Pues sigo moribunda pero no quiero dejarlos con la duda jaja, Syaoran es tan bello aunque sea bobo.

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El poder en uno.


Sakura estaba en el piso del baño, tenía ambas manos enredadas en su cabello, de vez en cuando suspiraba a causa del sollozo.

¿Cómo era posible que se sintiera morir?

Tal vez porque muy estúpidamente se enamoró de alguien que llevaba tan poco de luto. Al final sentía que había sido su culpa por esperar un final feliz con Syaoran.

Se limpió las pocas lágrimas que seguían recorriendo su rostro y se levantó, se echó agua en la cara y suspiró.

—Debiste ser más inteligente —se dijo a sí misma.

Sintió su bolsa vibrar, sacó el celular y vio que Meiling le había mandado un mensaje.

Se suponía que había subido por Syaoran para que comieran todos juntos.

Bloqueó la pantalla, no quería hablar o ver a nadie, es más no quería estar ahí.

Pensó unos momentos antes de salir decidida del baño, tenía asuntos pendientes con Reiku, iba a sacar a su familia de ahí y luego desaparecerían y trataría de olvidar todo lo que vivió los últimos meses.

Por primera vez en su vida se aferró a la idea de que su poder le iba a ser de ayuda.

Se puso una chamarra que había dejado en la cama y salió.

Syaoran ya no la iba a poder detener de ir a la mansión, pues definitivamente no eran nada.


En el hotel había una sala de conferencias, en el medio se encontraba una larga mesa con un proyector encima, tenía un gran ventanal que daba a la alberca, pero en ese momento las persianas estaban abajo.

Syaoran estaba sentado en la silla de en medio, tenía sus codos recargados en la mesa y sus manos enredadas en su cabello.

La mirada de Sakura no lo dejaba de atormentar, había estado llena de traición, decepción y tristeza. Sabía que había sido egoísta de su parte sacarla de esa manera de su vida y de la lucha.

Pero su sueño, en el que Reiku la torturaba una y otra vez le había estado dando vueltas en la cabeza desde hace días.

No era que dudara del movimiento, o de que pudieran terminar con Reiku, pero ¿si algo fallaba?

No se podría concentrar en la batalla.

—¿Xiao Lang? —Meiling lo llamó entrando y prendiendo la luz.

Él se sobresaltó, al observarlo mejor ella reconoció la mirada atormentada en sus ojos, era la misma que Lien le había dedicado después de su separación.

—Qué... —empezó a decirle pero su primo se levantó con brusquedad y caminó al otro lado de la sala.

—No te metas, Meiling —le ordenó.

Ella lo vio con ojos entrecerrados, esa actitud sólo significaba una cosa, pero antes de que pudiera reclamarle algo su tío entró con Hiromi y varios líderes.

—Qué bueno que están aquí, nos mandaron una imágenes de la mansión —Jiang le dijo no notando la actitud de su hijo.

Syaoran le mandó una mirada amenazante a Meiling, tenían cosas más grandes en las cuales concentrarse.

Entraron Lien, Eriol y Tomoyo; Syaoran se quedó del otro lado de la sala, se recargó en la pared y cruzó sus brazos.

Jiang puso la tablet en la mesa y expandió las imágenes, eran del ala oeste.

El líder reconoció inmediatamente varios lugares, habían estado en su mente y sus sueños.

De pronto una de las imágenes mostró una persona encadenada a la pared, el cabello largo y plateado cubría su rostro pero no habían duda de quién era.

—Yue —Syaoran escuchó que alguien comentó.

Volteó rápidamente y notó a Sakura en la puerta, veía con sorpresa la imagen.

Luego notó sus ojos, estaban llenos de determinación «no, no, no» pensó desesperado, no había roto sus corazones para eso.

—Creí que estaba muerto —Eriol comentó con sorpresa.

—Es prioridad, lo tienen que sacar a como dé lugar —Hiromi comentó viendo a Syaoran.

Pero él no le quitaba la mirada de encima a Sakura, casi podía escuchar lo que estaba pensando.

