Capítulo XXV: El inicio de la guerra

Tres hombres vestidos de negros aparecieron al mismo tiempo detrás de un viejo edifico del centro de París, estaba helado, y el cielo nublado, tanto que parecía que pronto comenzaría a llover, los hombres se apuntaron con sus varitas, pero por suerte ninguno de ellos se atacó, ya que llevaban mascaras en sus rostro, que los hacía reconocerse como compañeros, dos de ellos se dirigieron en dirección al tercero, que era el que estaba más cerca de la puerta.

Todo en orden – informó uno de ellos

Estamos a tiempo – informó el segundo

Me parece – dijo el que estaba en la puerta, un hombre de cabello negro grasoso y piel blanca – el señor tenebroso estará complacido.

Te tiene mucha fe – dijo el primer mortifago – mira que confiarte a ti la conducción del ataque

¿A caso crees que lo harías mejor tú? – preguntó Snape

Desde luego – contestó el hombre de manera desafiante – mi esposa y yo siempre le hemos sido fiel

Entonces ¿Por qué no le pides que te deje comandar el otro ataque?

Porque sabes que se lo encargó a Bella – contestó.

Snape hizo que los ambos mortifago entraran en la casa, para después entrar y cerrar la puerta. Estaba todo oscuro, pero la luz de que entraba desde las ventanas hacía que por lo menos se vieran la siluetas de alas cosas, por lo que los tres llegaron a la escalera, se dirigieron al segundo piso, en donde había una puerta y se podía saber que al otro lado habían varias personas, ya que la luz que salía por las rendijas de la puerta indicaban que era la única habitación con en la que se reunirían.

Cuando entraron, varios de los mortifagos levantaron sus varitas apuntando a los visitantes, pero cuando vieron que de quienes se trataban las bajaron y después cada uno se dirigía a unos asientos de la mesa, ya que todos esperaban a Snape para que entregara las últimas indicaciones para el ataque, el ataque tan largamente preparado y que daría inicio a la guerra que Voldemort tenía preparada. La guerra que le daría el control del mundo, plan en el que Severus Snape jugaría un importante rol, no como un peón, que eran los conejitos de indias de Voldemort, sino como uno de sus generales, y esta era su primera gran misión.

Snape sabía claramente las intenciones de Voldemort, ya que atacarían las posibles defensas y alianzas que podrían formar los países para hacerle frente, sabía que golpeando de a uno o dos países a la vez lograría causar el pánico suficiente, y con eso lograría su propósito final, conquistar el ministerio ingles y apoderarse de todo lo que era el mundo mágico, y finalmente someterían a los muggles, y estos tendrían que obedecer o morir. Claro que dentro de todo esto estaba el caso de Harry Potter, Snape sabía que Voldemort buscaría la forma de destruir al muchacho, quien según él no tenía ni la mas mínima posibilidad contra su señor, pero había visto la preocupación de Voldemort la única vez que habían hablado del tema.

Tenemos todo listo – dijo uno de los mortifagos, después de que Snape tomara el lugar en el extremo de la mesa

Repasemos – dijo Snape

Bien – respondió otro mortifago – los hombres lobos a cargo de Grayback comenzarán con los ataques masivos en los puntos convenidos

Mientras que los dementores estarán esperando escondidos a que comienzan a aparecer los aurores

Y ahí trataran de acabarlos, mientras que todos los demás nos concentraremos en el ataque principal.

Apenas entremos bloquearemos cualquier método de comunicación existente.

Recuerden – dijo Snape – que si fallamos el señor tenebroso no será piadoso, por lo que los que quieran seguir los pasos de Dolohov o Lucius Malfloy.

Por lo menos se salvo de ser asesinado gracias a su hijo – dijo otro de los mortifagos

Aun no dé como fue que logró burlar la protección del castillo y conseguir la espada que el seños tenebrosos quería

No nos salgamos del tema – dijo Snape, quien también se había hecho la misma pregunta, ya que había intentado hablar con Draco, pero le había sido imposible, ya que el señor oscuro ya lo había entrevistado, y Draco seguía vivo, lo que significaba que este había convencido al señor oscuro. Aun así Snape sabía que Draco había aprendido oclumencia, claro que nunca supo si el nivel sería lo suficientemente bueno como para mantener a Voldemort lejos de los recuerdos. Snape lo había hecho una vez y le resultó, claro que había tenido que esforzarse al máximo. – hoy nadie de nosotros debe para de combatir.

Entonces nos retiramos – dijo otro mortifago

Y se van a sus posiciones- dijo Snape – a la hora señalada comenzará el ataque.

Recuerden que sin piedad – dijo otro mortifago mientras veía como el resto de sus compañeros salían de la habitación.

En otro paraje del mundo, otra reunión similar se estaba llevando a cabo, en esta participaban varios magos y brujas, pero a diferencia de la anterior, esta estaba dirigida por una mujer, Bellatrix Lestrange, la que se decía a si misma como la mas grande admiradora de Voldemort, y según ella lo había demostrado varias veces, claro que ahora llegaría el momento de mostrar esa fidelidad.

Estaban reunidos en una pequeña cabaña cerca en un pequeño poblado que estaba cerca de Sofía, la capital de Bulgaria, Voldemort tenía planeado un ataque masivo, por lo que estaban esperando que él diera la orden de comenzar, así que en ese momento se encontraban afinado los últimos detalles, ya que si bien sería un ataque parecido al que realizaría el otro grupo, aquel ataque incluiría otros tipos de criaturas, ya que los magos de búlgaros conocían muy bien la magia oscura, debido a que en Drumstang las enseñaban.

Entonces todos saben lo que hay que hacer – dijo Bellatrix

Lo gigantes se encargaran de la distracción – dijo uno de los magos

Mientras que en los puntos de distracción los inferis ayudaran a crear la confusión

Tenemos infiltrados en los departamentos de comunicaciones, así que una vez que iniciemos nadie podrá comunicarse ni pedir ayuda.

Recuerden que tenemos que controlar antes de que los aurores lleguen – dijo Bellatrix

¿Qué se ha sabido del señor tenebroso? – preguntó otro de los magos

Está coordinado los ataques – dijo ella – es más, si alguno de nosotros tiene problemas él personalmente nos apoyará

Pero sería más sencillo si él mismo ayudara – dijo otro mortifago

Sabes bien que tenemos que demostrar que le somos útiles, la mayoría de ustedes lo renegó cuando desapareció, y los que les fuimos fiel terminamos en Azkaban.

Y recuerden – dijo otro mortifago – que si bien el señor tenebroso perdonó nuestra falta de confianza, pero no olvida y espera que cumplamos con sus encomiendas.

Y recuerden – dijo bellatrix levantándose y caminando en dirección a la puerta – no muestren piedad, el que no se rinda deberá morir

Ella tenía la responsabilidad de dirigir el ataque, realmente le había rogado a Voldemort que le permitiera demostrarle que no se volvería a equivocar, aun llevaba en su cuerpo las marcas que le había dejado Voldemort después de que hubiese fallado en la misión de recuperar la profecía, claro que se preguntaba que era lo que decía esa maldita profecía, que era lo que rebelaba, porque no era tonta y sabía que seguramente esa profecía revelaba el secreto de quien o como destruir a su maestro, por suerte esta se había destruido y nadie la había escuchado, claro que también estaba el tema de Harry Potter, ya que si bien la única vez que lo había visto lo había juzgado como un chico con solo suerte, después de lo acontecido en el ministerio de magia pensaba distinto.

