Capítulo 25: No pienses demasiado
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El crujido de una de las ventanas del salón siendo abierta sacó a Harry de su ensimismamiento. Al igual que si hubiera salido de un sueño aún cuando se encontraba muy despierto, pestañeó varias veces y miró confuso a los lados. Jane Granger se había levantado de su sillón de lectura, donde recordaba haberla visto antes de haberse sumergido en sus pensamientos, para abrir la ventana y permitir el paso a Rowena, la lechuza parda de enormes ojos amarillos que él mismo le había obsequiado a Hermione por su cumpleaños. El ave accedió al interior del salón posándose sobre la consola que había bajo la ventana, abrió las alas y se agitó salvajemente sacudiendo la nieve que invadía su plumaje, aceptando acto seguido una galleta de semillas de sémola que le ofrecía la mujer castaña, sonriendo.
'Hogar, dulce hogar, ¿eh, pequeña?' le preguntó Jane al tiempo que le acariciaba la cabeza con las yemas de los dedos 'Sin duda fuera hace un frío del demonio. Ni siquiera sé para qué quisiste salir'
'Cariño, hablar con animales es un síntoma de estar perdiendo la cabeza' Harry miró al señor Granger, pasmado frente a su recién estrenado televisor de plasma con el mando en su mano derecha y la izquierda hundida en una bolsa de patatas fritas que compartía con Ron.
'Quizá si no estuvieras tan engatusado con tu querida Premier League y me hicieras un poco de caso, no me vería obligada a entablar conversación con una lechuza que ni siquiera me responde' le reprochó su esposa sin tan siquiera voltearse a mirarlo y quien enseguida rió divertida cuando Rowena ululó después de sus palabras 'Parece ser que me equivocaba y sí me contesta. ¿Otra galleta, preciosa?'
'Mamá, deja de cebar a mi lechuza o no podrá volar por sobrepeso' protestó Hermione sin apartar la mirada del libro de Transformaciones que ella misma había adquirido para poder convertir simples objetos inútiles en ciertos artefactos muggles, sobre todo relacionados con la música.
Desde que lo había recibido la mañana del día anterior que no le había quitado la vista de encima, y no en vano. Le había dicho a Harry que deseaba un libro así para poder transformar un piano para su padre y sin duda alguna había logrado su cometido. Tras cinco intentos fallidos, al sexto la joven muchacha castaña había convertido una vieja silla del desván en un hermoso piano de cola que adornaba la esquina del salón. Y aunque su padre no había cabido en sí de gozo al verlo, apresurándose a tocar una melodía navideña con el ímpetu de un niño pequeño, enseguida ese obsequio había quedado en el olvido tan pronto como Mathew Granger desembaló la enorme caja que contenía la televisión de plasma que ahora tan encandilado lo tenía, cortesía de Harry James Potter. No había sido complicado para Remus apañárselas para lograr que la señal de la antena fuera captada dentro de la casa, al menos no más de lo que le había sido el trato con el vendedor de la tienda de electrodomésticos - según el licántropo les había contado -, y ahora todos estaban ensimismados con la caja tonta, como Hermione se empeñaba en llamarla al tiempo que rodaba los ojos. Y no era porque la castaña se sintiera desplazada por Harry por haberle cumplido a su padre uno de sus más grandes caprichos desbancando sus esfuerzos, no. Una mirada por parte de la chica había bastado para hacerle saber al ojiverde que sin duda alguna se sentía realmente agradecida, claro que no había tardado en demostrar su molestia al ver que nadie en la mansión parecía tener vida lejos del televisor desde que éste había sido encendido.
Arthur Weasley no cabía en sí de gozo ante semejante descubrimiento, y lo mismo había pasado con sus hijos, Ron y Ginny, enamorados tanto de las series de dibujos para niños como de aquellas destinadas a un público más adulto. Incluso Luna y su padre, amantes de la magia por antonomasia, se habían hecho fans indiscutibles de los anuncios que había entre programa y programa. Y qué decir de Tonks y de Remus, peleándose por el mando a distancia cuando les tocaba a ellos decidir qué ver. Porque sí, incluso habían organizado un horario para que todos pudieran disfrutar de sus gustos y eso que la televisión no llevaba ni veinticuatro horas funcionando. Los únicos que no discutían allí eran Luna y su padre. A ellos les valía cualquier canal, cualquier programa, porque en todos había anuncios. A Ron y a Ginny les encantaban las series, pero no les importaba ver el fútbol también. Pero con Remus y Dora todo era diferente. Uno quería ver comedia y el otro, documentales de animales.
'Pero si eres un hombre lobo, ¿acaso no lo sabes ya todo acerca de ellos?' le reprochaba la mujer del pelo rosa a su ahora novio formal. Se rumoreaba que incluso Remus podría estar pensando en pedirle matrimonio, aunque en casos como ese no hacía más que murmurar que todavía estaba a tiempo de replantearse ciertas cosas.
