-Adelante—Indicó Hinata doblando la ropita de la bebé y comenzando a guardar alguna en la pañalera.

Se encontraba sentada sobre la cama con una obvia cara de emoción, Juugo miró la escena con pesar mientras ella seguía reflexionando acerca de su inusual tarde.

-¿Qué te dijo Sasuke?—Hinata coloreó su rostro al sentirse descubierta y cierta tristeza volvió a posarse en ella. Juugo fingió una sonrisa—Eres muy bella Hinata, sé que tienes motivos de sobra para querer estar con él pero cuando te atrevas a mirar a otras personas podrás tener a alguien que en verdad te cuide.

La Hyuga lo miró entre apenada e incómoda, no quería pensar que era una insinuación del pelinaranja, él jamás le había faltado el respeto y dudaba mucho que lo hiciera, así que no tenía ningún motivo para desconfiar o cavilar que la frase llevara tintes románticos, sin embargo el tono empleado le decía otra cosa.

-No pretendo ser grosera—Comenzó a hablar—Sé que estoy en tu casa, viviendo bajo tu protección pero sinceramente lo que me dices está fuera de lugar, ¿cómo podría estar pensando en el amor o en encontrar una nueva pareja en estos momentos?—Le dijo sin mirarlo a la cara y sin poder frenar las palabras, en ese momento le recordaba tanto al Uchiha con sus tontas insinuaciones.

En esa simple frase Juugo comprendió que nada se había solucionado entre el Uchiha y ella, le bastó ver la cara que puso al mencionárselo, la culpabilidad y dolor que reflejó, ¿entonces cómo Sasuke pudo ponerle la mano encima? Quizás solo habían sido unos besos... quizás.

-No sé si vaya a funcionar—Sasuke le respondió a Gaara.

La noche estaba por caer en la ciudad y nunca antes odió tanto tener una cita de 'trabajo' como en esos momentos pero tampoco pudo rechazarla, no cuando el poseedor de ojos aguamarina le mencionó el nombre de ese desagradable pariente que le quedaba. Tenía la cabeza embotada, sino fuera porque Sabaku No le exigió verlo no estaría en ese lujoso restaurant, tratando de ingerir una costosa bebida, sino más bien en el apartamento del pelinaranja, no tenía idea de cómo se llevaría a la peliazul, a pesar las horas que corrieron desde que se vieron seguía sintiendo fluir la rabia dentro de sí, y existía otro problema ¿cómo la convencería de ir con él si las cosas entre ellos seguían mal? Y a esas alturas se daba cuenta que su estúpida huida por los remordimientos seguramente habría complicado todo el panorama.

-Lo sé, es muy arriesgado pero tras darle varias vueltas al asunto no encuentro otro camino estoy casi seguro que intentara ponerse en contacto contigo y si lo hace no debes ceder, debes citarlo en un sitio público donde puedan apresarlo.

-No es estúpido, no creo poder convencerlo—Sasuke volvió a decir.

El pelirrojo gruñó, en eso tenía razón, aunque Madara se había comunicado con él no pudo rastrear la ubicación del teléfono y mucho menos concertar una cita a pesar de que ese hombre quiso ponerlo de su lado para volver a estafar a Sasuke y a pesar de lo cuidadoso que fue el poseedor de ojos aguamarina el peligroso azabache descubrió sus intenciones y la fidelidad que tenía hacia su cliente.

-¿Cómo vas con los asuntos de tu empresa?—Sabaku No volvió a interrogar queriendo desviar un poco el tema que los tenía tensos.

-Las cosas van corriendo—Dijo sin explicar de más.

Retomar el mando completamente de su imperio empresarial sería duro después de tanto tiempo alejado de los negocios, tenía un buen tiempo sin la dinámica corporativa pero lo bien aprendido no podía olvidarse, pero ahora sin la ayuda de Juugo sería problemático, tenía que reconocerlo, agradecía que el ruidoso de Suigetsu no fuera tan mal administrador y que le estuviera ayudando a tomar el control, la situación actual de la empresa que para su suerte no estaba nada mal después de todo Madara solo buscaba más dinero—Te quiero dentro, en la parte legal.

Gaara se sorprendió, entreabrió los labios sopesando la responsabilidad que conllevaba aceptar pero también las jugosas ganancias.

-Estoy dentro—Dijo sin dudar.

-Perfecto, me encargaré que recursos humanos te hagan llegar tu contrato—Con una simple sonrisa del Sabaku No el trato estaba sellado.

Sin decir más y sacando un billete de la cartera Sasuke se levantó, tenía cosas que hacer, para ser más claro iría por la ojiluna, después de aquella llamada Juugo le había colgado, no podía creer que las cosas se hubieran tornado a ese grado pero él no pensaba darse por vencido y si el ojiambar le dio un ultimátum, intentaría resolverlo a su favor como el Uchiha que era.

Juugo miró con molestia la puerta, se encontraba en su sala. Hace poco que Anko se había marchado, darles la cena era su última actividad diaria y después de cumplirla esa noche ella había desaparecido con prisa.

El pelinaranja no tenía una maldita idea quién se atrevía a ir puesto que no esperaba a nadie. No debería, pero al ver al Uchiha ahí le sorprendió, las miradas que se lanzaron fueron hostiles y quizás fueron más claras de lo que las palabras podrían ser.

-¿Qué diablos piensas hacer?—Juugo le cuestionó incrédulo, él lo había sugerido estaba consciente pero no pensó que el Uchiha estuviera dispuesto a llevársela.

-Es obvio—Respondió entre dientes el moreno.

-Pero llevártela es arriesgado—El pelinaranja se sorprendió al encontrar esa excusa para retenerla, Sasuke sonrió ladinamente percibiendo el desconcierto del hombre que tenía en frente.

-¡Hinata!—Le gritó decidiendo dar por terminada la conversación, sin volver a medir los alcances de su impulsividad.

Al poco tiempo ella apareció abrumada, no comprendiendo que estaba sucediendo.

-¿Qué pasa?—Cuestionó al ver a ambos a punto de los golpes.

-Nos vamos—Masculló el Uchiha.

-¿Qué?—Volvió a preguntar, atónita— ¿A dónde?—Frunció los labios en un adorable puchero al no entender la inusual situación.

-Vámonos—Volvió a presionar, ella negó con la cabeza tornándose más seria.

-Ya basta de eso, si no me dices a dónde, no iré... no soy un objeto que pueden traer de aquí para allá sin importar lo que yo opine—Ambos se quedaron sorprendidos por tal respuesta. Pero ella estaba orgullosa de su argumento, si bien estaba confundida por el ir y venir del moreno, no podía negar la emoción que la albergaba al tenerlo nuevamente frente a ella y dejándose guiar por ese gusanito de ilusión quería escuchar lo que tenía para decirle pero bajo sus términos no los de él.

