Disclaimer: los personajes de Card Captor Sakura no me pertenecen a mí, sino a un maravilloso cuarteto de mujeres llamado CLAMP

Nota previa de la autora: la canción recomendada para este capítulo y que encontrarán en su escena correspondiente es Tomoe, del soundtrack de "Card Captor Sakura".


XXV

Piedad

Amistades que son ciertas nadie las puede turbar

Miguel de Cervantes

—Sabía que vendrías, aunque aún no sé si es porque eres demasiado arrogante, idiota o suicida —Tina caminó hacia Eriol, quien le dirigió una ligera y muy controlada sonrisa.

—Quizá un poco de cada una.

Su ironía pareció no caerle en gracia a la mujer, quien con un movimiento de su mano hizo aparecer de entre las sombras dos cadenas que lo asieron de los cuatro miembros y el cuello para luego arrastrarlo violentamente por las baldosas hasta enredarse alrededor de un monolito cerca del centro del templo, inmovilizándolo contra él.

—¡Eriol! —Sakura fue detenida por una barrera de fuego azul levantada por Tenebrae.

—No comas ansias, Card Mistres, también tengo algo reservado para ti —a una señal de Tina el templo entero comenzó a temblar y las losas del piso se desprendieron de su lugar, atacándolos. Eriol observó cómo rápidamente sus amigos parecían en desventaja intentando esquivar los improvisados proyectiles y las llamas que Tenebrae lanzaba para acorralarlos. Sabía que no podía hacer nada para ayudarlos en las condiciones en las que se encontraba, pero al menos podía tratar de mantener la atención de la maga sobre él. Si Tina atacaba con todas sus fuerzas, los demás estarían en problemas.

—Dime quién fue —le pidió a la maga y vio que ésta le observaba de reojo—. Dime a quién mataste esta vez.

—Puedes descubrirlo por ti mismo. Sólo quiero que tengas muy presente que ella pagó el precio de tu osadía con Tomoyo —entonces la mirada de Tina se dirigió a un costado de donde él estaba y él la siguió, encontrándose con el cuerpo que yacía junto a la puerta de la sala principal de oraciones.

—¡Es la mamá de Tomoyo! —Eriol sintió el hervidero de sangre por sus venas—. ¡Cómo diablos te atreves a hacerle eso a Tomoyo! Ella no te ha hecho nada. ¿No es a mí a quien odias? ¡Entonces acaba con esto de una vez!

—¿Eriol? —en medio de su ajetreo, Sakura no podía creer lo que acababa de escuchar a su amigo gritar a toda voz.

—¡Mataste a la mamá de Tomoyo! Dime, sólo dime qué diablos tenía ella que ver con toda esta tontería.

Eriol seguía gritando pero Sakura no podía (o no quería) comprender lo que decía. Esas palabras no podían existir en la misma oración.

"¿Mató a la mamá de Tomoyo?" sintió que el corazón se le caía a los pies "¿Por qué… por qué a ella?"

¿Por qué Tina seguía involucrando a gente inocente en su venganza?

—¡Sakura! —el grito de Touya no fue escuchado a tiempo y una losa del tamaño de la mitad de su cuerpo la impactó de frente, proyectándola hacia la entrada principal.

—Creo que tus amigos deben prestar más atención si no quieren morir tan pronto —Tina observó la pelea de reojo y regresó su atención a Eriol—. Ya te lo dije: aunque era inocente, ella terminó pagando a cambio de la vida de tu hija, aunque eso no asegura que me vaya a conformar y no la busque en el futuro. Podemos decir que le concedió un poco más de tiempo de vida.

—No podrás ponerle un dedo encima —farfulló—. No sólo está protegida por mi magia y mis guardianes. Estoy seguro que tú también lo sentiste: algún día ella misma será una maga muy poderosa.

—Entonces tendré que apresurarme antes de que llegue ese día —Tina lo miró con desdén y entonces le dio la espalda—, ahora, si me disculpas, tengo una batalla que ganar antes de acabar contigo.

—¡Tina!

—Ah, cierto —ella se detuvo un instante—. En cuanto a por qué no te elimino de una vez, creo que es obvio: primero tienes que presenciar la muerte de todos tus amigos como yo sufrí la de mi familia.

En la explanada del templo, Sakura había logrado ponerse de pie con ayuda de Syaoran y utilizaba a The Wind para alejar los trozos de piedra que se dirigían hacia ellos. Ankoku y Kerberos esquivaban los proyectiles al otro lado mientras Touya formaba alrededor de todos un remolino de energía para mantener alejadas las llamas que intentaban cerrarse sobre ellos.

—Parece que estás aprendiendo a usar tus habilidades —concedió La Bestia del Sello al ver cómo la energía que nacía de Touya destrozaba sin dificultad las losas y apartaba las flamas azules de su camino.

—Creo que comienzo a entender cómo funciona esto —Touya frunció el ceño viendo cómo su hermana y el chino continuaban invocando hechizos de defensa ante la cantidad de piedras de todos los tamaños posibles que llovían sobre ellos. En ese momento Kerberos fue embestido por una y cayó pesadamente a tierra.

—Es una bonita noche, ¿no les parece? —Tina se cruzó de brazos—, ¿o necesitan un poco de luz para poder ver mejor?

—¡No, cierren los ojos! —clamó Touya al entender sus palabras y ver un círculo brillar debajo de Lux, pero los demás no alcanzaron a reaccionar antes de ser cegados por el destello intenso que se adueñó del lugar.

—¡Diablos, no veo nada! —se quejó Kerberos y luego sintió algo moverse rápidamente a su lado—, ¡Qué rayos…!

—¡Kero! —Sakura invocó a The Dark y rápidamente la oscuridad se cernió nuevamente sobre ellos. La castaña se apresuró a correr en dirección de su Guardián y suspiró aliviada al verlo sobre sus cuatro patas mirando en todas direcciones, confundido—. Qué bueno que estás bien, creí que…

—¿Dónde está ese tipo?

—¿Qué? —entonces entendió lo que él buscaba al no verlo por ninguna parte—. ¡Ankoku!

—Qué escándalo —se quejó el varón saliendo desde atrás de un árbol—. Sólo fui alcanzado por un rayo de ese gato.

—¡Estás sangrando! —Sakura vio con horror el daño que habían sufrido sus alas, seguramente al cerrarse sobre él para protegerlo, señal de que él había alcanzado a darse cuenta del ataque antes de recibirlo.

—No es nada, pero no te dejaré ir tan fácilmente después de esto —sonrió dirigiéndose a Lux y al instante se lanzó al ataque contra ella. La gata desapareció en ese momento ante sus ojos sorprendiendo a los demás, pero la sonrisa de Ankoku no mermó al momento de desgarrar el aire con una luz violeta que brotó de sus manos—. Sé que puedes manejar las ilusiones a placer, pero no me engañarás tan fácil como a los otros mientras pueda sentir tu presencia.

Lux gruñó al reaparecer con una herida tiñendo de carmín su ala izquierda.

—¡Lux! —esta vez era el turno de Tina de preocuparse—, ¿estás bien?

—Lo siento Tina-sama, parece que me confié demasiado con él. Le aseguro que no volverá a pasar.

—¡Detén esto Tina! —gritó Sakura—. No es de nosotros de quien debes vengarte. ¡No fue Clow quien te traicionó!

El espacio se armó de silencios, como eslabones unidos tensándose entre cada uno de los ahí presentes. La mirada celeste que se clavó en Sakura contenía una fuerza feroz e incontenible.

—¿De qué estás hablando?

—Lo vi todo: Clow nunca te traicionó. Los verdaderos asesinos de tu familia fueron los hechiceros que te tenían envidia y te pusieron una trampa… a ambos. Su única intención era que tú y Clow pelearan a muerte entre ustedes para dejarles el camino libre.

—¿Ésta es tu última táctica: intentar confundirme? —un torbellino de luz se formó alrededor de Tina y a continuación ésta se dirigió a Eriol—. Es idea tuya, ¿cierto? Como siempre, intentas jugar con la mente de los demás para salir bien librado.