Había visto como su maestro había tratado de poseer a Potter, sabía que su maestro tenía ese poder, lo había vito usarlo anteriormente para controlar a otras persones, jugando con alguno de sus enemigos, quienes no se atrevían a atacar a la persona poseída, pero su maestro había intentado hacer eso para ver si Dumbledore era capaz de matar, y se sorprendió de ver que Dumbledore no hizo ningún intento por atacar, más bien esperó al parecer seguro de que Potter ganaría, y después vio como su maestro era expulsado del cuerpo de potter, volviendo al suyo propia, y al parecer algo debilitado.

Para desgracia estaban llegando los aurores y el mismo Fudge, por lo que seguramente los atraparían, pero su maestro había llegado a su lado y la había liberado de la prisión en la que Dumbledore la había dejado, y ella hizo la aparición conjunta que los había sacado del ministerio, si bien eso permitió que no la matasen, le costo un par de semana en cama, su esposo y cuñado en Azkaban, y toda su familia deshonrada, quedándole solo su hermana y su sobrino, quien tendría que limpiar el honor.

Y ahora su cuñado y su marido estaban bajo el mando de Snape, en el otro ataque, y ella estaría dirigiendo el otro grupo, a ella le tocaría limpiar un poco el honor, ya que Draco, si bien había cumplido con el encargo del señor tenebroso, no había terminado el trabajo de manera correcta, y por suerte en su último encargo había salido victorioso, pero sabía que su maestro no le tenía la suficiente confianza como para asignarlo a algún grupo, por lo menos eso era bueno, ya que era él único que podría continuar con la línea de la familia, por otro lado si las cosas salían mal, aun estaba Narcisa, quien tampoco había sido asignada a ningún grupo, y estaba en casa junto a Draco y el señor oscuro, esperando el desenlace de la batalla.

Salió al patio de la casa, se veía que era un pueblo pequeño, escuchaba a lo lejos un grupo de chicos jugando, seguramente eran muggles, ya que hablaban de un pelota, sacó su varita y la movió entre sus dedos, una excitación le recorría el cuerpo, hacía tiempo que no se sentía así, la excitación antes de matar, se detuvo en medio del patio y miró hacia atrás, todos los mortifagos iban tras de ella, se volvió hacia ellos y de pronto llegó la señal, todos sintieron la marca oscura quemarles, entonces miraron a Bellatrix quien solo dijo:

llegó la hora de la muerte, no dejen piedra levantada, por el señor oscuro – y desapareció al igual que el resto de los mortifagos, ya no había vuelta atrás.

En el ministerio de magia francés las cosas estaban tranquilas, hacia tiempo que sabían que el señor tenebroso de Inglaterra había retornado, pero no creían, o esperaban, que su poder no se extendiera por todo Europa, ya lo había tratado de hacer antes al aliarse con los gigante, pero ellos habían perseguido y acabado con la mayoría de las tribus, además que mientras no conquistara a Inglaterra los demás países estaban seguros.

Claro que había llegado una orden del ministerio que todos los aurores debían de estar preparados para ir a combate, seguramente irían en apoyo del ministerio ingles cuando este fuese atacado, claro que al parecer algo rara había estado ocurriendo últimamente, ya que durante los últimos día habían muchas reuniones, especialmente la de los jefes de seguridad, un auror joven de nombre Francis habías comentado que las reuniones se habían iniciado después de la visita de madame Maxime, la directora de la academia Beauxbatons, y sabía que ella era una mujer que había estado en contacto con Dumbledore, y que había estado tratando de reclutar voluntarios para la organización que el mago había creado, aunque en ese momento no lograba recordar el nombre

Yo tampoco – dijo el mago – es más, a mi ni me intentaron convencer

Lo que se – dijo Francis – desde el día que Maxime vino que las reuniones se has llevado a cabo

¿Qué es lo que ocurrirá? – dijo otro de ellos

No lo sé – contestó otro – solo espero que no sea nada grave, hoy tengo una reunión familiar y espero no llegar tarde

Puedes irte – dijo otro de los mago – yo puedo cubrirte

Sabes que no está permitido – dijo el mago – además que ya casi es hora de terminar el turno

Emergencia – llegó gritando un mago – los grupos cuatro y cinco tienen que ir al sur de Marsella, un grupo de hombres lobos fue visto cerca de la posada de Liz

Maldición – dijo el mago que tenía la reunión – tenían que aparecer justamente hoy, grupo cinco, los quiero listo en un minuto

El grupo desapareció, y detrás de ellos había hizo el otro grupo, claro que los que se habían quedado no pudieron hablar acerca del supuesto ataque, ya que en ese momento tres muchachos llegaban corriendo gritando que había mas ataque, y en esta ocasión se trataba de magos, y los siguientes dos grupos fueron despachados, y así sucesivamente, al parecer habían ataques es todas partes del país, por lo que los grupos de aurores, contención mágica y de desastres mágicos eran enviados a socorrer

Ataque en Toulouse – dijo otro mensajero – ya no sé lo que pasa, pero es un ataque contra un centro químico muggle

Vamos – dijo el jefe de uno de los escuadrones de aurores – esa es nuestra zona, ¿Qué es lo que esta ocurriendo?

No lo sé – dijo el chico – pero los jefes no han dicho nada

Espero que pronto tengan una idea – dijo – porque si siguen así las cosas no habrá auror en el ministerio que no salga esta noche

El grupo numero quince estaba por salir, ellos habían sido entrenados especialmente en lo que era el tratamientos de los productos químicos muggles, ya que habían aprendido que muchos de ellos eran realmente peligrosos, aun para los magos, sobretodo que había productos que no se podían mezclar con agua, ellos habían tenido que mezclarse con los muggles y asistir a una universidad muggle para entrenarse, y les habían tomado cariño y se habían sorprendido de lo que los muggles habían creado para suplir la falta de magia, el grupo numero quince se estaba dirigiendo al punto de aparición cuando otro chico legaba corriendo

Se ordena que ningún auror salga del ministerio y que se preparen para el combate

¿Qué es lo que estas diciendo? – dijo el jefe del grupo quince

Es la orden directa del ministro

Pero ¿sabe le ministro el peligro que es que ataquen el complejo químico de Toulouse?

No lo creo – dijo el chico – pero al parecer creen que el ministerio será victima de un ataque

¿Quién querría atacarnos? – preguntó uno de los miembros

Mortifagos – dijo el jefe, quien realmente era muy listo

¿Pero están lejos de Inglaterra?

Y por eso es que somos el primer blanco – dijo el auror – ya que el ministerio ingles está muy preparado para recibir un ataque

Y nosotros ¿no lo estamos? – preguntó otro de los mago.

No – respondió el jefe – no estamos preparados, ya que en este momentos prácticamente la totalidad los aurores están en terreno.

Y entonces se escuchó una terrible explosión, y de pronto entraron una seria de vociferadores, todos explotando de manera simultanea, todos dando la misma noticia, que estaban atacando el ministerio, y después llegó la orden del ministro, que era que todos lo aurores y personal de apoyo se dirigieran al hall de acceso y evitaran la entrada de los mortifagos, así que los cuatro grupos de aurores que quedaban bajaron al Hall

Cuando llegaron se encontraron con la sorpresa que eran casi el triple de mortifagos que aurores, por lo que sería difícil contenerlos, por suerte la mayoría de los mortifagos se encontraban tratando de acabar con la defensa con la que se habían topado, los guardias de la entrada y varias otras personas que se encontraban ahí, por lo que la llegada de los aurores fue bien recibida por los defensores, pero aun así los mortifagos los estaban superando en numero, y eso no era bueno.

Tenemos que hacer que el resto de los aurores vuelvan a ayudarnos – dijo el jefe del grupo quince.

Tienen controladas todas las formas de comunicación – dijo otro mago – tambien al parecer tienen bajo control la red flu

Entonces ¿estamos solos?