'¿Y qué tiene eso que ver? Tú eres una payasa con certificado y sin embargo aún quieres ver a la gente haciendo el idiota en la televisión cuando bien podrías mirarte a un espejo' rebatía él.
'¿Y qué tal si la apagamos y santas pascuas?' Hermione siempre sugería lo mismo y, como si se tratara de un asunto de manual, cada vez que así era no hacía más que recibir miradas de incredulidad.
'¿Y si lo sometemos a votación?' diría entonces Ron, no sin ser fulminado por los ojos marrones de cierta chica de cabello castaño ondulado que murmuraba sarcásticamente lo agradecida que estaba de tener un novio que la apoyara tanto.
'Yo me quedo fuera de esto' y el señor Weasley era Suiza, país neutral que jamás se metía en contiendas que no tenían que ver consigo.
'¿Y por qué uno de ellos no se queda con mis dos horas? He estado los últimos meses sin ver la televisión y estoy segura de que podré sobrevivir unos días más' Jane Granger, sin embargo, era la diplomática allí. Cualquier cosa, incluso perderse los concursos que tanto le gustaban en los que se probaba la inteligencia de los participantes, antes de que hubiera contiendas.
'Estoy segura de que hay alguna forma de solucionar esto sin que nadie tenga que renunciar a nada' a Molly se notaba que le daba igual todo, claro que Ron insistía en que se debía a que no tenía idea de que existía un canal total y absolutamente dedicado a la cocina y a la repostería.
Sino - decía el joven pelirrojo – A ver después quién se atrevería a quitarle a ella el chisme ese que cambia los canales. Todavía no lograba aprenderse bien los nombres de los útiles muggles.
'¿Y qué tal si vemos una comedia de animales?' sin duda Luna jamás perdería su chispa, esa con la que siempre lograba que los momentos de tensión se desvanecieran.
Y si las cosas estaban así de turbias llevando la televisión en casa menos de veinticuatro horas, Harry no quería ni imaginarse lo que sucedería si no regresaran al colegio en unos días y tuvieran que quedarse en Grimmauld Place más tiempo.
Estoy seguro de que terminarían peleándose a golpe de varita, pensaba con cierto pesar, consciente de que el electrodoméstico estaba allí por su causa. Sin duda no he podido elegir un regalo que creara una convivencia más sana, añadía para sí mismo con gran sarcasmo.
Porque Hermione tenía razón cuando decía que el televisor acabaría por destrozar la buena convivencia que había hasta entonces en Grimmauld Place. Teniendo en cuenta por buena, que algunas de las personas en la mansión se escondieran tras máscaras, con el único fin de no levantar ampollas ni sospechas entre los demás habitantes de la casa, como era el caso de Harry, Hermione e incluso del propio Ron. El ojiverde estaba seguro de que si cualquiera de ellos tres dijera frente a los demás los secretos que guardaban, sería el fin de su amistad. ¿Qué cara pondría su mejor amigo si supiera que estaba enamorado de su novia? ¿Cuál sería la reacción de Hermione si se enteraba de que los ojos azules del más joven de los Weasley ya no sólo se posaban en ella? ¿A quién elegiría patear primero el señor Granger en caso de descubrir que tanto él como Ron pretendían a su única hija? ¿Ginny estallaría al confirmar sus sospechas de que el moreno sentía por Hermione más que amistad? Realmente en cualquiera de los casos no deseaba saber la respuesta. Era mucho mejor vivir en la ignorancia, aunque desde hacía unos días aquello fuera más bien complicado. Porque él ahora sabía demasiadas cosas. Cosas que estaba seguro habría preferido no saber.
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'No, Harry, no hay forma posible de invertir los efectos de la poción. Es imposible' le dijo Hermione manteniendo su mirada chocolate clavada en sus manos, las cuales movía nerviosamente sobre su regazo.
'Pero tú dijiste que-'
'Sé que te dije que no durarían más de un mes en ningún caso, o que podrían cancelarse si la otra persona la bebía también, pero estaba equivocada' Harry la contempló con la boca entreabierta. Era la primera vez en su vida que Hermione admitía haber fracasado y, por la forma en la que lo había hecho, parecía incluso que tampoco podía creérselo ella misma 'Realmente es una poción en la que hay que tener muy en cuenta la letra pequeña y no lo hice' en ese momento parecía que incluso había palidecido. El moreno la contempló con el ceño fruncido y con un malestar en el pecho.
'Hermione, tiene que haber algo que podamos hacer' le dijo esperando darle unas esperanzas que ni él mismo sentía.
¡Maldita sea! Harry no tenía idea de cómo funcionaba esa poción. Tan sólo sabía para qué servía e incluso parecía que hasta en eso habían estado los dos equivocados. Hermione en ese momento alzó al fin la vista y lo miró a los ojos de un modo tan intenso que su corazón empezó a latir desaforadamente en el interior de su pecho.
