Capítulo 24 ~Esperanzas vacías~
He sentido cómo una dedos largos y helados, acariciaban suavemente mi corazón, he sentido su beso de escarcha, he visto la soledad.
Nada era verdad.
Todo es mentira, nada está pasando. No podía ser verdad. Estaba soñando.
Shisui se encontraba con ella, sólo necesitaba abrir los ojos entonces encontraría a su hijo en la cama, a su lado. El consejo no se lo había llevado, ¿verdad?
Lanzó otro gemido de dolor.
Dolía, dolía tanto que no podía siquiera respirar con facilidad, no era como el dolor de dar a luz. Ese dolor es bueno, este no. Lo sabía, porque su no es normal que tu corazón se sienta explotar sin aviso alguno. Que cada pedazo que queda te desgarre por dentro hasta las entrañas.
—Sakura —escuchó que Karin le llamaba—. Sakura, tienes que reaccionar.
¿Por qué? ¿Qué sentido había? Aquellos meses luchando por sobrevivir, dejar su aldea, el que Naruto renunciara a ser Hokage para ayudarla, a que su sensei arriesgara su vida para sacarla de la villa, que sus amigos se despidiesen de ella. El tirar todo su futuro por el futuro de alguien que estaba en manos del mayor peligro que pudiesen representar en ese momento.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Ese pequeño ser que apenas tenía culpa de nada. Su único pecado fue nacer en el momento equivocado.
Sintió como su cuerpo se levantaba, aún contra su voluntad. La imagen de una Karin preocupada y de un Suigetsu indignado llenaron su visión. La primera solo limpió la sangre que recorría por su sien, mientras el otro no hacía más que observar la salida.
Sí…
Podía imaginar lo que estaba pensando. Tan solo unos pasos más, quizá un poco más de velocidad y habrían escapado. El consejo no lo hubiese encontrado y Shisui estaría con ellos. Tal vez alimentándose feliz mente, gorgoteando como cualquier bebé, soñando, durmiendo en paz.
—Mi hijo —susurró ida.
—Sakura —Karin le movió con ligereza el hombro. Ella también tenía lágrimas en los ojos—. Reacciona.
—¿Por qué? —gimió tapándose el rostro.
¿Por qué lo hicieron? ¿Qué tan desgraciados podían ser? Un bebé que apenas si había cumplido un día de vida, que solo necesitaba de ella.
—¡¿Por qué?!
¿Y si se levantaba? ¿Y si había una posibilidad, por mínima que fuese? ¿En realidad podía hacer algo, algo más que llorar y lamentarse? Alcanzar al consejo sería imposible y que sus amigos intentaran salvarlo sería peor… pero… y si lo intentaban. ¿Qué podría suceder?
Su rostro pareció tomar una expresión más vívida, pero aun así, el dolor opaca casi todos sus rasgos. Sasuke haría algo, él era el padre, estaba preocupado por Shisui y cuando llegase podría intentar salvarlo. Puede que tuviesen tiempo.
A lo lejos, las pisadas de cinco personas se acercaban con rapidez.
Tsunade tenía la expresión muerta, hasta que su barbilla tembló levemente. Había escuchado los rumores. Toda la aldea estaba exaltada por la noticia.
'Encontraron al niño… El experimento fue hallado.'
Frente a Tsunade, frente a Hinata, Ino y Tenten, se encontraba el consejo y la guardia con un pequeño bebé llorando en brazos de la anciana. Homura avanzó un paso.
—Te dije que lo encontraríamos.
Lo dijo de forma tranquila, apacible, casi parecía como si estuviera arrullando al bebé. Pero sabían que no era así, hablaba de aquella manera por el alivio de haberlo encontrado.
—¿Es ese? —preguntó.
Ino se acercó más cuando unos ANBU la rodearon. Dios, pero si era muy parecido a Sasuke, era el bebé más hermoso que había visto; normal, sin nada malo encima, en su mirada solo estaba la inocencia, pero también el miedo. Empezando a gimotear por querer a su madre... Por querer a Sakura. ¿Entonces qué demonios querían hacer con él?
—¿Lo matarán? —preguntó angustiada.
—Es lo mejor para todos.
Lo mejor para todos…
Increíble como una simple frase puede levantarse tu ánimo hasta la furia. Se habría abalanzado sobre aquel anciano de no ser por Tsunade quien la agarró de un brazo intuyendo lo que se proponía. ¡Lo mejor para todos!
