Capitulo 25:Quizás seas tu la que me salve.

Perséfone abrió lentamente los ojos. La estancia le era desconocida, pero debía estar cerca del puerto,pues podía sentir el olor del mar. Y entonces los recuerdos comenzaron a arremolinarse en su mente. Se acordó de aquel muchacho, el nieto de Teseo, que la había seguido por el bosque camino al Inframundo. Debía llevar dias siguiéndola.

Se acercó a ella lentamente y a lo que se dió cuenta le había puesto esas cadenas. ¿Cómo diablos las había conseguido¿Por qué no había sido más cuidadosa? Y cuando ella comenzó a resistirse y gritar le acercó esa planta a la nariz y quedó inconsciente.

-¡Piritoo!¡Maldita sea ven aqui!-

La diosa se levantó, sólo llevaba encadenadas las muñecas, serían cadenas mágicas como las que Hades había utilizado una vez cuando intentó conquistar el Olimpo. Se volvió a preguntar como ese muchacho tenía unas. Si conseguía salir de allí iba a ir a los Campos Eliseos y tener una charla con Teseo sobre lo de tener objetos ilegales para atrapar dioses.

-¡Piritoo!-

Pero el silencio era la única respuesta. -¡Maldito crio!.-

La puerta se abrió, y allí estaba el nieto de Teseo.-No soy ningún crio, soy tu salvador.- Dijo el muchacho de cabello rizado acercándole un cuenco.

Perséfone ni siquiera miró el cuenco, aunque estaba hambrienta.-¿De dónde has sacado estas cadenas?No deberías tenerlas.-

-Mi abuelo tenía cosas que ni te imaginarías. Mi padre nunca les dió uso, el gen de la heroidicidad debe saltarse una generación- Dijo el muchacho con una sonrisa.

-Ya has jugado bastante al héroe. Ahora suéltame.-

-¡Juego? No lo entiendes Perséfone, esto no es ningún juego, en cuanto consiga el pedacito de trozo de Inframundo podremos marcharnos y ser libres.-

Entonces la seriedad en el rostro de Perséfone se transformó en una sonrisa. Nadie iba al Inframundo sin que Hades se enterase.

-Eso es cariño.- Dijo Piritoo. Alégrate y deja de temer a Hades. Te prometo que volveré con ese trozo de Inframundo.-

Hades había recorrido todo el Inframundo, hasta el último rincón, y no había rastro de su mujer. Por supuesto había organizado a todos los habitantes de allí para buscarla. Macaria y Thánatos la estaban buscando también por Grecia, así como Nauplio Faetón e Hyllos.

Hades no paraba de dar vueltas por la sala del trono cuando apareció su hija.

-Seguimos sin encontrarla.-

El dios de pelo de fuego se sentó abatido en su trono.-No voy a parar hasta encontrarla. Y cuando lo haga, el malnacido que haya hecho esto va a sufrir lo que no está escrito.-

Macaria tenía muy claro que su madre no se había ido por su propio pie. Ella adoraba a Hades y era feliz en el Inframundo. Tenía que haber sido un tercero, y entonces se le ocurrió.

-Piritoo...-

-¿Cómo dices?.-Hades se incorporó mirando a su hija. Ese nombre le sonaba y no para bien.

-Hace días un muchacho que decía ser nieto de Teseo se presentó ante mamá para decirle que iba a rescatarla.-

-¡Era un maldito mocoso según tu madre!.-La piel del dios iba tornando de color azul a naranja.¿Cómo no se le había ocurrido antes?

-Está obsesionado con ser un héroe. Se la habrá llevado por la fuerza.¡Tengo que hablar con Hyllos!- La joven semidiosa se dirigió corriendo hacia la salida. Antes de salir se paró y se volvió hacia su padre con un rostro triunfal.-¡La encontraremos!-

Nada más salir Macaria Hypnos entró, sin apenas darle tiempo de decirle nada a la muchacha.

