Aceptación

Capítulo 25 – Incógnitas

En la habitación del veela que ya no se sentía tal…

Draco estaba recostado en la cama con los ojos cerrados. Pero no dormía.

Había regresado muy tarde de la casa de Black. Había ido a ver a Fenrir buscando consuelo y ánimo y había vuelto más desorientado que nunca. La pulsera no lo reconocía como veela. ¿Qué significaba eso? Fenrir asimismo había quedado muy desconcertado, había sugerido que la pulsera quizá era defectuosa… aunque no parecía muy convencido de que pudiera ser así. El licántropo se había puesto la otra pulsera, la del compañero, y habían observado el mismo comportamiento. Fenrir repitió que las pulseras estaban mal. Y sin embargo… Draco tenía la sensación de que no era ésa la explicación…

Abrió los ojos y los fijó en el dosel. Demasiadas incógnitas. Decidió que al día siguiente se pondría a investigar… para encontrar las respuestas.

Se sentía un poco solo. Dumbledore le había pedido a Harry que fuera a dormir a la torre de Gryffindor. El director se había quedado esperándolo y a su regreso lo había acompañado a su habitación. Como al descuido le había sugerido que no pusiera a reflexionar demasiado, que no perdiera el tiempo en investigaciones… ¿Cómo era que siempre sabía todo el viejo ladino? ¿Acaso usaba Legilimencia?

¿A quién podía hacerle las preguntas? ¿Severus? Humm… no era que precisamente pudiera confiar en él, le había ocultado tantas cosas. Pero seguía siendo su padrino y lo extrañaba. Y probablemente sería una buena forma para reconciliarse. Severus se mostraría más cooperativo que lo habitual si de esa forma conseguía que Draco lo perdonara. Suspiró… era un poco infantil enfurruñarse tanto por las cosas que le había ocultado… y todo el mundo le había escondido cosas… ¿por qué enojarse tanto con Severus? Además… sentía mucha curiosidad de saber qué era lo que había pasado durante el verano. Se decidió finalmente… al día siguiente después de clase hablaría con Severus… y le exprimiría toda la información posible.

oOo

En el Gran Salón al día siguiente…

Hermione observó a los dos compañeros y suspiró. Parecían haber vuelto a la situación del principio. Harry tenía la cabeza gacha y la nariz casi hundida en el bol de cereal, Draco ostentaba una expresión de fría y soberana indiferencia. Y sin embargo, si bien la noche anterior había sido muy problemática según lo que le habían informado todo había terminado saliendo bien.

Llegaron las lechuzas y dejaron caer los ejemplares de "El Profeta". Draco desenrolló el suyo… el titular en "letras catástrofe" de la primera plana le hirió los ojos.

Maltrato conyugal en la pareja Potter-Malfoy (Columna de Rita Skeeter, pag. 2)

Draco sintió como si el corazón se le hubiera detenido de golpe.

De fuentes seguras hemos recibido la información de que El Que Sobrevivió sería un cónyuge injusto y violento. ¿El Niño Dorado se considera mejor que todos y por encima de todos? Se da el gusto de maltratar a su antojo al joven heredero Malfoy al que aceptó como compañero. Los caprichos de Potter son célebres y algo que ya conocemos de larga data, pero de allí a que se arrogue el derecho de secuestrar, de hacerle pasar hambre y hasta de violar a su compañero Veela… ¡adónde iremos a parar! ¿Se trata de una venganza por las disputas de adolescentes de años anteriores? Nada nos sorprendería de Harry Potter. ¡Le ha negado a su veela el derecho de ver a sus padres y de tener cualquier tipo de contacto con ellos! Este execrable comportamiento se agrega a la ya muy larga lista de sus desmanes: mentiras, haber puesto en peligro la vida de otros, numerosísimas infracciones a las reglas de la escuela y contravenciones a las leyes mágicas… y mejor no seguir con la enumeración detallada. Tuve la oportunidad de ver de cerca al joven heredero Malfoy: extremadamente pálido, adelgazado, el rostro demacrado y los ojos vacíos de toda emoción… ni una sombra de lo que solía ser. ¿¡Cómo es posible que el director Albus Dumbledore permita tamaña ignominia en su escuela!? ¿Qué espera para intervenir obligando al compañero infame a ocuparse debidamente de su veela?

(Datos biográficos de Harry Potter y de Draco Malfoy pueden consultarse en las páginas 4 y 5)

Rita Skeeter para El Profeta.

Horrorizada, Hermione cruzó una mirada con Draco, quien conservando la expresión calma y olímpicamente compuesta, le hizo un breve gesto indicándole que no le dijera nada a Harry. Plegó el diario y lo dejó distraídamente a un lado. Nada y ni nadie iba a alterar la decisión que ya había tomado. El asunto de la pulsera era perturbador… pero Draco se seguía sintiendo el compañero de Harry.

Eso sí… quería saber más y aclarar varias cosas. Necesitaba hablar con Severus cuanto antes.

oOo

Draco estaba tan impaciente de hablar con su padrino que ese día no pudo concentrarse bien durante la clase de Pociones, el resultado de su trabajo fue aceptable pero lejos de sus estándares habituales.

Cuando Harry lo interrogó con la mirada luego de que la clase terminó, Draco le informó: —Voy a quedarme un rato más, tengo que hablar con Severus…

Harry asintió y se marchó. Draco enfiló entonces hacia el "traidor" de su padrino… tenía cosas que reprocharle, sin dudas, pero seguía queriéndolo como siempre.

—¿Sí, Draco? —preguntó Severus sin levantar la vista del pergamino en el que estaba escribiendo.

—Necesito hablarte, padrino.

—Ah, ¿así que volví a ser padrino? Ya estaba pensado que me ibas a ignorar por el resto de tu vida…

—Yo quise hablarte antes… pero vos no estabas…

—Tengo un trabajo que requiere mi atención.

—Me mentiste… y después desapareciste…

—No tengo que justificar el uso de mi tiempo… no con vos, jovencito. Y yo no te mentí… hubo cosas que no te dije.

La voz había sido fría en todo momento y Severus seguía sin levantar la vista del escrito. Draco decidió que era mejor encararlo con una disposición diferente si quería obtener las respuestas que buscaba. Fenrir le había aconsejado recurrir a la sinceridad… y por alguna razón la opinión de Fenrir se había vuelto muy importante para él.

—Te extraño…

Severus levantó la cabeza y lo miró alzando una ceja.

—No intentes engatusarme con palabras dulces, reservalas para tu licántropo.

—La táctica me daba muy buenos resultados cuando era chico… ¿estás celoso del lugar que pasó a ocupar Fenrir en mi vida?

Severus le observó con atención el rostro que traslucía insolencia… pero también temor de ser rechazado.

—Ya no sos un chico… tomá asiento, es cierto que hay mucho de lo que debemos hablar.

Draco obedeció.

—Draco… soy consciente de que este año ha sido muy difícil… y de que no quise ponerte al tanto de ciertos "cambios"… no era mi intención mentirte… sino que no quería cargarte con más preocupaciones de las que ya tenías.

—Pero cuando Harry y yo empezamos a entendernos… ¿por qué seguiste callando entonces?

—Es cierto, debería haberte dicho todo entonces… como me lo había advertido Sirius, que por una vez opinó sensatamente. —admitió Severus.

—¿Y qué es esto de que estés en pareja con primo… tío… lo que sea…? Todo el mundo sabe que ustedes dos siempre se detestaron. ¡No entiendo! ¡¿Qué cosa tan convulsionante ocurrió durante el verano que dio vuelta el mundo patas arriba?!

—No hace falta que grites, Draco. No es el momento de hacer una crisis de nervios.