Así parece.

Entonces repleguémonos un poco y retrocedamos hasta el ascensor, desde ahí podremos atacar libremente y planificar un escape

Pero el ir hacia el ministerio significará que nos encerraremos en una trampa.

Pero si nos quedamos acá nos acabarán

La batalla estaba totalmente encarnizada, ya que los mortifagos atacaban solo a matar, mientras que los aurores estaban tratando de atacar a anular y a aturdir, por lo que no eran muchos los mortifagos que lograban anular, y si lo hacían, enseguida uno de sus compañeros lo liberaba o lanzaba el contra maleficio para despertarlos, pero las cosas empeoraron cuando llegaron los dementores, y para el colmo un grupo de hombres lobos, así que los defensores tuvieron que dejar las defensas y escapar hacia el interior del ministerio, la trampa de Snape estaba saliendo tal y como él lo había pronosticado.

Escaparon – dijo Lucius – el ministerio es nuestro

Aun no – dijo Snape – ahora se reagruparan por piso, y supongo que atacaran a matar.

Entonces ¿Por qué los dejamos escapar? – preguntó Rodolphus

Porque no teníamos la posibilidad de acabarlos sin que por lo menos un grupo escapar y por lo que vi, nosotros no hemos sufrido bajas, ya que no atacaban a matar

Entonces ¿Cómo los acabaremos?

Piso por piso – dijo Snape – los arrasaremos de apoco hasta llegar al ministro

Pero nos estarán esperando – dijo Lucius

Y crees que vos a ser tan entupido como para ir de los primeros – dijo Snape, abriendo la puerta de unos de los ascensores - Engorgio – agrandando mágicamente el ascensor

Ya veo – dijo Lucius

Los hombres lobos subirán en este ascensor – dijo Snape – mientras que los dementores subirán y entraran en lee primer piso y estarán cerca de los defensores.

Entonces hizo que los hombres lobos subieran al ascensor, mientras que el otro había llegado, así que esta vez fue Lucius, por orden de Snape quien lo había agrandado, mientras que el resto de los mortifagos se subía en él, Snape mando a los hombre lobos al primer piso y enseguida tomó el otro ascensor dándoles tiempo a los hombres lobos de salir del ascensor y comenzar el combate, por lo que cuando escuchó que el ascensor se detenían, hizo que comenzara subir el otro.

La puerta del ascenso se abrió y vio como los hombres lobos estaban peleando y defendiéndose de los magos que estaba en aquel piso, pero los defensores al ver que el otro ascensor llegaba llenos de mortifagos se vieron derrotado, y no tenían donde escapar, ya que la única forma de abandonar aquel piso era el ascensor, era el único piso que no contaba con otro método de escape. Así que si querían salir con vida tendrían que arreglárselas para llegar al ascensor

Pero será un suicidio – dijo uno de los defensores

En todo caso estamos muertos – dijo otro de los defensores – no creo que quieran dejarnos con vida

Viene los dementores – grito una bruja desesperada, quien se levanto para salir corriendo pero no logro avanzar mucho cuando cayó muerta

Expecto Patronum - se defendieron la mayoría de los magos, haciendo que sus patronus

No podemos resistir – dijo el mago – será mejor que nos rindamos

No – dijo otro de los magos, pero ya era tarde, varios de sus compañeros habían levantado sus manos y arrojaron sus varitas, entonces la lucha terminó vio como ellos se levantaban y comenzaban a juntarse para caminar en dirección a los mortifagos, pero un par de magos no habían dejado sus varitas y las habían guardado, no confiaban en lo que estaban viendo, pero al parecer si hacían las cosas como correspondía podría salir a salvo.

Caminaban con las manos en alto, mientras veían como los dementores comenzaban a cerrarles el paso, el mago que no había dejado su varita y la tenía oculta en su manga miraba en todas direcciones, seguramente esperando ver los que ocurría, vio que la puerta del ascensor estaba abierta, solo estaban a unos paso cuando pasó lo que temía, vio a los mortifagos apuntándoles y al que parecía el líder dar la orden

Mátenlos

Entonces una lluvia de luces verdes iluminó el hall del premier piso, y el mago, quien se había agacha do rápidamente, sintió como una seria de cuerpos caían, entonces tomó su varita u comenzó a atacar, y pese a la orden que había de tratar de capturar a mortifagos, pero la única manera de salir era matando. Atacó con la maldición asesina al mortifago que tenía masa cerca, el que cayó muerto, corrió hacia el ascensor lanzando maldiciones hacia atrás, hacia las posiciones en las que había visto a los mortifagos, llego al ascensor y se giró agachándose, esquivando las maldiciones que le habían lanzado, vio como varios de sus compañeros estaban llegando al ascensor, por lo que procedió a cubrirlos y una vez que todos los que estaba vivos habían llegado el ascensor cerraron las puertas y subieron al segundo piso

¿Por qué al segundo y no al primero para escapar? – preguntó una bruja

Porque seguramente estarán esperándonos en el primer piso – dijo el mago – y no creo que seamos los suficientes como para abrirnos el camino, lo mejor es ir al segundo piso y advertirles lo que pasará si tratan de rendirse.

Llegaron al segundo piso y antes de abrir la puerta conjuraron el encantamiento escudos, por si los defensores que estaban ese piso los atacaban, y no se equivocaron, ya que apenas se abrieron las puertas fueron recibidos por un grupo de magos quienes los atacaron, claro que dejaron de hacerlo cuando vieron que se trataban de compañeros, así que rápidamente salieron del ascensor y corrieron para dirigirse junto a sus compañeros, mas que mal los mortifagos estaba por llegar, ya que el otro ascensor estaba disponible

Solo ustedes se salvaron – dijo asombrada una joven bruja

Nos habíamos rendido – explico un mago – pero alguno no votamos las varitas

Los mataron sin piedad – dijo otro mago – no creo que quieran dejar mago vivo

Entonces ya sabemos – dijo el que estaba a cargo del piso – todos estemos preparados para dirigiremos a la salida de emergencia

Vieron como el ascensor en el que habían llegado los magos del ministerio cerraba sus puertas y comenzaba a bajar, seguramente iría a buscar a los mortifagos y hombres lobo para el siguiente ataque, ahora le tocaba el turno al segundo piso y estaban listos, puestos estratégicamente para atacar, y por la advertencia de los sobrevivientes del primer piso no acatarían la orden del ministro de atacar a anular, tendrían que ser un poco más rudos y atacar a matar, entonces los ascensores comenzaron a subir, todos se prepararon, algunos estaban listos para lanar encantamientos patronus, pero algo raro ocurrió.

El ascensor no se detuvo en el segundo piso, ni en el tercer piso, sino que en el cuarto piso, y todos supieron que los magos de esos pisos no habían sido advertidos de la forma de atacar de los mortifagos, por lo que seguramente se rendirían y los matarían, varios de ellos se miraron, tenían que subir y apoyarlos y reforzarlos, mas que mal sería la única forma de poder escapar y tendrían que tratar de salvar la mayor cantidad de magos posibles.

