22
Always
Aquella mañana Harry se despertó muy temprano, a pesar de que en realidad no había dormido casi nada por la emoción que invadía cada parte de su ser; su mente recordaba cada suceso vivido con London el día anterior… El corazón le latía frenéticamente sólo de pensar que pronto la vería. Se arregló con esmero, la verdad es que él nunca había sido presuntuoso en cuanto a su arreglo personal, sin embargo también era cierto que no quería que London pensara que su padre siempre andaba desaliñado (aunque realmente así fuera.) – ¿Estás seguro que sólo lo haces por London? – terció socarrona la vocecita en su cabeza. Harry frunció el entrecejo frente al espejo.- ¡Por supuesto que es sólo por ella! – zanjó antes de que la voz dijera algo más.
Se apareció en la acera del parque que estaba frente a la casa de los Lupin, caminó hasta la verja del jardín y ésta se abrió en cuanto él pensó en la contraseña. Cuando entró en el vestíbulo de la casa escuchó voces provenientes del salón, pero al parecer nadie advirtió que él acababa de llegar así que aprovechándose de esto se dirigió hacia las escaleras para ir en busca de London; para su mala suerte en el instante que pisaba el primer escalón la voz de Luna lo sobresaltó.
¿A dónde se supone que vas, Harry Potter? – inquirió recelosa la rubia.
¡Diantres! – maldijo por lo bajo el ojiverde.
¿Qué dijiste? – terció Luna, entornando sus ojos azules.
¡Buenos días, Luna! – regresó a verla, forzando una sonrisa.
¿Buenos días? – ironizó la ojiazul.
¡Oh, disculpa! ¿Buenas madrugadas? – repuso sarcástico Harry.
Jaja ¡Qué chistoso! – rió con sarcasmo Luna, mirándolo con advertencia.
¡Ya conoces mi gran sentido del humor! – ironizó esbozando una fingida sonrisa Harry.
No, ya en serio… ¿Qué estás haciendo? – reclamó Luna.
¿Aquí? McGonagall convocó a una reunión urgente – terció con tono ingenuo el ojiverde.
¡Eso ya lo sé! – espetó enfadada la rubia. - Pero será a las siete de la mañana, y en el salón – subrayó, haciendo un gesto con la cabeza para señalar el lugar.
¡Discúlpame por ser demasiado puntual! – terció sarcástico, alzando sus brazos de una forma insolente.
No termines con mi paciencia, Harry – los ojos azules brillaron peligrosamente, el ojiverde hizo una nueva mueca provocadora.
Me refería a que no puedes subir – aclaró Luna, con tono tajante.
¿Por qué no? ¡Voy a ver a mi hija! – le retó Harry, con los ojos llameándole.
Está dormida – lo enfrentó la rubia, dando unos pasos hacia él. Los ojos verdes se entornaron. - Exacto… Quiero contemplarla mientras duerme, y poder verla despertar –exclamó ilusionado, sus ojos esmeraldas resplandecieron; luego bajó el escalón y acabó con la distancia entre ellos, encarándola. Luna se estremeció pero no retrocedió.
Es un privilegio que me he perdido por cinco años, y por si se te olvida tú eres una de las culpables de que así fuera – le recordó con reproche cerca de su oído, los ojos de Luna se dilataron luego bajó la mirada. - Harry… – soltó sin aliento, e hizo algo inesperado, lo tomó del brazo.
¡Ni te atrevas a intentar detenerme! – gritó el ojiverde, jalando su brazo. Luna pegó un respingo y esta vez sí dio un paso atrás. Pero se recuperó casi de inmediato y volvió a tomarlo del brazo, provocando que él la mirara con recelo.
No lo haré… Pero te voy a tener que acompañar, porque para mi mala y tu mala suerte, ni siquiera sabes cuál es su habitación – dijo, aparentando que tenía todo bajo control.
This Romeo is bleeding
But you can't see his blood
It's nothing but some feelings
That this old dog kicked up
It´s been raining since you left me
Now I'm drowning in the flood
You see I've always been a fighter
But without you, I give up.
Harry y Luna subieron en silencio, en el trayecto la rubia le lanzaba miradas resentidas pero él ni siquiera la regresaba a ver… Repentinamente él se detuvo como si alguien le hubiese lanzado un hechizo Petrificus Totalus porque se quedó completamente estático, Luna casi choca con él. Irritada le lanzó una fulminante mirada pero al ver sus ojos verdes descubrió que éstos estaban desorbitados, desconcertada siguió la dirección que tenían… Sólo para que sus pupilas azules también se abrieran sorprendidas. En el interior de aquella habitación se encontraban Draco y Hermione, en una situación demasiado íntima como para tener público.
Luna no sabía qué decir, salvo que tenía que hacer algo para mover a Harry antes de que Hermione o Draco se percataran que ellos estaban ahí.
Pero justo en ese momento London acababa de asomarse por la puerta de su habitación, y al ver a Harry en el pasillo una radiante sonrisa se dibujó en su carita.
