Capítulo 25. Viviendo, a pesar de todo.
En algún momento de uno de los días que transcurrieron, alguien hizo el comentario de que yo estaba a punto de cumplir los catorce años, situación que debería de ser festejada a pesar de lo que ocurría. Válgame, con tantas cosas se me había olvidado este hecho, es decir, sí tenía consciencia de que pronto cumpliría años pero había perdido la noción del tiempo, había olvidado por completo que estábamos en mayo y que nací el último día de este mes. ¿Cómo pudo habérseme pasado algo así? Sin embargo, si bien el mes pasado (¡tan sólo un mes antes!) yo había tenido ganas de celebrar, en este momento consideraba que era una estupidez. Cuando Jazmín cumplió años, el 1 de abril, yo estaba ansiando que llegara el 31 de mayo para poder tener mi propia fiesta pero ahora la sola idea de hacer algo semejante me causaba repulsión. Sin embargo, mi madre quería hacerme una fiesta para mi cumpleaños pero yo no estaba de mucho humor; más aún, para mi enorme sorpresa mi padre estaba de acuerdo con ella. ¡Mis padres querían que celebrara mi cumpleaños! No creí que alguno de los dos se acordara siquiera de eso pero al parecer ellos no habían olvidado por completo que Aremy no era su única hija. Ya, que me desvío del tema, el chiste es que querían celebrar en forma pero yo pensaba que no había nada qué festejar.
- Casi fui expulsado de la escuela por pelearme con un compañero, me castigaron por quince días por lo mismo, no puedo ni jugar ni hacer gran cosa porque estoy lesionado de las manos y me está yendo tan mal en francés que estoy cerca de reprobar, por no mencionar que mi hermana está enferma.- protesté.- ¿Para qué quiero festejar?
- Precisamente por tantas cosas malas que pasan es que te mereces algo bueno, Dai.- me contestó mi mamá, quien fue la que sacó el tema a colación en una ocasión en la que estaba comiendo algo en la cocina antes de volver al lado de Aremy.- Si nos organizamos bien podríamos hacer una pequeña fiesta sin mucho problema aunque tendrías que invitar a poca gente, sólo a tus primos y amigos más íntimos.
- ¿No fuiste la primera en decir que traer a demasiadas personas a la casa podría afectar a Aremy, mamá?.- miré a la doctora Del Valle con extrañeza, como si se hubiera vuelto loca por culpa del estrés.- ¿No se supone que por eso cancelaste la visita de su grupo, porque dejar entrar a mucha gente significa que habrá muchos gérmenes pululando por ahí?
- Por eso dije que sólo podrías invitar a tus primos y amigos más cercanos.- respondió mi madre.- Además, el problema está en meter a la gente en la habitación de Aremy pero no hay inconveniente en que haya muchas personas en la planta baja. La clase de Aremy venía a verla específicamente a ella y pretendían estar en el mismo cuarto pero en este caso la gente vendrá por ti, basta con que los invitados no suban a la planta superior para que no le afecte.
- A pesar de eso, no creo que sea buena idea que me hagan una fiesta, mamá.- me negué.- No tendrás tiempo para planearla, siendo que tienes que cuidar de Are.
- Eli, Babs y Catrina se han ofrecido a ayudar así que no habrá problema.- insistió la doctora Del Valle, la mar de complaciente.- Eso no será ningún problema, por fortuna tenemos a mucha gente que nos apoya, Daisuke. Si lo que te detiene es que temes que por atenderte a ti descuide a tu hermana, no sucederá porque los adultos estamos bien organizados.
Me rasqué la nuca, incómodo. No sabía cómo hacerle entender a mi madre que no quería una fiesta porque no había algo qué festejar, no porque temiera que descuidara a Aremy por mí. Bueno, sí, también había algo de eso pero no era el problema principal. Vi entonces que el gran Genzo Wakabayashi estaba recargado contra la puerta de la cocina, con los brazos cruzados y la mirada ausente; mientras consideraba si debía preguntarle quién estaba con mi hermana dado que ambos se encontraban ahí, noté que en el cráneo de mi padre comenzaba a marcarse el crecimiento del cabello, una marca que también yo estaba presentando y que nos confería a ambos una apariencia menos tosca. No sé cuánto tiempo llevaba él ahí pero era obvio que había estado escuchando toda nuestra plática así que decidí incluirlo para que me ayudara. Válgame, así que ahora busco el apoyo de mi padre para contradecir a mi madre, ¡el mundo se ha vuelto loco!
- Padre, ¿estás de acuerdo con esto?.- pregunté, mirándolo fijamente.- Es una pésima idea, ¿no crees?
- En realidad, Daisuke, tu madre y yo nos hemos dado cuenta de que ustedes necesitan tener distracciones como cualquier niño normal.- repuso el gran Genzo Wakabayashi, mirándome de reojo.- No creas que no hemos notado que a últimas fechas han decaído sus estados de ánimo y eso es porque no les hemos dado el ambiente de normalidad que todo niño debería de tener, así que estoy de acuerdo con el hecho de que deberías de tener una fiesta de cumpleaños.
- No somos anormales, papá.- fruncí el ceño.- Jaz, Benji y yo sólo tenemos una hermana enferma pero no somos bichos raros, no necesitamos un "ambiente de normalidad", considerando también que, en todo caso, nunca hemos sido niños normales porque somos hijos tuyos.
Vi que la doctora Del Valle le lanzó una mirada un tanto burlona al gran Genzo Wakabayashi, casi como si dijera "ahí sí te agarró"; mi padre se limitó a hacerle una mueca y golpeó levemente la pared con un puño cerrado, como solía hacer cada vez que alguien le ganaba un duelo verbal.
- Además, no sé cuál es la necesidad de tener una fiesta este año.- continué, fingiendo que no había visto ese intercambio entre mis padres.- Cumplo años todos los años, así que podría tener una fiesta el año siguiente, cuando ya Aremy esté mejor.