-¿Hay alguna novedad?- Preguntó el señor de los muertos,sabiendo de ante mano la respuesta.

-No, ninguna.-

-Macaria cree que ha sido el nieto de Teseo. Hace ya días que la abordó diciéndole que la iba a rescatar.- Hades bajó la mirada.-Quizás... quizás debí hacer algo al respecto. Yo...llegué a pensar que había sido una broma de mi sobrino.-

-No se podía hacer nada al respecto. No es tan fácil secuestrar a una diosa... y normalmente nadie es tan estúpido para atreverse.- Dijo el dios de los sueños con su imperturbable rostro, aunque por dentro le invadía la preocupación Perséfone era una diosa, si realmente aquel muchacho la había secuestrado,era un estúpido, pero un estúpido con medios.

Pena y Pánico entraron corriendo en la sala ante la mirada de Hades e Hypnos.

-¡Lo hemos encontrado!- Gritaron al unísono.

-¿Habéis encontrado a Perséfone?.-Preguntó el dios de los muertos emocionado.

-No exactamente.- Dijo Pena.

-Hemos encontrado a su secuestrador.- Añadió Pánico.

-¡¿Dónde está ella?!- Preguntó Hades furioso.

Hypnos intervino ante el temblor de Pena y Pánico al verse próximamente convertidos en prácticas de tiro.- Si han encontrado al que se la llevó, nos podrá llevar hasta ella.-

Los diablillos dejaron de temblar y asintieron con una sonrisa. Hades se calmó.- Llevadme hasta él, porqie lo tendréis en alguna parte ¿no?.-Dijo el dios arqueando una ceja. Sabía que Pena y Pánico eran un desastre.

-Porsupuesto, lo hemos encerrado en una celda. Lo encontró Cerbero y casi se lo come. ¡Que idiota!No hay mortal que se le escape a ese perro.-Dijo Pena.

Hypnos y Hades siguieron a los diablillos hasta la celda donde se encontraba un joven de unos dieciséis años, con ojos marrones y pelo rubio rizado. Hades pensó que no se parecía en nada a Teseo, pero nieto del héroe o no iba a pagar muy caro su atrevimiento.

El joven estaba muy ocupado quitándose una pelicula de baba que rodeaba todo su cuerpo.-¡Que asco!.- Dijo Piritoo mientras se limpiaba.

-¡¿Donde está?!- Preguntó Hades impaciente. El muchacho volvió la vista hacia el dios.

-Ha decidido huir conmigo.- Mintió.

-No juegues con mi paciencia. No se si te has dado cuenta pero no estás en la mejor situación. Que te devore Cerbero no es lo peor que te puede pasar aqui.-

-Si me ocurre algo jamás la encontrarás.-Dijo el nieto de Teseo con suficiencia. Perséfone era su pasaporte para salir de alli, y además llevaba el trozo de Inframundo guardado. Si conseguía salir de alli cantarían sobre sus hazañas.¡Encerrado en una celda y a punto de ser matado por Cervero! Era muy emocionante.

Aquello enfureció al dios de los muertos. Lo peor es que el chiquillo tenía razón, dependía de él para encontrar a su mujer.

-Te quedarás aqui encerrado hasta que hables.-

Mientras tanto Perséfone intentaba concentrar sus poderes para escapar de allí. No es que de por si manejase muy bien sus poderes, y el llevar esas cadenas no le ayudaba. Era inútil, si un dios poderoso como Apolo no podía escapar a esas cadenas, mucho menos ella.

Tenía que haber alguna forma de salir de alli aunque fuera con las cadenas .La opción de ser rescatada no era una opción que contemplase.

Se fijó en lo que había a su alrededor. Estaba en una especie de sótano. La puerta era de madera, pero no tenía pinta de ser muy fuerte. Sabía que las cadenas contenían sus poderes, pero seguía siendo inmortal, asi que hizo lo único que podía hacer en esa situación. Comenzó a golpear con sus hombros la puerta, echando todo el peso de su cuerpo sobre ésta. Aquello era doloroso, pero tras cada empujón notaba como iba cediendo la madera.