¡Harry, llegaste! – exclamó alegre con su cantarina vocecita; en segundos atravesó corriendo la distancia que los separaba y se lanzó a sus brazos. La voz de London había sido como la salvación de Harry, porque gracias a ella había reaccionado. Cuando él la pudo estrechar entre sus brazos el dolor que sentía por la escena que acababa de presenciar fue pausado; sentir el corazón emocionado de su hija chocar contra su pecho, recibir la calidez de sus manitas sobre la piel de sus ásperas mejillas, y verse reflejado en sus hermosas pupilas esmeraldas, que tenían un brillo especial sólo por él, era lo único que le importaba en aquel instante.
Lamentablemente la niña despegó su mirada de la de él y regresó a ver curiosa hacia el interior de la habitación que tenían enfrente… Repentinamente su expresión fue de total confusión. Inevitablemente Harry también había regresado a ver hacia la habitación, desde donde Hermione los miraba con los ojos abiertos desmesuradamente.
El primero en reaccionar de aquella escena fue Draco, que se incorporó de la cama poniéndose su camisa blanca y dirigiéndose a zancadas hacia la puerta, Harry pudo observar que Hermione reaccionó segundos después y se apresuró a cubrir su torso semidesnudo con la sábana; tal vez fue su imaginación pero le pareció que ella estaba llorando. Cuando el rubio llegó a la entrada sus ojos se entrecerraron mientras se clavaban en Harry…
Si venían a buscar a Hermione temo que tendrán que esperarla un largo rato, estamos ocupados – terció con satisfacción, y Harry pudo notar el brillo triunfal en sus ojos grises. Luna soltó un sonoro respingo porque los últimos minutos fue ella la que se había quedado petrificada. Draco pasó por alto aquella reacción de la rubia y se concentró en London.
¡Buenos días, sweet heart! – exclamó, alargando la mano para acariciarle la mejilla, pero London bajó su mirada cuando sintió la caricia y los ojos grises se abrieron impactados, los ojos de Harry en cambio se entornaron desconcertados. Draco fingió que aquella reacción de London no lo había afectado, y trató de esbozar una sonrisa presuntuosa, la cual le lanzó al ojiverde mientras cerraba la puerta.
Now I can't sing a love song
Like the way it's meant to be
Well, I guess I'm not that good anymore
But baby that's just me
And I will love you, baby
Always
And I'll be there forever and a day
Always
Harry no supo cuánto tiempo se quedó ensimismado siendo atacado por la escena de Hermione en los brazos de Draco, repitiéndole que lo amaba… Fue la voz de London la que nuevamente lo trajo a la realidad.
¿Estás bien, Harry? – le preguntó, tomándolo de las mejillas para fijar sus ojitos esmeraldas en los de él.
Sí – respondió él, sin embargo desvió su mirada.
Es que te quedaste como… ido – dijo la niña, arqueando una ceja.
De verdad estoy bien – le aseguró, aunque nuevamente evadió su mirada. London soltó un suspiro, no muy convencida; entonces relajó su expresión.
¿Me llevas a mi habitación? ¡Quiero enseñarte algo! – añadió más animada. Harry comenzaba a hacer un gesto de asentimiento cuando Luna intervino.
Se lo mostrarás más tarde, ahora Harry tiene que bajar al salón – dijo con suavidad, pero la última palabra la subrayó y entornó su azul mirada hacia el ojiverde, quien la miró irritado.
¿Por qué? – inquirió frunciendo el entrecejo London.
Por algo de su trabajo como auror – contestó rápidamente Luna, y Harry le lanzó una mirada fulminante.
¿Recuerdas que te hablé de los aurores? – Harry se dirigió a London.
Sí – asintió la pequeña. - ¡Tú eres un auror! – exclamó maravillada.
Así es – Harry le sonrió.
¡Oh…!– repentinamente los ojos esmeraldas de London se abrieron desmesurados.
¿Qué pasa? – preguntó alarmado Harry. Luna también se preocupó.
Me dijiste que un grupo de aurores te protegieron cuando derrotaste a Voldemort. Si tú también eres uno, y la reunión es para hablar de tu trabajo… Entonces es porque te van a pedir que protejas a alguien, y ya no tendrás tiempo para ayudarme a controlar mi magia. Pero sobre todo… ya no tendrás tiempo para estar conmigo – le explicó con tristeza, bajando la mirada.
No, esta reunión es precisamente para aclarar la cosas – negó el ojiverde, tomándola por la barbilla para que lo viera.
Ten cuidado con lo que le cuentas a London, Harry – le advirtió Luna, Harry la ignoró olímpicamente y la rubia le lanzó una mirada asesina.
¿Cómo? – London lo miró confundida.
Voy a hablar con mi jefa… Voy a decirle que tendrá que buscar a otro auror para cuidar al Ministro de Magia, porque yo voy a estar contigo – dijo con tono resuelto Harry.
¿Dejarás tu trabajo con el Ministro de Magia, por mí? – balbuceó conmocionada London, mientras sus pupilas esmeraldas se volvían a dilatar. Harry le sonrió asintiendo.
