Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer, yo sólo sueño y me divierto con ellos.

Hola preciosas mías, aquí estoy de nuevo con más ánimo que las semanas anteriores. Siento mucho la tardanza, en verdad tenía planeado subir el capi a lo largo de la tarde, pero mi familia me secuestro para llevarme a la playa y no hemos regresado hasta las diez y media de la noche ¬¬ sí, nos encanta estar allí hasta ver desaparecer el sol. Muchas gracias por todos vuestros comentarios, no sabeís hasta que punto me han servido de bálsamo cuando más agobiada estaba. Gracias por seguir ahí.

Y ya no me lio más que estoy segura que estáis deseando leerlo. Así que preciosa mías, espero que os guste.

Advertencia: Aconsejable el kit, provisto de klineex para las más sensibleras y de...bueno...lo otro me lo reservo ;)

¡Disfrutadlo!


"Si me olvidaras"

XXV. No habrá nota

"- Descuida, de mis labios no saldrá una palabra - le aseguré conteniendo las ganas de llorar sintiendo una dolorosa punzada en el corazón -. Discúlpame, necesito ir al baño un momento - dije para alejarme de allí porque sentía que en en cualquier momento me rompería irremediablemente y no quería que él fuese testigo."

Me levanté antes incluso de acabar de terminar la frase, a él sólo le dio tiempo a levantarse. Ni siquiera me molesté en mirar atrás; sentia como la rabia, la impotencia, y la decepción, fluían como un torrente caudaloso por cada una de mis venas, provocando que las lágrimas comenzara a acumarlase en mis ojos. Me acerqué a la barra y, tragando el nudo que se estaba formando en mi garganta, pregunté por dónde quedaba el servicio; un camarero amablemente me lo indicó.

Cuando entré en él, dejé escapar el aire que estaba conteniendo en los pulmones, saliendo de mi cuerpo irregularmente. Mi estómago se retorció angustiosamente y, temblorosa, llevé una mano a mi frente.

¿Qué estoy haciendo aquí?

El picor en mis ojos se incrementó obligándome a cerrarlos con fuerzas, provocando que una lágrima comenzara a deslizarse por mi mejilla hasta morir en la comisura de mis labios.

- Edward...- musité sollozante, apoyando la cabeza contra la puerta, tragando amargamente las lágrimas que no dejaban de brotar de mis ojos, mientras me llevaba la otra mano al pecho tratando de aplacar el dolor punzante que se había instalado en él.

-¿Por qué tuviste que aparecer de nuevo en mi vida? -sollocé presionando más fuerte mi pecho cerrando de nuevo los ojos.

Después de unos segundos, recreándome en el dolor que su rechazo me había provocado, con rabia me aparté de la puerta y caminé acortando la distancia que me quedaba hasta llegar a la encimera de los lavabos, la que agarré con fuerza; y allí, delante del espejo, me quedé viendo de nuevo la debastadora imagen que proyectaba.

Negué con la cabeza de impotencia, al darme cuenta la de veces que me encontraba con esa chica entristecida y derrotada últimamente; pero la realidad en la que estaba envuelta no era para menos. Lo que me estaba sucediendo con Edward podría compararse a estar golpeándome con un muro una y otra vez; a veces éste dejaba una puerta abierta que me permitia entrar por un corto espacio de tiempo, pero al momento, volvía a ser duro como la piedra... y dolía...cada vez más.

De pronto sentí que la puerta del baño se abría tras de mí y mi corazón se sobresaltó.

De inmediato me limpié el rastro de lágrimas que manchaba mi rostro y tomé un poco de agua tratando de recomponerme; al volver a levantar el rostro hacía el espejo, vi tras de mí a Neli, que me miraba con preocupación pero sin llegar a decir nada.

La saludé con una sonrisa forzada, que apenas curvó mis labios, y aparté de inmediato la mirada de la de ella; su manera de mirarme me molestaba. Al ver que no decía nada me giré y tomé un poco de papel para secarme las manos tratando de ignorarla con la clara intención de salir de allí lo antes posible.

- Te lo ha contado,¿verdad? - preguntó de pronto provocando que dejara de secarme las manos y fijara mis ojos en ella. Su mirada escrutadora hizo que me cuadrara de hombros en una pose defesiva. No me gustaba que mirase así.