'En nuestro caso la única forma de eliminar los efectos de la poción es que dejemos de…' ladeó la cabeza, insegura de continuar hablando 'De querernos' él frunció el ceño y tragó saliva.
'¿De qué estás hablando?' ella mordió su labio inferior y de nuevo clavó su mirada en su regazo.
'Usamos sangre como ADN en lugar de saliva, pelo o fibras de piel…' explicó con voz débil 'De no haber sido sangre los efectos se habrían eliminado tan pronto como tú tomaste la poción, pero no fue así, porque usamos sangre'
'¿Y?'
'Al emplear sangre… Digamos que la poción no tiene el cometido de liberar cierto peso emocional del sometido a la poción, sino otro: el de vincular las emociones de las dos personas que la toman siempre y cuando haya sentimientos de por medio, sin ser necesario que éstos sean amorosos' Harry volvió a tragar saliva y acto seguido respiró profundamente a través de la nariz 'Nosotros cumplimos ese requisito, de una forma u otra, así que la poción ha surtido efecto y por eso ahora podemos sentir lo mismo que el otro' añadió 'Compartiremos emociones hasta… hasta…'
'Siempre' la ayudó el ojiverde con voz profunda y ella lo miró de soslayo, asintiendo.
'Cuando comencé a sentir cosas que obviamente no me pertenecían me di cuenta de que algo no había salido bien e investigué. No encontré nada, así que le pregunté al profesor-' de pronto se detuvo, su cuerpo tensándose notablemente. Harry frunció el ceño y la observó en silencio al tiempo que en su interior podía sentir un mar de nervios invadiéndolo.
'¿Al profesor Slughorn?' pasaron varios segundos hasta que Hermione alzó la vista y lo miró a los ojos, tomando aliento mientras meneaba la cabeza a los lados.
'Yo no podía elaborar esa poción. No tenía ni los ingredientes, ni quería arriesgarme a que saliera mal, así que… Acudí a la única persona experta en la materia que conozco y que no me haría demasiadas preguntas' Harry mantuvo la mirada fija en el rostro de su mejor amiga viendo el temor con el que lo contemplaba, el cual le dio la pista definitiva para saber de quién estaba hablando. No dejaba de parecerle un atropello, pero no podía ser otro que Snape 'Antes de que estalles en reproches, advertencias o cualquier cosa que se te esté pasando ahora mismo por la mente, deja que te diga que no es lo que piensas'
'¿No es lo que pienso? ¿Enserio?' preguntó él con tono brusco, quizá más de lo que habría deseado, pero no era para menos 'Hermione, Snape-'
'Sigue siendo un miembro de la Orden del Fénix que se ha ganado la absoluta confianza de Voldemort después de-'
'¡Asesinó a Dumbledore! ¿Cómo diablos no iba a ganársela?' exclamó al tiempo que se ponía de pie para situarse justo delante de la castaña.
'No lo asesinó y lo sabes bien. El propio Dumbledore te lo dijo'
'¿Y sólo por eso te fías ya de ese traidor? Lleva dieciséis años jugando a dos bandos, Hermione. ¿Cómo podemos estar seguros de que no nos dará por el culo cuando llegue el momento de la verdad?' preguntó.
'Harry, no creo que sea necesario emplear esa clase de vocabulario-'
'A la mierda, Hermione. A la mierda los modales. ¿Acaso me vas a decir que te parece del todo normal y cuerdo que Dumbledore se dejara matar así porque así?'
'Estoy segura de que tenía sus razones. Cuáles, no lo sé, pero las tenía' zanjó la chica al tiempo que se ponía de pie y encaraba a su mejor amigo 'No te creas que tengo fe ciega en Snape, pero estaba desesperada y él era el único que podía ayudarme. No me hizo preguntas. Sólo me dio algunos parámetros y accedió a elaborar la poción'
'Pero se olvidó de decirte que jamás emplearas sangre como muestra de ADN. ¿Casualidad?' señaló con sarcasmo y Hermione, por primera vez en horas, se echó a reír moviendo la cabeza a los lados como signo de incredulidad.
'Por supuesto, Harry, ese era el plan diabólico de Snape: elaborarnos una poción que sólo consumen las parejas de enamorados el día de su boda'
'¿Qué?' el ojiverde abrió los ojos de par en par.
'Lo que has oído' dijo mirando a otro lado mientras cruzaba los brazos a la altura de su abdomen, como abrazándose a sí misma. Harry la contempló mientras podía sentir aquellos nervios que sabía emanaban de su mejor amiga, no de él. La castaña chistó la lengua 'Antiguamente esa poción la usaban los novios para probar si en verdad la otra persona los amaba antes de unirse en matrimonio. A partir del siglo dieciocho, sin embargo, empezó a emplearse con un matiz más romántico y pasaron de tomarla antes de la boda a hacerlo después, una vez eran ya marido y mujer, para sellar su amor' Harry tragó saliva tan pronto como un cosquilleo molesto le recorrió el pecho, tornándolo nervioso. No supo por qué, pero el giro que había tomado la conversación no le agradaba en lo más mínimo.