Un año, en términos de un adolescente, puede ser una eternidad; todavía recordaba que le había dicho a Mijael que no podía esperar 9 meses a que acabara la quimioterapia de Aremy para declarársele a Jazmín y que debía vivir el momento, pero ahora yo estaba en plan de amargado total y quería posponer todos los festejos hasta el próximo año, incluyendo mi propia celebración de cumpleaños. Como que los consejos que doy a otros no los aplico en mí mismo, ¿no se nota?
- Aun así considero que es triste para un adolescente no celebrar su cumpleaños.- repuso el gran Genzo Wakabayashi.- Es una etapa que no vas a volver a vivir.
- Tengo entendido que tú no llegaste a celebrar algunos cumpleaños de tu niñez y adolescencia, padre.- repliqué, de inmediato.
- Precisamente por eso lo digo.- respondió el gran Genzo Wakabayashi, con una extraña sonrisa triste.- En el momento dirás que no hay problema pero después te darás cuenta de que no es totalmente cierto.
- Ya lo veré en su momento, entonces.- insistí.- Prefiero arrepentirme de no haberla hecho a tener una fiesta en donde me la pase de amargado antisocial, de todos modos no la voy a disfrutar.
Mis padres volvieron a intercambiaron miradas entre ellos, tras lo cual la doctora Del Valle se encogió de hombros. El gran Genzo Wakabayashi volvió a recargarse contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados, regresando a su estado de mutismo anterior.
- Si es lo que quieres, Dai, está bien.- mamá suspiró, resignada.- Pero sugiero que lo pienses bien antes de decidir que no quieres un festejo. Si cambias de opinión, todavía podemos hacerte algo aunque nos avises un día antes.
- Sí, mamá, gracias.- contesté, sintiéndome incómodo.- Pero si no cambio de parecer, por favor no vayan a decirle a Aremy, no quiero que ella me convenza de lo contrario.
Estuve tentado a decir que no quería que la usaran para hacerme cambiar de opinión, pero esto habría rayado en el terreno del cinismo majadero y no quería ofender a mis padres, había prometido que iba a portarme bien y al menos debía intentarlo; después de todo se lo merecían, estaban dando lo mejor de sí para cumplir bien con su papel de guías de la familia. Me dio la impresión de que la doctora Del Valle iba a agregar algo más pero al final se arrepintió así que me retiré a mi habitación para dejarla comer a gusto, mientras pensaba en la triste ironía del caso. ¿Quién iba a pensar que en menos de un mes se me iban a quitar las ganas de celebrar hasta mi propio cumpleaños?
Además, tampoco era como si estuviera de humor para festejos. Las cosas en la escuela no estaban mejorando pesar de que me había quitado de encima el peso de preocuparme porque Marko se quedara con mi puesto en el equipo. De hecho, creo que la plática que tuvimos él y yo sirvió de algo porque en el siguiente partido Marko jugó como nunca y dio un espectáculo digno del hijo del mejor portero que ha visto Italia (cosa que estuvo a punto de minar mi recién recuperada confianza en mí mismo, tuve que echar mano de toda mi fuerza de voluntad para no decaer), lo que permitió que nuestra escuela ganara el partido sin goles en contra. Danielle me miró agradecida cuando el encuentro concluyó y yo me sentí aliviado de que Marko me hubiese entendido. Sin embargo, esto fue lo único positivo que ocurrió en la escuela porque, como ya había perdido la noción del tiempo, no me di cuenta de que Hoffman estaba a punto de regresar. De cualquier manera yo estaba seguro de que él ya no me molestaría porque, si no le importó molestarme a mí, sí que le había afectado que Jazmín lo agrediera y no se atrevería a seguir insistiendo, después de todo Mijael Schneider le había dado un ultimátum y sólo Kentin Hyuga era tan idiota como para llevarle la contraria a Mijael pues, a pesar de lo agradable y relajado que solía ser éste, se convertía en un auténtico cabrón cuando se metían con la gente que amaba. El caso era, pues, que aunque Hoffman ya no representara una amenaza, no me apetecía mucho volver a verlo y no tardaría en descubrir que no era el único: cuando salí al receso, me sorprendí al notar que mis amigos y mi hermano habían desaparecido, pero antes de que me preguntara en dónde carajos podrían estar, Jazmín se me acercó y me tomó de la mano con cierta desesperación.
- ¡Vamos, Daisuke!.- me urgió mi hermana, llevándome con ella hacia quién sabe dónde.- ¡Tenemos que detenerlos!
- ¿Detener a quién?.- pregunté, sorprendido.- ¿De qué rayos hablas?
- ¡De nuestro tonto hermano y de nuestros aún más tontos amigos!.- contestó ella, sin soltarme.- ¡Están poniéndose de acuerdo para golpear a Hoffman en grupo!
- ¿Qué?.- grité.
Jazmín me explicó rápidamente lo que se enteró gracias a Vania Schneider: Mijael, Chris, Claude, Marko, Uriel, Emirett, Adler y el ya no tan incorruptible Ichimei se estaban poniendo de acuerdo para darle una "calurosa bienvenida" a Hoffman, es decir, que iban a atacarlo en conjunto para recordarle que ya estaba marcado de por vida. O por lo menos, durante la vida que tuviera en la Wittelsbach. Por supuesto, ni Jazmín ni yo estábamos de acuerdo con este plan, ¿en qué carajos estaban pensando nuestros amigos? ¡Y Benjamín, caramba, se suponía que él es el más tranquilo de nosotros! Es cierto que Hoffman es bastante hijo de puta pero no se merece que lo ataquen entre varios. No aún, al menos. ¡Ahora entiendo el por qué Mijael y Benji intercambiaron miradas el otro día! Estaban poniéndose de acuerdo para hacer algo a mis espaldas y yo estaba demasiado idiotizado como para darme cuenta.
Cuando llegamos al sitio en donde estaban reunidos mis amigos y mi hermano, que curiosamente era el mismo en donde yo descargué mi furia contra un pobre árbol, Mijael nos vio llegar con una expresión de azoro e incomodidad a partes iguales, aunque yo sabía que este último sentimiento era por Jazmín más que por mí.