—Lo que dice Sakura es verdad —respondió él desde su posición inmovilizada—. La Sociedad de Magos de Occidente sólo nos quería fuera de su camino. Su idea era llenarte de deseos de venganza y lo lograron, sólo que nunca pensaron que tardarías tantos siglos en regresar.

—¡Silencio! —la luz que la rodeaba se convirtió en columnas de energía que giraron a su alrededor un momento antes de esparcirse hacia afuera. El estruendo de su fuerza resonó por todo el lugar junto a los gritos de Sakura, sus guardianes y Syaoran.

—¡Suficiente! —Touya, al no verse afectado por esto, se dirigió a Tina—. Estás tan encerrada en tus ideas y tu venganza que te niegas a ver la verdad. ¡Lo mismo que con tus sentimientos hacia él!

—¡Cállate! —Tina invocó a The Thunder, pero el poder de la carta atravesó a Touya sin causarle el menor daño. En cambio, el mismo remolino que él había formado antes se volvió a generar, golpeando a su paso a Tenebrae, quien se había adelantado para proteger a su ama.

—¡Escucha de una buena vez lo que tenemos que decirte! Sólo estás continuando con los planes que ellos tenían para ti —rugió él—. ¡Aún ahora sigues actuando como su marioneta!

—¡Cállate, dije! —fuera de sí, Tina alzó una carta y Touya pudo ver a una jovencita con sombrero de bruja jugando con una pelota frente a él antes de que todo se tornara oscuridad absoluta a su alrededor.

—¡Hermano! —recuperándose de la descarga recibida, Sakura no podía creer lo que acababa de ver. ¿A dónde se había ido su hermano y cómo había hecho Tina para desaparecerlo del campo de batalla? ¿Cómo podían sus ataques afectar a un espíritu?—, ¿Dónde está…?

The Erase tiene la particularidad de atravesar dimensiones. Es así como hace desaparecer a personas y objetos en nuestra realidad: las transporta temporalmente a una dimensión diferente —explicó Eriol observando la carta que Tina tenía en sus manos, aunque al no ser capaz de ver a Touya desde un inicio sólo podía deducir lo que había ocurrido a partir de las reacciones de los demás—. Puede afectar a espíritus debido a que ellos se encuentran en el cruce entre nuestra dimensión y la suya.

—¿A dónde ha llevado a Touya? —exigió saber la castaña, pero tuvo que moverse rápidamente de su posición al sentir cómo la tierra se removía bajo sus pies. Reconoció instantáneamente la acción de The Earthy.

—Era un verdadero estorbo, pero al fin me pude encargar de él. Sin embargo, te recomiendo que te preocupes por tu propio bien, Card Mistress. Es hora de que hagamos esto en serio: Tenebrae, encárgate de Ankoku. Lux, te tocará pelear contra Kerberos. Yo me haré cargo de la "expareja" —ironizó con una sonrisa mirando a los dos castaños. Kero chasqueó la lengua.

—No nos subestimes —pero no bien hubo terminado esta frase cuando un haz de luz se estrelló cerca de sus patas delanteras.

—Lo mismo va para ti —anunció Lux embistiendo nuevamente y Kerberos alzó el vuelo para alejarse de la rápida felina. Ankoku observó los ataques de luz y fuego que iluminaban el cielo sobre ellos y luego enfrentó a su enemigo a vencer.

—Esto será interesante.

—No eres más que un monstruo sediento de sangre, ¿verdad? —Tenebrae observó con desdén la sonrisa sádica del otro e hizo aparecer dos espadas en sus manos envueltas en llamas. Un centenar de cristales rodearon a Ankoku, dispuestos a atacar.

Al otro lado de la explanada, Sakura y Syaoran atacaron con fuerzas combinadas a The Mist y The Illusion invocadas por Tina. Pese a ser dos e intentar por varios medios llegar a la maga que desaparecía frecuentemente de su vista gracias a las ilusiones con las que jugaba con ellos, ambos estaban teniendo problemas al enfrentar el poder destructor de la niebla creada por la carta. Sólo cuando Sakura intentó usar a The Shadow para seguirle el rastro a la hechicera y la criatura regresó una y otra vez a ella en su forma original, se dio cuenta de que la mujer había utilizado una tercera carta sin que ellos lo notaran: The Loop, con la que había generado un ciclo interminable en el que se encontraban atrapados.

—Usa tres cartas a la vez —observó Syaoran y en ese instante sintió una brisa a su lado. Lanzó un golpe con su espada y ésta chocó contra la de Tina.

—Cuatro.

—¿Qué? —Syaoran miró contrariado la sonrisa de la mujer hasta que comprendió sus palabras—. ¡Cuidado Sakura!

La aludida se volteó hacia él y apenas tuvo tiempo de ver su rostro alarmado antes de escuchar una detonación cerca de ella y caer al suelo.

—Saqué la idea de crear a The Shot de ti, Clow —pese a hablar lo suficientemente fuerte para que Eriol pudiera escucharla, Tina no apartó su atención de Syaoran, quien no dejaba de atacarla con su espada y los truenos que invocaba después de repeler sus golpes—. Al principio no me gustaba la idea: es demasiado agresiva, pero ahora le encuentro mucha utilidad.

—¡Ninguna carta debía ser creada para atacar a otros seres humanos! ¿O ya olvidaste nuestro juramento? —bramó Eriol y a continuación soltó un alarido de dolor al sentir el disparo que atravesó su pierna.

—No me hables ahora de juramentos.

"Su mirada es la de alguien fuera de si" Syaoran se detuvo al ver el fulgor en los ojos celestes. En ese instante comprendió que sería imposible intentar razonar con la mujer: había sido consumida por su propia ira y rencor.

—No te distraigas —le escuchó decir y de reojo vio la espada de Tina dirigirse hacia él por el costado. Reaccionó a tiempo para detenerlo con su propia espada, pero no se esperaba ser lanzado por el aire hasta el otro lado del templo con ese golpe. Confundido, alzó la vista para ver a Tina acercarse rápidamente y volver a embestir. Dio un brinco hacia atrás para esquivarlo y vio con incredulidad cómo la espada hacía un boquete en el suelo al clavarse en él.

"¡Qué diablos!"

—¡Cuidado Syaoran, está usando a The Power junto a The Sword! —vino la advertencia por parte de Sakura, quien se levantaba con dificultad tras el disparo recibido.

Internamente maldijo la astucia de la maga mientras intentaba evadir otro golpe, pero al tercero tuvo que recibirlo con su espada y fue nuevamente proyectado contra un árbol. El varón intentó erguirse nuevamente y en ese momento escuchó crujir las ramas del árbol contra el que se había estrellado. Al alzar la mirada vio los brazos de madera caer sobre él. Sus miembros fueron capturados y su espada fue lanzada lejos de él con la fuerza de The Wood.

"¿Cuántas cartas puede usar a la vez?"

—¡Syaoran!

—Te dije que te preocuparas por tu propio bien, Card Mistress —una mujer apareció a un lado de Tina y pronto una barrera de fuego se extendió desde su cuerpo rodeando a Sakura. El calor de las llamas tan cerca de su piel no tardó en hacerla transpirar. La joven invocó a The Watery y el pequeño salido de la carta puso manos a la obra en luchar contra las llamas, formando una cortina de vapor a su alrededor.

—No dejaré que te salgas con la tuya esta vez —Sakura blandió a The Sword y se concentró para sentir la presencia de Tina, pues no podía ver nada gracias al denso vapor que la rodeaba tras la extinción del fuego. Recordó que era así como había vencido a Tina en su encuentro anterior y no le sorprendería que usara su mismo truco contra ella.

—Pareces molesta. ¿Por qué no te dejas enfriar la cabeza un poco? —vino la voz desde alguna parte y Sakura sintió que sus manos se entumían rápidamente. Su agarre sobre la espada tembló y dejó caer el arma al dejar de sentir sus dedos. Cuando se dio cuenta, su cuerpo se estaba congelando frente a sus ojos. Tina había usado a The Freeze para congelar todo el vapor de agua que la rodeaba y el agua con la que había sido empapada por su propia carta.