- No sé de qué me hablas -contesté, mirándola con más frialdad de lo que debería. Ella entrecerró sus ojos y siguió sin apartar la mirada de mí.

- Lo del accidente de Ángela - me respondió provocando que esta vez fuera yo la que entrecerrara mis ojos.

- Si lo ha hecho o no, no creo que sea asunto tuyo - le contesté, en verdad me estaba molestando mucho su actitud. Lo único que quería era salir pitando de ahí, alejarme cuanto antes de este sitio.

Ella pareció sopesar mi respuesta y finalmente suavizó su mirada - No lo juzgues duramente Bella - me pidió de pronto dejándome sorprendida -. Sé exactamente qué es lo que tiene que estar pasando por tu cabeza. Primero habrás sentido lástima por él, incluso por ella, pero apostaría lo que quieras, a que en estos momentos estás furiosa.

Yo volví a mirarla sorprendida tensando la mandíbula, era cierto todo lo que decía y me fastidiaba bastante.

-Aún no entiendo a qué has venido Neli - le contesté sinceramente -. No creo que a tu amigo le haga falta nadie que interceda por él, no hay nada porque interceder - susurré sintiendo de nuevo la opresión en el pecho.

- Ahí te equivocas - me contestó mirándome con ternura -. ¿No te das cuenta, verdad Bella? Él jamás ha traído a nadie aquí, eres más importante para él de lo que él mismo está dispuesto a admitir - yo volví a mirarla sorprendida, mi estómago se contrajo de nuevo ante el efecto de sus palabras -. No me mires así, conozco a Edward desde hace mucho tiempo y te aseguro una cosa, a mí sí me da pena.

- Pues no le hará gracia saberlo - le contesté sarcásticamente casi en un susurro.

Ella me sonrió tristemente - Es que, las cosas no debieron de suceder así - me dijo dejándome de nuevo intrigada.

- ¿A qué te refieres?

- Ella hacía mucho que sabía que Edward no la amaba, me lo confesó. Supongo que con ello esperaba que yo intercediera por ella ante mí amigo. Pero se equivocó, porque yo jamás hubiese hecho tal cosa. Quiero mucho a Edward y no me gustaba verlo tan agobiado. Edward no fue un cínico con ella Bella, realmente pensó que con Ángela podía pasar ese episodio de su vida que lo tenía encasillado.

- La niña…- musité.

Ella asintió y sonrió al ver que él también me había confiado eso - Exacto, ese amor infantil que siempre lo tuvo cautivo. Sabes... - dijo mirándome con curiosidad - una vez, cuando estabamos en una de nuestras acampadas, los dos recostados sobre la hierba mirando las estrellas, me habló de ella. Su Bells, así la llamaba cuando apenas teníamos doce años...

Yo fruncí el ceño al escucharlo, Bells, mi madre siempre me llamaba así. Dios,¡es que acaso se llamaba igual que yo! No, no podía ser. Me lo hubiera dicho, ¿no?

-Tendrías que ver como le brillaban los ojos hablando de ella: De su sedoso cabello color chocolante, de sus vivaces ojos de un color marrón tan profundo que te incitaba a perderte en ellos, sus pequeños labios rosados y esa preciosa sonrisa - continuó diciendo con una sonrisa de añoranza recordando sus palabras; yo tuve que esforzarme por tragar el nudo que se estaba formando en mi garganta -. Apenas eramos unos niños entrando en la adolescencia, pero te puedo asegurar Bella, que Edward ya había experimentado lo que era estar profundamente enamorado. ¿Te ha dicho que se fijó en Angela porque le recordaba a ella? - me preguntó de pronto.

-Sí... - musité sintiendo de nuevo como mis ojos se humedecian; giré la cabeza para evitar que Neli me viera así.

-Es curioso - dijo de pronto negando con una triste sonrisa - pero por un momento en el que os he visto comiendo mientras os reíais, sus ojos brillaban de tal manera mirándote, que no he podido evitar pensar en lo mucho que tú sí te pareces a esa niña que él me describió.

Yo aparté mi cara sonrojada, no puede evitarlo.

-Supongo que tengo rasgos muy comunes - musité avergonzada.