- ¡Jaz!.- Mijael se acercó a ella rápidamente.- ¿Qué haces aquí? Danielle te está buscando.
- Sabes bien por qué estoy aquí, Mijael.- a mi hermana se le olvidó que estaba evitando al Fede y le habló con total naturalidad.- Ya Vania me contó que están planeando golpear a Hoffman mañana después de las clases. ¿Se han vuelto locos?
- ¡Esa pequeña chismosa!.- Mijael frunció el ceño.- ¡Tú que le haces caso, Jaz! Bien que sabes que Vania suele imaginar cosas.
- Acabas de llamarla chismosa y después dices que imagina cosas, eso no es muy coherente, Fede.- intervine, mirando a los demás que estaban ahí reunidos.- ¿Realmente les parece bien agredir a uno entre varios?
- Se lo tiene bien merecido.- para mi enorme sorpresa, fue el incorruptible Ichimei el que respondió.- Si no quiere que lo agredan, no debió haberse metido con la enfermedad de mi hermana.
- ¿Hablas en serio, Benji?.- cuestioné, sin poder creérmelo.- ¡Se supone que tú eres nuestra voz de la razón.
- También tengo mi lado oscuro.- mi hermano se encogió de hombros.
Yo sé que no era el caso pero no podía dejar de pensar en el gran Genzo Wakabayashi y la ocasión en la que lo atacaron en grupo sólo porque era japonés. Digo, sé bien que Hoffman es un "bulleador" y que tal vez, sólo tal vez, Benji tenga razón al decirle que se merece que lo ataquen pero seguía sin estar de acuerdo con que lo hicieran en grupo. Ahora que, si lo hacían de uno en uno, con la posibilidad de que se defendiera, podría ser aceptable si se sacara algo positivo de eso pero no veía qué ganarían mis amigos con golpear a Hoffman como no sea sacar su frustración.
- Además, tú fuiste el primero que lo atacó.- añadió Emirett, antes de que yo pudiera decirle algo más a Benji.- ¿Por qué te sorprende tanto que nosotros queramos hacerlo también?
- Porque está mal, porque se van a meter en problemas y porque ese tipo ya recibió castigo suficiente.- respondió Jazmín, frunciendo el ceño. Estuve a punto de reírme porque de verdad que se parecía mucho a nuestro padre cuando se enojaba así.- Sobre todo porque se van a meter en problemas.
- ¿Y crees que eso nos va a detener, Jaz?.- preguntó Mijael, muy serio.- No será la primera vez que me castiguen.
- La mía sí pero lo valdrá.- Chris apretó los puños.- Que se meta sus buenos deseos para Aremy por el cul…
Vaya que ésa era otra sorpresa, Christopher era un muchacho muy relajado que detestaba la violencia, pero al parecer en ese momento decidió dejar su faceta "zen" de lado para darle un desahogo más certero a su rabia.
- Además, no vamos a atacarlo entre todos.- señaló Uriel, con cierta indiferencia.- Lo enfrentaremos en grupo y, si se diera el caso, lo atacaríamos de uno en uno, para darle oportunidad a que se defienda, tampoco somos cobardes.
- No sé cuántas veces he de recordarles que a ustedes los van a expulsar si los agarran.- señalé, preguntándome a qué se quería referir Uriel al decir que atacarían a Hoffman sólo si se diera el caso.- A mí me la pasaron por mera compasión del director Zimmerman pero con ustedes no será tan compasivo. Sobre todo contigo, Fede, que te trae ganas desde hace tiempo y con esto le darías la oportunidad perfecta para expulsarte.
- Y más ahora que Edward ha conseguido que la profesora Quilty te traiga en jaque también.- añadió Jazmín, mirando fijamente a Mijael a los ojos.
Algo debimos de remover en la conciencia de Mijael porque éste hizo una mueca y titubeó, casi estaba seguro de que Jaz había dado en el clavo con el asunto de Edward Cruyffort. Los demás se miraron entre sí, preguntándose si de verdad el director los expulsaría aunque no los vi tan preocupados por la posibilidad.
- Bien, si no quieren hacerlo por ustedes mismos, háganlo por nosotros.- pidió Jazmín, mirando a los demás.- Nos hemos sentido bastante mal por haber atacado a Hoffman, aunque se lo haya merecido, y nos sentiríamos peor si ustedes hacen lo mismo. Por favor, desistan de esta estúpida idea.
- Oh, no, Jaz, no, por favor.- Mijael se tapó los ojos con la mano.- ¡No nos hagas esto!
- ¿Hacerles qué, Fede?.- cuestioné.- Sabes que tenemos razón, no está bien lo que quieren hacer, no importa si no van a golpear al imbécil ése entre todos. Yo de verdad que me sentí miserable después de haberme peleado con él y eso que tenía mis motivos, les garantizo que ustedes van a pasar por lo mismo. Me uno a mi hermana, si no es por ustedes al menos háganlo por nosotros.
- ¿Debo entonces dejar de lado mi derecho a defender a Aremy cuando ustedes dos sí hicieron uso de ese derecho?.- Benji estaba indignado.- ¡Yo también debí haberle roto la cara a Hoffman y no tuve la oportunidad de hacerlo en su momento! Y ahora quieres que me haga el tonto y lo deje estar, ¿no?
- Benji, tú no eres así, caramba, que el idiota impulsivo de la familia soy yo.- repliqué, frustrado.- Si nuestra familia funciona, si Aremy y yo no hemos cometido más estupideces es precisamente porque te tenemos a ti para recordarnos que debemos portarnos bien. ¿Por qué ahora quieres perder el control?
Mi hermano me miró a los ojos durante unos instantes y en ellos vi cuál era el problema, uno que ha aquejado a la Humanidad desde que el mundo es mundo: la gente más noble y más pura es la que más fácilmente se corrompe y pierde la esperanza. Pero el incorruptible Ichimei aún no llegaba a ese punto y no iba a permitir que lo hiciera.