Si hubiese sido mortal probablemente se hubiese partido un brazo, aunque la inmortalidad no evitaba el dolor. No dudaba que Hades no pararía hasta encontrarla. La buscaría por aire mar y tierra si era necesario,pero no podía llegar a ese extremo. No deseaba en absoluto subir a un barco con ese muchacho. Necesitaba ver a su marido, y lo necesitaba ya. Aquello le daba fuerzas a la diosa del Inframundo para seguir soportando el dolor cada vez que golpeaba la puerta.

Finalmente tras unos cuantos y dolorosos empujones, la puerta cedió.

Aquella casa era más grande de lo que parecía, y aunque estaba en silencio no podía confiar en estar sola,no sabía si Piritoo contaba con la ayuda de alguien, ni si estaría por la casa.

Tras unos minutos encontró lo que parecía ser la puerta principal. Se acercó todo lo rápido que pudo pero se empezaron a escuchar ruidos.

``¡Mierda!´´Pensó la diosa.Y rápidamente como pudo se escondió detrás de un diván. Si era necesario golpearía y se enfrentaria a quien fuese, pero no estaba dispuesta a volver de nuevo a ese sótano. El corazón le iba a cien por hora. Se oían golpes y finalmente la puerta principal se abrió. Perséfone no alcanzaba a ver nada, apenas se atrevía a moverse. Se oían varios pasos, fuese quien fuese no iba solo. Sin darse cuenta ni poder evitarlo su respiración se hizo cada vez más rápida y ruidosa.

Notó como el diván se movía dejándola indefensa, y sin pensárselo se lanzó a dar un cabezazo a quién fuese.

-¡Pero qué haces!¡Eso ha dolido!.-

La diosa rubia abrió lentamente los ojos. Esa voz...-¡Hyllos!.-

El hijo de Hércules se frotaba la frente. Y no estaba solo, Faetón, Nauplio y Macaria lo acompañaban.

-¡Mamá!.-La semidiosa se fundió en un abrazo con su madre.-No sabes lo preocupados que estabámos. Si papá fuese mortal te aseguro que le hubiese dado un infarto.-

Perséfone sonrió y le devolvió el abrazo a su hija.-Lo siento Hyllos, pensaba que eras Piritoo.-

Los jóvenes observaban las cadenas que Perséfone llevaba en sus muñecas. Sin pensarselo dos veces Nauplio hizo un movimiento con su espada e intentó cortarlas, con el resultado de que cayó despedido hacia atrás.

-¡¿Pero qué haces?!Podias haber avisado!.- Dijo Macaria a su amigo.

-Es una diosa, tampoco hubiese sido mortalmente herida.- Respondió Faetón divertido.

-Debemos marcharnos de aqui. Ya me encargaré de estas cadenas más tarde.-Dijo Perséfone temerosa de que Piritoo volviese. Quería volver al Inframundo cuanto antes.

Mientras tanto Hades se acercó en silencio a la celda del nieto de Teseo. El muchacho lo observaba intentando disimular lo asustado que comenzaba a estar. El dios se acercaba con una expresión tranquila y una..¿sonrisa?

-¿Vas a hablar?.- Preguntó el dios de los muertos.

-Libérame.- Dijo Piritoo intentando mostrar una seguridad que no tenía.

-Te has atrevido a llevarte a mi mujer.- Dijo mientras abría la celda y lo cogía de la túnica-Soy el que controla el tártaro no lo olvides, y de castigos y tortura sé un rato. Hablarás por las buenas o por las malas.-

-¿Qué vas a hacerme?.-

Por respuesta el dios de los muertos formó una pequeña bola de fuego en la palma de la mano y la acercó al pecho del muchacho. El chico sentía el calor y sabía lo que pasaría si no hablaba. Los dioses tenían prohibido matar a los mortales, pero Hades podía dañarlo y torturarlo si lo mantenía vivo.

