Secretos del pasado
CAPITULO 25
"Un Rayo de esperanza"
En el centro médico de Tokio, esperaban en silencio un conjunto de personas; Una de ellas, una mujer de hermosos ojos violeta mordía sus uñas, señal que delataba su nerviosismo.
- amiga. – La llamó la castaña tomando su mano- Tranquila. Ray se pondrá bien.
- Es que tengo mucho miedo. El tiempo sigue pasando y Darien no regresa.-Cuenta la pelinegra.
- Calma, cuñada- intervino Andrew – sabes que Darien adora a los chicos. Él dará lo mejor de sí para tratar a Ray. Mejor tómate tu café, Te tranquilizará.
- gracias chicos.
En ese momento entró Takahashi Hino a la sala de espera seguido por uno de sus guardaespaldas, caminó hasta donde estaba su hija.
- papá. ¿qué haces aquí?.
- Hija, por favor. No me corras. –Pide el anciano.
- Papá, Tú no tienes nada que hacer aquí. Vete.- Exige la hija.
- Rei. Raymond es mi nieto. Estoy preocupado por él. Aunque no lo creas. Ustedes me importan y mucho. Son mi familia y los amo.- Explica el hombre mayor.
- Papá. "Tu amor" nos ha lastimado demasiado.-Dice resentida la delgada pelinegra.
- Lo sé, hija. y créeme. Que si pudiera regresar el tiempo, hay muchas cosas que no hubiera hecho. Créeme que lo cambiaría todo.-Se duele él.
- El hubiera no existe. - Responde la mujer en tono serio.
- Hija, por favor. Perdóname. ¿qué tengo que hacer para mostrarte mi arrepentimiento?
- ¿Takahashi Hino pidiendo perdón?- Rió Rei amargamente.
- Si.-Confirma el hombre de cabellera plateada arrodillándose ante su hija- Takahashi Hino pidiendo perdón, y de rodillas.
- ¡abuelo! – Llamó Danielle que Recién llegaba con Rini- ¿qué haces?
- Hija, he venido a pedirles perdón. Si no fuera por mi culpa. Tu madre y tu no hubieran vivido ese infierno al lado de James.- Se culpa el imponente hombre dejando correr un par de gotas de lluvia por sus ojos- sé que no merezco su amor. Pero perdónenme…por favor.
- Abuelo- Llama Danielle abrazando al anciano- por favor, Levántate. No me gusta verte así. No soporto verte llorar.
- Danielle tiene razón. Por favor, levántate. Yo no puedo decir que te perdono. Pero puedes quedarte. Ahora no es momento de discutir. Ray necesita a su familia junta.-Responde con voz seca la delgada mujer de ojos amatista.
- Gracias, hija- Dijo el hombre de cabellera blanca abrazando a su hija emocionado- con eso me basta.
- Ven abuelo. Te presentaré a mi novio. Ven a sentarte con nosotros.- Invita la muchacha de ojos celeste.
- Gracias, princesa.- Agradece el anciano alejándose con su nieta.
- Señora Hagen- Llamó a Rei una voz masculina a sus espaldas- buenas tardes.
- Steve. Hola…
- Motoki me contó lo que está pasando con Ray. Lo siento mucho, pero vine para apoyarles en lo que necesiten.- Ofrece el muchacho moreno de pelo color azabache.
- Muchas gracias, Steve – Respondió Rei abrazándolo , éste hizo una reverencia y caminó hacia donde estaba sentada Makoto y sus hermanos, en el sillón de al lado se encontraban Danielle y Rini que platicaban emocionadas con Hotaru.
- Mako…Hola…-Saludó el moreno.
- Steve.- Dijo la chica sorprendida- ¿cómo…cómo supiste qué…?
- ¿qué estábamos aquí?- completó Motoki- Yo le llamé, hermanita.
- Gracias por venir a apoyarnos.
- Makoto… ¿podría hablar contigo un momento?-Pide el futbolista.
- Bueno es que… Danielle me necesita aquí- Explicó la chica ojiverde nerviosamente- no puedo irme.
- Mako. –Llamó la chica de ojos azules- está bien. Ve con Steve. Nosotros estaremos bien.
- Pero, Danielle. ¿y si tu papá viene a dar noticias de Ray?-Argumenta la alta.
- Si eso pasa yo te marco a tu celular.- Ofrece la pelinegra- Anda…Steve…
- ¿sí?
- Mako no ha comido nada en todo el día. ¿podrías llevarla a comer algo a la cafetería?- Pide la chica Hagen al futbolista.
- Claro que sí. ¿vamos. Mako?
- Está bien…vamos- Aceptó la chica no muy convencida.