London… ¡Tú eres lo más importante en mi vida! – exclamó viéndola a los ojos, y ambas miradas esmeraldas brillaron al mismo tiempo.
¡Te voy a estar esperando! – le dijo con una sonrisa radiante, entonces lo tomó nuevamente de las mejillas y halándolo hacia ella lo besó en la coronilla.
London se había quedado en su habitación en compañía de Luna, e iban a esperar a que París se despertara. Harry se dirigió hacia el salón…
Cuando entró en la estancia se percató que salvo por McGonagall, los demás miembros principales de la "Orden Secreta" estaban ahí… Remus Lupin, Nymphadora Tonks, Severus Snape, y Ron. Quien al verlo llegar lo llamó a señas con la mano, indicándole que le había apartado un lugar, en la mesa que habían improvisado en medio de la sala.
Ahora sí… ¡Me quieres explicar el lío que Hermione y tú armaron! – demandó en voz baja el pelirrojo, cuando Harry acababa de sentarse.
¿Qué? – terció con el entrecejo contraído el ojiverde.
Es que ayer en la tarde, después de que huyeras de tu "fiesta de compromiso" – dijo con sarcasmo Ron, y Harry frunció más el ceño. - Hermione le marcó a Luna pidiéndole tu número de celular, y tras esa llamada ¡mi esposa se quedó muy alterada! – continuó, y al final le lanzó una mirada exigente.
No te puedo contar ahora – zanjó el ojiverde, Ron lo miró con resentimiento.
¡Sólo resume! – reclamó el pelirrojo. - Además ya sé lo más importante… ¡London ya sabe que eres su padre! – concluyó sonriendo ampliamente, Harry entornó sus ojos.
Si ya te enteraste, ¿entonces qué más quieres saber? – ironizó el ojiverde.
¡No te hagas el tonto! – protestó Ron, y sus ojos azules lo miraron indignados.
¡En verdad no sé de lo que hablas! – rebatió Harry, el pelirrojo le volvió a lanzar una mirada exasperada.
¡¿Cómo quedaron las cosas con Hermione?! ¿Le dijiste que la amas? – inquirió ceñudo. Los ojos esmeraldas se dilataron.
Veo que estás más que enterado… ¡Y no! Ella y yo acordamos que seremos amables uno con el otro – respondió irritado Harry.
¡¿Qué?! ¡Eres un…! – increpó el pelirrojo, mirando a su amigo como si fuera en verdad un idiota.
¡Escucha Ron, es todo! Hermione y yo trataremos de ser amigos por el bien de London – atajó enfadado Harry.
Pero… pero…– refunfuñó Ron, y justo en ese momento McGonagall entró en el salón, Harry regresó a verla, técnicamente ignorando a su amigo. - ¡Eres idiota! – concluyó el pelirrojo, y le lanzó un zape al ojiverde; que éste gracias a sus reflejos de ex jugador de quidditch esquivó ágilmente.
¡Buenos días! – saludó con tono serio McGonagall. Los demás le devolvieron el saludo, salvo Harry, cuyos ojos se habían entornado en ella y brillaban peligrosos. Pero McGonagall no lo advirtió, o mejor dicho lo ignoró.
¿Y el Sr. Malfoy y Miss Granger? – preguntó a continuación, mientras se sentaba en la silla de en medio de la mesa, justo frente a Harry. Remus carraspeó e iba a responder cuando los mencionados llegaron a la sala… Draco y Hermione iban tomados de la mano, pero sus expresiones eran distintas, pues mientras él aparentaba seguridad, la castaña lucía ansiosa.
¡Adelante, los estábamos esperando! – apuró McGonagall. En ese momento ambos se sentaron al lado de la profesora; la castaña había quedado casi frente al ojiverde, esta vez Harry evitó a toda costa encontrar su mirada con la de Hermione, y curiosamente ella también había hecho lo mismo. Ron rodó los ojos, pero su mirada se entornó cuando notó que Draco esbozó una sonrisa triunfal, pues al parecer él también se había dado cuenta de aquella escena.
I'll be there till stars don't shine
Till the heavens burst
And the words don't rhyme
And I know when I die, you'll be on my mind
And I'll love you… Always
Now your pictures that you left behind
Are just memories of a different life
Some that made us laugh
Some that made us cry
One that made you have to say goodbye?
What I'd give to run my fingers through your hair
Touch your lips
To hold you near
Minerva McGonagall carraspeó para atraer la atención de los presentes, pero aquello no era necesario debido a que todos la miraban; extrañamente la profesora parecía nerviosa…
Esta reunión debió efectuarse anoche… Pero anoche, por algunos sucesos de los que les haré participes en unos momentos, tuve que reunirme con los ministros de magia y los jefes de departamentos de aurores de Inglaterra y EUA – explicó con gravedad, una atmósfera de tensión recorrió la habitación. No obstante la reacción de Hermione no sólo fue tensa, su respiración se había vuelto irregular y en sus pupilas marrones se mostró el miedo. Harry se dio cuenta de esto, pero y es que en sus ojos esmeraldas también se vio reflejado el mismo miedo. En ese momento tuvo enormes deseos de abrazarla, de decirle que no tenía nada que temer porque él protegería con su vida a London.
