Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 25 Es perfecto para Aladdin.
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El albino le miró consternado durante algunos segundos, sin emitir comentario eso claro hasta que la sangre le hizo ebullición y se reincorporó mirándole amenazante.
-¡Acabaré contigo un día de estos! ¡No me subestimes!
-No lo hago-con una sonrisa-pero me alegra saber que gozas de ánimos y muy buena salud.
El peli azulino se giró para ir al despacho de su marido, el asunto con Fátima parece ir por buen camino y está seguro de que al menos hoy no intentará asesinarle de nuevo porque ya perdió el factor sorpresa.
Llega a su destino y toca la puerta encontrando a su marido en extremo serio con una carta en las manos.
-¿Son malas noticias?-el menor.
-Parece que Sinbad tiene un asunto delicado del cual quiere hablarme.
-Oh, aún te molesta su presencia y no quieres verlo.
-No me agrada, es muy cierto pero el problema en realidad es que estoy demasiado ocupado con los esclavistas y las víctimas, además de algunos tratados comerciales y la implementación de nuevas leyes, esto último culpa de tu egoísmo.
-Lo siento.
-No te ves arrepentido.
-Es que...no lo estoy. Me alegra saber que muchas vidas lograron salvarse y es algo por lo que tienes mi agradecimiento eterno.
-Mocoso chantajista.
-Pero te quiero mucho-sonrió.
-Manipulador.
-Je je je je.
-¿Has venido porque necesitas algo?
-Si. Quiero ofrecer mis servicios. Podría visitar a ojisan.
-No-tajante.
-Pero no tienes tiempo para ir, además el nos ha visitado.
-Más de lo que me gustaría.
-Un poco de amabilidad nos sentaría de maravilla. Algunos países aún ven con recelo al imperio. Después de todo es una nación militar además de contar con varios contenedores de rey y dos magi. Debemos esforzarnos para dar una buena impresión.
-La doy. Me he tomado el tiempo de saludar a varios comerciantes de Sindria y Reim.
-Ah...
-¿Qué?
-Mmm...¿cómo decirlo?
-Como va. No le tengo miedo a las palabras.
-Asustas.
-¿Qué quieres decir? Soy amable.
-Si, pero tu tono, tu expresión, el aura. Aún sin tener la intención impones.
-Oh, y supongo que te molesta.
-A veces también me das miedo y lo sabes, pero también pienso que no hay hombre más sexy-se sonrojó.
-Ahora te estas volviendo desvergonzado, aunque igual me encanta. Además la ropa que usas deja muy poco a la imaginación.
-Tu la pediste mmm-inseguro-¿No te sientes un poco celoso?
-¿Por qué?
-B-bueno porque otras personas puedan verme así.
-No soy un idiota. Si sé que eres fiel y te das a respetar, ¿por qué me privaría de semejante privilegio?
-Mmm.
-¿Qué?
-Es que...alguien, omitamos los detalles. Me dijo que como antes estuve enamorado de Alibaba-kun y ahora lo estoy de ti soy...una...ah zorra. No me gusta la idea pero quizá es verdad. Últimamente pienso en todo lo que hacemos y me gusta y...
-Supongo que Judal en verdad ama desayunar verduras.
-¿Qué no las odia? ¿Y que tiene que ver en todo esto?
-Es obvio que fué el quien lo dijo, y parece que te afecta bastante. En cuanto a lo demás me entiendo solo. Acercarte.
Aladdin se colocó a su lado, el mayor le tomó de la cintura y cogió su mano besando suavemente el anillo en su anular.
-Esta es la prueba de mis sentimientos. Eres mi esposo porque creo ciegamente en nuestro cariño lo que opinen los demás no tiene importancia. Muchos, incluido yo mismo podrían decir que soy un pervertido porque eres tan solo un niño. Pero si se te dió la gana nacer después, ¿que culpa tengo? Lo mismo se aplica en tu caso. Si todos los acontecimientos te llevaron a mi, no hay razón para sentirse culpable o sucio. Y para esto último, recuerdo que mencioné que estaba más que dispuesto a corromper tu alma y no creo haber mentido.
El pequeño bajó la mirada completamente enrojecido, intentando ocultar el rostro. Complicado considerando que se encuentra de pie y el otro aún sentando.
-Siempre te preocupas por tonterías que no tienen sentido, aunque me agrada mucho esa parte de tu personalidad, me recuerda lo humano que eres.
-¿Eh?
-Ya sabes, después de todo eres el príncipe de otro mundo, y un magi.
-¿Acaso e-es algo que te acompleja?
-¡Ja ja ja ja!
-¿Uh?
-Tu más que nadie debería saber que desconozco el significado de esa palabra. Eres tu el que aún se aparta. Al menos es con menor frecuencia, supongo que aunque sea poco a poco te estas acostumbrando a la idea de que este es tu hogar y familia.
-Oh Kouen.
-Aunque aún quiero un hijo-sentenció.
-¿L-lo haremos ahora?
-Tengo demasiado trabajo.
-Te ayudo.
-Claro que lo harás.
-¡¿Enserio?!-emocionado.
-Es la compensación para el viaje que quieres hacer.
-¡¿Enserio me dejaras ir?!
-Si. Parece que le has tomado gusto a eso de viajar. Pero no irás solo.
-Con Judal-kun no, es terrible compañía.
-¿Para que te abandone a la primera oportunidad?-puso expresión sicopata-Lo haremos juntos. Es una buena oportunidad para encontrar debilidades en el enemigo.
