Oh, my God! chicas no saben lo MUCHO que me costó escribir este cap! y no estoy del todo contenta con él... pero bueno... tenía la idea en mi mente, pero me costó mucho concretarla... además, como era el último, quería que fuera mejor... bueno, espero subir la calidad con los bonus xD
Em... qué más? ah sí, mi examen se corrió para este lunes... así que se alargó un poco la espera... ya me estoy volviendo looocaa! jajaja quiero salir luego de esto!
Emmm... tengo ya dos bonus creo, así que esta vez no me demoraré tanto... tal vez actualice el lunes (si es que alcanzo y así les cuento cómo me fue) o el martes si es que se me hace muy corto el tiempo :)
Los otros proyectos van bien, o bueno, más o menos xD
Algo importante que se me estaba olvidando... Me sorprendió mucho la buena acogida que tuvo el último cap... yo creí que tal vez no les iba a gustar, porque era todo otro estilo, pero que bueno que sí les gustó y ahora sé que puedo escribir más cosas como eso :)
Ah... y quería contarles también que de tanto escribir cosillas románticas ya me dieron ganas de tener algo de romanticismo en mi vida :( jaja esperemos que salga algo (y algo bueno, obvio!) jajajaja
Agradecimientos cariñosos a: Lexie, sensmoi (yay! otra chilenita!), salyluna, yesqui2000, RushiaReiesu, Mellis Saiilors, gaby, xiu (ánimo!), ediebella, jenedith princess, Selenita y... Luna (gracias especiales, porque me diste el empujoncito que necesitaba para seguir escribiendo este cap!)...
Muchas gracias amigas! y disculpen que sea tan impersonal el agradecimiento, pero estoy algo cansada y quiero subir esto hoy xD
Otra cosa importante! FELIZ SAILOR ANIVERSARIO! (atrasado xD), pensaba actualizar el 7... pero no se pudo :/
Otro agradecimiento especial a Selenita que me dio la idea del parto :)
Ojalá lo disfruten!
Y tengo algo más que decir...
"We are the champions, my friend!" jajajajajaja al fin llegamos a los 25! aunque pretenda seguir un poco más, alcancé la metaaa! jajajajaja
Ya, ahora sí...
Besos enormes! las quiero! muchas gracias por todo!
Ro.
Vacío.
Era ya la semana número treinta y nueve de embarazo de Serena y según lo que habían conversado con su ginecólogo, la rubia debería estar dando a luz ya en cualquier momento, era sólo cosa de esperar. Pero habían sido largos nueve meses de espera y Serena ya no estaba dispuesta a seguir esperando, quería a su bebé ahora.
"Darien, sé que puedes hacer algo para que esto sea más rápido" la respiración agitada de Serena hacía que su tono sonara aún más amenazante "¡dame algo para adelantar el parto, una pastilla o... o no sé, ofrécele un dulce o algo a la bebé para que salga!"
Darien rió "Estás loca, amor" besó la punta de su nariz "sólo resiste un poco más, ¿sí? ya queda muy poco"
"¡Pero Darien, quiero volver a la normalidad!" se quejó haciendo un adorable puchero "quiero volver a tener mi vientre plano y vacío, volver a comer lo que quiera sin que me den náuseas, quiero poder usar tacones de nuevo, o al menos poder estar parada por más de cinco minutos sin cansarme..."
Él la abrazó con ternura, mientras un río de lágrima comenzaba a fluir por las rosadas mejillas de la rubia.
"...y quiero dejar de estar tan sensible y llorona" finalizó.
El moreno acarició sus cabellos y besó su frente. Él también quería que su mujer volviera a la normalidad, sabía que no cambiaría mucho el tema del llanto, pero Serena estaría mucho más feliz, y por lo tanto, él lo estaría también. Además, tendrían en sus brazos a su tan esperada princesita.
"¿Por qué no nos vamos a dormir, eh?" le tendió una mano a su esposa para ayudarla a levantarse del sofá "Parece que Rini ya no vendrá hoy"
Serena aceptó su mano y con algo de dificultad, su enorme barriga y ella se levantaron del sillón. De la mano de su amado esposo caminó, con el vaivén característico de su estado, hacia el dormitorio, donde ambos se acostaron a dormir.
Unas cuantas horas después...
"Darien," la suave voz de Serena rompió el silencio de la habitación "Darien, despierta"
"¿Qué hora es?" el sonido de las palabras del soñoliento moreno se atenuaron por la almohada.