Severus se puso de pie y le hizo una seña para que lo siguiera. Por una puerta disimulada de la oficina accedieron a las habitaciones de Snape. Draco tomó asiento de inmediato en uno de los sillones. Severus le sirvió un vaso de whisky. Si su madre llegara a enterarse buena regañina que le sacudiría a Severus… y su padre también recibiría lo suyo de paso… ¡Miralo nomás a tu hijo! ¡Igual que su padre! Draco sonrió imaginando la escena. Narcissa era mujer de cuidado… a pesar de su imagen sumisa y sempiternamente digna… y Lucius adoraba eso. ¿Llegarían Harry y él a un grado de complicidad igual entre ellos? Quizá… ojalá…

—¿Draco?

Draco se sobresaltó ligeramente. Severus lo miraba con cierta inquietud.

—Draco, si estás cansado deberías ir a tu habitación o a ver a madame Pomfrey. La noche de ayer fue muy agitada… es natural que necesites reposo.

—¡No es reposo lo que preciso sino respuestas! ¡Todo el mundo me oculta todo! ¡Tengo que averiguar todo por mi cuenta! ¡Y para cuando lo consigo ya es tarde! ¡Si me explicaran todo de antemano sería más sencillo para mí poder prever los peligros!

Severus revoleó los ojos. —¡Ay! La misma cantinela de Harry…

Draco pareció ofenderse con el comentario. Severus prosiguió:

—Más o menos es la misma parrafada que me sacudió Harry cuando lo rescaté este verano…

—Sería un buen punto para empezar… lo que ocurrió durante el verano…

Tantas cosas, tantos cambios inauditos… a Severus mismo que los había vivido le resultaba difícil concebir que fuera posible…

—¿Te acordás de la "enfermedad" de tu tía?

—Sí, tuvo un episodio de depresión severa después de… la muerte repentina del tío Rodolphus.

—¿Muerte repentina? Sí, creo que puede ser una forma apropiadamente suave de expresarlo. Has de saber que ella no partió a recuperarse a su mansión en Francia como se te había informado. En realidad, a causa de la depresión, ella… intentó suicidarse.

Draco se estremeció. Su tía Bella… tan fuerte siempre… tan segura de ella misma… ¡era increíble!

—Lo hizo delante del Señor Oscuro, yo estaba presente. El Señor Oscuro me ordenó que se la sacara de encima… debo admitir que en ese momento pensé que iba a tener que combatir contra una persona menos.

¿Era una forma oblicua de decirle que no le era leal al Señor Oscuro? ¿Que él que era uno de los del círculo más allegado era un traidor a su supuesto líder?

—Pero al verla así… sofocándose… y al oír al Señor Oscuro despreciarla como si fuera menos que un gusano… justo a ella que había entregado todo por él… Me la llevé para salvarla… me la llevé a mi casa. El veneno ya había hecho mucho daño para entonces pero pude evitar lo peor. Después ella fue recuperándose poco a poco…

—Así que tía Bella pasó con vos todo el verano… —dijo Draco asombrado.

—Así es… por más asombroso que parezca… pero ésa no es la parte más increíble.

Severus bebió un sorbo del líquido ámbar y Draco aprovechó para hacer otro tanto.

—La tía muggle de Harry vino a mi casa a quejarse del comportamiento de Harry. Yo no estaba, la atendió Bella… y Bella fue con ella, sus intenciones deben de haber sido muy poco altruistas por entonces… seguramente quería capturarlo para llevárselo a su señor… para recuperar el aprecio del Señor Oscuro…

—¿Y cómo pudo pasar las barreras que protegen el hogar muggle de Harry?

—Entró como invitada de los Dursley.

—No son precisamente buena gente…

—Mucho peor que eso, me temo. Pero no eran ellos los culpables en este caso particular… Harry se había mandado una estupidez mayúscula.

—Algo de eso me insinuó una vez que yo le pregunté si las cicatrices eran por el maltrato de sus familiares…

—Algo que no me habría asombrado… pero no fueron ellos los causantes en este caso.

—Te aclaro que él me dijo que había sido culpa de él pero no me contó nada más.

—Harry intentó poner en práctica un ritual milenario de magia oscura para traer de regreso a su padrino desde el otro lado del Velo. Y logró reunir varios artefactos necesarios para tal fin… entre ellos una urna funeraria del antiguo Egipto. Cuando la abrió recibió de lleno todo el impacto de la maldición que protegía al objeto.

—¡Oh Merlín! ¿¡Quién hubiera imaginado que El Que Sobrevivió pudiera recurrir a rituales de magia oscura?! Por el contrario, abrir un objeto como ése sin ningún tipo de precaución condice perfectamente con su estilo.

—¡Sin ninguna precaución, sin avisarle a nadie y en una vivienda muggle! ¡Una inconsciencia total! ¡Y lo peor es que después me costó mucho hacerle ver y convencerlo de lo disparatado de su conducta… él seguía insistiendo que había sido un riesgo justificado.

—¿Cómo fue que se salvó?

—Bella lo encontró muy malherido y a punto de morir… ella conoce mucho de Artes Oscuras y pudo neutralizar la maldición… lamentablemente no disponía de las pociones necesarias en una situación como ésa… así y todo, hizo lo que pudo para curarlo, logró salvarlo pero quedaron rastros…

—Las cicatrices.

—Sí. Todo cambió radicalmente entre el momento en que Bella acompañó a la señora Dursley y el momento, horas más tarde, en que yo la encontré dormida junto a la cama de Harry. Después mantuvimos largas conversaciones… ella había quedado muy impresionada… había establecido una especie de paralelo entre la situación de Harry y la suya propia… fue dándose cuenta de muchas cosas… no fue un proceso sencillo pero terminó desembocando en un cambio completo de actitud. Y, vos ya la conocés… cuando tu tía se decide por algo pone toda su pasión en ello…

—¿Me estás diciendo que cambió de lado?

—Precisamente. Y como yo pasó a ser espía para la Orden.

—¿Vos desde cuándo has sido espía? —preguntó Draco ávido de saber.

—Desde hace mucho tiempo… muchísimo tiempo…

—¿Por qué decidiste correr tantos riesgos?

—De eso prefiero no hablar, Draco. Incluso pensar en ello me resulta muy difícil… no es algo que desee compartir con nadie.

—Está bien… que siga siendo tu jardín secreto. Pero quiero saber más… ¿cómo fue que terminaste en pareja con mi primo y además como padre de Harry?

Severus lo miró durante un largo rato en silencio antes de proseguir.

—Harry se despertó antes que Bella… ya te podés imaginar cómo reaccionó… se le echó encima como un basilisco hidrofóbico, intentando estrangularla e insultándola con todo un repertorio de malas palabras muy imaginativas por cierto.

—¿Y cómo siguió la cosa?

—Yo logré contenerlo y los separé. Así y todo, siguieron intercambiando nutridos insultos durante un buen rato. Finalmente yo mandé a Bella de vuelta y me quedé con Harry para explicarle lo que había pasado y para averiguar de dónde había salido la urna maldita. No fue fácil, debo decirlo, Harry puede mostrarse muy rebelde cuando se empeña… pero aplicando mano dura al final se avino.

—¿Y…?

—Ese día lo dejé descansando y durante los días siguientes fui a verlo diariamente para atenderle las heridas… pero a los Dursley no le cayeron bien mis idas y venidas y Harry se había puesto muy agresivo con ellos y ellos con él. Por mi cuenta y sin avisarle a nadie, ni siquiera a Dumbledore decidí que lo mejor era llevármelo de allí.

—¿Y te atreviste a llevarlo a tu casa para que viviera bajo el mismo techo que tía Bella?