'Entonces…' comenzó a decir, aún cuando no sabía bien cómo seguiría. Tan sólo necesitaba hablar para olvidarse en cuanto antes de los datos que la castaña le había dado 'Entonces la única opción que tenemos para librarnos de los efectos de la poción es…' ella lo contempló mordiendo su labio inferior 'Que dejemos de querernos' según recibió el asentimiento de Hermione, Harry lanzó un suspiro 'Entonces no hay de qué preocuparse. Es algo que sin duda se solucionará mañana mismo' comentó con sarcasmo.
'Más quisiéramos' murmuró la castaña deteniéndose en su paseo cuando recibió una mirada de dolor por parte de su mejor amigo 'Deberías de dejar de verlo todo como un ataque gratuito a tu persona, Harry. No tiene nada que ver con que no quiera saber qué sientes o viceversa, sino más bien con la situación que vivimos. ¿No eres consciente de lo incómodo de todo esto?' él lo meditó durante unos segundos y acto seguido asintió dándole la razón a una Hermione que, pareciendo satisfecha con que por fin se pusieran de acuerdo en algo, reanudó su andar a lo largo y ancho del dormitorio 'Nadie puede saber de esto. No quiero imaginarme siquiera cuál sería la reacción de Ron o de Ginny si supieran que la hemos digerido y que está funcionando'
'No te preocupes. Yo no diré nada' respondió él, percatándose entonces de que había perdido ya la cuenta de todas las veces que le había prometido a Hermione guardarle algún secreto. Eran demasiadas ya, aunque poco importaba en aquel momento. La castaña tenía razón y nadie debía de enterarse por la situación en la que ambos se encontraban.
La verdad era que no le agradaba en lo más mínimo el poder sentir las mismas emociones que su mejor amiga, sobre todo cuando ésta estuviera con Ron porque básicamente sería algo que le costaría mucho soportar. Claro que debía admitir que o bien él no se había dado cuenta, o sino la poción había tardado más tiempo en surtir efecto en él, porque hasta ahora que no había notado nada fuera de lo común que debiera ponerlo sobre aviso. ¿No debería de haber sentido algo cuando Hermione y Ron estaban juntos? ¿O era que tal vez sus celos superaban con creces la emoción que invadiera a la castaña hasta el punto de aplacarla? Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta de que Hermione se había acercado a él y se había sentado a su lado, sino hasta que notó su cabeza sobre su hombro y el olor a cítricos de su cabello lo invadió. Aspiró profundamente al tiempo que cerraba los ojos.
'Lo siento, Harry' la castaña tomó una de las manos del ojiverde y entrelazó sus dedos con los de él dándole un suave apretón 'Quería ayudarte y no he hecho más que empeorar las cosas' el moreno no supo qué contestar ya que simplemente no podía decirle que no importaba; le estaría mintiendo y dudaba mucho que fuera a engañarla y mucho menos hacerla sentir mejor. Por eso hizo lo único que le salió en ese momento y rodeó sus hombros con un brazo, apresurándose a depositar un beso en su coronilla mientras una pregunta le rondaba en la mente, repitiéndose de forma tan seguida que supo que o bien la lanzaba o terminaría por colapsar.
'Hermione…' la castaña se incorporó separándose de él y lo contempló con aparente curiosidad. Harry tomó aliento '¿Por qué me besaste?' lanzó la pregunta antes siquiera de tener opción a arrepentirse. Porque era algo que necesitaba saber aún cuando recibiera una respuesta que no le agradara en lo más mínimo, algo que sabía sucedería tan pronto como sintió el cuerpo de la castaña tensándose a su lado.
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'Tierra llamando a Harry. ¿Hay alguien ahí?' el moreno agitó la cabeza y regresó a la realidad con el corazón latiéndole a mil por hora, sus ojos clavándose al instante en los de un Ron que estaba inclinado sobre él, contemplándolo con aparente diversión '¿Estás bien, colega?' asintió 'Porque por un momento creí que te habíamos perdido. Llevo más de treinta segundos tratando de llamar tu atención, pero estabas ido. ¿Todo bien?' Harry se humedeció los labios y volvió a asentir.
'Perfectamente. Tan sólo estoy un poco cansado' el pelirrojo enarcó una ceja.
'Eso no hace falta que lo digas porque se te nota a leguas' Ron se retiró hacia atrás y Harry aprovechó que se hubiera ampliado su campo de visión para mirar a los lados y percatarse de que en el salón sólo quedaban Hermione, su amigo pelirrojo y él mismo. La castaña, sentada en el mismo sillón que había ocupado durante toda la tarde y todavía con el libro de Transformaciones abierto sobre su regazo, lo contemplaba de tal forma que él sintió que sus pulsaciones se disparaban '¿Hay algo que te preocupe?' sus atenciones regresaron a su mejor amigo y meneó la cabeza en señal de negación '¿Seguro? Estabas muy pensativo. ¿Pensabas en los Horcruxes?'