—¡¿Cómo puede ser eso verdad?! —Gritó— Por favor, es un niño, no tiene culpa de nada. ¡Necesita a Sakura!
—'Esto' es el resultado de un experimento que no se debió haber realizado. Si Haruno Sakura decidió seguir adelante bajo su propio riesgo no podemos permitir que esto amenace a nuestra aldea.
—¿Qué es lo peor que puede hacer? —Escupió la pregunta— ¿Berreas hasta destruirles los tímpanos?
—Este niño fue diseñado perfectamente para cumplir un propósito. Ser una negociación con Uchiha Sasuke. De no funcionar el trato; un arma para Konoha, capaz de almacenar tanto poder como sea necesario. Sus ansias de poder crecerán a medida que aprenda a manejar Chakra, cada cosa, cada jutsu, cada poder que aprenda, le conllevará a desear más. Después de todo, ese es uno de los defectos de aquellas alimañas llamadas Uchiha. La ambición y el ansia de poder. Inevitable.
Tentan ayudó a la Senju a detenerla. El rostro de la chica se tornó rojo, ira, indignación, pena, desesperación. Tantos sentimientos encontrados.
—¡Hijos de perra! —Todos lanzaron algunos gritillo ante el insulto de Ino— ¡Es problema de Sakura, no de ustedes! ¡Déjenla en paz! ¡Se fue, ya no está en la aldea! ¡Maldita sea!
—¡¿Apoyas la rebeldía de Haruno?!
El consejo miró a Ino con un rostro serio, incapaz de ser penetrado.
—Eso se castiga muy seriamente, Yamanaka. No le conviene poner sus sentimientos por encima de la razón. Recuerde que Haruno Sakura es también un Shinobi de la aldea, un ninja médico, de los mejores; pero nos vemos obligados a hacer lo necesario para el bienestar de la aldea. Y eso lo debería aprender usted también… Gondaime.
—¡Malditos! Sakura hizo bien en dejar este lugar, por tan podrido que lo traen.
—A los calabozos —ordenó Homura.
—¡No, basta! —Gritó Tsunade separando a los ANBU de Ino quienes ya empezaban a llevársela— ¡Déjenla en paz! Ella no tiene nada que ver en esto.
—¡Apoya la rebeldía de esa traidora!
—¡Yo soy la Hokage y en mi derecho está elegir lo que está bien o mal en la aldea! —Lanzó voz en alto— No te permito que me desautorices. ¡Suelten a Yamanaka! —los hombres la soltaron con rapidez y entonces solo se permitió sacar a una Ino en llanto fuera de aquel lugar.
Caminaron alejándose de aquellos hombres y el consejo, y con ellos, de aquel bebé. Ino lloraba, pero su expresión era irascible. Tanto que Tsunade dudó de poder llegar a su destino tranquilamente; para su suerte, sí lo logró.
Ya en el despacho de la Hokage, Senju tiró a Ino al suelo bajo la sorprendida mirada de Hinata y Tenten. Todas quedaron estáticas sin saber siquiera cómo actuar. Por una parte intuían la causa de los actos de Tsunade, pero aun así no pudieron impedirse el preguntar:
—¡¿Pero qué hace?!
—¡¿Crees que eres la única que está angustiada?! —Reprochó— ¡Todas estamos despedazados por lo que hemos visto! Pero hacer esto no ayuda en nada, Ino. ¡Confío en Sakura! Sé cómo es. No se dará por vencida; ella luchará contra todo, no dejará que le arrebaten a su hijo.
—¡Es tan pequeño! —se cubrió el rostro con las manos.
—Sí… es muy pequeño…
—No comprendo nada. Si lo sabían, si sabían que escaparon porqué ellos no salieron de ahí. ¿Es que no intuyeron que...?
—La distancia es muy grande, Ino. Puede que si lo intuyeran —avisó Tsunade—. Pero el recorrido y los días en los que se llega son largos, tres a cuatro días por lo menos. Pero ellos apenas llegaron en un día entero desde que se dio el aviso de encuentro.
—¿Los sellos? ¿Tan cerca estábamos de ellos y ni cuenta nos dimos?
Senju asintió, se sentó frente al escritorio y con las manos cubriendo su rostro, suspiró. ¿Enserio quedaba alguna esperanza más de la cual esperar? Sabía que su alumna era testaruda, pero realmente tendría cabeza en aquellos momentos para idear algo. El dolor la consumiría, si es que no lo estaba haciendo ya.