En la sala de espera. Rei se había puesto de pie para comenzar a dar vueltas con impaciencia. Algo en su interior la hacía sentirse intranquila, Desesperada. Lita se levantó para tranquilizar a su amiga; Pero no lo consiguió y optó por guardar silencio y permanecer de pie cerca de ella.
Del área de internos salió un alto hombre arrancándose la cofia en un movimiento desesperado, caminó hacia donde estaba congelada la pequeña mujer de hermosos ojos violeta, él sentía que sus pies eran de plomo, jamás imaginó que llegaría el día en el que no quisiera ver a los ojos a su mujer.
- Darien… ¿cómo está?-Interroga Rei con seria preocupación.
- Pues…es que…-Titubea él.
La preocupada madre no pudo evitar sentir erizar su piel con el titubeo de su amado.
- ¡Dime qué ocurre!-Exigió.
- Rei…Su corazón se muere…-Terminó por confesar Darien sacando sus palabras a tirabuzón- si… si no conseguimos un corazón en las próximas cuarenta y ocho horas él…él…
- ¡No!- Gritó la bella mujer sintiendo como las lágrimas brotaban por sus ojos- no lo digas por favor.- Pidió ella rompiendo en llanto mientras él la abrazaba intentando consolarla fallidamente- tú no me lo digas…
- Mi amor….no llores por favor.-Pide el alto cardiólogo evidentemente afectado.
- Es que no puede ser…no puede ser…él estaba bien…¡ayer él estaba bien!.
- Mi vida…por favor, trata de calmarte- Pidió el guapo doctor intentando tranquilizar a su amada- no te hace bien ponerte así.
- ¡Tú me prometiste que cuidarías de él!- Reclamó ella soltándose del abrazo de Darien y golpeando su pecho con ambos puños hasta agotarse- ¡Lo prometiste!
- ¡Rei!- Llamó Lita dando un par de pasos hasta su amiga para apartarla a la fuerza de Darien- tranquila. Darien tiene razón, No ganas nada poniéndote así. No te hace bien.
La alta señora Furuhata abrazó a su eterna confidente intentando consolarla, sabía que era algo más que imposible dada la situación.
- Es que se puede morir, Lita. Si no conseguimos un corazón, Raymond…
La desconsolada madre no pudo terminar su frase y rompió de nueva cuenta en llanto. Los que esperaban por noticias de la salud del joven sintieron algo quebrarse en su interior al ver a aquella mujer que durante años fue una roca se quebrara de esa forma.
- El corazón llegará, hija.- Intervino Takahashi Hino acercándose a donde estaban los padres de Ray, y Lita- Ya verás…
- Tenemos quince años esperando un corazón- Recordó Rei desesperada- ¿qué te hace pensar que llegará en las próximas cuarenta y ocho Horas?
- Ten fé. Ya verás que llegará.-Asegura el anciano de una forma que hace estremecerse a los que lo escuchan.
- Darien, quiero ver a Ray.-Pide casi como una orden la madre del joven.
- Rei. Es terapia intensiva. No creo que…
- ¡te dije que quiero verlo! No sé qué vas a hacer. Pero YO TENGO QUE VER A MI HIJO.
- Está bien.- Aceptó con resignación el cardiólogo- ¿ya comiste?
- ¿cómo esperas que coma cuando mi hijo está debatiéndose entre la vida y la muerte?-Se ofende la pelinegra.
- Bien. Te necesito fuerte, entera para poder sobrevivir las próximas cuarenta y ocho horas amor, Necesito que comas.-Explica Darien.
- No tengo hambre- Contestó Rei molesta cruzándose de brazos.
- Éste es el trato, Rei. Danielle y tú van a la cafetería a comer algo y yo consigo que las dejen entrar a ver a Ray. Tal vez sean solo unos instantes. Pero conseguiré que te dejen entrar.-Promete él.
- Es que no tengo hambre.-Argumenta la pelinegra.
- Hija. Darien tiene razón, Anda, Vamos a que coman algo. Ya está por anochecer y no te he visto probar bocado.- Interviene el señor Hino.
- Es que…
- Tu papá y Darien tienen razón. – comentó Lita- anda, vamos.
- Está bien, Vamos. Pero será algo ligero y regresando quiero que me lleves a ver a Ray.
- Te lo prometo, amor.- Acepta el cardiólogo.
Rei caminó un par de pasos acompañada de Lita; su padre fue por Danielle. La pequeña mujer se detuvo en seco y volteó a ver al guapo doctor y lo nombró:
- Darien…
- ¿sí?
- Cuida de nuestro hijo.