"Las 6:37"
"Serena, es domingo, déjame dormir" se giró en la cama, dándole la espalda a su esposa y reacomodándose sobre su almohada.
"Darien, ¡DESPIERTAAA!" las uñas de la rubia se enterraron no muy sutilmente en el brazo desnudo del pelinegro. No había sido su intención, pero justo en ese momento una contracción se apoderó de sus sentidos y no pudo evitar el ataque.
"Auch, Serena, qué dem..." antes de poder continuar, Darien vio la silueta de su esposa doblada de dolor sobre la cama "Oh, cariño, ¿estás bien?"
Pasaron unos segundos hasta que el dolor de la contracción cedió y Serena recuperó su respiración, aunque algo agitada.
"Sólo llévame al hospital, ¿quieres?" lo fulminó con la mirada.
Darien bordeó la cama rápidamente y se apresuró a ayudar a su esposa a levantarse.
"¿Hace cuanto empezaron las contracciones? ¿Con qué frecuencia vienen? ¿Ya rompiste la bolsa?" Darien estaba ansioso y muy acelerado.
"No juegues al doctor, Darien" le dirigió una mirada reprochante "hoy serás el padre, no el médico"
El moreno sonrió y besó sus labios "Lo siento"
Tomando rápidamente lo que necesitaban, salieron de la casa y subieron a su auto camino al hospital.
Ya en el auto, otra contracción atacó el vientre de la rubia, quien cerró fuertemente sus ojos por el intenso dolor, mientras sentía la cálida mano de Darien tomando fuertemente una de las suyas. El gesto de su esposo hizo que el dolor fuera más soportable esta vez, y se sintió afortunada de tenerlo a su lado. Unos segundos después, el dolor comenzó a desaparecer y la mirada de Serena cayó sobre la mano de su esposo sujetando la suya, imagen que llenó de calidez su corazón. Su mirada se movió de su mano, subiendo por el brazo del moreno; su intención era llegar a sus ojos para expresarle de todo corazón lo que estaba sintiendo en ese momento y agradecerle por ser el maravilloso esposo que era, pero algo desvió la atención de su volátil mente y de su boca no salió precisamente lo que había planeado. La sonrisa tierna que tenía dibujada en sus labios se amplió, mostrando sus blancos dientes y poco después, la rubia empezó a reír.
Darien apartó sus ojos del camino por un segundo y miró a su esposa con extrañeza.
"Darien" la chica volvió a reír "¿no sientes como que olvidaste algo?"
El moreno frunció el ceño tratando de hacer un recuento mental.
"No, creo que no"
Serena sólo lo miró de arriba abajo y estalló en carcajadas nuevamente.
"¿Qué?" volvió a dirigirle una mirada rápida a su esposa "¿Qué tengo?"
"No es lo que tienes, amor" habló entre risas "es lo que no tienes... ¡olvidaste ponerte ropa!"
La vista del pelinegro bajó lentamente hacia su cuerpo y maldijo internamente, Serena tenía razón. Habían salido ambos en sus pijamas, pero ella había tenido la ocurrencia de ponerse una bata encima, mientras que él, bueno... por lo menos dormía con un pantalón, sino estaría completamente desnudo, manejando camino a su lugar de trabajo. 'Excelente' pensó.
"No importa," suspiró "llegando allá paso a buscar un traje clínico"
Serena seguía riendo, pero luego de un momento sus risas comenzaron a convertirse en quejidos.
"¿Otra contracción?" la miró de reojo y sonrió "se llama Karma, querida"
"¡Oh, cállate!" logró murmurar mientras buscaba a tientas la mano del moreno sobre el manubrio. Él acercó su mano a la de ella, para facilitar su búsqueda y recibió a cambio un fortísimo apretón.
"Eso se llama venganza, querido"
Ambos rieron; era algo tan típico en ellos.
"Hey," habló la rubia cuando las risas se habían calmado "tienes que llamar a las chicas"
"¿A las chicas?"
"Y a mi mamá" agregó.
"Ok, llamaré a las chicas y a tu mamá cuando lleguemos" Darien sonrió internalizando el momento que estaban a punto de vivir. Al fin iban a tener a su bebé entre sus brazos, al fin serían padres.