—Yo sé cómo movernos en la mansión sin ser detectados —dijo en voz alta sin dejar de mirar la imagen proyectada.

Hiromi y Jiang intercambiaron miradas.

—Eso nos vendría bien —el primero comentó.

—No —Syaoran dijo con firmeza y pareció resonar en todo el lugar.

Ella lo vio sumamente molesta.

—No irás, te quedarás aquí ayudando a otra cosa —le dijo.

Sakura le sostuvo la mirada y agitó su cabeza.

—No me puedes sacar de la lucha, yo sé moverme en la mansión, ustedes no.

Él la miró molesto.

—No irás y es una orden.

Sakura lo vio desafiante.

—No te respondo ti, no le respondo a nadie.

Todos los veían con ansiedad, el ambiente se había tornado pesado.

Sakura se dio la vuelta y se encaminó a la puerta.

Syaoran levantó la mano para cerrarla, Sakura giró y extendió la suya, un escudo rosa se formó y rebotó el poder de él.

Jiang veía la escena con curiosidad, frunció el ceño empezando a atar cabos.

Ella cerró la mano haciendo que el escudo desapareciera, vio a Syaoran fijamente.

—No soy tu subordinada... No soy nada tuyo —le recordó y le dio saliendo del lugar.

Iba a sacar a Yue de ese lugar, él había dado mucho por ella, le debía su vida y su libertad.

Todos veían a Syaoran inquietos, hace unas horas parecían ser inseparables y ahora parecían enemigos.

Yelan entró a la habitación, había visto a Sakura salir sumamente molesta, miró a su hijo con detenimiento, él evitó su mirada, sabía que lo estaba viendo.

Yelan caminó hacia su hijo, no quería exponerlo frente a todos los demás pero iba a ser inevitable.

—¿Qué hiciste? —le preguntó notando inmediatamente la nueva conexión.

Syaoran la miró angustiado.

—Madre, por favor —le pidió, no podía lidiar con eso en ese momento.

Yelan se llevó ambas manos a la boca, Jiang los veía preocupado, se acercó a su familia.

—Le rompiste el corazón —susurró.

Jiang la vio con sorpresa y luego miró a su hijo.

—No tuve opción —Syaoran se defendió.

Yelan le dio la espalda y abrazó con fuerza a su esposo.

Él le correspondió mientras Syaoran los observaba con la mirada llena de angustia y dolor.

Jiang miró a su hijo, no tenía idea de lo que había puesto en marcha «Al final parece que no se puede cambiar el destino» pensó con pesadez. La profecía se iba cumplir tal y como Nadeshiko se las dio.

Todos alrededor los veían con confusión, sobre todo los amigos de Syaoran.

Meiling sólo terminó por confirmar sus sospechas, su primo había hecho algo para alejar a Sakura.

Sólo que se le olvidó que la chica se unió a la resistencia por su familia, no por él, y si de algo estaba segura era de que iría a la mansión con o sin ellos.


Sakura subió a la habitación, decidió ir por las escaleras de emergencia.

No podía creer que Syaoran tuviera las agallas de dejarla fuera de la pelea, la entrenaron para pelear, no para quedarse sentada.

Escuchó voces y miró hacia arriba, se veía una mano deslizándose por el barandal.

Sakura no le iba a dar importancia hasta que pudo escuchar la plática.

—Lien, Meiling, Tomoyo y Eriol deben sobrevivir, esas fueron las órdenes —Rei le recordó a Kya.

—Meiling no es digna de lo que viene —Kya contestó molesta.

Sakura se detuvo, las voces se acercaban cada vez más.

—Puedes usar tu Voodoo mental para mover a Syaoran —Rei comentó.

Kya se rió con fuerza.

—He tratado de meterme en su mente desde el primer día y no he logrado nada, ¿recuerdas ese día de la baja? Traté de averiguar en su mente y nada, es inmune a mi trampa mental —Kya dijo molesta.

