Capítulo 25

¡Fuera espíritus del mal!

Y pues para evitar que Gako explotara después de ver parte de su casa tirada, destruida y desordenada por Meiko principalmente, Kuma pidió a sus invitados que pasaran a tomar una taza de té en la sala, a lo que la banda aceptó gustosamente.

Todos estaban sentados disfrutando de su bebida y algunos bocadillos, tales como galletas o un poco de pastel. Gako miraba inquisitivamente a Meiko, tratando de decirle con la mirada que ella pagaría los daños a su patrimonio, en tanto que la castaña solo buscaba la forma de apagar su deseo de alcohol con el té; ya llevaba alrededor de siete tazas mientras los demás apenas terminaban la primera.

Kuma miraba sonriente a todos hasta que decidió iniciar una plática.

-Así que ¿son amigos de mi Gakupo, verdad?

-Por supuesto que si señora y hemos venido por él –Respondió Meiko llevándose una galleta a la boca.

-¿Llevárselo?, pero si acaba de llegar –Reclamó Gaky –No pueden hacer eso –Murmuró para sus adentros.

-Perdona mini Gakupo, pero hice un compromiso con él y le fallé. Quiero al menos disculparme y traerlo de vuelta a casa, como debió haber sido.

-Gakupo ya está en casa –Dijo tajante la señora sonriéndoles de manera torcida.

-No creo que quieran a un demonio viviendo en su casa –Dijo Gaky y después se fue de la habitación. Kuma se quedó mirando la dirección a donde su hijo más pequeño se había ido.

-Vivo con los Kagamine, ¿qué puede ser peor que eso? –Pensó Meiko con burla –Se lo que quiso decir –Dijo ella.

-Entonces conocen la historia.

-No toda, solo la parte importante donde ellos son poseídos.

-¿Y eso les ha provocado problemas? –Preguntó Gako un tanto preocupado, esperando que expresiones iban a tomar el rostro de la muchacha.

-Pues a parte de destruir por completo la casa donde ocho de nosotros vivía y darnos unos buenos sustos, no, nada que no se pueda arreglar –Contestó ella despreocupadamente. Realmente le resbalaban las posesiones materiales, no como a Kaito.

-Aguanten un momento –Dijo Teto de pronto –Nosotros no sabemos nada de eso, ¿podrían explicarlo? –Habló por el resto que no sabía de que rayos estaban hablando los líderes de ambas casas.

-Les diré la versión corta, bueno, es la que se me –Meiko se apresuró a la respuesta de Gako –Gakupo y su hermana han estado poseídos por un par de demonios en conflicto y cada vez que se ven pelean recordando su riña, o eso es lo que recuerdo.

-Ah –Teto suspiró con desdén, ella esperaba algo más interesante -¿Y no han intentado exorcizarlos?

-Desde que ellos nacieron –Respondió Gako.

-Pues conozco una forma que de seguro ustedes no han intentado –Teto sonrió divertida, tal vez si encontraría algo interesante.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-¿Y la paga es buena?

-Pues no tengo ni una semana trabajando, pero si es lo que me ofrecieron… si, la paga es buena.

Kiyoteru fue junto con Meiko a sacar a los hermanos Kamui más grandes. Gaky los observaba desde el techo.

Gakupo y Gakuko literalmente parecían animales enjaulados, quitando el hecho de que estaban separados por celdas individuales, se movían de un lado a otro mientras se miraban venenosamente. Meiko sonrió con gracia ante la escena, su querido amigo samurái también podía enfadarse.

Kiyoteru se las vio negras a la hora de subir a ambos, pues pesaban más de lo que aparentaban. Meiko se rio abiertamente a la vez que se burlaba de la poca fuerza del castaño. Apenas el de lentes terminó de subir a Gakupo se desplomó y Al fue a terminar su trabajo, pero no pudo completarlo al 100.

-Que tal Ann.

-Hola Al, ¡Meiko que alegría verte por aquí! –Gritó una mujer de cabellos rizados rubios al tiempo que saltaba a abrazar a la castaña.

Y los tres se quedaron hablando largo rato.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Ahora, después de 35 minutos desde que Kaito encontró a Meiko platicando con Ann, Al y Kiyoteru; en la sala en entrenamiento, Gakupo y Gakuko habían sido previamente sedados y ahora yacían dormidos en el suelo. Teto estaba disfrazada de monja con una capa marrón que le cubría enteramente su cuerpo y una cuerda atada a su cintura. Frente a ella estaba un televisor conectado a una consola de juegos; Rin y Len estaban tras los controles.

-¿Qué intentas hacer exactamente, Teto? –Preguntó curiosa Gumi mirando como la pelirroja fortaba sus manos con los ojos cerrados.

-Ahora verán –Abrió los ojos fuertemente, extendió sus manos a los cuerpos de Gakupo y Gakuko y empezó a recitar algo que no pudieron entender, aunque Neru estaba segura que solo estaba usando vocablos al azar para hacer sus tonterías de un modo más convincente.

En poco tiempo la rubia quedó sorprendida, pues la televisión se encendió junto con la consola de juegos sin necesidad de que ambos aparatos estuvieran conectados a la corriente. Rin y Len tomaron los controles en el momento que la pantalla mostró el título del videojuego que habían puesto en la consola. Teto dejó de recitar su extraño conjuro.

-¿"Marvel vs Capcom"?

