NUEVO SER INDISCUTIBLE...

SEIS MESES DESPUES…

-no puedo aceptarlo mamá.- se queja el hijo del pingüino alto al escuchar tal petición.

-por favor debes entenderlo Alexander, en la Antártida estarás mejor.

-sí, mucho mejor.-opina sarcásticamente la pingüina ciega.

-pues yo no lo creo demasiado… tía Eleonor, por favor apóyame, ayúdame.

-Alexander tiene razón, no lo pueden enviar lejos de aquí solo porque si.

-¡nadie pidió tu opinión Eleonor!.- la calla el científico.

-¡no la calles de esa manera!.- le reclama Alexander.

-¡obedece Alexander!, tienes que irte, además entrenar en la armada te será de mucha utilidad, así podrás forjarte más en la militarizada y no demasiado en el laboratorio.

-amo trabajar en el laboratorio papá, ¡¿por qué no lo entiendes?!... yo no me voy a ir a ninguna parte…

-mamá… papá… ¿qué hacen aquí?.- interrumpe Ema al mirar a sus padres presentes en la cueva de la nutria.

-¡Ema ayúdame!.- pide acelerando el paso al caminar hacia ella.-me quieren trasladar a la Antártida.

-¿qué?

-Ema no estás incluida en esta discusión, vete de aquí.-ordena su madre sin voltear a mirarla.

-no mamá, no me voy a ir, ¿cómo que van a enviarlo a la Antártida?

-para mí que es para separarlos, pero yo apoyo a Alexander… ¡no lo van a trasladar!.- todos, excepto la pareja lanzaron a la pingüina miradas amenazadoras por el apoyo.

-este tema no está en discusión, es una decisión tomada y así debe ser.

-nunca creí que me traicionarías de esta manera tío Kowalski.- niega con la cabeza mientras lo mira entristecerse ante sus palabras.

-no, Alexander no se puede ir… porque… porque estoy… estoy en estado de gestación.- todos sin excepción voltearon a ver a la pingüina, Anastasia volvió a olvidar su estado de ceguera, se la quedo viendo fijamente, Eleonor se notaba igual de sorprendida que los demás, Kowalski y Marlene negaban con la cabeza y el capitán por un lado fingía parte de su sorpresivo estado.

-¿qué?... ¿cómo que estas embarazada?, ¡¿cómo pudiste Ema?!

-mamá perdóname, pero es cierto y no, no me arrepiento, amo a Alexander, y espero que esto que presento, sea suficiente prueba para sostener lo que digo.

-pero claro que lo es… Ema, vamos a tener una cría.- repite con ilusión el pingüino macho.

-eso no puede ser Ema, ustedes dos no pueden tener una cría por que…

-¡por qué es una estupidez!.- interrumpe Anastasia a la nutria.- vámonos a la casa Kowalski, nosotros terminaremos esta discusión haya.- el pingüino negó con la cabeza ante la idea de Anastasia, la pingüina se encontraba por el momento centrada en un momento de ira y coraje, ¿cómo era posible aquello?, ¿acaso cabo y rico no cumplían bien con su trabajo de vigilarla bien?, ellos no tenían ni la mínima idea de la barbaridad que habían cometido, cría engendrada por hermanos de sangre. Kowalski y Marlene se encontraban en otro modo de crisis, ¿serian capases de salir a la luz su romance y el lazo que los une a los dos?. Sin darle más rodeos el pingüino tomo a su hija por una aleta y la saco del lugar junto con Anastasia.

-no, tío Kowalski no se vayan.- les grita a lo lejos Alexander.

-¡no te vayas con ellos!.- grita potentemente el pingüino líder y con el seño fruncido. Kowalski escucho a lo lejos los grito y las discusiones que comenzaban a formarse dentro de la cueva, soltó a la pingüina y la dejo en aletas de la madre.

-¿Kowalski qué haces?, ¿a dónde vas?

-debo ir a tranquilizar a Alexander, ¿no escuchas sus gritos y los de Skipper desde aquí?

-¡a mí que me importa Alexander!, me importa Ema, ella es la única que debe importarte.

-mamá, papá, ¿qué sucede?

-qué bueno que viniste Mikaela, cuida a tu madre y hermana.- pide por última vez antes de correr hacia el lugar señalado.

-Mikaela ayúdame, debo ir con Alexander.- pide la hermana desesperada.

-¡no!, no Mikalea, ¡ayúdame a mí, no dejes que se vaya!.- la hija mayor trato de zafarse de la madre, aprovechándose y apoyándose en su ceguera, la hija menor fingía ayudar a la madre, con un guiño de ojo le dio a entender a la hermana que estaba de su lado y que la ayudaría a zafarse de ella, Anastasia lo noto, tanto en los guiños como en los intentos inútiles que hacia al quererla sujetar, al momento en que Ema se soltó por completo de la madre, esta fingió un movimiento en falso con el palo que era su guía por el camino, terminando por golpear a la hembra preñada en el vientre, Ema soltó un fuerte y alto grito por el golpe, cerró los ojos fuertemente y cayó al suelo de rodillas, llevándose las aletas a la parte situada del dolor.