-Has oído su respuesta, no quiere marcharse... así que él que se va eres tú.

Hinata apenas pudo creer como el pelinaranja sacaba al moreno del apartamento, estupefacta y precavida no quiso salir a asomarse pero estaba más que segura que ambos se daban de golpes en el pasillo, se tapó los oídos con las manos y se encaminó hasta su cuarto, pero algo la detuvo, no podía dejar eso así y que esos dos hombres se molieran a golpes, no entendía la razón por la cual estaban enojados, sobre todo porque el más hostil había sido Juugo y lo lógico para ella es que el Uchiha fuera el indignado después de la malinterpretación de hace días.

Juntó aire en sus pulmones y fue a verlos, la escena que encontró fue macabra ambos ensangrentados de los labios y quizás de la nariz, parecía que ninguno quería dejar de acertar puñetazos, de alguna extraña manera Sasuke había terminado arriba del pelinaranja pero este a simple vista era más corpulento así que no se asombró cuando le dio la vuelta al azabache bruscamente intercambiando lugares, sin embargo esa escena la perturbó y corrió asustada hacia ellos, sobre todo preocupada de que Sasuke pudiera salir mal herido.

-¡Basta!—Gritó acercándose al pelinaranja que parecía fuera de sí, es como si de la nada hubiera perdido toda la cordura y ahora fuera una máquina de golpes.

El par de gritos no funcionaron así que desesperada optó por tomar del hombro al pelinaranja que fácilmente se la quitó aventándola de un manotazo que la golpeó a la altura de los pechos, haciéndola topar con fuerza la espalda contra la pared, dio un pequeño gritito asustada de la respuesta violenta que obtuvo. Sasuke no pudo creer lo que vio y de alguna manera consiguió librarse de Juugo aventándolo lejos y acercarse a ella preocupado.

-¿Te encuentras bien?—Le preguntó poniéndose a su altura, al encontrarse ella sentada en el suelo apenas asintió viendo con temor como el pelinaranja se acercaba a ellos, fue testigo como fácilmente tomó al Uchiha por la espalda ayudándose de la tela oscura del saco que atrapó entre sus dedos, con los ojos ámbar desorbitados y aventándolo al suelo con descomunal fuerza y volviendo a golpearlo con los puños al segundo siguiente. Su respiración se agitó de tal manera sintiendo un escalofrió en la espalda por tan sanguinaria imagen, un profundo dolor en su vientre la hizo emitir un quejido y fue cuestión de minutos para que supiera que algo no iba bien con ella.

-¡Sasuke!—Gritó asustada, prestando más atención en ella y cualquier signo que le indicara algo malo—Ayúdame—Soltó asustada con la voz entrecortada.

El quejido había servido para que el Uchiha volviera a poner su atención en ella, así que no le costó nada entender que sucedía algo malo. Sasuke se quitó a Juugo de encima con inaudita fuerza y llegó a su lado enseguida mascullando alguna maldición al ver entre las piernas femeninas los jeans azules comenzar a teñirse tenuemente de sangre.

A Juugo le costó un par de segundos percatarse de la situación pero en cuánto salió de su trance siguió al azabache aturdido, siendo consciente que después de tantos años había vuelto a perder el control de su ira, no estaba seguro pero algo le decía que él era el responsable de la agitación de la Hyuuga, la mirada aterrada que la peliazul le dedicó cuando lo vio aproximarse hablaba por sí sola. Ella pronto lo ignoró más preocupada por el pequeño sangrado que experimentaba y que el moreno no le pudo ocultar menos con esa mueca aterrada que tenía.

El Uchiha la tomó en sus brazos y el pelinaranja no pudo moverse al encontrarse pasmado por la escenario.

-Aguanta—Masculló el azabache poniéndola en el asiento del copiloto.

Hinata comenzó a llorar asustada, así que no fue consciente de los altos que se pasó el moreno, tampoco prestó atención como llegaron a la clínica Oro. El personal del lugar no tardó en correr tratando de atenderla, tras realizarle una exploración el médico de urgencias supo que no había mucho que hacer.

Kurenai llegaba en ese momento y tras escuchar el parte del médico de urgencias puso mala cara, no había tiempo para pedir explicaciones, era necesario que la llevaran al quirófano para una cesárea de urgencia no iba a arriesgarse a que algo saliera mal nuevamente.

-Hinata tienes desprendimiento de placenta te llevaré a quirófano...

-Pero es la semana 29—Protestó ella con una mueca en el rostro debido al dolor que experimentaba en el vientre.

-Tendrá que nacer sietemesina, tendremos sufrimiento fetal si no me doy prisa—Cortó la médica con frialdad, haciendo una seña para que prepararan y llevaran a la peliazul directo a los quirófanos.

Las lágrimas que brotaron de los ojos lunas no se debieron al pinchazo que recibió en la espalda con la enorme aguja, ni la anestesia que la escoció al entrar, tenía miedo, sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo y aunque hubiera querido detener a Kurenai para que no la llevara al quirófano no había sido más que un momento de impulsividad propia de una madre esperando un milagro. Pero ella sabía bien que ocurría, el surtimiento de oxigeno era ineficiente para la bebé, toda la seguridad que le brindaba a su pequeña hija con la conexión de la placenta se había visto afectada y tal cómo le dijo la ginecóloga era cuestión de minutos para que la bebé experimentara realmente un calvario dentro de ella y si no lo solucionaban su bebé podía morir dentro de ella. Por un momento deseó que se guardaran todo ese protocolo y que no perdieran más tiempo que simplemente clavaran el electrocauterio en su piel y sacaran a su hija, pero nadie en esa sala se encontraba preparado y tampoco cumplirían sus deseos.

Después de que la manipularan acomodándole artefactos médicos e incluso una sonda vesical, finalmente vio entrar a Kurenai. Los ojos lunas se perdieron en las lámparas que flotaban en su cabeza, un olor a quemado inundó sus fosas nasales al poco rato y supo entonces que era cuestión de segundos para que la bebé conociera el mundo, esperó ansiosa el momento, deseosa de escuchar ese llanto débil que debía indicar que su nena no estaba tan mal después de todo.

-Me enteré que estabas aquí, ¿tanto te gusta mi hospital?—Sasuke ignoró el comentario mordaz de Orochimaru, suspiró con impotencia.