Se levantó de la silla y empezó a caminar a la puerta.
—¿Qué sucede? —Preguntó Hinata.
—Ino me ha dado la cachetada de mi vida. Se la devolveré algún día, pero por el momento... Creo que debemos hacer lo que esté en nuestras manos por ese niño.
Sin más, salió de la habitación. Un minuto después de pasar la sorpresa, las demás le siguieron a la carrera.
Se acercaban con tal rapidez que por un instante creyó que se trataba nuevamente de Konoha. Tenía las rodillas abrazadas contra su pecho, le dolía todo, el cuerpo, la cabeza, los ojos, la boca… el alma. ¿Cuánta posibilidad habría de ser su aldea, para que le devuelvan a Shisui? ¿Pocas? ¿Inexistentes?
Imaginó cara de su pequeño, llorando a manos de aquellos hombres y del consejo, pidiendo con un llanto desesperado a su madre.
Gimió y Karin solo se sobresaltó. Era penoso, trágico, casi mortal el presenciar esa escena. En todo el tiempo que estuvo con Sasuke y su antiguo equipo, no había visto a la peli rosa tan derrumbada. Ni siquiera cuando estaba a punto de morir. Aun así, pidiendo que la salven, que no deseara morir, no estaba tan destrozada con ahora. Estaba tan pálida que incluso Karin dudó que siguiera respirando; entonces ella sollozó.
Reprimió un suspiro y entonces vio cuatro cabezas asomando. Naruto era quien lideraba todo, llegó primero y casi al tiempo en que pisó cerca de Haruno, se detuvo abruptamente. Los demás siguieron andando hasta quedar frente a ella, Sasuke con la mirada en una Sakura descompuesta, con la respiración agitada, solo atinó a buscar a su hijo en los brazos de la chica…
Sakura gimió. Naruto entreabría los labios para pronunciar palabra, pero nada salió.
—¿Dónde está Shisui? —Se adelantó el moreno, Sakura solo se limitó a gimotear desesperadamente. Al no percibir respuesta la agarró de los hombros y empezó a sacudirla— ¡Sakura ¿Dónde está Shisui?!
—Se lo llevaron —confesó en un lamento—. Se lo han llevado ¡Lo van a matar!
A estas alturas lo había gritado con dolor, como si cada parte de su cuerpo se quemara en llamar, Sasuke si apenas pudo distinguir a la Sakura de hacía unas dos horas, que estaba perfectamente feliz en la cama de su cuarto, acariciando al pequeño Shisui mientras lo alimentaba. Ese rostro había desaparecido dejando solo la expresión de agonía que tenía la chica.
La soltó, el cuerpo de Haruno resbaló al suelo nuevamente.
No podía creer lo que sucedía, no ahora. No cuando por primera vez en su infeliz vida sentía lo que era empezar a querer a alguien. Fue un golpe duro, tan duro que lo hizo romperse completamente. Las esperanzas, se esfumaron junto con sus fuerzas. Shisui estaría muerto pronto si es que no lo estaba ya. Vio a Naruto llorando de forma escandalizada.
Sintió las verdaderas ganas de golpearlo en el estómago, pero su cuerpo había adquirido el mismo peso que el hierro. Todo estaba… Apretó los puños.
—Bien —masculló. Absolutamente todos pudieron identificar la resignación en su tono de voz—. Si así termina todo...
Sakura levantó la vista borrosa por las lágrimas. Miró con desesperación al Uchiha. ¿En realidad había escuchado bien? ¿Estaba hablando enserio? ¡No podía ser tan canalla!
—¿Qué? —tartamudeó.
—Espera, Sasuke —intervino Itachi, tan sorprendido como todos. Si es que su hermano lo hacía por resigno, entonces no había por qué alentarlo—. No todo está perdido, ellos no lo matarán tan rápido, podemos rescatar...
—¡Deja de decir eso! —Gritó exaltando a todos— Me harté, Itachi. De ti, de Sakura, de Naruto. ¡De sus malditas esperanzas en algo perdido! No pienso hacer nada más...
Sakura empezó a respirar agitadamente.