-¿Ella esta bien?¡Contesta!.-

-¡Porsupuesto que está bien!¡No le he hecho nada!-La bola de fuego se iba acercando más a su pecho, un poco más y sufriría una horrible quemadura.

-Entonces¿cómo has conseguido llevártela? Es una diosa, tiene poderes.-

-Quizás no quiere volver contigo.¡aaaaghhhhhhhh!.-

-¡Error!.- Dijo Hades haciendo una pequeña quemadura de primer grado en el pecho del joven. Alejó de nuevo la bola de fuego y Piritoo habló.

-Cadenas que contienen los poderes de los inmortales. Mi abuelo consiguió unas en uno de sus viajes.-

-¡Dónde está ella!.-

-Si te lo digo me dejarás aqui encerrado, o algo peor-

-¡Si no me lo dices convertiré tu cuerpo en una masa sanguinolenta!.- Dijo acercándo la bola de fuego a la quemadura anterior, provocando un grito desgarrador en Piritoo.

Grandes lagrimones caían por las mejillas del chico, sólo podía escuchar sus propios gritos, cuando de repente Hades convirtió en humo la bola de fuego y lo soltó. El joven cayó pesadamente sobre el suelo. Abrió los ojos, y aunque las lágrimas se los empañaban, pudo divisar dos figuras femeninas. Para su desgracia una de ellas tenía unas cadenas mágicas atando sus muñecas.

-¡Seph!.- Hades se olvidó de todo lo demás y corrió a abrazar a su mujer-¡Nena!¿Te ha hecho algo?¿Estás bien?.-

Piritoo aprovechó el emotivo reencuentro para intentar escabullirse, pero tropezó con la otra figura femenina. Una mujer de vestido rojo, piel pálida, ojos azules y cabello negro con reflejos azules le observaba. Como si Piritoo no pesase nada lo cogió con un brazo de la túnica y lo levantó, sujetándole y poniéndole cara a cara con ella.-No tan rápido amiguito. No te librarás de esta tan facilmente.-

Hades se volvió hacia el nieto de Teseo.-Quiero la llave de esas cadenas.-

-Si te la doy quiero un trato sellado.-

-Voy a sellar la pared con tu cuerpo como no me des la llave.-

El joven estaba temblando. Perséfone observó a aquel chiquillo. No era más que un niño.Y además no muy inteligente por haber enfadado a Hades. Y aunque pensaba que merecía un castigo,no quería que su marido lo convirtiese en una enorme quemadura de tercer grado.

-Hades, déjalo en la celda.-

El dios se volvió hacia su mujer.-No voy a dejarte con esas cadenas puestas.-

-Hazme caso, dejalo en su celda.-

Hades hizo caso a regañadientes. Piritoo vió a los dos dioses alejarse.¿Qué iba a hacer?Un trato sellado a cambio de la llave era lo único que podía salvarle, pero ese monstruo sólo quería torturarle. Le dolía el pecho intensamente. Quizás lo mejor fuese que Hades lo matase, al menos no sentiría ese dolor.

Tras unas horas, Hades volvió a aparecer. El nieto de Teseo tragó saliva.

-Sigueme.- Dijo el dios. Dubitativo, aunque sin otra opción, el chico le siguió.No estaba seguro de cuanto tiempo había caminado,y finalmente llegaron a un lugar con una compuerta. La puerta se abrió, y al entrar vió algo completamente diferente. Era como un mini paraiso.

-¿Me has traido... esto es... los Campos Eliseos?.-

-Aprovecha porque esta va a ser la primera y última vez que los vas a pisar.-

Tras andar un rato se detuvieron. Piritoo vió a Perséfone a lo lejos hablar con alguien. Llevaba una armadura de héroe. El cabello largo y negro caía tras su casco. Las dos figuras miraron hacia Piritoo, y el guerrero le hizo una seña oara que se acercase.