Minerva McGonagall se lamió los labios, sentía la boca seca, cuando volvió la vista al frente, Snape, que estaba casi frente a ella, observó que detrás de sus gafas sus ojos estaban vidriosos.
En la reunión… el jefe del departamento de aurores de EUA informó que desde la noche en que los mortífagos revisaron el departamento de "Los Mackenzie", no han detectado movimientos extraños que los ayuden a señalar en qué parte del país podrían estarse ocultando. Aunque ellos creen que los mortífagos han abandonado EUA, que ahora pudieron haber vuelto a Inglaterra – explicó McGonagall.
¿Creen? – interrumpió Draco. - ¡Qué eficientes resultaron ser los aurores americanos! – ironizó soltando una fría risilla.
Comprendo su desesperación señor Malfoy, pero… – reprobó McGonagall, un tanto molesta por el comentario del rubio.
¡No, no la entiende porque no es su hija la que está en peligro! – Draco alzó la voz, Hermione a su lado, estaba como ausente, y su respiración no había vuelto a la normalidad, por el contrario, era cada vez más débil. Los ojos de Harry se desplazaban de la preocupación cuando miraba a Hermione, al rencor fulminante cuando se clavaban en Draco.
¡A todos nosotros nos preocupa la seguridad de London! – replicó Remus. Y las miradas de los demás se alternaban entre Lupin, Draco, McGonagall, Harry y Hermione.
Pues no se nota – el ojigris terció lanzándole una mirada llena de sarcasmo a su primo cuñado. - ¡No puedo creer que los aurores de dos naciones no hayan podido atrapar a un pequeño grupo de mortífagos en cinco años! – vociferó a continuación Draco, dando un golpe sobre la mesa. Hermione se sobresaltó, y esto fue lo que pareció traerla de nuevo a la realidad.
Tal vez hubiesen sido más fáciles de capturar si nuestra misión se hubiese concentrado en ellos, y no nos hubiésemos divido tratando de encontrar a Hermione y a su hijo también. Y de paso a ti, Malfoy… Aunque no te vayas a creer, porque acá tú eres insignificante – intervino Ron, cuyas orejas se habían puesto peligrosamente rojas.
¡Quién te crees que eres para hablarme así, comadreja! – los ojos grises lo fulminaron.
Yo, hurón… Soy el subjefe del departamento de aurores ingles – subrayó Ron, manteniéndole la mirada desafiante.
Si tú eres el subjefe, no quiero saber qué imbécil es tu jefe – espetó con desdén y sarcasmo el rubio, y de soslayo sus ojos grises se dirigieron hacia Harry, cuya mirada esmeralda se había clavado en él asesinamente.
¡Oye gracias, primo! – saltó ofendida y dolida Tonks.
¿Nymphadora? ¿Tú eres…? – respingó Draco, la sorpresa lo hizo palidecer momentáneamente.
Ron tiene razón… Si no hubiéramos tenido que buscarlos a ustedes también, te aseguro que a estas alturas ya hubiésemos capturado a tu padre, a nuestra querida tía, y a sus simpáticos amigos – recalcó viéndolo irónica, aunque Draco pudo notar que parecía más decepcionada que dolida.
Estás insinuando que tenemos la culpa de la incompetencia de tus subordinados – le reclamó el ojigris.
¡Yo no insinúo nada, te lo estoy afirmando! – señaló Nymphadora, y sin darse cuenta se había comenzado a poner de pie. Remus a su lado la tomó del brazo, y fue que ella volvió a sentarse.
¡Nosotros nos fuimos para proteger a nuestro bebé! – se defendió Draco tomando a Hermione de la mano, y ella lo regresó a ver con los ojos dilatados. - ¡De él, él fue quien las puso en peligro, siempre ha sido él! – gritó mirando con intenso odio a Harry. Pero Harry lo miraba peor, y si hasta aquel momento su mente había estado luchando entre el miedo que había en su interior por saber a su hija en peligro, por la desesperación de tener a Hermione enfrente y no poder decirle que estaba sufriendo lo mismo que ella… Y todas aquellas ganas de golpear al rubio. Ahora que había tenido un motivo para poder enfrentarlo no se quedaría callado.
¡Yo iba a protegerlas con mi vida! – exclamó Harry, pero más que responderle a Draco quería reafirmárselo a Hermione, sus ojos esmeraldas buscaron desesperadamente los marrones; pero lamentablemente ella evitaba a toda costa cruzar la mirada con él, y durante aquella discusión sus castañas pestañas habían cubierto sus pupilas.
Sí claro… ¡Arrebatándole su hija a Hermione! – ironizó Draco, y la castaña comenzó a hiperventilar.