- Hay mejores maneras de defender a Aremy, créeme cuando te digo que ésta no es la mejor.- insistí, acercándome a él para palmearle el hombro.- Hazlo por ella, no querría que te metieras en problemas por su culpa, ninguno de tus hermanos lo desea, Chaparro, necesitamos que sigas siendo la voz de nuestra conciencia.
- Háganlo por mí.- Jazmín tomó, a su vez, la mano de Mijael y la sostuvo entre sus manos.- Hazlo por mí, Mijael, por favor. Desiste de esta idea y déjalo pasar.
- ¡Argh, maldita sea, Jaz!.- Mijael bufó, frustrado; nunca había podido negarle algo a Jazmín, por eso es que no quería que ella se enterara.- Está bien, no haremos nada contra ese estúpido. ¿Ya estás feliz?
- Muchas gracias, Mija.- Jazmín miró al Fede con mucha ternura y agradecimiento, haciendo que éste sonriera de oreja a oreja.
- Por ti haría lo que fuera.- respondió él, en voz baja.
- Supongo que no tiene mucha importancia.- Benji se encogió de hombros y agachó la cabeza.- De cualquier modo no me gusta atacar a alguien teniendo la ventaja de saber que lo superamos en número.
- Ey, que tal vez Benji y Mijael han dicho que no pero aún quedamos nosotros.- replicó Claude, sin mucha energía; todos sabíamos que Mijael era el líder indiscutible de nuestro grupo y si él decía que no se haría algo, simplemente no se haría.
- Pensándolo bien, creo que ellos tienen razón y esto es una mala idea.- suspiró Chris, volviendo a ser el chico tranquilo que conocíamos.- Hay muchas cosas en juego que no habíamos considerado.
- Además, también es cierto que esto va a hacer que Jaz y Dai se sientan mal y no es el caso de andar incrementando sus malestares.- añadió Marko, quien se había quedado callado durante todo el rato.- Ya estaba comenzando a buscar la manera de hacerlos cambiar de parecer.
- Ajá, ahora resulta que ya todos se estaban arrepintiendo, ¿no?.- sólo Emirett se veía decepcionado.
Uriel le dio un golpe a su hermano en la calva cabeza, dándole a entender que la cuestión ya estaba decidida. Interiormente yo suspiré del alivio, estaba seguro de que Jazmín y yo acabábamos de evitar un problema mayor que habría tenido sus muy nefastas consecuencias.
- Bueno, que Erick ya nos había dicho que esto era una mala idea pero no quisimos escucharlo.- Adler dio su opinión tras haber escuchado las de los demás.- Es cierto que prometió que no nos delataría pero me dio la impresión de que haría lo posible para boicotearnos el asunto; ahora ya podemos decirle que no se debe preocupar porque hagamos alguna estupidez.
- Por el momento.- señaló Uriel, sabiamente.- Porque estamos de acuerdo en que, si ese bocón de Hoffman no se calla, le vamos a caer encima sin importarnos si Daisuke y Jazmín están de acuerdo o no.
Los demás asintieron e incluso yo tuve que concordar. Si Margus Hoffman volvía a acosar a alguien, lo detendríamos sin contemplaciones. Me sentí aliviado por haber podido convencer a mis amigos de que no actuasen como idiotas pero estaba lejos de prever que los problemas de la Witteslbach no acababan con Hoffman. Tras salir de mi último día de castigo, me fui al entrenamiento del equipo de fútbol porque, en teoría, al día siguiente me reincorporaría a él y quería ver cómo andaba el asunto. Con sorpresa me di cuenta de que Mijael estaba en el entrenamiento debido a que su padre había vuelto a castigarlo por alguna cosa que no hizo en el laboratorio de química pero que Edward le hizo creer a la profesora Quilty que sí hizo. Era curioso que mi tío Karl usara como sanción el obligar a Mijael a ir a entrenar cuando con muchos otros muchachos la cosa sería al revés. En cualquier caso, en ese entrenamiento me enteré, gracias a Mijael, que Edward se ganó la condena que tuvo el primer día de mi periodo de sanción por intentar ponerle una trampa a mi amigo; si Mijael se salvó fue porque la profesora Quilty lo descubrió antes pero como Edward siempre había sido un alumno ejemplar, ella decidió castigarlo sólo por un día. Dejando de lado el favoritismo evidente que la Quilty tenía por Edward, le pregunté a Mijael el por qué no me habló antes sobre eso.
- Porque es algo sin importancia.- Mijael se encogió de hombros.- Que la profesora lo quiera más a él que a mí me tiene sin cuidado. Al menos Edward se dio cuenta de que ya no me va a hacer caer tan fácilmente, si esta vez consiguió hacerlo fue porque me distraje intentando cerrar bien la válvula de gas del mechero, ha estado fallando últimamente y no quiero ocasionar un incendio.
- Uhm. ¿Y no la has reportado?.- pregunté, un tanto preocupado.
- Sí, pero ni Edward ni la profesora Quilty me creen.- Mijael se encogió de hombros.- Así que, aparte de todo, me tengo que asegurar de que no volemos por los aires en el proceso y como no tengo más que dos manos y un par de ojos, mientras vigilo el mechero Edward puede poner sus trampas.
- Me suena a que esto va a terminar en desastre, Fede.- comenté, más preocupado que antes.- En serio, tienes que hablar con alguien sobre lo que Edward te está haciendo.
- Ya lo estoy haciendo, ¿no?.- Mijael le restó importancia al asunto.
- Me refiero a alguien mayor, a un adulto.- insistí.- Edward prácticamente te ha convertido en su víctima de acoso escolar y tú no estás haciendo algo para impedirlo.
- Te has vuelto loco, Chucky, el estrés ya te afectó el cerebro.- Mijael golpeó mi nuca con la mano.- ¿Cómo se te ocurre pensar que yo soy víctima de acoso escolar? Eso es para débiles. Lo que le pasa a Edward es que se está convirtiendo en un imbécil pero pronto se le pasará. Y si no se le pasa, basta con que nos agarremos a golpes para que se calme.