Pero no podemos dejar el piso solo – dijo otro de los magos – mas que mal tenemos que defenderlo

Pero los mortifagos nos están acabando de a poco – dijo otro de los mago – le mejor será que nos agrupemos y demos pelea

No puedo dejar el piso sin protección – dijo el mago – pero lo que quieran ir contigo que lo hagan

Por desgracia para el joven auror, solo sus cuatros compañeros sobrevivientes se habían ofrecido para ir al cuarto piso a apoyar, claro que antes pasarían por el tercer piso, ya que ahí quiazas podrían conseguir un par de refuerzos, y sin esperar más se dirigieron al cuarto piso, claro que tambien tendrían que cuidarse el llegar al tercer piso, en donde los del uso indebido de la magia seguramente estarían esperando por todos lados, así que antes de entraran nuevamente se colocara encantamientos escudos, lo que les permitió llegar sin ningún problema

Rápidamente contaron lo sucedido en el primer piso, y comenzaron a escuchar el ruido de pelea que venía del cuarto piso, por lo que el encargado del piso envió voluntarios a apoyar, claro que nuevamente fueron pocos lo que se ofrecieron, uno de ellos un viejo mago que tenía a su nieto defendiendo el piso superior, y que era el único familiar que le quedaba con vida, por lo que tendría que tratar de salvarlo, así que solo con diez hombres el joven auror se dirigió al cuarto piso, claro que cuando llegó a la escaleras que permitía subir el curato piso, un ruido raro le llegó desde el segundo piso, pero no se detuvo a escuchar, ya que su prioridad era llegar al cuarto piso, en el que no se escuchaban más ruidos.

Entraron con mucho cuidado, y vieron que en verdad había muchos caídos, mientras que los sobrevivientes se habían rendido y estaban caminando en dirección al ascensor, en donde los mortifagos los estaban esperando, entonces el auror ordenó ponerse estratégicamente y justo esperaron unos segundos, ya que cuando se diera la orden de asesinar sería el mejor momento para atacar.

Mátenlos – volvió a sonar la orden

Avada kedabra – fueron las diez maldiciones que salieron no de los mortifagos, sino del grupo que había llegado desde el tercer piso, entonces los mortifagos en ves de matar a los que se habían rendido comenzaron a busca posiciones para defenderse, mientras que los magos que se habían rendido corrieron en dirección al ascensor, claro que a diferencia de los magos del primer piso, estos comenzaron a bajar al primer piso

¡No! - exclamó el auror – o pueden ir al primero piso, seguramente hay mortifagos esperando para acabar a quienes traten de escapar

Tenemos que salir – dijo otro de los aurores

Vámonos de aquí – dijo el joven auror – no somos los suficientes como para defender el piso

El grupo se retiró rápidamente, y llegaron a la salida de emergencia y entraron en ella, una vez ahí, el joven aproen lanzó el encantamiento con el que sellarían la puerta, ese era el último recurso, y así se aseguraría que ningún mortifago pudiese entrar por esa puerta, ahora tendrían que dirigirse al primer piso para ver si podían salvar a alguno de los magos que habían escapa al Hall.

Llegaron al segundo piso y se encontraron con la sorpresa que un combate se estaba llevando a cabo, entonces comprendió que los mortifagos estaban atacando el cuarto piso, esperando que el segundo piso quedara sin protección y así poder acabarlo rápidamente, entonces fue una suerte que el encargado del piso no quisiese enviara un grupo numeroso, y por lo menos ello sabían que no podrían rendirse, por lo que ellos entraron en el piso y se unieron al combate, pero ya era algo tarde, porque el numero de mortifagos había aumentado, y en verdad que no había muchas posibilidades que pudiesen defenderse

Repleguemos al quinto piso – dijo el encargado del piso cuando vio llegar al auror ¿y que pasó arriba?

Salvamos a varios – dijo el auror – pero escaparon hacia el ascensor y se fueron directamente al Hall

Solo espero que se salven – dijo el hombre – ahora tendremos que irnos al quinto piso y presentar la última defensa

Se replegaron en dirección al quinto piso, en donde funcionaba la oficina del ministro, y en la que seguramente estaban los magos a cargo de su seguridad, que se suponía eran los combatientes de elite de los aurores, por lo que seguramente podrían resistir más, claro que no podrían usar los ascensores y tendría que correr por las escaleras, claro que para asegurarse, uno de los aurores envió un patronum, para informar acerca de la caída de los otros pisos, y cuando llegaron corriendo, se encontraron con la sorpresa que por lo menos aun no se iniciaba la pelea en ese piso.

Mientras que en el cuarto piso los mortifagos se estaba reuniendo, ya que habían comprobado que los magos habían sellado el paso hacia las escaleras de emergencia, eso significaba que la única forma de acceder a la oficina del ministro sería ocupando el ascensor, y sabía que ahora los magos os se rendirían, ya que habían habido sobrevivientes, eso era lo único que estaba fallando en el plan de Snape, quien pensaba que podría acabar el combate si perder muchos mortifagos, pero ese ataque en el cuarto piso case le había costado la vida a él, pero por suerte la maldición la había recibido otro mortifagos que había eludido la que le habían lanzado a su posición.

Bien Snape – dijo Lucius, quien sangraba de la nariz - ¿Qué es lo que haremos ahora?

Seguir luchando – dijo Snape – subir el quieto piso y acabar con la resistencia

Pero nos estarán esperando – dijo Rodolphus

¿Y? – dijo Snape

Que nos puede costarnos la batalla

No – dijo Snape – llama a todos los mortifagos, Hombres lobos y dementores que estaban en el Hall, que nos seno unan acá

¿Qué piensas hacer?

Atacar con todo – dijo Snape – no podrán resistir una invasión constante

Pero puede hacer que le lleguen refuerzos – dijo Lucius

Pero a nosotros tambien nos llegaran refuerzos, y seguirían los combates en el Hall

Llamaron a todos los mortifagos y hombres lobos para que se reunieran en el cuarto piso, una vez reunidos Snape y envió en ambos ascensores a los hombres lobos, y después volverían por el segundo grupo de hombres lobos y el tercer grupo, para después comenzar a mandar a los mortifagos, primeros los más jóvenes y finalmente los más capacitados, Voldemort había dicho que podía prescindir de los mortifagos nuevos, pero que los más antiguos tenían que sobrevivir.

Cuando Snape llegó en el último ascensor junto con Lucius y Rodolphus, vio que las cosas estaban como él lo había pronosticado, si bien había perdido varios hombres lobos y un par de mortifagos, ellos ya habían copado la mayoría del piso, y veían que solo un grupo compacto los estaba deteniendo, desde donde estaba reconocía a los que eran la guardia personal del ministro, y precisamente en medio de ellos estaba el ministro mismo, la persona que era el blanco de la noche, entonces levantó su antebrazo izquierdo y presionó la marca oscura

- ¿Qué haces?- dijo Lucius-¿Por qué lo has llamado si tenemos la batalla ganada?

Por órdenes el señor tenebroso – dijo Snape - ¿Crees que soy tan tonto como para convocarlo?

¿Pero no entiendo? – dijo Rodolphus

No tienes que hacerlo – contestó Snape – solo acatar las órdenes del señor tenebroso.

¿Por qué no nos informaste? – dijo Lucius

No tengo que discutir mis ordenes contigo

Y dicho esto volvieron a la batalla, la cual seguía inclinándose a favor de los mortifagos, pero no podían avanzar, ya que el grupo de defensores, mas la guardia del ministro tenían una buena defensa, la cual era casi imposible de penetrar, pero era cuestión de tiempo, ya que no podrían resistir por mucho tiempo el constante aumento de atacantes, hasta que al final todos los mortifagos dejaron de combatir, ya que el ascensor se acababa de abrir, dando paso a Voldemort.

