Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.
La historia está inspirada en la película mexicana "Negro es mi color" de 1951.
La historia no me pertenece a mí, sino a Lovetamaki1, que muy amablemente me dio permiso de adaptar la historia.
Advertencia: Contiene OoC, mundo alterno.
EL AMOR NO TIENE COLOR
CAPÍTULO VEINTICINCO.- ALEGRÍA CULPOSA.
A esa hora de la tarde el hospital se encontraba relativamente en calma, pues los pasillos lucían en su mayoría solitarios y en urgencias sólo había unos cuantos pacientes esperando ser atendidos.
Sakura caminaba por el pasillo en medio de Sasuke e Itachi, ella no se atrevía a hablar ni ellos a preguntarle nada sobre lo que acababan de escuchar, sabían lo doloroso que le resultaba a ella recordar ese momento. El silencio sólo fue interrumpido momentáneamente por la voz de la recepcionista en el altavoz que le anunciaba a una enfermera que la solicitaban en el área de maternidad.
Sasuke recordó la escena de Sakura reprochándole con enojo a Sasori lo que le había hecho, comprendió entonces el porqué de la actitud fría y a la defensiva de ella, sólo era temor a ser lastimada de nuevo. Se prometió que la ayudaría a recobrar la confianza en los hombres y sobre todo que volviera a creer en el amor, en su amor.
Sakura caminaba cabizbaja, ya parte de su pasado se había revelado, y temía lo que esos dos hombres que caminaban a su lado, en especial Sasuke, pensaran ahora de ella, también lo que le dijo Sasori la había dejado confusa.
En el momento que le había dicho que había cambiado por ella y que haría que olvidara el dolor que le causó, sintió que esas palabras eran muy sinceras, pero no podía caer de nuevo en sus redes, ya había sufrido mucho por él y no tenía planeado volver a hacerlo, sin embargo lo que más le preocupaba era que él ya sabía que se había cambiado el apellido y temía que la quisiera chantajear.
Interrumpiendo sus pensamientos, la mano cálida de Sasuke se enredó en la suya, ella lo volteó a ver y el sólo le sonrió, no necesitó de palabras para saber lo que él le quería decir, su mirada lo decía todo.
"No te preocupes, no estás sola, aquí estoy yo. Todo estará bien."
Y quizá fue porque ya no tenía ganas para resistirse, que lo tomó con fuerza de la mano y creyó en sus palabras, en ese momento se permitió sentir que estando a su lado todo estaría bien, así que le brindó una sonrisa sincera llena de esperanza.
Itachi vio de reojo aquello, y aunque le dolía saber que ellos se amaban, se alegró de que Sakura tuviera alguien en quien apoyarse en los momentos difíciles.
―Oye Itachi ¿Se puede saber por qué no me ayudaste? ―le preguntó Sasuke a Itachi, rompiendo el silencio pero sin soltar la mano de Sakura.
―Porque no era mi pelea. ―dijo Itachi serio. Si no hubiera tenido esa conversación con Sasuke, en la que renunciaba a Sakura, no habría dudado en inmiscuirse en la pelea con ese hombre.
―Pues en parte tienes razón. ―respondió Sasuke.
―Pero sobre todo porque vivo de mis manos y no quería arriesgarme a lastimarlas. ―dijo el moreno con una gran carcajada.
―¡Bastardo! ―gritó Sasuke enfurecido. ―¿Acaso salvar la integridad física de tu hermano no es razón suficiente para arriesgar tus manos?
En ese momento se escuchó la risa de Sakura, quien los veía muy divertida.
Sasuke e Itachi se avergonzaron por su actitud.
―Ustedes se parecen mucho. ―les dijo Sakura controlando su risa.
―¿Y en que nos parecemos? ―preguntaron los hermanos.
―En lo idiotas, infantiles y molestos. ―declaró ella haciendo que se pusieran serios. ―pero también en lo amables, comprensivos y generosos. ―les dijo con una sonrisa sincera. Ellos también sonrieron al saber que al menos ya tenía un buen concepto de ellos.
Después Sasuke e Itachi se fueron a sus casas y Sakura siguió con el trabajo.