Sólo unos minutos después, Darien estacionaba el auto y ambos bajaban rápidamente para entrar al hospital. Una vez adentro y luego de las bromas de sus compañeros de trabajo, Darien fue a buscar algo con que cubrir su cuerpo, mientras ingresaban los datos de Serena y traían una silla de ruedas para llevarla a maternidad. Darien volvió solo unos minutos después, completamente vestido y subieron al tercer piso, donde fueron recibidos por el ginecólogo de Serena.
"¿Así que este bebé ya quiere salir?" dijo en un tono médico, luego de saludarlos a ambos "vamos a ver cómo va esto, ¿sí?"
Llevaron a Serena a una habitación y el médico comenzó a examinarla.
"Todo está normal, en sólo unas cuantas horas tendrán a su bebé en sus brazos"
Darien se acercó a besar la frente de Serena con alegría.
"Ya va a nacer, amor" tomó una de sus manos, besándola también "¿No estás feliz?"
"No hasta que me den algo para el dolor" lo miró con algo de ira en sus ojos.
Las contracciones se habían hecho más frecuentes y más largas, así que parecía casi como un dolor constante e insoportable. Además, el hecho de que Darien estuviera tan feliz no ayudaba para nada.
"Ya vendrá la enfermera, no te preocupes" rió el ginecólogo, saliendo de la habitación.
"¿Darien?"
"¿Sí?" Darien seguía en su estado de hiperactividad y parecía una ardillita acelerada.
"Ve a llamar a las chicas, ¿sí?" trató de sonar dulce, pero no le resultó muy bien.
"Sí, sí, ya voy" corrió hasta la puerta y se detuvo un momento "¿necesitas algo más?"
Ella sólo negó con la cabeza y sonrió sintiendo ternura en su corazón. Darien se veía adorable cuando estaba nervioso.
El moreno volvió unos minutos después y acercó una silla a la cama de Serena.
"Están todos en camino" informó.
"Gracias" sonrió con dificultad e hizo una pequeña pausa "Darien, me duele"
"Oh, princesa," acarició su frente, acomodando un poco su flequillo, mojado por el sudor "ya vendrán a inyectarte algo, ¿sí?"
Los ojos de Serena se abrieron de par en par con asombro.
"¿A...a innyeeectarme?" preguntó con voz temblorosa antes de ponerse a llorar escandalosamente, como de costumbre.
'Increíble, es lo suficientemente valiente para tener a un bebé saliendo de su cuerpo, pero le asustan las inyecciones... Mi esposa sí que es especial'.
"Ni siquiera vas a sentir la inyección y te va a quitar el dolor que tienes ahora" trató de hacerla entrar en razón "además, yo estoy contigo"
Ella sonrió, pero parecía una sonrisa sarcástica.
"Estés aquí o no, me va a doler igual" y volvió a ponerse a llorar ruidosamente.
"Sabía que estarías llorando" la voz de Rei anunció la llegada de las chicas.
"Rei, no seas mala" Lita apoyó una de sus manos en su cadera.
"¡No lloro por el parto, lloro porque me van a inyectar!" gritó Serena en respuesta a Rei.
"No te preocupes Serena," la alegre voz de Mina resonó en la habitación "estamos todas aquí contigo, todo va a salir bien"
"¿Cómo va todo, Darien?" preguntó Ami cordialmente.
"Todo bien," una sonrisa se dibujó en sus facciones "nacerá en sólo unas horas"
Hubo un coro de grititos de emoción por parte de las chicas.
"¿De qué me perdí?" la cabeza azulada de la madre de Serena se asomó por la puerta.
"¡Mamá!" la rubia se enderezó un poco sobre la cama y estiró sus brazos hacia su madre, quien corrió a abrazarla "...me van a inyectar"
"Serena," las lágrimas de alegría amenazaban con escapar de los ojos de la futura abuela "todo va a estar bien, te sentirás mucho mejor después de la inyección"
Mientras Ikuko seguía calmando a su hija, una enfermera entró en el cuarto y les pidió a todas cordialmente que dejaran la sala por unos momentos, mientras preparaba a Serena para ir a pabellón, y sólo permitió que Darien se quedara con ella. Fue un pequeño pinchazo en la espalda de Serena, pero un gran apretón a la mano de su esposo, y pronto el dolor de las contracciones había desaparecido, aunque aun podía sentir la molestia y las ganas de pujar.