Bien mis mortifagos – dijo Voldemort – veo que han cumplido bien mis ordenes

Señor – dijo Snape – todo salio tal cual lo dijo

Y crees que me sorprende – dijo el mago – claro que estoy un poco decepcionado de que no hayan terminado todo el trabajo

Solo queda un grupo compacto de defensores – dijo Lucius – nada que no podamos manejar

Pero ahora yo estoy aquí y terminaré el trabajo

Hizo un complicado movimiento con su varita y enseguida se sintió un gran estruendo, varios de los defensores vieron como las defensas que habían conjurado desaparecían, y vieron que había llegado Voldemort, y el primero en entrar en pánico fue el ministro, quien junto con dos de sus escoltas corrieron al despacho y se encerraron en él, suponiendo que las defensas que este tenía eran impenetrables, mientras que el resto de los defensores continuó combatiendo

si se rinde ahora juro que les perdonaré la vida – dijo Voldemort

No creo que cumplas con tu palabra – dijo el joven auror que había logrado sobrevivir en todos los pisos

Veo que aun quedan valientes – rió Voldemort – pero es mi última oferta, o se rinden o mueren

El reducido grupo de defensores sabía que no eran rivales para el señor tenebroso, pero tampoco podrían confiar en que serían perdonados, por lo que la única posibilidad era escapar, ya que aun estaba la salida de emergencia, la cual podrían bloquear, pero que significaría que tendrían que salir al hall principal para poder escapar, y seguramente habrían refuerzos de los mortifagos esperándolos

Será más sencillos enfrentarlos a ellos que al señor oscuro – dijo el auror

Pero ¿abandonaremos al ministro? – dijo uno de los guardias que había quedado fuera

El lo hizo – dijo el auror – no veo porque no podemos escapar sin él

Pero somos aurores, se supone que tenemos que dar nuestra visa por proteger la ley

Pero en este momento estamos solo, sin ayuda y no somos rivales para él, si escapamos podemos reagruparnos y pedir ayuda a los otros países.

Entonces no vamos – dijo otro mago.

Corrieron en dirección a la salida de emergencia, con los hombre lobos pisándoles los talones, por lo que apenas lograron cerrar la puerta y comenzar el descenso al Hall, y esperando que la defensa del despacho del ministro fuese lo suficientemente fuerte como para resistir el ataque del mismísimo Voldemort, aunque al ver la manera en que había roto sus defensas dudaban que no fuese capaz de eliminar las del despacho.

Llegaron al hall, y se encontraron con la sorpresa, que si bien habían muchos mortifagos, todos se encontraban luchando, ya que varios de los grupos que habían salido a ver las emergencias, estaban regresando, todos con algunas bajas, pero por lo menos eran refuerzos inesperados, los magos que salieron de las escaleras de emergencia comenzaron a atacar a los mortifagos, los cuales tuvieron que replegarse hacia el ascensor, ya que tenían órdenes directas de Voldemort de no permitir que nadie tratase de llegar al quinto piso

El ministerio ha caído – dijo el joven auror – será mejor que nos vayamos y nos ocultemos

No podemos dejar nos venzan – dijo otro de los jefes de los aurores que había llegado con su grupo

El que no debe ser nombrado ha llegado y está en el quinto piso – dijo otro mago – no podemos luchar contra él

Maldición – dijo el mago – sabía que algo raro estaba ocurriendo después de que nos emboscaran en nuestra misión

Y no fueron los únicos – dijo otro de los mago – al parecer todos los grupos que salieron fueron emboscados, no tenemos ni la mitad de los hombres que teníamos en la mañana

Y han matado a muchos acá – informó el joven auror – hasta los que se rendían los mataban

Entonces vámonos – dijo otro jefe de grupo

No podemos, tenemos que defender al ministro a toda costa.

Mientras tanto en el quieto piso Voldemort había llegado a la puerta del despacho del ministro, se detuvo frente a la puerta y paso sus manos por los contornos, retrocedió unos pasos con una sonrisa de autosuficiencia en su rostro, conocía los encantamientos que habían puesto en la puerta y sabía como anularlos, entonces levantó su varita y haciendo otro complicado movimiento y susurrando una palabras, lanzó un encantamientos a la puerta, pero esta no se abrió, repitió el proceso sin ningún resultado, por lo que volvió a hacerlo, esta vez se sintió una especie de temblor y todos vieron como la puerta salía expulsada hacia dentro, con tanta fuerza que golpeó a unos de los guardias del ministro, dejándolo fuera de combate.

El otro auror se puso delante del ministro para protegerlo, pero a un movimiento de la varita de Voldemort fue levantado y arrojado al otro lado del despacho, cayendo sobre los atizadores de carbón, muriendo al instante, mientras que el ministro sacaba su varita y apuntaba a Voldemort, pero estaba muy nervioso y no lograba pronunciar palabra alguna, por lo que Voldemort levantó lentamente su varita

Veo que reconoces la muerte cuando está frente a ti

No, no ,no – tartamudeó el ministro – no puedes matarme

Como que no – dijo Voldemort - ¿a que pensabas que venía?, a pedirte una reunión

Avada kedabra – dijo el ministro apuntando a Voldemort, pero el encantamiento no le salio

Así que tratando de matarme – dijo Voldemort – pero así no se hace, se hace así, Avada kedabra.

Y el ministro de magia francés había muerto, el plan había salido a la perfección, y unos de los más fuerte ministerios de magia de Europa había caído bajo su control, ahora tenía que esperar el llamado del otro ataque, porque así comenzaría a tomar el control de Europa, y después de expandiría por todo el mundo mágico y después les tocaría a los muggles, quienes serían sus esclavo. Pero por el momento bajaría al Hall para reunir sus fuerzas y estar listos para acudir al llamado de Bellatrix, total él sabía que el ministerio búlgaro era muy poderoso y no sería sencillo tomarlo, solo había aceptado la petición de Bellatrix por que le debía el escape del ministerio hacia dos años.

Mientras en el hall del ministerio la batalla continuaba, los mortifagos estaban bloqueando la entrada al ascensor, mientras que los magos del ministerio se encontraban esperando que regresaron el resto de los grupos de aurores que había salido esa noche, por lo manos para advertirles acerca de la caída del misterio, claro que las cosas empeoraron cuando el ascensor comenzó a descender y los mortifagos comenzaron a gritar de alegría, y los magos que habían logrado escapar del quinto piso sabían que eso significaba que el señor oscuro estaba bajando junto con los mortifagos que estaba con él.

Es hora de irnos – dijo el joven auror – Voldemort viene en ese ascensor

No estoy seguro – dijo otro de los magos – además, aun no han vuelto todos los grupos

No todos volverán – dijo otro mago – yo apenas logré salvarme, perdí a todos mis compañeros.

Entonces ¿A dónde nos vamos? – preguntó otro de los magos

A Inglaterra – dijo el joven auror – ahí por lo menos les advertiremos a ellos que pueden ser los próximos

O nos pueden ayudar a recobrar el nuestro

Vámonos – dijo finalmente unos de los jefes, pero que un grupo visite las casas de seguridad para ver si algún herido llegó ahí

Yo voy – dijo el joven auror – nos vemos en el ministerio ingles

Que te vaya bien Jean Jeaques – dijo el jefe al joven auror – hoy has mostrado mas valor que cualquier mago que he conocido, espero verte pronto

Yo espero que esto no se repita más – respondió – nunca había visto tantas muerte

Las puertas del ascensor se abrieron dando paso a Voldemort y el resto de los mortifagos, por los que todos los defensores y miembros del ministerio comenzaron la huida, así que apenas salieron del edificio comenzaron a desaparecerse, la mayoría se iría a Inglaterra, claro que antes irían por sus familias, mientras que el reducido grupo de Jean Jeaques fue a inspeccionar las casas de seguridad en busca de más sobrevivientes, por lo menos para advertirles que no fueran al ministerio.