/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Mientras tanto Sai ya se encontraba en la sala de la casa, frente a Ino y Naruto. La tensión se podía sentir en el aire. El chico de ojos negros seguía amando profundamente a la muchacha de cabellera rubia y por eso le dolía verla al lado de ese hombre, que aunque quisiera no podía odiar, ya que él no tenía la culpa de nada.
Naruto siempre se consideró un hombre civilizado, así que hasta no saber las intenciones del hombre que tenía enfrente no adoptaría alguna postura con él, además entendía que ese individuo siempre estaría presente en la vida de ella por ser el padre de Kaoru, pero eso sí, no estaba dispuesto a dejar que la lastimara de nuevo.
Ino se sentía muy presionada, pues por un lado estaba el cariño y agradecimiento que sentía por Naruto, y por otro estaba ese hombre que a pesar de lo que le hizo, seguía queriendo.
―Es mejor que me vaya, los dejaré para que hablen a solas. ―dijo Naruto, pues sabía que tenían un tema delicado que tratar. ―No te preocupes, estarás bien. ―dijo mirando a Ino al ver que ella volteó a verlo nerviosa. ―Recuerda que cualquier cosa me puedes hablar. ―ella asintió con la cabeza y Naruto la besó en la frente, pues no quería incomodar a ninguno de los dos.
Naruto salió de la casa e Ino se sentó en un sofá, sentía que las piernas le temblaban, Sai se sentó frente a ella. Pasó un momento hasta que Ino se atrevió a hablar.
―¿Y qué tienes que decirme?
―Tengo que explicarte que las cosas no fueron como piensas. ―dijo Sai en tono calmado. ―Yo no te abandoné, ese día ya me dirigía hacia la iglesia cuando un grupo de hombres me rodearon y me obligaron a bajar del auto, intenté pelear con ellos pero al final me dejaron en coma por los golpes que me dieron. ―Ino se llevó la mano a la boca por el horror que sentía, también sus ojos se empezaron a nublar, ni un momento dudó de la sinceridad de Sai. ―por muchos meses estuve en coma y cuando desperté te fui a buscar a tu casa. ―Sai se quedó callado, sabía que el resto de la historia sería muy doloroso para ella.
―Pero nunca supe que hubieras ido a buscarme. ―dijo ella. ―¿Qué pasó?
―Pues Inoichi te lo ocultó. ―le reveló él. ―Cuando fui a buscarte él me dijo que tu habías muerto junto con nuestro hijo, días más tarde me entregó la urna con tus cenizas. ―le comentó enseñándole la urna que llevaba, con el nombre de ella grabado.
Entonces Ino rompió en llanto, e inclinándose un poco hacia el frente se llevó las manos a la cara, no dudaba de sus palabras pues ella sabía de lo que era capaz su padre. Enseguida Sai se fue a sentar junto a ella y aunque deseaba abrazarla, sólo le puso una mano en el hombro.
―Pensando que estabas muerta y como ya no tenía nada importante, decidí embarcarme y alejarme de Konoha. ―prosiguió él. ―Por eso cuando te vi esa tarde en la cafetería me sorprendí mucho y no pude decirte nada.
―No entiendo porque mi padre ha sido tan cruel conmigo. ―ella seguía llorando desconsoladamente. No comprendía porque Inoichi se había ensañado tanto con ella, la había alejado de los dos hombre que más amaba.
―Pues nunca me quiso, me consideraba poca cosa para ti. ―Expresó Sai consciente de que su posición económica siempre fue muy inferior a la de la familia Yamanaka.
―Pero no fue lo único que hizo. ―dijo angustiada volteando a verlo. En sus ojos se observaba un deje de culpabibiliad y vergüenza.
―¿Qué más hizo?¿le hizo algo a nuestro hijo? ―preguntó con coraje mientras cerraba un puño en frustración.
―Después que lo tuve me lo quitó y se lo dio a mi hermano. ―confesó ella entre lágrimas y sintiéndose culpable. ―yo dejé que me lo quitara, lo siento, siento haber sido tan tonta. ―habló desesperada. Él la tomó de las manos.