Mijael dijo esto último en tono burlón pero a mí no me parecía que el comportamiento de Edward fuese cosa de risa.
- Pues ya empezaste con los golpes, ¿no?.- comenté, al recordar que Edward traía un vendaje el día de su castigo.- Lo vi con la mano lesionada hace algunos días. ¿Fuiste tú?
- ¿Qué? Yo no tuve que ver con eso.- negó Mijael, sorprendido.- O sea, sí vi que traía la mano vendada pero pensé que se había lastimado en su casa. Es decir, ya te imaginarás que no nos ponemos a platicar sobre nuestras vidas privadas cuando estamos a solas en Química.
- Sí, me imagino.- me aguanté las ganas de reír al imaginarme a Mijael y a Edward tomando el té mientras se ponían al corriente de sus asuntos.- Qué extraño entonces, quién sabe en donde se habrá lastimado, luego le preguntaré. Por cierto, cambiando el tema, ¿ya dejó Jaz de huir de ti?
- No del todo.- Mijael suspiró, apesadumbrado.- Pensé que tras lo que pasó en el receso volvería a hablarme normal, pero al acabar las clases salió corriendo y apenas se despidió. ¿Qué voy a hacer? No debí habérmele declarado…
- Confrontarla.- contesté.- Acorrálala y oblígala a que te diga de una buena vez qué carajos va a hacer porque no se la pueden pasar así toda la vida.
Iba Mijael a responderme, poniendo cara de que estaba en franco desacuerdo conmigo cuando Lorelei se acercó a nosotros con la expresión corporal de quien trae malas noticias. Menos mal que, para su fortuna, la costumbre de matar al portador de malas nuevas había quedado en el olvido porque no se hubiese visto bien que yo matara a mi prima; después de todo, ella no tenía la culpa de lo que venía a decirnos.
- Hola, Dai. Hola, Mija.- saludó Lorelei al tiempo que se sentaba junto a nosotros en el suelo.- ¿Cómo están?
- Pues estamos, que ya es ganancia, Lore.- respondí, imitando una frase que le había escuchado al papá de Lorelei, mi tío Leonardo.- ¿Y tú?
- Bien, creo.- Lorelei se mordió los labios.- Bueno, más o menos. Es decir, yo estoy bien pero…
- ¿Pero qué?.- pregunté.- ¿Qué pasa?
- Jaz cortó definitivamente con Kentin Hyuga, ¿no?.- preguntó Lorelei, nerviosa.
- Por supuesto que lo hizo.- fue Mijael el que respondió, con el ceño fruncido.- ¿Por qué? ¿Ese idiota ha vuelto a molestarla otra vez?
- No que yo sepa.- respondió Lorelei a su primo; era curioso pensar que ella, al igual que Osvaldo y Lisa Marie, estaba emparentada con Mijael por parte de su madre y conmigo por parte de su padre.- De hecho, sucede precisamente todo lo contrario y de eso venía a hablarles pero no sé cómo se lo vayan a tomar…
- Habla ya, Lorelei Del Valle.- me puse tan nervioso como ella y me fastidié.- ¿Qué rayos pasa?
- Pasa que Kentin ya anda detrás de otra chica y ha dejado muy claras sus intenciones... .- musitó Lorelei.
- Pues felicidades, bien por él.- Mijael levantó su pulgar izquierdo de manera sarcástica.- ¿Eso a nosotros qué nos importa? Jaz es muy feliz sin su compañía.
- Me quitaste las palabras de la boca, camarada.- acordé, mirando distraídamente a Marko detener un tiro de Adler.
- Es que el problema no es él, sino la chica.- replicó Carol.- No les va a gustar saber detrás de quién va.
- ¿Pues quién es?.- cuestionó Mijael, algo fastidiado.- ¿Francine? ¿Laureen? ¿Amara?
- ¿Qué esas no son tus ex novias, Fede?.- pregunté, aún sin poner mucho caso.
- Cállate, Chucky.- mi amigo me golpeó en el hombro.
- ¿Quieren callarse los dos?.- nos interrumpió Lorelei, fastidiada.- ¡Esto es serio! ¡Kentin va tras de Giovanna!
Mijael y yo nos pusimos de pie de un salto, como si hubieran activado algún mecanismo de resorte oculto en nuestros traseros. ¿Qué? ¿Es en serio? ¿Ese cabrón va detrás de Giovanna, de MI Giovanna?
- ¿QUÉ DICES?.- gritamos los dos, al unísono.
- Es una broma, ¿verdad?.- grité mientras zarandeaba a Lorelei.- ¡Dime que no es cierto!
- Lo es, Daisuke.- suspiró Lorelei, tratando de zafarse de mis manos.- ¿Podrías soltarme? Me estás lastimando.
- Lo siento.- dejé de inmediato.- ¡Dime lo que sabes!
- Es un chisme que escuchó Valerie, que Kentin ahora anda tras de Gio.- explicó Lorelei.- Nosotras nos reímos mucho con ella cuando nos lo vino a contar, no lo queríamos creer pero hace rato el propio Kentin se acercó a pedirle una cita a Giovanna. Ahí nos dimos cuenta de que estaba hablando en serio.
- ¡Tiene que ser una broma!.- gritó Mijael, leyendo mis pensamientos.- ¿Por qué ese infeliz ahora quiere salir con una de mis primas?
- Tranquilízate, Fede.- le pedí, tratando de mantenerme calmado.- ¿Qué respondió Giovanna, Lore?
- Lo mandó de paseo, básicamente.- respondió la chica.- Le dijo que, de momento, no estaba interesada.
- ¿Qué?.- no pude evitarlo y volví a zarandear a Lorelei.- ¿Por qué le dijo eso? ¡Así le dio a entender que en un futuro puede querer algo con él!
- Ya cálmate, Daisuke, por favor.- Mijael me separó de nuestra prima en común y se interpuso entre ambos.- Pareces un toro peleando por una vaca.