En unos minutos más volvió a entrar el médico e informó que todo estaba listo, que había llegado el momento. Unos paramédicos llevaron la camilla de Serena a la sala de parto y la rubia vio como sus amigas y su madre quedaban atrás, en la sala de espera.
"Darien..." la voz de la rubia sonó algo estrangulada por angustia y sus aguados ojos azules buscaron los calmados ojos de su esposo "tengo miedo"
El moreno vio en sus ojos y supo que este miedo era distinto del que Serena siempre sentía por cualquier pequeñez. Podía ver en ella todo el poder y la valentía que Sailor Moon demostraba en las batallas más importantes, pero veía también en ella la vulnerabilidad de una chica frágil que se enfrentaba a algo totalmente nuevo que cambiaría sus vidas. En ese momento, y con sólo esa mirada, Darien sintió la imperiosa necesidad de protegerla y decirle que todo estaría bien, pero entendía a la perfección el sentimiento de su esposa, esto no estaba en sus manos, nadie podía asegurarles que todo saldría bien y por un momento, él mismo se llenó de temor. Pero no, no podía permitirse ese lujo, Serena estaba haciendo todo el trabajo y lo menos que podía hacer él era darle la confianza y seguridad que ella necesitaba para pasar por esto.
"Serena, amor, escúchame" susurró en su oído "eres la mujer más fuerte y valiente de este mundo, la que ha salvado la Tierra de su destrucción varias veces." besó su frente "Tú puedes, no olvides que te amo y que estaré a tu lado ahora y siempre"
Las palabras de su esposo trajeron fuerzas renovadas a la rubia, quien con una sonrisa en su rostro, se preparó para traer al mundo a su tan esperada hija.
Pasaron sólo unos minutos antes de que el doctor comenzara a darle instrucciones a Serena, mientras ella comenzaba a pujar con todas sus fuerzas, siguiendo los impulsos naturales de su cuerpo.
Para Darien todo estaba sucediendo demasiado rápido, y sólo se limitaba a sostener la mano de su esposa y susurrarle palabras de aliento al oído. No lograba asimilar lo que realmente estaba pasando; en cualquier momento nacería su hija y podría al fin sostenerla en sus brazos. En medio de su proceso de reflexión sobre su nueva paternidad, el médico anunció lo tan esperado, la cabeza del bebé ya estaba saliendo.
El moreno besó el dorso de la mano de Serena y se separó un poco de ella para observar el momento preciso del nacimiento de su hija.
Serena dirigió su mirada al padre de su bebé, viendo el entusiasmo y la gran sonrisa que adornaba su rostro en anticipación. Pero al tiempo en que Darien se acercó más hacia el médico, la rubia pudo ver un cambio brusco en la expresión del pelinegro.
"¿Darien," el cambio en la expresión de su esposo había aterrado a Serena "está todo bien?"
"Todo bien linda, no te preocupes" contestó con una media sonrisa.
No sonaba muy convencido que digamos, pero Serena tenía otras cosas de qué preocuparse, como por ejemplo, lograr sacar a ese bebé de su cuerpo. Pujó solo unas cuantas veces más hasta que por fin, el doctor sostenía a su bebé, mientras Darien cortaba el cordón umbilical. Había cortado muchísimos cordones umbilicales, había visto demasiados nacimientos, pero ninguno se comparaba con el nacimiento de su bebé, el fruto del gran amor que Serena y él se tenían. El moreno reprimió unas cuantas lágrimas de alegría y acercó su bebé a Serena.
La expresión de la rubia cambió tal como había cambiado la de Darien hace sólo unos momentos y miró a su esposo con preocupación.
"¿Darien qué... qué?" El moreno la silenció con un beso mientras dejaba en sus brazos el atadito de mantas que lloraba vigorosamente, tal como su madre.
Serena sostuvo al fin la recompensa de estos nueve meses de espera y con eso se olvidó de todo. Sólo dejó que un amor más grande que cualquiera la recorriera por completo y al fin supo lo hermoso que era el amor de madre.
"Te amo" la voz de Darien y las caricias de sus dedos sobre su mejilla la sacaron del trance en el que estaba con su bebé "y te amo a ti" el moreno acarició la pequeña cabecita que su esposa sostenía con delicadeza.
En la sala de espera...
"Chicas, ¿no se estarán demorando mucho?" Mina mordía su labio inferior con impaciencia.
