Reencuentros.
Tengo frio, mucho frio, me envuelve una oscuridad de la que apenas soy consciente, solo quiero volver a casa, el solo pensar en mi hogar logra que un olor familiar me llene por completo y que el frio desaparezca. "Taylor" alguien me llama, una voz que me resulta bastante familiar, una voz que parece un eco en la distancia, "Taylor", me vuelven a llamar y es cuando reconozco la voz, es papá, puedo sentir mi corazón acelerarse, quiero que el este aquí "Taylor" vuelven a llamarme y esta vez me obligo a abrir los ojos, la oscuridad que me envolvía desaparece y es reemplazada por una luz cegadora, al principio solo veo una sombra pero cuando mis ojos se acostumbran a la luz lo veo, no es un sueño, mi papá está aquí y me está cargando.
-Papi…- mi voz es rasposa pero no me importa porque él está aquí
-Mi niña hermosa ¿te encuentras bien?- su voz suena preocupada y su mirada esta cristalina, quiero contestarle que solo quiero salir de este lugar e ir a casa y que solo de esa manera estaré bien, pero las palabras que salen de mis labios son otras.
-Papi… quiero galletas de chocolate- no entiendo bien que me impulso a decirlo, pero cuando lo hago una sonrisa aparece en el rostro de papá, unas cuantas lagrimas resbalan por sus mejillas y caen en mi rostro.
-Claro, pronto te daré todas las galletas de chocolate que quieras…
-Las tuyas son por mucho las mejores- lo interrumpo y él solo me abraza, puedo sentirlo llorar y yo también comienzo a llorar.
-¿mamá? – le pregunto a papá sin embargo en cuanto lo hago la puerta se abre y ante ella está mi mamá, me pongo de pie pero las piernas me tiemblan, papá parece notarlo asi que me ayuda para llegar hasta ella una vez frente a frente la abrazo y puedo sentir como me da tiernos besos en mi cabeza, me separo de ella y la miro, tomo una de sus manos y hago lo mismo con una de las manos de mi papá.
-Ahora lo entiendo- les digo con voz llorosa- Ahora entiendo porque ese era un juego que nadie quería jugar, un juego que no es divertido- mis padres me miran, espero recuerden la primera vez que me explicaron de Los Juegos del Hambre yo les dije que los juegos debían ser divertidos y ellos me contestaron que este no lo era, a pesar de las clases de historia, no lo había entendido del todo, hasta ahora. En definitiva admiro mucho más que antes no solo a mis padres, si no también a toda mi familia, sufrieron demasiado y aun así mantienen la cordura, yo en cambio siento que estoy a segundos de perderla.
-¿Dónde estoy?- les pregunto después de abrazarlos
-En un hospital en el Capitolio, cuando los sacaron de la arena los trasladaron aquí- comenta mi papá
-¿Por qué tardaron en sacarnos?
- No lograban ubicar la señal cariño…
-Mamá los tuve que matar – la interrumpo- yo los vi morir y a algunos de ellos yo los mate…- me asustan mis propias declaraciones, los rostros de los chico muertos aparecen en mi cabeza y comienzo a arañarme de nuevo, mamá me abraza y papá detiene mis manos para que no me cause más daño.
-Quiero ir a casa- les digo llorando
-Y vas a ir pero primero tienes que contar lo que ha pasado- la voz de mi mamá muestra preocupación
-No- comento con firmeza
- ¿Por qué no hija? Tienes que dar, y no solo tu también los demás chicos, deben dar su declaración para que puedan dictarle una sentencia a Aryana…
-¡¿Dar mi declaración mamá?! ¡¿Qué más quieren que diga si todos vieron a las cosas que nos sometieron?! ¡TODOS estamos dañados! ¡nos arrancaron así sin más nuestra infancia o adolescencia y también a la mayoría les arrancaron la vida! – mis papás no dicen nada solo me miran fijamente, pero lo que digo es la verdad, nos arrancaron los mejores años para llenarlos de pesadillas y eso ellos mejor que nadie lo saben, se crea un silencio incomodo entre nosotros seguido de un ambiente un tanto tenso el cual se rompe cuando la puerta se abre y por ella entra un señor que se me hace conocido.
-Katniss, Peeta- saluda a mis padres con una ligera inclinación de cabeza, después me mira a mí y habla- Taylor, la última vez que te vi tenias cuatro años y estabas orgullosa de ser una hermana mayor… lamento que ahora nos reencontremos en estas circunstancias
¿La ultima vez? Comienzo a hacer memoria, y de pronto recuerdo un día que mamá llego por mí a la escuela con un señor desconocido, ¿Cómo era que se llamaba?