Minutos antes un médico interno pasante le informó que Hinata entraría al quirófano, que el estado de Hinata ya no permitía retrasar el parto de otra manera la niña moriría, le aseguró que la ojiluna estaría bien pero no pudo hacer lo mismo respecto a la salud de la infanta, la cesárea era inminente pero practicarla no aseguraba el bienestar de la niña.

-Hinata—Dijo seco—Quiero estar con ella.

-¿Está aquí?—Orochimaru le preguntó con curiosidad empezando a comprender el motivo del azabache en la sala de urgencias, el moreno asintió con la cabeza.

-Dijeron que entraría a quirófano.

El castaño frunció las cejas era pronto para el nacimiento de la pequeña Uchiha.

-Si ha empezado ya la cirugía no puedo prepararte para que entres—Explicó.

-¿Por qué mierda no?—Debatió molesto.

-Una vez que se cierran las puertas de quirófano, nadie puede entrar o salir—Le respondió conciso y sin muchas ganas de cumplirle sus caprichos.

-Pero igual te puedo dejar fuera de los quirófanos, en recuperación, cuando ella salga podrás verla enseguida—El moreno aceptó, eso era mejor que nada.

Orochimaru le obligó a ponerse un uniforme azul junto a unas botas y un gorro del mismo tono, pero el azabache no se quejó lo único que quería era meterse así que siguió al castaño que se había colocado las mismas ropas por unos pasillos, hasta un lugar donde había varias camas y mujeres con sus respectivos bebés, otras sin ellos.

-Creo que ella se encuentra en aquel quirófano y ya está cerrado—Le anunció. Un poco por duda y otro por morbo decidió quedarse a su lado sentándose en una camilla que estaba vacía, Sasuke lo imitó, parecía sereno pero lo cierto es que los nervios lo estaban quebrando.

Después de una media hora las puertas del quirófano se abrieron, de ahí salió un médico con un bulto envuelto en sábanas azules, sin detenerse tomando rumbo, Orochimaru enseguida dedujo que esa era la bebé del Uchiha directo a pediatría, pero el azabache al desconocer la dinámica y viendo como al poco sacaban a la ojiluna en una camilla, se concentró en eso saltando de la camilla para seguir al conjunto de enfermeras que la reacomodaban en una pequeña cama comenzando a instalarle electrodos en el pecho y un brazalete en su brazo para el monitor médico , incluso un termómetro bajo su brazo, otra traía un nuevo suero al mismo que le inyectaba qué sabe qué medicamento antes de colocárselo.

-¿Qué diablos hacen?—Le preguntó al castaño cuando este no lo dejó acercarse.

-Dales su espacio, tienen que acomodarla y revisar ciertas cosas no tardaran demasiado pero no entorpezcas su trabajo o tendrás que irte de aquí.

A regañadientes se quedó dónde estaba, mirando como las enfermeras terminaban de instalar a Hinata en ese pequeño cubículo separado solo por cortinas de plástico color beige, un médico que era anestesiólogo se acercó y ella poco a poco entreabrió sus ojos.

-¿Sientes tus piernas?—El médico le cuestionó y Sasuke la vio negar—En un rato volverán—Aseguró el galeno yéndose de ese lugar, así mismo las enfermeras fueron escaseando.

-¿Mi bebé?—Sasuke pudo percibir la angustia en el susurro de voz femenino, y hasta ese momento él también cayó en cuenta de ello, la última enfermera que aún no se alejaba lo suficiente retrocedió con una sonrisa.

-Es una bebé hermosa pero ahora está en pediatría, sus pulmoncitos no estaban listos, tendrá que estar algunos días allá hasta que terminen de desarrollarse—Le explicó la mujer, Hinata asintió pero en su rostro se vio la desolación que la embargó.

Sasuke se acercó a ella, verla así y todo lo acontecido hizo mella en él, la culpa no era palabra suficiente para describir el sentimiento que lo azotaba por dentro, le tomó la mano y hasta ese momento ella se dio cuenta que él estaba ahí, un par de lágrimas brotaron en el rostro femenino al sentirse apoyada porque después de verle el rostro sabía perfectamente que nadie más podría entender lo que estaba sintiendo más que él.

La enfermera entreabrió la boca no pudiendo evitar la sorpresa ante la escena, ese lugar era restringido así que no comprendía que hacía ese hombre tan apuesto ahí y estaba segura que no formaba parte del personal de otra manera lo conocería.

-Sasuke—Hinata susurró.

-¿Estás bien?—Ella asintió aunque la anestesia empezaba a perder su efecto sintiendo un poco de molestar.

-Ve con la bebé, no la dejes solita de-debe tener miedo—Dijo con la voz entrecortada a causa del llanto, Sasuke se pasmó, sintiendo terror por aquellas palabras, joder, no podía procesar nada, de una día para otro era padre y al segundo siguiente tenía que cuidarla—Por favor—Las palabras de la ojiluna lo hicieron asentir en silencio, con sumo cuidado la besó en la frente y comenzó a alejarse sin saber a dónde.

-Entonces ahora quieres ir a pediatría—Orochimaru dijo cansino al ponerse a su lado, Sasuke aceptó con un leve movimiento de cabeza.

-Aquí sólo puede entrar mamá y papá—Sasuke escuchó a una enfermera decirlo, pero Orochimaru no tardó nada en salir a su defensa y de inmediato los dejó entrar, ver al jefe del Hospital dar órdenes era suficiente incentivo para no discutir nada.

-¿Dónde está la recién nacida que acaba de ingresar?—Oyó al castaño preguntar, una enfermera dijo algo que pareció una clave para él, pero el mayor consintió encaminándolo dentro de ese lugar.

Prestó poca atención a los diferentes cubículos y sus letreros, eso no le interesaba, veía madres y padres junto a algunas cunas de diferentes tamaños o camas pediátricas donde podía ver desde bebés a niños de distintas edades.

-Aquí—Le indicó el mayor sacándolo de su ensimismamiento.

Era una especie de cuna algo rara, los bordes eran de plástico transparente y la bebé estaba rodeada de un médico que seguía portando un uniforme quirúrgico, por esa razón no le fue difícil reconocerlo como el tipo que había salido con mantas azules del quirófano y una enfermera que vestía un pantalón blanco y una filipina verde con estampados de Hello Kitty misma que sostenía a la bebé impidiéndole moverse, esas personas le estaban terminando de colocar algo en la nariz, ella se veía tan pequeña y sea lo que le colocara era obvio que la molestaba o esa impresión le daba, la niña lloraba y al hacerlo sus manitas y pies temblaban.