-Ves.- Dijo Hades. En el camino se cruzó con Perséfone.-Yo... lo siento. Sólo quería salvarte.-Dijo avergonzado sin atraverse a mirarla.

-Me voy con Hades a que Hefesto me quite esto.- Dijo levantando las cadenas.-Tienes de tiempo hasta que vuelva para hablar con él. Luego te diré lo que haremos contigo.-

Piritoo se acercó al guerrero. Sus ojos azules le miraban con dureza.

_¿Quién eres?.- Preguntó el joven.

-Soy el responsable de la que has liado. Si llego a saber que ibas a ser tan estúpido me hubiese deshecho de esas cadenas.¿A quién se le ocurre secuestrar a una diosa?-

-¿Abuelo?.-

Cuando Perséfone y Hades volvieron la sonrisa que Piritoo tenía se borró. Había podido hablar con su abuelo que le había echado un buen rapapolvo, pero luego habían podido hablar de muchas cosas. Sabía que lo que había hecho no estaba bien, y que iba a tener sus consecuencias. Hades no le iba a perdonar algo asi.

Perséfone llevaba un tarro, y sin decir nada se acercó al muchacho y le aplicó el unguento en el pecho.

-¡Duele!.- Gritó Piritoo.

-Esto evitará que la quemadura se infecte. Te diré lo que vamos a hacer. Vas a ser el ayudante de Hyllos, Nauplio y Faetón, pero no te hagas ilusiones, no vas a ser un héroe, vas a ser su asistente personal y te aseguro que va a ser muy duro.-

-Yo...¡Gracias!.- Dijo el joven.-No se como agradecerte, después de lo que te he hecho...-

-No me lo agradezcas todavía, como te he dicho, esto es un castigo.- Dijo seria la diosa de los muertos.-

El joven asintió. Al menos era mejor que ser quemado vivo.

Tras un largo día, Perséfone se fue a la cama. Estaba cansada, e incluso juraría que todavía le dolía el hombro. Unas horas más tardes, Hades se reunió con su mujer, ya que el trabajo no le había permitido ir antes. No pudo evitar sonreir al verla dormir, y tampoco pudo evitar sentirse orgulloso de ella. Ella le contó como había conseguido derribar la puerta, y Hades no pudo evitar echar a reir al imaginarse a su mujer dándole un cabezazo al hijo de Hércules. Le acarició la cara y ella se volvió.

-No quería despertarte.-

-No sabes las ganas que tenía de verte después de todo esto.-

-Siento no haberte salvado- Dijo Hades acariciando la mejilla de Perséfone.

La diosa sonrió.-¿Quién sabe?Quizás la próxima vez te salve yo a ti.-

y Hades no pudo evitar sonreir recordando lo que las parcas le dijeron hace muchos años: que él no iba a salvar a Perséfone, sino que Perséfone le iba a salvar a él. Y no podían tener más razón.

¡Hola! Siento haber tardado en actualizar. La próxima actualización no se lo que tardará, ultimamente ando muy liada. Pero os prometo que haberla habrá. Si os habéis fijado en lo que dice Piritoo de que los dioses tienen prohibido matar mortales,me he inspirado en la peli de Hércules. Si os fijáis Hades manda a Pena y Pánico a matar a Hercules, cuando lo más fácil y eficiente hubiese sido que lo hiciese el mismo. Ya se que si hubiese hecho eso no hubiesemos tenido peli,pero me ayuda a encajar mi historia.

Piritoo en realidad era un gran amigo de Teseo. En el mito ambos decidieron casarse con dos hijas de Zeus. Teseo eligió a Helena de Troya y Piritoo a Perséfone. Como por la cronología y mi propia historia no podía hacer encajar esto, lo he hecho encajar como he podido. Piritoo descendiente de Teseo e intentando casarse con Perséfone.

Bueno espero que os haya gustado, como siempre espero vuestras sugerecias. Besos!