UEEEEE! Aquí vuelvo con otro capítulo! Volvemos con Marthy-poo! yey!
Muchas gracias a Guest (ponte nombre para que pueda agradecerte como es debido! *^*), Starth (eso por cambiarte de nombre XDDDD), LordTaco, Kathy-chan 3, Ensoleillement y Princess Aaramath por sus maravillosos y bienqueridos reviews! 8DDDD
Y ahora, a leer!
Intenté serenarme mientras caminaba por los pasillos, para evitar cometer un ataque suicida, pero no era capaz. Lo que había visto por las cámaras al despertar me había enfurecido. En mi interior rogaba por que la realidad no fuera tan cruel como parecía en ellas. Mario y Peach me seguían en silencio, preocupados por mi salud, pero incapaces de hacer un solo ruido para no llamar la atención de aquel maldito loco que había atacado a mis amigos mientras el doctor me operaba.
Yo, por el contrario, deseaba encontrarme con él y clavarle aquel cuchillo que había cogido de la mesa de Mario. No pregunté para qué lo utilizaba.
Me acerqué al pasillo en el que se oía el jaleo y escuché dos disparos. Cuando estaba a punto de llegar a la esquina, comencé a ver la espalda del psicópata, que parecía intentar huír retrocediendo. No le iba a dar esa oportunidad.
- Espero que vayas al infierno- susurré en su oído, mientras clavaba el cuchillo en su espalda, en el lado del corazón.- Si es así, saluda a Snake de mi parte.
Dejó escapar un extraño gemido de dolor y se desplomó. Vi que Ike y los demás me miraban, claramente sorprendidos y aliviados, pero no presté atención a ninguno de ellos. Mis ojos estaban fijos en otra parte: En los pedazos que quedaban de aquella pequeña bolita que me había proporcionado una gran sensación de bienestar en los momentos más difíciles de mi estancia en aquella organización. Meta Knight había sido destrozado sin piedad. Y no pensaba dejarlo así. El psicópata sólo había sido el principio.
Me agaché frente a los restos de Meta y los abracé con cuidado. No pude reprimir mis lágrimas. Nadie se acercó a mí, me dejaron mi espacio. Y lo agradecí.
- Parece que he llegado tarde- escuché decir a Lucario. ¿Qué demonios hacía allí?
Escuché una conversación, a la que le fui prestando atención gradualmente. Lo último que escuché fue que el jefe de jefes se dirigía hacia donde estábamos, con toda la tropa. Aquello no podía llegar en mejor momento.
- Me importa una mierda- escupí.- Por mí pueden morirse todos. Porque si no, tened por seguro que los voy a masacrar.
Las caras que pusieron casi me hicieron gracia. ¿Acaso esperaban que no hiciera nada al respecto? Aunque aquellos que me conocían, más bien parecía que estaban asustados porque sabían que hablaba en serio. Me levanté con Meta Knight aún en los brazos. Lucario no me caía mal, no me había hecho nada y parecía que ahora estaba de nuestra parte. Aun así no le garanticé toda mi confianza... aunque le perdoné la vida.
- Marth, no sé si debería ser necesario que te diga esto, pero... no puedes pelear así- dijo Mario.- Te acabo de abrir, te han metido tres balazos en sitios malos y...
- Cállate Mario- corté.
- Oye, Marth, cálmate, ¿vale?- me dijo Ike, cogiéndome los hombros.
Le miré dolido. ¿Cómo podía pedirme que me calmara en esa situación?
- Ike...- susurré.- ¿Si a mí me pasara lo que le ha pasado a Meta Knight... tú te calmarías?
Ike me miró sorprendido. Abrió mucho los ojos, como si no se creyera lo que acababa de oír. Pero era así, para mí, Meta Knight era tan humano como cualquiera de nosotros. Casi había como un hermanito menor.
- ¿Cómo puedes...?- susurró él.
Yo le pasé de largo. Necesitaba recuperarme antes de que volvieran, no podía perder tiempo en discusiones. Agradecía mucho a Ike todo lo que había hecho por mí, no os equivoquéis. Mario me había contado que incluso se había puesto en peligro cuando él estaba armado, por pedir que me salvara. Me sentía fatal por no poder agradecerle como se debía, pues me había dado cuenta de algo. Ike me gustaba mucho. Casi podría decirse que tras esto había llegado a amarle. Pero lo que le había pasado a Meta Knight me había quitado las ganas de todo, menos de la venganza.
- ¿Qué vas a hacer?- preguntó Roy, triste.
- Enterrarlo- respondí, aguantando las lágrimas.
Me dispuse a irme.
- Marth- dijo Lucario.
Me detuve frente a él y le miré, desafiante.
- ¿Tú también tienes algo que decirme?- pregunté.
- Así es- dijo.- Dame a Meta Knight.
- ¿Qué?
No iba a hacer eso, ni en broma. Lucario suspiró.
- Aunque tenga un componente biológico, sigue siendo un robot.
- ¿Y eso qué significa?- siseé, pensando que Lucario me estaba diciendo que no merecía la pena enterrarlo dignamente.
- Que se puede reparar- explicó.
Mis ojos se abrieron hasta límites insospechados. No había caído en esa posibilidad. La brutalidad del ataque de aquel psicópata me había cegado. Aún así, siendo un biorobot...
- ¿Eso es... posible?- susurré, dejando escapar las lágrimas reprimidas.