¡Yo nunca pretendí quitarle a nuestra hija, y eso ya se lo aclaré a Hermione! – gritó, esta vez sus ojos insistieron y ella ya no pudo seguir evadiendo su mirada, inevitablemente sus ojos se cruzaron y ambos sintieron como si sus sentimientos colisionaran… Era como si el tiempo entre ellos no hubiese pasado, sólo distinguir que con mirarse podían comunicarse. Y ella lo entendió, Harry no podía estarle mintiendo, al menos no en eso. Y se dio cuenta que aún podía leer la verdad en aquellos ojos esmeraldas.
¡Eso es lo que dices ahora, pero antes no pensabas igual! – sentenció Draco, rompiendo con la conexión que habían logrado las miradas de Harry y Hermione.
¡Siempre lo pensé así! Pero lamentablemente cuando intenté hablar con ella, malinterpretó mis palabras… – declaró Harry, buscando de nuevo los ojos marrones, Hermione volvió a mirarlo, pero ahora su respiración se había vuelto agitada. Harry apartó su mirada y la dirigió con odio hacia Draco, quien lo miraba de la misma manera. - Y entonces tú te aprovechaste de su confusión y su miedo… ¡Al final fuiste tú el que las puso en peligro!
Te duele que ella me haya elegido a mí, Potter – terció Draco, los ojos esmeraldas se dilataron y entornaron en cuestión de segundos, refulgiendo peligrosamente; los grises brillaron con satisfacción y reto.
When you say your prayers
Try to understand
I've made mistakes, I'm just a man
Pero antes de que Harry lo enfrentase McGonagall intervino…
¡Basta! No estamos aquí para hablar de su pasado, ni mucho menos para entrar en un lío de su triangulo amoroso… ¡Estamos aquí para discutir sobre la seguridad de la pequeña London! – zanjó severa la profesora. Harry y Draco se mantuvieron miradas de aborrecimiento. Hermione intentaba tranquilizarse.
A quien habíamos determinado que no era conveniente revelarle la verdad sobre su origen, sin embargo ustedes decidieron informarle – agregó mirando con reprimenda a Draco y a Hermione.
¡Nosotros no decidimos nada! Si se enteró fue por un descuido de nuestra parte… Pero… – protestó el rubio. Hermione puso su mano sobre la muñeca de Draco para calmarlo. Al notar aquel gesto Harry sintió cómo si algo ácido se derramase dentro de su estomago.
¡Eso ya no es relevante! Lo importante es que ella ahora sabe que por sus venas corre sangre Potter, y es eso en lo que ahora nos concentraremos, porque nadie más de los que de por sí estamos enterados… debe saberlo – exclamó con gravedad McGonagall. Hubo un silencio incómodo en el salón, todos alternaron sus miradas de Harry a Hermione; y aunque los ojos esmeraldas nuevamente buscaron los marrones Hermione evitó a toda costa verlo.
No se preocupe McGonagall, mi hija le ha pedido tiempo a Harry para que los demás conozcan la verdad – dijo tan rápido como pudo Hermione, y su mirada seguía evitando la de Harry, aunque sintió la intensidad con la que él la observaba.
Ron se había quedado viendo a su amigo con cierta pena ajena, y le palmeó el hombro en señal de apoyo. Draco en cambio había esbozado una sonrisa triunfal, pero nadie más, salvo Snape, se había percatado de este gesto.
Bueno… Debo admitir que esto resulta conveniente – confesó McGonagall, y sus mejillas adquirieron un extraño rubor. Los ojos esmeraldas de Harry se entornaron en ella. - Porque no alterará los planes que hemos estado fraguando desde que por fin la pequeña Hope ha aparecido… Es decir, la pequeña London… – rectificó más sonrojada la profesora, Harry la miraba cada vez más enfadado. - Quien hasta que los mortífagos sean capturados, conservará el nombre de "London Mackenzie" – determinó con un tono de que nadie podría rebatir su decisión.
Y cuando el peligro haya pasado, ella podrá llevar tu apellido – comentó Ron, dándole una nueva palmada en el hombro a Harry.
Ya quisieras, Potter – terció con desprecio Draco. Hermione alternó sus ojos marrones, que se habían dilatado, de Draco a Harry, y de Harry a Draco.
¡Eso es algo que sólo trataré con Hermione! – zanjó Harry, cuyos ojos esmeraldas refulgieron peligrosamente, advirtiendo al rubio. Pero Draco no se intimidó, por el contrario, sus ojos grises le devolvieron una mirada amenazadora. Hermione los miraba a ambos y su respiración parecía haber huido.
¡Esto no es la corte de un tribunal muggle! – vociferó McGonagall. Hermione decidió dejar de ver a Draco y a Harry; es más, en aquel momento resolvió que a partir de ese segundo iba a ignorarlos.