A diferencia de la mayoría de los ministerios de magias del mundo, que estaban ubicados en el centro mismo de las ciudades principales ocultos en viejos edificios que no llamaban la atención de los muggles, el ministerio de magia búlgaro estaba ubicado en un antiguo castillo en las afueras de Sofía, desde fuera se veía como un lugar completamente bien cuidado, fuera siempre estaba custodiados por "guardias privado", ya que aunque no se sabía con ciencia cierta a que familia pertenecía aquel castillo, por lo menos se sabía (por lo menos por los muggle) que se trataba de un castillo de una muy acomodada familia que la había heredado de generación en generación

Tanto era la costumbre de las personas en no saber a quien pertenecía el castillo, que nadie se molestaba en hacer averiguaciones acerca de los dueños, claro que a veces no faltaban las personas que trataban de averiguar, especialmente periodistas, estudiantes de historia o arquitectura, inmobiliarias, constructoras, museos y conservadores, y una que otra vez algún millonario excéntrico que quería adquirir la propiedad, pero por alguna razón desistían de seguir investigando.

El gran jardín que antecedía al castillo estaba llenos de flores y árboles, que ya para esa fecha comenzarían a dar sus frutos, claro que desde fuera no se veía todo el movimiento que había tanto en los jardines como en el castillo mismo, la verdad que era una hermosa vista, y una útil fachada, además que sus protecciones eran de las mejores, haciendo casi impenetrable, ya que los jardines contaban con muchas protecciones y dentro del castillo todo estaba distribuido de manera de poder afrontar posibles ataque.

Ya hacia tiempo que habían aprendido lo que era estar bajo la amenaza de un mago oscuro, ya que Grindewal casi los había dominado, cuando su poder era inmenso, y fue solo por la aparición de Albus Dumbledore que no fueron derrotados, por esa razón era que habían cortado un poco los contactos con el ministerio ingles hacia dos años cuando estaban tratando a Dumbledore de loco, pero cuando el mismísimo director de Hogwarts les solicito que estuviesen dispuestos a presentar batalla contra Voldemort en caso que fuese necesario era que habían reanudado las conversaciones con el ministerio ingles. Además que estaba el hecho que Fudge había sido removido y reemplazado por Scrimgeour, por lo menos de buen cometido en lo que era a la relaciones con ellos.

Ahora habían reforzado sus defensas, especialmente después de la visita de la nueva directora de Hogwarts, quien les había advertido de la posibilidad que los atacasen, claro que esto solo lo sabía el mismísimo ministro, ya que McGonagall había comentado que habían logrado infiltrar un espía dentro de las filas del señor oscuro, y a él que le había tocado vivir lo que era los tiempo del Grindewal, entendía claramente lo difícil que tenía que haber sido lograr esa hazaña y que aun estuviese con vida, por lo que sabía que la seguridad de ese hombre podría salvar muchas vida.

El ministro búlgaro sin embargo había comenzado una serie de rumores, que después corroboró con la firma del convenio de cooperación con el ministro ingles, por lo que había dado la orden de que todos los aurores tenían que prepararse para el combate, y aprovecharía que los aurores se entrenarían en combate, para que el resto de los miembros del ministerio tomara una que otra clase de duelos, lo que había que reconocer como un buen método para preparar a todo el personal, ya que si bien sabían acerca del ataque, el espía de la orden del fénix no había podido informa de la fecha exacta, lo que significaba un problema, ya que tenía que seguir atendiendo lo problemas de su país.

Señor ministro – dijo la secretaria entrando en la oficina – le traigo el periódico de la tarde y su café

Gracias Mildred ¿Dónde están mis hijos?

Dimitri está en clases de piano, y Adriana se encuentra en su habitación haciendo los deberes

¿Y mi esposa?

En el club de brujas

Avísame cuando todos estén en casa

Bueno

Otra de las particularidades del ministerio búlgaro, era que el ministro vivía en el castillo junto a su familia, esto debido a la gran seguridad que había ahí, nadie podía entra o salir si ser registrado, además que habían creado un sistema de detección muy eficaz, por lo que los intrusos o espías no entraban, por lo menos no sin tener que hacer un gran trabajo de preparación, periódicamente registraban a todos los miembros del ministerio para comprobar que no estuviesen bajo los efectos de la maldición imperius, y tambien tendían un control periódico de las varitas.

Ya entrada la noche fue que le llegó la noticia que su familia se encontraba en casa, por lo que se dirigió al comedor para que cenaran todos juntos, fue en ese momento que le llegó la noticia que habían varios ataques, ya que el parecer un grupo de gigantes había abandonado su colonia de las montañas para hacer de las suyas, y al parecer fue la señal que el ministro había esperado, ya que por lo menos había preparado la salida de su familia del ministerio en caso de emergencia, pero él tenía que quedarse, mas que mal era el ministro u defendería con su vida esa casa.

Señor – dijo otro mago – parece que están atacando Varna

¿Quienes? – preguntó el ministro

Lo gigantes

¿Gigantes en Varna? – preguntó el ministro – pero si es un puerto no hay colonia de gigantes cerca

Es lo que se nos informó

Señor – llegó corriendo otro mago – se informa de un ataque en Plovdiv

¿Gigantes? – preguntó el ministro

No, hombres lobos y algunos vampiros

Maldición – dijo el ministro entendiendo que el ataque al ministerio estaba a punto de comenzar

Llama a todos los aurores para que regresen

¿Pero no piensa dejar esos pueblos sin protección?

No podemos arriesgarnos a quedarnos sin protección

¿Pero quien nos puede atacar? – dijo el joven mensajero – nadie tiene tanto poder como para penetrar todas las defensas que usted mandó a colocar

Está el señor tenebroso – dijo el ministro

Pero él primero debe tomar el ministerio ingles – dijo el joven – después de eso tratará de atacarnos

Eso es lo que pensamos – dijo el ministro, pero ¿Qué pasa si atacara a los otros países antes de Inglaterra?

No sería lógico

Es más lógico de lo que piensas, ya que el ministerio ingles está muy protegido, y creamos métodos para que nos avisara de algún ataque , por lo que podríamos ir en su ayuda

¿Esos métodos no funcionan al revés? – preguntó la esposa del ministro

No, estábamos haciendo los preparativos para hacerlo pero aun no están listos

¿Pero que pasara con los otros ataque? – dijo Adriana – no puedes dejar que inocentes mueran si que trates de protegerlos

Pero si son señuelos y mando a los aurores a una trampa será lo mismo que si no los envió.

¿Y que pasa si te equivocas y no atacan el ministerio? – volvió a preguntar la esposa del ministro

Entonces seré recordado como el peor ministro de la historia – dijo el ministro – está bien, envía a los aurores a detener los ataques, pero con la orden de si las cosas se complican vuelvan de inmediato.

Como diga – y todos lo mensajeros se retiraron a dar las instrucciones

Ahora – dijo el ministro mirando a su esposa y sus hijos – he temido este momento desde que se supo del retorno del señor oscuro ingles, por lo que preparé un método de protección para ustedes, así que se irán por la salida secreta y de ahí desaparecerán y se irán a Inglaterra, a casa de su tía Dorotea.

Y en ese momento comienza a sonar una especie de alarma, la que indicaba claramente que el ministerio se encontraba bajo un ataque, y un gran estruendo irrumpió en el salón, ya que una enorme roca había entrado por el techo y destrozado la mesa en la que estaban comiendo, pero como todos ya se habían levantado, ninguno quedó herido, entonces el ministro comprendió que la avanzada de los mortifagos eran gigantes, lo que haría realmente complicado que las defensas exteriores resistieran mucho tiempo si se trataba de un gran numero de gigantes.

Entraron tres aurores de la guardia personal del ministro, los cuales estaban asignados a la protección de la esposa y sus hijos, por lo que cuidarían el escape de la familia, entonces todos se dirigieron rápidamente al despacho del ministro, en donde activarían el trasladador que habían creado, puesto que suponían que los canales de comunicación con el exterior estarían siendo controlados, o por lo menos bloqueados, y lo comprobaron en el despacho del ministro cuando intentaron usar la red flu para comunicarse con el ministerio ingles.