"No me puedo mover" Sakura observó con impotencia a su espada y el hielo que crecía sobre ella, presionando su cuerpo y amenazando con dejarla atrapada dentro de un témpano. Pronto también su rostro fue cubierto por la escarcha. "No puedo respirar…"

—Creí que habías estado entrenando, Card Mistress —escuchó la voz de Tina a través del cristal de hielo como un sonido lejano—,¿Dónde quedó todo lo que ganaste durante el entrenamiento?

—¿Sabes? No fue la única que entrenó —Tina fue lanzada a un costado por un golpe fulminante de Ankoku, quien aterrizó a un lado del témpano formado. Entonces desgarró el hielo sin mayores miramientos y éste cedió quebrándose en mil pedazos, liberando a Sakura de una sola vez.

—Gracias.

—Te he dicho que no soy tu niñera, así que presta más atención a lo que haces —él la fulminó con la mirada, pero más allá de sus ojos helados Sakura pudo adivinar que había algo que él jamás admitiría (o que quizá era la sombra de la influencia de Yue sobre él): un atisbo de preocupación.

—¡Claro! Gracias.

—¡No he terminado contigo! —Tenebrae se dejó caer desde arriba, dirigiéndose a ellos a toda velocidad y con sus espadas flameantes dispuestas, pero se detuvo en seco ante una señal de Tina.

—Está bien. Si los dos tórtolos quieren pelear juntos dejemos que así sea. Ahora puedes hacerte cargo del descendiente de Clow. Yo pelearé contra esta pareja.

—Pero… —Tenebrae cambió de opinión al ver su mirada decidida—. Está bien, como usted ordene, Tina-sama.

—¿Creen que esto es un juego o qué? —habiéndose liberado del ataque del árbol, Syaoran apareció frente a ellos blandiendo su recuperada espada en una mano y portando una serie de ofudas en la otra—. ¡Dios del trueno, venid!

Tenebrae esquivó el golpe del rayo fácilmente, pero antes de estrellarse contra el suelo éste cambió de dirección hacia donde se encontraba el Guardián.

—Casi olvidaba que ahora puedes controlarlo así —Tenebrae se alejó un poco más, mirando con fastidio al relámpago que se acercaba velozmente hacia él—, aunque parece que es lo único en lo que has mejorado —sonrió y se detuvo para ser alcanzado por el golpe de energía, el cual recibió usando como protección sus dos espadas.

—No me subestimes.

—Debería ser yo quien dijera eso —Tenebrae agitó sus alas y voló rápidamente hacia el chino con una sonrisa que contrarió al humano—. ¡Ahora es tu turno!

—¡Qué diab…! —Syaoran apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando el otro lanzó ambas espadas hacia él. Pudo esquivar la primera, pero la segunda le dio de lleno en el hombro, y no fue por el dolor punzante que soltó un grito, sino por el calor que le quemó la herida al punto de cauterizarla al instante. Se dio cuenta de que la espada aún contenía la energía que había recibido del rayo. Al alzar la mirada observó cómo Tenebrae hacía puños de sus manos.

—Acabaré pronto contigo.

—Eso ya lo veremos. Al menos no soy el único que está herido —sonrió Syaoran y la expresión de sorpresa de la criatura no le pasó desapercibida—. Desde aquí puedo ver que tratas de ocultarme tus manos quemadas. Por lo que veo, el dios del trueno alcanzó a lastimarte.

—No te creas mucho sólo por eso — Tenebrae se encogió de hombros y frente a él apareció una llamarada azul—. Puedo atacarte aún sin usar mis manos.

Mientras esto ocurría, sobre sus cabezas seguían combatiendo los dos felinos halados, o probablemente debería decirse que eran tres, pues justo en ese momento Kerberos observaba confundido a las dos leopardos que volaban a su alrededor, dispuestas a atacar en cualquier momento.

"Otra vez está jugando conmigo con sus ilusiones" la bestia gruñó sin poder decidirse a cuál de las dos atacar, por lo que lo único que podía hacer era esperar en estado de alerta a cualquiera de las dos, que debería ser la real, mientras que la otra sería tan sólo un espejismo.

—Pareces tenso, Kerberos. ¿No puedes decidir cuál de las dos es la verdadera? —se burlaba la gata—. Deberás saberlo si quieres esquivar mi ataque.

Una atacaría. Sólo tenía que aguardar…

—¡Rayos! —lo que Kero no había esperado era que ambas atacaran al mismo tiempo. Apenas alcanzó a esquivar a una, pero aún sin saber si era la real o no, tenía que guardarse de la segunda también, cosa que consiguió por escasos milímetros, pero para el instante en que esto sucedía, la primera ya había recuperado la distancia y volvía a atacarlo con más fiereza. Él lanzó una bocanada de fuego como respuesta, la cual fue esquivada fácilmente y nuevamente las dos se encontraban listas para el contraataque. Al hacerlo nuevamente, Kero tuvo que moverse con más rapidez, pues sus ataques eran cada vez más certeros y la sincronía entre ambas era demasiado perfecta. Al quinto ataque, Kerberos comenzaba a exasperarse.

—¿Aún no sabes cuál de las dos soy? —ambas felinas sonrieron.

"Lo único que quiere es agotarme atacándome de esa manera. Tengo que averiguar cuál es la verdadera Lux" apretó la mandíbula, "¡pero es demasiado rápida!"

—¡Cuidado Kerberos! —escuchó al fondo la voz de Eriol y al alzar la mirada vio una luz blanca caer directamente sobre él.

"Rápida y astuta".


Sakura, al otro lado del templo, había conseguido aprovechar la velocidad de The Move para transportarse desde el lugar donde estaba y que recién había sido alcanzado por el fuego de Tina, hasta las espaldas de la maga sin que ésta lo notara, e invocando a The Wind consiguió atraparla.

—¡Te tengo!

—Eres muy rápida para cantar victoria —susurró una voz encima de ella y vio cómo Tina flotaba unos metros más arriba.

—¿Cómo…?

—No te dejes sorprender tan fácilmente —Ankoku contratacó a la maga—. ¡Es su carta The Mirror!

"¡Diablos!" Sakura vio cómo la falsa Tina regresaba a su forma de carta e invocó a The Storm, quien alcanzó a desbalancear a la verdadera hechicera e impedir que su próximo ataque de diera de lleno en ella.

—¡Fíjate bien en lo que haces! —bufó Ankoku, quien también se había tenido que proteger de la acción de la poderosa carta de Sakura que había procedido de manera indiscriminada contra ambos.

—¡Lo siento!

—No hay tiempo para disculpas. ¡Concéntrate! —Ankoku lanzó una flecha que pasó rozando a Sakura y fue ágilmente atrapada por la hechicera un par de metros atrás de la castaña, sorprendiendo a esta última. "Maldita mujer".

"¿En qué momento llegó ahí?" Sakura estaba sudando frío al darse cuenta de la velocidad y la inteligencia con que Tina los estaba atacando, rodeándolos desde todos los puntos posibles y acercándose a ellos sin que se dieran cuenta. Era demasiado poderosa.

—Esto luce muy mal —Eriol forcejeó con sus cadenas. Sabía que no había nada que pudiera hacer aún si conseguía liberarse de ellas, pero no podía permitirse quedarse quieto y no intentarlo. Entonces el sonido de un cuerpo pesado cayendo sobre uno de los árboles cercanos a él llamó su atención y a continuación divisó a Tenebrae dirigiéndose hacia el follaje. "¡No, Syaoran!"

—¡Argh! —se quejó el chino sobre la gruesa rama en la que había quedado atorado después del impacto, y no por las múltiples heridas superficiales que tenía, sino por el dolor punzante que sentía en su mano izquierda. Sin embargo no tuvo mucho tiempo de revisar el daño antes de escuchar el follaje removiéndose ante la incursión de su atacante. "¿Dónde está mi espada? ¡Dame un respiro, maldito!"

A continuación, la rama sobre su cabeza se encendió en llamas y sintió la silueta de Tenebrae muy cerca de él. Aún sin encontrar su espada, bajó del árbol de un salto. Sin embargo, cuando quiso apoyar su mano en el suelo para amortiguar la caída, el dolor desde su muñeca lo acribilló y en ese momento se dio cuenta por qué: el ángulo de ésta no era normal.