Sakura salió por la puerta que tenía a unos pasos con cuidado, se recargó en ella y trató de calmar su respiración, los traidores eran ellos.

Sakura pensó en sus opciones, después de unos momentos decidió qué hacer.

Corrió al elevador y subió al piso de su cuarto, al llegar caminó a gran velocidad para llegar y encerrarse.

Puso los seguros de la puerta y luego mirando a su alrededor se sentó en medio del cuarto en posición de mariposa.

Comenzó a respirar lentamente y cerró sus ojos, se concentró y empezó a buscar la mente de Kya.


Ling encontró a los gemelos en el lobby.

—Es hora —susurró pasando a su lado.

Rei la vio con sorpresa, Ling le hizo una seña de que debían subir.

Ya les había dado lo necesario para neutralizar a Sakura, ahora iba a ver si en realidad aún estaban del lado de Reiku.

Rei tomó el brazo de su hermana y la jaló al elevador.

—Acabamos de bajar —Kya murmuró irritada.

—Hay que seguir órdenes —él alegó presionando el botón del último piso.

Antes de que las puertas se cerraran logró ver a Eriol saliendo de la sala de conferencias, sus miradas se cruzaron por unos segundos, pero fue lo suficiente para que Eriol pudiera notar que algo no andaba bien con su hermanastro.


Meiling se acercó a sus tíos, Yelan seguía llorando en los brazos de Jiang.

Syaoran habían salido del lugar.

—Tío, ¿qué está pasando? —le preguntó preocupada, parecía que su tía había recibido la noticia más horrible de su vida.

Jiang miró a su esposa y luego a su sobrina.

—No irán con Hiromi, irán con Xiao Lang —le dijo mientras trataba de calmar a su esposa.

Conocía a su hijo y sabía lo que venía, iba a tratar de evitarlo a toda costa.

—Creí que debíamos actuar según la profecía —Meiling comentó, tal vez sus tíos no sabían que la profecía había sido cambiada.

Jiang y Yelan la vieron confundidos.

—Están actuando según... —Jiang recordó que su hijo lo había visto con confusión cuando le dijo que Lien y Meiling pelearían juntos—. Meiling, ¿qué recuerdas de la profecía?

Ella volteó un poco y miró a Lien.

—Agua con fuego, aire con tierra —murmuró.

Jiang alejó un poco a su esposa.

—Busca a Xiao Lang —le ordenó con seriedad.

Meiling no dudó un segundo y le hizo una señal a Lien para que la alcanzara.

Jiang caminó hacia Hiromi.

—Son los gemelos, sella el hotel, no salen de aquí —le ordenó, él asintió, sacó un walkie talkie y empezó a dar órdenes.


Sakura se encontró a sí misma frente a la puerta que era la mente de Kya, empujó pero no pasó nada, lo hizo más fuerte, puso todo su peso y finalmente entró.


Kya y Rei salieron del elevador y comenzaron a caminar al cuarto de Sakura, de pronto ella se detuvo, su hermano la vió extrañado y ella entrecerró los ojos.

—Corre —le ordenó.

Rei no dudó y lo hizo, sacó de su bolsa la pequeña pistola, vio a lo lejos la puerta de aquella habitación.


Sakura miró a su alrededor, no era como las otras mentes a las que había entrado, todo estaba gris, los recuerdos estaban detenidos a su alrededor.

Giró para todos lados y la vio, Kya estaba parada viéndola tranquilamente.

—La mente es maravillosa, ¿no? —preguntó con una sonrisa.

Sakura la vio con sorpresa.

—¿Cómo?

Kya sonrió y la vio divertida.

—No eres la única que puede jugar con las mentes. —Caminó hacia Sakura y la vio de arriba a abajo—. Aunque sí eres la única que las puede controlar y meterse a husmear.

Sakura le sostuvo la mirada, no entendía a qué se refería, mucho menos entendía cómo Kya estaba ahí.

La gemela se rió.

—Tantos Mutis fueron creados con tu sangre... Ninguno tuvo lo que Reiku necesitaba —murmuró caminando alrededor de la chica.