- Te prometo que lo haré…
-000-
En el comedor del centro médico de Tokio se encontraba una joven chica de cabellera castaña acompañada de un gallardo chico de piel bronceada, ella tomaba una taza de café y observaba el fondo de ésta como queriendo leer su interior.
- ¿por qué estas tan callada, Mako?-Interroga Steve.
- Estoy preocupada, por Ray.-Responde la muchacha sin levantar la vista.
- ¿te duele mucho verlo así?
- Si. Demasiado. -Acepta ella.
- Pude darme cuenta anoche que Ray es alguien muy importante en tu vida.-Saca a flote el futbolista.
- Steve yo…
- Mako. Sé que no es el mejor momento; Pero creo que debo decírtelo.-Se arma de valor el moreno.
- ¿decirme qué?-Se extraña la chica.
- Mako…en el tiempo que llevo de conocerte me he dado cuenta que eres una chica maravillosa. Única. -Alaba él.
- Steve…
- He podido ver que no solo eres Bella por fuera, me he dado cuenta de que eres divina por dentro. no es fácil dejar pasar eso por alto.
Makoto se ruborizó ante el comentario del guapo chico guardando silencio.
- Mako. Yo me he enamorado de ti…-Termina por confesar él.
- Steve…es que yo…-Se apena ella.
- No. No digas nada. Yo sé que no es un buen momento. Pero tenía que decírtelo. Porque esto es algo que me estaba quemando el pecho. Puedo ver que tengo una competencia muy fuerte con Raymond. también puedo ver que tienes sentimientos por él, aunque he visto que yo no te soy indiferente. ¿verdad?-Cuenta Steve directo.
- Es que yo…
- No…no digas nada. Yo quiero que seas mi novia, Mako; nada me haría más feliz en esta vida que eso. piénsalo, Tómate tu tiempo y yo respetaré tu decisión.-Ofrece él.
- Gracias, Steve.
- Mira, ahí viene Danielle. ¿por qué no vas con ella?-Pide el muchacho.
- ¿y tú?
- Mi teléfono se ha descargado, iré a hacer una llamada a casa. Te veré en un par de minutos. ¿te parece?-Sonríe de forma forzada el chico de ojos negros.
- Si.- Dijo Makoto levantándose y caminando hacia donde estaba su amiga, pero se arrepintió y dio media vuelta para correr al lado del alto chico- Steve.
- ¿Sí?
- Gracias por todo.- comentó Makoto abrazando al musculoso chico.
-000-
En el ala de terapia intensiva se encontraba un joven paciente de piel pálida con los ojos cerrados Conectado a una decena de aparatos que le permitían a su corazón seguir latiendo. Un hombre vestido con bata blanca y cubre bocas llegó hasta su cama.
- hijo…por favor, sigue luchando. No te rindas. Sé que debes estarme escuchando. Te juro por mi vida que haré todo para no dejarte ir…
- Doctor Spencer.- dijo una joven enfermera- disculpe que lo interrumpa. Pero tenemos un caso que acabamos de migrar a terapia intensiva y…
- Kazumi, Por favor. Les dije que hoy no atenderé a ningún otro paciente.- Regaña el cardiólogo.
- Doctor…justo por eso necesita venir conmigo, Por favor. Está solo a un par de habitaciones- Insiste la enfermera.
- Está bien. Pero solo un par de minutos.-Refunfuña él de mala gana.
El preocupado doctor siguió a la enfermera de verde cabellera. No le agradaba en lo absoluto separarse de su hijo Pero sabía que no podía negarse a atender a otro paciente Por más que deseara no hacerlo.
Llegaron, como Kazumi lo había dicho a un par de cuartos de donde estaba Raymond. un paciente que estaba entubado dormía sobre la cama. La enfermera le brindó al doctor el expediente de éste.
- tiene muerte cerebral, Doctor…creí que le interesaría.-Cuenta la enfermera.
- No puede ser…¿cuándo llegó?-Se sorprende el médico.
- Hace un par de minutos. Los paramédicos lo recogieron a él y a una mujer a un par de kilómetros de aquí. Desgraciadamente un accidente automovilístico.-Cuenta la indiscreta enfermera.
- ¿y la mujer?-Se interesa él.
- Murió inmediatamente. A él lo encontraron con signos vitales, por eso lo trajeron aquí. Pero no pudieron hacerlo recuperar la conciencia.
- Por los estudios realizados sería imposible que eso pasara- Responde el pelinegro mientras revisa el expediente.
- Hemos llamado a su casa, Pero nadie contesta. El hombre es donador de órganos. Es compatible con su paciente. Si la familia acepta…
- Él podría ser el milagro que estamos esperando, Kazumi. Te encargo mucho a Ray. Tengo que ir a un lugar.
