Descargo de responsabilidad: Los personajes de Victorious no me pertenecen.
Capítulo 23
La familia West y los Oliver esperaban ansiosos noticias de Edward. El grito desesperado de Justin había alertado a todos. Tanto Linda como la pareja de morenos corrieron escaleras arriba para toparse con impactante escena. Ninguno tenía idea de qué hacer hasta que Cara, saliendo de estupor, llamó raudamente al 911.
Edward prácticamente yacía sin vida; la intervención rápida de los paramédicos a través de la reanimación consiguieron volverlo a la vida. La ambulancia arrancó de inmediato al hospital más cercano siendo Linda la acompañante del paciente. El resto de la familia se trasladó en sus coches.
- Tu padre es tan sano...no lo entiendo – Linda sollozaba en los brazos de su hijo. Extra oficialmente les indicaron que Edward sufrió un infarto pero aparte de esa información, nadie les daba noticias aún.
- Mamá...creo que papá se enteró que venderé Real – habló pausadamente para no alterar demasiado a su madre.
La ojiverde mayor levantó su rostro abrupta. Se replegó del lado de su hijo y lo llevó a una esquina de la sala de espera para más privacidad - ¿Qué mierda, Justin? – gruñó entre preocupada y asustada. ¿Las cosas podían ser todavía peor?.
Los ojos de Justin rebozaron de lágrimas. Sus errores estaban cobrando la vida de su padre. Nunca se perdonaría si moría – Mamá, involucré dinero sucio... – puso al tanto a la mayor de cada acción cometida, de las malas decisiones tomadas, y como vender a Real era la opción más viable para salvaguardarse de la justicia – Sé que Francesco terminará aceptando mi propuesta. Comprando él, Real, cualquier delito recaerá sobre sí – secó las lágrimas de su cara – Mamá...
Linda gimió dolorida. Enredó los dedos en su cabello gritando frustrada. A la distancia los ojos curiosos la observaban, sin embargo como pocas veces en la vida le importó nada la opinión de los demás. El ojimarrón a la fuerza la abrazó, rogando su perdón y prometiéndole que saldrían de esta adversidad. Después de un tiempo llorando sobre el hombro del otro, la voz de uno de los doctores que atendían a Edward salió para darles información.
- El sr. West se encuentra estable. Le hemos realizado una serie de estudios que confirmaron el infarto de horas atrás. Los exámenes apuntan a que su corazón estaba saludable y el origen de su infarto fue por motivos que distan de su salud.
La culpa reafirmó el golpe en Justin. Cara buscó consolarlo mientras que Linda se aisló de los demás. La pareja de morenos respiraron aliviados al saber que Edward, a quien querían mucho, estaba fuera de peligro. Algo torpes intentaron acercarse a Linda quien les negó con la cabeza y entre lágrimas, desistir de hacerlo.
- Hay que buscar a Jade – sorprendió Linda diciendo después de una hora en completo silencio – es tiempo de que los West sean de nuevo una familia – pronunciando decidida esas palabras se retiró en busca de una enfermera para ingresar donde Edward.
***Paris***
Jade respiraba hondamente para no cometer alguna locura. Le resultaba demasiado difícil contenerse cuando una decena de hombres y mujeres se comían con la vista a su futura esposa.
Todo comenzó con la insistente invitación de "Amour et Gentillesse". Fundación dedicada al apoyo económico para las familias de escasos recursos. Por supuesto que nunca le impediría a Nara colaborar en causas benéficas, sin embargo le resultaba bastante molesto e irritante la forma en que solicitaron su ayuda.
El año anterior, en la noche de gala anual para recolección de fondos subastaron citas con famosos, obviamente Nara había participado según le contó Liam. Los celos la invadieron al imaginarla saliendo con alguien más, pero no estaba segura si se comparaban a los que experimentaba ahora.
Para este año a la fundación se le ocurrió vender en masa, calendarios, cuadernos y fotos autografiadas por los famosos más mediáticos, obviamente Nara estaba entre aquellas celebridades. La idea le pareció buena hasta que se topó con las miniaturas de prendas con las que su novia iba a posar, prácticamente pegó el grito en el cielo. Reconocía la labor de su novia, la respetaba y admiraba, pero cuando llegaban a la parte de desfilar o posar con poca ropa, sus verdes amigos aparecían zambulléndola profundamente.
- Podría yo misma tomar las fotos y se las envío – farfulló con evidente ceño fruncido encarando a la modelo. Para el proyecto de Nara ella así hizo, no le agradaba que hayan tantas imágenes de su novia con lencería sexy por allí en el mundo, pero de cierta forma la calmó ser quien las tome. En cambio en ese momento era lo contrario. Eran otros tipos vislumbrando la belleza y sensualidad de su novia tras el lente, sumándole a todo el equipo de trabajo que veían embobados a su ojiazul – Muestras todo lo que me pertenece – gruñía escaneándola de pies a cabeza. Levantó la mano acariciando la suave piel del hombro – eres mía y no me gusta que te vean... – susurró besándola por el recorrido de su mano.
Nara se estremeció por la cercanía, los besos y las caricias. Jade la ponía como gelatina con solo mirarla o tocarla – Jade... – jadeó cerrando los ojos pesadamente. Los suspiros prosiguieron al igual que los besos de la ojiverde desde el hombro hasta la mejilla para luego pasar a los rosados labios y jugar con ellos. El agarre débil de sus bocas desesperaba a Nara que hambrienta procuraba atrapar los traviesos labios de la mayor – Jade – se quejó frustrada.