Sakura sabía que dentro de una mente no podía hacerle nada, todo estaba en un plano neutral, ni ella podía atacar ni Kya lo podía hacer.

La gemela se detuvo y la vio con frialdad.

—Pero un Peri es otra historia.

Sakura la vió sorprendida, Peris modificados, Reiku se atrevió a modificar a los mismos Peris.

—Claro que nuestro proceso es más largo y doloroso, y ni así consiguió control mental, pero tenemos otras peculiares cualidades —Kya le dijo con una sonrisa malévola.

De pronto puso un dedo sobre su barbilla, fingía estar pensando.

—Supongo que quieres ver mi pasado. —Sakura se sorprendió un poco pero siguió sin decir nada—. Sólo tenías que pedirlo, querida —le dijo con una sonrisa maquiavélica y los recuerdos empezaron a girar alrededor de Sakura.

Todas sus sospechas fueron confirmadas, vio como planearon con Dishi y Yuri cambiar la profecía, fue testigo del proceso con el que Reiku los mejoró.

Observó como veía con odio a Saki, pues estaba usurpado el lugar que le correspondía a lado de Syaoran.

Escuchó a Saki comentando que Meiling esperaba un bebé, vio a Dishi planeando un ataque, observó a Reiku ordenar atacar a Meiling y Lien para que ella perdiera al bebé.

La vio golpear a Meiling en el estómago cubierta por una máscara.

La observó delatar a Saki ante Reiku.

Miró como disfrutaba hacer sufrir a Meiling, como manipuló su mente para que los viera besarse.

Observó a los gemelos practicar para ser superiores a su hermano, pudo ver cada una de las cosas que hicieron desde que se integraron al círculo íntimo de Syaoran.

Sakura cayó por todo lo que había visto y se obligó a romper la conexión.

Abrió los ojos, estaba de regreso en la habitación, estaba jadeando y su corazón latía a gran velocidad, se levantó rápidamente, tenía que decirle a los demás.

Agarró su celular y escribió un mensaje a gran velocidad, escogió el primer contacto que encontró y escuchó su puerta abrirse con un azotón.

Sakura corrió hacia el balcón, abrió la puerta y salió, se asomó y notó que no tenía a dónde ir, los balcones de las otras recámaras estaban muy alejados y estaba en un sexto piso, estaba atrapada.

Rei entró a su recámara y la observó levantó el arma.

—¿Vas a algún lado?

Sakura lo miró nerviosa, luego vio para abajo, si lograba caer en la piscina, tal vez sobreviviría,observó a Rei por unos segundos.

Él disparó antes de que ella pudiera poner su escudo, se sintió mareada inmediatamente, vio todo moverse de lado a lado y empuñó con fuerza el barandal, como pudo se subió a él u finalmente se lanzó sintiendo un dolor punzante en su abdomen.

Observó todo en cámara lenta, sintió el aire que chocaba con su cuerpo mientras caía, vio a Rei asomarse por el balcón, empezó a perder el conocimiento, lo último que vislumbró fue a Kya asomarse a un lado de su hermano.

Ni siquiera sintió cuando algo la jaló, un portal se abrió debajo de ella llevándola a otro lado.

El portal desapareció y el celular que Sakura traía en la mano cayó junto a la piscina.

La pantalla estrellada mostró "mensaje enviado" antes de apagarse.


Tomoyo y Eriol salieron junto con Meiling y Líen.

—Hay que buscar a Syaoran —Meiling les dijo.

Eriol asintió, por la cara de su amiga era algo grave.

—Ustedes vayan al restaurante, Lien sube al cuarto yo buscaré alrededor.

Todos asintieron y se dividieron.

Eriol caminó alrededor del hotel, llegó a la zona de la alberca y lo encontró, estaba en cuclillas viendo a la nada.

—Tu padre te está buscando —le dijo acercándose.

Syaoran suspiró y agitó su cabeza, no podía con la mirada de su madre.