¿Tiene algo que decir, Miss Granger? – La castaña dio un respingo, la pregunta de McGonagall la había tomado desprevenida… Minerva continuaba viéndola insistente, y Hermione no pretendía continuar con aquella discusión que Draco y Harry habían estado tratando de hacer estallar, pero sí tenía mucho qué decir respecto a sus temores sobre el modo de vida que llevaría London ahora que finalmente su mundo había cambiado totalmente. Tras aquella pausa en que sus pensamientos se habían aclarado, soltó un profundo suspiro y expresó…
Profesora, mi hija no puede darse cuenta que su vida corre peligro, ella… – sus pupilas marrones se habían llenado de lágrimas. Draco movió su mano para tomar la de Hermione, pero ella inconscientemente la retiró antes de que él la tocara.
Entiendo, no se preocupe Hermione… London tendrá la vida normal de una niña de cinco años, irá al colegio y podrá salir de casa de los Lupin… ¡Para ello todos estamos trabajando, su seguridad es lo más importante! – la tranquilizó Minerva McGonagall. En la mesa recorrieron las voces de afirmación. Hermione trató de esbozar una sonrisa.
En cuanto a ustedes, caballeros… – McGonagall se dirigió a Draco y a Harry, los dos clavaron entornadas sus miradas en ella. - Sé que ambos aman a la pequeña London, que para ambos ella es su hija… ¡Así que por su bien aprenderán a trabajar en equipo! – sentenció exasperada la profesora. Tanto los ojos del rubio como los del pelinegro brillaron con aprensión. Pero en su fuero interno los dos sabían que debían tragarse su odio mutuo porque el amor que sentían por London era más importante.
Hermione finalmente se atrevió a ver a Harry, pero a pesar de eso evitó que sus ojos se encontraran; y luego miró a Draco, pero antes de que él la viera a los ojos también los evadió.
Minerva McGonagall concluyó aquella reunión recordándoles que como habían estipulado la noche que regresaron… Remus y Tonks se encargarían de la seguridad de Draco y Hermione, Theodore y Lina Nott cuidarían de París, y Snape resguardaría a London; sólo un cambio, ya que ahora Harry también sería su guardián.
Draco tuvo que morderse los labios para no decir nada, pero su gris mirada se había tornado glacial y estaba asesinando con ésta al ojiverde. Hermione, a su lado, continuó evitando verlo a él y a Harry.
Cuando los demás comenzaron a abandonar el salón, Hermione se puso rápidamente de pie y aprovechó el pequeño tumulto para escapar de aquella habitación, o mejor dicho de Draco y de Harry.
When he holds you close
When he pulls you near
When he says the words
You've been needing to hear
I wish I was him
Cause those words are mine
To say to you till the end of time
And I will love you, baby
Always
And I'll be there forever and a day
Always
Pero el rubio también se apresuró a salir, y consiguió alcanzarla cuando ella pisaba el primer peldaño de las escaleras…
¡Hermione espera, por favor! – exclamó tomando firmemente su mano.
¡Suéltame, Draco! – la castaña jaló su mano, mientras sus ojos marrones lo fulminaban, y sin embargo estaban llenos de lágrimas.
Nena, escúchame… Sé que lo que menos necesitabas es que yo me comportara idiota… ¡Perdóname! – suplicó.
¡No! Estoy cansada de escuchar tus disculpas… En el interior de ese salón se estaba hablando de la seguridad de mi hija, y tú y Harry… y su estúpida y absurda rivalidad por determinar quién de los dos es más padre ¡Me hartaron! ¡No se dan cuenta que la vida de London corre más peligro que antes! Porque los mortífagos pueden estar ya en Inglaterra, y yo estoy aterrada, sufriendo… ¡Volviéndome loca sólo de pensar que a cada minuto ellos pueden estar más cerca! – le echó en cara, su respiración era violenta, sus manos temblaban al igual que su barbilla, y algunas lágrimas comenzaron a deslizarse por sus sonrosadas mejillas. Los ojos grises se dilataron y como acto reflejo la volvió a tomar de la mano atrayéndola hacia él y abrazándola con fuerza. Esta vez Hermione no lo rechazó sino que se refugió entre aquellos brazos que desde hacía años le brindaban seguridad, y por fin rompió en llanto.
No, no debes tener miedo… – susurró Draco, rozando con sus labios la sien de Hermione como gesto tranquilizador. - Sé que allá dentro dije muchas tonterías… Y más tarde me disculparé con Nymphadora… Pero debes estar segura que ella y los aurores a su cargo, harán un buen trabajo ¡Ellos mantendrán a nuestra hija a salvo! –afirmó, Hermione se separó un poco para verlo de frente, Draco le sonrió. - Y no sólo ellos, yo tampoco dejaré que nada les pase… Te lo prometí la noche que regresamos… ¡No dejaré que nada ni nadie toque a mi familia! Y sé bien que en los últimos días me he dejado llevar por el odio que le tengo a Potter, pero también te prometo que voy a hacer caso de lo que nos acaba de decir McGonagall… Voy a poner todo mi esfuerzo para no pelear con él, en dejar que esté cerca de London, porque lo que más me importa es que ella esté a salvo ¿Sí? – agregó, tomándola por las mejillas y limpiando sus lágrimas. Hermione asintió aún sollozando, pero esbozó una sonrisa esperanzada.