-No serán tan comunes para él cuándo ha sido contigo con la única con la que le han brillado de nuevo los ojos, aunque solo haya sido por un momento - dijo de pronto lo que me hizo clavar los ojos en ella frunciendo el ceño.

-Será la novedad - contesté a la defensiva recordando el momento en el que yo misma me quedé mirando como lucian sus ojos, pero también recordando lo tajante que había sido en cuanto a su relación con ella -. Supongo que con Angela debió de ocurrirle lo mismo, sí decidió tener una relación con ella.

- No podría asegurarte eso Bella, porque al poco tiempo de estar con ella, Edward se dio cuenta que Ángela no era esa mujer que esperaba, esa que le haría latir su corazón, y desde ese momento apenas se veían. Él buscaba mil excusas como los estudios o las escaladas para pasar menos tiempo con ella. Aunque ahora parezca un ser frío e insensible, él no era así, por eso, en cierta manera, trataba que fuera ella misma la que se desencantara con tal de no hacerle daño. Pero Angela no era tonta y se dio cuenta, por eso, cuando él finalmente decidió acabar con la relación, lo presionó para que no lo hiciera. Incluso le incitó a que le pidiera que fuera con él pensado que así podría salvar su relación. Aunque, en este caso, la suerte le jugó una mala pasada. Ángela no es mala Bella- dijo dejando escapar un suspiro cansado- simplemente era una mujer enamorada que quiso luchar por su amor. Aunque nunca debió aceptar ese compromiso.

De pronto mis ojos volvieron a humedecerse, era cierto, la más injusta de todos era ella, por más que fue por él, lo que pasó no le daba derecho a obligarlo…

- Bella- susurró mi nombre atrayéndome de nuevo a la realidad -. Sé que Edward nunca dejará a Ángela, está en su condición,pero apostaría lo que fuera, a que sí ha encontrado a la mujer que le hace latir su corazón- de pronto sentí como mi propio corazón comenzó a palpitar con fuerza, mi estómago se contrajo angustiosamente y de nuevo fijé los ojos en ella.

- Qué… - musité sin llegar a comprender.

- Bella, jamás había oído a Edward reír como lo hizo nada más entrar aquí contigo. Tú le haces reír sinceramente, y eso es porque se siente completamente a gusto contigo. Y no creo que seas una amiga más. Yo soy su amiga desde hace mucho y apenas consigo sacarle algunas sonrisas. Tú en cambio, le haces sentir feliz…

Yo trataba de digerir todo lo que ella me estaba diciendo.

- Neli, no entiendo dónde quieres llegar. ¿Por qué me estas diciendo todas estas cosas? De nada servirá, él seguirá con ella y ya - dije tragándome el nudo que comenzaba a formarse en la garganta.

- No seré yo quien te diga lo que has de hacer Bella, pero estoy segura que en su corazón, él no quiere que te alejes; aunque jamás te pedirá que te quedes. Piensa en ello - me dijo antes de dedicarme una tierna sonrisa y volverse para dejarme sola de nuevo.

Me quedé por unos minutos más dándole vueltas a todo lo que acaba de oír y aún me sentía mucho más confundida que antes. ¿Él no querría que me alejase, pero jamás me pedirá que me quede? Lógico, cómo iba hacerlo cuando estaba atado a otra mujer

-¡Dios! - exclamé frustrada tratando de sacar un poco de la tensión que se acumulaba en mi interior. Hice varias respiraciones profunda y finalmente tomé fuerzas para salir a su encuentro.

Aún en mi cabeza resonaba todas las palabras que Neli me acababa de decir. Pero cuando volví al salón, los sorprendí a los dos hablando, y a Edward se le notaba bastante molesto y enojado. ¿De qué estarían hablando? Todo esto era una locura, necesitaba pensar, necesitaba salir de aquí…

Llegué a su altura y ellos, en cuanto me sintieron, se callaron y me miraron. Yo los miré tratando de ocultar lo contrariada que me sentía.

- ¿Estás bien, Bella? - me preguntó él. Podía notar como verdaderamente se sentía preocupado. Pero eso me hizo sentir aún peor, siendo precisamente él quien probocaba mi malestar.

