, no podremos seguir con este clima. Continuaremos mañana.

La peli-violeta hizo una mueca.

-De acuerdo.

-¡Nos vemos! –exclamó la rubia desapareciendo junto con Shizune.

-Esto no podría ser mejor…

Y una rama de un árbol cayó sobre la kunoichi.

-Retiro lo dicho…

-Bueno –dijo Kankuro-. Será mejor que nos vayamos.

Los cuatro se apresuraron llegando aún así, completamente empapados.

-Tenía que llover –dijo Haruka.

-¿Por qué no intentas hacer lo que te dijo Tsunade-sama? –preguntó Gaara.

-No digas eso –le respondió su hermana-. Ella sólo le dijo que concentrara chakra, pero no sabemos si algo podría salir mal, en ese caso no lograríamos hacer nada.

-Será mejor esperar –dijo el castaño.

-Yo todavía sigo cansada de ayer –comentó la Hayashi mientras se sentaba en un sofá-. Kankuro…¿podrías traerme un vaso de agua? –le preguntó con una sonrisa fingida.

-Está bien –contestó el aludido resignado.

Llegó con Haruka y le entregó su "pedido".

-¿Algo más? ¿No quieres un tecito de limón? ¿Tus pantuflas? ¿El periódico? –inquirió con socarronería.

-Gracias –respondió ella sencillamente.

-Todavía no es noche –dijo la rubia-. Pero iré preparando la cena.

-Veamos que pasará mañana –murmuró Gaara para sí mismo.

Continuará…


*Pinche. (No es la grosería XD). Persona que presta servicios auxiliares en la cocina.

Jaja, Timmy Turner no me pertenece, es de Butch Hartman (¿sí se escribía así?).

¡Hey! ¡Esto es injusto! Estaba viendo el animé…en unos episodios del relleno, en la parte de "El arribo del Sanbi", para los que ya lo hayan visto…me fijé en que Guren, en un capítulo donde aparece de niña…¡ES IGUALITA A MI HARUKA! ¡CON TODO Y PEINADO Y COLOR DE CABELLO! ¡INJUSTICIA! Diario me sucede esto…cuando tengo ideas, otros días las descubro en programas de televisión U_U. ¡No me vayan a juzgar! ¡Mi personaje es original y ni siquiera había visto esa parte! Que decepción…por favor en serio, no vayan a creer que copié mi personaje de eso T_T.

Bueno…me voy…ya me deprimí.

¡Sayonara!