Capítulo 24

La Push

Era una hermosa mañana de finales de Junio. Ya había pasado la graduación de Emmett y Rosalie, y todos estábamos de vacaciones. El sol brillaba en el cielo. En lo que llevábamos de verano en Forks estaba haciendo mejor tiempo de lo que lo haría en diez años juntos. Metí el neceser en la maleta y lo taché de la lista. Repasé una vez más todo lo que había anotado viendo que no me olvidaba de nada. Había sido un verano extraño hasta ese momento.

Flashback

Había ido a casa de Edward a pasar el día con Alice, Jasper, Rosalie, Emmett, Edward y Taylor. Alice, Rose y yo no dejamos de hablar de la boda en toda la tarde. Después de la tarde de piscina me di una ducha en el cuarto de Alice, me cambié de ropa y Edward me trajo de vuelta a casa. Billy y Charlie estaban viendo no se qué partido.

- ¡Bella! ¡Edward! ¡Con vosotros dos quería hablar!- dijo Billy.

- ¿Con nosotros?- dije sorprendida.

Billy asintió. Edward y yo nos miramos sorprendidos. Edward se sentó en el salón mientras que yo iba por la tarrina de helado. Me senté al lado de Edward.

- Veréis, he tenido un pequeño contratiempo. Bueno pequeño, no, en realidad bastante grande- dijo Billy.

- ¿Podemos ayudar en algo?- dije.

- Sí, realmente podéis. Me han fallado los monitores que habíamos contratado para el campamento de este verano. Vosotros dos sois buenos chicos, conoceis el campamento. Además Jake se ha comprometido a echaros una mano con lo que haga falta. El sueldo no es muy grande, pero creo que está bastante bien.

- ¡Yo encantada!- dije más movida por mis emociones que pensándolo racionalmente

- Si Bella va, yo también- dijo Edward.

Fin del Flashback

Y allí estaba yo, preparando mi maleta. La cerré y decidí vestirme. Me recogí el pelo en una coleta y me puse una camiseta de manga corta y pantalones cortos vaqueros con las deportivas. Bajé con la maleta a cuestas hasta la entrada, pesaba bastante. Charlie ya se había ido a trabajar pero la noche anterior me había dado miles de advertencias. Oí el claxon de un coche y abrí la puerta. Emmett me saludaba desde su grandísimo todoterreno mientras que Edward se bajaba de él. Caminó hasta mi con una sonrisa. Llevaba unos pantalones pirata vaqueros, chanclas y una camiseta sin mangas. Me agarró por las mejillas y me dio un beso.

- ¡A ver tortolitos! ¡Que no tengo todo el día!- gritó Emmett.

Edward rodó los ojos y me hizo a un lado para agarrar la maleta. Cerré la puerta y caminamos hacia el coche de Emmett. Edward abrió la puerta del maletero y dejó allí mi maleta. Después nos subimos en el coche. Edward delante y yo en el asiento de atrás.

- ¿Quieres conducir, cuñada?- dijo Emmett.

- ¿Qué quieres, que en lugar de ir a La Push vayamos a hacerle una visita a tu padre?- dije.

- Edward dice que su coche lo manejas bien.

- ¡Su coche! No este mastodonte.

La risa de Emmett resonó en el interior del coche. Cuando llegamos a la reserva sentí una punzada en el pecho. Como una especie de sensación de Deja vu. Billy en seguida salió a recibirnos seguido de Jacob. Jake chocó la mano con Edward y a mi me dio un abrazo que me hizo perder contacto con el suelo. El campamento seguía en el mismo lugar en el bosque. Lo habían modernizado. Las cabañas eran diferentes y habían hecho una piscina. Entre todos llevamos las cosas al Campamento. Entre Edward, Alice y yo habíamos preparado muchas actividades para los niños. Iban a estar dos meses en La Push, tendríamos que entretenerles con algo. Jake me mostró mi cabaña y la de Edward, que estaban al lado de la cabaña que servía de almacén de todo el material.