―No es culpa tuya. ―le respondió él. ―el único culpable es tu padre. ―dijo aparentando calma, pero en realidad se sentía tan impotente al no haber podido hacer nada para evitar el sufrimiento de Ino.
―De verdad que intente recuperarlo, pero no pude. ―ahora ella se aferraba fuertemente a sus manos. ―siempre compraba a los abogados que contrataba y dejaban el caso o sólo me sacaban dinero. ―ella seguía llorando.
Él la jaló hacia su pecho y la abrazó muy fuerte.
―No imagino cuanto has sufrido, pero te aseguró que haré todo lo posible por compensarte y por recuperar a nuestro hijo. ―le dijo decidido. Ahora ya tenía motivos suficientes para vivir y luchar, y no descansaría hasta tener a su lado a los dos seres que más quería.
―Naruto ya se está encargando de eso, ya metió la demanda en su contra y averiguó su dirección para poder verlo. ―confesó ella. Sai a pesar de que se sintió enojado porque eso era algo que le correspondía a él, también se sintió agradecido con ese chico, y si lograba recuperar a Kaoru viviría en deuda con él.
Sai se separó de ella, le limpió las lágrimas con su mano, luego tomando su cara entre sus manos, se inclinó para besarla, al roce de sus labios una carga eléctrica les recorrió el cuerpo, ella se debatió entre el deleite, la culpa y la mortificación de que deseaba más de ese contacto, al final no pudo resistir a sus deseos y lo rodeó del cuello con sus brazos para intensificar el beso. Parecía como si el tiempo no hubiera pasado entre ellos, seguían sintiendo las mismas emociones, por unos minutos se dejaron llevar por tantos sentimientos reprimidos a lo largo de estos años.
Pero Ino enseguida se alejó de él, en su mirada se podía observar la culpa.
―Esto no es correcto, estoy saliendo con Naruto. ―le dijo ella. El sentimiento de culpa se había intensificado junto con el beso.
―Pero él va a comprender que nos amamos y que sólo somos víctimas de las circunstancias. ―le dijo él, no quería volver a separarse de ella.
―Aunque así fuera, yo lo quiero y no lo voy a dejar. ―le comentó ella levantándose del asiento. Sai sintió una punzada en el corazón.―Es mejor que te vayas. ―le pidió.
―Está bien. ―dijo parándose del sofá. ―te daré tiempo para pensar y que tomes una decisión. Pero seguiré al pendiente para que me pongas al tanto de lo que sucede con mi hijo.
―Está bien. ―accedió ella, no le podía negar ese derecho.
Sai salió de la casa y ella se llevó los dedos a los labios. Aunque Ino sabía que no era correcto lo que sentía, no podía evitar estar feliz por haber probado de nuevo los dulces labios del chico de ojos negros. Sin embargo luego se llevó las manos al corazón.
―Naruto. ―murmuró recordando al chico rubio. Estaba muy confundida, su corazón se debatía entre Sai y Naruto.
.
.
Esa noche Sakura e Ino platicaron largo rato para ponerse al corriente con lo que les había pasado, Sakura aprovechó para contarle como había conocido a Sai y que por coincidencia él y Sasori se conocían.
Ellas eran conscientes de la decisión tan grande que tenían que hacer, escoger entre su pasado o su presente.
/S/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Al día siguiente por la tarde.
Sakura ya había terminado su turno y ahora iba con Sasuke hacia la casa hogar, pues en la mañana le había comentado acerca del niño enfermo y Sasuke había aceptado atenderlo sin cobrar un sólo peso.
―¿Y cómo te enteraste de esa casa hogar? ―preguntó curioso viendo por el retrovisor a un coche azul que le parecía sospechoso, pues sentía que los estaba siguiendo, pero no pudo observar bien a los ocupantes ya que no quería distraerse del camino.
―Llegué por casualidad. ―comentó ella. ―y me preocupé al enterarme del chico enfermo.
―¿Y puedo saber porque te interesaste tanto en esos niños? ―le preguntó él mientras frenaba ya que el semáforo se puso en rojo. Sakura suspiró. Él aprovecho para mirar de nuevo por el retrovisor pero de nuevo no pudo reconocer a los ocupantes del carro porque ellos se empezaron a besar.