- Sí, pero me gustaría irme ya, estoy cansada y tengo que preparar un viaje - le contesté cortante. Pude notar como su mirada se entristecía, incluso Neli me miró derrotada.

- Claro, te llevaré a casa - dijo con un hilo de voz.

- ¡No! he llamado a un taxis - Me apresuré a decir. Pude ver como cerraba sus manos en puños cerca de su cuerpo y como tensaba su mandíbula; pero yo realmente necesitaba pensar, digerir todo lo que había oído y estando cerca de él no habría manera.

- Cómo quieras- terminó contestando con un tono monocorde, de nuevo montado en su orgullo, de nuevo impasible ante una situación que no le agradaba o al menos, lo aparentaba.

- Ha sido un placer conocerte Neli, Edward …- dije despidiéndome de los dos y, tomando mi bolso, me apresuré a salir a la calle sin mirar a tras.

Llevaba varios minutos esperando por el taxis, que aún no acaba de llegar, cuando sentí su presencia detrás de mí. Era algo extrañamente inevitable. Cerré lo ojos tratando de calmar los nervios que se acumularon en mi estómago. Podía parecer muy segura tomando decisiones, pero una vez tomadas, no podía evitar que mi estómago girase cual lavadora provocándome ansiedad.

- Déjame que te lleve a tu casa al menos - me pidió desde atrás, su voz sonaba apagada- no tienes porque salir corriendo.

- No salgo corriendo - le reproché volviéndome para encararlo, pero en cuanto lo hice, me arrepentí.

Él seguía con ese aire de arrogancia pero de lejos se podía ver el vacío en su mirada. Me estremecí al sentirme algo culpable de eso. ¡Pero que coño dices, Bella! Me reprendí a mí misma al instante. Lo que faltaba que ahora también yo me sintiera culpable… Aunque lamentablemente era algo que no podía evitar. Y de nuevo notaba como todas mis decisiones comenzaban a perder fuerzas.

-Vamos Bella, no te voy a secuestrar - susurró juguetonamente con media sonrisa aunque la alegría no le alcanzaba la mirada, que seguía siendo triste y vacía.

¡Cómo lo odiaba por lo que me hacía sentir! Pero aquí estaba de nuevo, perdiéndome en su mirada, dejándome envolver por su fragancia y sintiendo mi corazón palpitar frenéticamente bajo mi pecho. ¿Por qué? ¿por qué tenía que ser él el que me hiciera sentir todas estas emociones?

Dejé escarpar un profundo suspiro y miré mi reloj de muñeca. El taxis se retrasaba ya cinco minutos. Volví mi vista a la calzada y oteé a lo lejos por si lo vislumbraba, pero nada, ni rastro. Los astros parecían confabularse en mi contra. Dejé caer mis brazos a mis costado y otro suspiro derrotado volvió a escaparse de entre mis labios.

- Vamos… sólo te llevaré a casa - me incitó susurrante estirando su mano y tomando mi dedo índice para luego tirar de él juguetonamente.

¿Cómo hacía para hacerme cambiar de parecer de un segundo a otro? Me preguntaba maravillada. Pero ese simple gesto me pareció de lo más tierno; y de nuevo, como una estúpida quinceañera, me dejé llevar hasta el coche mientras él seguia tirando suavemente de ese dedo; sintiendo como mi corazón latía ansiosamente a cada paso.

El camino de vuelta volvimos hacerlo en silencio, aunque él aprovechó para poner esa música de piano que al menos relajó el ambiente.

"… él no quiere que te alejes; aunque jamás te pedirá que te quedes…" Esa frase se pronunciaba una y otra vez en mi cabeza; atormentándome, incitándome, provocando que pensara que realmente él sentía algo profundo por mí y que era su forma de pedirme que me quedara. ¿Por qué si no seguía acompañándome? ¿Por qué no, simplemente se alejaba de mí? Porque... " él no quiere que te alejes; aunque jamás te pedirá que te quedes…"

Todo el trayecto me la pasé dándole vueltas a la cabeza. Y si él me pidiera directamente que me quedara ¿lo haría?… Eso me convertiría irremediablemente en su amante, en la otra, y ¿qué pasaría cuando ella regresase? ¿Podría soportarlo?