—Parece ser que tengo un gusto muy pronunciado por el peligro.

—¡Gryffindor!

—¡No hace falta ser insultante!

—No veo otra forma de calificarlo si cometiste el disparate de transformar tu casa en un asilo de enajenados suicidas.

Los dos se echaron a reír. La pausa humorística les vino bien a ambos.

—¿Y qué pasó entonces? —lo instó Draco.

—Algo que yo nunca podía haber imaginado… y de lo que pude ser testigo… Bella le pidió perdón a Harry y le ofreció ayudarlo para traer de regreso a Sirius.

—¿Y…?

—Y ellos hicieron venir a ese otro condenado de Lupin y entre los tres lo consiguieron. Sirius Black retornó desde el otro lado del maldito velo.

—¿Y…?

—Y ya podés imaginar lo bien que nos llevamos… los insultos entre él y yo hacían sacudir los cimientos de la casa.

—¿Y…?

—¿Cuánto más pensás seguir con estos ¿y…? exasperantes? No interrumpas y permití que continúe con el relato.

—Si no te presiono seguro que vas a dejar cosas importantes sin mencionar.

—Ni pienses que te voy a contar todos los detalles… vos sólo necesitás saber que finalmente logramos llegar a un acuerdo por el bien de Harry.

—Y todo este… periplo… ¿ocurrió a lo largo de cuánto tiempo?

Severus tragó saliva ostensiblemente.

—Dos semanas.

—¡¿Qué!? ¡Pero no puede ser…!

—Sí, ya sé que es un intervalo muy corto… pero de hecho las cosas se iban desarrollando bien… hasta que se metió Dumbledore.

—Ah…

—A Dumbledore no le gustó para nada enterarse de que su pequeño protegido dorado se encontraba fuera de las barreras protectoras del hogar de su tía y que para peor estaba viviendo en casa de un espía, con una mortífaga y un resucitado. Tratamos de convencerlo de que podíamos garantizar su seguridad… pero él siguió mostrándose escéptico. Sirius incluso trajo sobre el tapete sus derechos como padrino… pero Dumbledore seguía en sus trece… todo indicaba que no iba a haber forma de encontrar una solución. Finalmente el viejo cedió pero impuso una condición. Era imprescindible que Harry tuviera un hogar estable. Y nos hizo prestar un juramento… y terminamos todos envueltos en sus retorcidas manipulaciones. Ahora, observándolo en perspectiva, puedo asegurarte que no lo lamento… pero en ese momento… esa última semana de julio fue realmente muy difícil.

—¿Qué les demandó que hicieran?

—Yo estaba obligado a casarme con Sirius para brindarle a Harry un hogar estable. Y Bella y Lupin serían los padrinos y debían jurar que protegerían siempre a Harry. Ya te podés imaginar como reaccionamos todos… pero creo que para Harry fue incluso más duro que para cualquiera de nosotros.

Draco había dejado su vaso sobre la mesita y había recogido las piernas abrazándolas contra su pecho. La historia era increíble… muchas preguntas se le suscitaban… pero lo que más lo asombraba era la capacidad del viejo chiflado para manejar a su arbitrio la vida y conductas de todos… para Dumbledore todos eran peones sobre un tablero… y probablemente nadie conocía ni la mitad de las intrigas y tejemanejes que urdía en secreto.

Severus prosiguió: —Dumbledore no exigió una boda de blanco pero se mostró inflexible en el asunto de la consumación, puesto que de lo contrario no se establecería un verdadero vínculo entre magos. Yo estaba tan enojado de que Dumbledore se permitiera manejar nuestras vidas sin tener en cuenta nuestros sentimientos, me sentía tan humillado… pero debo reconocer ahora, mal que me pese, que era lo mejor para mí… mi relación con Sirius es lo mejor que me haya pasado en la vida.

Severus cerró los ojos por un instante y volvió a abrirlos.

—Lo realmente admirable de Dumbledore es que sabe ver más allá de lo aparente, presume siempre bien, se podría decir que adivina todo. Ve en nuestro interior cosas que ni nosotros mismos vemos o sabemos. Sus manipulaciones siempre le habían salido bien… hasta que apareció Harry. Harry es un misterio incluso para Dumbledore. La prueba… para la reunión que se realizó en Grimmauld Place para discutir su futuro tras su mayoría de edad, estuvo en la casa apenas unas cuantas horas antes de trasladarse a lo de los Dursley. En ese corto intervalo logró echarle mano a una milenaria urna del antiguo Egipto y a un libro antiquísimo de necromancia con instrucciones detalladas para resucitar a los muertos. Y lo más curioso es que la casa había sido revisada innumerables veces de arriba abajo y que todos estábamos convencidos que se había hecho desaparecer todos los artefactos y libros potencialmente peligrosos.

—¿De dónde los sacó?

—Según lo que me contó, había ido a la habitación de su padrino. Se entretuvo un rato recordando y curioseando algunas de las pertenencias de Sirius. En un momento deslizó la mano por uno de los postes de la cama y activó sin advertirlo un mecanismo que abrió una puerta secreta. Fue así que descubrió un laboratorio de Pociones y toda una biblioteca que habían pertenecido a un tío de Sirius en los años cuarenta. Y el muy inconsciente se llevó todo a Privet Drive para resucitar a su padrino… así le fue… estuvo a punto de morir… pero tuvo suerte…

—El "hop" imprevisto. — murmuró Draco con una sonrisa.

—¿Hop?

—Nada… no me hagas caso… mejor hablemos de otra cosa. ¿Cuándo fue exactamente que Sirius y vos se… reconciliaron?

—Podríamos decir que después de la noche de bodas pudimos encontrar un área en la que nos entendíamos muy bien. —respondió Severus con una sonrisa pícara.

—¡Severus!

—No te pongas en Gryffindor mojigato conmigo, Draco. Dejá ese tipo de actitudes para Harry… tendrías que haber visto el modo en que nos miraba todas las mañanas durante el desayuno. Otras de las imposiciones de Dumbledore, debíamos vivir el resto del verano en Grimmauld Place y compartir todas las comidas como una verdadera familia… los cinco. Al principio yo pensé que me imponía un nuevo martirio… pero nuevamente me equivoqué, el viejo tenía razón… fue para bien.

—¿Qué hicieron el resto del verano? —preguntó Draco, sin poder evitar sentirse un poco celoso de Harry. Se lo recriminó enseguida, evidentemente le habían hecho muy bien a Harry esas semanas en un medio familiar acogedor del que nunca antes había disfrutado… había ganado en estabilidad, en seguridad, en "normalidad"… hasta que había llegado él, Draco… la serpiente que le nubló el paraíso.

—El laboratorio secreto ocultaba mucha información y artefactos interesantes… no tan peligrosos como la urna. Bella se aburría por entonces y decidió ponerse a trabajar para sacarle provecho. Necesitaba mantenerse ocupada para no recaer en la depresión. Revisando la información disponible se le ocurrió encarar un proyecto: una poción de regeneración que combinada con un encantamiento pudiera servir para arrancar a los Longbottom del estado vegetativo. Trabajamos juntos y lo logramos… Frank y Alice Longbottom recuperaron sus facultades mentales. Ya te podrás imaginar la alegría de Harry… con lágrimas en los ojos le agradeció a su Tita Bella que había promocionado a sus ojos de escoria detestable a ícono reverenciable.

—Ah sí, ya algo había oído de Tita Bella. —comentó Draco burlón.