- Bueno, chicos, me tengo que ir. Rose y Alice quieren que vayamos a Port Ángeles a no se qué de la boda- dijo Emmett.

- Te acompaño en el sentimiento, hermano- dijo Edward poniendo su mano sobre el hombro de su hermano.

- ¡Edward!- dije- Estás hablando de tu hermana y tu futura cuñada.

- ¡Por eso!.

- En fin, paciencia- Emmett se acercó a mi y me dio un beso en la frente- No me hagan tío por el momento ¿Vale?.

- ¡Emmett!- dijimos Edward y yo a la vez.

Entonces se fue de vuelta a la reserva para coger su coche e irse. Billy había vuelto a la reserva, así que solamente quedamos Jake, Edward y yo. Solos contra el almacén de materiales. Tuvimos que ordenarlo todo y además ver lo que teníamos, lo que no y lo que necesitaríamos comprar.

- Mañana pienso traer a rastras a Quil, Embry, Leah y Seth. Entre todos conseguiremos domar a esos diablillos.

- Eh, que tú también fuiste uno de esos diablillos- dije- que te pasabas más tiempo aquí que en tu casa.

- ¡Ah! ¡No me lo recuerdes! Tenía a Billy todo el día encima porque no me veía el pelo.

- Es raro volver a estar aquí- se sinceró Edward.

- Sí… ¿Cuánto hace? Cinco años… parece que fue ayer.

- Todavía recuerdo la cara de enfadada que tenías todo el tiempo- dijo Jake con una risita.

- ¡Y lo borde que era!- dijo Edward.

- ¡Oh sí!... en realidad no era lo que decía, era la forma en que lo decía.

- ¿Queréis dejar de hablar como si no estuviera aquí?- dije cruzándome de brazos.

- Ven aquí tonta.

Edward me rodeó la cintura con sus brazos. Yo seguía con los brazos cruzados sobre mi pecho y cara de pocos amigos. Edward me dio un beso en la mejilla y al ver que no cedía me empezó a dar besos en el cuello.

- ¡Bueno!... si vais a empezar con las carantoñas, yo mejor me voy a hacer algo más productivo.

- Como qué- dije.

- Molestar a Quil. Anda detrás de Leah y ella no le da ni la hora. Voy a fastidiarle un poco.

Vimos a Jake salir trotando alegremente del campamento y perderse entre los árboles. Edward hizo que me sentase sobre sus piernas.

- No te enfades conmigo, tontita…- dijo él con ternura.

- No está bien hablar de alguien que esta presente, como si no estuviera- dije con tono de reproche.

- Está bien, lo siento. ¿Ahora me vas a perdonar?

- No se- dije haciéndome la interesante.

Sentí sus labios en mi cuello. Le sentí aspirar mi aroma. Sus labios encima de mi yugular. El corazón acelerandose por segundos. Suspiré.

- No es justo- dije.

- El qué no es justo- me dijo él.

- Que tengas ese control sobre mi.

- Tú también lo tienes sobre mi.

Esa noche cenamos en casa de Billy, con Jake, los Clearwater y Charlie. Después de la cena regresamos al bosque por el sendero que llevaba al campamento. Yo me fui a dar una ducha y me puse el pijama. Una camiseta de tirantes y un pantalón corto. Cuando volvía Edward estaba sentado con la guitarra en sus brazos mirando al cielo. Dejé mis cosas dentro de mi cabaña y me senté a su lado. Dejé que me rodease con su brazo, acercándome más a él.

- Si hace un año me llegan a decir que íbamos a estar aquí tú y yo, juntos y felices… jamás me lo hubiera creído.

- Son las vueltas que tiene la vida.

- Sí. Y me alegro

- ¿Sí?- dije.

- Ya lo sabes Bella… Te quiero con todo mi corazón, mi cuerpo, mi alma… con todo lo que soy.

- Yo también.

Le besé y nos quedamos allí en silencio mirando a las estrellas, solos con nuestros recuerdos. En el lugar donde nos conocimos, donde nos enamoramos por primera vez.