Y cuando todo esto termine, cuando los mortífagos sean capturados… ¡Cuando mi padre obtenga su merecido…! Lo resolveremos de otra forma ¿de acuerdo? – concluyó, volviéndola a abrazar y besándola en la frente. Los sollozos estaban disminuyendo y entre estos Hermione musitó: ¡Te quiero, Draco!
¡Hey, tranquila…! Sabes que haré y daré todo por nosotros ¡Te amo! – la tomó por la barbilla, viéndola a los ojos, y finalmente la besó en los labios.
Harry se había quedado clavado al piso, con los ojos abiertos desmesuradamente, observando la escena y sintiendo que algo en su interior moría. Pero tantas veces ya había presenciado escenas como aquella, incluso esa misma mañana, que había sido la peor de todas… Y tenía que recordarse que ellos eran una pareja, y él el culpable de que así fuera...
If you told me to cry for you, I could
If you told me to die for you, I would
Take a look at my face
There's no price I won't pay
To say these words to you
¿Hermione, podemos hablar? – se atrevió a pronunciar Harry, con la voz más grave de lo normal; ocasionando que ellos se separaran sorprendidos y un tanto asustados. Aunque pudo darse cuenta que los ojos grises lo estaban fulminando y no obstante también notó que tenían un brillo de satisfacción por el hecho de que él hubiese presenciado aquel beso. En cambio los ojos de Hermione nuevamente evadían su mirada, y sus mejillas estaban fuertemente ruborizadas.
A solas – añadió subrayando. El rubio pareció tomar aquello como un desafío, lanzándole una mirada peligrosa que el ojiverde le sostuvo. Hermione intervino a tiempo, y poniendo las manos sobre el pecho del ojigris lo miró…
¡Draco, lo prometiste! – instó, él pareció ceder en cuanto sus miradas se encontraron porque los ojos marrones le miraron con reprimenda, entonces asintió; pero volvió a mirar con amenaza a Harry. Luego retiró las manos de Hermione de su pecho y las besó; pero cuando parecía que iba a marcharse escaleras arriba regresó hacia donde estaba Harry y lo encaró.
Escúchame bien, Potter… Por el amor que siento por London pondré todo de mi parte para que tú y yo llevemos esto en paz… Pero quiero advertirte que no intentes nada – espetó.
¿Qué podría intentar? – inquirió Harry, cuyos ojos se entornaron con provocación.
Intrigar para conseguir lo que quieres – señaló, apretando los dientes Draco.
¿Y según tú qué es lo que quiero? – ironizó el ojiverde.
No te hagas el tonto, lo sabes bien… ¡Vamos, sólo atrévete a decirlo! – retó el rubio, cuyos ojos se habían oscurecido y tuvieron un extraño brillo. Harry apretó la mandíbula, claro que sabía a qué se refería Draco, era más que obvio que estaba seguro que él aún sentía algo por Hermione, pero cómo es que lo estaba retando a decirlo… ¡Ah, por supuesto! porque sabía que él no lo exteriorizaría… ¿Y si lo hacía sólo para darle una cucharada de su propia poción al ojigris? Pero simplemente él no podía decírselo de aquella forma a Hermione, porque exactamente era eso lo que pretendía Draco, que él lo declarara de forma impulsiva y luego el rubio lo convertiría en algo a su favor. Le mantuvo la mirada con desafío y entonces respondió.
Yo no pretendo volver a lastimar a Hermione, si es lo que insinúas – soltó apretando los dientes Harry. Draco sonrió de una manera triunfal, mientras sus ojos parecían señalar de soslayo a Hermione, que permanecía al pie de la escalera, con la respiración contenida y una mirada temerosa.
Bien, pues entonces ya sabes lo que debes hacer – terció, sus ojos grises nuevamente brillaron con presunción.
Voy a contener el odio que te tengo, porque si en algo tú y yo podemos llegar a coincidir es que… ¡Quiero que London esté bien en todo sentido! – zanjó el ojiverde.
De acuerdo, tomaré esto como tu palabra… Y aunque me pese, confiaré en ti – resolvió Draco, e hizo algo que Harry no se esperaba y que lo desconcertó mucho; le ofreció su mano. Él tuvo el impulso de ignorarlo y sin embargo en ese momento sus ojos esmeraldas se toparon con los marrones de Hermione y tuvo que acceder, finalmente estrechó la mano de su peor enemigo.
Draco asintió pero el ojiverde notó que su gris mirada continuaba con aquel extraño brillo, luego el rubio se dio la vuelta y al pasar al lado de Hermione le dio un rápido beso en los labios para luego subir.
Well there ain't no luck in these loaded dice
But baby if you give me just one more try
We can pack up our old dreams and our old lives
We'll find a place
Where the sun still shines
And I will love you, baby
Always
And I'll be there forever and a day
Always
Harry había tenido que hacer un esfuerzo descomunal para tragarse su sentir cuando vio aquel gesto… Y cuando el rubio por fin desapareció, él se acercó a la castaña; quien aún parecía nerviosa… Pero que en cuanto él acortó la distancia se volvió más desafiante.