—Efectivamente, Harry pasó del odio sin nombre a la admiración profunda. No sólo le había devuelto a su padrino, también hacía todo lo posible para "reparar otros errores". Y a tu tía le hizo mucho bien esa adoración que se había despertado en Harry por ella. "Tita Bella vos sí que sabés hacer todo" "Tita Bella si vos me ayudás todo me resulta más fácil" Tita Bella de aquí y Tita Bella de acá… de nunca acabar… ¡Vergonzoso! Incluso tu comportamiento durante la regresión habría calificado de madurez comparado con el de Harry durante esas semanas.

—¿Te parece que yo podría…?

—¿Chantajearlo? Humm… voy a mostrarte otro día algunos recuerdos seleccionados… que te van a resultar muy útiles… —dijo Severus con una sonrisa maliciosa y una mirada cómplice.

—¡Gracias, padrino! ¿Pero no se supone que vos apoyes a tu hijo?

—Y es lo que hago… nada de malo hay que le haga conocer a su compañero la historia familiar… y la relación tan tierna y singular que tiene con su adorada madrina.

—Slytherin…

—Gracias por el cumplido.

—Y ya que hablamos de historia de familia… Fenrir me ofreció unas pulseras…

Severus que iba a beber un sorbo de whisky detuvo el movimiento de la mano a mitad de camino.

—¿Considerás a Greyback parte de tu familia? —preguntó con tono seco.

—Sí. No sé por qué… pero existe un vínculo poderoso entre él y yo… ¿quizá se deba a que él pudo haber sido mi compañero?

—No sabría decirte, Draco. Pero te convendría ir con cautela… es un licántropo y un mortífago.

—Dumbledore lo aceptó… y según vos, Dumbledore sabe o adivina todo. Algo de bueno debe de haber en Fenrir.

¡Severus había caído en la trampa de sus propias palabras!

—Oh, está bien… de todos modos ya teníamos un licántropo en la familia. ¿Qué de esas pulseras que mencionaste? ¿Qué tienen de especial?

—Fueron creadas para una pareja veela/compañero. Una vez que las pulseras reconocen a sus dueños se funden transformándose en tatuajes. Fenrir las había hecho hacer para él y para mí… pero dado como resultaron las cosas, ahora me las ofreció para facilitar mi reconciliación con Harry.

—Yo creía que estaba todo bien entre ustedes dos… incluso después del episodio "paso la noche con mi ex pretendiente desnudo en mis brazos" —dijo Severus burlón.

—¡Severus! ¡Que ni se te ocurra poner las cosas así delante de él, se moriría del ataque de celos!

—¿Es que acaso no es la verdad?

—La verdad… la verdad se puede presentar de diferentes formas… yo diría más bien que pasé la noche consolidando vínculos con un aliado poderoso… De todas formas el problema no es ése. A mí me cayó muy mal que él me hubiera ocultado su relación como ahijado de mi tía.

—Pensá un poco, ¿cómo podía decírtelo? Al principio se sacaban chispas entre ustedes y cuando las cosas mejoraron él no tenía ningún deseo de arruinar el comienzo del idilio con una revelación como ésa.

Draco reflexionó un instante… cierto… tenía lógica… así y todo quedaban incógnitas pendientes.

—La principal razón por la que vine a hablarte… hay una pregunta fundamental que quiero hacerte.

La mirada de Severus cambió a una de preocupación.

—¿Estás seguro… pero totalmente seguro… de que tu poción para revelar el nombre del compañero del veela era perfecta?

—¡Pero por supuesto que sí! ¿A qué viene esta pregunta?

—La pulsera para el veela no me reconoce como tal.

—¿La tenés acá?

—Sí.

Draco se levantó la manga, se quitó la soberbia alhaja y se la dio. Severus la estudió con atención.

—¡Es magnífica, sin lugar a dudas! Pero quizá no sea más que eso… una joya bellísima…

—Fenrir me aseguró que había sido creada para un veela…

—Es posible que el orfebre lo haya engañado…

—¿Te parece lógico que un orfebre haya intentado estafar a Fenrir…? ¿El licántropo al que todos temen?

—No sería lógico debo admitir… pero no creo que sea razón suficiente para…

—Pero es que hay más… Fenrir me contó que la poción que te había hecho preparar el Señor Oscuro para disolver el vínculo entre Harry y yo no dio resultado.

—¡Gracias a Merlín por eso! Yo no sabía para qué servía cuando la preparé… para vos y para Harry fue una suerte que no funcionara… y yo también tuve mucha suerte, con el lío que se armó el Señor Oscuro se olvidó de castigarme por preparar una poción fallida.

—Así que Fenrir te salvó también a vos…

—Sí, Draco. Contás con un lobito muy bien domesticado. —apuntó Severus con sarcasmo.

—Te pediría un favor, padrino idolatrado… vos te cepillás todas las noches al tarado de mi primo, adoptaste al hijo de tu Némesis al que siempre habías detestado y has llegado a establecer una relación amistosa armónica con la loca de mi tía… creo que corresponde que seas más amable con mi salvador.

—Haré un esfuerzo… —concedió Severus a regañadientes.

—Gracias…

—Y respecto a la poción… insisto… era perfecta para revelar al compañero de un veela. Sólo da resultados dudosos cuando no es un veela el que la usa.

—Está bien… una última cosa… ¿qué poción estabas preparando cuando estuviste ausente?

—¡No tengo la menor idea! Dumbledore tiene los mismos métodos que el Señor Oscuro. Me hizo preparar una poción cuyos efectos desconozco.

—A vos lo que más te debe fastidiar es que ellos conozcan pociones que vos desconoces.

Severus lo fulminó con la mirada… pero enseguida sonrió. Siguieron bebiendo un rato en silencio hasta que Draco se despidió y partió hacia el Gran Salón para la comida. Seguía algo frustrado se había enterado de muchas cosas y el panorama se presentaba más claro… pero el asunto de las pulseras y el de la poción que no había funcionado seguían preocupándolo… y tenía un mal presentimiento.

oOo

Esa tarde en la clase de Defensa…

Ahora que ya sabía que era su tía empezó a notar varios detalles que la traicionaban. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? ¡Sobre todo con ese nombre estúpido y flagrante! Sospechaba que había sido obra de Sirius, que su tía no había tenido que ver con eso. Una Slytherin, y ex mortífaga además, no cometería una insensatez como ésa.

En ese momento, Bellatrix les estaba enseñando técnicas para defenderse del Cruciatus. ¿Quién mejor que ella?, pensó Draco con humor. Pero por supuesto que podía pensar en alguien todavía más adecuado… el Señor Oscuro mismo… ¿Qué tal se desempeñaría como profesor? Podía imaginárselo diciéndoles: —Ahora vamos a pasar a la práctica, yo voy a ir lanzándoles Crucios hasta que aprendan a defenderse bien y después pasaremos a otro tema igual de divertido.

Draco sonrió divertido. Muy cansado debía de estar para ponerse a imaginar boludeces como ésa.

Su mirada derivó hacia Longbottom, totalmente cautivado por la profesora, bebía cada una de sus palabras con ojos de admiración. ¡Ay, si vos supieras!

Pero no era el único cautivado… la mayoría de los otros, sin diferencias entre Gryffindors o Slytherins, seguían la clase con profundo interés… Bellatrix les enseñaba hechizos y escudos que no venían en los libros… y que podían llegar a resultarles muy útiles en un futuro muy próximo.

Cuando la clase concluyó decidió que tendría que mantener una larga conversación con Harry… lamentablemente su proyecto fue frustrado por Dumbledore, el viejo convocó a Harry, cenaron en privado y lo mantuvo ocupado hasta muy tarde… no fue a dormir a la habitación de Draco esa noche.

oOo

Esa misma noche en otra parte del castillo…

El hombre le acarició tiernamente el muslo, la cadera, la dulce curva de la espalda… la mano llegó finalmente a los hombros… le cubrió el cuello de besos. Ella se acurrucó más contra él. El encuentro amoroso la había agotado pero la había dejado muy satisfecha. La respiración del hombre fue acompasándose, poco después dormía. Con la cabeza apoyada sobre su pecho inspiró profundamente absorbiendo el olor de su amante después del amor… ese olor a la vez embriagador y reconfortante. Se sentía tan bien junto a ese hombre al que había insultado tantas veces ese verano.