― Me siento identificada con ellos ya que también soy huérfana de padre. ―dijo con tristeza Sakura, él volteó a verla.
― Sakura y si te dijera que tu padre está muy cerca y que se preocupa por ti…
―Sasuke no quiero hablar de ese tema. ―interrumpió ella. ―y arranca que ya cambió el semáforo. ―dijo volteando hacia la ventana.
Sasuke miró por el retrovisor y dejó sus sospechas a un lado cuando vio que el coche azul se estacionaba cerca de un restaurante, quizá sólo eran figuraciones suyas.
Cuando llegaron a la casa hogar, estaba Hinata sentada en el patio contándole un cuento a los niños que la rodeaban, como estaba de espaldas no los vio entrar. Ellos permanecieron un rato escuchando como les contaba el cuento.
―Parece que los niños quieren mucho a esa chica. ―comentó Sakura al ver como los niños reían por lo que les contaba y a veces se paraban a abrazarla. Desde que la conoció le había caído bien pues se veía que era alguien muy noble.
―Como no la van a querer si ella es muy alegre, cariñosa y bondadosa con ellos. ―dijo él viéndola con admiración.
Sakura, que lo volteó a ver mientras él veía fijamente a Hinata con una gran sonrisa, sintió un malestar en el pecho, pero lo asoció a la preocupación por el chico enfermo.
―Sakura que bueno que viniste y que trajiste al doctor. Suban. ―dijo la señora Arizawa asomándose por el barandal del segundo piso. Entonces Hinata volteó hacia ellos y al ver a Sasuke una gran sonrisa se le formó en el rostro, enseguida se levantó y corrió hacia ellos.
―¡Sasuke! ―dijo con alegría cuando llegó frente a él y lo abrazó efusivamente.
―Hinata, me da gusto verte de nuevo. ―exclamó correspondiendo el abrazo. Sakura se molestó, ya que la habían ignorado.
―Creo que debes de ir a ver a Kai. ―comentó Sakura seria. Entonces Hinata y Sasuke se dejaron de abrazar.
―No pensé que fueras tú el médico del que habló Sakura. ―confesó Hinata.
―Ni yo que te encontraría aquí. ―le respondió él. Le alegraba mucho volver a verla, habían pasado casi tres meses desde la última vez que se vieron.
―¿Desde cuándo se conocen? ―preguntó Sakura ocultando su enojo.
―Desde hace varios años. ―respondió Sasuke.
―Pero es mejor que te lleve con el pequeño Kai. ―dijo Hinata tomándolo de un brazo. ―Sabiendo que tú lo vas a atender me siento más tranquila.
Los tres caminaron hacia las escaleras, pero Sakura iba unos pasos atrás.
―("Estúpido Sasuke"). ―pensó ella. No sabía porque estaba tan molesta y quería agarrar a esa muchacha de los cabellos y alejarla de él. ―("No, no Sakura, tú no puedes estar celosa").
Los niños se acercaron corriendo a ellos y le comenzaron a pedir a Hinata que les contara más cuentos.
―Lo siento Sasuke pero el deber me llama, ya platicaremos más adelante. ―le dijo ella.
―Ya sé. Sakura ¿por qué no les cuentas tú una historia a los niños?
―¿Yo?
―Sí. ―exclamaron los niños contentos, pues se imaginaban que si esa chica era así de bonita se sabría bonitos cuentos.
A Sakura no le quedó más remedio que quedarse con los niños y con un gran enojo y tristeza, aunque jamás aceptaría que era tristeza, vio como Hinata y Sasuke se alejaban a las grandes pláticas.
.
.
Cuando Sasuke y Hinata regresaron media hora después se sorprendieron al ver a todos los niños durmiendo en el piso.
―¿Cuál cuento les contaste que conseguiste dormirlos? ―preguntó Hinata. ―Por más que he intentado yo no logró hacerlos dormir. ―comentó con sinceridad.
Sakura se avergonzó.
―No me sé ningún cuento, así que les conté como se hace una operación de apéndice. ―dijo ella apenada.