«-Sindria no me interesa en lo más mínimo. Te has de pensar que soy un imbécil Sinbad. "Si no dispones de tiempo puedes decirle a Aladdin que me visite. Después de todo vivió mucho tiempo en mi palacio, incluso su habitación luce tal cual la dejó." Si tu intención era sonar amigable conseguiste justo lo contrario. Si no sabes redactar una carta dile a tu vistir.»
-¡Oh por dios! ¡Qué maravilloso!-el oji zafiro dando tiernos brincos de alegría una vez se liberó-¡Tendremos una cita!
«-¿Cita? Oh, ¿cuándo fué la última vez que tuvimos una? Ha tenido tanta paciencia. Estoy tan concentrado en concebir un hijo y nuestras obligaciones que además de sexo no le he brindado la atención necesaria. Aladdin es tan considerado que es fácil olvidar ese tipo de cosas.»
Sonrió con dulzura y guardó los documentos desconcertando al otro que se decepcionó.
-¿No es posible?
-Tenemos que hacer las maletas, partimos hoy mismo.
-¿Y el trabajo?
-Para eso tengo hermanos.
-¿No estas siendo irresponsable?
-El que ocurra una vez en la vida no matará a nadie.
El niño rió sutil y tomó de la mano al contrario sin emitir una sola palabra. Y esas mariposas moradas revolotearon a su alrededor.
«-Que bueno que ojisan no puede ver el rukh, estoy seguro de que estaría molesto por su color. ¿Por qué será que no le agrada Sinbad-ojisan? Ha intentado cambiar, al menos parece ser una mejor persona que antes.»
...
En Sindria.
El rey se esconde en el jardín del palacio. Tiene entumido el trasero porque Jafar no le ha dejado salir en al menos tres días y todo porque se atrasó con sus obligaciones.
-¡Sin!-el albino-¡Sin!
-Oh, ¿qué ocurre?-la maga de agua-Olvídalo, volvió a fugarse, ¿cierto?-el otro asintió-¿Por qué siempre es tan irresponsable?
-Toda la vida lo ha sido, lo extraño sería que cambiara. Al menos pone más empeño que antes.
-Pero echa todo a perder con actitudes como esta.
-Tienes razón.
-¿Quieres que te ayude?
-Eso sería...-advirtió movimiento tras un arbusto-No es necesario.
Empleó su contenedor familiar, y le atrapó con éxito para atraerle bruscamente.
-P-puedo explicar.
-No hace falta. Me doy por bien servido si te pones a trabajar.
-Pero termine con todos los documentos.
-¿Qué hay de los concernientes a la visita de la pareja real del imperio Kou?
-¿Cuál visita?
Yamuraiha podía ver algo de rukh negro emanar del oji esmeralda.
-Su majestad...
Este tragó duro y entendió la señal.
-¡Solo tomaba aire! ¡Ahora mismo voy!
-Más te vale.
La maga se ofreció para vigilar al monarca para que no incurriera en otra falta pero el par se alejó una vez el otro general aseguró que no le perdería de vista. Aunque a la chica le pareció curioso que el dueño de Valefor fuera más sumido en sus pensamientos que preocupado de su situación.
De camino a "su prisión" el rey analiza lo dicho hace poco.
«-¿A qué visita se refiere? ¿No recuerdo haber leído algo de ello.»
«-Les invité para hablar de los armas mágicas que encontramos.»
«-David. ¿Quién te crees para apoderarte de mi cuerpo.»
«-Te guste o no lo compartimos. En vez de reprocharme deberías estar agradecido, te entregué a mi nieto en charola de plata.»
«-Ya te dije que no tengo ese tipo de interés en él.»
«-¿A quién crees que engañas? Lo deseas, no dejas de fantasear con hacerlo tuyo.»
«-Es mentira. Además está casado.»
«-No pidas su permiso. Tienes lo necesario para obligarlo.»
«-No soy la basura que solía ser. Cambié, quiero hacer las cosas de manera distinta.»
«-Que desperdicio. Podrías tomar el control de este mundo como si fueras un dios pero te niegas. Creí que al menos tu eras capaz de entenderme.»
«-En el pasado. Pero Aladdin me salvó. Yo me cegué por las personas importantes que perdí, por el complejo con mi origen humilde. Pero él, no le dió importancia a ser el príncipe de Alma Toran, tampoco a ser consorte del emperador en Kou y tampoco se dejó vencer por la pérdida de Alibaba, hizo todo lo que estuvo a su alcance para traerlo de regreso, aún cuando sus pensamientos estaban repletos de otro hombre. Si puedo acercarme un poco al chico que admiro y se convirtió en mi ídolo, me sentiré satisfecho.»
«-¿Aún si el repunte de tus rivales significa la caída del reino que se ha llevado gran parte de tu vida?»
«-...»
«-Está bien, veamos que tan poderosa es tu voluntad.»
«-...»
«-Pero de algo estoy bien seguro. Te sobreestimas.»
-...dormir...¿Sin?
-¿Eh?
-¡No estabas poniendo atención!
-¡Claro que si!
-¿Qué dije?
-Uh...algo acerca de...¡dormir!
-¿Quienes?
-¿Nosotros?
El peli blanco entrelazó sus dedos y los tronó para intimidarle.
-Estoy cansado de tu irresponsabilidad.
-¡WAAAAAAHHH!
Este día no es uno que el monarca quiera grabar en la memoria.
...
En el Imperio Kou.
El pelirojo envió la carta donde pedía les recibieran en el país del eterno verano por medio de magia de transferencia, la contestación e invitación llegó poco después. Cuando ya había hecho las maletas y anunciado el viaje a toda la familia. Con la poca paciencia que posee incluso estaban a bordo del barco, despidiendose desde la cubierta.