-¿Qué diablos le hacen?—Siseó molesto y dispuesto a 'rescatarla', Orochimaru se encargó de detener los pasos que quiso dar y el pediatra que atendía a la pequeña volteó a verlos con obvia mueca de desaprobación, la enfermera que lo ayudaba también; pero ambos inmediatamente se mostraron asombrados al encontrar el jefe del Hospital ahí.

-Es el padre—Explicó Orochimaru tranquilamente, a ninguno de los trabajadores les hizo gracia que estuvieran vigilándolos pero si el jefe lo había llevado no lo podían sacar de esa zona restringida—Le dan apoyo para que pueda respirar, por ser pequeña lo va a necesitar, probablemente va a necesitar después de una luz especial, porque seguro su hígado tampoco está completamente desarrollado ¿cierto?—Le cuestionó al pediatra.

-Así es, pero las expectativas son buenas aunque su estado es un tanto reservado. Son enfermedades con las que lidiamos a diario pero cada bebé reacciona de diferente manera, es prematura pero haremos lo posible para que se recupere pronto—Explicó ajustando la calefacción de la cuna térmica y revisando la oxigenación.

-Hmmph—Emitió, viendo a la pequeña ya con una vía venosa en su pequeña manita y con varios aparatos médicos invadiéndola.

¿Qué sintió? Impotencia, verla así le causaba estragos. Parecía que sufría y no dejaba de llorar intensamente, ese delicado llanto calaba recordándole que todo lo que la niña pasaba era por sus malditas estupideces, si no hubiera peleado con Juugo, si no hubiera ido a buscar a la ojiluna, si se hubiera comportado cómo un típico enamorado, la bebé seguiría dentro de Hinata y no ahí sufriendo.

-Estará bien—Le dijo la enfermera mientras le acercaba un pañuelo, él la miró sin comprender, pero al poco se dio cuenta que una lágrima había brotado de su ojo derecho, se impactó ¿qué diablos le pasaba?—Puede tocarla, pero es importante que sus manos siempre se encuentren limpias, háblele, seguro al escuchar una voz familiar la va a tranquilizar —La mujer le sonrió y salió después del médico.

Orochimaru se acercó a curiosear a la nueva Uchiha.

-Parece que puede ser bonita—Afirmó—Tranquilo, esto es común en prematuros, saldrá adelante—Dijo antes de salir.

Captó las palabras del castaño en completo silencio y le inyectaron un poco de consuelo pero no podía olvidar lo que le dijo la enfermera: ¿Reconocer su voz? Dudaba que eso fuera así, él no estuvo con Hinata en todo maldito caso reconocería de Juugo y ahí estaba otra de sus equivocas acciones reprochándole y causándole estragos.

Era el mayor culpable lo sabía y no iba a discutirlo... pero Juugo la había aventado, lo mataría, después de todo él la había golpeado.

-Deja de llorar ya—Habló un tanto impaciente al no saber qué hacer para tranquilizarla, tenía un montón de cosas encima que no sabía dónde podía tocar y dónde no, la bebé no era flaca pero no estaba gordita como suelen ser las bebés, estaba un poco arrugada, y su piel blanca estaba cubierta de delgados vellos oscuros, Sasuke frunció el ceño no se veía linda para ser sincero, estaba algo roja y alterada pero aun así el sentimiento que le despertaba al verla, era tan grande y abrasador—Hinata tenía razón estas asustada, en ese aspecto creo que te parecerás a ella, no tienes porque tener miedo estoy aquí para protegerte, prometo que no voy a fallarte—Le dijo inclinándose hacia esa rara cuna médica, no era una incubadora lo sabía su diseño era distinto, mucho más alta y parecía tener integrados varios utensilios y aparatos médicos, en la cabecera y en el techo bastante alto como a un metro de distancia del colchón—Deja de llorar—Volvió a decir acariciándole una manita, la niña encerró sus deditos en el dedo índice de su padre, empezando a disminuir su llanto, como si ese simple acto lo hiciera sentir más segura.

Sasuke se pasmó, pero al poco sonrió atontado mirándola embelesado, seguía pareciéndole algo fea pero al mismo tiempo tan magnifica, finalmente entendía lo que significaba ser padre.

Era el segundo día de estancia hospitalaria de Hinata, así que ese día le habían autorizado para que pudiera visitar a su bebé en pediatría, se sentía más que ansiosa, no sabía si el Uchiha se encontraba con ella ya que no había vuelto a verlo, cuestión que la desanimó esperaba que él pudiera comunicarle un poco del estado de la niña, si bien Iruka el pediatra había ido a informarle del estado de salud, Sasuke podía decirle cómo la veía, porque creía que nadie vería a la niña como ella, más que él, hace días cuando se tomaron de la mano lo sintió, no sabía si su preocupación hacia ella era nata, pero sabía que al menos por la bebé si lo era.

Su bebita era tan pequeña y ella no había podido ir a verla, ya que Kurenai no se lo había autorizado al haber perdido un poco más de sangre de lo debido y era evidente que por la condición de la niña no se la iban a llevar a su habitación, así que tuvo que esperar en contra de su voluntad.

-Vamos—Su enfermera llegó, anunciándole que la llevaría a ver a su pequeña, Hinata sonrió emocionada y con cuidado y lo más rápido que podía bajó de la cama, la enfermera de tez morena se acercó enseguida a ayudarle, era evidente la apuración que tenía la peliazul por ir a ver a su niña—Debemos ir lento, ya llegaremos—Le anunció al verla ir de prisa, pero Hinata sabía que 10 minutos que le prometió la enfermera no eran suficientes con su bebé así que quería aprovecharlos al máximo y no desperdiciar un solo segundo que pudiera pasar a su lado.

-Karui—Una enfermera de mediana edad saludó a la chica que acompañaba a Hinata mientras la adentraba a pediatría.

-Hola Moeggi—Respondió la castaña con una gran sonrisa —Venimos ver a la recién nacida Hyuuga.

La enfermera pediátrica la miró con extrañeza antes de responder:—¿Hyuuga?—Preguntó con duda—No tengo ninguno con ese apellido.

-¿Qué?—Hinata soltó agitada, mirando con temor a Karui. De pronto un miedo intenso la recorrió, barajeando miles de posibilidades, ¿acaso Sasuke se la había llevado? Eso era imposible, esa clínica era de las mejores y el Uchiha se sentía en confianza ahí... entonces ¿acaso había ocurrido alguna complicación? No, no podía siquiera pensar en eso, que la bebé hubiera fallecido no estaba en sus opciones, Iruka había dicho que estaba mejorando favorablemente ¿qué estaba sucediendo?

-Debe haber un error, mi paciente tuvo a su bebé hace dos días fue prematura—Insistió Karui.