"Tranquila, es normal que se demoren" Ami levantó la vista de su libro por unos segundos y sonrió, volviendo a su lectura.
"¡Mamá, no puedo creer que estamos a punto de ser abuelos!" el padre de Serena había llegado poco después que su madre y ahora lloraba de la emoción de saber que su hija era toda una mujer y que estaba a punto de traer al mundo a su nieta.
"Oh, Kenji..." Ikuko iba a seguir hablando, pero vio a Darien caminando hacia ellos y se olvidó de su esposo "¡Darien!"
Todos voltearon a mirar al nuevo padre, ansiosos por saberlo todo.
"¿Y...?" Rei interrogó impaciente.
"Todo salió bien," su mirada recorrió el rostro de todos los presentes "ya está en neonatología, pueden mirar por esa ventana" señaló un gran ventanal al final del pasillo.
A penas las palabras dejaron su boca, fue como si un huracán pasara a su lado y en menos de dos segundos ya estaban todos presionados contra el vidrio mirando la sala llena de bebés.
"Em, ¿Darien?" Lita esperó a que Darien se acercara tranquilamente al vidrio "¿dónde está?"
Darien sonrió ampliamente, en parte por el orgullo de ser padre y en parte por la sorpresa que se llevarían las chicas.
"Ahí," indicó con su dedo índice "la segunda cuna de la tercera fila"
"Pero... esa cuna tiene manta celeste, no rosada" Mina volvió a contar las cunas para ver si estaba mirando al bebé equivocado.
Darien sólo asintió con la cabeza y seis pares de enormes ojos se fijaron sobre él.
"¿Es un... niño?" la cara de espanto de Rei causó una pequeña risa en el moreno.
"Sí, tenemos un niño," sonrió tranquilo "les presento al pequeño Alden"
"¿Oíste eso Kenji?" Ikuko zamarreó el brazo de su esposo, y Darien sonrió por lo parecidas que eran a veces su suegra y su esposa "¡Tenemos un nieto!"
Mientras los emocionados abuelos conversaban sobre el nuevo integrante de la familia, las chicas trataban de encontrarle una explicación a todo esto; se suponía que debía nacer Rini.
"Darien," el susurro de Ami sonaba preocupado "¿Hubo alguna alteración en la línea de tiempo?"
"¿Qué acaso no estás preocupado por Rini?" el carácter temperamental de Rei no tardó en hacerse notar.
"Lo estuve, hace un rato, pero supongo que simplemente no era su momento" Darien se encogió de hombros, de una manera muy despreocupada para el gusto de las chicas "creo que no debemos preocuparnos tanto por los trazos del futuro, confío plenamente en Sailor Plut"
De alguna manera Darien sentía en su interior una gran tranquilidad, sabía muy dentro de él, que esto era precisamente lo que tenía que pasar, que no había sido ningún error y que todo estaría bien.
"Creo que Darien tiene razón," Mina recordó lo dedicada que era Sailor Plut con su trabajo, ciertamente no cometería un error y menos con algo tan importante "¿Por qué mejor no vamos a ver a Serena?"
Y así en sólo unos momentos, la sala en la que descansaba Serena se llenó de ruidosas voces femeninas.
"¿Ya vieron a nuestro bebé?" a pesar de estar agotada, Serena parecía tan enérgica y alegre como siempre "¿Verdad que es hermoso? ¿Verdad que se parece mucho a Darien?"
Darien se acercó a besar su frente y rió suavemente, estaba realmente feliz.
"¿Cuándo lo van a traer?" Lita parecía una niña curiosa "Queremos verlo de cerca, sólo vimos un poco de su cabello negro asomándose por la manta"
"Ya no deben tardar," contestó el pelinegro "Alden ya debe estar extrañando a su mamá, ¿verdad?"
Serena dejó que esas palabras calaran hondo en ella. No sabía si su bebé estaba extrañándola, pero ella lo extrañaba a morir y sólo habían pasado unos cuantos minutos. Se sentía extraño ya no estar embarazada, sentía como si le faltara una parte de sí, sentía un vacío en su interior.
Sin darse cuenta, las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
"¿Serena, qué pasa?" era la primera vez que Darien escuchaba la voz de Rei tan suave y cariñosa hacia Serena.
"Lo extraño" su voz se entrecortaba por los sollozos "quiero volver a tenerlo en mi vientre"
"No digas tonterías Serena" Darien acomodó unas hebras doradas sobre la frente de su esposa.