"Perfecto: una mano rota y sin espada".

Para mejorar la situación, Tenebrae aterrizó frente a él en ese preciso instante. Syaoran llevó su mano derecha a los papiros con hechizos que tenía en el bolsillo. No se dejaría derrotar tan fácilmente.

—¡Dios del trueno…!

—¡Cuidado arriba de ti!

Sólo al escucharlo se dio cuenta de que Eriol estaba a escasos metros de ellos, y también de que una lluvia de madera en llamas caía sobre su cabeza. El árbol entero había sido encendido por Tenebrae y ahora todo su follaje se le venía encima.

Apenas tuvo tiempo de invocar un escudo sobre él y era el momento de agradecer no necesitar la espada como cuando era un niño, o no lo habría logrado en absoluto. Cuando todo terminó de derrumbarse, finalmente pudo ponerse de pie y quitar el escudo. Sin embargo todo a su alrededor estaba sumido en llamas y no podía ver más allá de éstas. Se mantuvo en estado de alerta, aunque definitivamente no era la situación más favorable, y su mejor prueba fue el golpe seco que sintió en el torso. Al mirar hacia abajo lo primero que vio fue el azul cobalto de una de las espadas de Tenebrae. No le costó trabajo comprender que el hombre estaba justo detrás de él. Entonces la espada desapareció nuevamente de su vista acompañada de un dolor inmediato y una sensación de humedad. Sintió un empellón en la espalda y cayó de bruces contra el suelo. Con la mejilla derecha pegada al suelo, pudo divisar por el rabillo de su ojo izquierdo al Guardián blandiendo su espada bañada en sangre. La misma con la que le acababa de atravesar.

¿Era posible que así muriera?

—Esto se terminó para ti, descendiente de Clow —Tenebrae alzó su otra arma, listo para dar el golpe final. Syaoran hubiera querido incorporarse una vez más, pero se descubrió incapaz de hacerlo. Estaba perdiendo sangre muy rápidamente.

—Creo que tienes razón —sin embargo, de la nada brotó un relámpago que golpeó a la criatura de lleno en el pecho. La fuerza del ataque fue tal, que el sirviente de Tina fue proyectado varios metros lejos de él. Cuando consiguió reincorporarse, le costó trabajo no sólo mantenerse en pie, sino respirar. Al no haberse esperado ese ataque lo había recibido de lleno, error que al parecer le había costado un pulmón perforado. No obstante, al mirar en dirección a donde estaba su contrincante, lo descubrió desmayado o probablemente muerto con un trozo de papel entre sus dedos. Había utilizado sus últimas energías para lanzar ese último ataque.

—Si no está muerto, lo hará muy pronto —concluyó al ver cómo las flamas continuaban cerrándose sobre el humano. Ahora sólo había dos opciones para el descendiente de Clow: morir quemado o…

Desangrado.

Tenebrae miró sus ropas. Al extraer la espada con que lo había atacado, una buena cantidad de sangre del chino le había salpicado. Sus manos también estaban bañadas en rojo al manipular el arma. La última vez que había visto tanta sangre no había sido la de un enemigo, sino la de la persona más importante para él.

"Por favor, sálvela"

Tomoyo había estado a punto de morir entre sus manos impotentes una vez. Nunca olvidaría aquel horrendo espectáculo: el miedo de perderla por segunda vez frente a sus ojos.

"Salvarla es lo único que quiero hacer ahora"

Tampoco podía olvidar a la persona que sí lo había logrado. Aquel médico que había trabajado sin descanso hasta traerla de vuelta a la vida.

"Tomoyo también es mi amiga, no lo olvide"

Tenebrae hizo puños de sus manos y caminó hacia el fuego.

"¿Qué está haciendo?" Eriol observó atónito cómo la criatura entraba entre las llamas y salía de éstas unos segundos después con el cuerpo de Syaoran sobre su hombro. El inglés no daba crédito a sus ojos. ¿Sería que Tenebrae había decidido perdonar la vida del chino o era sólo que no quería quitarle a Tina el placer de asesinarlo ella misma? Aunque, por otra parte, desde su posición no alcanzaba a distinguir si en realidad su amigo seguía vivo o no.

—¡Oye mocoso! —gritó Kerberos aterrado al bajar la vista y notar el cuerpo inmóvil del varón y a Tenebrae de pie a su lado—, ¡Mocoso!

Un impacto en la cara lo sacó de balance y le dejó momentáneamente ciego, por lo que no pudo ver el siguiente ataque de Lux que lo lanzó a tierra.

—Puedes reunirte con él si quieres —la felina aterrizó a su lado. Aunque mantenía su postura erguida, su cuerpo había recibido grandes heridas que se veían fácilmente en su piel blanca teñida de sangre por doquier. Mantenía recogida una de sus patas delanteras, aunque su condición seguía siendo mejor que la de la Bestia del Sello, quien tenía serias dificultades para incorporarse después de caer. Tenebrae observó a los dos felinos pelear y decidió que su hermana no tardaría en acabar con el mallugado león, por lo que optó por ir en ayuda de su ama, quien continuaba luchando contra la Card Mistress y Ankoku.

—Espera —le detuvo una voz que no esperaba escuchar.

—Nuevamente estás aquí —miró con desdén a Subaru, quien lo contemplaba desde la entrada del templo—. ¿Qué haces en una pelea que no es tuya?

El médium miró a su alrededor la ola de desastre que había quedado tras la larga batalla, aunque realmente no había esperado poder llegar a tiempo desde Tokio. Sin embargo había recibido una ayuda totalmente inesperada que le había llevado hasta las afueras de Tomoeda en menos tiempo del que le habría tomado a bordo del Shinkansen si este hubiera estado de servicio.

"No puedo ir más allá o se darán cuenta de mi presencia, y no puedo luchar esta batalla con ustedes" le había dicho aquella criatura con una expresión de frustración e impotencia antes de despedirse de él, "Por favor, no dejes que muera."

Aunque en ese momento ni siquiera sabía si aún seguían vivos, de modo que se había despedido con un silencioso gesto de la mano para encaminarse hacia el templo Tsukimine sin preocuparse por ser descubierto brincando de tejado en tejado en una ciudad sumida bajo un hechizo de sueño seguramente invocado por Tina o Sakura.

No había llegado al final de la batalla, pero tampoco podía decir que había llegado a tiempo. Al ver en el fondo el cuerpo de Sonomi Daidouji, a Eriol inmovilizado cerca de ésta y al yerto Syaoran Li, así como la ausencia total de Touya y las figuras heridas de Kero, Sakura y Ankoku, Subaru sabía que las cosas no estaban resultando favorables en absoluto.

—Parece ser que tú y yo tenemos una pelea pendiente —dijo finalmente y por toda explicación al oscuro Guardián, quien se colocó en posición de ataque.


—Debo felicitarte —Tina desvió un ataque de Ankoku y alcanzó a esquivar el siguiente por escasas centésimas de segundo—. No sólo has mejorado mucho, sino que tu ama también lo ha hecho —en ese instante un espacio de suelo cerca de ella desapareció por completo y la maga apretó la mandíbula—. Ya ni siquiera teme usar contra mí cartas tan peligrosas como The Void.

Ankoku le obsequió una sonrisa sádica y con un movimiento de su mano sesgó el aire cerca de Tina, quien alcanzó a esquivarlo nuevamente. Luego lanzó una mirada de reojo a Sakura, quien batallaba por liberarse del torbellino de arena que la había rodeado. Había intentado invocar a The Windy para dispersarla, pero la masa gigante formada por The Sand continuaba volcándose sobre ella una y otra vez.

—¿Qué diablos estás esperando? —gruñó a la castaña recibiendo otro ataque de Tina que le hizo retroceder unos pasos.