Involuntariamente lo miré y vi como una sombra cubría su rostro. Me dolió en el alma verlo así, se veía tan relajado y cómodo mientras cenábamos, mientras bromeábamos sobre la comida, que verlo de esa manera acabó derribando las últimas barreras que quedaban aún de pie.

Él detuvo el coche justo delante de mi portal. Nos quedamos unos minutos en un silencio tenso. Yo podía sentir el retumbar de mis pulsaciones en mis oídos y él seguía aferrado al volante tensando la mandíbula. Había llegado la hora de decidir. Él no me pediría que me quedase, era comprensible, dolorosamente comprensible, pero… ¿podía pedírselo yo…?

Me giré y clavé la mirada en él conteniendo el aliento al ver que seguía con el ceño fruncido y la mirada al frente. Hasta podría jurar que sabía lo que estaba esperando; esperaba mi adiós definitivo y sólo de pensarlo, sentí como se abría un hueco en mi estómago.

- ¿Te quedarás a desayunar? - le pregunté en un susurro sintiendo como los nervios me destrozaban el estómago esperando su respuesta.

Ya estaba hecho. Había tomado una decisión, sería yo la que daría el paso aceptando lo poco que pudiera darme, pero aún así, necesitaba una garantía por parte de él.

Edward volvió su rostro para mirarme, y yo mordí el labio al ver como de pronto en sus ojos apareció un brillo de esperanza.

- ¿Quieres qué me quede? - preguntó con un hilo de voz. Sus pupilas se movían incesantemente tratando de ver algún resquicio de duda en mis ojos, pero estaba decidida, lo necesitaba; necesitaba sus caricias, sus besos, su risa, esa forma enloquecedora de poseerme haciéndome sentir explotar en cada encuentro, llevándome a ese cielo que él había construido sólo para mí; y si la única forma de tenerlo era esa, me aferraría a ella… por el tiempo que durase…

- Sólo si esta vez no despertaré al lado de una nota - musité sintiendo de nuevo mi corazón tronar.

- Bella… yo…- intentó decirme algo pero yo sólo necesitaba una respuesta; no quería saber nada más, no quería pensar en nada más.

- Sólo respóndeme Edward - le exigí aún cuando mi tono era casi un susurro.

Él se quedó mirándome por un largo tiempo, sus ojos seguían tanteando los míos, entendiendo realmente qué era lo que le estaba pidiendo, mientras mi corazón latía en mis oídos aturdiéndome, hasta que finalmente, llevó sus manos a mi cara y comenzó a acariciar mis mejillas - No habrá nota…- me respondió en un susurro.

Yo cerré los ojos en el acto, esto era lo más parecido que tendría a que él me pidiese que me quedase y, aunque más tarde mi corazón se rompiera en mil pedazos, estaba convencida que este hombre merecería la pena…

- Subamos…- le pedí susurrando y con la respiración entrecortada, fijando mis ojos de nuevo en él. Sin apenas darme cuenta, él acortó las distancias hasta sentir sus cálidos labios presionar los mío con tal delicadeza, que hizo que mi cuerpo se estremeciera de pies a cabeza.

- Te prepararé las crepes más ricas del mundo - susurró con esa voz aterciopelada sobre mis labios, aún ahuecando mi rostro entre sus manos, lo que me hizo sonreír y sentir como cientos de mariposas volvían a revolotear en mi estómago al oírlo.

Me separé lo suficiente de él para volver a mirarlo a los ojos y ahí estaba de nuevo ese brillo que me deslumbraba - Mhhnn… - gemí teatralmente tratando de relajar el ambiente, aunque el revoltillo de emociones que me atizaban lo hacían misión imposible -, ya estoy deseando probarlas - terminé contestando provocando que él me regalara esa media sonrisa torcida y sexy que en el acto me enloqueció y no pude evitar lanzarme a sus labios hambrientamente.

- Te aseguro, Bella, que te cansaré tanto esta noche…- sus manos habían bajado hasta mi cintura atrayéndome a su cuerpo completamente -, que realmente las necesitaras - susurró provocativamente sobre mis labios, antes de volver a arremeter con fuerzas y vehemencia sobre ellos…

Un gemido profundo se escapó irremediablemente de mis labios solo de pensar lo que este hombre pretendía hacerme. Todo mi cuerpo vibró y mi sexo palpitó ansioso por que cumpliera su promesa; y es que ya había aprendido con creces en no dudar de su palabra.