- Uy, Gio va a brincar del gusto cuando sepa que la llamaste vaca.- comentó Lorelei, con una sonrisita nerviosa.
- ¿Es broma, no?.- la miré, enojado.- ¿Eso es lo único que te importa?
- Lo siento, ya saben que cuando me pongo tensa me da por decir estupideces.- se disculpó Lorelei, ligeramente ruborizada por la pena.
- Tengo que hablar con Gio.- dije, echando a andar.
No sé qué habrán pensado Mijael y Lorelei pero ninguno hizo el intento de seguirme, lo cual fue bueno para ambos porque estaba muy enojado. ¿Quién carajos se creía que era Kentin Hyuga para pedirle a Giovanna que saliera con él? ¡Y después de que mi hermana lo mandara a volar! Como si Gio fuese plato de segunda mesa, ¿qué cuernos se creía ese infeliz? A pesar de lo molesto que me sentía, llegué a pensar que Kentin Hyuga estaba haciendo esto a propósito, es decir, invitar a salir a la chica que me gusta para molestarme, hasta que caí en la cuenta de que Kentin no sabe que me gusta Giovanna. En teoría. Y aunque lo supiera, ¿no era egocéntrico de mi parte creer que el Hyuga lo estaba haciendo sólo para molestarme? En cualquier caso, me queda claro que en esos momentos no pensaba con claridad, a esas alturas Giovanna ya no debía estar en la escuela pero no me importó, yo estaba convencidísimo de que ella estaba por ahí en alguna parte, aguardándome para decirme que... ¿Decirme qué cosa? ¿El por qué dijo que "por el momento" no estaba interesada en Kentin? No éramos más que amigos porque ella se divertía friendzoneándome, realmente no tenía derecho alguno a hacerle reclamos y si ella quería salir con el Hyuga en algún momento, yo no podría protestar por eso. Comencé a deprimirme mientras seguía buscándola porque me acordé de que Kentin y Giovanna se conocían desde su escuela en Italia y que quizás se gustaban desde antes. ¿Qué tal si Kentin era el chico con el que Giovanna iba a salir la noche de la fiesta del cumpleaños de mi hermana? Tal vez por eso ella no había querido llevarlo y se mantuvo tan misteriosa al respecto. Por supuesto, no se me ocurrió pensar que Giovanna siempre había mostrado un desdén evidente por el Hyuga y que era imposible que éste fuese su cita secreta porque él aún era el novio de Jaz cuando ésta cumplió años. Después de quince minutos o más de tratar de encontrar a la pelirroja de mis sueños por las zonas comunes de la escuela, me di cuenta de que había sido un idiota al pensar que Giovanna no se había ido a su casa aún pero, para mi sorpresa, la hallé justo cuando iba saliendo de la biblioteca.
- Hola, Gio.- saludé, titubeando.- Pensé que ya te habías ido a tu casa.
- Me quedé para estudiar un poco.- ella sonrió levemente.- Es más tranquilo aquí que en la casa de mis tíos, con Mijael rondando por ahí.
- Supongo que es cierto.- acepté, sintiendo un nudo en el estómago.- Aunque Mijael está en el entrenamiento de todos modos.
- ¿En serio? Eso sí que es extraño.- rio Giovanna.- ¿Me buscabas para algo, Dai?
- Sí, quería hablar contigo pero… .- volví a titubear.- No sé, tal vez es algo en lo que no debería de meterme, después de todo es normal que muchos chicos te inviten a salir.
- ¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso?.- Giovanna me miró, extrañada.- ¿Quieres invitarme a salir?
- No.- estaba tan deprimido y enojado que no caí en la cuenta de que dejé escapar una oportunidad única.- Pero Lorelei me contó que Kentin Hyuga sí lo hizo ya.
- Ah, eso.- Giovanna puso los ojos en blanco.- Sí, es cierto, Kentin Hyuga me pidió una cita. ¡Qué chismosa es Lorelei, caramba!
- Ya veo... .- sentí un dolor intenso en el pecho que me impedía hablar. ¿Por qué se me trababan las palabras en la garganta?.- ¿Qué… qué fue lo que le contestaste?
- Pues le dije que no estoy interesada en él.- contestó Giovanna, contemplándome con curiosidad.- Sin ofender pero no comparto los gustos de tu hermana, que por cierto son bastante cuestionables, a mí Kentin no me parece ni remotamente interesante.
- Ya veo.- no sé por qué pero me sentí súbitamente aliviado, el peso que tenía en el pecho desapareció como por arte de magia.- Lorelei me dio a entender que por el momento no estabas interesada, creí que eso significaba que tal vez en algún futuro te podría gustar Kentin Hyuga.
- ¿Y por qué habría de pasar eso?.- Giovanna puso la cara de desdén que solía tener cuando aparecía Kentin frente a ella.- Ya te dije, Kentin no es mi tipo y nunca lo será, se cuelga demasiado del hecho de que es un "purasangre" para querer parecer interesante. ¿A mí qué me importa si es un japonés nacido en Japón de padres japoneses? ¿Qué te hace pensar que me podría llegar a gustar alguien así de imbécil?
- No lo sé.- empecé a sentirme como un idiota.- Los dos se conocen desde hace tiempo, con eso de que estuvieron juntos en la misma escuela en Italia y…
- Daisuke, si me gustara Kentin Hyuga, él ya sería mi novio desde hace mucho tiempo.- me interrumpió ella, enérgica.- Pero, aunque ya estudiábamos juntos en Milán, nunca hemos sido amigos, ni siquiera puedo decir que somos conocidos, mucho menos vamos a ser novios. No tenemos intereses ni amigos en común, es más, casi podría apostar que a duras penas sabe quién soy yo, no hay manera en la que nosotros siquiera hubiéramos podido estar juntos en la misma habitación como no fuera por obligaciones escolares. No sé qué mosca le picó para que se le ocurriera invitarme a salir, estoy segura de que no soy su tipo pero pues los hombres son muy raros.
- ¿Y cuál es tu tipo de chico, Giovanna?.- pregunté, sin poder evitarlo.- Dijiste que Hyuga no lo es así que me gustaría saber cuál sí lo es.