-¿Gale?- él asiente y me sonríe
-Ya viene un médico para que te cure esos arañazos- me comenta mientras me escruta con la mirada yo solo agacho la cabeza y miro mis manos
-Mis amigos- les digo sin apartar la mirada de mis manos
-Pronto los veras, primero…
-Los quiero ver, ahora- exijo interrumpiendo a Gale y camino hacia la puerta, salgo de la habitación y comienzo a caminar, todo el pasillo es igual, con puertas cerradas que tienen pequeñas ventanas y altas paredes blancas, puedo escuchar los pasos de mis padres y Gale tras de mí, en algun momento de la caminata me parece que nos cruzamos con el médico que iría a curar mis heridas pero en realidad no me interesa mucho, solo sigo caminando no tengo idea de a donde me dirijo pero nadie me detiene.
-¡Hey tú, niña brava!- grita alguien de pronto logrando que me detenga y busque el lugar de donde proviene esa voz, cuando por fin la ubico me doy cuenta de que es el idiota de Harju esta a solo unas cuantas puertas de donde me encuentro, me dedica una sonrisa desdeñosa, esta golpeado y camina con muletas.
-¿Quién lo dejo salir de su habitación?- pregunta Gale a unos médicos que van pasando, pero ambos lo ignoramos y seguimos manteniendo las miradas.
-No veo a tu amiguito Cory ¿No me juraste que los dos saldrían vivos de ahí?- su tono de voz es de burla pero yo solo soy consciente de que comienzo a cerrar mis puños con fuerza- ¿¡No me amenazaste con que saldrían ambos de ahí!? ¿¡que sucedió linda!? ¿¡LO MATARON ANTES DE QUE PUDIERAS HACER ALGO!? – Harju comienza a reírse y eso solo logra molestarme aun más
-¡CALLATE! – le ordeno
-¿Quieres que me calle? – avanza unos cuantos pasos y me mira con expresión dolida - ¿Qué me calle dices?, mírate nada más quieres que me calle mientras que a la que le pusieron una camisa de fuerza esta mañana fue a ti- su voz es un gruñido y conforme me dice las cosas va avanzando un poco más.
-No te acerques más a ella- le ordena Gale pero Harju simplemente lo ignora
-La que asesino fuiste tú, no yo, yo simplemente estaba siguiendo órdenes… Dime guapa Taylor ¿a cuántos inocentes mataste? ¿Te dolió ver a Cory morir frente a ti? No lo pudiste salvar, murió sin que pudieras hacer nada…eres una asesina, mala amiga, asesina y mala amiga
-¡BASTA CALLATE!- miro a los médicos de tras de él, están acompañados por unos guardias que sostienen un arma en alto
-Asesina y mala amiga…-repite Harju una y otra vez
-Gale dile que pare la está alterando- le dice mi madre pero él no hace nada
-¡Gale!- le grita papá
-Sí, lo siento, adelante chi…¡TAYLOR NO! – lo escucho gritarme pero ya es tarde, acabo de lanzarme hacia Harju y ya lo he tirado al piso.
-¡CALLATE, CALLATE!- le grito mientras le araño el rostro, puedo sentir las manos de Harju intentando atrapar las mías y lo escucho reír, le doy un golpe en el cuello y él se calla sin embargo yo no me detengo, lo sigo arañando y golpeando, hasta que unos brazos me rodean y me cargan separándome de él, me revuelvo entre esos brazos intentando zafarme.
-¡Basta Taylor detente!- me dice papá quien es el que me ha cargado, mamá por su parte me detiene el rostro y es ahí cuando soy consciente de que las lagrimas se han escapado
-Hija mírame- me suplica mamá- Taylor, mírame- y nuestras miradas se encuentran- Cariño no eres nada de lo que él te ha dicho, no lo eres, tú no tienes la culpa de nada ni siquiera de la muerte de Cory, él solo te intento proteger nunca espero que fuera a resultar herido de aquella manera.
Mamá tiene razón yo no tengo la culpa, papá poco a poco comienza a soltar su agarre. Gale está de pie justo a la mitad, los médicos están revisando a Harju que aun esta tendido en el piso no ha perdido el conocimiento pero si se le ha ido el aire por el golpe que le propicie en la garganta, el rostro lo tiene un tanto arañado, el labio le sangra y no puede abrir el ojo derecho me parece que se lo lastime bastante ya que un hilillo de sangre le escurre como si de una lagrima se tratara, lo ponen de pie y ambos nos miramos.