-¡Ema!.- la nombra su hermana al socorrerle ayuda, la pingüina no reaccionaba, parte de ella solo se paralizo por el dolor.

-¿qué pasa?, ¿qué paso?.- interroga la madre fingiendo desconcierto.

-¡Ema esta lastimada!.- responde con voz alta por la desesperación.

-¿qué pasa?, ¿necesitan ayuda?.- interroga una voz masculina, que se hincaba para ayudar a la hembra herida, tanto Mikaela como Anastasia se extrañaron por el desconocido, Mikaela sujeto su vista en el, se trataba de un pingüino de estatura mediana, ojos castaños y profundos, de una voz demasiado varonil y gruesa, ¿de donde había salido?, era la única pregunta que ambas se planteaban por su repentina aparición.

-si, por favor ayúdanos.- responde ella recordando el momento de su hermana, el pingüino la cargo en brazos y ayudo a trasladarla a la base, Mikaela ayudo a su madre ciega para llegar al lugar.

-¿qué pasa?, ¿que fue ese grito?.- interroga el padre llegando al laboratorio donde estaban los tres reunidos, poco después llegaron los demás involucrados.

-mi hermana sufrió un accidente papá...- Anastasia se tranquilizo al oír la palabra que cubría su acto: "accidente".-… se golpeo en el vientre, ¿puede perder a su cría?

-¿qué?, ¿cómo que Ema puede perder a la cría?, ¿por qué?, ¿qué paso?...

-necesito revisarla, déjenme sola con ella, salgan del laboratorio.- pide el padre sacando a todos a empujones, el padre de la cría se negaba a abandonar el lugar, pero la mayoría logro sacarlo antes de cometer alguna otra tontería, ya fuera del lugar posaron su atención en el pingüino nuevo.

-¿y usted quién es?.- interroga la nutria.

-perdón, con todo este incidente no tuve la oportunidad de presentarme.- dirige su atención al pingüino líder.- capitán, mi nombre es Tadeo vengo de la Antártida, he sido enviado para formar parte de su equipo de élite por parte del coronel encargado de su base.

-¿enserio?, él no me envió alguna carta para infórmamelo antes.

-ha tenido demasiado trabajo como para ocuparse de ello.- explica nuevamente extendiéndole su tarjeta de presentación de élite. El pingüino la reviso con cuidado y atención, este desvió su mirada nuevamente hacia Mikalea, había algo en ella que llamaba su atención, pero se percato que esta solo podía posar su mirada sobre Alexander. Permanecieron dos horas y media esperando, no obtenían respuesta alguna por parte del pingüino alto, se mostraba en completo silencio el lado del laboratorio. El pingüino por fin salió del lugar, Alexander lo ignoro por completo y corrió hacia Ema.

-¿cómo esta Ema, papá?

-bien, ella está bien.- responde en un hilo de voz, temeroso por la reacción de Alexander por lo sucedido.

-¿por qué aun sigue inconsciente?.- pregunta él al no verla reaccionar.

-esta sedada.

-¿sedada?, ¿sedada por qué?, ¿qué le hiciste tío?

-Alexander… necesito que seas fuerte…

-¿fuerte por qué?, ¿qué paso?

-Ema… perdió a la cría por el golpe que recibió…

-no… no tío no puede ser.- responde el pingüino al paso de llorar, volteo su vista a la pingüina y acaricio su cabeza mientras seguía con su sollozo, Kowalski y Marlene miraron partirse el corazón ante tal escena, ¿cómo pudieron provocar tal situación?, Anastasia dio un gran suspiro por la noticia, le agradaba deshacerse de las situaciones que le estorbaban, Eleonor la observo y se dio cuenta de su reacción por su sucedido.

-entonces, ¿si estaba embarazada?

-si Mikalea, lo estaba.- responde su padre, al igual que Alexander, decepcionado por lo sucedido.

-ya estarán contentos, Ema y yo perdimos lo único que nos ataba.- se queja el pingüino dejando caer algunas de sus lagrimas sobre el rostro de la hembra.

-no Alexander.- el científico tendió su aleta hacia él, pero este la rechazo, Eleonor se acerco a él con un abrazo que si fue bien recibido por su parte.

-perdí a mi hijo tía, lo perdí.

-lo sé, lo sé mi niño, lo sé.- lo consuela con un abrazo profundo, pegando demasiado su pico a sus oídos.- para mi, que todos deben estar contentos por lo sucedido, yo no creo en sus miradas tristes y decepcionadas, sobre todo Kowalski, que fue él quien se quedo con ella después del incidente, no hizo todo lo posible por salvarlo… quizá hasta el mismo hizo que lo perdiera para separarte de ella para siempre, después de todo, no aprobaba tu relación con ella.-termina de susurrarle, el pingüino profundizo al alto en una mirada fuerte y oscura, tenía razón, ¿serian posibles sus sospechas?, ahora ya no podía creer al cien por ciento en sus palabras.