-¡Les encargo mucho nuestro hogar!-el peli azulino con mejillas rosadas y visiblemente contento.
-¡No se preocupen En-nii, niño mugriento todo estará tal cual lo dejaron a excepción del trabajo!
-¡Ya no me digas así Kouha-kun!
-¡Que sensible enano!
-¡Judal-kun!
-¡No le hagas caso, en realidad le agradas!-el cuarto príncipe, aunque con ese tono más parecía regaño.
-¡Muchas gracias Hakuryuu-onisan!
-¡Un placer mamá...Aladdin-dono!
-¡Ya ni siquiera lo disimulas!
-¡No te lo cojas todo el día!-el oráculo al dueño de Phenex.
Una bola de fuego que pasó peligrosamente a su lado le distrajo por un momento.
-¡Que ruin! ¡Pelea de frente enano estúpido!
-¡No pretendo hacerlo! ¡PERO YA CÁLLATE!
-¡A MI NO ME HABLAS DE ESA MANERA! ¡ME VENGARÉ CUANDO REGRESES!
-¡IGUAL YO! ¡QUIERO LA REVANCHA YA SABES DE QUE! ¡ME ENGAÑASTE!
-¡ENTONCES SI ABUSASTE DE TU PODER!
-¡CLARO QUE NO PERO YA ME ACORDungh! ¡Cof cof cof!-se está ahogando.
-Eso te pasa por andar gritando como loco-su esposo que dió "suaves golpes en su espalda para ayudarle a tragar.
-¡Ay!
Aunque uno fué un tanto más intenso y le tiró de bruces, por fortuna estaban lo suficientemente lejos como para tener testigos, a no ser los cincuenta súbditos que van con ellos en el barco y que han desviado la mirada por pena ajena. El mayor le toma de la cintura y le pone en pie para luego sacudir su ropa.
-E-estoy bien, gracias.
-Vaya espectáculo diste.
-Ah yo-se sonrojó-perdón...te he dejado en ridículo. Seguramente te causaré problemas.
-El único que se dejó así fuiste tu así que no tienes de que preocuparte. En cuanto al otro asunto a nadie parece importarle que rompas una y otra vez los protocolos. Como si fuera natural. Eres como el río que arrastra a todos con su voluntad. Tienes un poder misterioso.
-Ah.
-Y tonto.
-Ungh.
Kouen acarició con suavidad la cabecita, Aladdin cerró los ojos y se dejó hacer, daba la impresión de ser un gatito.
-¡¿Quién quiere manzana?!-una alegre doncella.
-¡Yo!-el consorte bien apuntado y que ha escapado.
El conquistador le admira embelezado, hace tan solo unos segundos estaba preocupado por su reputación para luego dejar todo en el pasado. Da la impresión de ser un chico al que se le resbalan los problemas, cuando en realidad posee la fuerza suficiente para reponerse y enfrentar cualquier adversidad. El hijo de Solomon toma asiento en la barandilla con el plato de frutos rojos, el otro se acerca.
-¿No te parece que es peligroso? Podrías caer.
-No está muy alto, sé volar y...confío en que me salvarás con tus poderosos brazos-sonrió sinceramente.
-Oh, claro que te tomaré-se acercó para susurrar en su oído-te deseo.
-¡Uo!
¡Splash! Fué el sonido que produjó el cuerpo de Aladdin al chocar con el agua.
-¡Alto!-uno de los súbditos-¡El consorte se cayó!
El pelirojo suspiró, se equipó a Astaroth y fué por él. Le tendió la mano una vez le tuvo a su alcance y lo cargó. El niño escondió el rostro en su pecho avergonzado.
-Eres malo, lo hiciste a propósito.
-De vez en cuando me gusta molestarte, pero no pensé que fuera para tanto.
-Me tomaste por sorpresa.
-Y tu a mi.
-¿De verdad?
-Si.
Alzó el rostro para ser tomado del mentón y besado con suavidad en un breve contacto.
-¡Achú!
-Será mejor que vayas a cambiarte o te dará un resfriado.
-No creo, rara vez me enfermo. Pero es mejor prevenir.
El infante regresó pasados diez minutos con un atuendo de infarto, fué entonces que Kouen agradeció como nunca "el accidente" anterior, que en realidad fué un maquiavélico plan de su parte para "degustarle" ligero de telas. Y es que ahora tiene un diminuto short blanco con un vuelo traslúcido en la zona posterior y una obliguera celeste, de manga corta. Se colocó al lado del pelirojo para tomar un nuevo plato con manzanas.
-Delicioso-emitió el conquistador.
-Oh, ¿quieres?-ofreció el bocadillo.
-No me refiero a la fruta.
-¡Oh!
...
Días después y luego de varios incidentes del mismo tipo la pareja llegó a Sindria.
Kouen y Aladdin que estaba vestido formal con un traje de gala bajaron de la embarcación uno al lado del otro dejando impresionados a los siete generales que no reconocían en ese jovencito elegante y maduro al pervertido que solía lanzarse a los pechos de cuanta mujer con bondadosa delantera que se le pusiera en frente, algo nostálgico.
-¡Sinbad-ojisan! ¡Jafar-onisan! ¡Yam-san! ¡Hinahoho-ojisan! ¡Drakon-ojisan! ¡Masrur-onisan! ¡Spartos-onisan! ¡Sharkan-onisan! ¡Pisti-onechan!
-¡Te dije que es onesan!