No puedes quedarte – dijo la esposa del ministro – tienes que venir con nosotros

No puedo – dijo el ministro – es mi deber permanecer aquí dirigiendo el combate y ayudando en lo posible

Pero para eso están lo aurores

Pero necesitaran ayuda, y por lo que veo será mucha

Entonces deja que me quede – dijo Dimitri

Ni pensarlo, si algo me pasa tu tendrás que cuidar de tu madre y Adriana

Otra gran piedra entro por una de las ventanas del despacho, por lo que el ministro apuró a su señora y a sus hijos para que tomaran el trasladador y pudiesen activarlo, aun así la familia no quería separarse, pero la entrada de un par de maldiciones hizo que el ministro activara el trasladador, poniendo a salvo su familia.

Fuera del ministerio se encontraba un gran número de mortifagos y algunos hombres lobos, mientras que los gigantes se encargaban de la destrucción de las defensas exteriores, el señor tenebroso había logrado introducir un par de espías dentro del ministerio y ellos se habían encargado de averiguar acerca de las defensas, por lo que sabían claramente a lo que se enfrentaban.

Además estaba el hecho de que habían amenazando al jefe de la oficina de comunicaciones para que se encargara de anular los canales de comunicación, en verdad que había sido un trabajo un poco complicado, ya que al principio habían pensado en lanzarle la maldición imperius a alguien del ministerio, pero después de averiguar acerca de los controles que le hacían al personal fue que Voldemort había desechado esa idea.

Lo gigantes se encontraban atacando la tercera y cuarta línea de defensa, las que si bien habían logrado dañas a alguno de los gigantes, no había conseguido acabar con ninguno de ellos, por lo que desde las torres del castillo un grupo de magos comenzó a lanzar maldiciones, pero después de unos minutos los mortifagos comenzaron a avanzar y a responder los ataques, varios de ellos estaban entrando en el castillo, por las ventanas

Recuerden – dijo Bellatrix – apenas los gigantes terminen de romper las protecciones los hombres lobos entrarán en el castillo, seguidos por los grupos de ataque tres y cuatro, lo grupos cinco y siete se quedaran en la entrada cuidado que nadie entre

¿Qué hay de ti? – preguntó otro mortifago

Yo estaré en la segunda oleada de ataque, tengo que llegar el segundo piso rápidamente.

¿Qué hay de los grupos que están en la distracción?

Se nos unirán a media que lleguen, la mitad se queda en la entrada y la otra mitad entra al combate

Los gigante se encontraban llegando a la puerta del castillo, que eran de dos hojas de madera, altas e imponentes, tenían varios encantamientos que la protegería de los intentos de ataque, pero ahora no sabían si esto funcionaría contra los gigantes, por lo que en el vestíbulo estaban concentrándose un numerosos grupo de magos y brujas, preparados para el combate, en la mayoría, aurores que no habían salido esa noche.

Tienen todos los canales de comunicaciones bloqueados – dijo un mago que llegó escoltado de una serie de personas, en la mayoría mujeres, que eran de la parte administrativa y no tenían nada de experiencia en combate.

Eso quiere decir que tenían un infiltrado en el departamento comunicación.

¿Qué es lo que haremos? – preguntó una bruja

Se quedarán atrás – dijo el jefe de los aurores – desde el las escalera podrán atacar a los enemigos si es que logran entra

No lo harán – dijo otro auror – las puestas son impenetrables

No estoy seguro de que resistan al ataque de los gigantes –respondió el jefe de lo aurores

Bien – dijo otro – solo espero que los de las torres hayan logrado por lo menos acabar con alguno de los gigantes

Por suerte no podrán entrar, no pasarían por la puerta

Fuera, los gigante ya habían logrado acabar con la última de las defensas, por lo que llegaron al muro y solo les quedaban abrir la puerta, Bellatrix vio que los gigantes habían terminado su trabajo en los jardines, levantó la varita y realizó un movimiento para lanzar la señal, ya que fuera se encontraban un grupo de gigantes, los cuales aparecieron caminando lentamente, formados en dos filas, y en medio transportaban un gran ariete, que en su punta tenía una cabeza de serpiente metálica.

Los magos que estaban en las torres mandaron mensajes a los magos que estaban en el vestíbulo, para que estuviesen preparados, mientras ellos seguían atacando a los otros gigantes, que se habían puesto como escudos de sus compañeros, impidiéndoles a los magos atacar a los que transportaban el ariete, una vez que estaban frente a la puerta, los gigantes golpearon la puerta con todas sus fuerzas, el ruido que había este al entrar en contacto con la puerta era sorprendente, dentro del castillo el sonido del golpe se amplificaba, haciendo retumbar las paredes.

¿Un ariete? – dijo uno de los magos – creen que con un simple ariete pueden derribar la puerta

No lo sé – dijo el ministro, quien se encontraba en la parte de atrás de la línea de defensa, junto con otros importantes magos del ministerio.

Por lo menos cuando Grindewal uso uno no de funcionó – dijo otro magos, uno de los más viejos de los que trabajaba en el ministerio.

Pero nos es con Grindewal con quien nos enfrentamos – dijo el ministro – Voldemort ha demostrado ser más poderoso

Pero Voldemort fue derrotado por un bebe

Si, pero no murió, eso demuestra que domina las artes oscuras lo suficiente como para saber anular la maldición asesina.

El ariete golpeo cuatro veces más la puerta, sin que esta se abriera, por lo que Bellatrix camino en dirección a la puerta, Voldemort le había dado instrucciones por su el ariete no funcionaba correctamente, ya que el ariete era un arma creada por el mismísimo Voldemort, y no era un simple ariete, ya que los había hechizado con magia negra y magia antigua, y le había enseñado a ella como activarlo.

Llegó a donde estaban los gigantes, junto con todos los grupos de ataques, tanto de mortifagos como de hombres lobos, claro que varios de ellos fueron alcanzado por maldiciones lanzadas por los defensores de las torres, pero una vez que estuvieron juntos con los gigantes, estaban a salvo. Bellatrix levantó la varita y lanzó el encantamiento para activar el poder de ariete.

La serpiente abrió lo ojos, en los que habían dos hermosas esmeraldas de color verde, abrió la boca, y sus colmillos se prendieron con un fuego azul, entonces los gigantes volvieron a arremeter la puerta, y en el primer golpe se vio el resultado, ya que la puerta comenzó a astillarse, dos golpe más y la puerta seguía rompiéndose, hasta que en el cuerpo golpe cedió y se rompió, y con el quinto golpe la puerta fue derribada, permitiendo la entrada del grupo de hombres lobos.

No puede ser – dijo el jefe de los aurores cuando vio que la puerta había cedido – esto es imposible

vienen los hombres lobos – dijo otro de los magos

Y en efecto, una gran cantidad de hombres lobos apareció dentro del salón, si bien no estaba transformados, los aurores habían aprendido a reconocerlos cuando estaban en su forma humana, además era lo más lógico que fueran enviados en el primer grupo, mas que mal era resistentes a los ataques mágicos, y detrás de ellos vieron que venían los mortifagos, lanzando maldiciones asesinas a diestra y siniestra.

Señor ministros – dijo uno de los jefes - están atacando a solo matar

Entonces nosotros tambien, no permitiremos que nos derroten

Ya escucharon – dijo el jefe de los aurores dirigiéndose sus hombres, ataquen a matar

La batalla se volvió completamente sangrienta, por todos lados comenzaban a caer muertos, tanto del lado de los mortifagos, como del ministerio, el problema era que seguían llegando hombres lobos y mortifagos y los defensores eran solo los que estaban ahí, y la única posibilidad de ayuda que tenían era que llegasen los grupos que habían salido a frenar los ataques, por lo que pronto tuvieron que comenzar a ceder terreno y subir al segundo piso, lugar del que no podrían escapar con tanta facilidad.