- Uhm.- Gio puso una hermosa carita pensativa.- Me gustan los hombres que buscan hacerse de un nombre por sí mismos. Creo que ya te lo había dicho antes, detesto a aquéllos que quieren usar el nombre de sus padres para querer impresionar, me agradan más los que buscan impresionarme con su propia cuenta.
- Ya veo.- sonreí a medias.- Ahora veo por qué dices que Hyuga no es tu tipo.
Ninguno de los dos dijo algo por un rato; me sentía tan cohibido y avergonzado por mi escena de celos infundados que no noté que Giovanna me había lanzado dos oportunidades muy claras para que yo pudiera declarármele como tanto quería. Aparte de cobarde, soy un reverendo imbécil, lo sé.
- Eres un chico muy lindo, Dai.- comentó Gio, tras un suspiro que claramente pudo haber significado un "los muchachos, aparte de idiotas, son ciegos".- Y en serio que me agradas mucho, más de lo que crees.
- Gracias.- mi cara enrojeció cual tomate.- Tú eres muy especial para mí.
- Lo sé.- me respondió ella, sonriéndome.- ¿Sabes? Lorelei se confundió al decir que yo le contesté a Kentin que "por el momento no estaba interesada". No me refería a que no estuviera interesada en él sino al hecho de que por el momento no quiero tener novio, debo esforzarme mucho para sacar buenas calificaciones y ganarme un lugar permanente en la Wittelsbach. No convenceré a mis padres de que me permitan quedarme en Alemania si no mantengo un buen nivel y ésta es la mejor escuela de toda Europa, la que puede ayudarme a conseguir lo que quiero. Si me distraigo y obtengo un mal promedio, no habrá manera en la que pueda persuadir a Francesco y Julieta Ferrari de que me permitan seguir estudiando aquí. ¿Lo entiendes?
- Creo que sí.- suspiré. Claro que lo entendía: aunque Giovanna me apreciaba, no quería tener novio por el momento. Además, yo también tendría que estarme esforzando por sacar buenas calificaciones si quería entrar a la Academia del Bayern Múnich cuando cumpliera los quince años, cosa que no iba a obtener si me la pasaba enojándome por cada estupidez que hiciera Kentin Hyuga.- Entiendo que no viniste aquí a perder el tiempo.
- Exactamente. Quizás ahora no es el mejor momento para nosotros pero en un futuro pudiera ser que... .- continuó Giovanna pero se calló abruptamente, poniéndose colorada también y cambiando el tema drásticamente.- No me había dado cuenta de la hora, me tengo que ir ya. Nos vemos mañana, Dai.
Giovanna me dio un beso rápido en la mejilla antes de salir corriendo rumbo a la salida de la escuela. Me quedé idiotizado, tocándome el sitio en donde ella me había besado y pensando en qué significaría eso de "en un futuro pudiera ser que…". Ni siquiera en ese momento caí en la cuenta de que ella me había dado a entender que mis esperanzas de estar a su lado como algo más que amigos no estaban tan infundadas pero en mi defensa diré que seguía preocupado por el repentino interés de Kentin hacia Giovanna. No creía que él se hubiese fijado en ella de la noche a la mañana, considerando que no lo había hecho en Italia; me daba la impresión de que Kentin buscaba otra cosa, ¿quizás una estúpida venganza contra mi hermana por haberlo terminado? Podría ser factible pero, en ese caso, no habría escogido a Giovanna como su objetivo, habría ido por Danielle, la mejor amiga de Jazmín. Quizás estaba pasándome de paranoico, no había motivos para que Kentin quisiera vengarse de Jazmín, sobre todo porque hacerlo queriendo invitar a salir a otra chica era muy estúpido.
Regresé al entrenamiento sólo para darme cuenta de que éste ya había terminado. Lorelei se había marchado y ahora sólo estaban esperándome Mijael, Adler y el entrenador Kaltz, con quienes iba a regresar a casa; al verme, el señor Kaltz se dirigió a mí con su eterno palillo metido en la boca y una sonrisa un tanto rara a causa del mismo.
- ¿Estás listo para volver a defender nuestra portería, Daisuke?.- me preguntó.- ¿Cómo están tus manos?
- Casi curadas.- respondí, mostrándoselas. En mis nudillos había algunas cicatrices rosadas que permanecerían ahí por meses pero mi mamá ya me había dicho que no había problema y que podía jugar.- Mi médico me ha dado ya el alta.
- Sí, hablé con ella en la mañana y me lo confirmó.- asintió el ahora entrenador Kaltz.- Espero que quince días no hayan sido suficientes para sacarte de forma.
- Yo también lo espero.- dije, un tanto inquieto.- ¿Voy a entrar directamente a entrenar o va a haber alguna especie de… prueba primero?
- ¿Qué tipo de prueba?.- el señor Kaltz puso cara de extrañeza.
- Ya sabe, para determinar si será Marko o seré yo quien ocupe el puesto de portero de este equipo… .- musité, incómodo.
- ¿Por qué debería de hacer eso?.- cuestionó el entrenador.- Hernández regresará a las preparaciones de los chicos de su edad así que te necesitamos a ti en este nivel. A menos que ya no quieras jugar, por supuesto.
- No, si no se trata de eso.- me rasqué la nuca.- Es sólo que Marko hizo tan buen trabajo con este equipo que me imaginé que quizás querría reconsiderar el hecho de quitarlo para meterme a mí.
Mijael, quien se encontraba frente a mí y detrás del entrenador Kaltz, se golpeó la frente con la palma abierta, en el clásico gesto de alguien que ve a otra persona hacer algo muy estúpido. Adler movió la cabeza de un lado a otro como diciendo: "eres un reverendo imbécil".