- Pero doctor, Usted dijo...-Se sorprende la enfermera.
- No importa. Por favor. Cuida de él y avísame cualquier cambio. ¿quieres?- Pide el pelinegro.
- Claro que si…Doctor- Llamó Kazumi al hombre.
- Dime- Se detiene el médico en la puerta.
- ¿puedo preguntarle algo?-Cuestiona dudosa la joven enfermera.
- Si. Dime.
- ¿irá a buscar a los familiares de éste hombre?
- Antes tengo que ir a otro lugar…
-000-
En la morgue del centro médico de Tokio un hombre entra silenciosamente. Recorre un par de planchas leyendo cada una de las tarjetas de identificación en los dedos pulgares de los pies de los cadáveres. Se detuvo en un cadáver.
Caminó hacia la cabeza del cuerpo descubriendo su rostro. Si, definitivamente era ella. Su cuerpo inerte yacía pálido y amoratado sobre la fría plancha. Las suturas en su pecho mostraban que la autopsia ya había sido practicada en ella. Le fue difícil reconocerla, si no fuera por sus rubias coletas y la etiqueta en su dedo no hubiera podido distinguirla. Su rostro estaba totalmente destrozado.
- Serena…Lamento que las cosas pasaran así. Jamás hubiera querido verte así. Aquí…-Se duele él.
- Doctor Spencer. -lo llamó un hombre de cabellera plateada- ¿la conocía?
- Creo que nunca la conocí realmente- comenta el hombre con el mechón plateado antes de salir del lugar.
-000-
En el comedor del centro médico de Tokio. Un conjunto de personas se encontraban discutiendo en una mesa de la esquina.
- Hija, no has terminado de comer.-Regaña el mayor del grupo.
- No tengo hambre, papá.
- ¡pero si solo pediste una ensalada! La noche ya ha caído y apenas la has probado- Evidencia el político.- No has probado nada más en todo el día.
- Mamá. El abuelo tiene razón. La comida no es tan mala. Mi hamburguesa estaba muy rica. Anda…termina de comer, Por favor.-Interviene la muchacha de cabello negro y ojos azules.
- Tu padre y Dany tienen razón, amiga. No sabemos cuánto tiempo estaremos aquí y tú debes de tener fuerzas…
- Por favor, No me insistan. La verdad es que no tengo nada de hambre…- Rei pudo observar cómo un hombre con un atractivo mechón de canas entraba al comedor. Ella inmediatamente se puso de pie y corrió para encontrarse con él- Darien. ¿cómo está Ray?
- Él está estable, amor…¿comiste ya?- Interroga el guapo hombre levantando la barbilla de Rei para mirar sus ojos violeta.
- Solo un poco, Darien. Es que no tengo hambre.-Se confiesa ella.
- Mi cielo…Tienes que comer. Hicimos un trato…-Regaña en tono cariñoso el pelinegro.
- No me presiones, por favor- Dijo ella desviando su mirada- en verdad no puedo comer más. Estoy muy preocupada por nuestro hijo.
- Mi vida- Llamó Darien enternecido abrazando a la pequeña mujer- está bien…te entiendo…no te presionaré. Pero más tarde debes de volver a comer algo. ¿de acuerdo?
- Pero…
- ¿de acuerdo?- Insistió Darien elevando la barbilla de Rei de nueva cuenta.
- Si… de acuerdo.-Aceptó ella.
- Mi amor. Necesito que vengas conmigo- Pidió Darien tomando la mano de la guapa mujer dirigiéndola hacia fuera.
- Espera. Llamaré a Danielle para que venga con nosotros. muere por ver a Ray.-Se alegra la madre de la joven.
- ¡No!-La detiene el cardiólogo.
- ¿pero, por qué? Dijiste que nos llevarías a ambos con Ray.-Se extraña la pelinegra.
- Necesito que me acompañes primero a un lugar; Ven, Vamos.-Pide el doctor.
- ¿pero a dónde?-Se inquieta la mujer de ojos amatista.
- Solo sígueme amor.
-000-
En la sala de terapia intensiva del centro médico de Tokio, un alto hombre conducía a una mujer ataviada en un traje quirúrgico, cofia y cubre bocas tomándola de la mano.
- Darien. Si no vamos a ver a Ray. ¿qué hacemos en terapia intensiva?- Se extraña la de ojos amatista.
- Aguarda un poco, amor. Es importante.-Asegura él.
- ¿qué ocurre? ¿qué quieres mostrarme?-Se inquieta Rei.
- Esto- Dijo Darien abriendo la puerta de uno de los cuartos- es lo que necesito que veas.