Sasuke trató de contener una carcajada, pero al final tuvo que sonreír. Sakura siempre lo sorprendía, a veces se portaba tan dura y en ocasiones como esta, se veía tan tierna sonrojada por la vergüenza. No cabía duda que todas sus facetas le encantaban. En esos momentos tenía muchas ganas de abrazarla y besarla.
―¿De qué te ríes? ―preguntó ella poniéndose de pie y ya visiblemente molesta, pensando que él se burlaba de ella.
―Es que no puedo creer que no te sepas ningún cuento, hasta yo me sé por lo menos uno, mi madre o mi padre siempre me los contaban por la noche. ―dijo mintiendo pues delante de los niños, que ya empezaban a despertarse, no podía decir sus verdaderos pensamientos ni mucho menos hacer lo que quería.
―Pues discúlpame. ―expresó enojada. ―disculpa que mi madre no me pudiera contar cuentos por estar trabajando para poder mantenerme. ―dijo con los ojos húmedos. ―y disculpa que mi padre disfrutara de su vida irresponsable en lugar de estar conmigo contándome historias por la noche.
Luego se dio la media vuelta y se alejó rápidamente.
―¡Pero que estúpido soy! ―se dijo furioso Sasuke, no había pretendido hacerla sentir mal. ―Sakura espérame. ―le gritó mientras intentaba ir tras ella.
―No Sasuke. ―lo detuvo Hinata tomándolo por el hombro. ―Es mejor que esté sola para que se tranquilice, ya más tarde podrás hablar con ella y arreglar las cosas.
―Tienes razón. ―Respondió Sasuke ya que si hablaba con ella ahora lo más seguro era que terminaran peleándose.
―Tú la quieres ¿Verdad?
―Más que a nadie. ―respondió él.
―Entonces cuéntale sobre nosotros. ―le pidió ella. ―Es mejor que sepa la verdad para que no haya malentendidos después.
―Pero no puedo hacerlo. ―dijo con tristeza. ―No quiero que se decepcione de mí.
/S/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Mientras tanto Sakura caminaba por la banqueta tratando de no llorar, pero se sentía mal por lo que Sasuke le había dicho, tampoco era un pecado no saberse un cuento.
Iba tan distraída que sin querer chocó contra alguien.
―Disculpe. ―dijo ella.
―No hay problema. ―respondió una voz que se le hizo familiar. Al mirarlo bien se dio cuenta que era aquel chico de cabello blanco que le había llevado flores.
―Qué coincidencia que te encontrará por aquí. ―comentó Sakura.
―El destino nos junta. ―respondió sonriendo Suigetsu. ―pero ¿te ocurre algo?, te veo algo decaída. ―preguntó preocupado.
―No es nada. ―dijo ella.
―¿Te puedo invitar a tomar un café? ―le preguntó. ―No es para lo que crees, sólo tengo que hacerte una consulta sobre un paciente del psiquiátrico. ―agregó de inmediato al ver la reacción de Sakura.
―Sólo si ya no tocas el punto de querer salir conmigo como algo más que amigos. ―dijo ella. Bueno tampoco lo consideraba su amigo, pero le caí bien y le vendría perfecto distraerse un rato para olvidarse de sus tontos pensamientos.
―Claro que no lo volveré a hacer, ya comprendí que sólo tienes ojos para Sasuke. ―respondió él.
―Eso no es verdad. ―dijo nerviosa. Suigetsu sólo sonrió pícaramente.
Luego caminaron hacia una cafetería mientras él recordaba cómo se había encontrado con ella "por casualidad".
.
.
Suigetsu estaba vigilando a un paciente mientras este daba un paseo por el patio cuando su celular comenzó a sonar, algo que le sorprendió porque sus amigos no le llamaban en horas de trabajo.
―¿Quién habla? ―preguntó al no reconocer el número.
―Tonto, soy Karin. ―le dijo la voz femenina al otro lado de la línea. ―te hablo para vernos esta tarde y empezar con nuestro plan.
―¿plan? ¿Qué plan?
―El plan para que conquistes a Sakura y yo a Sasuke. ―le gritó desesperada. ―Así que te espero hoy afuera del hospital antes de las tres.
