Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. Gracias.
25
Un cambio irreversible.
—¡Ginny! —la llamó Hermione a viva voz, tratando de alcanzarla—, Ginny, espera. ¿Qué pasa?
La pelirroja se giró a mirarla y con unas lágrimas en los ojos se dejó abrazar por ella. Hermione la envolvió en sus brazos y le acarició el cabello por un minuto. Salieron en silencio del shopping para poder ir a hablar más tranquilas a otro lugar. Ginny pronto dejó de llorar y se sentó en una banca que había en la plaza cerca de su casa.
—¿Estás bien? —preguntó Hermione sentándose con ella.
—Sí, creo.
—¿Qué fue lo que te puso así? ¿Es por Harry? —Ginny asintió— ¿Hablaste con él?
—No, yo lo extraño pero no sé si soy capaz de llamarlo ahora…
—Pero ¿por qué? No te arruines la vida como yo lo hice. Me equivoqué mucho con Ron, y Harry es policía, que lo haya ayudado un poco no cambia nada, lo hace porque son amigos y además es tu hermano. Tiene lógica —convino la castaña y le dio una de sus manos—, ¿me vas a contar qué pasa?
—Es que… Bueno, no es fácil con mi situación. Cuando te peleaste con Ron no te había pasado lo que a mí y yo no creo que lo entiendas… —titubeó Ginny lentamente. Hermione la miró apremiante pero sin decir nada—. Estoy embarazada…
—¡¿Qué? —se sobresaltó, tapándose la boca con ambas manos—, Demonios, ¿de cuánto estás?
—Un par de semanas…
—Pero ¿es seguro? —preguntó.
—Sí, me hice el test de embarazo justo antes de que me vieras en el shopping. Lo había ido a comprar de paso en la farmacia y bueno, no me resistí a hacérmelo apenas vi un baño —contó Ginny ahora más tranquila de poder decirlo.
—Bueno, pero esa no es una mala noticia… Supongo que debe llevar un tiempo hasta que lo asimiles —habló Hermione con la mirada perdida—, Guau, un hijo es una responsabilidad tan grande. ¿Cuál es el problema ahora?
—¡Qué no sé cómo decírselo a Harry! —admitió ella con la cabeza gacha. Se tocó la zona del vientre y miró lo plano que aún era—. No hablé con él desde la discusión que tuvimos y decírselo la primera vez que lo vea de nuevo es como muy… desubicado.
—No, para nada, Ginny. Cometerás un error si no se lo dices.
—Pero no sé cómo hacerlo… Es difícil en mi situación —dijo ella afligida, con una mueca de dolor—. Lo necesito.
—Entonces vas a tener que esperar un poco hasta que la cosa se calme… —le aconsejó Hermione—, creo que es mejor que te cuides y dejes de andar llorando por ahí que no es ninguna maldición lo que te está pasando. Estoy segura de que Harry estará muy contento, Ginny.
—Sí, yo estoy contenta por esto. Pero ahora me siento mal… ¿Y si él me estaba diciendo la verdad? ¿Él dejará de ayudar a Ron?
—No lo sé, yo creo que ama su trabajo pero yo si fuera él, no dejaría de ayudar a Ron. Es demasiado… bueno.
—Tú lo dices porque lo amas, será diferente contigo, pero si nos mintió así sigue siendo una basura… —dijo con rencor.
—Ginny, no te confundas. Él tiene un gran corazón, y tú lo sabes.
—Sí, pero ya no puedo confiar. Hace mucho no lo veo, no sólo necesito a Harry, necesito de toda mi familia y Ron… Era mi hermano preferido. No sé cómo fui tan ciega —negó con la cabeza y se limpió una lágrima.
—Yo también creo lo mismo, fui una ciega todo este tiempo, pero me confundí… No tienes idea de las cosas que hace Ron, pero cuando te enteres vas a querer borrar de tu memoria todo lo malo que dijiste —aseguró Hermione levantándose del banco—, vamos, te acompaño hasta tu casa.
—Está bien, espero que no me ocultes nada con respecto a él —dijo mirándola desconfiadamente.
—Nada que tenga derecho a decirte. Si callo algo, por algo será —convino— y no me mires así, los secretos de otros, de otros son.
—Supongo que tienes razón —aceptó Ginny, caminando junto a ella—. ¿Te das cuenta? Ya no seré la misma… Seré mamá.
—Sí, y es fantástico. No vuelvas a ponerte triste —dijo con una sonrisa iluminada—. ¡Te felicito, Ginny! Harás feliz a muchas personas con esta noticia. Harry es mi mejor amigo a pesar de cualquier cosa que pudo haber hecho, y sé perfectamente lo mucho que te ama.
—Sí, yo estoy segura de eso… Es algo que no me lo esperaba pero… Me gusta. Siempre me gustó la idea de ser mamá —aseguró sonriendo.
—Es un cambio irreversible, así que espero que Harry te acompañe pronto en este nuevo camino —Hermione la abrazó al llegar a la casa y con esa cariñosa despedida, regresó por donde había llegado.