- Debería castigarte por mostrar lo que es mío – bajó sus manos al firme trasero. Un gruñido salió de ella al palpar prácticamente toda la carne expuesta – ellos verán esto, y es mío – apretó las nalgas de la jovencita – estoy enojada pero también caliente por tu culpa – la apegó para que sienta de lo que hablaba – me tienes tan excitada que quisiera follarte aquí mismo y que el mundo sepa que eres mía... – a ese punto ambas tenían las respiraciones pesadas, sus cuerpos calientes, y el sonrojo en sus rostros – pero tus gemidos también son míos, así que nadie puede escucharlos, solo yo – balanceó la cadera friccionando secretamente sus partes íntimas.
Nara jadeó al sentir el roce del bulto sobre su sexo y la mordida en el lóbulo de la oreja – Mi amor... – no pudo hablar más por el golpe en la puerta de su camerino. Suspiró frustrada levantando la vista para toparse con la molestia en la cara de Jade – mientras más rápido haga esto, más pronto nos iremos. Vale – atrajo a su novia hasta sus labios y la besó como si fuera el agua de un moribundo en el desierto. Sonrió en medio del beso cuando Jade le dio una nalgada – Te amo, solo soy tuya – articuló con convicción. Volvieron a darse un último beso antes de que el golpe en la puerta sea más fuerte – Ya voy – gritó para que cesen el llamado.
- Te amo... – correspondió separándose a regañadientes. Observó a Nara salir delante de ella y bufó por lo bajo – me volveré loca – acomodando su erecto miembro, siguió los pasos de la ojiazul.
Nara se desenvolvió perfectamente en la sesión fotográfica, con disimulo le guiñaba el ojo a su celosa novia o se le acercaba bajo cualquier pretexto.
Jade figuraba para el resto de personas como amiga de la modelo, impidiendo que pueda patear a todos esos idiotas que invitaban a salir a su chica. Las tomas más difíciles para Jade fueron cuando Nara posó sin sujetador, obviamente tapando sus atributos, aunque eso no restara el efecto desquiciante en ella. Lo único que la relajaba por momentos era escucharla reír disfrutando de su trabajo, pero sobre todo cada que se aproximaba para susurrarle "Te amo".
- ¡Terminamos! – aplaudieron un par de horas después el equipo contratado por la fundación. Jade se apresuró a llevarle una toalla a la menor para que se envuelva y se cambie en el camerino.
- Nara, querrías salir...
- No, lo siento – la breve respuesta dejó descolocado al mediático cantante. Ninguna chica lo había rechazado.
Nara avanzó junto con Jade al camerino, escuchó poner el seguro en la puerta y antes de que pueda preguntar la ojiverde atropelló sus labios con los de ella.
- Te amo – declaró la ojiverde abrazándola – me gustó como rechazaste al cantantucho ese – ni siquiera recordaba el nombre del ridículo hombre.
- Pues tengo novia – le dio un pico – y la amo – otro pico – la respeto – más picos - soy suya y ella es mía – declaró sonrojada.
Volvieron a compartir varios besos para después ir a tomar una ducha por separado, una vez estuvieron listas acomodaron sus cosas despidiéndose de todos, quienes le agradecieron a la modelo por su noble gesto.
Tomaron el auto que les facilitaron para trasladarse al hotel donde se hospedaban desde el día anterior, al ser casi las 4 de la tarde decidieron pasar la noche ahí y viajar al siguiente día – Un mes y medio más y tanto la planta como la tienda estarán listas – comentó Nara revisando la bandeja de entrada de su correo a través del celular.
Jade asintió compartiendo la misma emoción. Ambas áreas estaban en remodelación de acuerdo a las exigencias que ellas solicitaron. Pensar en el lanzamiento la llevó por los caminos de su propuesta de matrimonio, en la madrugada se había decidido a no esperar más por ello. A final de cuentas lo que más deseaba con todo su corazón era convertir a Nara en su esposa, por tanto ¿para qué seguir esperarando?
- Servidas, señoritas – las alertó el chofer al pie del hotel.
Jade ayudó a su novia a bajar y sonrieron frente a la localidad. Les fue bastante agradable donde las alojaron, el lugar era alejado del centro de la costera ciudad y proporcionaba la suficiente tranquilidad y privacidad sobre todo para personas como Nara que solían ser acosadas por paparazzis. Decorado rústicamente y con estilo hogareño aquel hotel las tenía encantadas.
- Descansa, voy a revisar los avances – besó suavemente a la ojiazul que bostezaba continuamente.
- ¿No vas a acurrucarte conmigo? – se quejó acostándose en la cama. Hizo su puchero más dulce para convencerla.
La ex pelinegra avanzó hasta la cama, gateó posicionándose encima de ella – Duerme...Te amo – regó besos por todo el bronceado rostro. Nara ruborizada correspondió cuando los besos suaves y delicados llegaron a sus labios, el sabor y la calidez de la boca de Jade terminó por nockearla sin darse cuenta que cayó profundamente en los brazos de Morfeo.
Jade rió al sentir la acompasada respiración de su chica, sin desperdiciar más tiempo tomó su celular para culminar la sorpresa. Quizás su propuesta de matrimonio no era la más elegante, asombrosa, o increíble del mundo, pero había puesto bastante corazón en ello.
***Dos horas después***
La ojiazul perezosamente estiró su cuerpo, abrió sus ojos topándose con unas lagunas verdes brillando sobre ella – eres preciosa, mi amor – susurró con voz ronca enrredando su mano en el castaño cabello.
Jade la besó brevemente. El momento había llegado - Ven – algo nerviosa se sentó en la cama halando a Nara para que se acomode entre sus piernas – recuerdas esto... – encendió su celular mostrándole el inicio de la propuesta que cambiaría sus vidas.
Continuará...
Disculpen las faltas ortográficas y las frases mal estructuradas.