-Mmm-se cruzó de brazos pensativo-Sigo creyendo que algo falta.
-¡Uh! ¡Aún es tan cruel!
Y así como así se pasó por alto los modales. A diferencia de su marido que todo el tiempo que comportó adecuadamente. Bueno, eso si se ignora el hecho de que casi apuñala al peli púrpura con la mirada.
-¿Por qué está tan molesto Sin?-el visir murmurando.
-Ya sabes que no le agrado, piensa que no tomó enserio mi posición.
-En eso tiene razón.
-Ah~.
-Deja de quejarte y salúdalo.
-¿Tengo que hacerlo?
-Eres el rey.
-¿Quieres cambiar?
-No es mala idea. Haré el vago mientras tu te ocupas de...
El mayor le pasó de largo hasta llegar con los invitados.
-Sean bienvenidos al Reino de Sindria, Ren Kouen, Aladdin.
-¡Muchas gracias!
El niño sonriente mientras el pelirojo asintió con apatia.
-Permitanme llevarlos a sus habitaciones.
-Estamos casados, no hay razón para dormir separados-el emperador.
-Ah, supongo...
El comentario hirió profundamente a Sinbad aunque más o menos pudo fingir una sonrisa, pero que fué advertido por el matrimonio.
Los generales se dispersaron para llevar a sus alcobas a los demás tripulantes, mientras el dirigente de aquel país iba con el consorte y el dueño de Phenex. La conversación del niño alivianó bastante el ambiente hasta que les llevaron a su destino.
-Me retiro, tengo algo de trabajo pendiente. Cuando se instalen podemos conversar. Estaré disponible en todo momento, se retiró y sus invitados cerraron la puerta una vez lo hizo.
-¿No te pareció que ojisan estaba algo extraño?
-Creo que siente algo por ti.
-Mmm.
-¿Qué?
-No sé, siento como si fuera algo distinto. En fin. ¡Yo acomodo las cosas!
-No te molestes.
Pero cuando el pequeño desea algo no hay poder humano que lo detenga. Colocó las prendas de su pareja en su sitio para luego hacerlo con la propia, en todo momento fué observado y si bien le puso de nervios también le hizo feliz que le permitiera ayudar aunque fuese con detalles "insignificantes".
Fué así como se hicieron de tiempo para hablar con el rey de Sindria en su oficina.
-¿Qué es tan importante como para hacernos venir?-el emperador.
-Lo dices como si fuese un gran privilegio el que estuvieran aquí. Te recuerdo que yo también he visitado Kou.
-Tu siempre estas haciendo el vago, nosotros dejamos de lado obligaciones importantes y aunque mis hermanos se hagan cargo por ahora, no podemos abusar.
-Bien, no desperdiciarán valiosos minutos por mi culpa.
-¿Estas molesto ojisan?
-Ah no, lo siento. Es solo que tu esposo me saca un poco de mis casillas.
-Continuo diciendo que te molestas solo.
-Como sea. Como han visto hubo un repunte de la esclavitud y si bien hemos logrado frenarles con relativo éxito, me temo que detrás de ellos hay algo más preocupante.
-Son las herramientas mágicas que usan, ¿cierto?-el peli azulino.
-Suponía que te darías cuenta. Parece que han sido lo bastante astutos para modificar las que se vendían en Magnostad.
-No eran más que prototipos. El director, bueno no tenía gran afecto por las personas que no podían ver el rukh.
-Lo sé, pero tal parece que dentro de estos grupos hay magos y si bien los tenemos a todos bajo custodia o eso parece no estamos seguros de la cantidad de objetos que aún circulan por el mercado. Ni los usos que podrían brindarles. Afortunadamente es clara su apariencia bélica.
-Entonces-el pelirojo-sugieres que unamos esfuerzos para encontrarlos.
-Así es, Yamuraiha me dijo que es posible.
-Si-el peli azulino-al emplearlos se modifica un poco el sendero del magoi que los rodea. Es algo que podemos notar con más sencillez los magi.
Ni falta hizo que mirara al dueño de Phenex, y ahí está ofreciendo sus servicios por milésima ocasión. Se hizo un silencio pesado e incómodo que se destruyó con un gruñido de Kouen.
-Aunque diga que no me llevaras la contraria, últimamente te encanta hacerlo.
-¿Problemas conyugales?-el rey.
-Qué te importa.
Ambos se contemplaron con odio, con tal hostilidad que el magi casi podía ver rukh oscuro, talló sus ojos.
«-¿Eh? Que extraño, juraría que...»
Captando que esto no se detendría sin su intervención, halló una solución.
-Les pido que dejen de discutir. Estamos en una reunión importante.
-Oh, que maduro-el oji miel.
-Mandón-el emperador que se cruzó de brazos fastidiado.
-Ungh.
Se estremeció pensando que le había hecho enojar, pero las mariposas moradas le indicaron que no es el caso, respiró aliviado. Es una ventaja ser un mago.
-Ejem-aclaró la garganta-mi esposo tiene razón, está vez debo ser prudente. Estoy algo cansado por el asunto de los esclavistas y...otras cosas-se ruborizó-echarme encima más trabajo es lo peor que puedo hacer.
-¿Entonces no lo harás?-el peli púrpura ligeramente decepcionado.
-No dije eso. Pienso apoyar a Yam-san a fabricar una herramienta mágica que pueda producirse en masa. De esa manera más de una persona tendría lo oportunidad de encontrarlos y así sería menos presión para los encargados.
-¿Es posible?-su marido.
-Con la habilidad de Yam-san y la sabiduría de Solomon...