Con los ojos cerrados, Bellatrix recorrió una vez más el sendero de los recuerdos de esos días. Sonrió al evocar su comportamiento… aunque en esa época eran pocas las ganas que tenía de sonreír… si alguien por entonces le hubiese dicho que sería muy feliz unas semanas después lo habría atacado con los peores hechizos que conocía… que eran muchos y terribles.

Cuando Dumbledore había impuesto sus condiciones, Bellatrix había estallado en cólera. La obligaba no sólo a amadrinar a Potter sino también a vivir en la misma casa con el mocoso, sus padres adoptivos —uno de ellos el imbécil de su primo— y el padrino… el hombre lobo. Una pesadilla… que fue transformándose en el más delicioso de los sueños.

El primer día había sido muy difícil. Potter estaba muy molesto por la relación entre sus nuevos padres adoptivos y se ruborizaba cada vez que se cruzaba con alguno de los dos. Severus y Sirius intentaban encontrar algún terreno de entendimiento y al parecer lo habían encontrado en la cama. Remus traía a colación diferentes temas de conversación para distender la atmósfera. Pero, ¿cómo se podía conversar cordialmente cuando los temas en común eran Azkaban con su primo, las reuniones de los mortífagos con Severus, Greyback con Remus y Voldemort con Harry? Finalmente había decidido refugiarse con Severus en el laboratorio que había descubierto el Gryffindor inconsciente… mejor decir Gryffindor adolescente… inconsciente es una redundancia.

Al principio sólo tenía a Severus de su lado. Después se había ganado a Harry cuando se propuso reparar algunos de sus errores. El muchacho había terminado revelándose como respetuoso, inteligente, más bien reservado por desconfianza y un poco calculador también. Hubiera podido caber bien en Slytherin… aunque quizá no, primero habría tenido que superar ese complejo de culpa que lo hacía sentirse responsable de todas las desdichas del mundo y deshacerse de ese deseo pertinaz de salvar a todos poniendo incluso su vida en riesgo.

En cuanto al idiota de su primo… por ese lado no había arreglo... Demasiado estúpido para que cualquier tipo de armonía entre él y ella fuera posible. El nombre anagramado y la "carta de bienvenida" eran sólo dos de las tantas que le había hecho… y había habido otras peores.

Y Remus… Remus… al principio lo había tratado con desprecio… ante cualquier intento que él hiciera de mantener un diálogo casual, ella respondía con una letanía de réplicas mordaces.

Recordaba ese día posterior al cumpleaños de Harry… ella había estado conversando con Harry, jactándose de sus muchos poderes describiéndose como una bruja excepcional. Había exagerado un poco sin dudas, pero Harry la escuchaba cautivado. Remus había intervenido para morigerar tanto alarde fogoso. Ella había reaccionado muy mal, lo había increpado diciéndole que no se metiera en donde no lo llamaban y había agregado venenosa que para lo único que podía servir un licántropo en esa casa era para oficiar de felpudo. Remus le había sonreído con picardía y le había contestado que gustosamente se prestaría a cumplir tal función si de esa forma lograba que ella posara su delicado y precioso pie sobre él. Harry se había reído con ganas y ella no había podido evitar ruborizarse. Igualmente ella había continuado aguijoneándolo cada vez que se le presentaba la ocasión y él había insistido con la misma táctica respondiendo con un piropo a sus palabras acerbas. Una noche no había aguantado más y había ido a encararlo para exigirle que cesara en los flirteos. Mirando la situación en perspectiva se preguntaba ahora si ella sin tomar verdadera consciencia había ido a hacerle el planteo para provocar su reacción. Apenas hubo cruzado el umbral para increparlo severamente… Remus la había abrazado y besado ardorosamente. Y le había hecho el amor esa noche con mucha fogosidad pero también con ternura. A la madrugada ella había regresado a su habitación sintiendo vergüenza como una mujer adúltera. Luego de varias conversaciones que mantuvo con Severus sobre el asunto llegó a convencerse de que no estaba traicionando a su difunto marido y de que tenía todo el derecho de rehacer su vida… aunque siempre guardara un muy buen recuerdo de su primer amor.

Suspiró contenta y sintiéndose muy bien. No lamentaba su decisión. Dichosa de sentirse mujer al lado de ese hombre pero no a la sombra de él. Él no la consideraba menos por ser mujer, todo lo contrario. Él era perfecto. Y sabría cuidar de ella… durante la guerra y después también. Deslizó una mano hacia abajo y se acarició la muy ligera comba del vientre. Remus sabría cuidarlos a los dos…

oOo

Durante la mañana de ese martes gris, en clase de Adivinación…

Draco todavía no había tenido la ocasión de hablar con Harry. Harry estaba convencido que Draco seguía muy enojado y había decidido que convenía que fuera Draco el que hiciera el primer movimiento de acercamiento.

Las clases de Adivinación se habían vuelto más soportables porque las últimas veces la profesora se había abstenido de hacerle predicciones funestas a El Que Sobrevivió. Draco tenía una muy pobre opinión sobre la asignatura, que mal podía ser considerada una ciencia, pero así y todo cumplía con las consignas con la mayor aplicación. La clase fue interrumpida en un momento por Severus que había venido para buscar a Harry, el director requería su presencia según había explicado. ¿Qué sería lo que pasaba ahora? Draco suspiró. Todo parecía indicar que la situación iba enredándose cada vez más. Al final de la clase interpeló a la profesora.

—Profesora Trelawney quisiera pedirle que me leyera el pasado, el presente y el futuro.

Hermione que había enfilado hacia la puerta alcanzó a oírlo, se dio vuelta y lo miró sorprendida pero salió con los demás alumnos sin hacer comentario.

—¿Qué interés puede tener que le lea el pasado? —replicó la profesora con un tono que no mostraba buena disposición precisamente.

—Existe un problema, de eso estoy seguro, con mi vínculo de pareja… quisiera saber de qué se trata.

La profesora lo observó unos segundos a través de los gruesos cristales de sus anteojos.

—De acuerdo… por qué no… hace bastante que no hago una lectura de ese tipo.

Tomó asiento en el pouf más cercano, conjuró una taza de té y se la hizo beber. Luego se dedicó a estudiar las hojas que habían quedado en el fondo de la taza.

¿Acaso estoy tan desesperado como para recurrir a estos métodos? se lamentó Draco interiormente.

La profesora había arrugado la frente y con voz suave expresó:

—No alcanzo a entender del todo esta forma… pero no veo vínculo alguno.

Draco la miró perplejo. De repente Trelawney pareció quedarse como paralizada y habló con una voz grave y muy extraña, como de ultratumba.

Cuando la calma se haya alcanzado entre el gato y el perro, cuando el respeto se haya afianzado entre el armiño y el lobo, cuando el orden se haya establecido entre el gatito y el lobezno, cuando el lobo haya visto al tejón, cuando las dos serpientes blancas se hayan incorporado a la partida… entonces la jauría estará lista para salir de caza.

Draco había quedado atónito.

La mujer volvió a la normalidad y continuó con lo que estaba diciendo antes como si nada hubiese pasado.

—Lo siento, señor Malfoy. Pero creo que prefiero leer el futuro… no alcanzo a ver nada inusual respecto a su presente… probablemente porque todo está en orden.