—No puedes hablar enserio —Apretó los dientes para callar un gemido de dolor— ¡Sasuke es tu hijo! —Se levantó tan rápidamente que por un instante todo pareció darle vueltas. Después de todo, no se había recuperado completamente del parto. Un día y medio no era suficiente para hacerlo. Caminó hasta él y lo agarró por la camisa— ¡Por favor, no puedes hablar enserio!
Pero vio en lo más profundo de aquella mirada que era verdad. Sasuke se había dado por vencido sin incluso comenzar. Todas las esperanzas que depositó en él, pensando que le ayudaría, que juntos podrían siquiera intentarlo, se desvaneció. Negó con la cabeza, y por un instante Sasuke pensó que lo hacía para negar lo inevitable.
—¡No es verdad! —Agarró la camisera del azabache e intentó sacudirlo, intentando que reaccione si es que estaba ido por la situación— ¡Es nuestro bebé, Sasuke! ¡No hablas enserio; no lo haces, por favor!
Sasuke no se molestó en siquiera apartarla. La miró, con algo de pena pero mucha determinación y resigno.
—Se acabó... Sakura. —su voz fue tan tranquila que dolió. Sakura había perdido a su hijo y Sasuke también; pero mientras ella trataba de pasar el dolor para tener más esperanzas de salvar a su bebé, Sasuke simplemente se rindió de la forma más sínica posible.
—El trato era que te quedaras hasta que naciera. Ahora vete.
Sin que nadie pudiese reaccionar ante las palabras de Sasuke, este se volteó para desaparecer entre la oscuridad del sótano. Para nunca más volver...
Corrió por los pasillos. Sasuke le tendría que escuchar aunque le mandara al diablo, si no lo intentaba sería peor. Incluso le costaba aceptar que aquellas palabras sin sentido hubiesen salido de la boca de su hermano. ¡Estúpido orgulloso! Tan pesimista como siempre.
Llegó a la puerta de aquella habitación donde habían dormido tanto Sasuke como Sakura y la abrió de una patada. No tenía tiempo para pedir que le dejara pasar cuando la posibilidad que se lo permitiera eran nulas.
—No es verdad ¿A que, sí?
Sasuke agarró la mochila que tenía a la mano y la puso en su hombro.
—Sasuke debes estar demente.
—¿Por saber lo que está a punto de pasar? Lo matarán, Itachi. Incluso acercarse a Konoha sería un riesgo, lo mataran a él y a todos por intentar salvarle. Ellos ya son parte del libro Bingo como nosotros.
—Escúchame; sé cómo actuaría el consejo, no matarán a Shisui de inmediato. No sin antes darle una lección a la aldea.
—¿Has oído por lo menos algo te lo que te he dicho?
—Perfectamente. Y prefiero ser positivo.
—Llegas siéndolo cinco meses seguidos, ya cánsate.
—¡Todo a salido tan como lo planeaba!
—¡Perfecto, Itachi! Haberme avisado entonces de que en tus planes estaba el que se llevarán a Shisui —Gritó airado. Sus ojos estaban furiosos.
Itachi sintió pena, tanto por él como por Shisui, por que su padre sufría por hacerlo perdido pero no intentaba siquiera rescatarlo. No era pesimista, pero había muy pocas cosas que podrían hacerle cambiar de opinión en ese momento, y él no las conocía.
Sasuke estaba destrozado, pero jamás lo aceptaría. Él era orgulloso, y se aseguraba bien de que nadie viese detrás de esa mascara de frialdad y displicencia.
—No te des por vencido —lo intentó una vez más. Shisui te necesita, no lo abandones de esa manera.
—Lo que Shisui necesita es un milagro… y eso no está en mis manos —caminó hacia la puerta, chocando su hombro con fiereza contra el de Itachi y salió de aquel lugar.
Era por esa razón que no quería formar lazos. Era por aquella causa que jamás se permitió sentir algo por alguien.
'No nos perderás'
Palabras falsas.
'Formaremos una familia'
Frases sin sentido.
'Volverás a ser feliz'
Promesas destruidas.
'No te des por vencido'
Esperanzas… vacías.
.
.
.
Continuará…
¡No me matéis Fueron comprensibles la vez pasada xD. Así que sean ahora de la misma manera. Por el momento, solo diré esto ya que me tengo que acostar y mañana hay clases por lo que...
¡Hasta pronto!
No se olviden dejar un review, que los amo tan cual los escriben.
Lo quiero mucho.
-Shina-