Tras una larga sesión de besos necesitados, conseguí reunir las fuerzas suficientes para separarme y, aún con la respiración agitada, le pedí que metiera el coche en mi plaza de garaje; no quería que lo dejara justo frente al portal donde cualquiera pudiera verlo.

Él, a regañadientes, se separó y siguiendo mis indicaciones estacionó el volvo. Lo mejor, que desde allí mismo teníamos acceso al ascensor que nos llevaría directamente al apartamento lejos de miradas indiscretas.

Edward no tardó en salir del coche y abrirme la puerta para ayudarme a salir. Era increíble como con el simple roce de su mano, una corriente extraña recorría la mía hasta hacerme estremecer. Amablemente me dio paso, no pasando desapercibido para mí como su mirada me recorría hambrientamente de arriba abajo, provocando que un escalofrío de anticipación erizara mi piel.

En el momento de entrar al ascensor el ambiente se volvió mucho más denso. Mi estómago comenzó a contraerse ansiosamente, mi respiración se volvió más pesada, mi corazón empezó a latir de una manera alarmante, y mi centro palpitó de anticipación con solo ver sus labios enrojecidos por los besos que nos acabábamos de dar, y sus ojos enfebrecidos por el deseo clavados en mí.

No pude evitar morderme el labio cuando, lentamente y exhalando sonoramente por la nariz, comenzó a acercarse a mí lamiéndose los labios. ¡Dios! Un latigazo de placer me llegó directo a mi sexo cuando, llevando sus manos a mi cintura, me estrelló contra la pared de espejo que había detrás de mí aprisionándome entre él y su cuerpo.

- Edward…- gemí cerrando los ojos al sentir su cálido aliento golpeando mi cuello antes de sentir su húmeda lengua rozar mi piel, estremeciéndome en el acto.

- ¿Qué me estas haciendo Bella?… - musitó sobre mi cuello con una carga de deseo tal que inmediatamente me hizo humedecer - ¿Por qué no consigo apartarte ni un segundo de mi cabeza?

¡Dios! Me quería morir. Todo parecía darme vueltas mientras sentía como sus manos se deslizaba lentamente por mi cintura hasta llegar a mis glúteos y con un fuerte apretón, hizo que mi cadera y la suya chocaran sintiendo en el acto su enorme erección golpear contra mi estómago.

Esto era una locura; mi cabeza, totalmente ida por las sensaciones que su proximidad me provocaba, cayó hacia el espejo dándole aún más acceso a mi cuello, lo que él aprovechó para morderlo haciéndome gemir de puro placer…

Sin previo aviso sentí que posicionaba sus dos manos en mis nalga; dejando de lamer y morder mi cuello sólo para besarme con furia, con ansia; mientras que de un solo movimiento, hizo que mis piernas lo abrazaran por la cintura provocando que nuestros sexos se rozaran a través de la tela que nos separaba.

- Edw… Edward …- balbuceé a duras penas, mientras él embestía sobre mí provocando esa deliciosa fricción que me estaba llevando al mismo éxtasis. Pero esto era una locura, estábamos en el ascensor y las puertas se abrirían de un momento a otro, aún así, era incapaz de pronunciar palabra, mi respiración entrecortada y jadeante me impedían pensar coherentemente.

- Edward… la puer..

- OH Bella, me muero por follarte… - murmuró entrecortadamente cerca de mi oído.

-Dios mío... - gemí agónicamente al oírlo. ¿Es qué no era suficiente con sentirlo? Estaba por tener una combustión espontánea y él seguía arremetiendo contra mis caderas, provocando esa dolorosamente placentera fricción, mientras sus palabras me hacían vibrar de pies a cabeza…

De pronto el sonido del timbre del ascensor hizo que me bajara al suelo y se separó de mí lo suficiente para ver que estaba, al menos, igual de excitado que yo. Su respiración jadeante se acompasaba con la mía y en cuestión de segundos, las puertas se abrieron…

Quise morirme de vergüenza cuando la Sra. Persson, mi vecina, apareció tras ella.