—Creo que la paciencia no es tu fuerte. Es extraño, pues tuviste que esperar mucho tiempo encerrado en el interior de Yue antes de salir, ¿no? Aunque yo diría que valió la pena, pues finalmente encontraste a alguien que te aprecia no sólo por ser la contraparte de Yue, sino por ser , Ankoku—se burló ella y su sonrisa aumentó cuando él le dirigió una mirada gélida—. ¿Me equivoco? Aunque creo que sigue prefiriendo a Yue, así que espero que no te importe si apresuro un poco las cosas —mientras decía esto, un sello apareció bajo sus pies y un haz de luz brotó de éste mientras The Arrow y The Shot se encargaban de mantener a Ankoku ocupado.

—"Es demasiada energía".

"No es una carta" analizó Ankoku y Yue estaba de acuerdo, "parece uno de sus hechizos". Nuevamente Yue estuvo de acuerdo, y también cuando su contraparte dedujo que aquel ataque no estaría destinado a él, sino a la Card Mistress.

—"¡Sakura no puede escapar de ahí! Así no podrá esquivarlo".

"¿Y qué diablos quieres que haga?" Ankoku intentó atacar directamente al dueño del arco, pero su mano fue atravesada por una bala de la otra carta. "¡Malditas cartas!"

—"Si recibe ese ataque…" —Yue estaba cada vez más desesperado y Ankoku recibió otra flecha por el costado al no poder concentrarse gracias al Juez.

"¡Oye, deja de…!"

Tina atacó y todo a su alrededor se iluminó. Los presentes tuvieron que cubrirse los ojos ante la cantidad de energía que provenía de su ataque.

—"¡Sakura, no!"

La columna de arena se desplomó al ser atravesada por el golpe de energía, que hizo crujir los cimientos del templo y redujo a astillas los árboles más cercanos, ahogando con el estruendo los gritos desaforados de Kerberos y Eriol. El fulgor de la explosión comenzó a ceder, dejando ver poco a poco la ola de destrucción que había dejado alrededor de su núcleo. Sakura sentía que el calor le chamuscaría la piel en cualquier momento. El estallido la había dejado aturdida y las voces de sus amigos llamándola le llegaban apagadas y a intervalos irregulares. Sentía una pesada opresión en su pecho y podía olfatear un rastro de piel quemada. Al abrir los ojos lo primero que descubrió fueron sus ropas bañadas en sangre.

La presión en su pecho crecía. Sentía que en cualquier momento la partiría en dos.

—¿Estás bien? —susurró alguien en su oído, trayéndola de vuelta a la realidad en un sobresalto. Después de parpadear repetidas veces pudo percibir una sombra con el rabillo de su ojo y, tras fijarse bien en su propia persona, notó que lo que tanto ceñía su caja torácica eran dos manos blancas teñidas de un rojo escarlata.

—¿Qué? —se enfocó nuevamente en el rostro de quien la abrazaba por la espalda—. ¡Anko… Yue!

No había equivocación: esa mirada sólo podía pertenecerle a él.

—Llegué a tiempo —suspiró él y el agarre alrededor de su cuerpo se aflojó lo suficiente para que ella pudiera girarse a verlo de frente y constatar el terrible estado en el que se encontraba. La sangre que la cubría parecía brotar de las alas destrozadas del Juez, quien las había usado alrededor de ella a modo de barrera de protección.

—Yue… —Sakura alzó una mano, pero no se atrevió a tocarlo. Tenía sangre en todas sus ropas y hasta en el rostro, por lo que no sabía a ciencia cierta en dónde más estaba herido. Un nudo le quemaba la garganta al verlo en tan deplorable estado—. ¿Por qué…?

—Ya sabes por qué.

—¿Ya terminaron? —al escuchar la voz de Ankoku, ambos le miraron sólo para comprobar que parecía tener serias dificultades en detener los ataques que Tina le estaba propiciando—. ¿Qué estás esperando Yue? ¡No puedo detener a esta maldita si desperdicias nuestra energía de esa manera!

Sakura notó entonces con terror cómo el cuerpo magullado de su Guardián se tornaba transparente, tal como había ocurrido aquella otra vez, meses atrás, en que éste se había separado de Ankoku. La energía perdida en aquel entonces había sido tal, que Ankoku había perdido el conocimiento después de llegar a casa.

—¡Tienes que regresar a tu cuerpo! —le urgió—. No debiste haberte separado para salvarme, yo…

—Entiendo, regresaré ahora —pese a su débil y lastimado estado, la mirada firme de Yue cortó en seco su reclamo—, pero no me digas qué es lo que debo o no hacer por ti. Tú eres lo más importante.

—¿De qué estás hablando? —más que una pregunta, la histeria en el tono de voz de Sakura la convertía en un reclamo—. ¡Yue, ya no quiero que…!

—Adiós, Sakura —un rápido beso en sus labios fue lo último que sintió antes de ver cómo las dos partes de la Luna regresaban a ser una.

"¿Adiós?" la castaña miró con incredulidad la figura de Ankoku, que tras reincorporar a Yue volvía a ponerse de pie para regresar un ataque a Tina, aunque la debilidad de éste quedó en evidencia rápidamente. Esa despedida había tenido un sabor crudo y amargo, y ella no podía dejar de temerse lo peor—. ¡Yue, no hagas ninguna tontería!

—Tú te debes quedar en donde estás —Tina le lanzó una mirada de soslayo y el montículo de arena que había sido dispersado a los pies de Sakura ganó intensidad. Satisfecha, la maga regresó su atención al Juez—. Buen intento, pero necesitarás mucho más que esto —Tina esquivó una lluvia de flechas más y se preparó a atacar. Su sello brilló nuevamente a sus pies.

—¡No, Yue! —Sakura intentó moverse y fue apaleada nuevamente por la mole de arena. Pese a que él no lo mostrara, ella sabía muy bien que el Juez estaba demasiado herido para poder defenderse de un ataque directo. Su energía vital apenas podía sentirse.

—Yue… —Tina caminó tranquilamente midiendo sus pasos hasta llegar junto al varón—, perdón, ¿debería decir Ankoku?

—El nombre ya no importa —la criatura se puso de pie con evidente dificultad—, porque los dos te odiamos por igual.

—¿Me odian? Muy bien —Tina invocó a The Sword y una espada flameante surgió entre sus manos. Una rojiza lengua de fuego brotaba desde el mango y se extendía por encima de su filo—. Así será aún más fácil acabar contigo.

—Inténtalo.

Tina apretó los labios y se lanzó sin más preámbulo contra él. Ankoku pudo prevenir su primer ataque y lo esquivó rápidamente, pero al aterrizar sobre su costado derecho se dio cuenta de que sus piernas no le respondían adecuadamente. No podía sentir el dolor, pero sabía que su cuerpo estaba al límite de sus fuerzas y era cuestión de tiempo antes de que se convirtiera en una masa inerte de carne y huesos. Trastabilló al intentar recuperar el equilibrio, instante que aprovechó Tina para atacar nuevamente, lacerando con un rápido movimiento su mano derecha.

—Soportar el dolor no te servirá de nada —Tina blandió su arma una vez más al ver la sangre caer a borbotones sobre el suelo—. Igual mori… —apretó los dientes ahogando un grito de dolor cuando un cristal creado por su oponente se le incrustó en el hombro.

—¿Igual moriré, querías decirme? —Ankoku sonrió y preparó un nuevo ataque que no dudó en lanzar contra ella cuando la vio titubear, pero los cristales estallaron en centenares de pedazos a tan sólo unos centímetros de llegar a su objetivo "¿Qué diab…?"

—Espero que lo hayas disfrutado —Tina se llevó una mano al hombro y miró la sangre que manchaba su palma. Su mirada celeste brillaba como encendida por un rayo—. Se acabó.

"¡No, Tina!" Eriol pudo escuchar sus palabras desde su posición—. ¡Ankoku, no la ataques!

—Lo mismo digo yo —Ankoku fue el primero en atacar nuevamente y se impulsó hacia ella para embestirla con una bola de energía creciendo desde su mano, pero justo al momento del choque la mujer desapareció de su vista, haciendo impactar su ataque contra la nada e iluminando brevemente el oscuro lugar—. ¿Dónde demo…? —al volverse para buscar a su oponente se encontró cara a cara con ella. Sus ojos azules estaban tan cerca que casi podía sentir el rozar de sus pestañas contra su mejilla. Pero lo que más le impactó fue sentir su sonrisa junto a su mandíbula.