Eriol lo vio desconcertado, no entendía lo que había pasado hace unos momentos en la sala.

—Syaoran qué... —empezó a decir pero su celular hizo un sonido, lo sacó de sus jeans y leyó el mensaje.

Syaoran lo estaba viendo, el notar la expresión en su rostro se levantó.

—¿Qué?

Su amigo lo vio preocupado e inmediatamente marcó el número, ambos se sobresaltaron al escuchar una tonada cerca.

Miraron a su alrededor hasta que Syaoran vio una luz entre los arbustos, se acercó y encontró un celular, al levantarlo sintió una horrible presión en su pecho junto con una sensación de caída libre.

—Es el celular de Sakura —murmuró.

Eriol terminó la llamada y miró hacia arriba, entrecerró los ojos.

—Syaoran. —él volteó, Eriol lo miró preocupado y volvió a ver hacia arriba—. Hay restos de un portal.

El líder siguió su mirada rápidamente, estaban casi debajo de lo que era su habitación.

—No —susurró y salió corriendo con Eriol detrás de él.

Corrieron al lobby y vieron el elevador abrirse, Lien salió de el.

—Qué bueno que lo encontraste —comentó pero Eriol y Syaoran se metieron al elevador sin decir algo.

Lien los miró extrañados pero logró unirse a ellos antes de que las puertas se cerraran.

—¿Qué sucede? —preguntó, Eriol le mostró el mensaje.

Syaoran sintió que el viaje duró una eternidad, trató de buscar la energía de Sakura pero no la encontró, empezó a sentir la presión en su pecho con más fuerza, su corazón latía desbocado.

Al abrir las puertas los tres corrieron, la puerta de su habitación estaba abierta.

—Bajé a decirles esto —Lien murmuró con seriedad.

Syaoran entró, no sabía qué estaba buscando, vio la puerta abierta del balcón y caminó hacia ella.

Se asomó, no entendía nada, al voltear a su alrededor notó la pequeña pistola en el suelo, se agachó y la recogió.

Lien y Eriol lo miraron preocupados, Syaoran se había puesto blanco.


Sakura abrió los ojos, se sentía drogada, todo se movía y su cabeza le dolía.

Con lo poco que pudo ver, se dio cuenta de que estaba en una celda, su corazón se empezó a acelerar, reconocería el lugar y el olor incluso dormida.

Se trató de levantar pero sus manos resbalaron por la humedad y se golpeó contra el suelo.

—¿Disfrutaste tus vacaciones? —una voz muy conocida le preguntó.

Sakura trató de enfocar a la otra persona, aunque por la voz sabía perfectamente bien quién era.

Se trató de levantar de nuevo, hizo puños sus manos y con fuerza se incorporó.

Los ojos claros de Reiku la veían divertidos a través de la celda.

—Flor, creí que esa mirada había quedado atrás —la reprendió sacudiendo su cabeza.

—Sí, bueno, yo creí que cambiarías tu estilo de ropa para cuando regresara.

El tirano la vio con ojos entrecerrados, creyó haber matado ese espíritu de rebeldía hace años.

Sakura soltó un grito que resonó en todo el lugar.

Reiku parpadeó y ella dejó de gritar pero se encontraba jadeando.

—No me provoques niña, mi ropa no habrá cambiado pero yo sí.

Sakura inhaló con dificultad y trató de concentrarse, sus músculos aún sentían dolor.

—Modificaste Peris, no te es suficiente con los Normis —dijo entre dientes.

Reiku soltó una carcajada.

—Ya deberías saber que nada es suficiente para mí.

Sakura se dejó caer en el suelo y respiró lentamente.

—¿Ahora qué? ¿Me vas a matar en éste momento o necesitas más sangre? —le preguntó con sarcasmo, sabía que iba a ser casi imposible escapar.

Reiku le dio una sonrisa maquiavélica.

—Oh no, esperamos a alguien más, no debe tardar —le informó.

Sakura lo miró, aún estaba borroso, casi supo de quién hablaba.

—Si estás esperando que venga por mí, te tengo malas noticias.