La profesora le sonrió. Draco trató de devolverle la sonrisa pero sólo consiguió dibujar una mueca. Le agradeció, se despidió, juntó sus cosas y partió para la siguiente clase.

oOo

En la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas…

Hermione lo notaba mucho más pálido que lo habitual y hasta los labios se le habían puesto blancos de tan apretados que los tenía. ¿Qué le habría dicho la pitonisa chiflada para haberlo puesto así.

—¿Draco? —le susurró mientras Hagrid hacia la presentación sobre aves mágicas, el tema del día.

—¿Eh…?

—¿Te sentís bien?

—Sí…

Ella levantó una ceja escéptica.

—En realidad, no…

—¿Te puedo ayudar?

—Quizá… quizá desde afuera puedas ver las cosas con más claridad.

Y Draco le contó lo que lo preocupaba. Finalmente preguntó: —¿A vos qué te parece?

—Sobre las pulseras no sé qué decirte, pero estoy de acuerdo con vos en que no es una cuestión que para tomársela a la ligera. Respecto de lo que te dijo Trelawney me siento tentada a decirte que no le hagas caso en absoluto… pero según Dumbledore posee un don que le permite anunciar profecías… aunque sólo se manifiesta muy de vez en cuando y sin que ella misma se dé cuenta de lo que está diciendo. Así que convendría reflexionar y tratar de deducir las correspondencias entre animales e individuos. Así que veamos… el gato y el perro… el perro me hace pensar naturalmente en Sirius… pero el gato…

—Mi padrino también es animagus, se transforma en un lince negro.

—Suena lógico que se trate de él.

—El lobezno probablemente soy yo, Fenrir me considera como tal. Y Harry probablemente sea el gatito… un pequeño Gryffindor… un leoncito.

—Eso ya me parece menos lógico… pero no se me ocurren mejores posibilidades. Por ahora lo voy a anotar así, en todo caso después lo cambiamos. Uno de los lobos, Remus… y el otro Greyback .

—Fenrir… referite a él como Fenrir, por favor.

—Puede que me resulte difícil pero voy a tratar. Si va a estar en nuestro campo conviene que me esfuerce un poco.

—Gracias, Hermione.

—Continuemos… siguen el armiño y el tejón.

—El tejón debería ser un Hufflepuff pero no se me ocurre a quién pudiera hacer referencia… en cuanto al armiño estoy casi seguro… es la forma animagus de mi tía Bella.

—Difícilmente pueda aludir a ella puesto que no está de nuestro lado.

—Bueno, en realidad… mejor será que lo dejemos para más tarde, en privado.

En ese instante se produjo un gran alboroto, Draco se volvió hacia Hagrid que sostenía en la mano a un gatito, lo tenía agarrado por la piel del cuello… ¡Potty!

—¡Ése es mi gato! —gritó Draco.

—Efectivamente señor Malfoy. Y estaba persiguiendo a una bestia del doble de su tamaño. ¡Sí que es formidable esta bolita de pelos! —confirmó Hagrid. Potty se sacudía pataleando furiosamente en el aire muy fastidiado de que le hubiesen frustrado la cacería.

—¿Qué hace tu gato afuera? — preguntó Hermione.

—Siempre lo dejo suelto a la mañana para que se pasee a su gusto. En la habitación se aburre.

Draco fue a buscar a su mascota y regresó para sentarse en la misma piedra, pero ahora con Potty sobre sus rodillas.

—¿Qué era lo que me estabas diciendo antes de la interrupción?

—Es importante que te diga algo… pero va a tener que ser más tarde en privado. Acá podría haber muchas orejas indiscretas.

—Voy a poner un encantamiento de privacidad. —dijo Hermione y procedió a hacerlo incluyendo en el área a ellos dos y a Ron— Ya podés seguir…

—Bueno… vos sabés que Harry había sido adoptado…

—Si, por supuesto.

—Sirius pasó a ser su papá, no podía seguir siendo su padrino… Dumbledore le eligió nuevos padrinos…

—¿Adónde querés llegar? —preguntó Hermione impaciente.

—El nuevo padrino es Remus.

—Ninguna sorpresa hasta ahí… era la elección natural.

—Pero como madrina… fue mi tía Bella la elegida… y es además la nueva profesora de Defensa.

—¡AAAHHH…!

No había sido Hermione la que había gritado sino Ron que había entrado de repente en una crisis de pánico y le había aferrado la manga de la toga a Draco.

—¡Decime que se trata de una broma! ¡Decime por favor que es un chiste! ¿Esa magnífica mujer no puede ser tu horrible tía mortífaga!

Hagrid al verlo gesticular como demente y sin poder oírlo se empezó a preocupar.

—Ron, ¿te sentís mal?

Hermione anuló inmediatamente el encantamiento de privacidad y Ron trató de adoptar un aire más calmo.

—¡No, estoy perfectamente! ¡Y hasta puedo contestar la pregunta! El diricawl es un ave rechoncha que no puede volar que ocasionalmente puede desaparecer en un remolino de plumas si hay algún peligro próximo. Los muggles lo designan con el nombre de dodo y están convencidos de que es una especie extinguida.

—Muy bien. —dijo Hagrid sorprendido.

—Señor, —intervino Hermione— hay que llevarlo de inmediato a ver a madame Pomfrey. Es evidente que no se siente bien… ya sabe toda la lección y la clase recién va por la mitad.

—Sí, me parece una sugerencia muy sensata. Señor Malfoy, Ud. acompáñelos, creo que Hermione va a necesitar ayuda.

Los tres partieron hacia el castillo y terminaron encerrándose en la habitación de Draco.

—¡Lo que hiciste es bochornoso, Hermione! —protestó Ron— Por una vez que sabía la respuesta correcta… ¡y vos me hiciste pasar por enfermo!

—Teníamos que buscar una excusa para abandonar la clase y no se me ocurrió otra cosa. ¿Acaso no escuchaste lo que dijo Draco? ¿Hace falta que te lo repita?

—¡No, no, no! ¡No quiero que oírlo otra vez! Es más, quiero olvidarme de lo que oí, quiero sufrir un episodio de amnesia parcial.

—Bellatrix Lestrange, nuestra profesora de Defensa, es la madrina de Harry. —dijo Draco divertido acariciando a Potty al que seguía sosteniendo en sus brazos.

—¡Oh, pobre Harry! ¡Debe sentir una ira negra! ¡¿Cómo es posible que Dumbledore haya tomado una decisión tan descabellada?!

—Y bien… las cosas no son para nada así. Harry adora a su Tita Bella… sé que es algo muy difícil de creer, yo fui el primer sorprendido cuando me enteré. Se trata de una historia muy larga que les voy a contar más tarde, una vez que haya podido conversar a solas con Harry. Lo que ustedes tienen que saber ya es que mi tía Bella ahora está del lado de la luz.

—¡El mundo está patas para arriba! ¡Yo ya no entiendo nada! Entre Snape, Greyback, Bellatrix… va a haber más mortífagos que estén de nuestro lado que los sigan con Ya Sabés Quién. —gimió Ron.

—Interesante eso que hiciste notar… pero si les conté esto de mi tía es porque ella está de nuestro lado y su forma animagus es un armiño.

—Bien, entonces la agrego a la lista… sólo nos faltaría identificar al tejón… los animales van agrupados de a dos… voy a reescribirlos con las debidas coincidencias.

Ya era la hora del almuerzo.

—Hay que ir a comer. Draco, contás con todo mi apoyo para poder dilucidar qué quiere decir esto… que bien podría llamarse una profecía.

—Y con mi ayuda también. —afirmó Ron. Los otros dos se volvieron a mirarlo sorprendidos. —¿Qué? ¿Acaso creen que yo no sirvo para nada?