'Sí' mintió 'Todavía no hemos sido capaces de encontrar una sola pista'
'Pronto daremos con todos, ya lo verás' le aseguró su mejor amigo palmoteándolo en la espalda.
Harry carraspeó y de nuevo miró a los lados, confuso. ¿Tan abstraído había estado como para no haberse dado cuenta de que la gente había abandonado el salón en algún momento, dejándolos a los tres solos? ¿Y se había vuelto loco, o de veras el televisor por fin estaba apagado?
'Nos están esperando para cenar. ¿Vamos o qué?' Ron irradiaba buen humor mientras se desplazaba hasta donde Hermione se encontraba, para inclinarse sobre ella y cerrarle el libro en las narices. La castaña le envió una para nada disimulada mirada de molestia 'Estoy seguro de que el libro seguirá aquí cuando regreses de cenar, así que cambia esa cara'
'Ya dije que no tenía hambre, Ron, ¿me necesitas a mí para ir a la cocina?' respondió al tiempo que lanzaba una mirada de soslayo en dirección al ojiverde, quien al instante sintió una extraña sensación recorriéndole el pecho.
'Sabes bien que no, pero sigo órdenes. Tu madre me ha pedido que viniera a decirte que vayas a comer antes de que se vea obligada a venir a buscarte ella misma' Harry frunció el ceño ante aquel intercambio en el que Hermione no hacía más que rodar los ojos ante un pelirrojo que la contemplaba con las manos en las caderas a modo de jarra.
'A mi madre no le vale con cebar a mi lechuza, que también quiere engordarme a mí' murmuró Hermione para sí misma mientras se incorporaba en el sillón tras haber dejado el libro a un lado '¿Vienes, Harry?' le preguntó con un tono que incluso sonó esperanzado. Él meneó la cabeza e hizo un ademán con su mano derecha.
'No tengo hambre, gracias. Me he pasado la tarde comiendo dulces y…' mintió frotándose el abdomen para dar más énfasis a sus palabras aún cuando sabía muy bien que Hermione no se lo había tragado por la mirada que le había enviado.
'Se lo comunicaremos a las cocineras, compañero, pero no te aseguro que vayas a librarte fácilmente' Ron se volteó hacia la castaña y rodeó sus hombros con un brazo, conduciéndola acto seguido en dirección a la puerta 'Vamos, Herms' Harry vio como ella fruncía los labios ligeramente por aquel apodo y, tras enviarle una última mirada que no supo cómo interpretar, la vio abandonar el salón a la par del pelirrojo.
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'Harry-' Hermione se humedeció los labios y, después de unos segundos en los que pareció meditar qué respondería, alzó la mirada y la clavó en los intensos ojos verdes de un Harry que todavía la contemplaba expectante 'No me pidas que responda a esa pregunta' le dijo con voz temblorosa y él frunció el ceño 'Porque ni siquiera sé qué debería de decirte'
'¿La verdad, por ejemplo?' sugirió él mientras un cosquilleo molesto le rondaba el pecho, uno que indicaba que estaba al borde del enfado 'Estoy en mi pleno derecho de saber por qué me besaste, ¿no te parece?' Hermione eludió su mirada y con un gesto brusco se levantó de la cama y se alejó de él.
'Pero es que no lo sé, Harry. No sé por qué lo hice' el moreno la siguió con la mirada mientras ella se alejaba hacia una de las ventanas del dormitorio para echar un vistazo a la noche oscura que se veía al otro lado.
Harry lanzó un suspiro profundo y recorrió la figura de su mejor amiga con la mirada, desde sus pies descalzos hasta la trenza en la que había recogido su mata de pelo castaño. No podía ver su rostro puesto que se encontraba de espaldas a él, pero por la postura en la que se mantenía de pie, firme y sin apenas moverse, supo que de seguro tenía el ceño fruncido en aquella mueca de concentración que tan bien le conocía. ¿De veras no sabía por qué lo había besado? ¿Ni siquiera iba a ponerle la más fácil de las excusas sobre la mesa diciéndole que había podido sentir el amor que él le profesaba hasta el punto en el que no había podido contener las ganas de besarlo? Porque durante el tiempo que se había tomado en responder incluso había pensado que le saldría con eso, pero no. Se había equivocado.
'Por lo que a mi respecta, prefiero olvidar que ese beso sucedió' el moreno frunció el ceño y en un acto reflejo se puso en pie después de que un nuevo cosquilleo le retorciera el estómago 'E-es lo último que necesito en este momento, Harry' él apretó la mandíbula.