—Te lo dije: se acabó —susurró ella contra su piel y a continuación se separó de él. Al hacerlo, Ankoku pudo sentir que algo se apartaba de su cuerpo y al bajar la vista entendió de qué se trataba: era la espada que salía de su torso decorada de un líquido carmesí. Al mirar nuevamente a Tina se dio cuenta que desaparecía nuevamente de su campo visual cubierta en un manto negro, pero esta vez no era solamente ella, sino todo su entorno.

"¿Qué está pasando?" se preguntó sin comprender por qué todo se oscurecía tanto.

—"Fallamos" —escuchó la voz de Yue, esta vez aún más cercana de lo normal—. "Le fallamos a Sakura".

—Admito que no creí que sería tan difícil —musitó Tina dejando caer el cuerpo inconsciente hacia las lozas como si de un trapo se tratara.

—¡No, Yu…!

—¡Ankoku, Yue! —el grito de Kerberos fue ahogado por el de Sakura, que tronó desde las entrañas de la columna de arena. Al volver la mirada hacia el montículo café, un extraño brillo blanco que provenía desde su interior pareció crecer y comenzó a colarse por sus resquicios hacia el exterior, destellos sin dirección concreta.

—Ahora entiendo —Eriol sintió la energía que provenía desde la prisión de arena y contempló enseguida a Tina. Hubiera querido no saber qué era lo que estaba ocurriendo. Tenía que haber otra manera.

—¡Maldita! —la mole estalló y envuelta en un haz de luz salió la Card Mistress a una velocidad impresionante dirigiéndose hacia la antigua maga.

—¿Card Mistress? —Tina frunció el ceño al encontrar los ojos verdes que refulgían de algo más allá de la ira y probablemente más allá del mismo odio; un sentimiento que reconoció al instante, y fue tal su sorpresa que apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de esquivar el primer ataque, aunque tardó demasiado en comprender lo que la castaña portaba en su mano derecha: una impresionante e inédita arma con una larga y mortífera punta afilada, la misma con la que acababa de destrozar una parte de su vestido.

—Vas a pagar por cada uno de ellos —balbuceó Sakura con una voz que no parecía propia de ella, dejando a los demás atónitos.

—Parece que finalmente vas a pelear en serio, Card Mistress —Tina ya no sonreía. Su mirada furiosa retaba a su oponente—. Ataca entonces.

—No necesitas repetirlo —Sakura envistió nuevamente y fue recibida ya no por una, sino por dos espadas invocadas por Tina a toda velocidad. Los movimientos de la maga eran rápidos y certeros, pero todos pudieron distinguir que algo había cambiado en ellos.

—Tina-sama… —en pleno combate con Kerberos, Lux cambió su vuelo para dirigirse hacia donde estaban las dos mujeres, pero fue detenida por una bola de fuego.

—Tu ama sólo se está defendiendo. Ya no puede atacar porque Sakura la tiene acorralada. ¿Estás preocupada?

—La estúpida Card Mistress nunca podrá ganarle a Tina-sama —gruñó Lux regresando el ataque al león, quien pese a sus múltiples heridas no se dejó amedrentar. Apenas segundos antes su pelea con la guardiana de la luz parecía decidida, pero en el instante en que la masa de arena que encerraba a Sakura había estallado, una nueva energía se irradió hacia sus venas. No tenía idea de qué era lo que estaba pasando, pero sabía que era obra de su dueña y no desperdiciaría esta nueva oportunidad para derrotar a su enemigo.

De pronto un grito se elevó por el aire. Un clamor de dolor que estremeció las entrañas de dos fieles guardianes.

—¡Tina-sama! —Tenebrae repelió un ataque de Subaru con rapidez y quiso adelantarse hacia donde su ama, pero al intentarlo sintió una laceración en su costado y vio nuevamente a Sumeragi cerca de él, decidido a no darle tregua. La pelea con Ankoku y Syaoran lo había dejado tan herido y debilitado que no podía contener los ataques del médium por más que lo intentara. Tenebrae maldijo entre dientes: no podía quedarse de brazos cruzados viendo a su dueña en problemas.

—Tus guardianes no te van a ayudar esta vez —Sakura se incorporó mirando a la mujer que yacía en el piso doblándose sobre su estómago, donde una herida sangraba gravemente—. Voy a acabar contigo ahora —sentenció sin emoción en su voz. Tina sonrió.

—Al principio me sorprendió tu expresión, porque nunca antes la he visto en ti, pero la conozco muy bien —observó cómo Sakura levantaba una vez más su arma manchada en carmesí y avanzaba hacia ella—: la veo todos los días reflejada en un espejo. Card Mistress, ahora eres como yo: quieres venganza a cualquier precio.

—Voy a acabar contigo.

—No te será tan fácil —Tina invocó a The Shield, obligando a la castaña a detenerse a tan sólo un metro de distancia.

—¡Sakura detente! —inútilmente Eriol seguía forcejeando con sus cadenas—. ¡Yue sigue vivo! No caigas en su juego. ¡Tú no eres como ella!

—Sé que está vivo, pero su presencia se está extinguiendo —Sakura lanzó el arma en un rápido movimiento y todos pudieron ver con sorpresa cómo ésta cruzaba limpiamente el campo protector invocado por Tina y la derribaba nuevamente, incrustada en lo que hasta el momento era su hombro sano, cerca de la clavícula—, y si él muere, tú también lo harás.

"¡Atravesó el campo!" Tina apretó los dientes soportando el dolor que le escurría por todo el cuerpo. Las lágrimas ardían en sus ojos.

—¡No, Tina-sama! —Tenebrae avanzar otra vez, pero nuevamente fue detenido en seco por un ataque de Subaru.

—Probablemente —Syaoran permanecía de rodillas en el piso, sosteniendo la invocación del dios del viento con una mano y apoyándose con la otra sobre el suelo—. Tampoco debiste subestimarme.

Eriol no podía más con la impotencia que lo ataba a ese lugar, a ese cuerpo inútil y humano al que había quedado reducido—. ¡Sakura, esa lanza es…!

—Lo sé, es mi antigua llave mágica —farfulló la castaña interrumpiendo a Hiragizawa—. Me lo dijiste aquella vez: volvería para cumplir mi más profundo deseo. Ahora voy a vengarme de esta maldita, de la mujer que mató a mi padre, a la mamá de Tomoyo, y será la culpable si Yue llega a morir.

"¡La llave mágica!" Tina no podía creer lo que decía la mujer. Por eso la lanza había cruzado a The Shield con tanta facilidad; en esa lanza se concentraba toda la energía de Sakura y había nacido para cumplir expresamente un deseo: acabar con ella.

A unos metros de distancia, entre un abismo de oscuridad, la criatura lunar pudo escuchar que alguien mencionaba su nombre.

—"Sakura me necesita".

"¿Y qué harás por ella, si no te puedes mover en este cuerpo inútil?"

—¿Una llave? —Subaru se detuvo en su ataque a Tenebrae, recordando entonces las palabras que Fujitaka Kinomoto le dijera aquella noche:

"Esa llave es un arma de doble filo y puede convertirse en su cárcel. A simple vista puede parecer que tiene una sola función, pero en realidad puede ser usada con dos propósitos. Si no es empleada para el propósito adecuado, Sakura se perderá en ella"

—¿A dónde crees que vas? —Tenebrae intentó detenerle, pero una poderosa ventisca le impidió alcanzarlo. Al mirar en la dirección de la que ésta había salido, su sorpresa fue evidente al descubrir al varón que estaba casi a gatas sobre el suelo, sosteniéndose como podía con una mano y sujetando un ofuda con la otra.

—Aún no hemos terminado —Syaoran tosió sangre y sacó otro papiro. Tenebrae frunció el ceño al ver su obstinación mientras de reojo notaba cómo el médium se alejaba de ambos.

—Creo que no debí perdonarte la vida.

—Quizá… —Syaoran emitió un lamentable intento de sonrisa—. Tampoco debiste subestimarme.