Reiku soltó otra carcajada, había visto en la mente de Yuri como la veía, era obvio que las cosas entre ellos ya eran fuertes.

—Ya veremos —le dijo viéndola con interés.

El líder al parecer o no sabía quién era ella o se lo había ocultado, cualquiera de las dos le beneficiaban.


Tomoyo y Meiling buscaron por toda la parte de abajo del hotel pero no encontraron a Syaoran.

—Estaba furioso Tomoyo, jamás vi así a mi tío —Meiling le estaba contando mientras caminaban.

Se abrieron las puertas del elevador y vieron a Syaoran salir, Eriol y Lien estaban discutiendo con él.

—Estás cometiendo el mismo error —Eriol le recordó.

Syaoran se detuvo y lo vio molesto.

—Si fuera Tomoyo ya estarías ahí —le reprochó.

Ambas los vieron confundidas, parecía que estaban al borde de una gran pelea.

—Tomoyo se sabe cuidar sola, sé de que es capaz —Eriol alegó.

—Estás diciendo que creo que Sakura es una inútil —Syaoran murmuró furioso

—La tratas como tal, la quieres tener alejada de todo y que no le pase nada —Lien le recalcó mirando de reojo a Meiling.

—¡Ustedes no saben lo que es ver morir a alguien a quien creyeron amar! —Syaoran exclamó enojado, ¿por qué no se ponían en su lugar? Mientras más tiempo pasaba, peor podía estar Sakura.

—¡Meiling y yo hemos perdido más en esta guerra de lo que ustedes creen y no por eso la mantengo encerrada bajo llave! —Lien casi gritó.

La mencionada lo vio con sorpresa, Syaoran puso sus dedos en la punta de su nariz y trató de controlarse, estaba a nada de usar sus poderes.

—¡Basta los tres! —Jiang les gritó, los miraba con enojo, él y Yelan habían presenciado el intercambio—. Esto es lo que quiere, ¿no se dan cuenta?

Todos lo vieron con sorpresa, Syaoran desvió la mirada, sólo podía pensar en Sakura y lo que le podría estar pasando por estar con Reiku.

—Los tres han tenido actitudes egoístas, no tengo que recordarles todo lo que han hecho. —Jiang no entendía porqué de pronto empezaban a crear división, no era el momento—. En su afán por proteger a sus almas gemelas olvidaron de qué se trata esta lucha, se les dio la opción de no participar y la declinaron.

Lien, Syaoran y Eriol bajaron la mirada, tenía razón.

—¿Creen que ha sido fácil para nosotros? Enterramos a los Daidouji, vimos a los padres de Eriol separarse y los hemos tenido que entrenar para que den sus vidas. —Yelan puso una mano en su brazo, Jiang la vio con tristeza—. Ustedes no tienen la más mínima idea de lo que hemos sufrido estos años viéndolos al frente.

Syaoran miró a sus padres con pesadez, tenían razón, ellos también habían hecho sacrificios, pero no podía dejar a Sakura ahí.

—Arreglen esto —Jiang les ordenó y se alejó con su esposa.

Lien miró molesto a Syaoran, quería ir sin ningún plan.

—Si quieres arriesgar tu vida y esta lucha, irás solo —le dijo seriamente.

Syaoran le sostuvo la mirada y se alejó de ellos, nunca les pidió que lo acompañaran para empezar.


Meiling alcanzó a Lien.

—Lien, espera —le pidió.

Él volteó, estaba exageradamente molesto.

—Es un idiota, va cometer el mismo error, pero esta vez no nos va a arrastrar —le informó.

Meiling lo vio preocupada pero lo dejó hablar.

—Casi nos matan esa vez, y todo por sus impulsos, nada de esto estaría pasando si dejara de querer cargar con todo él solo, se supone que somos un equipo pero siempre nos deja fuera —suspiró y miró a Meiling—. Se acabó terminé con esto.

Ella lo vio con sorpresa.

—¿Qué?

Líen la vio fijamente.