—No te ofendas… pero me sorprendió que te ofrecieras tan espontáneamente.

—Las cosas están todas dadas vuelta… no debería sorprenderte tanto que yo me comporte de manera "no habitual".

—Ése argumento no tiene lógica alguna, Ron. —dijo Hermione.

—Con lógica o sin ella, mi ayuda va a servir igual. —respondió Ron— ¿No es así, mi pichón? —preguntó divertido mirando a Draco.

Definitivamente estaban en el mundo del revés, pensó Draco y salió con sus amigos… sí, podía considerarlos sus amigos, se dijo… los tres partieron en dirección al Gran Salón.

oOo

En el Gran Salón…

Harry ya estaba allí, tenía una expresión muy preocupada. Los tres tomaron asiento. Ron, de muy buen humor… como siempre que estaba a punto de empezar a comer.

—¿Cómo estuvo la reunión, Harry?

—Como siempre… mucho bla bla y nada interesante, nada de acción.

—Bueno, cambiemos el tema entonces. —dijo Ron mirando a Draco— entonces, mi pichón, no hay salchichas en la mesa… ¿con qué comentario podría fastidiarte?

Draco sonrió divertido. Ron le tomó una mano. —¿Quizá debería ofrecerte mi mano? —preguntó el pelirrojo con un guiño malicioso.

No alcanzó a terminar la broma que supuestamente serviría para poner incómodo a Draco. Un tornado se le vino encima y lo derribó al suelo. Y siguió una lluvia de golpes. Ron tardó unos segundos en reaccionar, pero logró entonces hacer girar a su atacante y se le puso encima.

—¡Harry, pará! ¿¡Pero qué locura te agarró de golpe?!

Pero no parecía haber forma de contenerlo, Harry seguía pegándole.

—¡Stupefy!

Harry había quedado aturdido e inmóvil. Pero la expresión de ira seguía en sus rasgos… y soltaba algo espuma por la boca.

Snape lo alzó en brazos. —Me lo llevo hasta que se haya calmado. Señorita Granger, atienda al señor Weasley, por favor.

—Sí, señor.

Snape salió del Gran Salón con su carga, seguido por las miradas estupefactas de todos los presentes.

oOo

En clase de Historia de la Magia…

Harry todavía no había vuelto. Contrariamente a su costumbre, Draco no prestó atención a la peroración del fantasma. Tenía tantas cosas en las que pensar.

Cuando sonó la campana y los alumnos empezaron a levantarse, el profesor Binns lo llamó.

—Señor Malfoy, ¿podría Ud. quedarse unos minutos, por favor?

—Por supuesto, señor.

Cuando hubo salido el último de los alumnos, Draco se apresuró a disculparse.

—Lo lamento, profesor… sé que no le presté la atención debida… le aseguro que no se va repetir.

—No es por eso que le pedí que se quedara. Lo veo muy preocupado… y quería decirle que si Ud. necesitara a alguien con quien hablar, yo estoy dispuesto a escucharlo, puede contar con mi total discreción.

Era toda una sorpresa. Aunque sabía que Binns lo apreciaba… pero durante todos esos años indiferencia era la actitud que siempre había mostrado el fantasma.

—Gracias, señor… me hace sentir halagado.

—No tiene por que dármelas, mi pequeño.

—En realidad… quisiera aprovechar su amable ofrecimiento… ¿Tiene Ud. buen conocimiento sobre las relaciones veela compañero?

—No soy un experto… pero sé bastante. ¿Qué es exactamente lo que quiere Ud. saber, señor Malfoy? ¿No le resulta suficiente la información que traen los libros? ¿Hay algún problema?

—Pasó algo… que me preocupa, señor. Fenrir Greyback… Ud. ya debe de saber que él estuvo a punto de ser mi compañero… bueno, él me dio dos pulseras que fueron creadas especialmente para una pareja veela/compañero… y la pulsera que me correspondía no me reconoció como veela. Es algo que me deja perplejo y me pregunto si mi vínculo con Harry realmente se habrá establecido.

—Dudo mucho que su familia o el director hayan cometido errores en la ceremonia. Pero he conocido algunos casos en los que hubo irregularidades con el vínculo.

Draco abrió grandes los ojos, muy interesado.

—Recuerdo uno en particular, muy curioso… Ocurrió hace varios años. El compañero detestaba tanto a su veela que el vínculo, si bien había sido bien establecido, nunca llegó a transformarse en una verdadera relación. En general el veela no decía nada… pero ocasionalmente tenía graves crisis de celos, incluso llegó algunas veces a ponerse violento. Durante varios meses sufrió de terribles dolores de cabeza, de sofocaciones y fue perdiendo el apetito. Todo eso terminó matándolo… ¡el pobre pequeño! Él sólo quería ser amado… pero su compañero había hecho migas con un grupo de magos oscuros y nunca se ocupó verdaderamente de su veela. Recién después que el veela murió pareció darse cuenta de la gran pérdida que significaba para él, pero ya era tarde… murió de pesar pocos meses después. Un final trágico que podría haberse evitado de haber habido más comunicación entre ellos. Por lo tanto, mi muchacho, cualquier duda que tenga, debe confiársela a su compañero… si tiene quejas debe planteárselas… pero es con su compañero que debe hablar… los demás pueden ayudar, pero eso nunca llegará a ser suficiente.

Draco bajó los ojos. Él había hablado con Fenrir, con Severus, Trelawney y Binns, Hermione y Ron… pero el principal era Harry… y con él la conversación sobre las pulseras todavía estaba pendiente.

—Gracias, profesor.

—No tiene por qué darlas, señor Malfoy.

Draco se hizo el firme propósito de hablar con Harry esa misma noche cuando estuvieran solos en su habitación. Él no había tenido casi ninguno de los síntomas que había mencionado el profesor. Ni siquiera se sentía celoso, ¡era más bien a la inversa! Por el momento todo indicaba que él no corría peligro alguno de sufrir el destino trágico del veela de la historia.

oOo

Dumbledore observó atentamente la reacción del licántropo a su proposición.

—¡Es tremendamente riesgoso!

—Pero un riesgo que vale la pena correr.

Rosier se mostraba impasible como siempre. Nada podía deducirse de su opinión a partir de sus rasgos.

—¿Y si saliera mal?

—Estoy seguro de que todo se desarrollará según lo he planeado… —dijo el director muy satisfecho de sí mismo.

—Está bien, acepto. Pero después de esta misión quiero que se me considere miembro pleno de la Orden. —gruñó Greyback.

—Yo ya lo considero miembro pleno. De lo contrario no le confiaría una misión tan importante como ésta. Misión que, tengo la certeza, llevará Ud. a cabo con todo éxito. — dijo Dumbledore llevándose a la boca un caramelo de limón

¡El plan podría fracasar de más de mil maneras distintas!, pensó Fenrir. El viejo tenía mucho en común con esos caramelos de limón con los que se atiborraba. Dulzura de azúcar en un primer instante seguida por una acidez potente que podía causar estremecimientos incluso. Dumbledore podía mostrarse tan gentil cuando se le pedía consejo… y al segundo siguiente se descolgaba con proposiciones espantosamente peligrosas, pero manipulaba con tanto arte que todos volvían tarde o temprano a él para pedirle más consejos.