- ¡por dios!- Soltó Rei entrando a la habitación y parándose al lado de un hombre de cabellera café sumamente golpeado- Darien. ¿él es?…
- Si. Es James…James Hagen.- Confirma el médico.
- ¿pero cómo?-Sigue el shock la mujer.
- Llegó hace un par de horas aquí. Sufrió un accidente.-Cuenta él.
- Darien. No entiendo por qué me traes aquí. La verdad es que…Ahora solo me importa Ray…No quiero esta aquí. Vámonos...-Pidió Rei sujetando la mano de Darien y mirándolo tristemente- por favor
- Amor…James tiene muerte cerebral.-Explica el hombre de pupilas azules.
- ¿qué?
- Él está muerto…técnicamente muerto. -Cuenta Darien a su pareja que sigue impresionada por la noticia.
- Darien. ¿por qué me dices eso? lamento escucharlo. Pero el hombre que está aquí nos ha hecho mucho daño. No quiero preocuparme por él…al menos no ahora…Te repito, Ray es lo único que me importa.-Insiste la de pupilas amatista.
- Pero mi amor…no entiendes lo que quiero decirte. James es el donante que necesitamos para salvar a nuestro hijo.
- ¿qué dices?- Se paraliza ella.
- Revisé su expediente. James tiene el mismo tipo de sangre que nuestro hijo, estaba sano, y su corazón está en perfecto estado.-Cuenta él a su pareja.
- Pero, Darien. James aun respira.- Alega ella.
- Mi vida. Clínicamente James no tiene oportunidad de despertar. Está muerto. Es un vegetal. Revisé sus papeles. El es donador de órganos.
- No. Eso no es verdad. James siempre estuvo en contra de eso. -Recuerda la pelinegra.
- No hay duda mi cielo. Antes de ir a buscarte me cercioré de ello. Solo necesitaría tu firma para poder…proceder.-Pide él.
- ¿mi firma?-Repite incrédula la de ojos amatista.
- Si. Tu firma…legalmente tu eres aun la esposa de James y la única que puede decidir.
- La única que puede decidir…¿qué?
- Amor. Con una firma tuya podremos tomar el corazón de James para Raymond, para nuestro hijo.-Explica el médico a la mujer boquiabierta ante él.
- Pero…¿por qué yo? James y yo jamás fuimos un matrimonio. Tú lo sabes…-Le recuerda ella.
- Si. Yo lo sé mi vida. Legalmente tu eres su esposa y la que puede tomar esa decisión. Nadie más.
- Darien. tu sabes que la relación entre él y yo jamás fue muy cordial. Pero…si firmo siento que lo estoy asesinando…-Explica la señora Hagen.
- Mi vida- Dijo Darien abrazando a la pequeña mujer contra su pecho- tú no lo estas asesinando. De igual forma. James morirá. Su cuerpo se debilitará y morirá, solo que la diferencia es que si firmas ahora podremos salvar a nuestro hijo y si no lo haces el corazón de James morirá en vano y lo más posible es que nuestro hijo….
- ¡No! no lo digas por favor. Está bien…vamos a hacer los trámites necesarios.-Acepta ella.
- Ven conmigo. -Ofrece él tomando la mano de su amada para dirigirla a la puerta.
- Darien. me gustaría despedirme de él.-Pide ella.
- Lo sé mi amor…pero cada segundo cuenta para nuestro hijo. Él ya no puede escucharte. Ven conmigo, Por favor.- Insiste el hombre de pupilas de cielo.
- Está bien- Aceptó Rei dando su mano a Darien, él la guió por la puerta, pero ella se detuvo en el marco.- Adiós James…
-000-
En la sala de espera del centro médico de Tokio un conjunto de personas aguardaban nerviosos por recibir noticias. Takahashi Hino permanecía de pie junto a una gran ventana, afuera había caído ya la noche y había empezado a llover, el hombre observó como uno de sus guardaespaldas salía del ascensor y se acercaba a él.
- Yuke. - Murmuró el anciano.
- Señor…- Saludó el hombre haciendo una reverencia.
- Gracias.
- No tiene por qué, mi señor. Usted sabe que sus deseos son órdenes.-Responde con seriedad el hombre de traje negro.
- ¿Hiciste todo tal cual te lo pedí?- Inquiere el señor Hino.
- Sí señor. Cuidé cada detalle.-Confirma el sirviente.
Takahashi vio como su hija regresaba a la sala de espera acompañada de Darien, ella se veía notablemente afectada, traía los ojos rojos; señal inequívoca de que estuvo llorando. El doctor por su parte la sujetaba de la cintura en forma tierna y protectora, el hombre no pudo evitar adelantarse a ellos.