―Tengo trabajo y no puedo ir.
―No seas mentiroso que hoy sales a las dos y media. ―dijo ella con seguridad. ―Si no vienes vas a sufrir mi ira. ―le dijo y le colgó.
Él no pensaba ir, pero cuando salió del psiquiátrico la encontró afuera, esperándolo. Luego lo obligó a acompañarla a seguir a Sasuke y a Sakura. Así que con cautela los estuvieron siguiendo, en el coche de ella, desde que salieron del hospital, pero al parecer Sasuke ya empezaba a sospechar algo porque los veía por el retrovisor del carro.
―Sasuke por poco y nos descubre. ―comentó Suigetsu aliviado de que él volviera a mirar hacia el frente.
―Debemos ser más cuidadosos. ―dijo ella. ―para aprovechar el momento en que te presentes con Sakura y hagas lo que acordamos.
―Mira otra vez nos está viendo. ―señaló el chico cuando se puso el semáforo en rojo. ―¿Qué hacemos? ―preguntó preocupado, si los veía se metería en un gran problema con él.
―Pues, pues. ―ella tampoco sabía qué hacer y lo primero que se le ocurrió fue, lo que había visto en una película, agarrar de la cara a Kira y plantarle un beso en los labios para evitar que Sasuke les viera el rostro. Pero de reojo ella si veía a Sasuke, por fin se separó del chico cuando vio que Sasuke dejaba de mirarlos. Suigetsu quedó sorprendido por aquel acto tan repentino.
―Oye ¿no estarás intentando conquistarme? ―preguntó el chico con malicia.
―Cállate imbécil, ni en tus sueños. ―respondió la chica retomando el rumbo.
Después Karin se estacionó frente a un restaurante para despistarlos, luego los siguió a una prudente distancia hasta la casa hogar. Ahí los esperaron hasta que la vieron salir y él fingió que chocó con ella por accidente.
.
.
Suigetsu y Rukia ya habían llegado a la cafetería y tomaban café mientras conversaban de diferentes temas.
/S/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Tiempo después Sasuke salió de la casa hogar y caminó hacia su carro. Karin, que se quedó vigilando, al verlo salir se bajó de su coche para ir tras él.
―Sasuke. ―le gritó a sus espaldas, pero para su mala suerte en ese momento pasó una patrulla con las sirenas prendidas por lo que Sasuke no la escuchó y se subió al carro. ―Sasuke. ―volvió a gritar y empezó a correr para alcanzarlo antes de que arrancara, pero se tropezó y cayó al suelo.
Sasuke arrancó en su coche sin darse cuenta que Karin estaba sentada de rodillas en la banqueta con las piernas raspadas.
Cuando Suigetsu regresó, unos veinte minutos después, ya estaba oscureciendo y encontró a Karin todavía en la banqueta y llorando de coraje porque su plan no había salido bien.
―¿Qué te pasó? ―le preguntó preocupado extendiéndole una mano para ayudarla, la cual ella rechazó.
Karin se puso de rodillas, extendió los brazos y miró al cielo.
―¿Por qué nada me sale bien? ―le preguntó al cielo. Reprochándole su mala suerte.
La gente que en ese momento pasaba por ahí se les quedó viendo extrañada y algunas señoras miraron con enojo a Suigetsu.
―No pudo creer que esa muchacha le ruegue de esa forma al muchacho. ―escuchó a una señora. ―no tiene dignidad.
―Qué malo es haciendo que se arrodille ante él. ―escuchó a otra.
―Qué modernos, ahora ella es la que se le declara. ―escuchó decir a una muchacha.
Suigetsu y Karin se pusieron rojos como un tomate, enseguida el muchacho la ayudó a levantarse y la llevó al coche.
/S/S/S/S/S/S/S/S/S/S/
Cuando Sakura llegó en taxi a su casa, vio el coche de Sasuke estacionado enfrente. De nuevo se enojó al recordar que había preferido quedarse con esa chica, que curiosamente había dejado de caerle bien, que ir tras ella. Pero de nuevo alejó esos pensamientos de su cabeza porque a ella no le importaba si a él le gustaba esa chica o no.