-Solo tengo un prematuro y es niña pero su apellido es Uchiha—Explicó la castaña, en ese instante a Hinata le volvió el alma al cuerpo, Karui sin comprenderlo miró aturdida a su colega.

-Debes tener a un Hyuuga, ¿dónde más podría estar?—Se quejó la castaña, decidida a no ceder.

-Lo siento solo tengo a esa y el papá no se le despega, es un mangazo, ya quisiera que me hiciera un hijo.—Dijo la enfermera pediátrica picara, restándole importancia a la bebé que le reclamaba su amiga.

-Esa es mi bebé—Hinata le dijo a Karui, intentando tranquilizarla ignorando las palabras de la coqueta enfermera. Moeggi miró a Hinata, sonrojándose enseguida.

-Pero no lleva tu apellido—Debatió la enfermera pediátrica creyendo que la paciente estaba malinterpretando.

-Es el apellido de su padre—Explicó la peliazul, Moeggi quería que se abriera un hoyo en el suelo, era consciente de como el azabache se había quejado porque la pequeña llevara el apellido de su madre siendo él el padre y el director del hospital, obvio amigo del azabache había accedido a que le pusieran el apellido Uchiha solo para complacerlo, aunque no fueran las reglas establecidas del Hospital para seguridad de la menor ¿cómo lo había olvidado?

-Pero si no es el bebé adecuado—Refutó Karui decidida a explicarle a Hinata que podía ser una coincidencia de apellidos.

Moeggi apenada, se dio la vuelta.

-Síganme—Pidió.

Karui miró nerviosa a Hinata, misma que poca atención puso en los comentarios coquetos de la enfermera al haber estado preocupada por la aparente desaparición de su bebé.

Al poco las tres chicas pudieron vislumbrar al Uchiha, Hinata respiró aliviada al encontrarlo ahí ya que eso confirmaba que era su bebé, con solo pensarlo sintió una hermosa sensación en el pecho, las enfermeras se miraron una apenada y otra embelesada por la escena, aunque el moreno solo estaba a lado de la cuna mientras la niña le sostenía un dedo, la forma en la cual la miraba lo hacía lucir tan tierno.

La Hyuuga no perdió más tiempo y se adentró a la habitación, soltando una pequeña exclamación cuando vio a su bebé llena de aparatos. No era la primera vez que observaba a un bebé así, en sus prácticas de enfermería incluso vio a bebés en peores estados pero la diferencia radicaba en que esa era su bebé, la impotencia y dolor que sintió al no poder protegerla le pegó de golpe, haciéndola soltar lágrimas y dar un pequeño sollozó, Sasuke levantó su oscura mirada enfocándola, ella con una bata del hospital blanca, un poco despeinada y el rostro cansado lucía realmente frágil.

Las dos mujeres más importantes de su vida, a las únicas que amaba, estaban destrozadas por su causa... definitivamente él era el responsable y tenía que hacer algo.

-Está bien—Dijo con voz ronca intentando tranquilizarla, él estaba rompiéndose por dentro pero no podía darse el lujo de quebrarse, tenía que ser el soporte que la ojiluna necesitaba.

Hinata terminó de acercarse, sollozando y observando cada detalle de la bebé.

-Cosita—Susurró—Hikari, lo siento tanto—Entre sollozos le dijo a la bebé mientras acariciaba su pequeña cabecita cubierta de pelo azabache.

-¿Hikari?—Sasuke cuestionó, no habían hablado el nombre de su hija, pero ahora que lo conocía no sabía que decir no le molestaba pero tampoco le agradaba del todo.

-Es su nombre—Hinata le explicó aunque él ya lo había deducido—¿Verdad bebé?—Cuestionó mirando con dolor los tubitos que estaban en sus fosas nasales, los aparatos médicos dejaban poco espacio para acariciarla.

-¿Hikari?—Sasuke volvió a soltar.

-Su significado es 'éxito'... eso es para mí—Sasuke asintió mirándola totalmente afectada, sin pensarlo se dio la vuelta para romper las distancias y darle un abrazo intentando tranquilizarle, quizás inyectarle fortaleza, las enfermeras vieron como la tomaba de la cintura atrayéndola a él dejándola llorar en su pecho, susurrándole al oído cosas que ya no pudieron captar.

-Para mí también lo es Hinata, debes tranquilizarte supongo que escucharte llorar no le va a gustar, las enfermeras se la pasan diciendo que aunque no entiende podemos transmitirles nuestros sentimientos— Hinata miró al Uchiha con sus ojos aguosos. A él no se lo habían dicho pero escuchó esa observación que le hicieron a otros padres o madres y después de todo no se tomaba nada a la ligera—Se va a poner bien, es una Uchiha—Hinata asintió acariciando un bracito de la niña con cariño.

-Será mejor que empieces con la extracción de leche—Karui habló rompiendo el momento—La van a empezar a alimentar con jeringa con tu leche, al parecer está lista para eso, seguro pronto se recupera.

La peliazul consintió dejándose llevar por la castaña para acatar ciertas órdenes.

Hinata fue dada al tercer día, así que pudo por fin estar el mayor tiempo con la bebé, por más que le sugirieran reposo o lo mal que ella podía sentirse respecto a la cirugía, no quiso alejarse y tuvo que agradecer contar con la influencia del Uchiha puesto que gracias a la amistad que tenía con el dueño del Hospital ella pudo quedarse ahí, era una situación fuera de lo normal ya que alguno de los padres se encontraban con la bebé sin que fuera hora de visita o lo restringida que era el área, pero ya que el director del hospital había autorizado, nadie replicaba el consenso.

El Uchiha le pidió varias veces que se fuera a descansar a su apartamento (lugar que ella no conocía), pero Hinata se negó por más promesas que le hizo el moreno de no descuidar a la bebé y avisarle cualquier cambió que pudiera presentarse. La Hyuuga argumentó que él tampoco estaba en su mejor estado, si ella dormía poco él mucho menos, apenas y se despegaba de la clínica, de eso estaba segura y no se equivocaba.

Hikari no era la única preocupación del imponente hombre e Hinata no era la única que se percató de ese hecho, era evidente que si por él fuera le hubiera puesto en una caja de cristal con todas las comodidades posibles, ser consciente de esos actos del Uchiha a pesar de la lejanía que comenzaba a marcar, la hacía sentir tranquila porque muy independiente de la relación que ambos, ahora sabía que la bebé tenía a su padre y ese lazo era inquebrantable y era lo único que importaba.

-Parece que la pequeña Hikari podrá ser dada de alta—Orochimaru le informó al azabache, él ni siquiera volteó a verlo solo siguió mirando a la niña en la cuna.