A nivel del suelo, Sakura recuperaba de un empellón la lanza que había quedado incrustada en su contrincante y se preparaba una vez más para embestir.

—Después de ti acabaré con esas bestias que tienes por guardianes.

—No dejaré que les hagas daño a ellos —Tina masculló entre dientes estremeciéndose de dolor y sin apartar de ella sus furiosos ojos celestes.

—¿No? —para sorpresa de todos, Sakura sonrió—. Mírame entonces.

—¡Sakura-san! —la aludida observó de reojo la silueta del médium acercándose por un costado y sacó una carta de su mazo. Con el poder de The Shield un escudo invisible se formó encerrando en su interior a las dos mujeres. Subaru corrió hacia él, pero no pudo atravesarlo—. ¿Qué haces?

—Nadie va a interrumpirme ahora —sus ojos verdes y fríos se clavaron nuevamente en Tina—. Éste es tu final, maldita asesina. Sakura apuntó la lanza hacia su pecho esta vez. Podía ver claramente cómo la joven respiraba aceleradamente.

"¡No puede ser!" Subaru contempló el impenetrable escudo con impotencia. Desde su posición no podía escuchar lo que las mujeres hablaban al interior de él y todo parecía indicar que lo mismo ocurría en el sentido opuesto, por lo que no podía hablar con Sakura para detenerla. Sin embargo Fujitaka le había dicho que él sería el único capaz de hacer algo al respecto. ¿Era porque él era el único que parecía quedar con la energía suficiente para intentar derribar ese campo que la hermana de Touya había formado a su alrededor?—. Entonces debo intentarlo —se dijo sacando unos papiros de sus bolsillos para intentar atacar el escudo.

—No podrás derribarlo así —de repente, una mano se posó sobre la suya y al mirar a la dueña de esa voz femenina se encontró con unos ojos color esmeralda—. De hecho, nadie puede.

—¿Entonces cómo se supone que voy a ayudarla? —Subaru obvió la pregunta respecto a la identidad de la mujer. No había tiempo para ello. Sin embargo, ella sonrió y su mirada gentil se dirigió a la figura alada que yacía en el piso seminconsciente.

—Eres el único que puede verme aquí, pero eso no significa que no necesites ayuda de alguien más.

Dentro del reducido espacio proporcionado por el escudo, Tina vio dispersarse la lluvia de relámpagos que había invocado sobre Sakura. Todos habían sido repelidos magistralmente por la imponente arma que la mujer sostenía en sus manos.

—De modo que éste es tu verdadero poder —Tina apretó los dientes—. Finalmente luchas sin contenerte.

Sakura no se molestó en responder. Con un solo movimiento de la lanza hizo que su hoja alcanzara a dejar una herida profunda en la pierna de Tina, quien frunció el ceño en una mueca de dolor, pero no profirió clamor alguno.

—Esto es por mi padre —reveló con voz sombría y blandiendo el arma otra vez trazó una herida vertical en el brazo derecho, aunque su objetivo había sido el torso, pero los reflejos de Tina habían sido casi lo suficientemente rápidos—. Y esto es por Sonomi-san.

Pese al dolor, Tina consiguió invocar a The Dash para esquivar el siguiente golpe y contraatacar con The Firey desde la espalda de la castaña. Un picante olor, mezcla de textiles y piel quemada, llenó el campo en el que se encontraban. No obstante, Sakura no emitió un solo quejido de dolor y rápidamente se volvió para propinar un golpe con el mango de la lanza y derribar a la mujer. The Firey fue sofocada rápidamente por The Sand mientras la filosa hoja del arma apuntaba al cuello de Tina, quien había terminado en el piso y observaba con ojos inyectados en furia a la mujer que empuñaba el detallado mango de la lanza.

—Conozco esa mirada. Ahora sabes cómo me he sentido durante siglos —farfulló Tina y Sakura alzó el mentón con desdén.

—No me compares contigo —sin ejercer más presión de la necesaria, trazó una delgada línea con el filo y un hilo escarlata descendió por un costado del cuello de Tina—. Esto será por Yue —susurró y blandió el arma preparándose para dar el golpe final.

—¿Cuál es tu verdadero deseo Sakura? ¿Realmente deseas matarla?

Sin saber de dónde venía la voz que la había detenido, miró en todas direcciones hasta dar con el hombre que la observaba a su derecha, al otro lado del campo de protección. Pero era imposible que pudiera escucharlo a través de él. ¿Qué había salido mal?

—Venganza —la mirada fría que le devolvió sorprendió a Subaru, pero éste logró mantenerse estoico.

—¿De verdad? Creí que querías proteger a tus seres queridos. Creí que querías proteger a Yue. ¿No estás aquí por eso?

—Yue está muriendo por su culpa.

—¿Y qué me dices de Tomoyo?

—Tomo…

Subaru pudo percibir el momento en el que su expresión cambiaba. Fue apenas un brillo en sus ojos, pero era claro y no podía dejar escapar esa oportunidad.

—Tu amiga sigue encerrada en un cuerpo poseído por la sed de venganza. ¿Vas a matarla frente al hombre que sacrificó todo lo que tenía para protegerla?

—Eriol… —Sakura miró a su amigo que seguía encadenado al centro del templo y contemplándola con ojos atónitos.

—Él estaba dispuesto a entregar su vida para proteger a sus seres amados, como lo hizo tu padre —continuó Subaru—. Te pregunto nuevamente Sakura: ¿cuál es tu deseo?

—No lo escuches —gruñó Tina—. Si quieres vengarte, hazlo de una… —se retorció en un ataque de dolor—, de una buena vez. No mires atrás.

—Para matar a alguien que amas se necesita más que un deseo de venganza. Al final, no te quedará nadie más a quien odiar ni a quien culpar, sino a ti misma —susurró Subaru con cierta melancolía. El agarre de Sakura sobre el mango de la lanza se aflojó.

—¿Lo dices por experiencia?

El médium asintió lentamente.

—Sé que no es eso lo que quieres.

—Sakura…

—¿Yue? —como si fuera traída desde otra realidad, Sakura echó un vistazo hacia la sombra que estaba tendida a los pies del médium y entonces distinguió al Guardián sujetando entre sus manos un objeto muy particular que reconoció enseguida como el teléfono de The Call, la carta que regalara al Juez en navidad.

"Con esta carta puedes comunicarte conmigo o con quien quieras sin importar en qué lugar del mundo estés"

De pronto, el Juez se desplomó por completo, agotado, y en su lugar volvió a sentir la casi extinta presencia de Ankoku. Comprendió que éste había cedido sus últimos restos de energía a Yue para invocar a la carta y hablar con ella, y eso sólo los había consumido más a ambos. Aquella carta había sido pensada para evitar que Ankoku se interpusiera entre ellos y los separara durante las noches de Luna Llena. Sakura miró con tristeza la barrera que había formado con The Shield; irónicamente, la única vez que Yue había requerido usar la carta no había sido a causa de Ankoku, sino de ella misma.

—¡Yue, Ankoku! ¿están bi…? —haciendo desaparecer el escudo, intentó adelantarse hacia la criatura, pero entonces se dio cuenta de que algo estaba reteniendo su lanza. Al dirigir su mirada al punto de tensión su sorpresa no podría ser mayor al ver a Tina sujetando el mango firmemente con una mano.

—No irás a ningún lado —le observaron un par de helados ojos azules—. Si no lo haces tú primero, entonces te mataré a ti, a él, y a todos los demás. Sólo acabando conmigo puedes detener mi venganza.

—¿Qu…quieres que te detenga? No puedo hacerle esto a Tomoyo.

—No te confundas, Card Mistress. Tomoyo murió en el momento en que lo hizo su madre. Ahora soy Tina Doomhill.

—No —Sakura bajó el mango y sintió cómo la vista se le nublaba en lágrimas—. Aún puedo sentir a Tomoyo en ti.

—¿Y qué harás? La única manera de liberarla y salvarlos a todos ustedes es acabando conmigo.

—No voy a matar a mi amiga.