-Los Kasane antes era una familia de sacerdotes y exorcistas, yo soy la última generación de ese linaje –Empezó a explicar la pelirroja –Pero ya no tengo derecho a seguir ejerciendo la profesión porque ni siquiera mi hermano o yo hemos podido dar un heredero y según las reglas, a mi edad, yo ya no tengo mucha autoridad sobre el mundo del mas acá.

-Todos aquí tienen algo que los vuelve como lunáticos –Pensó Neru imaginándose que otros secretos tenían sus compañeros.

Si Luka ejercía su trabajo de ninja realmente y asesinaba gente, si Meiko era guardiana del caliz de Bonaparte, si Kaito en realidad era un súper genio que estaba por terminar la fórmula que lo volvería inmortal en una base secreta de Rusia, si Gumi era traficante de drogas y las zanahorias que regalaba a los niños era solo una coartada, si Rin y Len realmente conocían el país de las maravillas, si Miku escondía un ejército de juguetes preparado para dominar el mundo en nombre del "amor" en el sótano… hasta pensó si ella misma tenía algo, como perder la consciencia en un instante, robar un banco y no recordar nada de lo que hizo al día siguiente.

Las cavilaciones de la rubia tuvieron que esperar al momento que Gakupo y Gakuko se movieron bruscamente por un rato, Luka se asustó un poco y Gumi estaba por darles otra dosis de sedante. Menos mal la chica no tuvo que hacerlo, diez segundos después todo volvió a la calma.

-Escuchen, Rin y Len, tienen que lograr que cada uno gane una ronda y deben terminarlo con un empate, ¿entendieron? –Los gemelos asintieron con la cabeza y volvieron su vista a la pantalla de selección de personaje.

Luki abrió la boca cuando vio que los únicos personajes disponibles eran Gakupo y Gakuko. En la pantalla, Gakupo vestía con un kimono morando, magenta y lila; en una mano llevaba un abanico con un lunar amarillo en el centro que cubría parte de su rostro, en la otra sostenía su katana, la expresión en sus ojos era arrogante y lo poco que se podía ver de su cara había una pequeña sonrisa burlona. En tanto Gakuko vestía un kimono blanco con encajes violetas en los bordes, las mangas llegaban a ras de suelo junto con el vestido, en sus manos sostenía un par de abanicos negros con un lunar amarillo en el centro cada uno, la expresión de su rostro era serena, mantenía los ojos cerrados, la boca cerrada y levemente curvada a un lado. Algo curioso que tal vez solo notaron Gako y Kuma es que los nombres de sus hijos aparecían como Shin y Ma.

-¿Correrán algún riesgo? –Preguntó Kuma algo preocupada.

-Si todo sale como espero, no ocurrirá nada-Respondió la pelirroja.

-Pero si no.

-No puedo asegurárselo.

Gaky miraba desde el marco de la puerta con los brazos cruzados, impaciente por que los gemelos no daban inicio a la partida. Él era un muchacho muy impaciente y eso le causaba varios problemas a veces con su padre o los maestros particulares que le contrataban y esta situación vería de lo que era capaz.

-¡Oye! –Se quejó Len cuando le fue arrebatado el control de mando.

-Yo escogeré a mi hermano –Dijo Gaky seleccionando la imagen de Gakupo. Por consiguiente a Rin le tocaría manejar a Gakuko.

Cuando se daba inicio al juego, generalmente la pantalla estaba dividida en dos separada por un "VS" grande con poses de los personajes a los lados con una musiquita que los presentaba. Lo que vieron y escucharon fue algo perturbador, del lado izquierdo estaba Gakupo mirando hacia el frente con una sonrisa sádica y los ojos azules brillando, además parecía que estaba siendo consumido por una sombra con el mismo resplandor en sus ojos; del lado derecho se encontraba Gakuko mirando el frente igual, el semblante sereno que tuvo en la pantalla de selección desapareció, ahora de sus ojos salían lágrimas, con el seño fruncido y apretando los dientes, sus ojos carmesí brillaban intensamente, con odio. La música de fondo fue cambiada por una frase pronunciada en inglés por una voz suave y áspera, Luka pudo interpretar esa frase como un "En el final de la noche, amigo…"

La pelea inició, el escenario era completamente diferente a los que uno conocía, más bien se trataba del patio de un palacio medieval. Las barras de vida eran de color azul y rojo y varias flamas las cubrían.

Gaky demostraba tener talento para esa clase de juegos, cosa que no se esperaban Gako y Kuma pues su hijo se la pasaba encerrado en su cuarto ya sea leyendo o tocando la flauta. El menor de los Kamui derrotó a Rin de manera perfecta.

-Es tu turno –Dijo al inicio del segundo round. Gaky ni siquiera movió a su personaje y Rin se sintió ofendida.

-Que falta de respeto, no sabe que se está metiendo con la campeona regional de los Game Combat –Pensó la rubia acabando con Gakupo con un especial.

Los verdaderos Gakupo y Gakuko, en tanto, comenzaban a agitarse y a gemir de dolor, Gakuko más fuerte que su hermano cabe aclarar. Teto veía como funcionaba su método de exorcismo, pero venía la parte difícil, ella sabía que conseguir un empate en esa clase de juegos era algo casi imposible, siempre terminaba ganando uno o el otro. Peor, solo ella sabía que tenían una sola oportunidad de deshacerse de esos demonios, si no lo conseguía ahora no lo haría nunca.

-Vamos, ustedes pueden chicos. –Pensó Luka tomando de la mano a Gakupo para hacer que se tranquilizara un poco.