Capítulo 25
Alexis bajó la vista un momento y Kate la miró analítica.
-¿Qué sucede Alexis?
-Bueno, nada… el hecho es que no sé por dónde comenzar… esto es embarazoso…
-¿Por qué?- Kate no comprendía nada.
-Kate… cuando mi padre volvió a San Francisco luego de reencontrarse contigo, yo no lo tomé muy bien… pensé que él volvería a sufrir, pensé que quizás estaba albergando ilusiones por algo que no prosperaría, como la relación que ustedes tenían antes…
-Alexis… creo que ya aclaramos todo esto…
-No… bueno… yo… tuve una discusión con él y le dije que tendría que elegir… que yo no tenía intenciones de volver a New York y que si él quería estar contigo, entonces tendríamos que vivir separados…
-Bueno… teniendo en cuenta cómo se dieron las cosas y el hecho de que se hayan tenido que mudar por mi causa… creo que te comprendo…
-Pero el otro día hablamos y me di cuenta de mi error, Kate… las cosas han cambiado, tú has cambiado… y no me parece justo seguir torturándolos…
-Alexis, yo entiendo… pero ya hablamos de esto… me alegra que veas el cambio, porque realmente existe y te agradezco la sinceridad…
-Kate… yo quiero preguntarte, ¿realmente quieres mudarte a San Francisco?
-Tú sabes que tengo mi vida aquí… pero no estoy dispuesta a dejar pasar la oportunidad de estar con tu padre… así sea en China…
-Bien… porque además de visitar a mi amiga… vine a hacer los trámites para inscribirme en la NYU…
-¿Qué?
-Lo que escuchas… te pido disculpas… realmente no hace falta que dejes todo para irte allá con él… lamento no haberlo dicho antes, pero me sentía avergonzada…
-Escucha… Alexis… ¿estás segura de lo que dices?
-Por supuesto…
-¿Acaso no es esto una renuncia por tu padre?
-No, te juro que no… incluso estuve hablando con la abuela… ella tiene su estudio allá, pero está atenta… tiene una amiga a la que le gustaría encargarse de todo en San Francisco y ella planea una base aquí… tú sabes que aquí todo es más fácil…
-¿Quieres decir que…?
-Estaríamos todos aquí, como en los viejos tiempos…- dijo Alexis y sonrió.
Kate le tomó la mano con lágrimas en los ojos y dejó que las emociones siguieran su curso. Alexis la miró con algo de culpa.
-No tienes idea de lo difícil que era para mí pensar en dejar todo esto… esta gente en la comisaría, ellos son mi familia… yo he crecido, he madurado allí…
-Kate… ahora debes enfocarte en ser feliz y hacer feliz a mi padre…
Kate se levantó de la silla y se fundió en un abrazo con Alexis. A menudo le resultaba embarazoso que alguien la viera llorar, pero Alexis era buena… Rick estaba haciendo un buen trabajo con ella… a pesar de cómo había reaccionado, de haber callado hasta último momento… Alexis había hecho lo correcto…
Cuando terminaron de desayunar, y luego de que intercambiaran anécdotas y Alexis la pusiera al tanto de lo que estudiaría, Kate fue a trabajar.
Como era de esperarse, no pudo concentrarse y se encontró solicitando permiso para volver a su casa.
Encontró a Rick sentado en el sillón, escribiendo en su computadora.
-Hey hermosa…- le dijo él y sonrió con calidez.
-Hey…- dijo ella y luego de dejar su abrigo, se acercó a él con expresión rara, como si se debatiera entre contarle o no algo.
-¿Cómo te fue con Alexis?
-Bueno… charlamos un buen rato… todo está bien…- dijo y sonrió.
-Bien…- dijo él- me alegra… realmente pensé que le ocurría algo…
-No te preocupes…
-¿No fuiste a trabajar? Te esperaba más tarde…
-No, bueno… en realidad me pedí el día… estaba dispersa y no podía concentrarme… a veces es mejor tomar un descanso…- dijo y se sentó a su lado, apoyando la cabeza en su hombro.
-Qué bueno que lo hayas aprendido…- dijo él y besó su cabello con ternura.
-Rick…- dijo e hizo una pausa dramática para captar su atención.
-¿Sí?- dijo él y la miró.
-¿Podemos hablar?
-Por supuesto…- dijo él y guardó su trabajo, para luego dejar la computadora sobre la mesita.
Así como estaban, uno al lado del otro en el sillón, Kate lo miró con seriedad y dudó un poco, eligiendo las mejores palabras.
-Escucha… estuve pensando… y realmente, no quiero irme a San Francisco… siento que aquí hay más posibilidades…
-Kate…- comenzó él. Sentía que un enorme piano se había caído sobre su pecho.
-El tema aquí es que yo siento que a la larga me arrepentiría… San Francisco es una hermosa cuidad… yo no digo que no tengas posibilidades… pero viví toda mi vida aquí… y…
-Kate… no sé qué decirte… realmente pensé que estabas dispuesta a hacer el sacrificio… digamos que esto cambia las cosas…- dijo con pesar- pero no te preocupes… lo arreglaremos… algo se nos ocurrirá…
-¿Tú te quedarías aquí conmigo?
-Sí, claro que sí, yo te amo, Kate… aunque eso signifique que tendré que viajar cada tanto para ver a mi familia…
-Te amo…- dijo ella y sonrió- gracias por entenderme…- estiró los brazos y lo tomó entre ellos, mordiéndose el labio ante la muestra de amor que había recibido.
-Yo también te amo…- dijo él y la apartó para mirarla a los ojos.
-Pero no hará falta que viajes…- dijo ella y él la miró sin comprender.
-¿Por qué? ¿Crees que aguantaré mucho tiempo sin ver a mi hija?
-Bueno… ella estará estudiando aquí… y tu madre abrirá su estudio "Made in New York", como siempre quiso…- dijo Kate y sonrió ante el desconcierto de él.
-¿Hablas en serio?- dijo sin poder creerlo.
-Por supuesto… hoy tuve una larga charla con tu hija… Dios… la has criado bien, Rick… deberías estar orgulloso…
-Lo estoy…
-Me alegra… Alexis me contó la discusión que tuvieron cuando volviste luego de encontrarnos…
-Sí… allí fue cuando me dijo que quería quedarse…
-Y que deberías elegir entre nosotras… lo hizo porque pensó que lo nuestro no prosperaría…
-¿Entonces?
-Luego de la charla del otro día… se dio cuenta de que lo nuestro iba en serio y cuando se enteró que yo renunciaría a todo por ti, quiso que habláramos para contarme que ha decidido vivir aquí…
-No puedo creerlo…
-Así fue…- dijo Kate y sonrió- ahora falta saber si tú estás dispuesto a volver a instalarte aquí… porque aquí- dijo y levantó su mano y la colocó sobre su pecho en el lugar del corazón- ya estás instalado hace mucho…
-Oh, Dios… New York… espero que no me hayas extrañado mucho…
-La ciudad no sé… yo sí…- dijo ella y lo abrazó.
-¿Estás segura de que no tienes que volver al trabajo?- le preguntó él, inclinándose sobre ella con los ojos cargados de deseo.
-Segurísima…- dijo ella y lo recibió en sus brazos, por primera vez en su vida, distendida y sintiendo que ahora sí, las cosas serían para siempre…
Bien, no creo que falte mucho para que esta historia se termine... me pesa terminarla, pero no quiero complicarla más... espero que les haya gustado. Supongo que habrá un epílogo.