—¿Por qué no? —Tina hizo aparecer nuevamente su propia arma—. Ya te lo dije, si no atacas tú, lo haré yo.

"No puedo hacerlo" Sakura bajó la mirada y sintió sus propias lágrimas correr por las mejillas.

—Sakura-chan.

Con un nudo en la garganta al escuchar aquella inesperada voz, Sakura alzó la cabeza y se encontró contemplando directamente dos hermosos ojos violetas que lloraban a la par que los suyos.

—¡Tomoyo!

Kumo ma ni odoru hikari
Zonge ni furi sosogu kisetsu ima hajimaru

(Los rayos del sol entre nubes de luz
se esparcen sobre la tierra
anunciando la estación)

No podía creerlo y a la vez había estado esperándola desde el instante en que viera el verdadero rostro de Tina a la entrada del templo.

—¡Tomoyo, estás bien! —soltó la maldita lanza y cayó de rodillas sobre el suelo, junto a su mejor amiga. Hizo amago de abrazarla, pero la chica la detuvo con una mano mientras se llevaba la otra a la cabeza.

—No te acerques.

Kake yoru tomo no koe ni
Furimukeba soko ni itsumo kawaranu egao
Soshite hizashi wa kagayaku

(Corro al escuchar tu voz
y veo tu rostro siempre sonriente
entre pinceladas de amabilidad)

Nunca la había visto llorar. Era la persona más fuerte que había conocido en su vida. Pensar en todo lo que había tenido que pasar, en todo lo que había vivido en secreto, y aun así Tomoyo nunca le había negado una sonrisa. Cada vez que ella se había sentido caer en un abismo sin fin era su valiente amiga, quien no necesitaba más magia que la de su propia fuerza de voluntad, quien había sido su mayor apoyo.

Y sin embargo lloraba.

Fuyu no ite tsuku michi wo yuku toki
Saige nai hagemashi ni
Iku no tasukerareta darou

(Al andar por la calle en el frío invierno
Tú me animaste con tu alegría
Y me ayudaste con tu valor)

—Tomoyo, déjame ayudarte —le imploró, pero su amiga meneó tristemente la cabeza y apretó entre sus manos la lanza que ella había soltado.

—Sólo hay una manera en que puedes hacerlo.

—¡No!

Kimi no you ni kimi no you ni
fuuki kureru hito de itai yo

(Como tú, como tú,
Quiero ser alguien que pueda dar su fuerza a los demás)

No podía estar hablando en serio. ¿Le estaba pidiendo que acabara con ella?

—No voy a matarte, Tomoyo.

Pero la otra tomó una de sus manos y la colocó sobre el mango del arma, haciéndola sujetarla.

—¡No voy a hacerlo!

Su mirada violeta, tan cerca de ella, la destrozó como a un cristal. Tomoyo estaba quebrada en todos los aspectos posibles: física, mental y espiritualmente. Probablemente su alma sangraba más que su cuerpo acribillado por la batalla… por sus propias manos.

Haruka ni tsutsuku michi no
Yuku saki wa kumo no kanata e to nobotte yuku

(Las nubes que hoy parecen de algodón
Flotan hacia el futuro, a ese lugar lejano)

—No me pidas esto, por favor.

Sintió una tibia lágrima caer en el dorso de su mano.

—Por favor, Sakura. No puedo detenerla por mucho tiempo.

—Tomoyo…

—La he visto asesinar a tu padre y a mi madre. Quiso matar a mi hija, todo con mis propias manos —sollozó y apretó con rabia su mano en el costado de su cabeza, como si ésta doliera—. No dejes que haga lo mismo contigo, con Eriol…

"No llores".

Itsushika michi wa hanare
Sorezore no mirai aruki hajimeru toki mo
Kitto hizashi wo kagayaku

(Aunque el destino nos separará
Para llevarnos a un futuro individual,
Al final las dos brillaremos juntas)

Una risa maligna se iluminó con dos ojos celestes.

—Sabía que no podrías hacerlo. ¿Qué sucede, Card Mistress, muchos sentimientos encontrados?

Sakura enfureció al ver cómo Tina había recuperado el control frente a ella.

—¡Deja a Tomoyo en paz!

—Demasiado tarde. Necesitarás más que lágrimas para detenerme —Tina recuperó la espada que Tomoyo había hecho a un lado y rápidamente cerró la corta distancia que la separaba de la castaña. Un ataque sin tregua, directo al corazón.

—¡Tomoyo detente!

Yume ni yaburete kizutsuita toki
Tasuke ai sasae au
Tomo dachi de ite hoshii yo

(Aunque haya dolor, o nuestros sueños se rompan,
Quiero tener el apoyo de tu amor,
Que esta amistad no termine jamás)

La espada se detuvo al tocar la piel de Sakura, quien alcanzó a sentir el escozor de la herida, aunque ésta tan sólo fue superficial. El arma cayó al suelo y la mirada violeta de su amiga se perdió buscando al hombre que la había llamado de regreso. El mismo que continuaba atado e impotente, observándolo todo desde el centro.

—Eriol… —luego sus ojos suplicantes se dirigieron una vez más a su amiga—. Por favor Sakura, acaba con esto —colocó la otra mano de la chica sobre la lanza, obligándola a tomarla con ambas manos—. No dejes que ella continúe así —movió el arma hasta que su filo apuntó directamente a su corazón.

—Tiene que haber otra manera —Sakura sintió sus manos temblar entre sollozos.

—Aunque la exista, será demasiado tarde —con horror vio cómo su amiga le dedicaba una sonrisa triste, resignada y derrotada. Un vuelco en su pecho le indicó que aquélla sería su última sonrisa.

Kimi no tame ni kimi no tame ni
chikara ni naru hito de yo

(Por ti, por ti,
Yo quiero ser más fuerte que hoy)

—¡No puedo matarte!

Sintió en sus mejillas la mano de su amiga intentando enjugar sus lágrimas.

—No te preocupes por eso. Yo morí el día en que Tina apareció frente a mí. No puedo vivir en un mundo donde soy la peor enemiga de todo cuanto amo —sus dedos pálidos temblaron en el rostro de Sakura—. ¡Por piedad, Sakura, sólo hazlo!

Por piedad. ¿En qué clase de mundo esto podía considerarse piedad? Sakura cerró los ojos sintiendo la última y trémula caricia de su amiga.

Piedad.

Warau toki mo naku toki ni mo
Gogatsu no hizashi no you ni

(Las veces que reíste, las veces que lloraste
Brillarán dentro de mí como el mismo sol de abril)

—¡NO, Tomoyo!

El grito aterrado de Eriol murió en la noche. Con un único y funesto golpe, el cuerpo de Tomoyo cayó hacia adelante y Sakura lo recibió entre sus brazos.

Continuará…


Notas de la autora: me ha costado. ¡Oh, vaya que me ha costado este capítulo! Y es que lo he editado tantas veces que casi termino lanzando la computadora por la ventana, pero es un capítulo muy importante para la historia (después de todo, es el penúltimo y clímax), así que no podía dejar escapar ni un solo detalle. Lloré como magdalena en su momento, aun cuando tenía pensada esta escena desde hace unos seis o siete años, incluyendo la canción que la acompaña, ¿y cuál más podría ser, si aquélla que Tomoyo le dedicó a Sakura durante el concurso de coros?

Supongo que finalmente muchas dudas quedaron aclaradas, aunque otras más siguen sin contestar y probablemente surgieron otro par. ¿Pueden adivinar quién ayudó a Subaru a llegar y quién le ayudó para detener a Sakura? Además, esto aún no ha acabado, así que no crean que sigue un capítulo donde todo se arregla mágicamente. Al contrario…

Ah, como aviso final: estaré viajando todo este mes y preparando mi mudanza para irme a Bélgica para estudiar el siguiente semestre. Decimos adiós a la bella Praga y veremos qué nos depara el destino. Mientras tanto, no habrá más actualizaciones en Agosto. Regresaré en Septiembre actualizando primero Código Daidouji y después con el capítulo final de Moonlight Sonata. Muchas gracias por su apoyo a lo largo de esta historia que finalmente verá su conclusión próximamente.

¡Hasta la próxima!