'Que yo sepa yo no te he dicho nada de que debas recordarlo' espetó con cierto enfado 'Aparte de que parezca que debo recordarte que has sido tú quien me ha besado' añadió acto seguido 'Yo no te he pedido nada aparte de la razón por la que lo habías hecho' se acercó hacia donde la castaña se encontraba hasta que se quedó a dos pasos de ella, contemplándole la nuca mientras sentía de nuevo aquella extraña sensación rondándole el pecho, una que no comprendía y que sabía provenía de Hermione 'Ya me has dicho que no responderás y no he vuelto a insistir, así que no es necesario que me presentes un informe de lo que harás o no al respecto' la chica brincó sobre sí misma haciéndole saber que no se había percatado del instante en el que se había acercado a ella. Las pulsaciones del moreno se dispararon después de ese instante y se humedeció los labios respirando profundamente '¿Por qué te agitas así?'
'Yo no me agito de ninguna forma' Hermione volteó de forma brusca y pasó a su lado como si se tratara de una ráfaga de viento. Harry la siguió con la mirada echando un vistazo por encima de su hombro y la vio mover la varita al llegar a la puerta, rompiendo los hechizos que había conjurado después de que Ron abandonara el cuarto. Un segundo después, la puerta se cerraba a su espalda.
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'Un knut por tus pensamientos' Harry pestañeó y de pronto sus ojos se clavaron en unos castaños que él conocía muy bien. Con un cosquilleo molesto rondándole en el pecho se acomodó en el sillón y sonrió de medio lado a una Ginny que todavía lo contemplaba expectante '¿Te encuentras bien? Llevas unos días que parece que tu mente está a kilómetros de distancia de tu cuerpo'
'Perfectamente' respondió con simpleza y apresurándose a echar un vistazo a su alrededor. El salón estaba completamente vacío a excepción de ellos dos, pero desde la cocina llegaba el murmullo de voces y de cubiertos, indicándole que los demás todavía se encontraban cenando '¿Ya has comido?' Ginny se sentó en una silla a su lado al tiempo que asentía.
'¿Y tú no tienes hambre?' él movió la cabeza a los lados en señal de negación 'Últimamente no has comido mucho'
Harry se humedeció los labios y encogió sus hombros. No tenía ansias de responder. Al igual que el apetito lo había abandonado desde la noche en la que Hermione lo había dejado sólo en su cuarto después de haberse negado a explicarle por qué lo había besado, también lo había hecho el habla. Tan sólo hablaba lo justo y necesario, con todos. No hacía excepción alguna porque sabía que de negarle la palabra a Hermione, por ejemplo, cualquiera podría sospechar algo. Y sobre todo cuando ella se dirigía a él como si nada hubiera sucedido. Había dicho que prefería olvidar que el beso había sucedido y sin duda alguna parecía haberlo logrado.
'¿Harry?' sacudió la cabeza y miró a Ginny con expresión cansada. Llevaba dos días dándole vueltas al mismo asunto y comenzaba a sentirse agotado. Debía dejar de intentar entender la forma de comportarse de Hermione de una buena vez y seguir con su vida, dedicarse a buscar los Horcruxes, destruirlos y enfrentarse a Voldemort de una vez por todas. Acabar con lo que se suponía que debía hacer y dejar de darle vueltas a un tema que sabía nunca resolvería.
'Dime, Gin' la pelirroja cambió enseguida su expresión preocupada a una que mostraba un claro asombro que a él lo llevó a fruncir el ceño '¿Qué?'
'¿T-te encuentras bien?' insistió la chica.
'Tan sólo estoy un poco cansado y por eso me despisto a la mínima, nada más' ella asintió a toda velocidad y se reclinó en la silla que ocupaba sin quitarle al moreno la vista de encima '¿Sucede algo?' le preguntó, consciente de que la pelirroja no estaba allí solamente porque había terminado de cenar y se aburría en la cocina.
De hecho, desde la mañana de navidad que Harry la notaba mucho más cercana a él y amable. Sus ataques de histeria parecían haber quedado en el olvido, al igual que aquellos días en los que no le hablaba o lo eludía como a la peste. Volvía a ser la Ginny tranquila y despreocupada por la que había perdido la cabeza el año anterior, claro que con la gran diferencia de que ahora no se sentía atraído por ella. La pelirroja era hermosa y tenía un carácter atrayente – siempre y cuando no le dieran esos arrebatos de mal genio que incluso le habían hecho temer recibir algún maleficio -, pero no era capaz de verla como otra cosa que no fuera la hermana de su mejor amigo, una posible amiga siempre y cuando no volviera a las andadas de querer echarle el lazo. Claro que por su comportamiento de los dos últimos días, le parecía que por ahí debían de ir los tiros. ¿Es que nunca se rendiría?
'Ron dijo que te habías quedado aquí y pensé en venir a hablar contigo, nada más' respondió ella enviándole una sonrisa dulce que lo incomodó al instante y lo llevó a fruncir ligeramente el ceño 'Tranquilo, Harry, no es necesario que te pongas a la defensiva' la joven pelirroja rió levemente al tiempo que meneaba la cabeza 'Tan sólo quería agradecerte mi regalo de navidad. Me ha gustado mucho' el ojiverde no se percató de que había estado conteniendo el aliento sino hasta que lo soltó en un largo suspiro.