«-Además de la facilidad con que ahora entiendo el flujo del destino.»
-No debería ser muy complicado.
-En ese caso-el pelirojo-estoy de acuerdo. Así se hará entonces.
-¿Y mi opinión qué?-el oji miel.
-Tómalo o déjalo.
-Ah~ está bien.
-¡Iré a buscarla ahora mismo! ¡Será muy divertido!
Tan emocionado estaba que ni cuenta se dió de que en su ausencia, les dejaba SOLOS. El monarca no perdió el tiempo y poso su atención de arriba para abajo, buscando algún defecto en el otro. Maldita mala suerte porque no solo es más elegante, posee más porte y tiene un excelente gusto para moda. Sino que además resalta el hecho de que es más joven. Se detuvo en los rubies como si le retara a un duelo.
-Parece que no hay nada que sea de mi interés.
Le evadió el de Kou sin provocar un conflicto perdiéndose de vista y aún así caló hondo en el orgullo ajeno.
«-No me agrada en los más mínimo.»
«-Eso Sinbad, son celos.»
«-No estoy de humor para escuchar tus tonterías.»
«-Toma lo que quieres. Eres un rey, no permitas que nada se interponga en tu camino. Si tanto ansias a mi nieto, tómalo.»
-Tchi.
...
Aladdin se la pasó en la oficina de su profesora hasta bien entrada la madrugada. Fué un arduo trabajo pero consiguieron su objetivo, lo mejor de todo es que gracias a ello podría salvar muchas vidas sin sacrificar la convivencia con su pareja. El único detalle que le incómoda un poco es que se siente realmente agotado, apenas se mantiene de pie. Bosteza y sus ojos se cierran de a poco en contra de su voluntad. Llega a la habitación que han dispuesto para ellos y encuentra al pelirojo en el lecho, en brazos de Morfeo.
«-En verdad me tardé. Siento ser tan egoísta pero quiero que nuestro hijo nazca en un mundo libre de problemas. Supongo que es demasiado pedir pero no me rendiré fácilmente.»
Se acercó esbozando una tierna sonrisa. No incluyeron más que un par de pergaminos para el viaje pero su esposo casi está enterrado en ellos. Seguramente hostigó al visir para que le facilitara algo de lectura "ligera".
«-Pobre Jafar-onisan. Espero que no este asustado. Bueno, tiene su carácter y no ha de ser sencillo convivir con Sinbad-ojisan.»
Cogió la sábana más que dispuesto a descansar cuando quedó paralizado y su mirada perdió su brillo característico.
...
El rey de los siete mares duerme a pierna suelta y por primera vez en años lo hizo con la ropa puesta. Estaba tan metido en ello que incluso roncaba, hasta que despertó de súbito alertado por su intuición. Estuvo a nada de preguntar por la persona que se tomó el atrevimiento de entrar a su habitación a horas tan inconvenientes. Pero este ni siquiera se escondió. Debido a la oscuridad no podía apreciar su rostro, pero si la silueta.
-Oh Aladdin, si te ofreces de esa manera comenzaré a pensar que le quieres ser infiel a tu marido.
-¿Te haría feliz?
El timbre le fué desconocido, bastante misterioso y algo grave.
-¿Quieres saber la verdad?
-Si.
-Así es. Desde el día de tu boda no he dejado de pensar en ti, de tenerte entre mis brazos, besar tus labios, tocar tu piel. Kouen es solo un engreido que...
Quedó perplejo cuando el magi se acercó de a poco gateando por la cama hasta sentarse en su regazo, con el rostro bajo y temblando ligeramente. Las manos del mayor se movieron por si mismas y le tomó por los hombros, no podía esperar para besarle, le alzó tomando su mentón y entonces si que pudo apreciar su semblante gracias al rukh dorado que rodeó al muchacho, estaba llorando.
-¿Qué sucede?-preguntó consternado.
-Lo siento tanto ojisan. No sé que hago aquí, creo que es culpa del rukh, a veces hago cosas sin darme cuenta. Generalmente cuando algo me significa un peligro.
-¿Yo soy un...?
-Lo importante ahora no soy yo, eres tu-colocó la palma sobre el pecho del rey-¿por qué?
-¿A qué te refieres?
-¿Por qué le torturas abuelo?
Sinbad quedó estupefacto, lo que permitió a David tomar control de su cuerpo, apenas lo hizo tomó al niño del cuello para asfixiarle pero antes de ejercer la más mínima fuerza, Aladdin apuntó con su confiable daga a la garganta del otro.
-No te atreverías, eres como Solomon. Tan nobles, tan puros, tan ingenuos y por lo mismo inútiles. Eres incapaz de dañar a...
La sangre hizo aparición, solo un poco pero le puso de nervios.
-Aún si me "asesinas" el único perjudicado sería él.
Pero su nieto no respondió, en cambió el símbolo en su frente, aquel de las seis puntas comenzó a brillar.
-Necesitas arreglar las cosas con papá.
-Nunca nos entendimos, no tenemos porque hacerlo ahora. Además no posees la habilidad para enviarme con él. Ese tipo de conocimientos se obtienen luego de mucho sacrificio, de pagar un gran precio.
-Lo sé.
-Eres igual a él. Creyendo que entienden más que otros cuando no pueden ni comprender a las personas a su alrededor.
-No lo hago. No tengo ni la menor idea de que pase por tu mente. Pero si estuviese en tu lugar estaría cansado. Cientos de años luchando contra el destino. ¿Por qué no te das la oportunidad de fluir con el? Eres el mago con más experiencia a lo largo de la historia. Si no te parece estoy seguro de que encontrarás la manera de volver.