—Estoy fuera, sé que tú seguirás fiel a él por lo que sea que haya pasado entre ustedes pero yo...

Meiling sacudió su cabeza.

—¿Lo que pasó entre nosotros?

Líen la vio con irritación, sí, sabía que habían estado comprometidos, ella sacudió su cabeza incrédula.

—Primero entérate de las cosas, Lien —le dijo molesta, notó que él iba a decir algo pero le dio una mirada amenazadora—. Ni siquiera sabes porque regresé, ¿verdad?

Lien no dijo nada, en realidad no tocaba ese tema.

Meiling puso una mano en su sien y sacudió su cabeza.

—Syaoran fue por mí —susurró, miró a Lien con tristeza—. Él y Saki sabían de nuestro hijo, cuando lo perdí él fue a buscarme a Hong Kong a espaldas de ustedes.

Lien la vio con sorpresa, en ese entonces Syaoran dijo que había llevado a Saki a un lugar especial para pedirle matrimonio.

Meiling suspiró y vio con nervios sus manos.

—Él me dejó llorar en sus brazos, estuvo conmigo todo el tiempo consolándome... Estuvo cuando tú no.

Lien desvío la mirada, no supo lidiar con la pérdida de su bebé, esa era la realidad.

Meiling tomó su postura de siempre, de fortaleza.

—Por eso cuando murió Saki intenté hacer lo mismo —le confesó—. Syaoran me levantó, me ayudó a retomar las fuerzas, le debo mucho.

Lien pasó una mano por su cabello, no sabía todo lo que había pasado Meiling en ese tiempo porque le avergonzaba preguntar, después de todo, él fue el que hizo ese horrible comentario.

—Si te quieres ir lo entenderé, pero yo no lo voy a dejar solo —murmuró y regresó al lobby.

Lien la vio alejarse mientras sus palabras daban vueltas en su cabeza.


Syaoran guardó un arma en su espalda y otra en su tobillo.

—Así que vas a ir —le dijeron desde la puerta.

Él tomó su chamarra y se la puso, ni siquiera volteó.

—No será como la vez pasada, voy solo —le respondió.

Ling lo vio con interés, lo estaba poniendo en charola de plata.

—Yo te llevo —le dijo.

Él sacudió su cabeza.

—No —salió de la habitación sin dedicarle una mirada.

Ling caminó detrás de él.

—No me voy a entrometer, sólo veré que puedas entrar y luego estás por tu cuenta.

Syaoran la vio con desconfianza y Ling hizo girar sus ojos.

—Estás enamorado, no me pienso entrometer —le dijo con una sonrisa.

Él sacudió su cabeza y caminó.

—Me dejas en la entrada del túnel y te regresas —le ordenó.

Ling asintió, sintió una enorme emoción, Reiku tenía razón.


Syaoran bajó del auto con Ling detrás de él, estaban como a tres kilómetros de la mansión.

—El mapa dice que aquí está la entrada —murmuró.

Ella asintió y lo siguió, llegaron a un reja con enredaderas, era vieja y estaba oxidada, por las plantas se perdía entre la maleza.

Syaoran puso su mano sobre ella, la reja tronó y se abrió.

—Regresa —le dijo a Ling, ella asintió y Syaoran la miró unos momentos antes de entrar.

Cuando él estuvo a unos pasos Ling cerró la reja, la congeló y dio varios pasos hacia atrás.

Syaoran la vio confundido antes de que humo amarillo lo rodeara, empezó a toser violentamente y se agarró el pecho antes de desvanecerse.

—Buen trabajo —una voz le dijo a Ling poniendo las manos en sus hombros.

Ella sonrió y volteó, puso su mano en la mejilla de la otra persona antes de darle un beso apasionado.

—Te dije —murmuró cuando dejó de besarlo.

—Reiku nos espera —susurró entrelazando sus dedos, ella sonrió y lo siguió emocionada, por fin se acababa esa doble vida.


Y llegamos a los últimos capítulos, mañana subo otro después de ver Sakura ;)