Hermione… – abordó.
¿Sí? – sus ojos se entornaron en él.
Lamento mi comportamiento durante la reunión, yo… – comenzó admitiendo su error, como si fuese su bandera blanca. Las facciones de la castaña se relajaron un poco aunque continuó viéndole recelosa. - Pero es que es verdad, lo que tenemos que hablar de nuestra hija sólo nos concierne a ti y a mí. Draco no tiene por qué intervenir, él… – enfatizó, arruinando por completo su intento anterior, en ese momento las pupilas marrones se oscurecieron sacando chispas.
Él acaba de ceder ¿o no te quedó claro? ¡Así como no te quedó claro que anoche prometimos tratarnos como amigos cuando se tratara de hablar de London! – exclamó enojada.
Exacto, y tú estás siendo hostil y… – se defendió Harry.
¡Eres un cínico! – los ojos de Hermione lo fulminaron, y su respiración comenzó a ser violenta. - ¿Cómo pretendes que yo me comporte como tu amiga si tú no lo estás haciendo? A pesar de que me diste tu palabra, así como se la acabas de dar a Draco… Y al menos espero que esta vez sí la cumplas, porque él está haciendo un esfuerzo enorme para soportar esta situación a pesar de que te odia y de que se muere de celos al verte cerca de mí – estalló, pero de lo furiosa que estaba terminó diciendo cosas de más.
¿Draco se siente amenazado por mí? – inquirió Harry, sin querer sonó burlón. Los ojos de Hermione estaban que lo asesinaban, y su respiración era más agitada.
Sí, pero no debería puesto que tú no sientes nada en absoluto por mí – dijo con firmeza, tomándolo desprevenido, pero lo que más causó algo en él fue descubrir que las pupilas marrones se habían cristalizado.
Hermione yo… – exhaló sin aliento Harry, la castaña parecía repentinamente incómoda y se había vuelto a poner nerviosa.
¡Mami! Ya tengo hambre – fue la vocecita de la pequeña rubia la que irrumpió en la escena rompiendo así con aquella tensión.
¡París! – respingó sobresaltada la castaña, regresando a ver hacia la parte alta de las escaleras, la pequeña ojigris bajaba corriendo hacia ella. Harry también había volteado a verla, y no pudo evitar sentir cierto disgusto por la interrupción de la niña rubia. Hermione recibió a su hija y la abrazó hacia ella, regresando a ver a Harry apresurada.
Harry dejaremos esta conversación para después… Y en este tiempo espero que recuerdes muy bien lo que juraste anoche, porque sólo si tú lo cumples yo haré lo mismo – exclamó mirándolo significativamente. Luego se dio la vuelta y condujo a París por el pasillo que llevaba al comedor.
Harry se quedó parado allí, viendo cómo Hermione se alejaba y sintiéndose realmente estúpido y enfadado consigo mismo por haber perdido nuevamente la oportunidad de decirle la verdad sobre sus sentimientos. Aunque tal vez era mejor no decírselos nunca, después de todo ella ya tenía una vida hecha al lado de Draco, y parecía ser feliz con él.
¡En serio eres idiota! – le regañó la vocecita de su cabeza, esa que pertenecía a su corazón; pero él trató de ignorarla porque sólo consiguió hacerlo sentir peor.
...
Song: Always
Singer: Jon Bon Jovi
Album : Cross Road.
Sé que he tardado mucho en las actualizaciones de este songfic, honestamente no es mi intención hacerlos esperar, y que cada vez que subo un capitulo tengan que releer el fic porque se han olvidado de los detalles anteriores… Sólo que cuando comencé a imaginar esta historia mi vida era más fácil, ahora soy una profesionista con obligaciones que me impiden dedicarme a mi hobbie, miren amo escribir y compartir con ustedes mis locas ideas, y créanme que no quiero dejar esta historia a medias, sólo que tampoco puedo avanzarla al ritmo que quisiera… Ojalá y me acompañen hasta el final del fic, y si no muchas gracias por llegar hasta este punto conmigo ;)
En cuanto al cap… Sé que están pensando ¿Qué rayos le pasa a Hermione? Y que tal vez les esté cayendo mal porque se deja influenciar y manipular por Draco, pero por favor compréndanla está confundida por todo lo que le está pasando, y el rubio es su tierra firme en medio de tanta locura; le costó mucho volver a sentirse segura y de pronto su vida vuelve a cambiar y nuevamente es por Harry, quien no se ha atrevido a decirle sólo dos simples frases: perdóname y te amo. Ok estoy de acuerdo que él ya sufrió mucho por la ausencia de London, pero realmente por el amor de Hermione no, recuerden que esos cinco años mantuvo dormidos sus sentimientos odiándola, o al menos eso pensaba él. En cuanto al trato de Luna para con Harry, sé que la rubia ha sido cruel, pero ya pronto cambiará de parecer y les aseguro que ella también le pedirá perdón por haber callado dónde estaba Hermione.
Mil gracias nuevamente por leer.
Anyeli