Hacía ya un mes que Hikari estaba en pediatría y en ese lapso la había visto pasar por diferentes áreas y cómo los aparatos iban cambiando y al mismo tiempo desapareciendo de su pequeño cuerpo, ahora solo tenía unas puntas nasales que le proporcionaban oxígeno, su vía venosa y uno que otro artefacto del monitor médico, pero lucía más saludable, el vellito que había cubierto su cuerpo había desaparecido mostrando la nívea piel, había ganado peso y se mantenía más despierta mostrando unos enormes ojos negros que parecían no querer perder detalle de lo que la rodeaba.

-Perfecto—Agregó el Uchiha mirando a la niña que parecía encontrarse justamente demasiado enérgica, su celular sonó y lo contestó al instante sin fijarse que era un número desconocido. Orochimaru rodó los ojos y decidió dejarlo solo—Bueno—Respondió poniéndoselo en la oreja.

-Querido sobrino, creo que tú y yo tenemos asuntos que arreglar—Al instante reconoció la voz de Madara. Sasuke presentó una rigidez extrema y todas sus funciones internas se alteraron.

-Tarde o temprano irás a la cárcel—El Uchiha menor masculló furioso.

-Vamos querido sé que podemos llegar a un acuerdo, de cualquier forma esa chica peliazul en la cafetería del Hospital Oro no creo que le agrade volver a mis manos, o qué decir de ese retoño ¿Hikari? Creo es su nombre—El azabache sintió ansiedad y pánico recorrerlo de cabeza a pies, no pudo evitar voltear a todas partes sintiéndose observado y atrapado, estuvo a punto de mascullar la palabra 'mierda', pero tras ver a su hija lo único que pudo hacer es besarle la frente, preocupado por Hinata, teóricamente ahí dentro la niña se encontraba segura.

Con inusual rapidez bajó de dos en dos las escaleras al encontrar el elevador ocupado, llegó a la cafetería sin aire, escuchó la risa burlona de Madara en su oreja gracias al móvil.

-Vamos sobrino ¿por qué te quedas callado? ¿Quieres negociar la vida de esas dos? Vamos solo tenemos que vernos y tú me tienes que firmar un par de papeles, nada fuera de lo normal, ya sabes me regresas mis cosas y yo bueno no me quedo con esas dos vidas. Es un buen trato ¿no?

El Uchiha enfocó a la peliazul comiendo una ensalada en una mesa en aquella cafetería, parecía ensimismada y su semblante cansado. Él ya no tenía aire en los pulmones y mucho menos nada qué pensar, se acercó a ella y tras depositar un beso en su frente dejándola sorprendida y un tanto asustada, comenzó a alejarse.

-¿Sasuke?—Hinata lo llamó asustada ¿acaso algo le había pasado a su bebé? Hikari nunca se quedaba sola, uno de los dos la cuidaba. Logró tomarlo de la muñeca y detenerlo, él se quitó el teléfono de la oreja y con una cara completamente desencajada le susurró:

-Te amo, cuida bien de Hikari—El rostro femenino mostró su confusión, el corazón comenzó a latirle rápidamente a la mujer que no tardó nada en poner los ojos llorosos solo para ser testigo cómo el hombre que amaba volvía a colocarse el celular en la oreja y rompía el agarre de la peliazul comenzando a alejarse con pasos largos—¿Dónde?—Fue conciso y Madara lo entendió eso era todo lo que él quería.

Los presentimientos no eran reales, pero ¿qué había sido eso que vivió hace un momento? Algo andaba muy mal, aunque Sasuke se mostraba preocupado por ella no había vuelto a hablarle de sus sentimientos, podía percibir en él un manto de culpabilidad en el estado de salud de la hija de ambos y no era el único ella también lo sentía. No era fácil ver a ese angelito en tan difícil situación, pero el tiempo servía para sanar y así cómo lo hacía con esa cicatriz en su vientre, también lo hizo con sus remordimientos, las cosas eran como eran y atormentarse con lo que pudo hacer o lo que no hizo, no ayudaban a Hikari en absoluto, debía simplemente agradecer que seguía con ellos y que estaba saliendo adelante, pero para Sasuke parecía ser distinto, él no alejaba la culpa en ningún momento.

Si bien en primer momento ni siquiera pensó en el amor que tenía hacia él al estar pendiente de ese nuevo ser, con los días pudo percibir muchos escenarios desconcertantes y al mismo tiempo agradables, no pudo elegir mejor padre para su hija de eso estaba segura, en algunos momentos lo vio cuidar de ella y al mismo tiempo intentar llevar los asuntos de su empresa en un sillón a lado de la cuna de Hikari enfrascado en un portátil y en largas llamadas.

Era indudable que no solo la niña le importaba, sin embargo el contacto físico era casi nulo entre ambos y cada vez que se vieron envueltos en un acercamiento ni siquiera se daba, parecía que ella lo quemaba y él se alejaba abruptamente. Algo tonto para ella, no entendía su actuar y tampoco lo cuestionó. Podría ser que él pensara que ella seguía molesta con él ¿pero cómo hacerlo? Las otras madres y enfermeras no eran las únicas que se habían derretido con ese sobreprotector padre, ver a Hikari envuelta en los fuertes y musculosos brazos de su padre hicieron mella en ella, fue la última cosa que le mostró que debería darse una oportunidad si él la amaba. Pero cómo suele ser el destino caprichoso Sasuke no quiso tocarle el tema, y ella con su pudor no lo haría.

Encontrándose a Hikari sana y salva, la hizo sentirse insegura paradójicamente. Las últimas palabras del Uchiha le sonaron a una despedida pero estaba segura que él no quería despedirse de ella y mucho menos de su hija; aun no arreglaban su relación o lo que fuera que tuvieran pero indudablemente estaban nuevamente unidos de alguna extraña manera por su hija, ¿por qué razón decidiría relegar esa responsabilidad cuando miles de veces al besar la frente de la pequeña le susurró que él cuidaría de ella?

Además también cuidaba de ella en pequeñas cosas hasta en las grandes, como cuando queriendo que descansara le consiguió una habitación en ese hospital para que ella durmiera. La cabeza le dio miles de vueltas y entonces reparó en esa llamada, tragó aire mirando los ojos negros de su hija tan iguales a los de su padre, y lo supo esa llamada era la causante de todo.