- Uhm, no había pensado en eso.- Hermann Kaltz puso una actitud pensativa.- Mira, Daisuke, no vamos a complicarnos las cosas, ¿de acuerdo? Cuando Marko cumpla los 14 años y cambie de nivel, haré alguna prueba con ustedes para saber quién se merece la titularidad, si es que ambos siguen jugando tan bien como lo han estado haciendo hasta ahora, pero mientras tanto él regresará a su grupo porque necesito un buen portero ahí también, no tiene caso que lo deje en este nivel si ya te tengo a ti, así que no te preocupes, ¿de acuerdo?
- Gracias, entrenador.- por segunda vez en el día, sentí un enorme alivio.
- No hay de qué aunque, en primer lugar, no sé qué te hizo creer que cambiaría a Hernández por ti, sólo fue un sustituto temporal.- el entrenador Kaltz se encogió de hombros.- Y por cierto, sé que no te va a gustar lo que te voy a decir, pero ese movimiento que haces de rascarte la cabeza cuando estás nervioso es algo que tu padre hace también y me resulta divertido.
Mijael y Adler soltaron la carcajada, siendo secundados por el señor Kaltz, al tiempo que yo hacía un gesto de disgusto. ¡Maldita sea, ahora voy a tener que cortarme las manos para no volver a rascarme la cabeza! Ya, que estoy exagerando, tengo que admitir que me sentía tan aliviado que yo también me reí. Empezaba a darme cuenta de que hay cosas que uno no puede cambiar gracias a la genética pero a esas alturas, tras varias cosas vividas con el gran Genzo Wakabayashi, noté que no me desagradaba del todo parecerme un poco a él.
Mientras mi tío Hermann nos llevaba de vuelta a casa, aproveché para enviarle un mensaje de apoyo al antiguo entrenador Köpke. No fue tan difícil conseguir su número pues pude convencer sin esfuerzo al gran Genzo Wakabayashi de que lo único que deseaba era saludar a mi antiguo instructor y darle mi apoyo ante el hecho de que estaba pasando por algo similar a lo nuestro, es decir, el tener un familiar enfermo; no sé qué fue lo que conmovió a mi padre, si el que quisiera mostrarle mis respetos a un entrenador (lo cual era algo importantísimo para él), o el que tuviera empatía por alguien que pasaba por lo mismo que yo. En fin, que en cualquier caso conseguí el número del señor Köpke y me pregunté cómo se tomaría el hombre que alguno de sus ex discípulos lo saludara por vía Whatsapp pero no creía que se lo tomara a mal, después de todo sólo quería transmitirle un poco de la esperanza y del valor que aún había en mí. Para mi alivio, mi antiguo entrenador parecía estar sinceramente agradecido por mis buenos deseos y esperó que las cosas con mi hermana marcharan mejor.
Después de cenar, Jazmín fue a buscarme a mi habitación; al parecer, habló con mamá acerca de mi negativa a tener una fiesta de cumpleaños y decidió venir a verme para hacerme cambiar de parecer. Tengo que darle mérito a la doctora Del Valle, no utilizó a Aremy para intentar convencerme pero sí usó a su otra hija, no es insensible esta mujer que me dio a luz pero sí que es manipuladora. Jazmín pensaba igual que mis papás, que una fiesta sería algo que me alegraría mucho e insistía en el hecho de que nosotros teníamos que continuar con nuestras "vidas normales".
- Mira, Jaz, si quieres darme algo que me alegre, consígueme una televisión Samsung UHD de 110 pulgadas.- repliqué.- Con una pantalla así en mi cuarto, podré jugar hasta morir de agotamiento.
- Mira tú, no quieres nada.- mi hermana rio por haberle pedido una televisión que cuesta alrededor de 150,000 euros.- Anda, Dai, que Gio está muy entusiasmada con la idea de hacerte una fiesta.
- ¿Gio?.- estoy seguro de que mis ojos brillaron.- ¿Giovanna Ferrari?
- Sí, ella.- Jazmín sonreía con malicia, sentada en el borde de mi cama.- Anda, ¿vas a quitarle las ganas de hacerte algo lindo?
- Por favor, Jaz, no trates de usar a Gio para convencerme de hacer algo que realmente no quiero.- suspiré.- Además, hace rato hablé con ella y no mencionó que quisiera organizarme una fiesta así que no trates de engañarme.
- Si no te lo dijo fue porque se supone que es una sorpresa.- Jazmín hizo un mohín de frustración.- Pero sí es cierto que quiere hacer algo para ti.
- Sigo creyendo que la idea salió de ti, Jaz, así que gracias pero no.- me negué.- No voy a estar de humor, ya me conozco. Si de veras quieres hacerme feliz, no me insistas más con este tema.
- Está bien, Dai.- Jazmín me miró con cierta tristeza.- Pero como dijo mamá, piénsalo bien antes de decir que no.
- Claro.- acepté, aunque bien sabía que no iba a cambiar de parecer.- Y hablando de decir que "no" a algo, ¿qué ha pasado contigo y con Mijael? Veo que ya arreglaron sus problemas.
- No sé de qué me hablas, nosotros nunca hemos tenido problemas.- mi hermana enrojeció tanto que pensé que iba a estallar.- Bien lo viste hace rato, nos seguimos llevando bien.
- ¿Y entonces por qué cada vez que Mijael se acerca, sales corriendo como conejo asustado, Jaz?.- insistí.- Desde que él se te declaró, huyes en cuanto alguien menciona su nombre y no sé por qué. Incluso ahora que te estoy preguntando directamente, evades el tema.
- Yo no estoy evadiendo nada.- Jazmín se puso en pie de un salto.- Y nada ha cambiado, Mijael y yo seguimos siendo tan unidos como antes.
Mi hermana mayor no me dio la oportunidad de responder pues salió apresuradamente de mi habitación tras desearme buenas noches. Yo me dejé caer sobre mi cama y me acomodé las manos detrás de la cabeza para ponerme a contemplar el techo.
- Seguro que Mijael no piensa lo mismo.- musité, cuando ella cerró la puerta de un golpe.
Esperaba que a Danielle le estuviera yendo mejor que a mí con el asunto de evitar que Mijael y Jazmín se separaran porque yo había fracasado miserablemente en mi primer intento.