- Hija. ¿qué ocurre?-Interroga con sincera preocupación el anciano.
- Papá…yo…-Rei no puede terminar su explicación ya que las palabras se atoran en su garganta.
- James murió, Señor Hino…-Explica Darien al hombre ante él.
- ¿pero cómo? ¿cuándo?-Se sorprende el señor Hino.
- Tuvo un accidente, su auto se volcó en la carretera. - Cuenta el pelinegro a su suegro.
- Mamá. –llegó Danielle a unirse a su familia- ¿qué pasa? ¿le ocurre algo a mi hermano?
- No preciosa. Ray está estable. - Contestó Rei mirando melancólicamente a su hija.
- Papá. Le dijiste a mamá que si comíamos algo nos dejarías entrar a verlo. Ya comimos….-Recuerda la muchacha a su padre.
- Tienes razón, preciosa. – Confirmó Darien sonriendo a su hija- será mejor que le desees suerte antes de su cirugía.
- ¿su cirugía? eso quiere decir que…-Sonríe la muchacha de ojos del mismo color que los de su padre.
- Que encontramos un corazón para tu hermano, Pequeña. -Le dice el doctor a la chica.
- ¿de verdad?- Preguntó la chica abrazando efusivamente a su padre- ¡eso es fantástico! ¡tía, Makoto! ¡papá operará a Ray! ¡encontró un donante! ¡Ray se salvará!- Grita la chica a viva voz.
- ¿de verdad? - Preguntó Lita corriendo emocionada.
- Eso es increíble. –comentó Mina uniéndose- un verdadero milagro.
- Estadísticamente era muy poco probable que eso ocurriera. Me alegra que así sea - Agrega la doctora Amy con seriedad pero de igual manera muy contenta.
- Darien, Rei. ¿hay algo que podamos hacer?- Preguntó Andrew evidentemente emocionado.
- Necesitaremos más sangre, Amigos.- Confirma el doctor a sus amistades- El banco ya tiene una unidad mía reservada en caso de que se necesitara de urgencia. Pero hará falta más sangre O negativo. Además de la que ya se había conseguido.
- Cuente con mi sangre, Doctor Spencer- Dijo Steve seriamente- ese es mi tipo y con gusto se la daré a Ray.
- Steve- Llamó Makoto- gracias.
- Darien. yo no soy ese tipo de sangre, pero con gusto donaré- Ofreció Hotaru- si sirve de algo.
- Gracias Hotaru. Claro que sí. Te agradezco.-Contesta sincero el médico.
- Taiki y yo con gusto donaremos sangre también – Ofreció Amy- hablaré con el banco para que hagan el intercambio con el hospital más cercano.
- Gracias, Amy.
- Cuenten con mi sangre y la de Seiya. ¿verdad amor?- Se une Mina.
- Claro que sí. Toda la necesaria.-Apoya el hombre de larga cabellera negra.
- Yo también quiero donar, Papá - Comenta Rini tímidamente ganándose la sonrisa del cardiólogo.
- Y aprovechamos y que tomen mi muestra.- Se une la madre del muchacho enfermo.
- No. de eso ya hablamos- Le responde el pelinegro con prontitud a la de ojos amatista.
- Darien. ¿sigues con esa terquedad? ¡también es mi hijo!- Se desespera la de cabello negro.
- ¿también?- Repite Seiya Sorprendido- o sea…¿cómo que también? ¿qué quieres decir con también? Digo. Sabemos que es tuyo, Rei. Pero ¿de quién más entonces?
- Mío – Explicó Darien sonriente colocando sus manos sobre los hombros de Danielle- Raymond y Danielle son hijos nuestros.
- No lo puedo creer.-Se sorprende Seiya Kou.
- Yo sí. Ya lo sospechaba- Dice Mina- Los hermosos ojos de Dany son iguales a los de su padre. Y Ray es igualito a ti, Darien. Ni como negarlos.
- Jamás hubiera sido esa mi intención. Me hace muy feliz saber que tengo dos hijos más. -Comenta Darien abrazando también a Rini.
- Felicidades entonces- Dice Amy sonrientemente- pero creo que podemos charlar de todo esto después. Darien, ¿te parece si yo guío a todos al banco de sangre? Imagino que tu tendrás que preparar a Ray para su cirugía.
- Gracias Amy. Si tienes razón, debo apresurarme- confirma el doctor Spencer.
Tras decir esas palabras todos salieron de la sala de espera camino hacia el banco de Sangre dejando a Darien solo con Rei y Danielle.
- Ahh no papá. – Se queja Danielle cruzándose de brazos- prometiste que nos llevarías a ver a Ray. Yo quiero ir a desearle buena suerte a mi hermano.