Llegó al edificio que le indicó su tío, el lugar estaba en ruinas, la obra había sido abandonada hace años y eso podía verse a simple vista, suspiró frustrado, con miedo y sintiéndose estúpido. Aun se cuestionaba si estaba en lo correcto, algo le decía que estaba cometiendo el mismo error de Itachi, lo único que lo tranquilizaba era saber que las había dejado a salvo, agarró su celular ignorando las llamadas que ya tenía perdidas, sonrió ladinamente no creía que funcionara pero nada perdía al intentarlo, activó la aplicación de grabación y guardó el móvil en la bolsa del saco gris oscuro que portaba, miró la camisa verde no era su favorita, debió de haber elegido la negra esa mañana, iría mejor con la situación.

Se adentró al edificio y al instante notó al hombre que más odiaba con una mueca burlona.

-Buenas tardes querido sobrino—Las palabras tan falsas fueron evidentes, la mueca de suficiencia que tenía el mayor denotaba lo seguro que se encontraba de su triunfo y no era para menos, después de una inspección visual rápida Sasuke se dio cuenta que no tendría posibilidades contra él.

-Déjate de tonterías y ve al grano—Espetó Sasuke decidido a no demostrarle lo acobardado que se encontraba, el mayor volvió a sonreír mordaz.

-Deberías moderarte, no estoy nada contento contigo. Debiste quedarte en la cama que te había reservado en ese psiquiátrico de mierda y no tendríamos que estar pasando por este desagradable momento.

-Cabrón—Siseó el menor.

-Creo que no has entendido que si trueno los dedos esas dos personas que te importan recibirán unos balazos en cuestión de minutos.

Sasuke intentó mantenerse estoico, aunque la rabia pudo reflejarse en su mirada, la impotencia era obvia.

-Repitiendo historia ¿no?—Soltó furioso—¿Te funcionó la última vez?—Madara lo observó fijamente sin responder—Esta vez ¿A quién vas a culpar de mi muerte? Fui un pendejo hace años dejando que me culparas de la muerte de Itachi, pero ahora ¿A quién?

-La tuya no tiene relevancia, tú no eres nadie, siempre fuiste el niño mimado de mamá, haciendo lo que te placía, a lado de Itachi no eras nadie ¿crees que a alguien le va a importar tu muerte? ¿A ese par de amigos que mantenías? –Madara negó como si hubiera explicando una lección demasiado sencilla y su oyente no comprendiera—No, ellos están contigo sólo por lo que les ayudabas a obtener, no por amistad sincera... de hecho ese de pelo naranja se ha alejado de ti, me pregunto ¿por qué será? Tampoco me importa saberlo en realidad, no me quites el tiempo y empieza a firmar la sesión de bienes y te prometo que tu muerte será rápida.

Sasuke bufó, sabía que tenía pocas posibilidades de salir con vida sin embargo quería que lo confesara, al menos cuando su hija tuviera la edad de comprender supiera que él fue inocente de los cargos que se le imputaron, y que tenía un padre digno de quién estar orgullosa.

-Qué amable de tu parte considerar tu opinión respecto a mí... ¿Por eso a Itachi lo mataste lentamente? No bastaron aquellos tiros que le diste que mandaste a tus secuaces a despedazarlo.

-Itachi parecía no querer morir, tenía que asegurarme de que no pudiera levantarse—Madara aceptó divertido, acto que hizo al menor de los Uchihas explotar, se abalanzó sobre su tío acertando un golpe pero de inmediato dos hombres, uno de ellos Obito lo detuvo de cada brazo, Madara no desaprovechó la oportunidad para propiciarle uno que otro puñetazo en la cara y el abdomen—no colmes mi paciencia aún cabrón, no estoy jugando ¿quieres que acabe con esas dos ahora mismo para que veas que no juego?

Sasuke escupió sangre.

-Cada vez que te lo digo pones la misma cara que pusiste cuando Itachi comenzó a ser desmembrado, me pregunto si tus gritos serían los mismos si ves a esa zorra en la misma situación ¿o empeoraría el asunto?

-¡No te atrevas!—Bufó el azabache, su mirada iracunda hablaba por sí sola pero estaba prácticamente atado por las manos de los guardaespaldas de su indeseable tío.

-Eres un chiquillo que cree que es el dueño del mundo, pero no es así, tan parecido al imbécil de Fugaku—Esa revelación pasmó por unos momentos a Sasuke debido a que justo en ese momento se daba cuenta que era verdad, toda su vida creyó que no tenía nada en común con su padre y por eso era repudiado por su progenitor, ahora se daba cuenta de la repulsión que tenían se debían a ser tan similares— ¡Siéntenlo! Va a firmar ahora, después mátenlo igual que a Itachi, creo que le agradaría morir igual que su amado hermano mayor.

-Entendido—Obito habló y de la nada el Uchiha ya tenía frente a él una mesa con unos documentos.

-¿Y crees que nadie va a sospechar de ti?—Reclamó.

-Quizás, pero soy el único pariente consanguíneo con vida para tomar posesión de los bienes Uchiha ¿qué se le puede hacer? Porque no creo que quieras que salga a la luz que tienes una hijita y después me dé cuenta que me estorba en el camino.

La mirada gélida de Sasuke le demostró que había entendido, forcejeó un poco para librarse del agarre de su mano derecha derrotado, de cualquier formar retrasar su muerte no serviría de nada.

-Hola—Moeggi saludó a Hinata.

Ella sumamente nerviosa no contestó el saludo al estar concentrada en el nudo que se le formó en el estómago hace unos minutos, mismo que solo incrementaba.

—Te encuentras sola.

-Si—Le respondió Hinata un tanto ausente acomodando a Hikari en sus brazos para que la enfermera le revisara los signos vitales.

—Se ha recuperado bastante rápido, es una bebé fuerte—Agregó la enfermera pediatra, Hinata sonrió aunque su sonrisa no borró las terribles sensaciones que experimentaba—No sé qué pasé allá fuera que se encuentra lleno de policías.—Hinata hizo una fina línea con los labios preocupada, sintiendo como la ansiedad le estrangulaba el estómago, por instinto acunó con más aire protector a la pequeña de ahora un mes de vida—Quién sabe que suceda—Agregó la chica antes de alejarse y dejarlas solas.

Hinata aspiró con fuerza, miró a la niña con indecisión e incapaz de dejarla sola se levantó y con sumo cuidado salió del cubículo y el área pediátrica evitando ser vista por el personal. Apenas puso un pie fuera se dio cuenta a lo que se refería Moeggi.

-No puede salir—Un policía le dijo mirándola con desconfianza e impidiéndole seguir.

-¿Qué sucede?—Preguntó enseguida.

-Nada de importancia pero no puede salir de esta área, vuelva.