Cuando entró a la casa lo encontró sentado en el sillón tomando café y platicando con Ino.
―Bueno, yo me voy a la recámara. ―dijo Ino, no quería ser testigo de la furia de Sakura.
―¿Qué haces aquí? ―preguntó ella dejando su bolsa sobre un sillón.
―Te vine a buscar para hablar contigo. ―dijo él poniéndose de pie. Ella se acercó. ―Y te traje algo. ―dijo enseñándole un paquete rectangular envuelto en papel morado con un moño plata.
―¿Y ahora qué es?¿Un bisturí? ―preguntó enojada, que ni creyera que lo iba a perdonar tan fácilmente sólo porque le regalaba figuritas de metal, aunque le gustaran tanto.
―Ábrelo. ―dijo dándole el paquete. Sakura lo tomó de mala gana. ―De verdad no fue mi intención herirte, sólo que me dio mucha alegría verte sonrojada. ―le dijo. ―te veías tan tierna, pero no quería decir eso con los niños presentes.
Sakura no le contestó y se limitó a abrir el regalo, se sorprendió al ver que no era una figurita como ella creía, sino un libro.
―¿Antología de Amores Eternos? ―se sorprendió por el título del libro.
―Es que no sabía que cuento comprarte y el encargado de la librería me lo recomendó, es una recopilación de leyendas de varios países que tratan sobre el amor y como, cuando este es verdadero, perdura a pesar de la distancia, el tiempo y hasta la muerte. ―dijo él. ―Lo compré para leerlo contigo.
Sakura se odiaba en ese momento, se odiaba por no poder odiar a Sasuke, porque aunque le había enojado verlo con esa chica, verlo reírse de ella y que no la fuera a buscar, en ese momento sólo quería abrazarlo y darle las gracias por el regalo.
―Se lo hubieras dado mejor a Hinata. ―dijo con molestia. ―de seguro estaría muy contenta de poder leer contigo.
Entonces Sasuke se alegró y no evitó sonreír.
―¿Y ahora de que te ríes?
―De que hasta celosa te ves hermosa. ―le dijo. No lo podía creer, jamás se imaginó que todo el disgusto de ella se debiera a que estaba celosa de Hinata y de él. Ino se lo había dicho después de que le platicara porque ella se había enojado, pero Sasuke no lo quiso creer, que tonto había sido al no darse cuenta que desde que lo vio abrazarla ella cambio de humor.
―Yo no estoy celosa. ―se defendió ella. Nunca lo aceptaría.
―Te amo Sakura. ―le dijo él y sin darle tiempo a que reaccionara la jaló hacia él y la besó. Ella se dejó embriagar por su aroma, por su calidez y por su amor. Él estaba alegre porque ahora si confirmaba que ella lo quería, aunque se sintió culpable por inconscientemente usar a Hinata para darle celos.
Sasuke y Sakura hicieron las paces y ahora estaban sentados en el piso, él recargado en el sillón y ella en el hombro de él y dejándose abrazar. En la otra mano él tenía el libro que le había regalado.
― Te voy a leer "La leyenda del Mago y la Hada", se ve interesante. ―le dijo él.
Y así Sakura se quedó dómida en sus brazos mientras él le terminaba de leer la leyenda.
Mientras tanto en un cuarto de hotel en la ciudad de Konoha.
Un joven de cabello marrón y ojos perla salía de una recámara.
―¿Cómo sigue Tenten? ―preguntó una mujer de cabello negro.
―Ya se durmió, con la pastilla que le di se le quitó el dolor de cabeza. ―le respondió Neji. ―No se preocupe que su hija estará bien, mañana temprano iré a arreglar todo para internarla en el hospital y le podamos hacer los análisis.
―Gracias Neji por preocuparte tanto por mi hija. ―le dijo la mujer que se veía muy cansada y decaída. ―Gracias a ti también por aceptar acompañarnos. ―Miró a una mujer blanca y de cabello rubio que estaba de pie junto a ella. ―Me sentiría muy sola sin ti, Tsunade. ―confesó la mujer.
Gracias por comentar, espero que este capítulo les guste: Guest, Msdupree22, TobiasA y AV Bellamy.