'No hay de qué' respondió.
'En verdad esta vez te has machacado las neuronas eligiendo. A mí una pulsera de todas las ediciones de Nimbus fabricadas hasta ahora que describe mi gusto por el Quidditch, a Luna un colgante con forma de sacacorchos que hace una perfecta combinación con su collar de corchos y a Hermione… ¿Qué es exactamente?' el moreno se tensó y la miró de soslayo, seguro en ese instante de que estaba a punto de arrepentirse de haber pensado que Ginny volvía a ser la misma de siempre después de haber dejado atrás su fuerte temperamento y sus celos 'También era una cadena, pero no pude distinguir bien qué colgaba de ella'
'Pues…' se rascó la nuca con nerviosismo 'Varias miniaturas de objetos que representan sus gustos: un libro, una varita, un caldero de pociones, una runa antigua que no sé bien qué representa…' en eso último mintió de forma descarada, pero esperaba que Ginny no se diera cuenta de ello. La runa que había elegido para añadir al colgante de Hermione no significaba otra cosa que belleza, algo que la había llevado a mirarlo sonrojada tan pronto como había dado cuenta de ello. Lo que Harry esperaba era que ella se diera cuenta de que no sólo se la había dado para indicarle que le parecía hermosa por fuera, sino también por dentro.
'Una snitch…' añadió la pelirroja con aparente despreocupación después de que él no dijera nada más, siendo la razón de su silencio que no le convenía en lo más mínimo seguir haciendo el listado de los pequeños colgantes que formaban el regalo completo de la castaña '¿Y también me ha parecido ver una especie de piedra preciosa amarronada?' Harry carraspeó y al instante meditó su respuesta. De nuevo no le quedaba de otra que mentir.
'Oh, sí. Había olvidado eso. Se trata de un ámbar de imitación' dijo y acto seguido tragó saliva. Si Ginny tenía una mínima idea acerca de piedras preciosas sabría que la estaba engañando, porque la piedra que colgaba de aquella cadena de plata era auténtica. Jamás habría obsequiado a Hermione con una baratija.
'¿Por su color de ojos?' le preguntó la pelirroja con desinterés y él asintió encogiéndose de hombros 'En verdad te has esforzado por encontrar algo que fuera con nosotras… Claro que no termino de entender lo de la snitch. Hermione no tiene idea de Quidditch. Ni siquiera le gusta' dijo.
'Bueno… La verdad es que-'
'Mamá dice que si queréis postre vengáis a la cocina' Harry se sobresaltó al escuchar la voz de Ron, aunque debía admitir que se sentía profundamente agradecido por la interrupción. Con un brinco en el corazón se volteó hacia la puerta del salón y lo vio allí, contemplándolos con las cejas ligeramente arqueadas.
'Sigo sin tener hambre' respondió Harry al tiempo que Ginny le decía que ya había comido demasiado y no le quedaba hueco ni para una miga de roscón.
'Más para mí' el pelirrojo volteó sobre sus talones y abandonó el salón a toda prisa dejándolos solos.
Harry tragó saliva y de nuevo miró a Ginny sin saber qué decir. Además de que estaba más que seguro de que ella ya se habría imaginado la respuesta y en esta ocasión debía admitir que no era algo alocado en lo más mínimo. Había incluido aquella snitch entre los demás colgantes para depositar allí una parte de él y de paso demostrarle de cierta forma lo agradecido que se sentía porque ella, a pesar de no ser una amante del Quidditch, no se hubiera perdido ni uno solo de sus partidos.
'¿Volverás a negarme que sientes algo por ella?' la pregunta de Ginny lo tomó en esta ocasión con la guardia baja, pero por alguna razón en su gesto no se mostró la derrota de alguien que había sido sorprendido haciendo alguna travesura, sino más bien el enfado que le provocaba que la única hija de Molly y Arthur Weasley no dejara aquel tema de una buena vez.
'Gi-' pero Harry no tuvo siquiera opción de reprocharle que siempre le saliera con la misma puesto que en menos de lo que una persona tarda en pestañear, Ginny lo había tomado de las mejillas para depositar un beso en sus labios, silenciándolo. El moreno abrió los ojos de par en par y trató de separarse de ella, mas la pelirroja lo aferraba con tal firmeza que incluso podía sentir sus uñas a punto de perforarle la piel. La tomó de las muñecas y en ese preciso momento ella movió los labios contra los de él buscando una respuesta que no hizo otra cosa que provocarle un pinchazo en el pecho. Sobresaltado se echó hacia atrás con tanta brusquedad que Ginny se fue hacia adelante a punto de caerse de bruces y él estuvo a punto de enviar la silla hacia atrás.