- Está bien, princesa. Estamos contra el tiempo. Pero será con dos condiciones-Acepta el médico.
- Bien. ¿Cuáles?-Interroga la muchacha.
- La primera: será una visita rápida por que no debemos perder más tiempo y no quiero quejas.
- Está bien.-Acepta Danielle- ¿y la segunda?
- Después de que entremos a cirugía tu te encargarás de llevar a tu madre a que cene algo a la cafetería Y te asegurarás de que termine todo su plato.¿estamos?-Negocía Darien.
- Hecho, papá-Dice Danielle sonriente- tenemos un trato.
- ¿alguno de ustedes consideró lo que yo opino de eso último?-Se queja Rei.
- No realmente- Responde la muchacha de ojos azules riendo divertida- ¿nos vamos, papá?
- Si. Vengan por aquí por favor.-Indica el médico.
Danielle caminó sonriente del brazo de su padre mientras Rei se quedó dos pasos atrás de Darien y su hija cruzada de brazos y negando con la cabeza. No podía creer que Darien y su hija tuvieran tan poco de conocerse y ya confabularan en su contra. Darien se dio cuenta que su amada se había quedado atrás y se detuvo para ofrecer su mano libre a Rei que sonrió y lo alcanzó para entrar a terapia intensiva.
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En vista de que Darien había conseguido un donador y el resto de sus amigos habían ido a donar sangre. Andrew convenció a Lita de ir a la cafetería por un refrigerio.
- Andrew. No lo puedo creer. Todos nuestros amigos están preocupados y tu me traes al comedor por que tienes hambre.-Se queja la señora Furuhata.
- Mi amor. – dice Andrew mientras da una gran mordida a su hamburguesa para después proseguir hablando con la boca llena- sabes que el stress me da mucha hambre y hoy me estresé mucho.
- Pero aun no termina. Consiguieron un donador pero no por eso acabó el peligro. Aun falta la operación mi vida y es una operación muy peligrosa.-Explica la castaña.
- Lita. – dijo Andrew haciendo a un lado su hamburguesa- amor. ¿tu crees que Darien dejaría morir a nuestro sobrino? ¡claro que no! él dará lo mejor de sí y aún más. Por eso estoy tranquilo. Se que Ray no podría estar en mejores manos.
- ¿sabes Andrew?- Llamó Lita recargando su cabeza en la palma de la mano y mirando tiernamente al rubio.
- ¿qué, mi cielo? - volteó el rubio ojiverde al ver sonriente a su esposa sonriéndole con una gota de mostaza escurriendo por su labio.
- Nada…solo que te amo-Minimiza ella.
Lita tomó una servilleta para quitar cuidadosamente la mancha de mostaza del labio de Andrew para después besarlo tiernamente. Ese rubio que muchas personas podrían considerar como un bobo era en realidad el hombre más maravilloso del mundo, al menos para ella…
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En el ala de terapia intensiva del centro médico de Tokio. dos personas ingresaban a una de las habitaciones, donde un chico yacía sobre la cama, conectado a una decena de aparatos.
- Ray. Hermanito. ¿puedes oírme?-Llamaba la más joven.
- Princesa- llamó Darien la atención de su hija- por favor. Tu hermano está sedado para minimizar los esfuerzos de su corazón.
- ¿pero puede escucharnos, papá?-Pregunta la de ojos azules.
- Si. Puede escucharnos princesa. Es un coma inducido para que su corazón se esfuerce lo menos posible. Pero puede escucharte, Escucharnos a todos.-Explica el padre de la chica.
- Entonces, Hermanito. Se muy positivo, por que va a operarte el mejor cardiólogo de todo el mundo. Así que debes estar tranquilo.-Animó la chica abrazando a su hermano y besando su mejilla.
- Princesa. ya fue suficiente.-Le dice el pelinegro.
- Está bien, papá. – se incorporó la chica- hermanito te quiero mucho. Estaré afuera .
Danielle salió de la habitación e inmediatamente entró Rei.
- por dios… - Pronunció la mujer llevándose ambas manos al rostro.
- Tranquila, mi amor. Todo está bien- Dijo Darien apretando su mano con fuerza-se que se ve impactante, pero Ray está bien.
- Hijo- Llamó la pequeña mujer acercándose a acariciar el rostro de aquel joven pálido- El milagro se hizo. ¡el corazón llegó, mi pequeño! ¡vas a vivir! ¡vas a vivir! por que será tu padre quien de nueva cuenta te de vida.
- Rei- Murmuró Darien enternecido de observar la imagen ante el- amor…
- Darien.- comentó la pequeña mujer mirándolo a los ojos- Tienes que salvarlo. Tienes que regresarle la vida a nuestro hijo. Solo tu puedes hacerlo.