-Que arrogante, supongo que es de familia.
-Si, solían decir que papá era...
-No, hablo de mi. ¿No lo has notado? Somos iguales. Terminaras maldiciendo tu destino. Tarde o temprano terminaras aborreciendo lo que ahora te importa-el niño palideció-El inocente tu que ahora se muestra no es más que una mentira. Si puedes enviarme con él, adelante. Pero puedes estar seguro de que estaré presente en el instante en que caigas en la depravación.
-Eso nunca va a pasar.
-Estoy seguro de que lo hará. ¿Crees que morir es lo peor que puede ocurrirle a una persona? Estas muy equivocado, aunque es natural considerando que eres un niño-sonrió con maldad y se acercó para susurrar en su oído-Cuando uno pierde al ser que más le importa...
-Kouen es capaz de protegerse.
-Ja, ¿acaso olvidas con quien estas hablando? ¿Crees que no lo noté?-deslizó la mano hasta tocar su vientre con actitud amenazante.
Aladdin entró en pánico, hasta donde sabe no está embarazado pero el peligro se sintió tan real que no lo pensó mucho y realizó el ritual, gastando gran cantidad de energía innecesariamente debido a la prisa. No dejaría una sola abertura que pudiese utilizar. Escuchaba la risa de David cada vez más lejos, hasta que no lo hizo más. Sinbad cayó sin sentido en la cama y el se levantó como pudo de vuelta a su habitación. Ahora más que nunca necesita el cálido abrazo de su marido, le costó bastante trabajo porque veía borroso.
«-Me excedí, me tomó por sorpresa pero me molestó que amenazara a...no puede ser...me siento mal...muy...mal...creo que me voy a desmayar...aún con lo agotado que estaba no debería estar tan...¿es un bajón? ¿Mi magia aún no se estabiliza por completo? ¿Cuándo lo hará?»
Un escalofrío intenso recorrió no solo su cuerpo, sino su alma. Era como sentir la muerte por segunda vez. Pero como siempre se armó de valor, tiene demasiados sueños que cumplir.
-K-Kouen...
Extendió la mano delante de si mismo, en un intento de guiarse porque lo único que ve es la más absoluta y completa oscuridad.
«-Kouen...»
Le llamaba en silencio. Sus sentidos se apagaban de a poco, ya tampoco escuchaba y no sentía la brisa del viento sobre su piel. Se deslizó o eso creyó hasta tomar asiento en el suelo, no pudo dar un paso más. La preocupación no llegó a su mente puesto que tampoco podía pensar, fué entonces que alguien le tomó en brazos, aún carente de energía o lucidez alzó la mano con trabajo, esta fué tomada con cariño y lo entendió.
«-Vino por mi.»
Y ahí estaba su emperador salvandole cuando lo necesita. Confiando en que estaba en el lugar más seguro del mundo cerró los ojos y se dejó caer en la inconsciencia.
-¿Mmm?
Para despertar al instante consternado, mostrando sus orbes en demasía.
-¿Aladdin?
-¿K-Kouen? ¿Qué sucedió?
-Eso quisiera saber. Desperté y no estabas. Salí a buscarte y te encontré...extraño.
-¿Extraño?
-Te llame pero no me respondiste. Parecía que no podías verme, poco después te desmayaste.
-Oh...pero ya me siento bien.
-No soy idiota.
-Es enserio. Creo que...oh no puede ser, lo volví a olvidar. Creo que tiene que ver con lo que el rukh hizo a mi cuerpo. Aún no se estabiliza por completo. ¿Qué haré si nunca vuelvo a la normalidad?
-Al menos estos "episodios" son menos frecuentes y graves. Si la intuición no me falla...
-¿Si?
El hombre sonrió y dió un suave beso sobre sus labios.
-Lo estas haciendo bien.
Aladdin se ruborizó y escondió el rostro en el pecho de su marido.
-Creo...-en un susurro-que hablé con mi abuelo...
-¿Estas bien?
-...
-¿Qué ocurre?
-Mi memoria está hecha un lío pero si no es mi imaginación...me amenazó o advirtió, no lo sé, que algo podría ocurrirle a nuestro hijo. Tengo miedo...mucho...¿y si todo es mi culpa? ¿Y si...?
El magi alzó la vista al sentir un temblor en su esposo, y vaya que lo era pero de la más intensa rabia, se estremeció.
-¿A cuántos enemigos tengo que destruir para que te sientas seguro?
-¿Eh?
-Dije que te protegería y lo haré, es obvio que a nuestro hijo también. Además...
-¿Si?
-Eres un idiota.
-Ungh.
-¿Por qué te preocupas de algo que aún no ocurre? Primero embarazate y ya vemos.
-¡Uhm!-sus mejillas se tornaron rojas.
-Y ya que mencionaste que te sientes bien, intentémoslo ahora.
-P-pero no estamos en casa.
-¿Y eso qué? Hagamos de cuenta que es nuestra segunda luna de miel.
El peli azulino se removió nervioso pero terminó por asentir con timidez.
-Está noche no la olvidaras nunca y no por lo que ocurrió, borraré tus temores-se acercó a su oído-con mis caricias. ¿Está bien?
-S-si-apenas audible-Kouen...¿soy un pervertido?-preocupado.
-No.
-Ah~ -suspiró aliviado.
.Pero yo si.
Aceptó sin el más mínimo pudor.
...