Edward comenzó a toser, supongo que tratando de disimular su respiración pero yo simplemente la miré, aún sintiendo como mi pecho subía y bajaba evidenciando mi estado, y provocando que esa pobre mujer abriera los ojos de par en par acusadoramente al verme.

- Buena… noches - nos saludó algo tensa mientras Edward, ya más calmado, me tomaba de la mano y tiraba de mí, ya que al parecer me había quedado petrificada antes la mirada reprobatoria de la señora.

- Buenas noches - respondimos los dos al unísono al cruzarnos y continuamos caminando. Ella terminó de entrar al ascensor y yo recé para que las puertas se cerraran rápido, ya que sentía la mirada de la Señora clavada en mi espalda.

El timbre del ascensor volvió a sonar y en el acto él rompió en una risotada mientras yo lo fulminaba con la mirada con ganas de estrangularlo.

- ¡Dios! - dijo entre risas -, te juro que por un momento me sentí un adolescente siendo pillado metiéndole manos a su chica- dijo divertidamente haciendo un movimiento sugestivo con la ceja…

- Tú… Tú…- comencé a decirle mientras le clavaba el dedo índice en su pecho- ¡Cómo te atreves a meterme mano en el ascensor!… En mi vida he pasado tanta vergüenza - le reproché.

Él dejó de reír mientras levantaba las manos en señal de rendición caminando hacia atrás hasta llegar a la puerta de mi apartamento.

- Lo siento, pero tú tienes la culpa por ser tan malditamente irresistible…- dijo relamiéndose los labios.

- ¡Yooo! - exclamé ofendida.

- Las llaves…- me pidió con voz firme.

-¿Qué…?

- Que me des las llaves.

- ¿Las llaves de qué?

Él me miró divertido pero pude ver como su miraba iba cambiando a otra más oscura.

- Las llaves de tu apartamento preciosa, si no quieres que te folle aquí mismo - me susurró esto último con una voz tan jodidamente ronca, que la rabia que hasta ese momento estaba sintiendo se desvaneció para dejarme de nuevo con una dolorosa necesidad entre mis piernas.

- Eh….no.. no - balbuceé mientras tomaba las llaves pero antes de introducirla, él me las arrebató y girándonos me apresó contra la puerta mientras llevaba sus labios a los míos…

- Humm...Edw….Ed..- Balbuceé tratando de resistirme mientras sentía como su lengua arremetía contra la mía enloqueciéndome.

Aún estábamos en el rellano de la escalera y, aunque todos mis sentidos estaban concentrados en lo que sus arrebatadores y calientes labios, y su humeda y demandante lengua me hacían sentir, temía que nos volvieran a pillar... y de que manera. Gemí de puro alivio cuando de pronto sentí que la puerta se abría tras de mí, y sin despegar sus labios, que me estaban devorando por entera, de los mío, caminó conmigo introduciéndonos en el departamento, cerrando la puerta de una patada tras él…

Continuará…


N/A. ¡Dios Bendito! Me va a dar algo...(saraes atragantándose con un cúmulo de saliva mientras se abanica con la mano) Los sé , soy una perra, que digo una perra, una reperra por dejaros así, pero chicas, ya os podeís imaginar que viene luego...¿no? (movimiento de ceja) Tampoco era plan de cortarlos en la mitad :P Os aseguro que para el proximo igual hasta ducha necesitamos...jajajaj.

En fin preciosa, hasta aquí el capítulo de hoy que espero de corazón que os haya gustado. ¿Qué os parecio la conversacion con Neli? ¿Os esperabais que acabase así? Supongo que el debate está servido. ¿Que pensáis de la decisión que ha tomado Bella?

Muchas gracias a todas por vuestro apoyo y todos esos comentarios que me motivan cada día más.

Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; Lullaby Wayllen; katlyn cullen; Lore562; freckles03; Nurymisu; Rosi22; solecitopucheta; Shibubi; Angie Masen; hilarycullen17; Dulce isabella 7; yasmin-cullen; deandramari; Paz Cullen; lexa0619; Mon de Cullen; Kikid'cullen; Catalina-Lina; suzette-cullen; maddycullen; Cherryland; bellaliz; Tata XOXO; SalyLuna; BkPattz; alee rodriguez; tany cullen; Patchmila Cullen Mellark; JosWeasleyC; lagie; Julimuliluli Zwein Seiten; Addy Ortiz; Chayley Costa Tulipan 8; vivi S R; anita cullen; samyzoe; L'Amelie; audreybaldacci;anamart05; toat86; Dreams Hunter; ludgardita; foryou45; annabolena; robsten-pattison; Bere Moreno; Sully YM; Areli Pattirson; Eleneth; indacea; daniella maria; jupy; karenov17; EdithCullen71283; klaxi; chusrobissocute; Jorgi; Betzacosta beluchiss ; themis78; EdwardKaname; Alisaness Cullen; sabi07; Paaameeelaaa; beakis; MELI8114; codigo twilight; maireth-SM cullen; nelliel-kay; Tita Moon; KellyJA8; ati88; karito CullenMasen; martinita; natalia; nikkimellark; arianna mansen; Antonella D Pattinson; Ginegine; Yiyolinaa21; Bertlin; DaniiEverdeen; est cullen; Sky LeVan; YeyaCullen; NaChiKa Cullen; sachita1212; Isabella Stryder; Una Yegua del Caos; gbyaln; Hola; Lurix; Cullen Vigo; twifanMarie; Denisse-Pattinson-Cullen; Ligia Rodriguez; Arixa; CB; yolanda dorado; Diana robles; LauraECS; PattzStewLove; vanesa pinilla; ThoraPoison; Brontedel Caos; anon; nagisa-chan; LunaS Purple; WiPho; yessenya; Ara Cullen; MeliRobsten02; Mimi . rp9 maria6995; SerenitySey; bedaniie; ela fordyce; Twilight all my love 4 ever; Carmen Cullen-.i love fic; alexpattinson; Robaddict18; Pamny; Gaby; luisa; Pulytas; BETTY CULLEN; Alex-Cullen-Pattinson; carlita16; Branstone Rose; Noelle xD; yolabertay; hildiux; MAMITAKAREN; Nohemi; Dani Meneses; lorshy; elenna; TereCullen; Blo; NuRySh; Almaa Cullen; Ximena del Caos; madaswan; vampi; Solchizz; Julie Black Lautner; Ani; karo; monique; Jazmin Li; ALEXANDRACAST; I love Edward; ISACOBO; luna; Jbpattinson; MalloryGreatson; Samantha; diianiita de cullen; Antuss; keimasen86; Yaspicado; lizitablackswan; chiquitza;bells77; SabiaAtenea; Krom; EmilioLT; ErandiLina; ViviORD'Cs; betssdi; Tsukisaku; mandy 01; viivii alice; BK'Cullen; anónimo; zuly luna; Bydanny; CamilleGrigori; MarieCS; EmmaGrigori; JELITA; anabel; anónimos; janalez; yoly rocha; Ninacara; Lucy; gis1416; DiAnA; akitha; dani; SabiaAtenea; marah2221; DINDA CULLEN; lupita calvo; Isabella Cullen28; Sofy Vicky; felicytas; Esyaba; akitha; orangeandlemon; nana cullen; lesliok; LadyMe; Melania; Carelymh; A1ma Cu113N; Rateaga; mirdg; Danny Ordaz; ; Anonymus C; gaviota; Angeles Nahuel; Alyssa; kattycastillo510; silves; Mss1-cullen-swan; jhanulita, gabyhyatt

Sois las mejores. Bienvenidas todas las que os incorporáis. Espero que disfrutéis el viaje.

DiAnA, Tsukisaku, gaviota, Alyssa, Indacea, gracias a todas por vuestros comentarios, al no tener cuenta no os lo he podido devolver, pero quiero que tengáis la certeza de que os leo y aprecio cada uno de ellos. Un beso a todas.

En fin, ya sabéis preciosas mías, si nada me lo impide nos leemos el domingo. Y preparad baldes de agua fría que no te vea como viene de calentito (baba) ainsss...¿qué pasará detrás de esa puerta? jajajajja

Un besazo enorme a todas. En especial a mis Reques. ¡Por fin libre!

Feliz semana a todas.

/(^_^)\saraes.