Inmóvil ante el mandato y tomándose un par de segundos para razonar, sus ojos lunas enfocaron una inconfundible cabellera naranja junto a un hombre de pelo negro, a pesar de la distancia pudo escuchar un poco de la conversación.

-El hospital ya está resguardado, nadie puede entrar o salir sobre todo del área de pediatría—El hombre desconocido le informó al pelinaranja que movió la cabeza de forma afirmativa y volvió la vista ámbar al teléfono móvil.

-Maldición, Sasuke no me responde—Soltó frustrado.

-Y no lo hará, yo estaba con Gaara cuando le llamó y le contó todo.

-Sasuke siempre de impulsivo—Siseó Juugo apretando el celular con irritación.

-Habrá que esperar. Según lo que escuché lo amenazó con la vida de su hija y la de su pareja—Explicó sin prestarle importancia y haciendo una seña para que un uniformado se le acercara.

-Kankuro, ¿Cómo puedo estar tranquilo cuando Sasuke fue a encontrarse con Madara? Es obvio que no solo van a hablar como buenos amigos, ese cabrón solo quiere matarlo ¿para qué más?...

Las palabras del ojiambar perdieron fuerza imposibilitándole oírle y en un acto inconsciente apretó más a la niña contra su pecho, la respiración empezó a ser ineficiente y un enorme nudo se posó en su garganta.

-Señora entré—El policía la tomó del codo y la guío.

Ella obedeció en mutismo. Un gemidito hizo que prestara atención en la bebé, le costó lograr verla claramente por culpa de las lágrimas que se le habían agrupado en los ojos y entonces todo tuvo sentido, esa última frase y la actitud del azabache, quiso soltarse a llorar pero se obligó a ser fuerte por Hikari.

¿Por qué no lo detuvo? Si lo hubiera hecho... Quería salir y buscarlo, pedirle que no hiciera tonterías pero ni siquiera tenía su número telefónico y ella no tenía un celular, mordió su labio inferior con insistencia y se encaminó al cubículo de Hikari. Si ese hombre malvado lastimaba a Sasuke o le hacía algo peor, su vida no sería la misma, estaba segura, ese terror que la carcomía, que casi la asfixiaba, que rompía sus entrañas seguramente incrementaría; ¿por qué Sasuke no pensaba en ella? "Pensó en ti, quiso protegerte, proteger a Hikari" se dijo con amargura, "pero con su estúpida manera de protegernos ¿no entiende que sin él nada será igual?"

"Nunca pensé como sería mi vida, no es cómo si hubiera deseado tener una familia perfecta, con la que tenía me bastaba aunque peleara continuamente con mi padre y hermano, a ambos lo admiraba a uno más que a otro, mi madre era la mujer más importante. Nunca conocí a mi sobrina, aún así sentí pesar cuando me enteré de su muerte y peor aún cuando conocí las condiciones... no soñé con Hinata, debo confesar que con el estilo de vida que llevaba jamás hubiera volteado a verla, era demasiado superficial para prestarle atención y mucho menos hubiéramos coincidido en algún lugar...

Pero la vida me llevó a ese psiquiátrico, poniéndome en su vida, dándome el tiempo para fijarme en ella. Hinata es muy guapa, tiene todo para querer estar con ella, es tan hermosa y dulce; si todo hubiera sido distinto, si tuviera otra oportunidad elegiría volver a conocerla, pero en otras condiciones, unas que no le provocaran dolor a ella y tampoco a mí.

No sé si en esa nueva situación Hikari estuviera con nosotros, probablemente no... pero vendría con el tiempo estoy seguro. Y seguramente le hubiera mostrado el mundo a Hinata, le hubiera dado tiempo... darnos tiempo para disfrutarnos, entonces tendría un embarazo sano, sin lágrimas y muchas más atenciones de mi parte; pero el mundo real es distinto sé que he sido malo, sé que la he utilizado, sé que la he lastimado, sé que no le he dado lo que espera pero eso no borra lo que siento por ella... ahora tengo miedo, nunca pensé temerle a la muerte pero ahora lo hago, no quiero desaparecer, dejarla, dejar a mi hija".

La mezcla de sentimientos que contenía el Uchiha en su cerebro se arremolinaba, tomó con su mano temblorosa el lapicero, sintiendo el cañón del arma en su sien, Obito le dispararía una vez que firmara todos los papeles que su jefe quería, estaba consciente del contacto del arma y debía agradecer que sería algo rápido, nada que ver con la agónica muerte de Itachi.

Un disparo se escuchó en ese lugar, Sasuke volteó incrédulo al sentir como la pistola abandonaba su cabeza y Obito caía al suelo, de la nada el lugar se llenó de policías, que sometían a los hombres de Madara mientras lo esposaban.

-¿Te encuentras bien?—Ver a Gaara cerca lo sorprendió por un momento, pero después entendió que ese hombre sin duda algunas era uno de los mejores que podía tener en sus filas, en tan poco tiempo había conseguido montar todo ese operativo con la ayuda policial.

-¿Hinata?—De inmediato preguntó.

Minutos antes mientras conducía hacia ese lugar llamó a Sabaku No para pedirle que cuidase de Hinata e Hikari, y que se encargara de sus bienes quedaran en manos de ellas explicándole la situación a la cual iba a enfrentarse, el pelirrojo le dijo que esperara que no se metiera en la boca del lobo, pero Sasuke no lo iba a escuchar, no cuando las vidas de las personas que adoraba estaban en riesgo así que sin muchas esperanzas le dio su futura ubicación diciéndole que al menos intentaría limpiar su nombre para su hija.

-¡Sasuke! Me has dado un buen susto—Suigetsu apareció en el lugar agitando los brazos—Juugo está con tu enfermera—Explicó, asumiendo que la mirada sorprendida que le dedicó se debía a la ausencia del pelinaranja –¡No sé porque le avisaste a éste! ¡Yo hubiera llegado antes a matar a todos si me hubieras avisado a mí!

-Seguramente por eso me aviso a mí, si hubieras llegado de esa manera ahora los dos estarían muertos— Gaara habló con un mohín burlón y menospreciativo. Sasuke negó y sonrío ladinamente dándole la razón al pelirrojo, aún así agradecía tener a ese chico ruidoso y a Juugo como sus amigos.

-Tengo su confesión—Agregó mientras le mostraba el celular a Sabaku No.

Tienen que aceptar que Sasuke es una monada con su niña... sobre el alejamiento de tuvo con Hina, lo vi así: él obvi la ama pero se siente culpable y cree que ella estará mejor sin él, por decirlo de alguna forma, tipo quiere hacer el acto más grande de amor dejándola libre...