- Preciosa- Abrazó el alto doctor de negra cabellera con ese distintivo mechó de canas a Rei-Te juro que daré la vida en el quirófano por nuestro hijo. Daré lo mejor de mí para que todo salga bien, mi vida.
- No. Yo no quiero que des lo mejor.¡quiero que lo des todo y más! ¡es nuestro hijo Darien! ¡no puedes tratarlo como un paciente normal!
- Te lo prometo, mi amor. Tranquilízate. Será mejor que regreses a la sala de espera. Las acompañaré.-ofrece el hombre de pupilas azules.
- No, Por favor. No quiero ir aún. Quiero estar un rato más con Ray…-Pide la madre del joven.
- No. Deben comenzar a prepararlo. El tiempo que dejemos pasar es crítico. Sabes que ni siquiera deberían de estar aquí. Si se enteran los directivos tendré problemas, mi amor.-Explica el doctor con voz suave.
- Pero Darien…
- Amor. Ya cumplí mi parte. Las traje para que le desearan buena suerte a Ray. Pero ahora debes regresar afuera. Necesito prepararme para la cirugía.
- Pero…
- Sin peros, Señora Spencer. –Calló Darien llevando su dedo índice a los labios de Rei para sellarlos- No puedo pensar como doctor teniéndola cerca.
- Está bien.- Se resignó Rei cruzándose de brazos y besando la mejilla de Ray- Te veré muy pronto, pequeño. Y Todo saldrá bien, Lo prometo- comentó la bella mujer caminando hacia la puerta- y Darien…
- ¿si. Amor?
- Aun no soy la señora Spencer….-Aclara la pelinegra sonriendo por primera vez en todo el día.
- Detalles técnicos, mi amor.- Respondió Darien abrazándola contra su pecho- simples formulismos. Usted, Bella señora. Es la Señora Spencer desde hace mucho…muchos años.
- Darien…-Susurró Rei aprisionando el cuello del guapo doctor acercando su rostro al de él.
- Doctor- irrumpió una linda enfermera de verde cabellera rizada- disculpe…no sabía que estaba ocupado.
- No. está bien. Yo ya me iba.-Se ruboriza la de ojos amatista.
- Rei. te dije que las acompañaría hasta la sala de espera.-Recuerda él.
- No es necesario. –Le responde Rei abriendo la puerta para encontrarse con su hija- Danielle y yo conocemos el camino. Vámonos Danielle.
- Si mamá.- Acepta la chica- Adiós papá.
- Darien…-Se detiene Rei para observar al cardiólogo.
- Dime.
- Dejo en tus manos lo más importante de mi vida. No me defraudes…
- Te prometo que no lo haré.
La elegante mujer de larga cabellera color ébano desapareció por el pasillo acompañada de su joven hija. Ésta con una cabellera mucho más corta que su madre pero igual de obscura. El guapo doctor sintió su corazón acelerarse al ver esos pequeños pasos caminar lejos, volteó hacia su izquierda viendo tendido sobre la cama a ese chico tan parecido a él…
-000-
¡Hola!
Una disculpa por la tardanza. Tarde pero segura. Aquí está en domingo el capítulo de ésta semana de "Secretos del pasado" ¿qué tal?
Este domingo estamos de manteles largos y felicitamos a la Sailor más joven, Hikaru, amiga, Una felicitación para Bianca de parte del Fandom. Si...queremos pastel, pastel, pastel.
Matoncita:
Si estas leyendo ésto...me debes un Review y mi capítulo de Vita mía ehhh.
Eternal Mars:
Gracias por leer. La verdad que yo escribo para esa minoría a la que nos gustan los Rei-Darien. Se que hay algunas personas que no toleran la idea, pero sobrevivirán-tienen como 35,000 historias más de Serena y Darien, sobreviviran a algunas de mis pelinegros favoritos- Espero que éste capítulo sea de tu agrado :)
Matt:
Gracias por tu Review. Como presientes, ésta historia ya casi llega a su fin, pero otras más están a punto de salir a la luz jejeje.
Cherry Hino:
¿qué tal? Tenía que sacar el corazón de algún lado ¿no? :P
Iraís:
Un poco tarde, pero estaba justificada. ¿qué te parece mi capítulo capítulo? Tarde pero justificado. ¿no?
¿cómo ves? Ya se me pegaron las malas mañas y ahora maté un 2x1 jejeje. Se acerca el final...si ^_^
Chicos y chicas. Los dejo. Mil gracias por leer pero sobre todo por dejar sus Reviews, son los que motivan a su servidora para seguir publicando.
Nos vemos pronto :)