El hijo de Solomon daba un paseo bastante animado y por curioso que parezca estaba en perfecto estado, con todo y las apasionadas rondas amorosas que se prolongaron casi hasta el amanecer. Podía caminar con normalidad, ¿tendría que ver con su debilidad anterior? A veces se siente mal pero cada que ocurre suele haber alguna mejoría en su salud. Tocó su pecho con ternura.
«-Están trabajando duro, ¿verdad chicos? Gracias.»
Sonrió y las mariposas doradas comenzaron a bailar a su alrededor siendo visibles para cualquier humano.
-¡Shi, shi!-el rey de Sindria que las apartaba con la mano.
-¡Buenos días Sinbad-ojisan!
-¿Aladdin? No puedo verte con tanto rukh.
-¡Lo siento! ¿Podrían dejarnos a solas? Por favor.
Le obedecieron al instante, asombrando al mayor.
-En verdad te aman.
-Je je je-apenado-¿se te ofrece algo?
-¡Lo siento!-se inclinó.
-¿Eh?
-No sé que ocurrió pero tengo la impresión de que te hice pasar un mal rato.
-Está bien, yo tampoco lo recuerdo.
-¿Eh?
-A veces hay lagunas en mi memoria. Pero parece mejorar poco a poco.
-¿Estas bien?
-Si. Si fuese algo grave Yunan-onisan ya me hubiera regañado.
-No lo parece pero tiene su carácter. No le hagas enojar.
-Lo tendré en cuenta. Gracias por el consejo.
-Tengo que ser sincero.
-¿Uh?
-Alguna vez te pedí ser mi magi, y me rechazaste. Pensé que era porque deseaba tu poder pero en realidad...es porque te quiero. No lo tomes a mal, estos días estuve confundido por algunas cosas, pero hoy todo es más claro...eres como el hijo que nunca tuve. Me gustaría pensar que somos como una familia.
-Oh-sus ojitos brillaron con intensidad-En ese caso...¿puedo darte un abrazo?
-¡Claro!
El peli morado se aproximó pero antes de que pudiese completar la acción, una espada se clavó en el piso a poco de dejarle sin pierna, se petrificó.
-Ah-el pelirojo-estas fundas que no sirven. ¿Cómo se salió mi contenedor?
Este cogió el arma y la devolvió a su sitio.
«-¿Quién le creería semejante mentira?»
-¿No sirve?-el niño-Es peligroso. Préstamela por favor, le pediré ayuda a Yam-san.
-Por favor.
El chico la cogió y se marchó rápidamente. Su marido le miró todo el tiempo, cuando no pudo divisarlo más se giró amenazando al rey con su característico ceño fruncido.
-Ni pongas esa cara que no le hice nada.
-Pero seguro tenías la intención. No te metas en nuestra relación porque no saldrás bien librado.
-¿Me estas amenazando?
-Es una advertencia, soy un hombre de acciones. Y...
Le acorraló contra la pared.
-Manten a raya a ese individuo en tu interior. Porque si lastimas a mi esposo una vez más no me importará dejar a Sindria sin rey.
El mayor cambió por completo su semblante a uno bastante hostil.
-¿Desde cuándo lo sabes?
-Cuando llegamos.
-¿Cómo?
-No es tu asunto.
Se retiró sin dar oportunidad de replica. El de ojos dorados pasó la mano por su cabello visiblemente contrariado.
«-No me gusta admitirlo pero Ren Kouen asusta un poco, y cuando hace equipo con Aladdin es...y hablando de David, ¿En dónde está? Desde que desperté no ha molestado. Me siento tan liviano que pasaré por alto el atrevimiento de ese sujeto.»
-Ah-el emperador-y como no quiero que lo seduzcas hoy regresamos a Kou-sentenció.
-¡Te odio!-con tono infantil.
-El sentimiento es mutuo-con elegancia.
Incluso en discusiones carentes de sentido el pelirojo le humilla sin intención.
Luego de un rápido recorrido por el palacio y posterior desayuno. La pareja real estaba de vuelta en la embarcación con todo y pertenencias con la excusa de que tenían trabajo de última hora.
-¡Espero volver algún día Sinbad-ojisan!
-¡Sería...!-el otro conquistador le miró furioso-¡Estaré muy muy pero muy ocupado!
-¿De qué hablas Sin...?-el visir.
-Sé lo que digo Jafar, sígueme la corriente.
-¡Tiene razón!-el albino-¡Pero siempre habrá oportunidad en el futuro!
Ese tipo de comentarios se dieron por parte de cada uno de los generales que les deseaban un buen viaje. Comenzaron a retirarse de a poco hasta que solo se quedó el rey de Sindria.
«-Aladdin es solo un niño. No puedo creer que mi corazón fuera tan débil como para ser influenciado con facilidad por David. Aún tengo mucho que aprender. Y cada día me cae peor Kouen, pero ya verás. Sindria será tu peor enemigo...comercialmente hablando claro. No quiero hacer llorar al pequeño, no mentí cuando dije que era como un hijo. Al igual que Alibaba-kun, espero vuelva pronto.»
-Su majestad-un súbdito.
-¿Si?
-Quiero entregarle algo.
-¿Eh?
Extendió una caja con una delicada gargantilla en su interior.
-¿Y esto?
-Es algo que encontramos al hacer inventario del tesoro real. A un amigo se le ocurrió que era un presente perfecto para el consorte del imperio Kou.
El monarca lo miró a detalle. Pues si que parece hecho especialmente para él.
-Es una lastima, acaba de irse.
-Ya veo-desilusionado.
-Pero no te preocupes. Seguro encuentro una oportunidad para obsequiarlo.