-Tú, tú debiste haber sido a quien le hicieran el mismo daño que le causaron a Cristell, tú no nos ayudaste deberías a ti deberían de haberte cosido los ojos y la boca, te debieron de haber roto los huesos y no a nuestros estilistas que nos ayudaron…- tomo aire consciente de que acabo de dar una declaración bastante fuerte- Créeme cuando te digo que no me molestaría soñar con tu tortura todas las noches, no sería pesadilla sería un dulce sueño, tu y todos los "mentores" debieron hacerles lo que les hicieron a los estilistas, ustedes no nos ayudaron a salir, fueron ELLOS, porque eran ellos quienes no estaban de acuerdo, los estilistas fueron obligados, tú y tus amiguitos mentores lo hacían con gusto, lo disfrutaban… ojala Harju, ojala y recibas un castigo que te dure toda la vida y que sufras con el todo lo que nosotros sufrimos.
Antes de que Harju pueda decirme algo, uno de los médicos le inyecta algo en el brazo y lo llevan de vuelta a su habitación, cuando lo pierdo de vista observo a todos los que aun siguen ahí, sus caras demuestran estupefacción ante lo que dije.
-Vamos a la sala de juntas, los demás vuelvan a su trabajo- ordena Gale, los enfermeros y los guardias asienten y comienzan a movilizarse para regresar a sus labores, nosotros por nuestra parte comenzamos a caminar.
-Gale ¿de verdad sucedió eso con los estilistas?- le pregunta papá
- No lo sabemos, no hemos encontrado sus cuerpos y los chicos no han hablado de ello…
-Sí, eso les paso- digo en un susurro, mamá me abraza y yo me lamento por que aun no han encontrado los cuerpos de quienes nos ayudaron.
Caminamos unas cuantas puertas más hasta que nos detenemos frente a una que está custodiada por dos agentes, Gale le muestra una identificación y nos dejan pasar, dentro se encuentran mis amigos con sus familias y entre la gente distingo a mi viejo tío Beetee quien se acerca a abrazarme, sabemos lo que planean hacer, nos quieren interrogar. Pipá se acerca a mí y por suerte mis padres nos dan un poco de intimidad.
-Taylor ¿Qué crees que sea todo esto?- su voz suena ansiosa
-¿no es obvio Pipá? – la voz de John nos sobresalta a su lado ya se encuentran Quetzal y Jemmima.
-¿Qué es obvio? – Jemmima parece confundida
-Que nos tienen aquí para interrogarnos- le respondo
-Bien, eso lo entiendo, pero nuestros padres… ¿Qué tienen que ver con esto?- pregunta Quetzal
- Quizá ellos también quieren saber- apunta John
-No- digo firmemente y ellos me miran – No me gustaría que mis papás escucharan lo que me ha sucedido, ya tienen suficiente con los fantasmas de su pasado para que ahora también los persigan mis fantasmas…
-Así que…¿nunca se irán?- miro a Pipá extrañada pues no entiendo su pregunta –Las imágenes de lo que vivimos ahí ¿No se irán nunca?
Los observo a todos ellos, están esperando mi respuesta y en parte quiero mentirles, porque ellos nunca han tenido que ver a su padre aferrarse al respaldo de una silla mientras cientos de imágenes de esos días aparecen en su cabeza, ninguno ha escuchado a su madre gritar a mitad de la noche por las pesadillas, su familia pudo haber vivido los nervios de la cosecha, pero la mía no solo vivió eso, también vivieron el estrés de la arena, las giras de la Victoria, incluso tuvieron que cumplir los caprichos del Capitolio, su familia vivió la guerra de una manera diferente a la mía, ya hemos tenido suficiente. Son mis amigos y no quiero mentirles así que suspiro antes de contestarles.
-No, no se irán, aprenderán a sobrellevarlo pero siempre estarán ahí presentes, así ha sido con mi familia y así será con nosotros, pero mi abuelo Haymitch dice que en parte nos ayudara para recordar quienes somos…- todos me miran por una fracción de segundo como asimilando lo que les acabo de decir, pero es Quetzal quien rompe el silencio
-Bueno… al menos tendremos algo en común y entre todos nos podremos ayudar a sobre llevarlo justo como lo ha hecho tu familia Tay- dice esto con una sonrisa que poco a poco nos contagia a todos al final a pesar de todo lo que nos sucedió ella aun mantiene un poco de la inocencia que tenía antes de la arena.
-Lamento interrumpirlos muchachos pero debemos comenzar- todos nos volteamos hacia mi tío Beetee
-Antes que nada queremos disculparnos por haber tardado en sacarlos de ahí…- es Gale quien comienza a hablar pero mi mente ya viaja a otro lado, en mi mente aparece un color verde en el que me podría perder toda mi vida, será una larga charla, realmente larga.
Hola, mil gracias por sus reviews y mensajes privados, incluso por pasar a leer aunque no los dejen. Pues espero que les haya gustado este capitulo ya que es el penúltimo, el próximo capitulo espero poder subirlo pronto, también pronto escribiré nuevas historias y espero verlos por aquí.
Los quiero, dejen review
Resa xx