- Por supuesto- dijo.- Si lo han construído, lo podrán reparar.
- Pero... lo han construído aquí, ¿verdad?- pregunté.- Si están contra nosotros...
Lucario sonrió.
- En Fate no hay nadie capaz de hacer un robot como Meta Knight- dijo, casi riéndose.
Sentí como si me quitaran un gran peso de encima y le di los restos de la bolita a Lucario, quien me sonrió, asegurándome que volvería a ver a Meta. Después de eso, me giré, caminé hacia Ike y le abracé. Sentí su sorpresa.
- ¿M-Marth?- susurró.
- Gracias- dije en su oído.- Gracias por todo, por salvarme, por quererme, por todo.
Y le seguí abrazando.
- Fiuu fiuu, ¡Ike está rojo!- silbó Link, aunque seguro que no me había escuchado.
- ¿Qué pasa aquí?- preguntó Roy, claramente confuso.
Pero los demás se lo llevaron de vuelta a la enfermería antes de que pudiera preguntar otra vez. Lucario se llevó a Meta Knight. Tras unos instantes, solté a Ike. En efecto, estaba sonrojado.
- Eh...- murmuró.
- Perdóname- dije.- Lo de Meta Knight...- suspiré.- No pude agradecerte como debía. Sé que me salvaste la vida y te pusiste en peligro. Y sé que intentaste ayudar a Meta, todos lo intentasteis. Por eso te quiero dar las gracias y... pedirte perdón... por lo que dije y... en general por cómo te trato.
Ike me escuchaba en silencio, mirándome a los ojos. Cuando me callé, me sentí avergonzado. ¿Cuándo me había vuelto tan... sentimental?
- Marth- dijo él, finalmente.
- ¿Sí?
Entonces me besó. Me besó con pasión cuando ya no había nadie. Un beso del que disfrutamos en la intimidad, en mitad de la tormenta. Un beso al que respondí con la misma intensidad. Si Meta Knight me había hecho sentir bienestar, Ike me había salvado. La teoría del síndrome de Estocolmo estaba más que confirmada fuera del cine. Tras unos instantes en los que se nos olvidó respirar, nos separamos, jadeando.
- Lo necesitaba- dijo él, tras recuperar el aliento.
- Yo también- dije, sonriendo.
Tras una sonrisa, Ike se puso serio, y yo hice lo mismo. Volvimos a la enfermería para discutir con los demás lo que haríamos. Tras aquel pequeño oasis, nos encontramos de nuevo frente a la situación real: Master y los suyos venían a por nosotros con toda su fuerza. Y nosotros éramos diez, contando a Lucario. Las posibilidades de salir de allí eran muy escasas. Cerrar las puertas no serviría de nada, puesto que Master tenía control sobre ellas aún desde fuera, según informaron los ex-miembros de Fate. Así que sólo quedaba esperarlos armados hasta la médula, cosa que hicimos, y rezar por que el ejército no tomara parte en aquello.
- ¿El ejército?- preguntamos Pit, Roy, Zelda y yo.
- Así es- dijo Ike.- Tu amigo Falcon fue general del ejército en su día, y sigue teniendo sus contactos allí. Como no sabemos los planes que Master Hand preparó para él, no sabemos si usará esa camaradería. En cualquier caso, todo es posible. Hemos frustrado la gran operación de Fate, y ahora vienen a castigarnos.
Recordé las palabras que escuché a alguien decir cuando llegué. "El ejército no es problema para nosotros". Me llevé las manos a la cara.
- Mierda, ¿tenía que ser justo el tío a quien humillé más de dos veces?- murmuré, suspirando.- Va a traer tanques, seguro.
Roy se asustó. Ike se encogió de hombros.
- Puede ser, ya lo averiguaremos- dijo.
- Y lo haremos pronto- dijo de repente Peach.
Todos nos giramos hacia ella y nos fijamos en que señalaba a una pantalla. Había coches y motos en la entrada. Al final habíamos decidido cerrar todos los accesos, aunque fuera para ganar tiempo. Nos levantamos y nos dirigimos a las posiciones marcadas en el plan que habíamos ideado en aquel tiempo. Habíamos conseguido informar a la policía y a servicios de emergencia, pero tardarían lo suyo en llegar. Debíamos sobrevivir en ese lapso de tiempo.
- ¿Preparado?- me preguntó Ike.
- ¿Es que no lo dejé claro antes?- respondí.
Él se rió. Aquello iba a ser una carrera contra la muerte y daba miedo saber que...
Estábamos solos.
Y... CORTEN!
Creedme, lo de Meta estaba todo planeado BWAHAHAHA XD espero haberos hecho pasar un mal rato OwO. Nah, ahora en serio, algunas me comentáis que os hago llorar. Creedme, es el mayor elogio que me puedo llevar; el hecho de poderos hacer llegar ese sentimiento de tristeza de Marth, hasta el punto de emocionaros... es mágico para mí, en serio. Muchas gracias por decírmelo, Ensoleillement! Gracias también a mi querida Starth (e.é) y a Princess Aaramath por sus amenazas encubiertas! Y por último, pero no menos importante, gracias a Kathy-chan y LordTaco por sus ansias de más! Y gracias a mi desconocido Guest por compadecerse de Meta! 8D!
Con esto me despido hasta la semana que viene!
Ciaossu!