No podemos replegarnos – dijo el jefe de los aurores al ministro – si lo hacemos no podremos escapara.

Si podemos – dijo el ministro – por lo menos por los pasajes secretos del casillo

Se supone que son solo mitos – dijo el jefe de los aurores

No los son, claro que solo yo sé donde están, es una medida de seguridad que solo el ministro los conozca, y cuando termina su periodo le cuenta el secreto a su sucesor y después este le borra la memoria para que no recuerde la ubicación de los pasadizos

¿A dónde nos llevaran? – preguntó uno de los oficinistas

Depende del que usemos – dijo el ministros – tres de ellos nos llevaran al jardín posterior, unos cerca de puerta trasera, otro bajo el gran sauce que está en la laguna y el tercero deja en la fuente de los deseos

¿Solo tres?

Bueno hay una serie de pasadizos que nos moverían por todo el ministerio, sería un buen lugar para ocultarse

No nos queda de otra

Y me olvidaba del pasaje a la plaza del frente – dijo el ministro – pero es un pequeño pasillo por el que solo se puede transitar de a una persona, es muy angosto

Ese nos dejaría fuera de los terrenos del ministerio – dijo el jefe de los aurores desde ahí podríamos sorprenderlos por las espaldas

O escapar y desaparecer de inmediato

Mandemos a los oficinistas a que se pongan a salvo – dijo uno de los aurores – mándelos por el pasadizo y que se vallan a sus casas

Y por orden del ministro que solo los que quisieran quedarse a defender el ministerio lo hicieran y que el resto los siguieran para que se pudieran ir por el pasadizo, varios se quedaron, otros se excusaron diciendo que tenían familia, por lo que las fuerzas defensores se vieron muy disminuidas por la retirada de varios de los defensores. Pero el parecer algo estaba sucediendo en los jardines, ya que se escuchaba mucha bulla.

Los grupos de aurores que habían salido a ver los de os ataques estaba volviendo, el primero d ellos había sido el último en salir, por lo que había alcanzado a recibir la orden de volver si se descubría que era una trampa, claro que el problema fue que cuando se había dado cuenta de eso estaba en un lugar en el que no podían aparecerse, por lo que tuvieron que abrirse paso luchando para llegar a alguna zona en la que pudiesen aparecerse. Y ahora se encontraban con la sorpresa que estaban atacando al ministerio, y cuando se disponían a entrar vieron que se enfrentarían a un grupo de gigantes, que los estaba esperado, y ellos eran muy pocos para hacerle frente.

Poco a poco comenzaron a llegar las patrullas que habían sido enviadas, alguna muy reducidas a causa de las trampas, por lo que pronto tuvieron un numero lo suficientemente considerables como para hacerle frente a los gigantes, pero había que ser inteligente, un solo mago no podría acabar con un gigante, por lo que se acordaron atacar en grupos de cinco a los diferentes gigante, así que una vez hecho eso entraron en la batalla, y por fin los gigantes comenzaron a ser derribados.

Claro que los aurores que habían llegado no contaban con que en la puerta hubiese un grupo de mortifagos separándolos, por lo que pronto tuvieron que comenzar a retroceder a causa de la defensa que habían puesto en la entrada y por la aparición de otro grupo de gigantes, los que seguramente eran los responsables de alguno de los ataques que había dejado al ministerio con poco personal. Así que los aurores tuvieron que comenzar a retroceder hacia la entrada del castillo cuando vieron que un gran número de mortifagos, dirigidos por el mismísimo Voldemort estaba apareciendo en la entrada, lo que significaba que serían derrotados, así que dieron la orden de retirarse y dirigirse a las casas de protección.

Dentro del castillo Bellatrix había conseguido que los aurores y magos que estaban en el vestíbulos se dirigieran al segundo piso, le había extrañado que varios de los defensores se retiraran en dirección unos de los pisos superiores, ya que eso significaba que estarían encerrándose, por lo que comprendió que habían otros métodos de salir de ahí, seguramente pasajes secretos, así que pensando en que el ministro trataría de escapara por alguno de ellos, fue que dio la orden de ataque total, así que dejó dos grupos de mortifagos en la puerta y ordenó al resto entrar.

La verdad que la batalla en el vestíbulo duró menos de lo que ella esperaba, puesto que no había encontrado gran resistencia, nadie estaba a su altura en duelos, lo había demostrado al vencer a su primo Sirius, uno de los mejores duelistas que se conocía en Inglaterra, además no tenía piedad y atacaba solo a matar, así que pronto el vestíbulo era de ella, por lo que se dirigieron al segundo piso para buscar a al ministro, quien en realidad era el blanco del ataque, y lo vieron ayudando a un reducido grupo de personas entrar en un pasadizo, por lo que pronto comenzaron nuevamente el ataque, no permitiría que se fuera.

Pero se equivocó, ya que vio como el ministro apuraba al último de los hombres al pasadizo y lo cerró, para luego comenzar a defenderse, realmente era bueno, y derribó a tres de los mortifagos, y después comenzó a correr por el pasillo, se dirigía a su despacho, por lo que Bellatrix levantó su brazo izquierdo y apretó su marca oscura, convocando a Voldemort para que fuese a terminar el trabajo, mientras ella se aseguraba que no pudiese escapar, y mandaba a los otros mortifagos a que recorrieran el ministerio en busca de personas que estuviesen escondidas.

Voldemort llegó al ministerio y vio como un grupo de aurores se encontraba en el jardín, claro que ellos eran mucos más, ya que había llevado al grupo de Snape con él para que apoyaran el ataque si era necesario, así que vio como los aurores se giraban y trataban de escapar en varias direcciones, seguramente se habían dado cuenta que no podrían ganar, pero él tenía la intención de o dejar a nadie con vida, por lo que dio la orden de cazar a los que estaba escando mientras él se dirigía a donde estaba bellatrix cuidando que el ministro no escapara.

Llegó al vestíbulo y sonrió al comprobar al cantidad de magos del ministerio que habían muerto, camino con toda tranquilidad, y llegó al lado de Bellatrix, quien de inmediato se arrodilló ante él, entonces sacó su varita ya puntó a la puerta, haciendo estallar al igual que lo había hecho en Francia, pero se vio en la obligación de hacer un movimiento rápido, ya que vio como una maldición asesina se dirigía directamente a él, y vio que el ministro estaba parapetados detrás de su escritorio, por lo que la puerta no lo golpeo al explotar.

El ministro era un tipo hábil en duelos, y pese a su edad no había perdido el toque, bien lo sabía Voldemort, el que había estudiado a todos los ministros que atacaría, por lo que no se extraño que pudiese defenderse de los ataques que él le lanzaba, claro que en un instante el ministro vacilo a y Voldemort lo atacó para desarmarlo, no lo mataría aun, le gustaba jugar un poco con sus victimas, sobretodo con las que le daban trabajo, aun así llegó al lado del ministro y le apuntó con la varita

Creo que llegó tu hora

Por lo menos me iré sabiendo que algún día alguien te acabara

Eso es lo que tu crees, Avada Kedabra

Voldemort había matado a los ministros búlgaros y francés, había acabado con la mayoría de los aurores de ambos países, lo que significaba que los otros se reforzarían, pero ya había dado un gran golpe, un golpe del que nadie podría recuperase, lo que significaba que pronto podría atacar al ministerio ingles, y no había nadie que pudiese detenerlo.