-¡Muchas gracias!
-A ti.
El peli púrpura lo tomó cuidadosamente y se retiró mientras el otro se inclinaba respetuosamente. Con una grotesca sonrisa.
«-Je, usé la tercera parte de la energía que me queda pero valió la pena. Cuando eso esté en tu cuello será el final hijo de mi arrogante rey. Son una bendición estas herramientas magicas, esta garantilla no lo parece, ¿cierto? Que bueno que Sinbad conservaba algunas.»
-¿Eh?-el individuo miró a todos lados confundido-¿Qué hago aquí?
Se encogió de hombros y volvió a sus actividades.
...
Diez meses después en la gran falla.
-¡Ja!-una estocada del esgrimista.
-¡Genial Alibaba-kun!-el magi errante aplaudiendo-Te ha tomado tu tiempo pero el resultado es magnífico. Estas como nuevo.
-Je je je-avergonzado.
-Todo gracias a ti Yunan-san. Fuiste tan paciente. Me gustaría pagarte de alguna manera.
-Lo harás si te portas bien.
-¿Eh?
-Yo me entiendo-sonrió-Irás a visitar a Aladdin, ¿cierto?
-Si.
-Por ahora está en el imperio Kou.
-¿Por qué?
-Es algo que debes hablar con él.
-Ya veo-pensativo-Bueno-sonrió-primero debo visitar a Sinbad-san. Creo que ir directamente con Aladdin me pone nervioso-rascó su nuca-ha sido mucho tiempo después de todo.
-Que tengas un buen viaje.
-Gracias.
-¿Puedo pedirte un favor?
-¿Uh? Si, claro.
-Sin importar lo que veas, escuches o sientas reacciones mal. Aladdin es un muy buen niño y no merece que lo hagan sufrir.
-Estas actuando extraño.
-Promételo. Tiene sus razones-con seriedad.
-Yo, le hice llorar mucho en el pasado. Me encargaré de que no ocurra nuevamente.
-Eso me deja más tranquilo. Salúdame a Morgiana.
-¿También está en Kou?
-En Sindria.
Intercambiaron algunas frases más y Alibaba dejó el lugar que por meses fué su hogar. Le invadió la nostalgia pero también la alegría de ver la hermosa sonrisa que ha estado en sus pensamientos a cada segundo.
...
En el reino del eterno verano.
El rey da indicaciones en el patio de armas.
-¡Lleven eso al almacén! ¡El contador está en la biblioteca! ¡Cuidado con esas cajas!
-Su majestad-la maga de agua a su espalda.
-¿Qué sucede Yamuraiha?-en la misma posición.
-Alguien quiere verlo.
-¿Quién?-se giró para quedar pretrificado algunos segundos-¡Woah Alibaba-kun!-sonrió.
-¡Hola Sinbad-san!-devolvió el gesto.
-Les dejo a solas, estoy segura de que tienen muchas cosas de que platicar-se retiró.
-Vaya-el rey-que grata sorpresa.
-Lo mismo digo. No esperaba verte trabajando con tanto animo.
-Ja ja ja, digamos que tengo algo así como una guerra con Ren Kouen, aunque no literal.
-Espero que ganes, porque ese hombre no me cae del todo. Es tan egolatra y siempre cree tener la razón.
-Coincido contigo-preocupado-¿Lo odias?
-No, pero no olvido que el imperio me arrebató Balbad.
-Alibaba-kun.
-Bueno-sonrió-eso quedó en el pasado. Supongo que debería agradecer, pues el tiempo que no estuve fueron ellos los que se hicieron cargo, y parece que les va bien.
-¿Fuiste?
-No-desvió la mirada-siento que les fallé, pero algún día, sin falta...quiero hacer algo por ellos.
-¡Esa es la actitud! ¿Te parece si me acompañas a mi oficina?
-Por supuesto.
Una vez ahí, el mayor tomó asiento frente al otro, uno a cada lado del gran escritorio.
-Fué difícil-el rey.
-Pues si. Pero me hizo ver las cosas de otra manera. Entendí que fui un estúpido y egoísta con Aladdin. Quiero pedirle perdón. Y decirle que también me enamoré de él.
-¿Qué harás si te rechaza? Han sido muchos años después de todo.
-Al principio negué la posibilidad. Pero...bueno ahora entiendo que es una opción bastante real. Si fuese el caso-entrelazó sus manos y emitió con seriedad-protegeré su felicidad, aún si no es a mi lado.
-Has madurado.
-Je je je. Aunque aún me da miedo su reacción al verme.
-¿Y por qué no le das un presente? En mi experiencia se rompe fácilmente el hielo con eso.
-En realidad no tengo ni un centavo-bajó la cabeza humillado.
-Que curioso.
-¿Eh?
-Tengo algo que he querido darle desde hace mucho pero...digamos que no he tenido la oportunidad. ¿Podrías llevarlo?
-¡P-pero no puedo aceptarlo!
-Me harías un gran favor.
-Mmm.
El dueño de Zepar le entregó la caja, el rubio vió su contenido y pensó lo mismo que todos aquellos que lo han contemplado.
«-¡Es perfecto para Aladdin!»
Sonrió y se marchó poco después sin saber que aquello que lleva en las manos, bien puede significar el final de la persona que ama.
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Notas finales.
Muchas gracias por leer! Oh Alibaba, por qué serás tan ingenuo? Que alguien salve a chiquito bebé...aunque supongo que ya saben que ju ju ju...hasta la próxima! Ah y con respecto a David...ju ju ju. Bueno ya, nos vemos en la conti :3.