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Al final de la tarde en el campo de quidditch…

Desde las gradas, Draco observaba a Harry volando y dándoles indicaciones a los de primero. Lucía una expresión exhausta. Tras una charla con Severus, Harry había vuelto a pedirles disculpas a Ron y a él por su conducta que calificó de "injustificada e inadmisible". Pero ni él mismo sabía explicarse por qué había tenido ese arranque incontenible de ira. A modo de explicación lo único que les había dicho era que un impulso repentino e incontenible lo había empujado a atacar a Ron, su mejor amigo…

En ese momento, Draco vio a Fenrir y Evan que salían del castillo y que se acercaban al campo de juego. ¿Sería aconsejable que hablara con su alfa? Era muy probable que Harry se pusiera furioso otra vez… ¡pero no! ¡No podía estar toda su vida dependiendo de lo que pudiera pensar o hacer Harry! Levantó la mano y saludó a Fenrir, quien se separó de Evan y enfiló en su dirección. Evan por su parte tomó una dirección divergente apuntando hacia donde volaba Andrew.

oOo

Andrew aterrizó al lado de su padre.

—Papá, ¡que alegría!... no esperaba verte hoy… —dijo Andrew sonriendo.

—Tuve una reunión con el director y ya que estaba aproveché para venir a verte… y para que te quedes más tranquilo…

—Corren rumores de que sos un traidor… ¿es cierto?

Evan vaciló un instante, correspondía que le dijera la verdad… pero no quería asustarlo.

—Sí, es cierto. —admitió finalmente con un suspiro— El señor se ha desviado mucho de nuestras metas iniciales… se ha vuelto loco… o al menos es lo que me parece. Demasiada violencia… y no es mi deseo participar de tantas torturas.

—Particularmente si el torturado es cierto licántropo. —lo acicateó Andrew.

Para sorpresa de Andrew, su padre se sonrojó como un adolescente. Cuando de su amor se trataba su padre tenía ese tipo de reacciones tan impropias de él. Pero por otro lado le gustaba que su padre pudiera comportarse así… al menos delante de él no ponía esa máscara eterna de indiferencia.

—Papá… tengo la impresión de que estás perdidamente enamorado.

—¡Pero no…! ¿¡Qué cosas decís!? ¡Te lo juro! ¡Él y yo no hemos hecho nada!

—Papá… —lo interrumpió Andrew— …bromeaba solamente. Era para distender la atmósfera… pero al parecer me salió mal.

—Yo… yo…

—Estás muy nervioso, papá.

—Lo tengo al lado en todo momento y yo… yo no…

—No te animás a declarártele.

—¡Traté…! ¡Te juro que traté! ¡Pero es que tengo tanta mala suerte!

—Bueno, no hablemos de oportunidades anteriores entonces… Ahora vas, te lo llevás aparte y te le declarás. Es un hermoso día, ideal para tal fin… y si te dijera que no… no te hagas drama… el mundo está lleno de otros que estarían más que felices de estar con vos.

—¡No! Ahora no puedo… ¡no estoy preparado!

—Papá… vos hace años que estás preparado…

—¿¡Vos lo sabías?!

—Papá, son pocos los que te conocen y no lo saben. Probablemente el único que no lo sabe es Greyback mismo… parecería que fuera sordo y carente de olfato, justo él… tan aguzados que se supone que tenga los sentidos… aunque no sea luna llena.

—¡Andrew! ¡No seas insolente!

—No trates de cambiarme la conversación, papá. La insolencia es propia de mi edad. Y ahora que lo pienso… creo que me diste una idea. Voy a ir a presentarme a él como su futuro hijastro y le voy a decir que estoy seguro de que él va a ser un excelente padrastro. Y además le voy a decir: "Más le vale que se case con mi papá pronto porque de lo contrario nada de "ñaca ñaca"…no antes de que hayan formalizado oficialmente"

—¡Andrew! ¡Andrew! —gritó Evan ahogándose… ¡Su hijo no podía hacerle algo así!

Pero Andrew había dejado caer la escoba y los guantes y corría ya en dirección a las tribunas.

oOo

Fenrir se le sentó al lado.

—¿Cómo andás Draco?

—Más o menos… ¿que hacés acá en Hogwarts?

—Vine para hablar con Dumbledore… y me metió en una de sus misiones. Probablemente no me lo creerías pero los planes del viejo son incluso más delirantes que los del Señor Oscuro.

—En realidad no me sorprende para nada. —dijo Draco jugueteando con la pulsera.

—¿Arreglaste las cosas con Harry?

—No… no he tenido hasta ahora la oportunidad de hablar con él a solas. ¡Creo que Dumbledore me lo está haciendo a propósito!

—Podés estar seguro de eso.

—Hizo todo lo posible para mantenerlo alejado de mí. Y miralo… está extenuado… blanco como un papel. Constantemente se lleva la mano a la cabeza… seguro que le duele horrores. Y hoy tuvo un ataque de celos y rabia tremendo… ¡porque Weasley me agarró la mano! Y ahora vos…

Y de pronto Draco se quedó como paralizado… se había acordado de lo que le había dicho el profesor Binns: …el veela no decía nada… pero ocasionalmente tenía graves crisis de celos, incluso llegó algunas veces a ponerse violento… durante varios meses sufrió de terribles dolores de cabeza, de sofocaciones y fue perdiendo el apetito. Todo eso terminó matándolo…

¡No podía ser! Y sin embargo…

Harry había sufrido un paro cardíaco… inusitado para alguien de su edad.

"…cuando el orden se haya establecido entre el gatito y el lobezno…"

La crisis de celos clavando las uñas en la pared… el ataque a Ron…

Y muchas otras cosas…

Draco fijó los ojos en la pulsera… de pronto se puso de pie y bajó precipitadamente las gradas, en su camino casi se chocó con Andrew que venía en sentido contrario.

Harry acababa de aterrizar y estaba felicitando a los chicos por sus progresos. Draco lo agarró de un hombro y lo hizo dar vuelta con brusquedad.

—¿Tuviste sueños raros este último verano?

—Draco… ¿pero qué…?

—¡Contestame la pregunta!

—Sí, claro… pero yo siempre tengo sueños ra…

—¿Sueños eróticos?

Harry se puso colorado.

—¡Contestame, por favor, Harry!

—Ehhh… sí.

Draco le agarró la mano izquierda y le calzó la pulsera. La pulsera brilló dorada… luego fue deformándose y finalmente se fundió en la muñeca. Un hermosísimo tatuaje quedó sobre la piel.

Draco se puso lívido.

—Es preciso que vayamos cuanto antes a hablar con ese viejo demente que nos manipula a todos… ¡Con nuestros padres! ¡Estamos metidos en un problema muy grave!

Pero Harry no le estaba prestando demasiada atención, había girado la cabeza en dirección al Bosque Prohibido. De repente gritó enojado:

—No sé de qué problema estás hablando… ¡pero tenemos otro que seguro que es más grave! ¡Acabo de ver a una rata que conocemos muy bien corriendo como loca en dirección al bosque!

—¡Ay, Merlín! ¡Estamos perdidos si se lo cuenta al Señor Oscuro!

—¡Corramos a atraparla!

—¡No! ¡Tenemos que ir a hablar con el director! ¡Acompañados por nuestros padres!

—¡Eso puede esperar! ¡Tenemos que hacerlo mierda! ¡Ese bicho inmundo vive espiándonos!

—¡No! ¡Vamos a ir a ver al chiflado del director!

—¡Pará de insultarlo! ¡No tenés derecho a faltarle al respeto de esa forma!

—¡Claro que tengo todo el derecho! ¡Nos ha estado ocultando un montón de cosas! ¡Importantísimas! ¡Podría haber provocado nuestra perdición…! ¡Nuestra muerte!

—¡Estás exagerando!

—Harry… mirate la muñeca… ésa es la pulsera del veela… y te aceptó.

—¿Y…?

—Eso quiere decir que el veela no soy yo… ¡nos hizo hacer todo al revés!

Harry se estremeció… en parte por la terrible revelación… pero mucho más le dolía la traición de Dumbledore.

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