'Mira tú por qué ninguno de los dos quería el postre' Harry se levantó de un salto tras haber escuchado de nuevo la voz de Ron y, mareado, miró en dirección a la puerta sintiendo cómo el suelo a sus pies desaparecía al ver allí a su mejor amigo con una magdalena en la mano y acompañado de una Hermione que parecía haber sido petrificada. O al menos eso pensó él antes de verla pestañear varias veces a toda prisa.
'Ron, estamos molestando. Vamos' dijo al tiempo que tomaba la mano del aludido y tiraba de él hacia atrás para tratar de arrastrarlo de regreso al pasillo. El ojiverde la contempló por varios segundos mientras su estómago comenzaba a dar vueltas.
'¿Volvéis a estar juntos vosotros dos?' preguntó el pelirrojo ganándose la atención del moreno para verlo enviándoles a ambos una mirada dura y de sospecha que llevó a Harry a tragar saliva mientras era invadido por un sinfín de emociones. Nervios, desasosiego… Incluso los celos que le provocaba ver a Hermione con Ron. Pero no era momento de pensar demasiado en eso. Lo último que necesitaba en ese momento no eran celos, sino que su mejor amigo volviera a la carga con discursos acerca de cómo debía de tratar a su hermana. Y mucho menos cuando ya le había dicho que no quería nada con ella '¿Os ha comido la lengua el gato o qué?'
'Ronald' Hermione tiró de nuevo del chico pelirrojo logrando desplazarlo varios centímetros hacia atrás y el ojiverde dejó de observar el talante serio de Ron para centrar sus atenciones en la expresión pétrea de su mejor amiga. El estómago le dio un brinco y mordió su lengua 'No es de tu incumbencia, déjalos en paz' la castaña tiró una vez más del brazo del chico y éste accedió al fin a moverse, no sin antes enviarle a Harry un gesto de que lo estaría vigilando mientras se metía la magdalena entera en la boca.
'¿Te das cuenta de lo que has hecho? Tu hermano pensará que-' Harry se volteó hacia Ginny, pero se detuvo en su reproche al ver la expresión de enfado con la que lo miraba.
'¿Te preocupa lo que piense mi hermano, o Hermione, Harry?' le espetó la pelirroja con brusquedad y apresurándose a voltear sobre sus talones para dirigirse en dirección a la puerta con la cabeza bien alta y pisando fuerte.
Él la observó hasta que desapareció al alcanzar el pasillo y se llevó una mano a la frente, frotándola. Si no fuera porque le parecía imposible que Ginny supiera que Ron y Hermione entrarían en el preciso instante del beso, estaría seguro de que lo había hecho aposta para meterlo en líos con Ron. Porque su mejor amigo había sido comprensivo cuando le había explicado que Ginny no le interesaba y que por eso se alejaría de ella, ¿pero qué diría ahora después de haberlos visto besándose una vez más? Y en una zona común de Grimmauld Place, ni más ni menos, donde cualquier otra persona podría haberlos sorprendido. Merlín, ni quería imaginarse lo que habría sucedido si en lugar de haberlos interrumpido sus mejores amigos lo hubieran hecho los señores Weasley, o incluso los Granger.
Harry lanzó un suspiro y se humedeció los labios. Quizá Ginny sí que lo había hecho aposta con la esperanza de que alguien los descubriera y pudiera armarse un buen lío, como una venganza por haberla dejado.
'¡Ahora me toca a mí elegir el canal!' escuchó gritar a Tonks y su cuerpo se tensó.
Había llegado el momento de volver a su cuarto antes de que el salón de nuevo fuera invadido por los demás habitantes de la casa. No creía ser capaz de soportar más discusiones acerca de qué ver y mucho menos se sentía con fuerzas de que lo incluyeran en alguna conversación. Necesitaba estar solo y por eso se dirigió a toda prisa hacia el pasillo mientras aquellas emociones que lo invadieron tras la mirada punzante de Ron lo golpeaban con más fuerza. Apretó la mandíbula y los puños de la rabia. Haciéndolo aposta o por casualidad, estaba seguro de que las acciones de Ginny le traerían problemas.
Continuará...
N/A: Hooooola, gente! Aquí os dejé la continuación del fic y espero que os haya gustado, a pesar de los contratiempos que ha habido. Estoy segura de que muchos esperabais un capítulo diferente, pero esto es lo que tenía planeado y espero no haberos decepcionado.
Con respecto a todos los posts que me habéis dejado, permitidme que diga WOW. Realmente me ha impresionado la rapidez con la que me habéis plasmado vuestra opinión, tanto como me ha halagado ver tantos mensajes. He visto que hay gente que me deja su primer post y se lo agradezco. Es una inyección de adrenalina ver que había más gente que me seguía y me arrancó una sonrisa ver sus mensajes. Gracias por leerme! Me alegra que os guste mi forma de escribir *-*
Ahora, sin más dilación, me retiro. Tengo que seguir escribiendo xDDD.
Un beso enorme y GRACIAS a TODOS!