"Miren, ahí viene" Ami se emocionó cuando vio a la enfermera que traía al pequeño.
Una ola de cumplidos, suspiros y pequeños grititos inundaron la sala cuando las chicas vieron al niño más de cerca.
Serena acunó a su bebé por largo rato sintiéndose completa nuevamente, era la sensación más hermosa del mundo, y más hermosa aún teniendo al hombre de su vida junto a ella. Sin duda serían una familia muy feliz y Rini llegaría cuando fuera su momento, ellos la esperarían con ansias.
Luego de unos momentos más de conversación, de planes para el futuro y de pensar todo lo que necesitaban, ahora que el rosado ya no iba con el nuevo miembro de la familia, las chicas y los padres de Serena decidieron dejar solos a los nuevos padres con su pequeño hijo, para que pudieran disfrutar de este momento tan importante, como la familia que eran.
"Mira Alden, ahí está tu papá" la rubia le habló con amor a su bebé, señalándole al hombre junto a ella, quien parecía un poco más conmovido ahora que ya no tenían compañía.
"Es tan pequeño..." Serena se lo entregó y Darien volvió a sostenerlo con mucho cuidado "Yo te protegeré siempre hijo, nada te hará daño, ni a ti ni a tu mamá, lo prometo"
El corazón de Serena dio un salto en su pecho al oír a Darien hablarle así a su pequeño, su voz sonaba como si estuviera a punto de llorar, aunque su sonrisa nunca había dejado su rostro. Era extraño ver a un Darien tan vulnerable, con sus emociones tan a flor de piel. Tal vez el ser padre lo había cambiado, pero para Serena era perfecto, se sentía más cercana a él que nunca y sabía que sería un excelente padre.
Acercándose de nuevo a Serena, el moreno volvió a dejar a su bebé en los brazos de su madre.
"Gracias" susurró acercándose a besar sus labios "por todo"
La rubia correspondió a su beso y lo retuvo ahí, un beso tras otro, tratando de hacer perdurar el momento perfecto que estaba viviendo. Definitivamente había valido la larga espera, definitivamente había valido la pena todos los sacrificios, todos los antojos, todos los dolores, las molestias, los cambios de humor, ¡todo! Todo, eran sólo pequeñeces comparadas con esta gran recompensa, con esta inmensa felicidad que estaban viviendo y que esperaban, durara para siempre.
Era simplemente perfecto.
Unos meses antes en Tokio de Cristal...
"Papá, ¿por qué yo no puedo viajar al pasado como mi hermana?" el pequeño de cabello negro se quejaba "¡Es injusto, ella fue dos veces y yo ninguna!"
"Es que no podemos revelarle tanto a la gente del pasado, ¿sabes?" el rey Endymion sonrió pensando en la sorpresa que se llevarían Darien y Serena cuando naciera Alden en lugar de la pequeña dama "tenemos que mantener algunas cosas en secreto"
"¿Entonces yo soy un secreto?" el niño se emocionó, era casi como si fuera un súper espía encubierto, bueno, casi.
"Oh, sí" rió el rey "eres el secreto mejor guardado del reino"
Endymion le guiñó un ojo a la reina y ambos sonrieron con ternura, recordando la extraña y hermosa sorpresa que se habían llevado al descubrir este simpático secretito el día del nacimiento de Alden. Definitivamente era mejor mantener algunas cosas en secreto hasta que fuera el momento apropiado.
Ok, estoy TOTALMENTE abierta a críticas, porque sé que este debería haber sido mejor, porque era el último y es un tema importante... pero fue lo mejor que me salió...
A/N: Le puse Alden al hijo de S&D porque después de una laaaarga búsqueda, me encontré con una teoría, la teoría Solunar que tiene que ver algo así como con la búsqueda de comida (nada que ver! ni siquiera es linda xD) y resulta que me gustó el 2º nombre del tipo que la formuló, jaja... Así que lo busqué y resulta que el significado iba muy acorde al hijo de la parejita... así que, bueno ese nombre ganó xD
Les dejo el significado por si les interesa:
Su significado es Defensor. Sus cualidades esenciales son una gran emotividad y abnegación, se interesa por cuanto se refiere a las cuestiones humanitarias, a los aspectos sociales y públicos. Busca la apertura al mundo y al universo de lo extraño. También le gusta el poder y la aventura.
